No se puede separar sexo del matrimonio, señala Cardenal Urosa a jóvenes

El Arzobispo de Caracas (Venezuela), Cardenal Jorge Urosa Savino, alentó a los jóvenes a sentirse orgullosos de ser cristianos y los llamó a promover la santidad de la familia y control personal guardando el sexo para el verdadero amor dentro del matrimonio.

“No se puede separar la actividad sexual del verdadero amor, del matrimonio que da protección y estabilidad a los esposos y a los niños, de una familia estable, cariñosa y unida. La práctica sexual debe ser expresión de un amor auténtico, y estar enmarcada en la familia unida para siempre, con respeto, cariño y fidelidad para toda la vida”, señaló durante la Misa de clausura del Encuentro Nacional de Jóvenes celebrado el domingo.

Desde Valencia (Venezuela), el Purpurado dijo que ante el libertinaje afectivo-sexual, que es una de las amenazas del mundo moderno, los jóvenes cristianos deben responder “con el compromiso de promover y fortalecer el amor a la familia y el respeto a las personas”.

“Promovamos la santidad de la familia, y para ello valoremos la unión conyugal cristiana, santificada por el mismo Jesús con el santo sacramento del matrimonio (…), porque el pecado, mis queridos muchachos, lleva a la muerte”, señaló.

El Cardenal Urosa también llamó a los jóvenes a intensificar su práctica religiosa, especialmente asistiendo a la Misa dominical. “Es preciso, por lo tanto, ser firmes en nuestra fe y practicarla, vivir en constante unión con Dios, que está siempre a nuestro lado, y que quiere tener un lugar privilegiado en nuestros corazones”, indicó.

Asimismo, durante la homilía, exhortó a enfrentar el desafío del desprecio a la vida, derecho humano golpeado por el aborto y la violencia.

“Los cristianos sabemos que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, que tenemos un alma inmortal, que tenemos unos derechos inalienables. Y el más importante es el derecho a la vida (…). Por eso rechazamos el aborto, que es un crimen abominable”, así como “la droga, el secuestro, el homicidio, el robo, esa violencia criminal que está sesgando cada año más de 15.000 vidas, especialmente de muchachos y jóvenes adultos”, indicó.

Finalmente, el Arzobispo de Caracas invitó a los jóvenes a considerar “la posibilidad de seguir a Jesucristo en la Iglesia como sacerdotes, o religiosos o religiosas”.

“Es una vida hermosísima, la de quien se consagra a Dios para llevar su luz de vida a tanta gente que viven en tinieblas. Es una vida dedicada siempre a hacer el bien, a ser instrumentos de paz, a ser mensajeros y embajadores de Cristo, promotores de la vida y de la felicidad”, aseguró.

EWTN

Sexo, género y confusión

La semana pasada el Hospital Clínic de Barcelona realizó la primera operación de cambio de sexo a un menor en España, con autorización judicial. La intervención ha sido recibida con ese tono de ¿por qué no?, tan habitual últimamente en una sociedad que prefiere dar por buena cualquier técnica sanitaria al servicio del deseo. Pero una operación de este estilo está lejos de encontrar la recomendación unánime de los especialistas.

La operación está lejos de encontrar la recomendación unánime de los especialistas

La cirugía de “reasignación de sexo” se realizó sobre un chico de 16 años que se sentía como mujer. Toda la información procede del cirujano plástico que realizó la intervención, Iván Mañero, quien asegura que el chico se vestía de chica desde los cuatro años (¿a los cuatro años un niño decide cómo vestirse?). El paciente aquejado de este trastorno ha estado en tratamiento durante tres años, aunque no se dice si el tratamiento ha sido también psiquiátrico.

Sin entrar a valorar un caso cuya historia clínica se desconoce, llaman la atención las ideas sobre sexo y género que revela Mañero, en estos días de protagonista mediático. Al haberse especializado desde 1999 en cirugía para transexuales –dice haber realizado 500 intervenciones–, no es extraño que piense que no hay ningún problema. “Ya era chica. Como género se siente mujer mientras que sus genitales son masculinos. Eso hace que su vida no sea normal. Nosotros ponemos de acuerdo el sexo con su mente” (El País, 13-1-2010).

