Persecución religiosa en Vietnam

 La Federación de la Prensa Católica Vietnamita expresó su protesta ante la comunidad internacional y condenó duramente los abusos de los medios de comunicación oficiales, así como de la policía y de las bandas organizadas presuntamente por el gobierno comunista de Vietnam, en el asunto de una parroquia a la que han sido confiscados terrenos de modo ilegal y contra la misma constitución vietnamita.
El 3 de noviembre de 2011, un grupo de casi cien personas, como aparecidas de la nada, irrumpieron en el atrio de la iglesia parroquial de Thai Ha, con dos altavoces en la mano, insultando a los religiosos, sacerdotes y feligreses, antes de agredirles físicamente.
Los intrusos insultaron, además, y amenazaron con matar a muchos sacerdotes y feligreses. Luego, de forma deplorable, usaron mazas para reducir a ruinas las propiedades de la Iglesia. Sólo abandonaron el lugar cuando las campanas comenzaron a sonar e innumerables personas de las parroquias vecinas llegaron a prestar socorro.
Quienes atentaron contra el orden, presuntamente orquestados, se fueron, pero la situación del día después, en la parroquia de Thai Ha, y en el convento redentorista, parecía haber empeorado,cuando las autoridades de Hanoi aumentaron la presión vindicativa contra el convento de los religiosos redentoristas, y la parroquia de Thai Ha.

Un pequeño ejército de la policía secreta, vestido de paisano, juntos a algunos guardias territoriales, observan y controlan los movimientos del interior y exterior de la iglesia, día y noche, con ayuda de videocámaras, instaladas estratégicamente en torno a la parroquia y al centro de las actividades.
Este violento atentado se parece al ataque sorpresa de 2008, cuyo objetivo fue también la parroquia de Thai Ha. El domingo 21 de septiembre de 2008, la capilla de los religiosos fue destrozada, incluyendo imágenes y libros. Además, “el grupo gritaba hasta desgañitarse algunos eslóganes amenazando con asesinar a sacerdotes, religiosos, fieles e incluso al arzobispo”, escribió Matthew Vu Khoi Phung, superior redentorista de Hanoi, en una carta de protesta enviada al Comité del Pueblo y a los departamentos de policía de Hanoi y el distrito de Dong Da, refiriéndose al entonces arzobispo de Hanoi Joseph Ngo Quang Kiet.
Como respuesta a esta acusación, el 11 de noviembre hubo un segundo atentado por parte de una multitud cada vez más numerosa.

El gobierno vietnamita ha negado toda responsabilidad por estas acciones violentas atribuyéndolas a “gestos espontáneos” del pueblo, que ha actuado “para proteger a la sociedad e impedir a los católicos provocar el caos social”.
El último episodio terrorista contra la parroquia de Thai Ha fue fuertemente criticado por los responsables religiosos y las comunidades de Vietnam. Justo después del atentado, el arzobispo de Hanoi y el obispo de Kontum expresaron su solidaridad con los redentoristas y los feligreses de Thai Ha. Las congregaciones católicas del norte y del sur celebraron numerosas vigilias de oración, en comunión con la comunidad de Thai Ha.

En internet, muchos no cristianos expresaron su preocupación y solidaridad con la causa de Thai Ha, lo que contrarresta el efecto del masivo ataque de los medios de comunicación, a través de emisoras estatales, antes y después del incidente del 3 de noviembre, con el fin de engañar al público sobre los sacerdotes y los feligreses de Thai Ha, y su incesante búsqueda de la justicia y de la verdad. Durante años, los redentoristas y sus fieles han protestado por la requisa de su tierra, injustamente confiscada por el Estado.
Lo que repetidamente se ha etiquetado de “propiedad pública”, en las declaraciones del Estado, había sido comprada por los redentoristas en 1928, para construir un convento y una iglesia. El convento fue inaugurado el 7 de marzo de 1929, y la iglesia seis años más tarde.
Cuando los comunistas tomaron el control de Vietnam del norte, el gobierno local fue reduciendo, pedazo a pedazo, el terreno del convento y de la parroquia. El área ocupada se ha visto reducida de 61.455 metros cuadrados a 2.700.

