Encuentro con Kiko Argüello en Venezuela 23 de marzo 2017

Encuentro con Kiko Argüello en Venezuela 23 de marzo 2017

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Jornada de Oración por las elecciones parlamentarias en Venezuela

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), llamó a fieles y sacerdotes a participar este 29 de noviembre en una Jornada de Oración por las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, para que sean expresión de los valores ciudadanos y democráticos de justicia, libertad, honestidad, respeto y equidad, entre otros.

“Pedimos a todos los Párrocos y Rectores de Iglesias, que el domingo 29 de Noviembre, realicen una Jornada de Oración por las elecciones, implorando que el Espíritu Santo nos conceda la sabiduría e inteligencia espiritual que necesitamos para construir una patria donde se conviva pacíficamente en la tolerancia y el respeto mutuo”, expresaron los obispos en su comunicado publicado hoy martes.

La CEV exhortó a los más de 19 millones de votantes a tomar conciencia de que cada voto “tendrá un peso fundamental para la construcción de una sociedad más democrática y pacífica” y por tanto todos están llamados “a ejercer este derecho inalienable”.

Señalaron que las elecciones en donde se elegirán a los nuevos diputados –y la propaganda previa- deben ser “expresión clara de los valores ciudadanos y democráticos en los que aspiramos vivir la inmensa mayoría de los venezolanos”.

“Entre estos valores están: la justicia, que nos exige respetar los derechos de toda persona, aun del que piensa distinto, y establecer relaciones de armonía en la promoción del bien común; la libertad para elegir sin coacción ni restricciones; la participación libre como factor esencial para el fortalecimiento de la democracia”.

También “la honestidad, que implica que los candidatos presenten propuestas reales que respondan a las grandes necesidades e intereses del pueblo, especialmente de los más necesitados y vulnerables, evitando promesas falsas con fines meramente electorales”.

Así como “la tolerancia y el respeto, que exige se condenen como tácticas electorales, la violencia política, el miedo y la descalificación personal; la equidad, por la que se garantiza a todos los aspirantes el acceso igualitario a los medios de comunicación y propaganda; la prudencia, que nos dispone a discernir el verdadero bien y a elegir los medios para realizarlo”.

En ese sentido, recordaron al Consejo Nacional Electoral (CNE) su deber de ser “supremo responsable y garante de la transparencia del proceso”. “Consideramos que la presencia de observadores internacionales ayudará a fortalecer la confianza y la transparencia del proceso”, indicaron.

Señalaron que “los organismos del Estado deben garantizar el clima de seguridad ciudadana y el equilibrio en el uso de los recursos electorales”. Además, cada Centro Electoral y mesa de sufragio “debe ser un lugar en que se haga patente el valor de la democracia, el ejercicio de  la ciudadanía y la aceptación de la diversidad de opciones y opiniones”.

“Auspiciamos que las elecciones del 6 de diciembre se desarrollen pacíficamente, con amplia libertad, respeto y la mayor participación posible, y que los diputados electos procedan con libertad de conciencia, buscando el bien de sus regiones y de la nación, y no sólo de los partidos políticos que los apoyan”.

“Los resultados –indicaron los obispos- deben contribuir a favorecer el equilibrio democrático, por encima de los intereses particulares y partidistas”.

OEA cuestiona transparencia de elecciones

Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, cuestionó las condiciones en que se desarrollarán las elecciones legislativas de Venezuela, luego que el CNE rechazara recibir una misión de observadores de este organismo.

En una carta abierta de 18 páginas al organismo electoral, Almagro señaló que luego de analizar las condiciones en que se desarrolla la campaña electoral, se ha verificado que “las dificultades solamente alcanzan a los partidos de la oposición”.

Entre estas está la prisión del dirigente opositor Leopoldo López las dificultades de la oposición para acceder a los medios de comunicación, la inhabilitación de candidatos y las trabas para obtener recursos financieros.

Almagro advirtió que todo esto “reviste una enorme gravedad en el funcionamiento del sistema democrático”.

Francisco Bolinches Serna

El pintor Francisco Bolinches Serna, y  su esposa Pili, están con sus hijos  de Misión Evangélica en los Cerros de Caracas (Venezuela).

Pertenecientes a la parroquia de San Jerónimo de Valencia,  los envió el Papa Juan Pablo II en la navidad del año 1990 – 1991. Viven en los Cerros de Caracas. Tienen doce hijos de los cuales dos están casados y diez viven con ellos. Son abuelos de 8 nietos. Y en la actualidad siguen evangelizando en Venezuela.

