El primer ministro francés ve en la encíclica respuestas a la crisis

El primer ministro francés François Fillon reconoció que en la encíclica “Caritas in veritate” ha encontrado respuestas a la crisis global.
La audiencia, a la que le siguió un encuentro con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Su Santidad, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, de nacionalidad francesa, tiene lugar con motivo de la canonización de la bretona Juana Jugan, en la que participó este domingo el primer ministro.
El Papa y Fillon conversaron cara a cara dur ante unos veinte minutos en la biblioteca privada del pontífice.
“En los cordiales coloquios, después de haber recordado el viaje del Papa a París y a Lourdes, y la importancia de la canonización de la beata Juana Jugan, se pasó revista a algunos temas de común interés relativos a las relaciones bilaterales, con el deseo de continuar el buen camino del diálogo y de la colaboración entre la Santa Sede y la República Francesa”, explica un comunicado vaticano.
“Se dio también un intercambio de puntos de vista sobre algunas cuestiones internacionales, en particular, la situación de Oriente Medio y, en algunos países africanos con referencia al Sínodo de África, el diálogo interreligioso y los cambios climáticos”.
“Por último –concluye el comunicado vaticano–, se constató el influjo positivo de la enc&iacute ;clica ‘Caritas in Veritate’ sobre la crisis económica mundial y las nuevas reglas que hay que fijar para la buena andadura de la economía, especialmente en relación con los países más pobres”.
Fillon, que se reconoce católico, presentó al Papa a su esposa, Penelope, de Gales, convertida al catolicismo y a dos de sus cinco hijos.

Rajoy, irónico: Moratinos es el primer ministro que hace una visita oficial “a su propio país”

Mariano Rajoy “cachondo el tio”.

La visita de Moratinos a Gibraltar, la primera de un ministro de Asuntos Exteriores a la roca desde que fuera conquistada por Inglaterra hace 305 años, continúa suscitando las reacciones del PP. Este jueves ha sido el presidente popular, Mariano Rajoy, el que ironizado sobre la cuestión. Miguel Ángel Moratinos, “es el primer ministro en la historia que hace una visita oficial a su propio país”, ha dicho Rajoy.

 Durante su intervención en un acto con afiliados del PP en Chipiona (Cádiz), Rajoy ha expresado que Moratinos ha hecho “el ridículo, ha tratado a Gibraltar de igual a igual, no ha resuelto nada y lo único que ha conseguido es haber sido elogiado por Caruana y por la prensa británica“.

 En este sentido, ha añadido que “no hay ningún resultado de esa visita y hemos perdido la autoridad para decirle a nadie que no vaya a Gibraltar y ha roto una política que data de hace 300 años“.

 Asimismo, ha criticado que la política exterior española, “primero en Venezuela, después en Cuba, luego en la Alianza de Civilizaciones y ahora en Gibraltar, es algo absolutamente disparatado” Así, ha manifestado que “España es un gran país y no puede estar en manos de personas que hacen disparates como éste” y ha rechazado “categóricamente” la visita de Moratinos a Gibraltar.

 Por su parte, el presidente del PP-A, Javier Arenas, también presente en el acto, ha dicho que los vecinos de la comarca están “atónitos“, ya que es “incomprensible” que un ministro del Gobierno español “no defiende los intereses” de sus ciudadanos.

 Además, ha calificado de “incomprensible” que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, diga que con las críticas del PP “se podían romper las relaciones diplomáticas” y ha indicado que la visita de Moratinos “sólo favorece a Gibraltar“.

La Iglesia Escocesa se Moja.

Cardenal Keith Patrick O Brien

La Iglesia escocesa compara la nueva ley británica sobre embriones con las atrocidades nazis

La iglesia Católica de Escocia ha enviado una carta al Primer Ministro, Gordon Brown, criticando la aprobación, por parte del Parlamento Británico, de la ley que permite la creación de embriones híbridos con fines científicos. El cardenal Keith Patrick O’Brien lamenta también que se admita la extracción de células madre adultas a los incapacitados para investigación.

