Una enfermera abortista de Bilbao se convierte

Testimonio de María Martínez Gómez en la Semana de la Familia 2019 de la Diócesis de San Sebastián (Sala Idatz 14-5-2019) con el título de “El valle de los huesos secos (Ez 37)”

Llena España de imágenes del Nacimiento

Frente al laicismo, que vuelve a tratar de restringir derechos tan elementales como el de libertad de culto, desde MasLibres.org se invita a colgar balconeras para multiplicar la presencia pública de los verdaderos símbolos de la Navidad.

La campaña Llena España de imágenes del Nacimiento busca reaccionar ante la constante presión del laicismo para recuperar la identidad religiosa de la Navidad y el derecho de los creyentes a proclamar en público su fe.

•Defiende en público la identidad religiosa de la Navidad
REDACCIÓN HO.- Extrañas figuras de color rojo colgadas de cuerdas en los balcones y ventanas. O meros reclamos comerciales acompañados de unas cuantas bolas de colores. A eso parece reducirse para muchos la presencia pública de la Navidad.

Para reaccionar ante la pérdida de identidad de las fiestas navideñas y para hacer frente a las restricciones que trata de imponer el laicismo, MasLibres.org propone multiplicar la presencia pública de los símbolos religiosos.
La campaña Llena España de imágenes del Nacimiento busca reaccionar ante la constante presión del laicismo para recuperar la identidad religiosa de la Navidad y el derecho de los creyentes a proclamar en público su fe.

Si tienes balconeras navideñas, por favor, utilízalas. Cuelga de todas las ventanas de tu casa de símbolos religiosos de la Navidad y contribuye a llenar pueblos y ciudades de toda España de imágenes del Nacimiento.

Si todavía no tienes balconeras, puedes adquirirlas directamente a través del siguiente enlace, en el que encontrarás balconeras clásicas o modernas. Adquiriendo ahora una de esas balconeras, recibirás gratuitamente cinco Pulseras MasLibres y un paquete de 20 felicitaciones de Navidad con motivos genuinamente cristianos: son christmas ilustrados con la Epifanía y la adoración de los pastores:

•Defiende en público la identidad religiosa de la Navidad
También puedes pedir tus balconeras por teléfono, llamando a este número:

902 50 80 10

Cuando cuelgues tus balconeras manda una foto a hazteoir@hazteoir.org indicando a qué localidad corresponde. Tu balconera aparecerá en este álbum.

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Balconeras AIN: Llenemos las calles de espíritu navideño

Los dos modelos de balconera para esta Navidad

Inundemos nuestras casas y las fachadas de nuestras ciudades de balconeras-tapices, para dar testimonio público de nuestra fe y contribuir a dar el verdadero sentido a la Navidad. ¡Elige la que más te guste y reenvía este mensaje a tus familiares y amigos!:

Modelo 1 (Virgen+Niño): 1m x 66cm.  Modelo 2 (Sagrada Familia): 1m x 90cm.

Donativo*: 10 €, si se recogen en las oficinas de AIN (Madrid y Barcelona). 15 €, con gastos de envío incluidos.

Adquiérelas desde aquí y ahora
O si prefieres, por teléfono: 91 725 92 12, 93 237 37 63. Por mail: ain@ain-es.org o en nuestras oficinas de Madrid y Barcelona.

*Los donativos recaudados se destinarán a proyectos de ayuda pastoral para los católicos de India (Campaña de Navidad de AIN).

Osoro pide poner una vela en las ventanas en Nochebuena

 

Osoro da la bendición con el Santísimo a los jóvenes 01

 

 

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, propuso anoche a los cientos de jóvenes que volvieron a llenar la Basílica de la Virgen, sentados en el suelo, en la vigilia de oración mensual con el prelado, la figura de Abrahán como ejemplo de “confianza absoluta en Dios” y les aseguró que “merece totalmente la pena renunciar a todo por Él”.

En su catequesis, el Arzobispo centró su reflexión en la confianza ante Dios “que jamás te abandona, que te quiere con todas las consecuencias” y recordó a los jóvenes que “con esa seguridad, se puede renunciar a todo en este mundo, porque nada encontraremos mejor que lo que Dios nos ofrece”.