El 6 de enero de 2008, los parroquianos protestaron contra un plan del Estado que preveía vender su terreno a algunos operadores inmobiliarios privados para obtener un beneficio. En respuesta, después de una serie de atentados, arrestos y finalmente procesos contra los feligreses, el gobierno convirtió el terreno en un parque público.
Por necesidad de tener más espacio, a causa del aumento de los servicios religiosos y de las actividades parroquiales, el clero y los fieles de Thai Ha no tienen más elección que pedir que se les devuelvan sus terrenos.
Para demostrar su derecho a gestionar la propiedad, el gobierno vietnamita no pudo presentar ningún documento legal que apoye su reivindicación ilegal sobre las áreas en disputa, ya que el terreno y las estructuras han sido requisadas a los católicos fraudulentamente.

La confiscación es ilegal incluso en la rigurosa ley vietnamita, un sistema de reglas que viola gravemente la convención internacional sobre los derechos de la propiedad privada.
La Federación de la Prensa Católica Vietnamita condena severamente y denuncia, a la comunidad internacional, el acto terrorista perpetrado contra la parroquia de Thai Ha y pide al gobierno de Vietnam que frene “los actos terroristas contra el monasterio y la parroquia de Thai Ha” y también “la persecución contra la Iglesia Católica y el resto de religiones”, así como “que refuerce la seguridad de los lugares de culto de todas las religiones”.
También, que respete “seriamente la ley promulgada por el mismo gobierno y restituya todas las propiedades confiscadas a la Iglesia católica y a las demás religiones de Vietnam” y respeto así mismo “absolutamente los derechos humanos y la libertad religiosa, como se afirma en la Carta de las Naciones Unidas”.
“Con nuestra completa fe en Dios, estaremos en comunión, compartiremos y acompañaremos a la parroquia de Thai Ha a través de su camino de sufrimiento”, afirman los periodistas católicos. Y concluyen pidiendo “a todos los congresos, a los gobiernos, a los partidos políticos de todas las naciones, a las organizaciones pro derechos humanos, a Amnistía Internacional, a la Comisión Internacional de Derechos Humanos, a todas las organizaciones que tienen un especial interés por la libertad y los derechos humanos en Vietnam, y a las agencias de comunicación del mundo, que nos apoyen en esta lucha por los derechos humanos y por la libertad religiosa en Vietnam”.

Según informaba la agencia Eglises d’Asie, de las Misiones Extranjeras de París, en la mañana del 18 de noviembre, sacerdotes y fieles de la parroquia de Thai Ha y de otras parroquias vecinas, realizaron una manifestación que atravesó buena parte de Hanoi. Los manifestantes, varios centenares, se reunieron ante la sede del Comité popular de la capital para protestar por el expolio del convento por las autoridades. El cortejo avanzó en orden, blandiendo pancartas con lemas como “Cuando se coge, hay que devolver”, “Protestamos contra las calumnias y las contraverdades de la televisión sobre la parroquia de Thai Ha”. Otros pasquines, bajo el dibujo de una capilla transformada en lugar de fiestas para los cuadros del Partido, llevaba el letrero: “¡No profanéis los terrenos y las propiedades religiosas!”. También se leía el artículo 70 de la Constitución vietnamita : “Los terrenos de las religiones están protegidos por la ley”. En torno al cortejo de manifestantes, intimidaba la presencia de numerosos agentes de la Seguridad y barreras metálicas.

Hacia las 9,00, algunos sacerdotes, entre los manifestantes, fueron invitados a encontrarse con las autoridades en la sede del Comité popular. El encuentro duró una media hora. El resto de los manifestantes se dirigió al gran lago de Hanoi, pasando ante la sede del periódico de la capital, el Ha Nôi Moi, cuyos artículos sobre el suceso de Thai Ha fueron fuertemente agresivos. A orillas del lago, sacerdotes fueron entrevistados por representantes de la prensa internacional. Hacia las 10,00, la manifestación pasó ante la catedral y la estatua de la Virgen en el atrio.
La manifestación, al parecer, fue improvisada para reaccionar al golpe de fuerza de las autoridades municipales en la noche del 16 al 17 de noviembre.