Sus palabras sugieren la idea de que el sexo de una persona es un mero accidente biológico que puede ser cambiado para seguir el género que uno siente o escoge. “El error es no diferenciar entre género, sexo y orientación sexual. Género es cómo me siento, si hombre o mujer. Sexo, cómo son mis órganos. Y orientación, con quién quiero mantener relaciones”. Ya se ve que aquí lo importante es el “siento” y “quiero”, no lo que “son” los datos biológicos.

Sin embargo, a pesar de la cirugía, algunos hechos biológicos no cambian. Cada una de las células del cuerpo de una persona tiene cromosomas que lo identifican como varón o mujer. Y, durante el embarazo, las hormonas prenatales han modelado de diferente modo el cerebro de los niños y el de las niñas. El propio Mañero reconoce que el paciente “deberá seguir un tratamiento hormonal femenino –estrógenos– durante toda su vida”. Tampoco podrá tener hijos, ya que evidentemente la “chica” no tiene ovarios.

Lo que la operación no arregla

Si no cabe duda de que la transexualidad o disforia de género es una enfermedad y un penoso conflicto, lo que no está tan claro es que la “reasignación de sexo” sea la curación. Destacados psiquiatras que han estudiados estos casos ponen en duda que resuelva los conflictos del paciente.

Uno de los que han examinado el tema es Paul McHugh, que fue jefe del servicio psiquiátrico del Johns Hopkins Hospital de la Universidad del mismo nombre. En un artículo publicado en First Things (noviembre 2004) contaba los estudios que realizaron al respecto en su departamento con pacientes que habían sido sometidos a este tipo de cirugía en su hospital.

En cuanto al tipo de pacientes, había fundamentalmente dos grupos. Uno estaba formado por hombres homosexuales que veían en el cambio de sexo un modo de resolver sus conflictos y su sentido de culpabilidad, para actuar sexualmente como mujeres con hombres. El otro consistía en hombres heterosexuales (y algunos bisexuales) a los que les excitaba vestirse como mujeres y para los cuales la transformación quirúrgica les otorgaba más verosimilitud.

“La mayoría de los pacientes localizados algunos años después de la cirugía estaban contentos con lo que habían hecho y solo unos pocos lo lamentaban”, cuenta McHugh. “Pero en lo que se refiere a relaciones, trabajo y emociones tenían los mismos problemas que antes. La esperanza de que superarían sus dificultades emocionales para resurgir psicológicamente no se habían cumplido”.

Otro estudio sobre temas similares realizado en los servicios psiquiátricos del Clark Institute de Toronto, identificó a este tipo de pacientes como hombres a los que les excitaba imitar a mujeres seductoras, lo que les llevaba primero a vestirse como mujeres y eventualmente hacia la solución quirúrgica. Como la mayoría seguían sintiéndose atraídos por las mujeres, se identificaban ante los psiquiatras como lesbianas (Quizá por esto Iván Mañero advierte que “puede haber un transexual homosexual”).

Tras estos estudios el departamento de psiquiatría del Johns Hopkins dejó de prescribir esta cirugía de reasignación de sexo para adultos. “Como psiquiatras, deberíamos tratar de arreglar sus mentes y no sus genitales”, dice McHugh. “Proporcionar cirugía para cambiar el cuerpo de estas desafortunadas personas era colaborar con su trastorno mental en vez de tratarlo”. Cuando el Johns Hopkins anunció que iba a dejar de hacer esta cirugía, muchos otros hospitales le siguieron, aunque otros centros siguen practicándola.

Frente a la idea de una mujer “atrapada” en un cuerpo de hombre (o viceversa), estos psiquiatras piensan que una persona puede sufrir este trastorno por experiencias negativas que en la infancia o en la adolescencia les llevan a no aceptar su masculinidad o feminidad. En un intento de superar este doloroso conflicto, fantasean con la idea de vivir como alguien del otro sexo. Esto puede llevar a vestirse y a identificarse más con el sexo opuesto, e incluso a engañarse con la idea de pertenecer a él.