En esta ocasión ha traído:

·         Óleos de paisajes urbanos (“Mercaditos de Caracas”).

·         Iconos realizados sobre  tabla en oro fino de 22 kilates:

o   “San Miguel”.

o   “Virgen dolorosa” (o de la gran humildad).

o   “Virgen del beso”.

o   “Espíritu Santo”.

o   Retrato de Jesucristo “Yo soy la resurrección ¿Crees esto?”.

o   Etc.

·         Dibujos de poemas.

·         Figuras de apóstoles (estudios de iconos)

·         Apuntes:

o   “Bienaventurados los pobres de Espíritu”.

o   “Cristo coronado de espinas” ( Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente).

o   Etc.

Los importes de las obras oscilan entre los 150 € y los 1.200€.

Podréis ver a Paco y sus pinturas el próximo viernes 20 de Abril, a partir de las cuatro y media de la tarde, en casa de su hermana Isabel en la calle Bilbao nº 42 puerta 1.

Aprovechad la ocasión para disfrutar de su compañía y su obra.

Puesto que el número de obras es limitado podéis reservarlas  bien por teléfono o por correo electrónico.

También podéis verlas en cualquier otro momento llamándome al 656423292-963659880 (isabelbolinches2@hotmail.com).

ESTRACTO CRÍTICO

-CONCHITA DE KINDELAN. Diario Pueblo.
 Exposición individual. Galería Torres Begue, Madrid, España.
“Pintura soñadora de diversa temática, con personaje de espalda en primeros términos, paisajes infinitos, maternidades, rostros, vírgenes y niños llenos de serenidad y de ternura, de belleza y de cálido color, acertados azules, morados, oros y ocres calientes. Valenciano con estudios en la escuela de Artes Gráficas y Oficios Artísticos de Valencia y en la Facultad de Bellas Artes de San Carlo, con el título de profesor de dibujo que domina perfectamente.su obra varía de un lienzo al otro, sobre todo los paisajes sencillos y hermosos; toda su obra respira emoción íntima, plasticidad de expresión y línea”
-EDUARDO MIRALLET (Crítico de Arte) Barcelona.
“Bolinches Serna es el pintor de la fuerza y de la suavidad al mismo tiempo. Tiene obras atrevidas, valientes y figuras femeninas plenas de delicadeza (…) en su pintura se impone la línea, el color solamente ayuda. Por eso no es extraño que “La parada del autobús” despierte nostalgias de Roulaut. Y es que Bolinches Serna deforma conscientemente la realidad para lograr efectos expresionistas.”
-MARIA FRANCISCA OLMEDO DE CERDA. Hoja del Lunes. Valencia.
“Bolinches Serna tiene personalidad. Pinta entusiásticamente sin mirar a penas su entorno, escudriñando dentro de sí mismo, hambriento de hallazgos, investigando con sed, impaciente, deseoso de encontrar respuestas a las preguntas que plantea un artista joven, lleno de posibilidades y aguijoneado por una inquietud profesional que lleva en el alma, intenta responder con realidades. Nombre con mañana.”
-RAFAEL ALFARO. Hoja del Lunes. Valencia.
 “De entre todas las líneas por las que transcurre su pintura, y con el tema básico de la pintura humana, a menudo en actitudes patéticas o melancólicas, elegiría la expresionista (…) en sus obras se concitan calidades plásticas de todo orden: línea, color, textura o concepto.”
-CALOS SENTI. Levante. Valencia.
“Francisco Bolinches Serna, al mismo tiempo que un pintor de notable calidad, es un teórico de las Bellas Artes, un hombre preocupado por la Filosofía del fenómeno plástico. Su pintura varía, casi literalmente, de un lienzo al otro, y va desde la contención cromática hasta un “fauvismo” casi exasperado, con ráfagas expresionistas, digamos así, que tiene casi toda la colección y que revelan un profundo afán de conocimiento humano.”
-E.L. CHABARRI. Las Provincias. Valencia.
“Las obras de Bolinches Serna plasman una pintura existencial, vertida en una formulación a caballo entre la angustia y la esperanza; figuras que insuflan de un humanismo íntimo, estos cuadros pasan de un hieratismo o una inquietud de mirada penetrante a interiores que atisban la soledad o la vivacidad introvertida de un grupo en la playa desnuda, de color habitual (…) Motivo todo de un trabajo estimulante y que alerta nuevas posibilidades.”
-ANA MARÍA CUESTA. La Tribuna. Albacete.
“Bolinches Serna (…) sus óleos reflejan un paisaje típicamentelevantino donde la luz juega un papel preponderante, siendo la tierra la que consigue dar la auténtica fuerza a sus obras. Toda su obra está caracterizada por una variedad temática, no fijándose límite alguno en su pintura. Bolinches Serna, intenta aproximarse a un vanguardismo cercano al natural, donde el constante estudio de las luces y las sombras constituyen la principal preocupación del pintor.

