Colombia llevará las “amenazas de guerra” de Venezuela ante la ONU y la OEA

El Gobierno de Colombia anunció hoy que llevará las “amenazas de guerra” lanzadas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA).

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe Colombiano ha hecho ni hará un solo gesto de guerra a la comunidad internacional, menos a países hermanos“, dice un comunicado difundido por la Presidencia, que agrega que el Gobierno “mantiene su disposición al diálogo franco” para salir de la crisis con Venezuela.

“El único interés que nos mueve es la superación del narcoterrorismo que durante tantos años ha maltratado a los colombianos“, continúa el comunicado del Gobierno, que insiste en abogar en el conflicto con el país vecino por “las vías del entendimiento y de las normas del derecho internacional”.
  
El texto afirma por último que, ante las “amenazas de guerra pronunciadas por el Gobierno de Venezuela, el Gobierno de Colombia se propone acudir a la Organización de Estados Americanos y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas“.
  
Chávez volvió hoy a subir el tono en la crisis con Colombia al hablar de “prepararse para la guerra” ante una eventual agresión que, en su opinión, podría gestarse desde Estados Unidos contra su país.En su programa dominical “Aló Presidente“, Chávez hizo un llamado a los militares y a los civiles venezolanos a “prepararse para la guerra“, en una advertencia a los Gobiernos de Colombia y EEUU.“No se vayan a equivocar porque nosotros (los venezolanos) estamos dispuestos a todo“, dijo el mandatario, quien se dirigió a su colega estadounidense, Barack Obama, para manifestarle: “No se vaya a equivocar y vaya a ordenar usted una agresión abierta contra Venezuela utilizando a Colombia“.
  
Las relaciones entre Colombia y Venezuela atraviesan otro período de tensión derivado del convenio militar entre Bogotá y Washington que prevé el uso de hasta siete bases colombianas por las fuerzas de EEUU y que Chávez considera una “amenaza” para la seguridad regional.El Gobierno de Colombia “se transfirió a Estados Unidos. Esto hay que saberlo, lamentablemente esto es así, es triste y doloroso, pero es así”, insistió Chávez.En rechazo al convenio militar entre Bogotá y Washington, el presidente venezolano ordenó el pasado agosto “congelar” los lazos con Colombia, lo que ha supuesto el colapso del comercio bilateral.
 
Además, los incidentes y cierres en varios pasos fronterizos han sido constantes en las últimas semanas, a lo que se han unido las acusaciones de Caracas sobre un supuesto espionaje del Gobierno colombiano en Venezuela, Ecuador y Cuba

 

 

Honduras se marcha de la Organización de Estados Americanos

La vuelta de Manuel Zelaya es condición para Honduras

El nuevo Gobierno que preside Roberto Micheletti ha anunciado su renuncia con “eficacia inmediata”, poco antes de su más que posible expulsión por la OEA como consecuencia del golpe que ha derrocado a un Manuel Zelaya que amenaza con regresar en las próximas horas. Le acusa de interferir en su país, y al secretario general del organismo, Jose Miguel Insulza, de “intransigente”. El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, asistirá a la Asamblea General Extraordinaria de la OEA que decidirá hoy si suspende a ese país centroamericano de su participación en el organismo interamericano por el golpe de Estado. La Iglesia hondureña apoya a Micheletti y pide a Zelaya que no vuelva.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha admitido hoy que, en Honduras, quienes rompieron el orden constitucional no tienen ninguna intención de revertir esa situación y ha advertido de la gran tensión que hay en el país. Asegura que “la renuncia de Micheletti a la OEA no tiene ninguna validez jurídica”.

 Tras una larga jornada de entrevistas con representantes del Poder Judicial, algunos candidatos a la presidencia, representantes de la sociedad civil y diplomáticos, Insulza ha cerrado una visita que tenía como propósito trasladar personalmente el rechazo de la OEA a la situación generada en el país el pasado domingo.

 En declaraciones del secretario general, “el resultado claro es que la ruptura del orden constitucional persiste y que los que hicieron esto no tienen por el momento ninguna intención de revertir esa situación“. También ha explicado que la OEA considera que ha habido “un golpe de estado” y ha pedido que “esa situación sea revertida y se acepte que sea revertida“. Sin embargo, ha reconocido que ni la “autoridad de facto” ni ninguna otra está dispuesta a dar pasos en ese sentido: “Veo una sociedad profundamente polarizada y dividida (…) hay mucha tensión“, aunque ha asegurado que “felizmente, no ha desencadenado aún ninguna cosa trágica“.

 Sobre el nuevo presidente, Roberto Micheletti, le ha restado cualquier tipo de relevancia: “él para mi no es ninguna autoridad“. Ante el hecho de que nadie asuma la responsabilidad sobre el destierro de Zelaya el domingo cuando fue detenido en respuesta a una orden judicial y el Congreso le destituyera, Insulza ha declarado: “Espero que la Corte Suprema o las autoridades que corresponda determinen en algún momento quiénes fueron los que echaron al presidente del país porque hasta esta altura nadie asume responsabilidad por eso“. También ha adelantado que informará mañana, sábado, de sus conclusiones a la Asamblea General y ese órgano “adoptará la decisión que estime pertinente“, al señalar que la decisión que corresponde es la que faculta a la organización “para suspender a un Estado en el cual se mantenga la ruptura del orden constitucional“.

 Todo esto se produce después de que la OEA diera el miércoles por la noche un ultimátum de 72 horas al nuevo gobierno de Honduras para que restableciera el orden constitucional bajo la amenaza de que, de no hacerlo, el país podría ser suspendido del organismo.El clima en las calles es de gran agitación, mayor que en días anteriores, con miles de seguidores y detractores de Zelaya que se congregaron en sendas manifestaciones multitudinarias. Cada uno de los grupos logró juntar a entre 10.000 y 15.000 personas para tomar las calles de forma pacífica, en la primera jornada en que ambos bandos han sido capaces de convocar en masa a la población.