Jóvenes confusos

Estos diagnósticos psiquiátricos, comenta McHugh, no han sido bien recibidos por los “activistas transexuales (a menudo aliados con el movimiento gay) que todavía sostienen que su disforia de género representa su verdadera identidad sexual”. “Uno podría esperar que aquellos que aseguran que la identidad sexual no tiene bases biológicas o físicas aportarían más pruebas para persuadir a otros. Pero he comprobado que hay un fuerte prejuicio a favor de la idea de que la naturaleza es totalmente maleable”, dice el psiquiatra.

También en España, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales ha emitido un comunicado para “celebrar” la operación de Barcelona y exigir el derecho de un menor a operarse “si así lo desea, cuenta con un estudio profesional y el apoyo de su familia”. A su juicio, “el trámite judicial retrasa inexplicablemente la realización de la cirugía y vulnera el derecho al libre desarrollo del o de la menor”.

Pero no se acaba de entender esta inclinación por el quirófano, cuando la ley para el cambio de género, aprobada en España por el gobierno de Zapatero en 2007, y que fue saludada en su momento como “la más avanzada del mundo”, solo pide que al solicitante se le haya diagnosticado un trastorno (disforia) de género y que haya sido tratado médicamente durante al menos dos años, pero no exige que el tratamiento haya incluido cirugía de reasignación sexual (modificación de los genitales).

Por su parte, Mañero piensa que “cada vez operaremos a más jóvenes. La sociedad es cada vez más madura y hay mayor conocimiento”. Lo más probable es que efectivamente haya más problemas de identidad sexual entre los jóvenes, por la propia confusión que hoy se extiende entre sexo, género y orientación sexual, unida al imperio del deseo. Pero precisamente por eso la prudencia y los datos psiquiátricos aconsejan no precipitar decisiones antes de la mayoría de edad y proporcionar a esas personas toda la ayuda psiquiátrica necesaria. 

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¿Educadores u obsesos sexuales?

Pili S. Montalbán. Hasta ahora, algunos libros de texto y material didáctico de “Educación para la Ciudadanía” recomendaban páginas de contactos homosexuales y adiestraban a los niños en toda práctica sexual imaginable. Esta aberración, que el gobierno se empeña en llamar “formación”, más propia de sexópatas que de educadores, era sólo el principio.

No contentos con la creciente proliferación de abortos y enfermedades sexuales, que crecen al ritmo al que los menores son instruidos en un sexo que antes no concebían, ahora, una nueva asignatura se hará presente en los colegios, y de nada servirá apelar al ideario del centro para escabullirse. Su finalidad: “incorporar la formación sexual y reproductiva al sistema educativo”.

El Estado “metomentodo” viola de nuevo la intimidad de unos menores, cuya conciencia sólo sus padres tienen derecho de formar. La sexualidad pertenece al ámbito personal, afecta a los valores, convicciones y a la libertad ideológica y de conciencia. Determinados contenidos de educación sexual impuestos a la fuerza contraviene la legislación  internacional (Declaración Universal de Derechos Humanos, Convención sobre los Derechos del Niño, Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Constitución Española y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y Supremo…). Por este motivo, son absolutamente ilegales y los padres, con todo derecho, podrán oponerse a que sus hijos los reciban en los centros educativos. Y los centros apelar a su ideario para renunciar a semejante imposición.

El Defensor del Menor de Madrid se lamenta en COPE de la “trivialización actual del sexo”

Arturo Canalda

Tras los últimos casos de violación de menores en Andalucía muchas son las voces que piden una reforma de la ley. El último, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. Arturo Canalda aboga por un endurecimiento de las penas aunque no se muestra partidario de rebajar la edad penal hasta los 12 años.

 En declaraciones a Cadena COPE Arturo Canalda asegura que sí debe reformarse la ley del menor, algo que lleva pidiendo ya dos años. Aunque no es necesario, dice, rebajar la edad penal. Cuando un menor no imputable comete delitos graves, el Juez debe dictar medidas de contención de carácter educativo, según alerta el defensor del menor de la Comunidad de Madrid.