Al ser la última vigilia de oración con los jóvenes en la Basílica antes de las Navidades, les invitó también a que “exteriorizar, y no quedarnos sólo para nosotros, la alegría de que Dios se hace hombre”, colocando una vela encendida en el balcón o la ventana en la Nochebuena. De esta manera, demostramos a todos “la alegría de que en el corazón de cada hogar está naciendo Jesús”.

El prelado insistió en que “tenemos que demostrar públicamente que la cercanía de Dios a cada uno, hasta el extremo de que se hace hombre, es una experiencia fundamental y decisiva para nuestra vida” e invitó también a “exteriorizar, de esta misma manera que sólo con Dios, con esa cercanía extrema suya, podemos ser seres plenamente humanos”.

La vigilia incluyó la exposición al Santísimo, la lectura de un salmo y la proclamación de una lectura vocacional. Igualmente, un icono de Cristo bendiciendo presidió la vigilia “que ha ido recorriendo los diferentes templos en los que se desarrollan”, según han indicado hoy a la agencia AVAN el presidente de la comisión de Infancia y Juventud del Arzobispado, Óscar Benavent.

Durante la vigilia grupos de jóvenes del arciprestazgo número uno “El Santo Cáliz y Nuestra Señora de los Desamparados” de la que forman parte las parroquias del sur de la capital valenciana fueron los encargados de organizar la celebración y preparar los cantos musicales, ha añadido.

Las vigilias se celebran durante este curso, al igual que el año pasado, todos los primeros viernes de mes en la Basílica y los segundos viernes, en una parroquia distinta de la archidiócesis de Valencia. De esta manera, está previsto que la siguiente vigilia de jóvenes con el Arzobispo sea el próximo 9 de diciembre en la parroquia San Jorge Mártir de localidad valenciana de Paiporta.

Los encuentros de jóvenes con el Arzobispo están siguiendo este año “como hilo conductor el ‘Itinerario Diocesano de Renovación 2010-2014“, que promueve monseñor Osoro.

Avan

El Papa a los jóvenes: No temáis ir contracorriente

“Estad orgullosos de que vuestro país defienda tanto la vida y la familia”

Encontrar a Jesús supone “una experiencia sobrecogedora de amor” que cambia la vida, afirmó el Papa Benedicto XVI esta tarde a los jóvenes de Malta y Gozo, con quienes celebró un encuentro en el puerto de La Valeta.

Ese amor expulsa el temor, afirmó el Papa. “Por eso os digo a todos: ¡No tengáis miedo!”. “¡No tengáis miedo de ser amigos íntimos de Cristo!”, exclamó en maltés.
“Ciertamente encontraréis oposición al mensaje del Evangelio”– prosiguió, constatando que “la cultura actual, como toda cultura, promueve ideas y valores que quizás sean contrarios con los vividos y predicados por nuestro Señor”.

“A menudo se presentan con un gran poder de persuasión, reforzado por los medios de comunicación y la presión social”.
“Por eso os digo: no tengáis miedo, sino alegraos de su amor por vosotros; fidaos de él, responded a su invitación a ser discípulos, encontrad alimento y ayuda espiritual en los sacramentos de la Iglesia”, dijo a los jóvenes.

La voz de los jóvenes

El Pontífice llegó por el mar en el catamarán “San Pablo”, acompañado por una delegación de jóvenes. La nave entró en el puerto escoltada por una flotilla de pequeñas embarcaciones típicas de las islas maltesas, mientras que una multitud desde el muelle agitaba banderas vaticanas.

Tras la lectura del pasaje evangélico del joven rico (Mc 10, 17-22), intervinieron siete jóvenes, que pidieron al Papa consejo sobre cómo vivir ante situaciones distintas pero igualmente difíciles por los desafíos que la sociedad plantea.

El primer joven subrayó que la Iglesia tiene el gran mérito de unir a una gran variedad de personas, y preguntó cómo hacer para continuar satisfaciendo el deseo de “buscar y descubrir la verdad”.