Cardenal Urosa reitera críticas a Gobierno de Chávez ante Asamblea

La Oficina de Información del Arzobispado de Caracas dio a conocer la versión oficial del mensaje leído ayer ante la Asamblea Nacional por parte del Cardenal Jorge Urosa Savino quien acudió a responder algunas preguntas sobre sus declaraciones críticas respecto al gobierno de Venezuela. En ese recinto, el Purpurado sustentó sus afirmaciones y explicó que da su opinión como ciudadano y obispo; en el marco de la democracia, lo establecido por la Constitución que exige a todo venezolano participar activamente en la vida pública del país, el respeto debido a las autoridades y sin mentir.

En la exposición ante la presidenta diputada Cilia Flores y otros más ante quienes declaró durante varias horas en una sesión a la que no tuvieron acceso los periodistas y que no fue transmitida en directo por televisión, el Cardenal explicó que su proceder está en consonancia con la misión a él encomendada por Jesucristo, y muy lejos de la política partidista de la que es ajena; y recordó que en ningún momento ha dicho mentiras.

Al referirse luego a sus declaraciones sobre el socialismo marxista en Venezuela, el Cardenal Urosa señaló que no ha dicho nada nuevo ya que el mismo presidente Chávez es quien afirma seguir esta corriente, y expuso los peligros de esta ideología para la nación.

También reiteró su crítica a diversas leyes que considera inconstitucionales y que constituyen una gran preocupación para el pueblo, un atentado contra la democracia y el pluralismo político, como por ejemplo la referida a la educación y la de los procesos electorales, sobre las que los obispos ya se han pronunciado oportunamente.

A continuación, el texto íntegro de la exposición del Arzobispo de Caracas y Primado de Venezuela, Cardenal Jorge Urosa Savino:

“Ciudadana Presidenta y demás diputadas y diputados de la Comisión Coordinadora de la Asamblea Nacional:

Con la mejor buena voluntad y en espíritu de diálogo abierto, sereno y respetuoso, acudo ante ustedes atendiendo la cordial invitación de la Cdna. Diputada Cilia Flores, Presidenta de este Cuerpo Legislativo. Agradezco también la garantía ofrecida por la Cdna Presidenta con relación a mi seguridad y respeto a mi dignidad y condición humana,

Con el respeto y reconocimiento debidos a este cuerpo que representa el Poder Legislativo del Estado Venezolano, vengo con Dios y con la Virgen como Arzobispo de Caracas, es decir, líder religioso y Pastor de los 5 millones de católicos de Caracas, sin distinción de simpatías políticas; Cardenal de la Iglesia en Venezuela y Presidente de honor de la Conferencia Episcopal Venezolana, integrada por 45 Obispos estrechamente unidos en nuestro servicio religioso al pueblo de Venezuela.

En mi tarea pastoral en Caracas me acompañan los Obispos Auxiliares y más de 500 sacerdotes y diáconos, y 1.100 religiosas y religiosos que sirven permanentemente las necesidades pastorales de los caraqueños. También miles de laicos comprometidos que trabajan en las actividades pastorales de la Iglesia. Viviendo la opción por los pobres como sacerdote caraqueño, además de mis labores como formador de sacerdotes en los Seminarios eclesiásticos de Caracas, trabajé durante 11 años en un barrio popular, el barrio Casa de Tabla, conocido ahora como “Cecilio Acosta”, en Maca, Petare.

Soy un Obispo, Pastor de la Iglesia, servidor de Jesucristo y del pueblo venezolano todo. En esa condición he actuado y hablado sobre las cuestiones sociales. No me considero ni me he considerado nunca, y no he actuado en ningún momento como actor u operador político. Soy vocero de Jesucristo y de las inquietudes y del interés del pueblo venezolano por la paz, el encuentro, la inclusión, y por el respeto a los derechos humanos civiles, sociales, y políticos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No soy vocero de ninguna parcialidad política.

