Santo Rosario, Santa Misa y Vigilia de Evangelización. Monseñor Reig Pla

Santo Rosario, Santa Misa y Vigilia de Evangelización

Catedral-Magistral de Alcalá de Henares

Sábado, 6 de abril de 2019, 19:00 h

UNA HOMILÍA PARA LA HISTORIA

Preside la Santa Misa: Mons. Juan Antonio Reig Pla

Obispo de Alcalá de Henares

«La Iglesia Católica los quiere y el Obispo también»

«Nuestro perdón para ellos»

ACUERDO

ENTRE EL ESTADO ESPAÑOL
Y LA SANTA SEDE
SOBRE ASUNTOS JURÍDICOS

Artículo I

  1. El Estado Español reconoce a la Iglesia Católica el derecho de ejercer su misión apostólica y le garantiza el libre y público ejercicio de las actividades que le son propias y en especial las de culto, jurisdicción y magisterio.

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Algunos textos de los papas

Papa Francisco

«Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer». (…) No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada.» (Papa Francisco, Amoris laetitia, 56).

«En la lógica del dominio, el dominador también termina negando su propia dignidad, y en definitiva deja «de identificarse subjetivamente con el propio cuerpo», ya que le quita todo significado.» (Papa Francisco, Amoris laetitia, 155).

«En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia […] Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo».» (Papa Francisco, Amoris laetitia, 251).

«Más allá de las comprensibles dificultades que cada uno pueda vivir, hay que ayudar a aceptar el propio cuerpo tal como ha sido creado, porque «una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación […] También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente». Sólo perdiéndole el miedo a la diferencia, uno puede terminar de liberarse de la inmanencia del propio ser y del embeleso por sí mismo. La educación sexual debe ayudar a aceptar el propio cuerpo, de manera que la persona no pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma».» (Papa Francisco, Amoris laetitia, 285).

«Existen colonizaciones ideológicas que buscan destruir la familia. Vienen de afuera, por eso digo que son colonizaciones. No perdamos la libertad de la misión que Dios nos da, la misión de la familia. (…) como familia tenemos que ser muy, muy sagaces, muy hábiles, muy fuertes para decir ‘no’ a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia» (Papa Francisco, Discurso en el Encuentro con las familias en el Mall of Asia Arena, Manila, 16-1-2015).

“Si el ser humano no redescubre su verdadero lugar, se entiende mal a sí mismo y termina contradiciendo su propia realidad: «No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado» (Papa Francisco, Laudato Si’, n. 115).

“La ecología humana implica también algo muy hondo: la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. Decía Benedicto XVI que existe una «ecología del hombre» porque «también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo». En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma»” (Papa Francisco, Laudato Si’, n. 155).

Papa Benedicto XVI

Según la filosofía de género (gender), «el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido (…). El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear. Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado. Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna. Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto. Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo». (Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones navideñas, 21 de diciembre de 2012).

«La importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar seriamente un punto que – me parece – se ha olvidado tanto hoy como ayer: hay también una ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.» (Benedicto XVI, Discurso en la Visita al Parlamento Federal en el Reichstag de Berlín, 22-9-2011)

«Cuando la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer, y pide que se respete este orden de la creación, no es una metafísica superada. Aquí, de hecho, se trata de la fe en el Creador y de escuchar el lenguaje de la creación, cuyo desprecio sería una autodestrucción del hombre y, por tanto, una destrucción de la obra misma de Dios.

Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término “gender”, se reduce en definitiva a la auto-emancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por sí solo y disponer siempre y exclusivamente por sí solo de lo que le atañe. Pero de este modo vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador. Ciertamente, los bosques tropicales merecen nuestra protección, pero también la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no significa contradicción de nuestra libertad, sino su condición.» (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana con ocasión del intercambio de felicitaciones por la Navidad, 22 de diciembre de 2008).

«La diferencia sexual que caracteriza el cuerpo del hombre y de la mujer no es un simple dato biológico, sino que reviste un significado mucho más profundo:  expresa la forma del amor con la que el hombre y la mujer llegan a ser —como dice la sagrada Escritura— una sola carne, pueden realizar una auténtica comunión de personas abierta a la transmisión de la vida y cooperan de este modo con Dios en la procreación de nuevos seres humanos» (Benedicto XVI, Discurso a los participantes en un Congreso internacional organizado por el Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, 11 de mayo de 2006).

Papa San Juan Pablo II

«38. Además de la destrucción irracional del ambiente natural hay que recordar aquí la más grave aún del ambiente humano, al que, sin embargo, se está lejos de prestar la necesaria atención. Mientras nos preocupamos justamente, aunque mucho menos de lo necesario, de preservar los «habitat» naturales de las diversas especies animales amenazadas de extinción, porque nos damos cuenta de que cada una de ellas aporta su propia contribución al equilibrio general de la tierra, nos esforzamos muy poco por salvaguardar las condiciones morales de una auténtica «ecología humana». No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado. Hay que mencionar en este contexto los graves problemas de la moderna urbanización, la necesidad de un urbanismo preocupado por la vida de las personas, así como la debida atención a una «ecología social» del trabajo.

El hombre recibe de Dios su dignidad esencial y con ella la capacidad de trascender todo ordenamiento de la sociedad hacia la verdad y el bien. Sin embargo, está condicionado por la estructura social en que vive, por la educación recibida y por el ambiente. Estos elementos pueden facilitar u obstaculizar su vivir según la verdad. Las decisiones, gracias a las cuales se constituye un ambiente humano, pueden crear estructuras concretas de pecado, impidiendo la plena realización de quienes son oprimidos de diversas maneras por las mismas. Demoler tales estructuras y sustituirlas con formas más auténticas de convivencia es un cometido que exige valentía y paciencia 77.

  1. La primera estructura fundamental a favor de la «ecología humana» es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona. Se entiende aquí la familia fundada en el matrimonio, en el que el don recíproco de sí por parte del hombre y de la mujer crea un ambiente de vida en el cual el niño puede nacer y desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible. En cambio, sucede con frecuencia que el hombre se siente desanimado a realizar las condiciones auténticas de la reproducción humana y se ve inducido a considerar la propia vida y a sí mismo como un conjunto de sensaciones que hay que experimentar más bien que como una obra a realizar. De aquí nace una falta de libertad que le hace renunciar al compromiso de vincularse de manera estable con otra persona y engendrar hijos, o bien le mueve a considerar a éstos como una de tantas «cosas» que es posible tener o no tener, según los propios gustos, y que se presentan como otras opciones.

Hay que volver a considerar la familia como el santuario de la vida. En efecto, es sagrada: es el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano. Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida.

El ingenio del hombre parece orientarse, en este campo, a limitar, suprimir o anular las fuentes de la vida, recurriendo incluso al aborto, tan extendido por desgracia en el mundo, más que a defender y abrir las posibilidades a la vida misma. En la encíclica Sollicitudo rei socialis han sido denunciadas las campañas sistemáticas contra la natalidad, que, sobre la base de una concepción deformada del problema demográfico y en un clima de «absoluta falta de respeto por la libertad de decisión de las personas interesadas», las someten frecuentemente a «intolerables presiones… para plegarlas a esta forma nueva de opresión»78. Se trata de políticas que con técnicas nuevas extienden su radio de acción hasta llegar, como en una «guerra química», a envenenar la vida de millones de seres humanos indefensos.

Estas críticas van dirigidas no tanto contra un sistema económico, cuanto contra un sistema ético-cultural. En efecto, la economía es sólo un aspecto y una dimensión de la compleja actividad humana. Si es absolutizada, si la producción y el consumo de las mercancías ocupan el centro de la vida social y se convierten en el único valor de la sociedad, no subordinado a ningún otro, la causa hay que buscarla no sólo y no tanto en el sistema económico mismo, cuanto en el hecho de que todo el sistema sociocultural, al ignorar la dimensión ética y religiosa, se ha debilitado, limitándose únicamente a la producción de bienes y servicios 79.

Todo esto se puede resumir afirmando una vez más que la libertad económica es solamente un elemento de la libertad humana. Cuando aquella se vuelve autónoma, es decir, cuando el hombre es considerado más como un productor o un consumidor de bienes que como un sujeto que produce y consume para vivir, entonces pierde su necesaria relación con la persona humana y termina por alienarla y oprimirla 80.» (Papa San Juan Pablo II, Centesimus Annus, 38-39).

«Las palabras pronunciadas por Cristo sobre la resurrección nos permiten deducir que la dimensión de masculinidad y feminidad —esto es, el ser en el cuerpo varón y mujer— quedará nuevamente constituida juntamente con la resurrección del cuerpo en el “otro siglo”. (…) «En es otro mundo, la patria definitiva del hombre, que llamamos reino de Dios o casa del Padre, entraremos en la dimensión eterna del ser humano mediante la resurrección. Será una dimensión y estado nuevo de vida, en el que el cuerpo del hombre y de la mujer, mantendrá sus peculiaridades propias, revestido de inmortalidad y con una espiritualización de la naturaleza humana, que lo hará semejante a los ángeles» » (San Juan Pablo II, Audiencia general, 2-12-1981).

«Frente a esta amplitud de campos de lucha antiguos y nuevos [en favor de la vida y la salud], donde se configuran «amenazas programadas de manera científica y sistemática» (Evangelium vitae, 17), es necesario juntar las fuerzas, unir las inteligencias y establecer estrategias comunes armoniosas y eficaces.