Después, un chico y una chica expresaron un malestar por situaciones distintas: la marginación juvenil, a causa del pasado desordenado o de la disgregación familiar, por el hecho de tener una identidad sexual distinta o de ser inmigrantes, y que se sienten al margen de la Iglesia y tratados como un “problema”, y el de los jóvenes comprom etidos en actividades religiosas, que perciben una exclusión de la sociedad precisamente por ello.

Posteriormente, se dirigieron al Papa dos novios, que preguntaron cómo ser fieles a la vocación conyugal en una sociedad en la que la familia “está sufriendo un cambio radical” y se le plantean dificultades en muchos campos.

Finalmente hablaron dos seminaristas, que recordaron cómo en este periodo los sacerdotes están siendo atacados por el escándalo de los abusos sexuales cometidos por algunos de ellos, lamentando que la admisión de las culpas parezca “no valer nada”.

La fuerza del amor

En su intervención, el Papa quiso recordar a los presentes la vida de san Pablo, del que este año se festeja el 1950° aniversario del naufragio en el archipiélago maltés.
“En una época, él era enemigo de la Iglesia e hizo de todo para destruirla – observó –. Mientras estaba de viaje hacia Damasco, con la intención de eliminar a cada cristiano que encontrara, se le apareció el Señor en visión”.

“Toda su vida se transformó. Se convirtió en un discípulo, hasta ser un gran apóstol y misionero”.
“Cada encuentro personal con Jesús es una experiencia sobrecogedora de amor”, declaró el Papa. “Dios nos ama a cada uno de nosotros con una profundidad y una intensidad que no podemos siquiera imaginar. Él nos conoce íntimamente, conoce cada una de nuestras capacidades y de nuestros errores”.
“Puesto que nos ama tanto, desea purificarnos de nuestros errores y fortalecer nuestras virtudes de manera que podamos tener vida en abundancia. Aunque nos llame la atención cuando hay algo en nuestra vida que le desagrada, no nos rechaza, sino que nos p ide cambiar y ser más perfectos”.

Por ello, exhortó, “a los que deseáis seguir a Cristo, como esposos, padres, sacerdotes, religiosos o fieles laicos que llevan el mensaje del Evangelio al mundo, os digo: No tengáis miedo”.

Defensa de la vida

Benedicto XVI recordó también que la de Malta es una sociedad “marcada por la fe y los valores cristianos”.
“Deberíais estar orgullosos de que vuestro País defienda tanto al niño por nacer como la estabilidad de la vida familiar para una sociedad sana”, dijo el Papa a los jóvenes. “En Malta y en Gozo, las familias saben valorar y cuidar de sus miembros ancianos y enfermos, y acogen a los hijos como un don de Dios”.
“Otras naciones pueden aprender de vuestro ejemplo cristiano. En el contexto de la sociedad europea, los valores evangélicos están llegando a se r de nuevo una contracultura, como ocurría en tiempos de san Pablo”, admitió.

Acoger la vocación

En el Año Sacerdotal, el obispo de Roma pidió a los jóvenes “estar abiertos a la posibilidad de que el Señor pueda llamar a algunos de vosotros a entregarse totalmente al servicio de su pueblo en el sacerdocio o en la vida consagrada”

“Reconoced la profunda alegría que proviene de dedicar la propia vida al anuncio del mensaje del amor de Dios por todos, sin excepción”, les invitó.
El Papa les instó a atender a los débiles y marginados, a los ancianos y a los niños, a los que “pasan por momentos de dificultad, por los que padecen depresión o ansiedad”, por los discapacitados y los inmigrantes.

“Esta es la noble vocación de amor y servicio que todos nosotros hemos recibido. Que esto os impulse a dedicar vuestra vida a seguir a Cristo”, concluyó.

Evangelización y testimonio común de cristianos ante mundo indiferente, pide Benedicto XVI

Al presidir el rezo de las Vísperas en la Basílica de San Pablo de Extramuros en Roma en la fiesta de la conversión del Apóstol de Gentes, el Papa Benedicto XVI resaltó la necesidad del testimonio común de los cristianos y una nueva evangelización ante un mundo cada vez más “marcado por la indiferencia religiosa e incluso por una creciente aversión a la fe cristiana”.

