Vocaciones tras JMJ: unos 7 mil jóvenes dicen sí a Dios

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En un encuentro vocacional del Camino Neocatecumenal que reunió a casi 200.000 jóvenes en Cracovia (Polonia), unos 3.100 chicos, 4.000 chicas y 2.000 familias se mostraron dispuestos a entrar en un seminario, a la vida religiosa o a partir en misión a cualquier lugar del mundo.

El encuentro se celebró con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Cracovia que tuvo lugar estos días en la ciudad polaca y que contó con la presencia del Papa Francisco.

El acto del Camino tuvo lugar en una zona del Campus Mesericordiae, el mismo en el que se celebró la Vigilia y la Misa de clausura de la JMJ.

Al encuentro asistieron 8 cardenales y unos 33 obispos de diversos países, entre ellos el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Stanislaw Dziwisz(Polonia), quien presidió en el encuentro; el Arzobispo de Boston (Estados Unidos), Cardenal Sean O’Malley; el Arzobispo Emérito de Madrid (España), Cardenal Antonio María Rouco Varela; entre otros. También asistieron varias autoridades civiles de Polonia.

El encuentro estuvo guiado por el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, y el P. Mario Pezzi, responsables a nivel mundial de esta iniciación cristiana de adultos. “Damos un aplauso al Papa Francisco, que no podéis imaginar cómo quiere al Camino”, dijo al inicio Argüello al recordar que el Pontífice los recibió en audiencia hace tan solo unas semanas.

En el encuentro se tuvo un constante recuerdo de Carmen Hernández, co-iniciadora del Camino que falleció el pasado 19 de julio en España. Argüello explicó brevemente cómo ambos iniciaron juntos el Camino entre los pobres de Madrid en los años 60, y recordó algunas de sus aportaciones más destacadas, entre ellas, el redescubrimiento de la “noche Pascual”, es decir, la celebración de la Pascua durante toda la noche.

Después se proclamó un Evangelio y Argüello predicó elKerigma, la Buena Noticia de Cristo muerto y resucitado. “El cristianismo no conquista con la espada ni con la guerra, se propone con el testimonio personal. Lo máximo que podemos decir es: ‘Yo te cuento mi vida’”, indicó.

Por su parte, el P. Mario Pezzi recordó las palabras del Papa Francisco a los jóvenes durante la JMJ y explicó que gracias al Concilio Vaticano IInació el Camino Neocatecumenal, un camino gradual, progresivo que lleva a la fe.

El presbítero pidió a los jóvenes no menospreciar “el don que Dios os ha hecho haciéndonos nacer en una familia cristiana y en el Camino Neocatecumenal”. “Estos días habéis escuchado al Papa Francisco decir que el que cumple todos los deseos de nuestro corazón es Jesucristo, que lo más importante es encontrarse con Jesucristo, pero hay un problema, ¿cómo nos encontramos con Él?”.

“Frente a la situación de la sociedad insegura y cada vez más aterrorizada por los hechos que conocéis, Dios ha suscitado el Concilio Vaticano II, donde hay 3 constituciones dogmáticas que son el fundamento sobre los que crecen la Iglesia y la vida cristiana: la liturgia participada, la celebración de la Palabra de Dios y la Iglesia como cuerpo de Cristo”.

El sacerdote también afirmó que “la Iglesia se rejuvenece siempre en cada época y un ejemplo de estos son las realidades eclesiales nacidas poco antes y después del Concilio” e invitó a los jóvenes a no tener miedo de decir “sí” a la llamada de Dios.

Ahora estos jóvenes iniciarán un proceso de discernimiento en el que catequistas y sacerdotes los ayudarán en su vocación.

 

ACI

Seminario “Encuentros Pedagógicos”

 

 
 

 

   Seminario “Encuentros Pedagógicos”

 
 “Cómo conseguir hoy el éxito de nuestros hijos: técnicas para los padres que les enseñen a tratar a sus hijos”

SANTIAGO SANJUÁN
LICENCIADO EN FILOSOFÍA Y PEDAGOGÍA. ORIENTADOR Y MEDIADOR FAMILIAR.
24 de Octubre de 2011
18.30 h. ENTRADA LIBRE

C/Avellanas 22, 1º 3ª Valencia 963918940 (18-20h.)
http://www.acmval.netacmval@acmval.net

Sacerdote sobreviviente relata dramática situación de seminario en Haití

El P. Augustin Almy, sacerdote diocesano que se encontraba en el Seminario de Puerto Príncipe cuando ocurrió el terremoto del 12 de enero pasado, relató la dramática situación en la que se encuentran actualmente los sacerdotes y seminaristas de este centro.