 Arturo Canalda apunta a la falta de valores, la trivialización del sexo y la responsabilidad de los padres como causas de que sigan delinquiendo los menores y apuesta por reconducirlos.

Pajín dice que EpC es una asignatura preventiva ante la violencia juvenil

Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE

Acudía a estos cursos para hablar sobre “La Alianza de Civilizaciones y los medios de comunicación”, pero al final la secretaria de Organización ha hablado de casi todo. Y preguntada por la delincuencia infantil ha criticado a quienes piden medidas coercitivas pero, a la vez, se han mostrado radicalmente contrarios a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC). En su opinión, esta asignatura es “preventiva”.

“La derecha de este país“, que “ha combatido una asignatura que pretende enseñar valores ciudadanos y cívicos de respeto al otro, igualdad de oportunidad, no violencia, educación sexual y convivencia”.Quienes combaten esta asignatura, tanto ideológica como jurídicamente“, son los mismos que después piden medidas coercitivas, ha afirmado, después de invitar a hacer una “reflexión responsable y compartida” para abordar la causa de esta violencia y sobre el papel de cada uno en la construcción de la sociedad actual.

 Pajín ha calificado de “sorprendente” que el PP pida rebajar la edad penal de los menores y ha recordado a ese partido que las fuerzas políticas ya tuvieron “un
amplio debate”
sobre la Ley del Menor en el Parlamento la pasada legislatura, que incluso llevó a reformas en la norma. La dirigente socialista ha añadido que “no es conveniente abrir el debate permanentemente”,

 En su conferencia se ha mostrado partidaria de que cada cual analice su papel en la educación de los jóvenes, ya sean los padres, los políticos, los directores o los redactores de los medios de comunicación, los responsables de la publicidad o de los juegos que están en el mercado.  “Responsables de una sociedad -ha dicho- que construimos entre todos y que está emitiendo cada minuto una cantidad de información que en ocasiones ni siquiera somos capaces de asimilar los adultos“.

 “No podemos entender la educación como un proceso cerrado, ni como una meta. Muy al contrario, es algo dinámico“, ha incidido.

Relativismo moral promovido por EpC es causa fundamental de violencia sexual

Ministro de Educación de España, Ángel Gabilondo

El secretario general de Profesionales por la Ética (PPE), Fabián Fernández de Alarcón, coincidió con el ministro de educación, Ángel Gabilondo, en su preocupación por las recientes violaciones de niñas realizadas por adultos y niños, pero le advirtió que es el relativismo moral promovido por Educación por la Ciudadanía (EpC) la causa fundamental de estos terribles sucesos.

“Estos terribles sucesos tienen múltiples causas pero la fundamental es el relativismo moral, la ausencia de referencias de lo que es el bien y de lo que es el mal y la carencia de límites, especialmente en las relaciones sexuales”, expresó Fernández de Alarcón.

Por ello, le preguntó al ministro Gabilondo si considera que el material de EpC recomendado por su ministerio, “y que incita a la iniciación sexual de adolescentes de 12 años es lo más adecuado para la formación de los jóvenes”.

“¿Qué le parece que el manual de Educación para la Ciudadanía de 3º de ESO de la editorial McGrawHill (recurrido ante los tribunales por una familia andaluza) afirme en su página 41 que la mayor parte de las llamadas ‘perversiones sexuales’ carecen de sentido, pues, en último término, no serán sino diferentes formas de conducta?”, añadió.

El secretario general de PPE advirtió que esta materia pertenece a “un entorno educativo que no ofrece modelos de fidelidad, compromiso y desarrollo integral de la persona; por el contrario, se prima la cultura del deseo por encima de todo, algo que deshumaniza y acaba convirtiendo a los jóvenes en depredadores“.

Por ello, pidió a los promotores de EpC hacer “una autocrítica seria” y permitir “que todos nos impliquemos en formar personas sin intromisiones ideológicas”.