En la celebración litúrgica al finalizar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, sobre el tema: “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” y ante diversos representantes de otras confesiones cristianas, el Santo Padre resaltó que “la invitación a un testimonio común de Cristo resucitado según el mandato que confió a los discípulos, está unida al recuerdo del centenario de la Conferencia misionera de Edimburgo, en Escocia, que es considerado por muchos como un acontecimiento determinante para el nacimiento del movimiento ecuménico moderno”.

“Precisamente el deseo de anunciar a los demás a Cristo y de llevar al mundo su mensaje de reconciliación hace experimentar la contradicción de la división de los cristianos. La comunión y la unidad de los discípulos de Cristo es, por tanto, condición particularmente importante para una mayor credibilidad y eficacia de su testimonio“.

Benedicto XVI destacó luego que “en un mundo marcado por la indiferencia religiosa, e incluso por una creciente aversión a la fe cristiana, es necesaria una nueva, intensa, actividad de evangelización, no sólo entre los pueblos que nunca han conocido el Evangelio, sino también en aquellos en los que el cristianismo se difundió y forma parte de su historia”.

Tras poner de relieve que siguen existiendo “cuestiones que nos separan a unos de otros, y que esperamos que se puedan superar a través de la oración y el diálogo”, el Papa afirmó que hay sin embargo “un contenido central del mensaje de Cristo que podemos anunciar juntos: la paternidad de Dios, la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte con su cruz y su resurrección, la confianza en la acción transformadora del Espíritu”.

“Mientras estamos en camino hacia la comunión plena, estamos llamados a ofrecer un testimonio común frente a los desafíos cada vez más complejos de nuestro tiempo, como la secularización y la indiferencia, el relativismo y el hedonismo, los delicados temas éticos concernientes al principio y al final de la vida, los límites de la ciencia y de la tecnología, el diálogo con las demás tradiciones religiosas”.

El Papa Benedicto XVI señaló además que “hay además ulteriores campos en los que debemos dar desde ahora un testimonio común: la salvaguarda de la Creación, la promoción del bien común y de la paz, la defensa de la centralidad de la persona humana, el compromiso para vencer las miserias de nuestro tiempo, como el hambre, la indigencia, el analfabetismo, la desigual distribución de los bienes”.

“El compromiso por la unidad de los cristianos no es sólo tarea de algunos, ni actividad accesoria para la vida de la Iglesia. Cada uno está llamado a dar su aportación para llevar a cabo los pasos que lleven a la comunión plena entre todos los discípulos de Cristo, sin olvidar nunca que es ante todo un don de Dios que hay que invocar constantemente”, concluyó.

Cáritas con Haití

Cuentas Bancarias:

SANTANDER      0049-1892-64-2110527931

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LA CAIXA          2100-2208-39-0200227099

CECA                 2000-0002-20-9100382307

BANCAJA           2077-1277-10-3100146740

CAM                   2090-5513-04-0040370409

 

Y EN LAS CUENTAS DE LAS CÁRITAS DIOCESANAS

 

Teléfono información y donaciones: 902 33 99 99 

Testimonio de un sacerdote ante la enfermedad

Carta enviada por Gabriel, 21 años, estudiante.
Jesús Muñoz murió el día 11 de septiembre en Coria, en su cama, acompañado de su familia. Tuve la suerte de conocerle los dos últimos años de su vida, soy amigo personal de su hermano, Javier, y visito de vez en cuando a sus padres. La muerte de Jesús, su sufrimiento y sus dolores fueron y son, para los que le conocimos, una gran esperanza y un gran apoyo. Su testimonio nos ha marcado para el resto de nuestras vidas y jamás podremos olvidarle. Tengo 21 años y estudio en la universidad, y llevo una copia de su carta en mi carpeta a todas partes.
 