P. Augustin Almy

Desde el mismo lugar en donde están ahora los restos del seminario en Puerto Príncipe, el P. Almy contó a ACI Prensa que al momento del terremoto se encontraba en su cuarto “viendo televisión en el segundo piso. De pronto oí un ruido que no pude identificar como un terremoto. Vi luego que las paredes se caían y que la casa también se venía abajo”.

“Luego de unos cinco o siete minutos hubo silencio. Salí y vi el seminario completamente destruido. Quise abrir luego las ventanas de mi oficina y no pude. Traté de entrar y tampoco me fue posible. Los seminaristas estaban asustados. Y me di cuenta que me había salvado de morir“, dijo el sacerdote.

Al hablar de la situación actual del seminario, el P. Almy resaltó que todavía “hay algunos seminaristas que no podemos identificar, pero podemos sentir el olor que nos indican que han fallecido. Tampoco podemos encontrar a un profesor de derecho canónico y no hemos podido tener acceso a su cuarto para ver si es que está vivo o muerto”.

“La capilla –continuó– ha quedado totalmente destruida y no podemos celebrar Misa allí. Tenemos que celebrar aquí a campo abierto”.

Al hablar luego de las necesidades urgentes que tienen, el sacerdote indicó que es imperativo “asegurar los pocos bienes que quedan. De todos lados vienen a robar y no se dan cuenta que el seminario no está acabado, tenemos que continuar pese a la catástrofe“.

“Necesitamos también recuperar los cuerpos de los fallecidos por respeto y para evitar enfermedades. Algunos amigos nos están ayudando con algo de comida y agua” pero también está el problema de la “energía eléctrica que no tenemos“, concluyó.

Cáritas con Haití

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El seminario Redemptoris Mater estrena edificio en Alcobenda

Nuevo curso, nueva casa

«Un nuevo curso, una nueva casa, nuevas caras, nuevos corazones…» Así nos saludaba el cardenal Rouco, en octubre, en su primera visita del curso a nuestro seminario Redemptoris Mater Nuestra Señora de la Almudena, que estrena nueva casa, un convento reformado de las Hermanas Capuchinas en Alcobendas
Los seminaristas: retrato de familia

Atrás queda más de un año de obras, en las que Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumental, ha depositado su ingenio y cariño, mostrando en cada diseño, en cada sala, en cada detalle, el amor que nos tiene en Cristo. El edificio material se ha llenado de luz y belleza; y ha vuelto a convertirse en un lugar de oración y de formación para los seminaristas. Tras 20 años en San Pedro Mártir, de Alcobendas, hemos pasado a vivir a una casa de nuestra diócesis.
Han sido veinte años en los que se han ordenado 121 sacerdotes, dispersos por todo el mundo sirviendo a la Iglesia, además de cinco candidatos, ordenados diáconos el pasado 21 de noviembre, por el cardenal Rouco, en la catedral de la Almudena. Mientras tanto, más de 70 seminaristas seguimos formándonos para, algún día, ser testigos de Cristo en cualquier parte del mundo, ya que los seminarios Redemptoris Mater son diocesanos, internacionales y misioneros. En el seminario, actualmente vivimos 45 jóvenes de 18 naciones diferentes, 11 seminaristas están en el período de formación misionera (la itinerancia), y dos seminaristas llegarán a lo largo del curso. En este Años Sacerdotal, 10 seminaristas que inician esta fantástica andadura, y casi una decena de jóvenes, están en la etapa introductoria.

Nuestra nueva casa es un edificio antiguo, situado en la Carretera del Goloso, en Alcobendas, reformado por un grupo de arquitectos y artistas del Camino Neocatecumenal. El terreno está situado encima de una pequeña loma, y desde allí se contempla todo Madrid. Por eso, la entrada y el comedor se han diseñado con amplias cristaleras, para poder vislumbrar la naturaleza que nos rodea. Todo ha sido pensado para que el que viva dentro se sienta bien y pueda realizar su vida con plena eficacia,

siempre contando con pequeñas precariedades: la comida no es la de mamá, y el clima no es al que están acostumbrados los seminaristas de los países tropicales. Pero, como dice nuestro Rector, don Juan Fernández Ruiz: «¡Qué bien se vive en esta casa!», y cuando se está con el Señor, más todavía. Tenemos una espaciosa sala llamada el santuario de la Palabra, en el que está presente el Santísimo Sacramento; es el lugar donde rezamos la Liturgia de las Horas, cada uno sentado en un trono de madera. Y a expensas de que finalicen las obras de la capilla, celebramos la Eucaristía todos los días en una capilla provisional.
Día tras día, rezamos, celebramos la Eucaristía, estudiamos, servimos la mesa, limpiamos…; dos veces por semana, acudimos a las celebraciones con nuestras comunidades neocatecumenales; los domingos, podemos salir a comer fuera, y también hacemos deporte; contamos con un campo de fútbol y una pista multifunción para varios deportes. Como dice san Pablo: «Todo contribuye al bien para los que aman a Dios».