Tras el atentado, los responsables no juzgaron necesario cambiar el programa cotidiano de la parroquia y se celebraron las dos misas previstas, y numerosos fieles permanecieron en el lugar. Muchos más llegaron para ofrecer su ayuda a los religiosos. Se inició una noche de vigilia.
Hacia las diez de la noche, importantes fuerzas del orden con policías, agentes de Seguridad, milicianos, acompañados por perros policía, fueron movilizados para proteger las excavadoras y otros vehículos destinados a los trabajos de roturación del terreno para la construcción de la estación depuradora.
Según el testimonio de un parroquiano, recogido por Radio Free Asia, un gran número de personalidades del Partido comunista vietnamita acompañaban la operación policial.
Numerosos fieles de Thai Ha, inquietos, siguieron engrosando las filas de defensores de la parroquia. Muchos temían ver, como el 3 de noviembre pasado, a los mercenarios de la otra vez introducirse en el convento.

El 10 de noviembre, antes del atentado, se había celebrado una reunión entre un gabinete de abogados, un religioso de la parroquia y un responsable del hospital Dông Da, cuyo proyecto de construcción de una estación depuradora de aguas residuales, en un terreno de la parroquia, está en el origen del conflicto con los religiosos redentoristas.
Los religiosos pidieron ser informados sobre el proyecto de construcción de la estación depuradora para su estudio por la parroquia y que la capilla, en el interior del hospital, no fuera utilizada como lugar de diversión. Las peticiones parecían haber sido bien acogidas por la otra parte, pero se trataba, como han demostrado los acontecimientos, de una falsa impresión.

Zenit

La Iglesia en Vietnam celebra un año jubilar

Del 24 de noviembre de 2009 al 6 de enero de 2011

 Con motivo del 350 aniversario de la creación de los dos vicariatos apostólicos de Tonkín y la Cochinchina (en 1659) y de los 50 años de la institución de la jerarquía católica en Vietnam (en 1960), la Conferencia Episcopal del país ha impulsado un Jubileo.

El próximo 24 de noviembre, fiesta de los santos mártires de Vietnam Andrea Dung Lac y 116 compañeros beatificados por Juan Pablo II en 1988, empezará ese año especial de gracias, que concluirá el 6 de enero de 2011.
En la carta dirigida a la comunidad católica del país para proclamar el Jubileo, los obispos vietnamitas recuerdan que “para desarrollar el espíritu de comunión en el seno de la Iglesia, el Papa les ha exhortado a “dedicar una atención particular” a algunos ámbitos, sobre todo al ejercicio de la cardidad, “característica esencial de la Iglesia de Cristo”, informó L’Osservatore Romano.

“Hará falta además ofrecer un cuidado particular a la juventud, sobre todo a los jóvenes de nuestros campos, que, actualmente, se hacinan en las grandes ciudades para continuar sus estudios o encontrar trabajo”, añaden los prelados.

La tarea principal, destacan, es el anuncio del Evangelio. “Cumpliendo esta misión, la Iglesia contribuye al desarrollo de la persona, no sólo en el plano humano y espiritual, sino también en el plano social”.
Cuando construyen la propia vida “sobre la base de valores evangélicos como la caridad, la honestidad y el respeto al bien común”, los fieles “participan activamente en la construcción de una sociedad justa, solidaria y equitativa”, destacan en la carta.

Gran Asamblea
El momento central del Jubileo de la Iglesia en Vietnam será la “gran asamblea del pueblo de Dios”, “basada en el modelo del Sínodo de los Obispos” y organizada por la archidiócesis de Ciudad Ho Chi Minh para los días entre el 21 y el 25 de noviembre.
Participarán en ella unos 200 delegados, en representación de la comunidad católica vietnamita, que constituye el 7% de los 87 millones de habitantes.

La Conferencia Episcopal enviará a las diócesis, parroquias y comunidades religiosas unos documentos de estudio para promover la participación activa de los fieles. Sus contrib uciones representarán la base para la discusión de la asamblea.
“El año santo nos anima a compartir la alegría de nuestra fe con todos los miembros de la nación vietnamita”, declaran los obispos del país.
Para hacerlo, explican, “tenemos que despertar en nosotros el don de la fe” y “renovar los métodos de evangelización para responder a las fuertes transformaciones de nuestra época”.