Vuestra misión se abre ante un horizonte realmente vasto, que implica también promover el valor insustituible de la educación de los jóvenes y de las familias en el amor verdadero, fiel y casto. No es realista pensar que se afirme una cultura de la vida si falta una seria educación de las conciencias y en particular, si no hay una real orientación afectiva hacia los valores de la familia. Estos presupuestos son cada vez más importantes en una verdadera estrategia de defensa de la vida.

En ese marco, la familia y la vida constituyen un binomio inseparable y del mismo modo, el amor casto y fiel es el primer nivel y la condición insustituible de la cultura de la vida.

Estos compromisos, que constituyen los objetivos de vuestra estrategia, requieren una preparación profunda en el ámbito de las temáticas médica, ética jurídica y social. La lucha en defensa de la vida puede ganarse sólo si al entusiasmo y a la valentía de cuantos participan en ella se añade una preparación específica en estos campos. En particular, se requiere una formación en el importante campo de la bioética, destinada, ante todo, a los agentes sanitarios, pero también a cada uno de los ciudadanos.

(…) será singularmente valiosa la contribución que prestan los intelectuales, los juristas y los profesionales de la medicina, así como sigue siendo indispensable la aportación de los formadores de los jóvenes y de los responsables de los movimientos educativos, una vez que hayan profundizado, ellos mismos en primer lugar, las exigencias inderogables de la moral en defensa de la vida humana. Os exhorto a acompañar con particular atención a los adolescentes y a los jóvenes en las escuelas, para que puedan recibir una presentación adecuada de los valores morales, civiles y religiosos, que son coherentes con la dignidad de la persona humana y con la defensa y la promoción de la vida.

También es urgente prestar atención a lo que sucede en los Parlamentos, donde van manifestándose orientaciones legislativas en el ámbito del bioderecho y de la protección de la corporeidad humana y de la familia, que incluyen aspectos preocupantes. Cuantos tienen verdadero interés por la dignidad de la persona y el destino futuro de la humanidad, no pueden renunciar a su deber de vigilar y actuar». (San Juan Pablo II, Discurso a los participantes en el III Congreso de los movimientos en favor de la vida, 3-10-1995)

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PARA SABER MÁS:

Textos de la Biblia citados en el Catecismo de la Iglesia Católica

» Génesis 19, 1-29

» Carta a los Romanos 1, 24-27

» Primera carta a los Corintios 6, 10

» Primera carta a Timoteo 1, 10
Santa Sede

» Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359.

» Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1735.

» Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1860.

» Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 492.

» Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 228.
Pontificio Consejo “Justicia y Paz”.

» Discurso a los participantes en la Plenaria del Consejo Pontificio “Cor Unum
19-1-2013. Benedicto XVI.

» Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de la Paz 2013,
Bienaventurados los que trabajan por la paz.
1-1-2013. Benedicto XVI.

» Discurso a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones de Navidad.
21-12-2012. Benedicto XVI.

» Notificación acerca del libro Just love. A Framework for Christian Sexual Ethics de Sor Margaret A. Farley, R.S.M.
30-3-2012. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la ley natural, n. 80.
2009. Comisión Teológica Internacional.

» Notificación sobre algunos escritos del Rvdo. P. Marciano Vidal, C.Ss.R., n. 2
22-2-2001. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Notificación sobre los escritos y las actividades de la Hermana Jeannine Gramick, S.N.D. y del Padre Robert Nugent, S.D.S.
31-5-1999. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Sexualidad Humana: Verdad y Significado, n. 104.
8-12-1995. Pontificio Consejo para la Familia

» Encíclica Veritatis splendor, n. 49
6-8-1993. San Juan Pablo II.

» Nota referente al libro «The Sexual Creators. An Ethical proposal for Concerned Christians» (University Press of America, Lanham-New York-London 1986) del P. André Guindon, O.M.I.
31-1-1992. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales.
1-10-1986. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Orientaciones educativas sobre el amor humano
Pautas de educación sexual, nn. 101-102.
1-11-1983. Congregación para la Educación Católica.

» Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual – Persona humana.
29-12-1975. Congregación para la Doctrina de la Fe.

Sobre el discernimiento vocacional en relación
con las personas de tendencias homosexuales:

» Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis
«El Don de la vocación presbiteral», pág. 83-84.

8-12-2016. Congregación para el Clero

» Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas.
4-11-2005. Congregación para la Educación Católica.

» Rescriptum ex audientia con el que se aclaran las disposiciones contenidas en la «Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas» (8 de abril de 2008)

» Respuesta a la pregunta sobre si es lícito que un Obispo diocesano ordene al sagrado presbiterado a un varón que manifieste propensiones llamadas homosexuales
16-5-2002. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (publicado en italiano en Notitiae 436, diciembre de 2002, Ciudad del Vaticano, pág. 586).

Sobre el reconocimiento legal de las uniones entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción de niños en el contexto de las relaciones homosexuales:

» Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo de las felicitaciones de Año Nuevo (párrafo décimo).
11-1-2010. Benedicto XVI.

» Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales.
31 de julio de 2003. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Familia, matrimonio y “uniones de hecho”, n. 23.
21-11-2000. Pontificio Consejo para la Familia.

» Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales
23 de julio de 1992. Congregación para la Doctrina de la Fe.
Conferencia Episcopal Española

» Nota sobre la legislación familiar y la crisis económica.
22-11-2012. C Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

» Nota sobre el matrimonio y el fallo del Tribunal Constitucional.
8-11-2012. Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española.

» La verdad del amor humano.
Orientaciones sobre el amor conyugal,
la ideología de género y la legislación familiar
.
Documento aprobado el 26 de abril de 2012 por la XCIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

» Hombre y mujer los creó
26-12-2004. Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.

» En favor del verdadero matrimonio.
15-7-2004. Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española.

» Matrimonio, familia y uniones homosexuales.
24-6-1994. Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española.

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Algunos otros documentos de interés:

Vídeo y texto de la homilía de Mons. Juan Antonio Reig Pla en la Santa Misa retransmitida por TVE2 el 30 de diciembre de 2019, Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José

Presentación, por Mons. Juan Antonio Reig Pla, del libro de Carlo Caffarra «No anteponer nada a Cristo», 20-9-2018

Vídeo y texto de la homilía de Mons. Juan Antonio Reig Pla en la Santa Misa retransmitida por TVE2 el 25 de julio de 2018, Solemnidad de Santiago Apóstol, Patrono de España, y 50 aniversario de la Encíclica Humanae vitae del Papa Beato Pablo VI

Vídeo y texto de la homilía de Mons. Juan Antonio Reig Pla en la Santa Misa retransmitida por TVE2 en el Día del Seminario, el 18 de marzo de 2018

Conclusiones, vídeos y textos del Congreso celebrado en Alcalá de Henares a los 50 años de la «Humanae vitae» y los 25 de «Veritatis splendor», 26-28 de enero de 2018

Presentación a la edición en español del libro de Gabriele Kuby «La revolución sexual global. La destrucción de la libertad en nombre de la libertad», Editorial Didaskalos, 2017

«Edificar la Iglesia doméstica. Prácticas familiares para habitar en la Iglesia», 28-6-2017

«Los retos de la familia en el contexto actual», 8-5-2017

Congreso «La familia cristiana y la escuela católica: Minorías creativas para la renovación de la sociedad» Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, 10-12 de marzo de 2017. Vídeos de las ponencias y documentos

Nota de los Obispos de Getafe y Alcalá de Henares sobre la «Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid», 7-8-2016

Reflexiones Pastorales sobre la «Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad Autónoma de Madrid», 21-3-2016

Carta Pastoral: “Misericordia con todos, también con los embriones”, 23-2-2016

Carta Pastoral: “Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?”, 2-11-2015

Carta Pastoral: “No hay ecología sin una adecuada antropología” (LS, n. 118), presentando la encíclica del papa Francisco “Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común”, 26-6-2015

Carta Pastoral: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables», 7-3-2015

Sobre el aborto (2): «Por un plato de lentejas. La peor de las corrupciones», 26-12-2014

Sobre el aborto: «Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos», 24-9-2014

Presentación a la edición en español del libro «La teología feminista. Significado y valoración» de Manfred Hauke, Editorial BAC, 2013

Presentación a la edición en español del libro – sobre la atracción sexual hacia el mismo sexo – «Amar en la diferencia», Editorial BAC, 2013

Obispado de Alcalá

Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares: «Otras noticias falsas»

Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares: «Otras noticias falsas»

OBISPADO DE ALCALÁ DE HENARES

 COMUNICADO

 OTRAS NOTICIAS FALSAS

1.- Un medio de comunicación ha publicado sendas noticias referidas al Obispado de Alcalá de Henares que van desde la absoluta falsedad a la desinformación.

2.- El Papa Francisco explica: «Para mí, los pecados de los medios de comunicación, los más grandes, son los que van por el camino del embuste, de la mentira, y son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación»[1] y añade en otro lugar: «la calumnia, parece ser el más insidioso, pero en la comunicación, el más insidioso es la desinformación, porque te lleva a fallar, al error; te conduce a creer sólo una parte de la verdad»[2]. El objetivo es «la distorsión consciente y planificada de los hechos»[3]. La publicación coordinada de estas noticias en la semana en la que está reunida la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española no es casual; más allá del intento de hacer daño, se trata de una operación para intentar provocar miedo y coartar la libertad de la Iglesia.

