P E T I C I Ó N contra el Gobierno Español

PROTECCIÓN DE LA VIDA NO NACIDA
El Tratado de Lisboa art. 6.1 introduce nuevos derechos para los españoles entre otros, el derecho de Petición ante el Parlamento Europeo: La Carta de los Derechos Fundamentales.
Recurrir ante el Tribunal Constitucional no tiene sentido: Este órgano de alto coste y baja productividad, es muy lento, justificando que es una institución política al igual que el CGPJ no cumpliendo con la obligación que les viene impuesta por la Constitución Española. 

El Parlamento de la Unión Europea considera, que España viola el convenio de derechos humanos, por eso proponemos para conseguir la máxima garantía, presentar cada persona la siguiente petición ante la Unión Europea lo antes posible (durante la Presidencia de J.- L. R. Zapatero para que comparezca y declare sobre el atentado que supone la interrupción del embarazo “VIDA NO NACIDA” ante el Parlamente Europeo): 

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Irlanda acepta el Tratado de Lisboa, pero las garantías pro-vida concedidas continúan bajo sospecha

Los irlandeses aceptaron por amplia mayoría, mediante votación, el Tratado de Lisboa el 2 de octubre pasado, tras haberse ofrecido garantías de que las leyes pro-vida y pro-familia de la nación serían resguardadas. Mientras que algunas voces que defienden la vida y la familia aclaman estos avales por considerarlos un avance, un importante número de analistas sostiene que la naturaleza y el alcance de dichas garantías es muy incierto, y que la elección por el “sí” conllevará, eventualmente, que el país sea sometido a la presión de la Unión Europea, para que liberalice sus leyes y políticas en materia de aborto y “matrimonio” homosexual.

     Los ciudadanos irlandeses, quienes atraviesan una severa depresión económica, decidieron adoptar el Tratado de Lisboa en un plebiscito en el que el 67% de los votantes sufragó a favor y un 33% en contra, tras haberlo rechazado el año pasado por temor a que la soberanía nacional se viera resentida en aspectos sociales y ante la sospecha de que la seguridad nacional y el sistema tributario podrían también resultar afectados.  Irlanda fue el único país que sometió la decisión a referendo. Si bien otros dos Estados, Polonia y la República Checa, deben adoptar el tratado antes de ser sancionado, Irlanda se convertirá en el único país de la Unión Europea en dejar la decisión en manos del pueblo, a través de una votación.

     Uno de los aspectos más controvertidos del “Tratado de Lisboa por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea” es que, en caso de ser promulgado, convertirá a la Carta de Derechos Fundamentales en un documento vinculante para todos los miembros de la Unión. Entre los 54 derechos inscritos en la Carta, figuran el derecho a la vida y el derecho al matrimonio, utilizados por los activistas para promover la agenda social radical.

     La garantía a Irlanda establece: “Nada de lo que confiere estado legal a la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea en el Tratado de Lisboa o en las disposiciones del Tratado en lo referido a la libertad, la seguridad y la justicia afecta en medida alguna el campo de aplicación del amparo del derecho a la vida… estipulado en la Constitución de Irlanda”.

     Los partidarios del tratado que abogan por la vida y la familia celebraron el resultado de la votación y las garantías por constituir un paso al frente para toda Europa. El presidente de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea afirmó: “Gracias a las garantías concedidas a Irlanda —el derecho a la vida, la protección de la familia y el derecho de los padres a educar a sus hijos— estos derechos serán más resguardados en toda la Unión”.

     Los escépticos argumentan que la garantía sólo protege a Irlanda de la Carta de Derechos Fundamentales, no así del resto de las leyes de la Unión Europea. También señalan que, si bien la Unión no tiene autoridad o “competencia” en cuestiones de familia, esto no ha sido obstáculo para que los burócratas que la componen hagan uso de la competencia de la Unión Europea en otras áreas, como ser la de la “igualdad”, a fin de presionar a los Estados para que liberalicen las leyes de aborto y matrimonio. Un experto en leyes de la Unión Europea dijo a Friday Fax que la garantía es sólo de carácter diplomático, no vinculante desde el punto de vista legal. Es más, la Unión Europea ha determinado que se reserva el derecho a intervenir en cuestiones de derecho de familia cuando estas tienen “implicancias internacionales”. Analistas pro-familia de dicha comunidad internacional advierten que esta disposición podría significar que Irlanda tenga que reconocer el “matrimonio” homosexual contraído en otros países de la Unión.

Los católicos irlandeses deben promover la defensa de la vida en Europa

Comunicado de los obispos ante el Tratado de Lisboa

Los católicos irlandeses tienen el deber siempre de defender la vida de los no nacidos y de los más débiles, recuerdan los obispos del país, aclarando que pueden votar en conciencia “sí” o “no” al Tratado de Lisboa.
“Una cuestión de valores” es el título del comunicado emitido por el Comité de presidencia de la Conferencia de Obispos de Irlanda, emitido con motivo del referéndum, que se celebrará el 2 de octubre en el país, para ratificar o no el acuerdo, ante el rechazo de la primera votación, en mayo de 2008.
El Tratado de Lisboa sustituye a la Constitución para Europa , tras el fracasado tratado constitucional de 2004. De lograrse la ratificación del texto de 250 páginas, la Unión Europea tendrá personalidad jurídica propia para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario.
Ante todo, el comunicado del episcopado subraya la diferencia entre política y religión y añade: “Si bien no tratamos de alinearnos con una posición del debate sobre el referéndum, queremos dejar claro que un católico, en conciencia, puede votar ‘sí’ o ‘no'”. 
“Exhortamos a los cristianos a considerar con atención el contenido del Tratado; también queremos subrayar la responsabilidad que todos nosotros tenemos a la hora de votar y de hacerlo prestando atención no sólo a nuestro interés personal o de grupo, sino el bien de todos los ciudadanos y de toda la comunidad”.
“La Unión Europea no es sólo un mercado común; debe ser una comunidad de valores. Una cuestión de valores. Hacemos un llamamiento a todos los representantes elegidos en el país y en Europa a promover y asegurar el respeto de los valores que han edificado la civilización y la cultura europeas, valores como el derecho fundamental a la vida y la protección de los más débiles de nuestra sociedad”.
“El Tratado de Lisboa no socava las protecciones legales existentes en Irlanda para los niños no nacidos. Es nuestra responsabilidad, como ciudadanos de Irlanda y ciudadanos de la Unión Europea, promover con vigor el ‘evangelio de la vida’, como lo describió Juan Pablo II en su encíclica ‘Evangelium Vitae'”.
“Como ciudadanos de Irlanda, tenemos la responsabilidad de hacer que nuestras voces sean escuchadas sobre el tipo de Europa en el que queremos vivir. No sería la primera vez que Irlanda a desempeñado este papel”, aseguran.