Juan Ignacio Merino

Atentado contra un seminario en Honduras

Unos desconocidos dispararon 14 veces contra la fachada del Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, en Tegucigalpa, Honduras, el pasado domingo, aunque afortunadamente sin producir víctimas.
Los disparos impactaron en el muro perimetral, junto al portón principal del Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, en un sector de la periferia suroeste de Tegucigalpa, según informó a los medios el portavoz policial, Orlin Cerrato.
Cerrato dijo que el incidente ocurrió alrededor de las 11.00 hora local (17.00 GMT), y que en el lugar se encontraron al menos 14 casquillos de arma de fuego, d e calibre no determinado.

Hasta ahora “sólo se sabe que de un vehículo en movimiento se hicieron los disparos”, pero no la identidad ni el móvil de los atacantes, apuntó Cerrato, y añadió que “no hubo ningún herido”.
El viernes, la Iglesia Católica de Honduras pidió en un comunicado que la crisis política causada por el golpe de Estado del 28 de junio contra Manuel Zelaya tenga “una solución justa, pacífica y acordada”, y advirtió que “cualquier tipo de violencia” dañará el diálogo abierto el miércoles en busca de una salida al conflicto.

El seminario mayor albergó, el 3 de julio, la reunión entre el cardenal hondureño, Oscar Rodríguez Maradiaga, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, durante l a visita que éste hizo a Tegucigalpa para pedir la restitución de Zelaya, según una resolución de ese organismo.
La prensa local dio a conocer que las autoridades del Seminario han presentado la denuncia del caso por lo que la policía llegó a este recinto para las investigaciones respectivas.
“Venimos atendiendo una denuncia sobre un atentado que realizaron varios desconocidos contra estas instalaciones”, aseguró el agente José Gómez. El exterior del edificio cuenta con varias cámaras de seguridad por lo que la policía también revisará los videos.
Las actividades en el seminario han recuperado la normalidad y siguen su curso.

Monseñor Fukahori obispo emerito de Takamatsu

El pasado día 24, día de Nuestra Señora de la Merced Mons.Fukahori obispo emerito de Takamatsu ha pasado al Padre en olor de santidad…..
Mons. Fukahori fue el Obispo que erigió el Seminario Redempotoris Mater de Takamatsu.
Os adjunto un escrito de Padre Antonello (Presbítero Redemptoris Mater de Japón …..) sobre la vida y muerte de Mons Fukahori.
 
La Paz, rezad por todos nosotros y  por la misión en Japón.
 
CRISTO ESTÁ RESUCITADO!!
 
 En silencio entre los santos, una vida entregada por el Evangelio en Japón

Takamatsu, jueves, 24 de septiembre de 2009
Ha dejado este mundo en silencio, el humilde y sencillo silencio que ha caracterizado sus más de veinte años de ministerio como Pastor en Takamastu, Japón. Mons. Joseph Fukahori ha fallecido hoy, poco después de las tres de la tarde, acogido por la ternura de la Virgen de la Merced.
No hace más de dos días, como despertándose milagrosamente de un largo sopor, se ha despedido de un grupo de treinta muchachos jovencísimos de su Diócesis que se habían acercado a su lecho persuadidos por la posibilidad de visitar a un santo. Ha sido como si hubiese querido pasar el testigo de una vida entregada por el Evangelio y por la Iglesia a aquel pequeño grupo de chavales a los que había bautizado y formado en la fe. Como sucedió con Juan Pablo II, han sido de nuevo los jóvenes, la esperanza de una Iglesia que se renueva continuamente, los que han sido testigos del nacimiento al cielo de un santo. Para ellos han sido las últimas energías de Mons. Fukahori, las mismas que, llenas de celo apostólico, han guiado con espíritu profético la Diócesis más pequeña de Japón.
 De hecho Takamatsu, como Belén, y con un futuro sin presbíteros que hacía temblar, vio nacer milagrosamente hace unos veinte años, gracias a la firme voluntad de su Obispo y al decido apoyo del Siervo de Dios Juan Pablo II, el Seminario Diocesano Internacional Redemptoris Mater para la Evangelización de Japón y de Asia. En éste han sido formados treinta presbíteros que actualmente trabajan en Japón, en Asia y en distintas partes del mundo. Hoy, veinte años después, se puede constatar cuán profética fue la decisión de Mons. Fukahori: en casi todas las diócesis de Japón de hecho se están acogiendo seminaristas provenientes de distintos países asiáticos para hacer frente a la terrible falta de vocaciones.
  Junto al Seminario Mons. Fukahori dio impulso a  la Nueva Evangelización en su diócesis llamando varias “Familas en misión” del Camino Neocatecumenal, las cuales ya desde hace muchos años, están perdiendo su vida con sus numerosos hijos. Por medio de ellas muchísimos japoneses han recibido la Gracia de conocer al Señor, en los colegios o en sus lugares de trabajo.

