Asesinato de un misionero en Brasil

Fuentes eclesiales consideran que su muerte se debe a la denuncia de droga y prostitución.
 Benedicto XVI ha expresado profundo pesar por la trágica muerte del padre Ruggero Ruvoletto, misionero italiano fidei donum de la diócesis de Padua, asesinado el sábado en Amazonia.
El dolor del Papa es manifestado en un telegrama, firmado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, dirigido al arzobispo de Manaus, monseñor Luiz Soares Vieira.
En el mensaje, el Papa condena firmemente también este “acto vil y cruel contra un pacífico servidor del Evangelio” y transmite la cercanía espiritual en la oración.
El padre Ruvoletto fue asesinado este sábado en su parroquia de Santa Evelina, a las afueras de Manaos, en el nordeste de Brasil.
El servicio de información religiosa SIR, de la Conferencia Episcopal Italiana, constataba este martes que “se está abriendo camino la hipótesis, denunciada por un misionero italiano en Brasil, de que la muerte del padre Ruvoletto ha sido una ejecución como parte de una serie de actos de intimidación contra la Iglesia en la región de Manaus, porque desde hace tiempo denuncia las actividades criminales, el tráfico de droga, y la trata de seres humanos”.
Desde el año 2006 hay documentos y entrevistas (una de ellas la publica este martes la diócesis italiana de Padua (www.diocesipadova.it), que muestran cómo el sacerdote denunciaba “la droga y la prostitución como plagas sociales”.