El modelo en el que inspirarse se basa en “comunión y participación”, añaden. “La comunión encuentra su origen en el misterio de la Trinidad”, que “nos hace pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo”.
También destacan que la celebración del evento, según informa AsiaNews, “es un tiempo propicio para una mirada retrospectiva al objetivo de agradecer a Dios, aprender las lecciones de la historia” y “debatir la situación actual de la Iglesia”, “para mirar al futuro con la determinación de construir una Iglesia que discierne y obedece la voluntad de Dios”.

Para preparar a los fieles al Jubileo, la Iglesia hará una novena de oración, para los días anteriores al inicio del Jubileo, del 15 al 23 de noviembre.
El Jubileo se abrirá el 24 de noviembre en la parroquia de So Kien de Hanoi, y concluirá el día de Epifanía de 2011 en el santuario mariano nacional de La Vang.

 

30.000 nuevos católicos en Vietnam durante el último año

20.000 más se preparan para entrar en la Iglesia.

 El obispo de Kontum, monseñor Michael Hoang Duc Oanh celebró este domingo la Jornada Mundial de las Misiones anunciando que 30.000 vietnamitas de su región se convirtieron al catolicismo durante el último año.

El prelado también informó a la agencia AsiaNews que otros 20.000 montagnards, nombre con el que se conocen las personas de una zona montañosa del país, se están preparando en estos momentos para entrar a la Iglesia.
“Esto es obra del Espíritu Santo -dijo-, con la sincera participación y contribución de mucha gente”.
Este año, el país está celebrando el 350º aniversario de la llegada de los misioneros católicos. Los sacerdotes redentoristas también están celebrando este año el 40 aniversario de su misión en esaa región montañosa del país.

Vietnam tiene unos 6 millones de católicos, que representan el 8% del total de la población.

.Vietnam: la policía ataca y detiene a católicos que restauraban su parroquia

La policía de Vietnam impidió por la fuerza y detuvo a un grupo de católicos que construían una estructura provisional en el recinto de la iglesia en ruinas de la parroquia de Tam Toa, en la ciudad vietnamita de Dong Hoy, el pasado 20 de julio. “Más de veinte católicos locales fueron golpeados fuertemente, introducidos en vehículos militares y detenidos”, declaró el secretario de la diócesis de Vinh, el padre Antoine Pham Dinh Phung.

El lunes por la mañana, 150 católicos de la parroquia de Tam Toa estaban construyendo una estructura temporal para el culto y para atender las necesidades religiosas. Habían colocado una cruz y un altar en el interior del recinto de la iglesia en ruinas. Más de cien policías y agentes de seguridad llegaron al lugar. Les impidieron seguir con sus tareas y, a los que se resistieron, les lanzaron bombas lacrimógenas y les golpearon con porras y fusiles.

 Los funcionarios derribaron la cruz de madera y atacaron a unas mujeres que intentaban evitar que se la llevaran, según informa la agencia UCANews.

 El responsable de las actividades pastorales de la parroquia afectada, el padre Pierre Le Thanh Hong, pidió a todos los católicos del lugar que recen por los fieles de esa parroquia, “especialmente por los que han sido heridos y detenidos en el incidente“.

 La iglesia de Tam Toa tiene un significado especial para los católicos de Vietnam. Su presencia está documentada desde el año 1631 y en el siglo XVII era la más grande de la región, con 1.200 fieles.  El actual edificio, de estilo portugués, fue inaugurado en 1887 y estaba considerado como una de las iglesias más bellas del país. Fue dañado por un bombardeo estadounidense en 1968, durante la Guerra de Vietnam. Sólo su campanario y sus paredes permanecen en pie. Desde el final de la guerra, los católicos locales han celebrado Misa en el interior del recinto de la iglesia al aire libre o en sus hogares.

 La parroquia no tuvo ningún sacerdote residente entre los años 1964 y 2006, hasta que el padre Hong fue destinado a servir en esa área, que actualmente cuenta con unos mil fieles.  En 1997, el Gobierno declaró el lugar sitio histórico, sin la aprobación de la Iglesia local, como muestra de los crímenes de guerra llevados a cabo por los Estados Unidos.  Ello implicaba que el recinto se convertía en propiedad pública, pero los fieles insisten en que pertenece a la Iglesia.