Testimonio de un sacerdote ante la enfermedad
Este testimonio lo dedica Apologetica.org a todos los evangélicos y católicos,
que por un motivo u otro ven en el dolor y el sufrimiento un escándalo para la fe.
“En primer lugar, permitidme que me presente: me llamo Jesús Muñoz 32 años y soy sacerdote católico de la diócesis de Toledo, España. En el año 1996 estuve de misionero en Bolivia como catequista itinerante de la Comunidades Neocatecumenales.
Al volver a España para descansar y tener unas vacaciones me diagnosticaron un cáncer colo-rectal con metástasis hepática.
He sido sometido a varias operaciones: me extirparon el ano, el recto y 30 cm. del colon, y me hicieron un ano artificial. Posteriormente me quitaron una cuarta parte del hígado. También he sido sometido a otras operaciones de menor consideración. He sido sometido a tratamiento de radioterapia y actualmente estoy en tratamiento con quimioterapia.
Llevo ya tanto tiempo que el cuerpo se deteriora y por esta razón no puedo viajar, ni muchas veces salir de casa. Bueno, aunque es aceptable mi calidad de vida, varía mucho de mes en mes e incluso de día a día. Nunca es igual, es imprevisible cómo me voy a encontrar a la mañana siguiente. Es un misterio.
El sufrimiento es un misterio que solamente desde la fe se ilumina.
El tiempo pasado en Bolivia fue fantástico. De niño siempre quise ir a las misiones y el Señor me lo ha concedido. Fue un tiempo de renovación sacerdotal, pues yo era un “burgués”. No me preocupaba de nada, salvo de mí mismo. Sin santidad, sin intimidad con el Señor ni con su Palabra, sin oración asidua. Muy despreocupado por la liturgia y por quien me tocaba pastorear. No era capaz de morir por nadie. Pero, aparecía ante los feligreses como muy trabajador, preocupado por las cosas, buen cura, humilde… Mentira todo. Pues soy un egoísta y un orgulloso, que sólo me busco a mí en lo que hago. Un cura de pueblo que sólo hace cosas; pero no lleva el evangelio a su pueblo. Y apegado al dinero, pues lo último que hice antes de salir para Bolivia fue dar clases en un instituto de enseñanza secundaria y tener una nómina abultada. Pues, el mayor peligro para un cura es el dinero -también para cualquier cristiano-. “Por que la raíz de todos los males es el afán de dinero” (1Tm 6,10)
  Pero los milagros que he visto en la evangelización y sobre todo mi equipo de evangelización me ayudaron mucho. Me corrigieron a tiempo. Siempre con cariño o, mejor aún, con amor evangélico. No siempre recibía las correcciones con agrado: mi egoísmo y el ser educado para ser el primero en todo, y un líder como cura, se manifestaba con toda claridad.
Ciertamente que les estoy muy agradecido, ha sido un segundo seminario de formación. Una regeneración sacerdotal.
En definitiva tener que pasar por la puerta de la humildad, la cual yo rehusaba. Ver mis pecados con una claridad que antes me estaba velada. Y rezaba al Señor que si yo era un lastre para la evangelización, que si iba a añadir problemas a los que ya había en la misión que me retirase de ella. ¡Y cómo lo hizo! El Señor, también me lo concedió.
  El Señor siempre me ha concedido lo que le he pedido de todo corazón. El siempre se abaja para escuchar al afligido y al atribulado, y a la oveja perdida siempre la trata con mayores entrañas de misericordia.
Dios siempre provee, no deja solo al desvalido, siempre abre puertas allí donde parece que se cierran.
La experiencia del sufrimiento es un misterio. En el postoperatorio, aunque estaba sedado con morfina, recuerdo que en una ocasión desperté y miré el crucifijo que tenía delante, miré a Jesucristo y le decía que estábamos iguales: con el cuerpo abierto, con los huesos doloridos, solos ante el sufrimiento, abandonados, en la cruz… Yo me fijé en mí y me revelé. No lo entendía. Dios me había abandonado. No me quería. Y de pronto recordé las palabras que desde el cielo Dios-Padre pronuncia refiriéndose a Jesucristo el día del bautismo y posteriormente en el Tabor: “Este es mi Hijo amado”, “mi Predilecto”. Y el Hijo amado de Dios estaba colgado frente a mí en la cruz. El amor de Dios, crucificado. El Hijo en medio de un sufrimiento inhumano.