3.- Ambas noticias: “Reig Pla, el obispo que imagina a los gays en el infierno mientras hace misas por la salvación de Franco” y “El obispado de Alcalá celebra cursos ilegales y clandestinos para curar la homosexualidad”, se suman a otras noticias falsas desmentidas por este obispado desde hace años, por ejemplo el 30-4-2013, el 30-1-2016, o el 26-9-2018 (esta última noticia falsa fue publicada por el mismo diario que ahora nos ocupa).

4.- Respecto a la primera de las noticias solo decir que no es más que un refrito de noticias antiguas y falsas del mismo ámbito ideológico y con el mismo fin. Respecto a la segunda, hay que decir lo mismo: se trata de acusaciones antiguas, del mismo ámbito ideológico, que ahora intentan apoyarse en un montaje teatral construido «ad hoc», en el que un periodista «haciéndose pasar por un joven que quiere cambiar su orientación» pide ayuda y orientación en primera instancia, para provocar después una conversación manipulada referida a la ideología de género y su amparo legislativo[4] en la que expresiones en condicional o que expresan hipótesis son tomadas por afirmaciones, provocando así mismo la recopilación de textos que, naturalmente, impugnan los postulados de género. En resumen estamos ante la fabricación de fake news, en el colmo de la desinformación de la que habla el Papa Francisco.

5.- En todo caso el Obispado de Alcalá de Henares recuerda el respeto y el amor que se debe a todas las personas, al tiempo que no renuncia a acoger y acompañar a las personas que libremente lo solicitan.

6.- Que dicho acompañamiento integral, pastoral y espiritual, en ésta como en todas las materias, siempre se hace – desde la fe y la razón, con amor y verdad – a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia Católica.

7.- Finalmente, este Obispado invita a todos los católicos a orar por la libertad de la Iglesia en España.

Alcalá de Henares, a 2 de abril de 2019
San Francisco de Paula
Decimocuarto aniversario de la muerte del Papa San Juan Pablo II

www.obispadoalcala.org

Carta Pastoral de Mons. Reig Pla: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?» 04/11/2015

04/11/2015

El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?».

En dicha carta Mons. Reig aborda particularmente dos temas relacionados con la eutanasia: a) el Magisterio de la Iglesia sobre la alimentación e hidratación artificiales; y b) el Magisterio de la Iglesia sobre el sentido del sufrimiento y el uso de analgésicos, particularmente los que provocan la pérdida de conciencia del enfermo, la llamada sedación.

La carta pastoral propone a los lectores algunos textos básicos del Magisterio de la Iglesia Católica sobre eutanasia, suicidio, exceso médico y cuidados paliativos y anuncia la existencia de un portal sobre la materia en la página web del Obispado de Alcalá de Henares: www.obispadoalcala.org/eutanasia.html

Mons. Reig advierte también sobre la manipulación del lenguaje y aclara que las expresiones “muerte digna”, “derecho a una muerte digna” y otras análogas, lo que en realidad esconden es la eutanasia y el suicidio asistido. Los católicos – explica – hablamos de una “buena muerte”, algo totalmente distinto.

En otro apartado, la carta pastoral recuerda algunos de los principios de aplicación en el cuidado de los enfermos: autonomía del paciente, justicia, beneficencia, solidaridad, totalidad y doble efecto.

En la última parte del documento el Obispo de Alcalá de Henares explica que para el cristiano una buena muerte – cuyo santo patrono es San José – es una muerte santa, y recuerda a los fieles de la Diócesis de Alcalá de Henares, citando el Magisterio de la Iglesia Católica, que la Iglesia recomienda mantener la tradición de inhumar los cuerpos de los difuntos, también el de los niños en estado fetal, y que las exequias por un fiel difunto deben celebrarse generalmente en su propia iglesia parroquial.

 

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Carta Pastoral de Mons. Juan Antonio Reig Pla: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables» 11/03/2015

11/03/2015

Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, ha hecho pública una Carta Pastoral bajo el título: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables». Este documento viene a acoger otra Carta, en este caso del Papa Francisco, que el Romano Pontífice dirigió el pasado mes de febrero a los presidentes de las conferencias episcopales y a los superiores de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica acerca de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. En dicha Carta el Santo Padre «insta a las diócesis» «a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales», y pide «colaboración plena y atenta con la [Pontificia] Comisión para la tutela de menores», también «mediante un intercambio de “praxis virtuosas” y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales». La Carta del Papa, como explica el Obispo Mons. Reig, es toda ella fundamental, pero incorpora un elemento que se debe subrayar; no solo habla de menores, sino que, hasta en cuatro ocasiones, se cita también a los adultos vulnerables, indicando la importancia de: «poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables»; este último aspecto, según Mons. Reig, es una realidad poco conocida sobre la que el Romano Pontífice también invita a trabajar con fe, inteligencia y diligencia.

Mons. Reig articula su Carta en siete apartados: 1) Algunas cuestiones relevantes; 2) Algunas medidas preventivas necesarias; 3) Sobre los abusos contra jóvenes y adultos vulnerables; 4) Las redes; 5) Candidatos al sacerdocio; 6) Algunas líneas de acción; y 7) Conclusión: esperanza e invitación a la oración.

El Obispo de Alcalá de Henares subraya en su carta la tolerancia cero respecto a los abusos, con todo lo que esto implica; al mismo tiempo insiste en la necesidad de acoger  y ayudar, en todos los aspectos, a las víctimas y a sus familias, y recuerda también la vital importancia de implementar medidas preventivas.

Mons. Reig advierte explícitamente en su Carta que en ella se refiere exclusivamente a algunas cosas que acontecen, en algunas ocasiones, en la Iglesia, por lo que sería una manipulación de sus palabras generalizar sus afirmaciones.

Por otra parte, en dicha Carta, el Obispo de Alcalá de Henares anuncia, entre otras cosas, la creación, por parte de la página web del Obispado, de un portal específico sobre los abusos sexuales a los menores y adultos vulnerables (www.obispadoalcala.org/abusos.html). También informa de la creación de  un Servicio de Asistencia Pastoral a las posibles víctimas de abusos sexuales, sus familias y comunidades, vinculado al Centro de Orientación Familiar (COF) Regina Familiae (www.cofalcala.com) de la Diócesis Complutense.

En su Carta, Mons. Reig también hace público que el Obispado de Alcalá de Henares  organizará sendas jornadas para sacerdotes y para laicos y seminaristas que impartirá un especialista en la materia; en su momento se anunciará fecha, hora, lugar y ponente de dichas jornadas.

El obispo Reig también subraya en su Carta el don que significa la multitud de sacerdotes, diáconos y religiosos beneméritos que, con la asistencia del Espíritu Santo, permanecen fieles a su vocación al servicio de Dios, de la Iglesia y del prójimo; y explica que sería injusto propiciar un clima generalizado de sospecha.

Por último, el Obispo de Alcalá de Henares, en su Carta ruega a Dios, por intercesión de la Sagrada Familia y de los santos mártires Pelayo y María Goretti, pidiendo para todos el don de un corazón puro, misericordioso y justo, es decir, anclado en el Amor y la Verdad.

Texto íntegro de la Carta Pastoral

En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a
menores y adultos vulnerables

Carta Pastoral de
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

Queridos hermanos:

El pasado 2 de febrero el Santo Padre, el Papa Francisco, firmó una Carta dirigida a los presidentes de las conferencias episcopales y a los superiores de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica acerca de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. En dicha carta el Papa insiste, como sus predecesores, en que: «Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. Por tanto, no se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como, por ejemplo, el deseo de evitar el escándalo, porque no hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores». Por otra parte, el Santo Padre «insta a lasdiócesis» «a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales», y pide «colaboración plena y atenta con la [Pontificia] Comisión para la tutela de menores», también «mediante un intercambio de “praxis virtuosas” y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales». La carta es toda ella fundamental, pero incorpora otro elemento que creo debo subrayar; no solo habla de menores, sino que, hasta en cuatro ocasiones, se cita también a los adultos vulnerables, indicando la importancia de: «poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables»; este último aspecto es una realidad poco conocida sobre la que, asimismo, nos invita el Romano Pontífice a trabajar con fe, inteligencia y diligencia.

  1. Algunas cuestiones relevantes

Por lo expuesto, con plena adhesión a la Iglesia y su cabeza visible el Papa, y con todo respeto a las personas, quiero dejar constancia inequívoca de algunas cuestiones relevantes:

  1. a) La custodia de la integridad física, psíquica y espiritual de las personas se inscribe en el contexto de la «defensa de la sacralidad de la vida humana» (Papa Francisco, 12-5-2013) desde la concepción y hasta la muerte natural. Los abusos sexuales se refieren, sin duda, al sexto y al noveno mandamientos de la Ley de Dios; sin embargo, no hay que reducirlos al ámbito de la moral privada. Estos abusos son atentados contra el primado de la persona en su diferencia sexuada (varón-mujer). La sacralidad de la vida humana y el primado de la persona son las bases de la moral social. Por tanto, los abusos son atentados contra el prójimo, pero también contra Dios y contra la comunidad. Por todo ello, el análisis de esta lacra también debe hacerse desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia: «opus justitiae pax – la paz es fruto de la justicia» (Is 32, 17). La corrupción de la autoridad moral de los ministros de la Iglesia convertida en poder despótico – y expresado en forma de clericalismo – tiene mucho que ver con los abusos; la programada deconstrucción de la antropología adecuada también.