  Un nuevo Pueblo Santo que sea luz, sal y fermento en el Japón contemporáneo: esta fue la intuición de Mons. Fukahori. Él que en su experiencia personal había visto la guerra, la precariedad de la postguerra y se había dado cuenta bien pronto de la deslumbrante y vana prosperidad que había alcanzado Japón. Una economía capaz de saciar quizá la carne, pero que deja cada vez más vacío el espíritu; el sucidio y el alcohol con sus trágicos porcentajes de muerte como en una guerra nuclear, dan testimonio de la urgencia de una evangelización que llegue a cada uno de los japoneses con la Buena Noticia del Evangelio.

 Por otra parte Japón es una tierra difícil, casi impermeable, aparentemente interesado ante cualquier novedad pero al mismo tiempo profundamente ligado a sus propias tradiciones de las que no se puede separar. No es una empresa fácil sembrar el Evangelio. Es necesaria credibilidad, es necesario un testimonio real, capaz de romper la coraza con que los japoneses se defienden. Es necesario que la semilla muera para que penetre en profundidad y dé fruto que perdure. Los sufrimientos, las dificultades que ha vivido Mons. Fukahori a causa de la carga profética de sus decisiones a menudo no comprendidas y a veces contradichas lo han hecho ser ciertamente como una pequeña semilla tirada en la tierra; y aún más su total solicitud por la Iglesia y su amor sin límites, que lo ha hecho estar siempre sonriente y lleno de paz en los momentos más difíciles, sus silencios llenos de misericordia, han regado con una sangre especialísima, la del martirio espiritual, esta tierra tan árida.

 Las huellas impregnadas de la sangre del amor genuino con el que Mons. Fukahori ha gobernado la Diócesis y ha acogido la voluntad de Dios que lo ha llevado por caminos de amarga soledad, son la herencia más grande que deja a la diócesis de Takamatsu y a toda la Iglesia de Japón. Sólo este amor hasta el extremo podrá evangelizar Japón; sólo la presencia viva de Cristo y de su Misterio Pascual puede llevar al Cielo a esta generación. De hecho es a Jesús al que todos y cada uno de los japoneses espera en su vida. Mons. Fukahori nos ha mostrado la vía desvelando en su vida el camino hacia la verdadera evangelización.

Sin Seminario una diócesis está muerta, advierte Mons. Fernández

 

 

Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Tarazona (España)

El Obispo de Tarazona, Mons. Demetrio Fernández, recordó la importancia del Seminario para la formación de los nuevos sacerdotes, pues solo con ellos se puede “garantizar la supervivencia de la Iglesia Católica entre nosotros”.

La Iglesia no puede vivir sin sacerdotes. Por eso, como he repetido varias veces, una diócesis sin Seminario es una diócesis muerta. Hemos de orar continuamente al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies”, expresó en una reciente carta en la que destacó la próxima ordenación de un presbítero y dos diáconos.

El Prelado indicó que el pedido de los pueblos de Tarazona para que nunca les falten sacerdotes “es expresión de una necesidad en la Iglesia” y de que es falso decir que a la gente no le importan las cosas de Dios. “Yo constato por todas partes que la sed de Dios se agranda. Y el sacerdote está para saciar esa sed”, afirmó.

Por ello, dijo que “ordenar a un cura nuevo es una de las mayores satisfacciones para el Obispo” y de alegría para la Iglesia.

“Cuando nos llega el regalo de un nuevo sacerdote, en los tiempos en que vivimos, la alegría es inmensa. Y hemos de dar gracias a Dios, porque cada sacerdote es un regalo de su corazón”, expresó.

En ese sentido, Mons. Fernández indicó que el Año Santo Sacerdotal es una ocasión “para agradecer a Dios el regalo de sus sacerdotes para la Iglesia, un año para orar por los sacerdotes y pedir nuevas vocaciones al ministerio ordenado. Si los sacerdotes aspiran a la santidad, toda la diócesis vivirá en ese tono”.

Por ello, invitó a los fieles a participar el próximo 4 de agosto, fiesta del Santo Cura de Ars, en la ordenación de Hernán Súchite Orellana como presbítero, y de Justino Sawadogo (Burkina) y Léandre Bawenda (Gabón) como diáconos. Estos dos últimos servirán a sus respectivas diócesis cuando terminen su formación en Tarazona.