  Entonces reflexioné: Si me encuentro en la misma situación que Él, entonces yo también soy el hijo amado y predilecto de Dios. Y dejé de revelarme. Y entré en el descanso. Y vi El Amor de Dios.
La razón humana no encuentra sentido al sufrimiento, no tiene lógica. Solo mirando al Crucificado el hombre entra en la paz que el sufrimiento le ha robado. Pues, con el dolor y el sufrimiento el hombre pierde la capacidad de razonar y la voluntad. Y ya está perdido, le han vencido. Ha dejado de ser hombre; pero el sufrimiento y la resurrección de Cristo nos ha hecho hombres nuevos.
Y, también, cuánto me han consolado las palabras del Siervo de Yahvé: Varón de dolores, Conocedor de todos los quebrantos. ¡NO! No estoy solo en la cruz. Doy gracias a la Iglesia por el don tan inmenso de la fe. Sólo la fe tiene respuestas a los interrogantes del hombre.
  Recuerdo igualmente algunas frases de los salmos que he meditado y qué bien me han hecho: “me estuvo bien el sufrir”; “hasta que no sufrí estuve perdido”.
Aunque también es cierto que, ¡cuántas veces he llorado en el silencio de la cama cuando llegan los dolores y el sufrimiento, y al ver que llega el final de los días!. Y aparece como una desesperanza; aunque yo rápidamente digo “todo sea por la evangelización”. ¡Por la evangelización!. Aunque, a veces, ese “todo” resulta una carga dura y pesada.
Al igual que en la clínica he colocado un icono de la Virgen enfrente de mi cama, pues quiero morir mirándola a ella. Y quiero morir sin agonía, sin lucha, sino entregándome como ella me ha entregado a su Hijo.
Actualmente mi enfermedad se agrava: tengo tumores en el hígado y en el hueso sacro. Es decir, la metástasis comienza a extenderse; aunque con la quimioterapia parece que la retienen un poco. De todos modos los médicos me han pronosticado que no viviré más de un año, dos a lo sumo; Pido a Dios tener una calidad de vida lo suficientemente aceptable como para evangelizar desde mi situación.
Me siento como una barca varada en la orilla del lago de Tiberiades. Ya no saldrá más a pescar; pero tengo la esperanza de que Cristo también suba a ella para proclamar desde allí la Buena Nueva a la muchedumbre. Esta es ahora mi misión: ser barca varada, púlpito de Jesucristo.
  Veo que este tiempo es un Adviento particular que el Señor me regala para prepararme al encuentro con el “Novio” y tener las lámparas preparadas con un aceite nuevo, y así poder entrar al banquete de bodas. Es un don el poseer el aceite de Jesucristo, que fortifica mis miembros para la dura lucha de la fe en el sufrimiento, me ilumina la historia que está haciendo conmigo, y me asegura poseer el Espíritu Santo, como arras del Reino de los Cielos.
Ciertamente nadie sabe ni el día ni la hora de la muerte. Es vivir de la esperanza. De esto se reflexionará en toda la Iglesia: sobre la virtud de la esperanza. Y sobre el espíritu que nos hace decir ¡Abba! (Padre).
Pero, a veces, creo que pierdo el tiempo, que podría hacer más cosas, orar más, tener más intimidad con el Señor, y otras veces la enfermedad no me deja hacer más. ¿Será que sólo tengo que sufrir: purificarme, convertirme, evangelizar desde el silencio?. A esto me está ayudando la lectura de las obras de Sta. Teresita del Niño Jesús y he vuelto a releer la “Salvifici Doloris” del Papa Juan Pablo II.
Lo más importante, es esta fe, vivida en régimen de pequeñas comunidades, en donde la lectura de la Palabra de Dios, ilumina el sentido de mi vida, en donde se dan signos de unidad y amor