Plantear la justicia y la solidaridad con los más pequeños o débiles sin proponer la redención del corazón implica no conocer el alma humana. La caridad y la castidad se reclaman y necesitan mutuamente. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica «la castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado» (C.E.C. 2339). En ningún caso se trata de renunciar o suprimir nada de lo que sea verdaderamente humano: instintos, afectos, sentimientos, la propia voluntad, etc. Lo que proporciona la virtud de la castidad es la integración de todos los dinamismos en el ethos de la persona para que el cuerpo se haga lenguaje personal y pueda ser expresión del amor del don de sí, cada uno conforme a su estado: célibe o casado. La castidad para el célibe significa vocación al amor mediante la continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos; para los casados, la castidad guía el don de sí en el lenguaje del cuerpo. Ambos estados (virginidad y matrimonio) requieren de la redención del corazón que se alcanza con la gracia de Dios y la virtud de la caridad. Nadie puede dar lo que no posee. Quien no viva castamente y aprenda, con la asistencia divina, a gobernarse a sí mismo no podrá donarse, con verdad, en ningún ámbito de su vida: matrimonio, familia, comunidad eclesial o ámbito social (trabajo, empresa, política, etc.). Sin castidad las relaciones se convierten siempre en relaciones de poder, en manipulación del otro  – cosificándolo – para los propios intereses.

  1. b) Dicho esto, – sin menoscabo de los sacerdotes, diáconos y religiosos que se distinguen por su buen hacer y comportamiento ejemplar – es necesario afirmar, una vez más, que los abusos y acosos sexuales a menores y a adultos, no solo son materia gravísima de pecado, también constituyen un gravísimo delito canónico y civil, lo que demanda, según derecho, la colaboración leal con las legítimas autoridades eclesiales y civiles.
  2. c) Los abusos y acosos sexuales jamás deben ser valorados desde el número de casos; una sola víctima es ya demasiado, es una atrocidad.
  3. d) El gravísimo delito de los abusos sexuales debe ser tratado «con claridad y determinación», (…) las personas deben «saber que en el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para quienes dañan a los jóvenes» (San Juan Pablo II, 23-4-2002). Los autores de estos crueles hechos deben «responder de ello ante Dios Todopoderoso y los tribunales debidamente constituidos» (Benedicto XVI, 19-3-2010), naturalmente con todas las garantías jurídicas para todas las partes. También el querido Papa Francisco lo ha explicado con toda claridad: «No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical. Todos los obispos deben ejercer su servicio de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protección de menores y rendirán cuentas de esta responsabilidad» (7-7-2014). Además de la normativa de la Santa Sede sobre esta materia, existen sendos protocolos [canónico y civil] de actuación de la Iglesia en España. Los protocolos son necesarios para hacer las cosas bien y dar seguridad moral y jurídica a todas las partes implicadas. Sin embargo, como indica el Santo Padre, es necesario seguir profundizando en todo lo que afecta a los abusos (educación, formación, divulgación, prevención, reparación, etc.), y muy particularmente en lo referido al acompañamiento a las víctimas en todos los aspectos (pastoral, psicológico, médico, jurídico, etc.).
  4. e) El escándalo no consiste en que se conozca la verdad y se haga justicia, sino en que sucedan tan abominables hechos. Que se conozca la verdad y se haga justicia debe ser motivo de satisfacción para todos. Conocer la verdad y hacer justicia es un bien para las personas que han sido objeto de abusos, para las posibles víctimas, para la Iglesia, para la sociedad y, aunque ellos no lo vean así, también para los agresores. Cualquier otra posición al respecto no sería más que clericalismo corporativista. Es necesario estar en alerta, pues siempre hay quien encuentra una razón de apariencia piadosa, como nos ha advertido el Papa Francisco (evitar el supuesto escándalo, etc.), para sugerir el ocultamiento de la verdad a quienes tienen el derecho o la obligación de conocerla. «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Puede encontrarse Magisterio – de los papas Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II – sobre el clericalismo en:obispadoalcala.org/clericalismo.html

Procede aquí recordar que, en lo que se refiere al delito contra el sexto mandamiento del Decálogo cometido por un clérigo con un menor de 18 años (aquí se equipara al menor la persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón), la Iglesia ha procedido a ampliar el «plazo de la prescripción de la acción criminal, que ha sido llevado a 20 años, salvando siempre el derecho de la Congregación para la Doctrina de la Fe de poder derogarlo», y que «la prescripción comienza a correr desde el día en que el menor cumple 18 años» (Cf. Normae de gravioribus delictis, Art. 6-7).

  1. f) La Iglesia debe agradecer el trabajo bien hecho de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, fiscales, jueces, etc., que investigan y descubren, con verdad, a los clérigos que cometen abusos. También hay que dar las gracias a los medios de comunicación que, con medios legítimos y verazmente, informan o hacen trabajo de investigación para descubrir a los agresores, evitando siempre «la desinformación, la calumnia y la difamación» (Papa Francisco, 15-12-2014). Naturalmente, deben quedar a salvo el principio de presunción de inocencia y el derecho a la intimidad de las víctimas. Y, por supuesto, todo nuestro agradecimiento a las víctimas que informan del horror que han sufrido, y sufren, por los abusos de algunos eclesiásticos. No hay que caer en el error, propio del clericalismo, de pensar y afirmar que quienes hacen públicas – con legitimidad y verdad – las miserias que se dan en el interior de la Iglesia son enemigos de la misma, ¡al contrario!: ¡ayudan a la Iglesia a purificarse! Diré más, a veces, incluso aquellos que tienen a la Iglesia por enemiga, pueden ser instrumentos en las manos de Dios para acrisolarnos.
  2. g) La Iglesia muestra su amor, acogida, caridad pastoral y su apoyo, sin fisuras, a todas las víctimas de abusos y acosos sexuales. La confianza de las víctimas, y todavía más cuando los autores de los abusos o acosos son sacerdotes, diáconos o religiosos, es inicuamente traicionada y violada su dignidad. La Iglesia condena estos perversos hechos y ha pedido y pide perdón por ellos. «Sobre este tema tenemos que seguir adelante, adelante: tolerancia cero» (Papa Francisco, 26-5-2014).
  3. Algunas medidas preventivas necesarias

A tenor de lo dicho anteriormente, es necesario implementar todas las medidas legítimas para prevenir tales abusos. Entre estas medidas se pueden destacar:

  1. a) La diligente selección de los formadores de los seminarios y noviciados, y de los candidatos al diaconado, al sacerdocio y a la vida religiosa; así como su correcta formación. Respecto a la formación – académica, pero también espiritual – dos elementos son básicos: 1) El Magisterio de la Iglesia sobre la “antropología adecuada”, lo que incluye las “Catequesis sobre el amor humano y la Teología del cuerpo” del Papa San Juan Pablo II, siempre a la luz de las Sagradas Escrituras, de la Tradición y del Magisterio; y 2) Educar, con la gracia de Dios, el corazón y la inteligencia para el servicio y no para el ‘poder despótico’: sabemos que el abuso sexual es sobre todo un abuso de poder; un abuso de poder en el ámbito sexual, el más íntimo y delicado; convertir la autoridad espiritual – que es un servicio – en poder despótico es un arma de destrucción para las personas, para la Iglesia y para la sociedad.
  2. b) La selección de las personas debe ser radicalmente exigente tanto en el ámbito psíquico como en el espiritual. Nadie debe ser ordenado si no reúne las condiciones para ser un buen esposo y un buen padre de familia. También los catequistas, profesores de colegios católicos, profesores de religión, etc., deben ser seleccionados con todo rigor.
  3. c) Además de impedir la ordenación de personas no aptas, es necesario desenmascarar y desarticular, con actitud ‘pro-activa’, cualquier red o estructura de corrupción intraeclesial; y, por supuesto, es preciso poner también los medios para evitar, en lo posible, que se creen dichas redes.
  4. d) Sería de gran utilidad preparar, coordinadamente, en el ámbito eclesial, «programas educativos de prevención para propiciar “ambientes seguros” para los menores», pero también para los adultos. Como ya se viene haciendo en otras naciones, las potenciales víctimas, según su edad, deberían aprender conceptos básicos para su propia protección. También sería útil preparar un código de conducta, contrastado, para el personal de la Iglesia: sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas, profesores de colegios católicos, etc.
  5. e)También en esta materia, una supervisión eclesial supradiocesana sería de gran utilidad para evitar errores y “auto-engaños”, conscientes o inconscientes. Para este tema, como para cualquier otro, no es válido el procedimiento o argumento que no pueda ser contrastado, con plena publicidad, en los foros eclesiástico o civil, según proceda.
  6. f) La divulgación del Magisterio y de la disciplina de la Iglesia sobre esta materia, así como de las medidas («praxis virtuosas») que se van tomando en muchos lugares del mundo, es muy importante; la ignorancia juega a favor de los agresores, de los cómplices y de los encubridores. Por ello la página web del Obispado de Alcalá de Henares ha creado – con criterios de plena transparencia – unportal específico que podrá resultar útil para todos los interesados: obispadoalcala.org/abusos.html
  7. g) La promoción en todos los ámbitos formativos de un auténtica educación afectivo-sexual que, sostenida por un antropología adecuada, promueva el respeto al otro y la vocación al amor. Con ello se trata de contrarrestar el relativismo moral que se deriva de la revolución antropológica y sexual propiciada por la gobernanza global o el Nuevo Orden Mundial. Se trata de un nuevo poder inteligente que en nombre de la libertad, consigue crear adictos y esclavos del consumo también sexual.
  8. Sobre los abusos contra jóvenes y adultos vulnerables

La Santa Sede hizo público el 14 de abril de 2010 los siguientes datos, referidos, según se indicó textualmente – esto es importante para que no se produzcan malentendidos -, a «la problemática de los abusos por parte de sacerdotes y no en la población en general»: «En el campo de las causas de abusos a menores por parte de sacerdotes afrontadas en los años recientes por la Congregación para la Doctrina de la Fe, hay que atenerse simplemente al dato estadístico referido en la entrevista de Mons. Scicluna, en la que se hablaba de un 10% de casos de pederastia en sentido estricto, y de un 90% de casos a definir como efebofilia (es decir contra los adolescentes), de los cuales cerca el 60% referido a individuos del mismo sexo y el 30% de carácter heterosexual».