Misión de la Iglesia y derechos de los obispos

En los debates de estos días se ha hablado mucho sobre la misión de la Iglesia, más específicamente sobre la competencia y participación los Obispos en la vida nacional. Antes de hacer algunas consideraciones de carácter religioso o teológico sobre el tema, quisiera destacar que el art. 62 de la Constitución claramente afirma el derecho de todos los ciudadanos venezolanos a participar activamente en la vida pública. Cito: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas”.

Y el art. 132 va más allá: “Toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida política, social y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social”. En cumplimiento de esta disposición constitucional, la participación en la vida pública de los Obispos, Pastores de la Iglesia en Venezuela, va en la línea del relacionamiento y convivencia de los ciudadanos con el libre ejercicio de sus derechos; no como búsqueda o ejercicio del poder político, ni mucho menos como expresión de la legítima participación de los ciudadanos en partidos políticos. Repito, no somos operadores políticos.

De manera que, cuando los Obispos, desde nuestra misión pastoral, religiosa y espiritual, expresamos opiniones sobre aspectos de la vida social o política del país, lo hacemos con pleno derecho como ciudadanos venezolanos, y cumpliendo el deber que nos impone la Constitución Nacional de promover y defender los derechos humanos para el logro de la convivencia democrática y de la paz social.

Pero es que, además, nuestra condición cristiana y nuestra misma misión pastoral de constructores de la paz, nos impone la opción por los pobres y el deber de velar por la vigencia de los derechos humanos. Cristo nos dice que seremos juzgados por el amor. El nos dice que entraremos al Reino de los Cielos “porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, preso y enfermo, y me visitaste”, etc. (Mt, 25)

La Misión Pastoral de la Iglesia no es solamente celebrar actos de culto, sino anunciar a Jesucristo y su Evangelio del amor a Dios y del amor fraterno, del respeto a la vida y los derechos de los seres humanos; es promover la convivencia social en el marco de la libertad y la justicia. Los Mandamientos de la Ley de Dios son un llamado a una convivencia social libre, justa, fraterna. Y eso es lo que nos mueve a los Obispos venezolanos a pronunciarnos sobre la vida social y pública del país.

Al respecto quiero destacar que no es ahora, en los últimos años, cuando los Obispos hemos hecho llamados a la conversión moral en lo social y a la renovación del corazón en la vida política, económica y social de Venezuela según la Doctrina Social de la Iglesia. Quiero recordar aquí, entre muchos, algunos documentos de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia publicados a lo largo de estos años, durante diversos gobiernos: el documento “Iglesia y política”, de 1973″; “La Situación social del País, de enero de 1974” en el cual se habla de la necesidad de que se promueva un progreso más efectivo, dirigido al beneficio de todos, pero especialmente a los sectores menos favorecidos, y particularmente a los marginados.

El documento sobre Las Misiones y los Indígenas, de julio de 1977, en el cual se rechazan abiertamente las violaciones a los derechos humanos de los indígenas; la Carta pastoral de Cuaresma de 1980, profética en su diagnóstico y en sus propuestas, en la cual, al hacer un apremiante llamado a la conversión moral, se afirma que la situación social de Venezuela configuraba una situación personal, colectiva y estructural de pecado; el documento sobre la vivienda, de enero de 1986, y el documento sobre el desempleo, de julio de 1987; el documento publicado en enero de 1988 con motivo de los 25 años del 23 de enero de 1958. Especial relieve merece la Exhortación “La recuperación del país” publicada luego del Caracazo, el 8 de abril de 1989, en la cual se hace un diagnóstico severo y muy claro sobre la situación política, económica y social de Venezuela, y se condena la masacre de El Amparo.

Otro documento de especial significación es el titulado “Constructores de la Paz”, publicado el 10 de enero de 1992, donde se alude, entre otras cosas, a los asesinatos cometidos por funcionarios de los cuerpos de seguridad del estado. Allí advertíamos: “Sin una respuesta pronta y efectiva a esas urgencias, no habrá paz social con los consiguientes peligros de anarquía o de tentaciones a soluciones de fuerza” Tres semanas después sucedieron los hechos del 4 de febrero.