 El padre Hong ha enviado un informe sobre el incidente al obispo de Vinh, monseñor Paul Marie Cao Dinh Thuyen. Por su parte, el secretario de la diócesis, envió este martes una carta al Comité Popular de la provincia de Quang Binh, de la que es capital Dong Hoy.

 En ella, el padre Phung afirma que la Iglesia local se opone con fuerza y condena la violenta acción policial, los arrestos y las confiscaciones de las pertenencias de la Iglesia.

 También insta a las autoridades provinciales a liberar inmediatamente a los detenidos, destacando que las personas heridas requieren cuidados médicos, y pide que sean devueltos a la Iglesia los bienes confiscados. “Si nuestros requerimientos no se cumplen, el gobierno provincial tendrá que responsabilizarse completamente ante la ley”, añade el texto.

Vietnam: una Iglesia que crece bajo libertad vigilada.

El Estado monopoliza la enseñanza, aunque permite que las congregaciones religiosas la impartan a niños de hasta siete años.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos a favor de la Iglesia vietnamita. Bajo el lema “Hambre de pan, sed de Dios”, se desarrollará hasta finales de año y aspira a paliar necesidades básicas de formación de las 26 diócesis del país. “Durante veinte años no se pudo recibir formación. La gente está hambrienta de doctrina”, explica el cardenal Pham, arzobispo de Ho Chi Minh.

El informe elaborado por AIN ofrece un acercamiento a la historia y a la realidad social y política de Vietnam, así como a las necesidades de la Iglesia.

Desde 1992, en Vietnam hay libertad de culto limitada, con restricciones para la apertura de iglesias y seminarios. La mitad de la población es budista; los católicos (6 millones) son el 7% y presentan un índice muy elevado de práctica religiosa.

Algunas cifras muestran la vitalidad de la Iglesia vietnamita, que sobrevivió en la clandestinidad hasta 1988, desde 1955 en el norte y desde 1975 en el sur. Entre 1994 y 2004 se duplicó el número de religiosos: de 7.000 a 14.000. Los siete seminarios del país albergan unos 3.000 alumnos; por falta de espacio y de profesores, doscientos candidatos están en lista de espera. Sólo muy recientemente, a partir de 2007, el gobierno ha permitido al seminario de Ho Chi Minh (que tiene lista de espera para los próximos seis años) la incorporación de nuevas promociones de modo anual: antes solo autorizaba ingresos cada varios años.

Se trata de cifras oficiales: fuentes católicas ofrecen datos superiores en número de sacerdotes, religiosos y seminaristas. De hecho hay bastantes comunidades religiosas (unas 40, según AIN) no “registradas” y con muchas vocaciones. Y no faltan sacerdotes, seminaristas y religiosos clandestinos debido a los cupos impuestos por el gobierno. Poco a poco las restricciones se van levantando.

Ahora todos los obispos o administradores apostólicos son naturales del país y han enviado misioneros a lugares de África (Sudán, Senegal, Kenia) y Europa (Hungría, Francia).

La campaña de AIN promueve varios proyectos para la construcción de seminarios e iglesias, así como becas para seminaristas y profesores de filosofía. Durante la persecución comunista muchos laicos quedaron privados de formación, y ahora quieren completarla. En la actualidad hay unos 50.000 catequistas en todo el país.

En 1986 el sexto congreso del Partido Comunista puso en marcha un paquete de medidas reformistas y liberalizadoras (denominado Doi Moi) para afrontar la escasez y los problemas sociales creados por el sistema socialista. Se implantó un capitalismo económico con control de las libertades, a semejanza de China con Deng. Fue el comienzo de una fuerte expansión económica, con promedios anuales de crecimiento del 8% entre 1986 y 2007. La renta per cápita es aún muy baja, pero ha pasado de 220 dólares en 1994 a 832 en 2007.

A pesar de la abundante emigración a las ciudades, todavía un 70% de la población vive en el campo. A la vez, en los años noventa se empezó a formar una clase media urbana que gana el equivalente de 100-300 euros mensuales.

El Estado monopoliza la enseñanza, aunque permite que las congregaciones religiosas la impartan a niños de hasta siete años. En la práctica tolera también las escuelas católicas ilegales para chicos de 7 a 15 años, por su interés social, pues además de impartir educación, proporcionan alimentos y atención sanitaria en las zonas más deprimidas del país.