Como se ve, según este informe, el porcentaje de abusos por parte de sacerdotes contra adolescentes varones es el más significativo. Sin embargo, todavía no hemos tomado conciencia pública de una realidad también durísima y poco conocida y de la que nos habla el Papa Francisco en su reciente carta sobre la materia: los abusos y acosos sexuales a jóvenes mayores de edad y adultos, sobre todo a aquellos que sufren alguna vulnerabilidad psicológica o espiritual. De entre estos abusos y acosos, una parte son los perpetrados por redes infiltradas en la Iglesia que captan y abusan de varones vulnerables.

Por otra parte, aunque las víctimas sean mayores de 18 años, conviene recordar que:

  1. a)También «la solicitación a un pecado contra el sexto mandamiento del Decálogo durante la confesión o con ocasión o con pretexto de ella» es uno de los «delitos más graves contra la santidad del Sacramento de la Penitencia reservados al juicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe» (Normae de gravioribus delictis, Art. 4, §1, 4º).
  2. b) Por su parte, el Sumo Pontífice concedió, en 2009, a la Congregación para el Clero, ciertas Facultades especiales entre las que se encuentran la de «tratar y presentar al Santo Padre, para la aprobación en forma específica y decisional, los casos de dimisión del estado clerical “in poenam”, con la relativa dispensa de las obligaciones dimanantes de la Ordenación, comprendido el celibato» (…) «de aquellos clérigos culpables de graves pecados externos contra el sexto Mandamiento (Cf. Can. 1395, §§ 1-2)» (Carta de la Congregación para el Clero sobre nuevas facultades concedidas por el Papa a esta Congregación, 18-4-2009).
  3. Las redes

Continuando con las redes, se debe decir que estas actúan como células autónomas de corrupción, poder y tráfico de información e influencias, pero, al mismo tiempo, suelen tener cierta relación entre ellas, de modo que, cuando es necesario, se encubren y apoyan coordinadamente, incluso a nivel internacional. El mutuo encubrimiento y apoyo, como se ha hecho público en reiteradas ocasiones, se explicita desde el ámbito parroquial, continúa en el acceso al seminario (ocultando, si es necesario, información relevante del candidato, etc.), sigue en el propio seminario, y prosigue, una vez ordenados sacerdotes, apoyándose mutuamente para intentar acceder a los oficios eclesiásticos que – a su juicio y según sus intereses – implican la posibilidad de manejar dinero, “poder”, “capacidad de influencia” o acceso a información sensible.

Además, estas redes suelen contar con un entorno laical vulnerable, víctimas a las que tratan como ‘esclavos psico-afectivo-sexuales’: a algunos se les explota económicamente, a otros sexualmente, a otros en todos los aspectos. Sin juzgar la imputabilidad subjetiva de las personas, que solo a Dios corresponde, con carácter aproximativo, estas son las características que “habitualmente” se dan en estas redes, aunque ciertamente no solo en ellas: a) narcisismo, vanidad, egocentrismo (en el comportamiento, en el modo de vestir, en su perfil en la redes sociales, etc.); b) hedonismo; c) clericalismo, lo que implica, entre otros muchos aspectos, pensar, categorizar y tratar a los fieles cristianos laicos como la “infra-clase” de los “no-clérigos”, cuya libertad y conciencia – ‘para su bien’, según su criterio – deben ser controladas; d) ambición de dinero; e) ambición de poder, abusando de él siempre que les es posible; f) secretismo (bajo las más variadas excusas – una supuesta elección especial de Dios, “arcanos solo para iniciados”, etc.- instan a los que tratan como esclavos a crear un muro de silencio que impida contrastar públicamente las acciones de la “red”, sus particulares interpretaciones del Magisterio, sus argumentos, etc.); g) búsqueda permanente de “contactos” importantes en todos los ámbitos (eclesiásticos, políticos influyentes, grandes empresarios, etc.); h) lo que el Papa Francisco llama «carrerismo» (6-6-2013); ello implica la adulación a los superiores, a los poderosos y a los adinerados; i) maltrato a los “subordinados” no complacientes (tanto a otros clérigos como a laicos) y, en general, difamación y calumnias contra los que son percibidos como un riesgo para sus intereses; j) algunos se instalan abiertamente en el disenso doctrinal, sin embargo, con gran frecuencia se camuflan hábilmente bajo la apariencia de “ortodoxia”, o también de “ternura”; k) doble vida; y l) cuando son descubiertos niegan la realidad y manifiestan, según los casos, una gran agresividad o una actitud de impostada “sorpresa” (naturalmente no se perciben a sí mismos como una depravada red, sino como una “particular élite de elegidos”). Por otra parte, tampoco es raro que estas estructuras establezcan relaciones con redes de corrupción de otros ámbitos (económico, político, sectas y ocultismo, etc.).

En este contexto considero necesario no confundirse con el concepto de ternura. La ternura es una virtud que «denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor» (Papa Francisco, 19-3-2013). Sin embargo, existe el claro riesgo de confundir la ternura con la «flojera». La Sagrada Escritura nos habla de ello; pero también los papas Francisco, Benedicto XVI, San Juan Pablo II, Juan Pablo I, el Beato Pablo VI o San Juan XXIII – por citar solo algunos ejemplos – han tratado estos temas. Por resumir: Cristo es y actúa con ternura con cada uno de nosotros, pero en absoluto es «flojo», «untuoso» o «afectado». Puede encontrarse Magisterio al respecto en: www.obispadoalcala.org/ternura.html

Como obispo condeno toda discriminación injusta. Nuestra diócesis quiere continuar prestando ayuda a todos, con verdaderas entrañas de misericordia, con escrupuloso respeto, sin juzgar a las personas (Cf. Papa Francisco, 28-7-2013), y todo desde la verdad; dicho lo cual es necesario hacer un apunte final referido específicamente a las estructuras o redes infiltradas en la Iglesia que abusan de varones vulnerables. Insisto, que nadie manipule mis palabras generalizando mis afirmaciones; esta carta se refiere exclusivamente a algunas cosas que acontecen, en algunas ocasiones, en la Iglesia. En 1987 una revista norteamericana publicaba un artículo en el que se anunciaba, en tono satírico, toda una estrategia en orden a promover el trato sexual entre personas del mismo sexo, también en el interior de la Iglesia.Lo cierto es que, lamentablemente, lo que parecía un simple anuncio o proyecto se ha convertido – con todas las precisiones que procedan – en una dramática realidad. Por su actualidad, invito a leer el artículo completo que se puede encontrar referenciado, en su original inglés y en español, en: www.obispadoalcala.org/colonizacionideologica.html. Conviene recordar aquí que la Congregación para la Doctrina de la Fe, con la firma del entonces Cardenal Ratzinger y la aprobación expresa del Papa San Juan Pablo II, ya nos advertía en 1986 sobre el debate que ahora se ha desatado con gran publicidad en algunos ámbitos y que tiene que ver con esta infiltración: en la actualidad un número cada vez más grande de personas, aun dentro de la Iglesia, ejercen una fortísima presión para llevarla a aceptar conductas intrínsecamente desordenadas; lo que pretenden es subvertir la enseñanza de la Iglesia. (Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nn. 8-9).

  1. Candidatos al sacerdocio

No solo por lo expuesto, pero también por ello, es muy importante impedir, como exige la Iglesia, la ordenación de candidatos con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS); de hecho la Iglesia Católica enseña: La ordenación al diaconado o al presbiterado de varones con AMS es absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy arriesgada. Una persona con AMS no es, por lo tanto, idónea para recibir el sacramento del Orden sagrado (Cf. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Carta de 16 de mayo de 2002). Sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara su AMS para acceder, a pesar de todo, a la Ordenación. Disposición tan falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad, de lealtad y de disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal (Cf.Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las Órdenes sagradas, n. 3).