De manera que no ha sido solamente en estos últimos 11 años y medio cuando los Obispos venezolanos, en cumplimiento de nuestra misión religiosa y pastoral al servicio del pueblo de Venezuela, y en el ejercicio de nuestros derechos constitucionales hemos hecho apremiantes llamados al diálogo, a la atención de las necesidades del pueblo, a la defensa de los derechos humanos, a la inclusión y a la convivencia social, a la justicia como base de la paz. No nos encerramos en las sacristías, ni nos escondemos tras el incienso de las ceremonias. Somos Obispos de una Iglesia viva y activa, comprometida con el pueblo venezolano.

Y esto lo hacemos como respuesta al llamado del Concilio Vaticano. II que nos dice:

“Es de justicia que pueda la Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, utilizando todos y solos aquellos medios que sean conformes al Evangelio y para bien de todos según la diversidad de tiempos y de situaciones” (GS. 76)

Y al Documento de la Vª Conferencia General de los Obispos latinoamericanos y del Caribe, Aparecida, que afirma:

504 “Consciente de la distinción entre comunidad política y comunidad religiosa, base de sana laicidad, la Iglesia no dejará de preocuparse por el bien común de los pueblos y, en especial, por la defensa de principios éticos no negociables porque están arraigados en la naturaleza humana”.

Pero sobre todo, los Obispos hablamos en respuesta al evangelio de Nuestro Señor Jesucristo que nos llama a ser misericordiosos y a atender las necesidades de nuestros hermanos: Recordemos la parábola del buen samaritano. El modelo que nos presenta Jesús es el samaritano que ayuda a un desconocido en desgracia. (Lc, 10,33 ss).Y el apóstol Santiago, recalcando la necesidad de la caridad concreta hacia los demás nos dice: “La religión pura e intachable ante Dios Padre es esta: visitar a los huérfanos y viudas en su tribulación”… (St. 1, 27)

En el cumplimiento de nuestra Misión pastoral con respecto a la vida concreta de los venezolanos, los Obispos actuamos siempre como ministros de Jesucristo y como pastores del Pueblo de Dios, no buscando el poder, sino como servidores y constructores de la paz. Por eso cuando hablamos en cuestiones de orden social siempre apelamos a la conversión moral, a la necesidad de modificar las conductas, a la rectificación de políticas que consideremos equivocadas, a la necesidad de que todos nos consideremos hermanos en una casa común, una familia, miembros de un solo pueblo, el pueblo venezolano, sin exclusiones de ningún tipo. Permanentemente invitamos al diálogo entre los diversos sectores, a la convivencia, a la búsqueda de soluciones para los diversos problemas del país. Valores como justicia, paz, diálogo y reconciliación son los que guían nuestro ánimo y nuestros documentos en materia social.

Mis declaraciones

Ustedes me han invitado para que, explique las razones que sustentan las denuncias que presuntamente habría realizado, “en contra del Comandante Hugo Chávez, Presidente Constitucional de Venezuela y de las Instituciones del Estado Venezolano” en recientes declaraciones.

Un punto previo: suelo declarar muy poco. Y en mis actuaciones litúrgicas evito el tema político partidista, y así lo exijo a todos los sacerdotes de la Iglesia en Caracas. Mi predicación es religiosa, y de moral tanto individual como social; no es una predicación partidista.

Ahora bien: quiero decir respetuosamente que en mis declaraciones sí he emitido opiniones, pero no he formulado “acusaciones ni denuncias”. No es mi ánimo o intención. He emitido mis opiniones amparado por los valores consagrados en nuestra Constitución, tales como la democracia, la preeminencia de los derechos humanos y el pluralismo político, consagrados en el art. 2 de nuestra Carta Magna, y el deber del Estado de garantizar el cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución.

He emitido mis apreciaciones como ciudadano venezolano en pleno goce de los derechos que me otorga la Constitución, a la cual me acojo, teniendo en cuenta que, – como dice el Art. 19 – “El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable… de los derechos humanos…Su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público, de conformidad con esta Constitución, con los tratados sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la República y con las leyes que los desarrollen”. Como ciudadano venezolano también reivindico, a tenor del art. 39, mi titularidad de derechos políticos de acuerdo con la Constitución, y en particular mi derecho a mi integridad física, psíquica o y moral, consagrado en el art. 46. También reivindico el derecho consagrado en el art. 60 que reza: “Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen confidencialidad y reputación”. Por eso exijo que cesen los ataques que contra mi persona se difunden en algunos programas de medios de comunicación del Gobierno.