En una carta abierta al Primer Ministro Gordon Brown, el cardenal O’Brien compara la nueva Legislación de Embriología y Fertilización, aprobada la semana pasada por el Parlamento Británico, con las atrocidades nazis. El líder de la Iglesia Católica escocesa asegura que las implicaciones grotescas de la ley son horrendas.

Además, ante el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre, el cardenal Keith Patrick O’Brien ha denunciado la “indiferencia bárbara” hacia los derechos de los niños no nacidos. Interviniendo el pasado sábado en la Conferencia Anual de la Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) en Glasgow (Escocia), el purpurado afirmó que, a pesar de que al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció a nivel mundial un marco de derechos humanos, “la dura realidad es que las nobles palabras de estas declaraciones han venido acompañadas de una indiferencia bárbara hacia los derechos de los concebidos”. El sistema de los derechos humanos, observó, “ha fracasado miserablemente sobre todo a la hora de defender el más básico de estos derechos, el derecho a la vida”. “Fuerzas oscuras han distorsionado las leyes y las conciencias de nuestra nación, y nuestra situación es ahora peor que nunca”, lamentó, recordando que según datos difundidos por los medios en Escocia se realizan 38 abortos cada día. El año pasado hubo 13.703, contra los 13.163 de los doce meses precedentes. A propósito de esto, recordó la cuestión de la Human Fertilisation and Embryology Bill votada el 22 de octubre pasado, y definida por el purpurado como “un monstruoso ataque a los derechos humanos, a la dignidad y a la vida humana”. “No podemos basarnos en la ley para salvarnos de nuestros problemas”, confesó el cardenal O’Brien. “El hecho de que nuestra sociedad se haya precipitado a una cultura de la muerte deriva de haber relegado cada vez más a Dios a los márgenes de nuestra vida y de la conciencia colectiva de nuestras naciones”. Si los ordenamientos aprobados por los parlamentarios se pueden criticar y deplorar, constata, “debemos reconocer también que quienes han sido elegidos por nosotros, en nuestro nombre, en su mayor parte reflejan la sociedad de la que proceden: apoyan el aborto porque la sociedad lo apoya, apoyan la experimentación con embriones porque la sociedad la apoya, y apoyan los tests genéticos y la potencial eliminación de los concebidos porque la sociedad lo hace”.”¡Nuestra lucha, nuestra batalla -la vuestra- debería referirse no sólo a los elegidos, sino también al electorado!”, exclamó. “Las leyes buenas derivan de las buenas sociedades”. Por este motivo, exhortó a una verdadera y propia “conversión de la sociedad”, admitiendo que no es posible “inculcar los valores morales a través de la legislación. Sólo inculcando, implantando un sentido de lo que es justo y lo que es equivocado en todos aquellos que nos encontramos, con la esperanza de que hagan lo mismo”. Apelando a “todas las personas de buena voluntad”, el cardenal exhortó a “considerar cada vez más el papel de la conciencia y su vínculo intrínseco con la verdad”. La Iglesia, ha subrayado, “es una indicación para la conciencia, y no solo para quienes se adhieren a la fe católica, sino para todos los pueblos”. “A través de nuestras elaboradas estructuras políticas y legales y nuestras nobles declaraciones, hemos creído que podríamos construir una sociedad sin Dios”, admitió, revelando que “este proyecto ha fracasado”.”Animo a todos mis parroquianos y a cada uno de vosotros a que examinéis vuestra conciencia e intentéis reconstruir nuestra cultura y despertar la conciencia de todos”. Benedicto XVI, recordó, “ha escrito mucho sobre la importancia de la conciencia, sobre la necesidad de sostenerla con las enseñanzas de la Iglesia, pero también sobre la necesidad de reflexionar sobre ella”. Por ello, debemos promover una vez más la necesidad del recogimiento, de la meditación y de la oración íntima. Esto representará la fuente de fuerza para cada individuo, y juntos podremos transformar nuestra cultura. “Después de 60 años, os exhorto a trabajar para establecer la lucha contra el aborto como verdadera cuestión de derechos humanos -concluyó dirigiéndose a los miembros del SPUC-. Prometo trabajar con vosotros con este fin de cualquier forma posible. Junto con la ayuda de Dios, creo que es una batalla que podemos vencer”.