  1. Algunas líneas de acción

En consonancia con las sugerencias del Santo Padre, indico finalmente algunas líneas de acción:

  1. a)Es mi intención que esta carta llegue a toda la Diócesis Complutense (sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, catequistas, familias, educadores, profesionales, autoridades, etc.); por ello ruego a los sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles cristianos laicos y a las instituciones católicas (asociaciones, comunidades, etc.) que la reproduzcan y distribuyan con la máxima amplitud.
  2. b)Como ya he indicado, la página web del Obispado de Alcalá de Henares ha creado un portal específico que podrá resultar útil para todos; solicito también que lo deis a conocer: obispadoalcala.org/abusos.html
  3. c)El Obispo diocesano queda a plena disposición de todos y particularmente de aquellos que han sufrido abusos y sus familias; pero además, como ya se ha hecho en otras diócesis, he decidido crear un Servicio de Asistencia Pastoral a las posibles víctimas de abusos sexuales, sus familias y comunidades, vinculado al Centro de Orientación Familiar (COF) Regina Familiae de nuestra diócesis. Sin excluir otras ayudas buenas y necesarias, el COF prestará el apoyo sistemático (espiritual, psicológico, jurídico, etc.) que en su caso pudiera ser necesario (cofalcala.com).
  4. d)Hace ya un tiempo, promoví que la Diócesis contratara para todas las líneas ADSL de acceso a Internet dependientes directamente de ella (Obispado, parroquias, seminarios, Cáritas, etc.), un filtro, que no es necesario instalar pues depende directamente del servidor, que presta muchos e interesantes servicios de protección, entre ellos limita el acceso a páginas web con contenidos no apropiados. Recomiendo a todos su uso; no solo es de utilidad para proteger a menores, también será de gran ayuda para la autoprotección de jóvenes y adultos de cualquier edad.
  5. e)En cuanto sea posible, el Obispado organizará sendas jornadas para sacerdotes y para laicos y seminaristas que impartirá un especialista en la materia.
  6. f) La Diócesis va a proceder a ponerse en contacto con la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores con el fin de informar sobre nuestras iniciativas y acoger cuantas sugerencias se nos hagan.

Conclusión: esperanza e invitación a la oración

Como nos recuerda el apóstol Pablo, «la esperanza no defrauda» (Rm 5, 5). Anclados en esta esperanza invito a todos a rezar, en primer lugar, por las víctimas y sus familias, por la verdad y por la justicia; también debemos rezar por la conversión de los agresores y, en general, por los que llevan una doble vida. Asimismo, debemos dar gracias a Dios y orar por nuestros sacerdotes, diáconos y religiosos beneméritos que, con la asistencia del Espíritu Santo, permanecen fieles a su vocación al servicio de Dios, de la Iglesia y del prójimo; sería injusto propiciar un clima generalizado de sospecha. También por los obispos hay que elevar plegarias al Señor, para que seamos fieles a nuestro ministerio de enseñar, santificar y gobernar, con amor, misericordia, ternura, verdad, claridad, valentía y determinación. «Que el Señor Jesús infunda en cada uno de nosotros (…) ese amor y esa predilección por los pequeños que ha caracterizado su presencia entre los hombres, y que se traduce en una responsabilidad especial respecto al bien de los menores y adultos vulnerables» (Papa Francisco, 2-2-2015). Todos estamos llamados, con la gracia de Dios, a vivir en humildad, sencillez y alabanza, pues sabemos que si no nos hacemos como niños no entraremos en el Reino de los cielos (Cf. Mt 18, 3). Por último, pidamos a Dios, por intercesión de la Sagrada Familia – Jesús, María y José – y de los santos mártires Pelayo y María Goretti, el don, para todos, de un corazón puro, misericordioso y justo, es decir, anclado en el Amor y la Verdad: dos nombres de Dios (Cf. Benedicto XVI, 3-2-2013).

Alcalá de Henares, 7 de marzo de 2015
Festividad de la Reversión de las Reliquias
de los Santos Niños Mártires Justo y Pastor
www.obispadoalcala.org/abusos.html

Juan_Antonio_Reig_Pla-Carta_sobre_abusos_sexuales

Jornada Lateranense del Pontificio Instituto Juan Pablo II

Pontificio Instituto Juan Pablo II

Lunes por la tarde, 9 de noviembre de 2015
Jornada Lateranense del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia (Sección Española)
Curso inaugural 2015-2016

En la sede de San Juan y San Vicente (Calle Jorge Juan, 18) de la Universidad Católica de Valencia

18:30 h. Santa Misa presidida por Mons. Juan Antonio Reig Pla, Vicepresidente (Sección Española) del Pontificio Instituto Juan Pablo II

19:45 h. Acto académico presidido por Mons. Juan Antonio Reig Pla

– Memoria del Curso 2014-2015 por el Dr. D. Francisco Jiménez Ambel, Secretario de la Sección Española del Instituto
– Lección inaugural: “La pastoral familiar, el camino postsinodal de la Iglesia” por el profesor Rvdo. Dr. Juan José Pérez-Soba Díez del Corral

Carta Pastoral de Monseñor Reig Pla

Mons. Juan Antonio Reig Pla: «Por un plato de lentejas. La peor de las corrupciones»

 

POR UN PLATO DE LENTEJAS

La peor de las corrupciones

Carta Pastoral de Mons. Juan Antonio Reig Pla Obispo de Alcalá de Henares

Hace unos días la Iglesia celebraba la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España. El próximo domingo, en plena Navidad, viviremos la fiesta de la Sagrada Familia y también recordaremos a los Santos Inocentes. Con ocasión de todo ello, han ido viniendo a mi memoria las hermosas palabras que el Papa San Juan XXIII dirigió a nuestra Patria en 1960, y que luego transcribiré. Aquel mensaje del Papa “bueno” me ha hecho pensar en la enorme multitud de españoles, y de otros hijos de naciones hermanas que, el día 22 del pasado mes de noviembre, alzaron su voz para pedir el fin de la gran matanza de inocentes no-nacidos que se está produciendo, desde hace décadas, en España y en el mundo. Con respeto a todas las personas y por amor a ellas, creo necesario, no solo describir la realidad, sino también analizar las causas de lo que acontece; solo así será posible proponer soluciones reales, más allá de poner parches para controlar los síntomas del pensamiento débil, que es como una enfermedad, y que rebaja el nivel ético general, de modo que en nombre de un falso concepto de tolerancia se termina persiguiendo a los que defienden la verdad sobre el hombre y sus consecuencias éticas (Cf. Papa Francisco, 20-6-2014).

La historia que narra la Biblia

Cuenta el libro del Génesis (Cf. 25, 19-34) que Esaú vendió su primogenitura, por un plato de lentejas, a su hermano gemelo Jacob. La primogenitura implicaba ciertos derechos, y sobre todo la transmisión por parte del padre de una especial bendición y de las promesas (Cf. Gn 28, 13ss). Analógicamente, esta historia se ha repetido infinidad de veces a lo largo de los siglos, tanto en lo que se refiere a personas, como a instituciones y naciones.

Un hecho reciente

Recientemente el Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular anunció la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente la sangría horrenda de los «los niños asesinados antes de nacer» (Papa Francisco, 25-11-2014), ciertamente un crimen abominable (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51), un continuo holocausto de vidas humanas inocentes (San Juan Pablo II, 29-12-1997). Sobre todo ello ya me pronuncié en una nota el pasado 24 de septiembre: «Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos». Pero ¿cuáles son los verdaderos motivos de esta retirada?

El plato de lentejas: ahora un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas de poder y a la financiación

Para entender bien la decisión del Presidente del Gobierno no es suficiente recurrir a análisis electoralistas. Con todo respeto a su persona, hay que decir que una decisión tan grave responde a otras exigencias como nos muestra el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria»; documento que se puede encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Dichas “prioridades” forman parte de lo que el Gobierno de España estaba dispuesto a hacer (ya lo venía haciendo en perfecta continuidad con las legislaturas que le precedieron) para conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El puesto ha sido conseguido, ahora ya sabemos por qué han hecho lo que han venido haciendo y qué van a seguir haciendo con toda diligencia, tanto a nivel nacional como autonómico. Entre otras prioridades dignas de mención, quiero destacar dos de las indicadas en dicho documento:

  1. a) «Continuaremos impulsando el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres en condiciones de igualdad y no discriminación por razón de género, incluidos los derechos de salud sexual y reproductiva (…)».
  2. b) «Continuaremos promoviendo el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación (…)».

Desenmascarando eufemismos

Poniendo siempre por delante el amor, el respeto y el aprecio a todas las personas, sea cual sea su condición, es necesario desenmascarar las ideologías que engañan manipulando el lenguaje.

  1. a) Naturalmente, condenamos, con toda firmeza, cualquier tipo de violencia contra niñas y mujeres y toda discriminación injusta, pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres” y en particular “los derechos de salud sexual y reproductiva”? La respuesta es: promoción de la anticoncepción desde niñas; esterilización; aborto libre, químico y quirúrgico, (en España ya son millones los niños abortados); manipulación de embriones y reproducción asistida (verdadero «pecado contra el Creador», Papa Francisco, 15-11-2014); promoción de la masturbación, con programas ya desde 0 a 4 años; esterilización, con autorización judicial, de personas con discapacidad psíquica; sustraer a los padres de las menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijas; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) de menores, por parte del Estado y según la perspectiva de la ideología de género, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones sexuales (en España la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); apertura a la sexualidad “intergeneracional”; etc. Buena parte de todo esto puede encontrarse en los <span “times=”” new=”” roman”;=”” ar-sa;’=”” es;=”” 0);=”” 51,=”” rgb(153,=””>«Estándares de Educación Sexual para Europa» preparados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el asesoramiento de International Planned Parenthood Federation –IPPF‒ (Federación Internacional de Planificación Familiar) y de World Association for Sexual Health ‒WAS‒ (Asociación Mundial para la Salud Sexual), así como en publicaciones vinculadas a los lobbys