He emitido opiniones con seriedad, expuesto a equivocarme, pero no he dicho mentiras

He emitido opiniones acogiéndome al art. 57 de la Constitución que reza: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por lo expresado”.

Y es bueno recordar que, a tenor del art. 141 de la Constitución, la Administración Pública, se fundamenta “en los principios de honestidad, participación, eficacia… rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública”. ¿No implica esto que en su gestión los funcionarios están sujetos al escrutinio, opinión y crítica de los ciudadanos? Yo he expresado mis opiniones en ejercicio del legítimo derecho a la crítica sobre la actuación de funcionarios en asuntos de naturaleza pública e interés colectivo.

En este marco, y en concreto, quiero decir dos cosas:

En primer lugar he opinado que el Presidente Chávez quiere llevar al país por el camino del socialismo marxista. Pues bien: no he dicho nada nuevo, pues el Presidente en varias ocasiones ha afirmado ser marxista, como lo hizo, por ejemplo en esta Asamblea el 15 de enero de 2010, y está decidido, lo dice permanentemente, a convertir a Venezuela en un estado socialista. Opino que llevarnos por este camino implicaría dejar a un lado importantes principios consagrados en la actual Constitución.

El Estado socialista marxista es totalitario, pues copa todos los espacios, tal como sucedió en los países sometidos al régimen socialista o comunista, como los de Europa Central, la Unión Soviética en el pasado, y Cuba todavía en el presente.

En segundo lugar quiero aclarar que en ningún momento he opinado negativamente en contra – y mucho menos he atacado– a la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo de Justicia o a la Fiscalía General de la Nación. Respeto todas las Instituciones del Estado y nunca me he referido a ellas de manera negativa en los medios de comunicación. Respeto igualmente y nunca he ofendido al Ciudadano Presidente de la Republica.

Mis opiniones no van en contra de las instituciones. Simplemente expreso mis apreciaciones sobre algunas actuaciones. Al opinar que algunas leyes me parecen inconstitucionales no ataco, ni desconozco, ni actúo en contra de la Asamblea, sino que me parece que esas leyes van al margen o contrarían el espíritu y en algunos casos la letra de la Constitución. Ejerzo así mi derecho a participar en la vida pública del país, en el marco del pluralismo consagrado por la Carta Magna, y en uso de la libertad de expresión, tan querida por todos los venezolanos. De hecho se han dado muchos casos, antes y ahora, de que personas o instituciones acudan legítimamente al Tribunal Supremo a cuestionar la constitucionalidad de algunas leyes.

Mi opinión de que algunas leyes contrarían el espíritu o el texto constitucional es sostenida también por algunas instituciones de gran prestigio, tales como la Asociación Venezolana de Derecho Constitucional (15 de dic. de 2009), la declaración de Decanos de Facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas de algunas Universidades; El Consejo Superior de la Federación de Colegios de Abogados, entre otros. Esa opinión también ha sido manifestada públicamente en la Asamblea por algunos diputados.

Algunas leyes preocupantes

En concreto, algunas leyes que me, en mi opinión, parecen estar en contradicción con la Constitución en algunos aspectos, son:

la Ley del Consejo Federal de Gobierno,
la Ley de reforma de la Ley Orgánica de descentralización, delimitación y transferencia de competencias del Poder Público;
La Ley Orgánica de Educación;
la Ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana;
la Ley sobre la Organización y régimen del Distrito Capital;
La Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Ley del Indepabis),
La Ley Orgánica de Procesos Electorales.
Y el actual Proyecto de Ley de Comunas.

En general, esas leyes afectan el pluralismo político

Todas estas leyes van en la línea de darle más poder al Gobierno central y a la Presidencia de la República, en detrimento de las capacidades y el poder del pueblo, de la gente, de de las regiones, de la familia, del ciudadano, y consagran un Estado y un Gobierno cada vez más poderoso por encima de la acción e iniciativa de la gente, de los ciudadanos comunes.

Conclusión

Ciudadana Presidenta; Ciudadanas diputadas, ciudadanos diputados:

Al concluir esta exposición quiero reafirmar, junto con mis hermanos los Obispos de la Iglesia Católica en Venezuela, nuestra opción por los pobres, nuestra actitud de disposición al diálogo, de servicio al pueblo venezolano, de participación en el marco de los derechos que nos otorga la Constitución, y en cumplimiento de nuestro deber como pastores al servicio del Pueblo de Dios sin discriminaciones políticas ni de ninguna clase, que vive en concreto en condiciones históricas sociales, económicas y políticas que todos hemos de procurar mejorar.