A todas estas imposiciones del imperialismo transnacional del dinero – bajo apariencia de organismos internacionales (públicos y privados) ‒ hay que añadir ahora, al menos, dos más: 1) El Gobierno de España ha anunciado que va a reconocer el derecho de inscripción en el Registro Civil de los hijos de españoles nacidos mediante gestación subrogada (vientres de alquiler) en el extranjero. Esto no es más que dar amparo legal a la “trata” de mujeres extranjeras empobrecidas, con las que se comercia como si fueran “ganado”, incluso “estabulándolas”, durante el embarazo, en “granjas” al efecto. Seamos claros, esta abominable práctica no es más que una nueva forma de esclavitud. 2) Parece que el Gobierno de España quiere cambiar la ley para exigir el consentimiento paterno a las menores que deseen abortar. Que el Estado respete la patria potestad de los padres respecto de sus hijos siempre es un bien; dicho lo cual, con consentimiento paterno o sin él, el aborto es siempre un crimen abominable, que además destroza a la madre y a todos los que participan. Ahora bien, el imperio no cede jamás: siguiendo los criterios de los <span “times=”” new=”” roman”;=”” ar-sa;’=”” es;=”” 12pt;=””>«Estándares de Educación Sexual para Europa», “expertas” de Naciones Unidas “contra la discriminación de la mujer” se han desplazado a España durante diez días para “recomendar expresamente” al Gobierno español que las menores de 16 y 17 años puedan seguir abortando sin consentimiento de los padres: más presiones, no van a permitir ni un minúsculo paso atrás. España, como buena parte del mundo, ya no es más que una colonia, al servicio del Nuevo Orden Mundial, donde se esclaviza a jóvenes y mujeres, mientras permanecemos aflojados y drogados con mucho “circo” y cada vez menos pan.

  1. b) También aquí, condenamos, con toda contundencia, cualquier tipo de violencia contra las personas y toda discriminación injusta; con toda la Iglesia queremos continuar prestando ayuda a todos, con verdaderas entrañas de misericordia, sin juzgar a las personas ( Papa Francisco, 28-7-2013). Pero ¿qué significa en realidad “pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación”? La respuesta es: promoción universal de la llamada “ideología de género” y de las teorías queer, así como de su particular interpretación del concepto de “empoderamiento LGBTIQ”; derechos sexuales de los menores, así llamados, LGBTIQ, tal y como se definen por la IPPF y por la WAS; derecho desde los 0 años a “explorar” la identidad sexual; derecho a partir de los 4 años a recibir información sobre las “relaciones del mismo sexo”; derechos de los menores a su propia “orientación de género” (LGBTIQ); en el caso de los menores de edad con “deseo de cambiar de sexo” (DCS), “derecho” a que se les administren, cuanto antes, hormonas del sexo contrario y, en su caso, derecho ‒ incluso siendo menores de edad ‒ a la cirugía de reasignación aparente de sexo; matrimonio entre personas del mismo sexo; derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños; “despatologización – vía legislativa ‒ de la así llamada transexualidad”, con promoción de nuevas leyes llamadas de “no discriminación” y de “reconocimiento de derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo”; derecho a la “no discriminación e igualdad de trato” que implica situar fuera de la ley a quienes, como la Iglesia, afirmen que la particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «debe ser considerada como objetivamente desordenada» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, n. 3) o que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357); impedir, y penalizar legalmente, que profesionales de la psiquiatría o la psicología puedan ayudar a personas con <span “times=”” new=”” roman”;=”” ar-sa;’=”” es;=”” 0);=”” 51,=”” rgb(153,=”” 12pt;=””>atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) o con deseo de cambiar de sexo (DCS), que libremente lo soliciten; sustraer a los padres de los menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijos con AMS o DCS; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) a menores, según los criterios LGBTIQ, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones “sexuales” entre personas del mismo sexo (en España, también aquí, la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); imponer, por ley, a las empresas e instituciones, la contratación de un porcentaje de trabajadores llamados LGBTIQ; inversión de la carga de la prueba cuando se producen denuncias por presuntas discriminaciones a personas llamadas LGBTIQ; promoción de la sexualidad “intergeneracional” LGBTIQ; etc. Buena parte de todo esto también puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa», ya citados, y en publicaciones vinculadas al lobby implicado. En todo caso, hay que advertir que una vez ganada la batalla del mal llamado matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción, la gran ofensiva en estos momentos ‒ como puede comprobarse en los medios de comunicación ‒ es entorno al deseo de cambiar de sexo (DCS) ‒ la mal llamada “disforia de género”/“transexualidad” ‒, particularmente en la infancia; lo que sigue es la penalización de los padres, de las confesiones religiosas y de cuantos se opongan a la agenda prevista para promover estos llamados “derechos sexuales LGBTIQ”.

Describir lo que esconden las palabras a través, como hemos dicho, de la manipulación del lenguaje no es ninguna condena a las personas, sino exponer con claridad lo que atenta contra la antropología cristiana a la que el Papa San Juan Pablo II llamaba “antropología adecuada”. En definitiva, lo que se pretende con estas disposiciones es una mutación antropológica, o lo que es lo mismo, la construcción, cuyas raíces están en la ideología de género y sus derivadas, de un nuevo ser humano inspirado en el transhumanismo y el posthumanismo.

La “primogenitura” vendida

Con el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria» que estamos comentando, se confirma, una vez más, lo que todos sabíamos: nos hemos convertido en siervos de las instituciones internacionales para la promoción de la llamada “gobernanza global” (Nuevo Orden Mundial) al servicio del imperialismo transnacional del dinero, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista y en los llamados derechos LGBTIQ.

Estamos vendiendo, por un “plato de lentejas”, el proyecto de Dios sobre sus hijos: a) el amor y respeto a toda vida humana; b) la belleza de la igual dignidad, pero también de la diferencia entre el varón y la mujer; y c) la hermosura de la familia de fundación matrimonial entre un solo hombre y una sola mujer. Esto no solo está aconteciendo en España, se trata de un humillante vasallaje global ante el poder del dinero, y por ello recientemente (25-11-2014) el Papa Francisco advertía: «Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece».

«La muerte de Dios en el corazón y en la vida de los hombres es la muerte del hombre» (San Juan Pablo II, 11-5-1980): la peor de las corrupciones

Si matar a un inocente no-nacido se reconoce por la “leyes” como un derecho, toda corrupción o iniquidad es posible, tanto en el ámbito público como en el privado. Pero atención, para poder matar a un hermano antes hay que matar a Dios (al Padre), o venderlo: ambas cosas hemos hecho. ¡Tanto podríamos decir sobre esto! Que a nadie le extrañe, pues, la situación en la que se encuentra postrada España y buena parte del mundo. Ni los actuales partidos mayoritarios, ni los nuevos de corte marxista que, parece que emergen con gran ímpetu, respetan integralmente la dignidad de la vida humana, del matrimonio y de la familia. La verdadera respuesta a esta situación pasa por la regeneración moral de nuestro pueblo fruto de una nueva evangelización: proponer con amor y verdad a Cristo, pues «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22). Es urgente promover la gestación de auténticos cristianos y de familias católicas (la Iniciación Cristiana de Adultos según el modelo del Catecumenado Bautismal) capaces de impulsar una cultura respetuosa con la vida, el matrimonio y la familia. También es necesario impulsar una auténtica educación afectivo-sexual de los niños, adolescentes y jóvenes como vocación al amor y al don de sí. En la «Teología del cuerpo» del Papa San Juan Pablo II encontramos las claves para aprender a amar y desarrollar una auténtica ecología humana. Como repetía el Papa Benedicto XVI, la permanencia de la civilización cristiana pasa por la promoción de «minorías creativas» capaces de regenerar la sociedad. El instrumento es la Doctrina Social de la Iglesia que debe inspirar la presencia de católicos en las distintas instituciones sociales y en el ámbito de la política. Como decía el beato Pablo VI, la política es una forma alta de caridad; de ahí la pertinencia de recordar el antiguo adagio: Corruptio optimi, pessima (la corrupción de los mejores es la peor); y es que «la miseria más peligrosa, causa de todas las demás: (es) la lejanía de Dios, la presunción de poder prescindir de Él» (Papa Francisco, 20-12-2014).

Nadie debe dudar que estamos ante una situación de emergencia política. Esta situación está reclamando del laicado católico que sepa organizarse para ofrecer una lúcida respuesta en el campo cultural, en los medios de comunicación y en la política. No hacerlo en estos momentos supone un verdadero pecado de omisión.

Hay esperanza

No solo las personas, también las naciones son llamadas por Dios al cumplimiento de una misión, misión a la que se puede responder o no. España también ha tenido y tiene su misión, ¡no renunciemos a ella y a la bendición de Dios, nuestro Padre, por un plato de lentejas! Atendamos a las hermosas palabras con las que nos exhortaba el querido Papa San Juan XXIII y, con la gracia de Dios, hagámoslas efectivas: «Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana. Que tengan levantada siempre su mirada Nuestros Hijos amadísimos de España hacia las altas metas, con el espíritu grande que los caracteriza, seguros de que la obediencia a la Ley de Dios atraerá la protección de la Providencia, que en el tejido de todo quehacer histórico guía a los individuos y a los pueblos, dóciles a la voz del Rey de cielos y tierra, in viam prosperitatis et pacis [en el camino de la prosperidad y la paz]» (San Juan XXIII, Mensaje dirigido al Cardenal Gaetano Cicognani, 5-6-1960).