Reafirmo mi condición de Pastor de la Iglesia, a la cual sirvo en nombre de Jesucristo

, con el propósito de que su “Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz”, se haga realidad en el corazón de los venezolanos, a través de la fe en Dios, y a través de la convivencia fraterna y solidaria. Pido a Dios Nuestro Señor que bendiga a nuestra querida Venezuela, a Ustedes, a todo nuestro pueblo y que nos acompañe siempre la maternal intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de Coromoto. Amén, fundamental para la vida democrática, pues incorporan la concepción socialista, para implantar una Patria socialista, lo cual consagra como obligatoria para todos los venezolanos una ideología, un sistema y un partido, lo cual es ajeno al espíritu y a la letra de la Constitución, que habla de Estado social de Derecho y de Justicia, y propugna como uno de los valores fundamentales el pluralismo político. Van en una línea de centralización del poder, en contra del federalismo y la descentralización, lo cual vulnera las capacidades de acción de los venezolanos de la provincia. . Mentir es decir algo que uno sabe falso como si fuera verdad. Opinar es emitir una apreciación con algún margen de error. Con humildad pero con dignidad afirmo que no soy mentiroso.

Muchas gracias.
Caracas, 27 de julio de 2010

Cardenal Urosa: Chávez no tiene licencia para insultar a ningún venezolano

Desde Roma, en donde se encuentra en estos días en una reunión convocada hace varios meses, el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, respondió a las agresiones que el presidente Hugo Chávez hiciera contra él y el Episcopado de Venezuela el pasado 5 de julio señalando que el mandatario “no tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano“.

En una declaración con fecha de hoy dada a conocer por la Oficina de Información de la Arquidiócesis de Caracas, el Cardenal Urosa señaló que Chávez “en varias ocasiones me ha agredido verbalmente, exponiéndome injustamente al escarnio público. Rechazo totalmente dichas agresiones, que desdicen de quien las realiza“.

El Cardenal prosigue su declaración precisando que “más que rechazar ofensas se trata de denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como Arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación social. Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta, se limita a descalificar y ofender”.

“Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al País por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente”.

“Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente“, añade.

El Arzobispo de Caracas señala también que “la pretensión de copar todas las actividades productivas a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento de la importación, distribución y comercialización de alimentos, va en la línea de desmontar el aparato productivo nacional para que todos dependamos del gobierno hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No a productores, campesinos y obreros venezolanos, sino de otros países, y, junto con el progresivo endeudamiento del país, conduce a la ruina de nuestra economía así como a una dependencia foránea, totalmente contraria a la necesaria soberanía alimentaria”.

“Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista, el gobierno descuida sus tareas constitucionales primarias: proteger la seguridad del pueblo golpeado especialmente en los sectores más pobres por la violencia y la delincuencia; promover una mejor asistencia en el campo de la salud, construir y mantener la infraestructura de carreteras y medios de transporte, etc.”, continúa.

Facultad para nombrar obispos

Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente, “el nombramiento de todos los obispos de Venezuela y del mundo está en manos de la Iglesia, y concretamente, en manos del Santo Padre, luego de serias consultas a la comunidad eclesial. Gracias a Dios no está en manos de los políticos. Así fue mi nombramiento como Arzobispo de Caracas, y luego, como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además, los Obispos venezolanos estamos solidamente unidos en la tarea de servir al pueblo como testigos y embajadores de Jesucristo, y pastores del pueblo de Dios en Venezuela”.

Los Obispos, al igual que todos los cristianos, dice luego el Cardenal, “somos constructores de la paz. Por ello, sin pretender asumir cuotas de poder ni convertirnos en operadores políticos, reivindicamos nuestro derecho a pronunciarnos sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro del pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones ni injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar, progreso y paz. Para eso trabajamos desde el punto de vista social, y por ello mantenemos una mano tendida para el diálogo y el encuentro”.

Finalmente el Purpurado agradece “al episcopado venezolano, al Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas, y a todas las personas y sectores que en este momento difícil me han manifestado su solidaridad. Y animo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar sin descanso y sin miedo, en el marco de la Constitución Nacional, porque en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad, la libertad, la justicia y la paz”.