Solo el nacimiento de Jesús, que estamos celebrando, le devuelve a cada persona su dignidad intransferible y la respalda con su alianza de amor para que no se pierda ninguno, especialmente los más pequeños, empobrecidos y sufrientes. En cambio, todas las ideologías ponen las personas al servicio de sus ambiciones, siempre vinculadas al poder y al dinero; lo hacen, según los casos, en nombre del “pueblo”, del “proletariado”, de la llamada “sociedad del bienestar”, o del llamado “interés general”. Han olvidado miserablemente que el fin de la sociedad es el “bien común”, que pasa necesariamente por la atención y cuidado de cada persona, y por el desarrollo y educación de la misma, para hacerla capaz de su verdadero destino, de nuestro verdadero destino: Dios revelado como Amor.

Una gran batalla

En todo caso, hay que insistir en que quienes rinden culto a moloc y a mammona – la cultura de la muerte y la idolatría del dinero ‒ siempre van de la mano y sirven al Amo de este mundo.

Por eso, nuestra batalla, como nos recuerda el Apóstol Pablo, «no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso…» (Ef 6, 12). De ahí que es necesario, como nos exhortaba el mismo Apóstol, revestirnos con las armas de Dios: «estad, pues alerta, ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies, prontos para el evangelio de la paz, embrazando en todo momento el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los encendidos dardos del Maligno» (Ef 6, 14-16). Los católicos en este momento estamos ante una verdadera encrucijada y es necesario preguntarnos a quienes estamos dispuestos a servir: o a los dioses, y sus mensajeros, de esta nueva religión secular, o al verdadero Dios. Como en tiempos de Josué nuestra respuesta no puede ser otra: «Yo y mi casa serviremos al Señor» (Jos 24, 15).

Alcalá de Henares, 26 de diciembre de 2014 San Esteban, protomártir www.obispadoalcala.org

Mons. Reig sobre el aborto

LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE Un verdadero reto para los católicos
Mons. Juan Antonio Reig Pla Obispo de Alcalá de Henares

  1. El Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular ha confirmado la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente el “holocausto silencioso” que se está produciendo. Mantener el derecho al aborto quiebra y deslegitima el supuesto estado de derecho convirtiéndolo, en nombre de la democracia, en una dictadura que aplasta a los más débiles. Ninguna ley del aborto es buena. La muerte de un solo inocente es un horror, pero “parecía” que “algo” estaba cambiando en las conciencias de algunos políticos relevantes respecto del crimen abominable del aborto (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51).

Dicho esto conviene denunciar, con todo respeto a su persona, que el Presidente del Gobierno ha actuado con deslealtad respecto a su electorado al no cumplir su palabra en esta materia, explicitada en su programa electoral; también ha actuado con insensatez pues ha afirmado que lo sensato es mantener el “derecho al aborto”, es decir, el derecho a matar a un inocente no-nacido, el crimen más execrable. Además ha faltado a la verdad, pues su partido tiene mayoría absoluta en el Parlamento y, sin embargo, afirma que no hay consenso, algo que no ha aplicado a otras leyes o reformas infinitamente menos importantes.

Ha llegado el momento de decir, con voz sosegada pero clara, que el Partido Popular es liberal, informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado” como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista.

  1. Respecto al Jefe de la Oposición en el Parlamento, también con todo respeto a su persona, hay que afirmar que se ha mostrado falto de rigor intelectual y con un déficit de sensibilidad ante la dignidad de la vida humana. Es asombroso comprobar cómo telefonea a un programa de televisión para denunciar la violencia contra los animales, y, sin embargo, olvida la violencia criminal contra dos millones de niños abortados: decapitados, troceados, envenenados, quemados… Desde la lógica del horror el Secretario General del PSOE ensalzó en la Estación de Atocha de Madrid el mal llamado “tren de la libertad” en el que algunas mujeres reclamaban “el derecho a decidir matar inocentes”; este tren, como los trenes de Auschwitz que conducían a un campo de muerte, debería llamarse, no el “tren de la libertad” sino, el “tren de la muerte”, del “holocausto” más infame: la muerte directa y deliberada de niños inocentes no-nacidos.
  2. Como es verificable, el Partido Popular con esta decisión, se suma al resto de los partidos políticos que, además de promover el aborto, lo consideran un derecho de la mujer: una diabólica síntesis de individualismo liberal y marxismo. Dicho de otra manera, a fecha de hoy ‒ y sin juzgar a las personas ‒, los partidos políticos mayoritarios se han constituido en verdaderas “estructuras de pecado” (Cf. San Juan Pablo II, Encíclicas Sollicitudo rei socialis, 36-40 y Evangelium vitae, 24).
  3. En el orden cultural, y bajo la presión del feminismo radical, se ha trasladado el punto de mira del aborto; se ha deslizado desde el tratamiento como un crimen (No matarás) a la consideración de la mujer como víctima. Es verdad que la mujer es también víctima, abandonada en muchas ocasiones ‒ cuando no presionada para que aborte ‒, por el padre de su hijo, por su entorno personal y laboral y por la sociedad; también es cierto que sufre con frecuencia el síndrome post-aborto, etc.; pero, si bien algunas circunstancias puede disminuir la imputabilidad de tan gravísimo acto, no justifican jamás moralmente la decisión de matar al hijo por nacer. Esto hay que denunciarlo al tiempo que hay que acompañar con misericordia y «adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias» (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 214).

Pero, como digo, lo específico del aborto es que se trata de un crimen abominable: «el que mata y los que cooperan voluntariamente con él cometen un pecado que clama venganza al cielo (Cf. Gn 4, 10)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2268). No se puede justificar, apelando a la libertad, lo que de sí es una acción criminal que mata a un inocente, corrompe a la mujer, a quienes practican el aborto, a quienes inducen al mismo y a quienes, pudiendo con medios legítimos, no hacen nada para evitarlo. La Iglesia Católica, Madre y Maestra, en orden a proteger al inocente no-nacido e iluminar las conciencias oscurecidas «sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (Cf. CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2272). Es necesario evidenciar que nos encontramos ante una verdadera crisis de civilización.

  1. Por otra parte, diré más: se debe aclarar que no es justificable moralmente la postura de los católicos que han colaborado con el Partido Popular en la promoción de la reforma de la ley del aborto a la que ahora se renuncia. La Encíclica Evangelium vitae del Papa San Juan Pablo II no prevé la posibilidad de colaboración formal con el mal (ni mayor ni menor); no hay que confundir colaborar formalmente con el mal (ni siquiera el menor) con permitir ‒ si se dan las condiciones morales precisas ‒ el mal menor. Dicha Encíclica (n. 73) lo que afirma es: «un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. […] En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos».
  2. Con afecto hacia las personas y con dolor, también debo decir que, en ocasiones, algunas instancias de la Iglesia Católica que camina en España no han propiciado, más bien han obstaculizado, la posibilidad de que aparezcan nuevos partidos o plataformas que defiendan sin fisuras el derecho a la vida, el matrimonio indisoluble entre un solo hombre y una sola mujer, la libertad religiosa y de educación, la justicia social y la atención a los empobrecidos y a los que más sufren: en definitiva la Doctrina Social de la Iglesia. Gracias a Dios el Papa Francisco ha sido muy claro respecto del aborto en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (nn. 213 y 214).
  3. Como en tantas otras ocasiones de nuestra historia, es momento de apelar a la conciencia de los católicos españoles. Ante nosotros, tal vez, se abre la posibilidad de “un nuevo inicio” y en todo caso un amplio abanico de acciones simultáneas, entre las que quiero destacar:
  4. a) Hay que mantener firme el propósito de la evangelización, de la gestación de nuevos cristianos y de la atención en nuestros “hospitales de campaña” (Cáritas, Centros de Orientación Familiar, etc.) de tantas personas heridas (física, psíquica y espiritualmente) que esperan nuestro amor, nuestra misericordia y nuestra ayuda, siempre desde la verdad.
  5. b) Insistir en la educación sexual y en la responsabilidad de las relaciones sexuales, es decir, educar para el amor.
  6. c) Insistir en la abolición total de toda ley que permita el aborto provocado directo y promover la aprobación de leyes que protejan al no-nacido, la maternidad y las familias.
  7. d) Suscitar una respuesta civil organizada y capaz de movilizar las conciencias.
  8. e) Hacer una llamada a promover iniciativas políticas que hagan suya, integralmente, la Doctrina Social de la Iglesia.
  9. f) Estudiar por enésima vez la posibilidad de regenerar los partidos políticos mayoritarios, aunque hasta ahora estos intentos han sido siempre improductivos.
  10. El camino va a ser largo y difícil, ya sucedió con la abolición de la esclavitud. La maduración de las conciencias no es empresa fácil, pero nuestro horizonte, por la gracia de Dios, es el de la victoria del bien. Este es tiempo de conversión. Así pues, todos (mujeres y varones, profesionales de la sanidad y de los medios de comunicación, gobernantes, legisladores, jueces, fuerzas y cuerpos de seguridad, pastores y fieles, etc.) estamos obligados en conciencia a trabajar y defender con todos los medios legítimos “toda la vida” de “toda vida humana”, desde la concepción y hasta la muerte natural, empezando por los no-nacidos y sus madres; si no lo hacemos, la historia nos lo recriminará, las generaciones venideras nos lo reprocharán y, lo que es definitivo, Dios, el día del Juicio, nos lo reclamará: era pequeño, estaba desnudo e indefenso y no me acogisteis (Cf. Mt 25, 41-46).

En Alcalá de Henares, a 24 de septiembre del Año del Señor de 2014

Ntra. Sra. de la Merced