Nota del Arzobispado de Valencia

Arzobispado de Valencia

 

EL ARZOBISPO CAÑIZARES NUNCA SE HA REFERIDO A LA POLITICA DE IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES COMO AMENAZA

 

El Arzobispado de Valencia niega que el Cardenal, Antonio Cañizares, se refiriera en la Homilía con motivo de la Festividad de la Asunción a “la política de igualdad entre hombres y mujeres, entre los dragones que han amenazado a la humanidad” tal como se ha afirmado.

Antonio Cañizares siempre ha defendido la igualdad entre hombres y mujeres, defendiendo con hechos sus derechos sociales y laborales, y luchando en especial contra toda violencia de la que las mujeres son víctimas. Es un tema de máxima sensibilidad, ante el que el Arzobispo de Valencia no se queda de brazos cruzados, y por tanto, con el que no se puede sembrar ninguna duda.

El Arzobispado de Valencia asegura que existe una grave responsabilidad al transmitir una realidad que no ha sido dicha sino interpretada equivocadamente por falta de rigor en los términos a los que se refiere.

Confundir la ideología de género, o también llamada teoría del género, como en ocasiones la ha acuñado el Papa Francisco, con la igualdad de género, que se refiere a la igualdad de hombres y mujeres en todos sus derechos, es de extrema gravedad, por lo que el Arzobispado se ve impelido a manifestar claramente la falsedad de la información que se ha difundido.

 

 

 

 

Obama debería llorar por los niños abortados

 

Barack Obama se limpia una lágrima durante su discurso sobre el control de armas. Foto: Captura de video / La Casa Blanca.

En un reciente discurso anunciando nuevas medidas sobre el control de armas, lamentando la muerte de niños, un Barack Obama visiblemente conmovido derramó algunas lágrimas. Ante esto, la organización detrás de las denuncias de tráfico de órganos por parte de la multinacional del aborto Planned Parenthood Federation of America (PPFA) ha criticado el doble rasero del mandatario y le ha pedido que muestre también su compasión por los bebés abortados por esta organización.

En su discurso del 5 de enero de este año, el presidente de Estados Unidos recordó las muchas comunidades en las que el mal uso de las armas ocasionó pérdidas de vidas inocentes, como Columbine, Blacksburg, Newtown, Aurora, Tucson, Oak Creek, Charleston y San Bernardino.

En varios casos se trató de masacres realizadas al interior de escuelas, causando la muerte de jóvenes y niños.

Cada vez que pienso en esos chicos, me enojo”, dijo Obama, limpiándose las lágrimas que asomaban por su rostro.

Sin embargo, el mismo presidente Obama ha amenazado con vetar la recientemente aprobada ley para cortar los más de 500 millones de dólares en financiamiento público que recibe Planned Parenthoodanualmente.

Una serie de videos publicados desde julio de 2015 revelaron que PPFA trafica con órganos y tejidos de los bebés abortados en sus instalaciones. Altas directivas de la multinacional aparecieron en las grabaciones negociando montos entre 35 y 100 dólares por “espécimen”.

El Center for Medical Progress (CMP, Centro para el Progreso Médico), organización detrás de la investigación y difusión de los videos sobre Planned Parenthood, ha exigido al presidente de Estados Unidos que muestre también compasión por las víctimas de la organización abortista.

Señor Presidente, muestre la misma indignación y compasión por los hijos que son asesinados y recolectados para sacarles partes del cuerpo en Planned Parenthood, y divididos y vendidos por todo el país como autos usados”, exigió la organización.

El Center for Medical Progress advirtió que “la hipocresía y la crueldad” del gobierno de Obama “quedará totalmente expuesta” si veta el proyecto de ley que corta los fondos de impuestos de los contribuyentes a Planned Parenthood y los reasigna a otros centros de salud más adecuados.

El CMP destacó también que a diferencia de la administración de Obama “el Congreso está escuchando la voluntad del pueblo estadounidense de hacer responsable ante la ley a Planned Parenthood por su negocio brutal de aborto y venta de partes de bebés”.

Aciprensa

SI. Existe el diablo.

El Papa explicó que el diablo sí existe, no es un mito y debemos luchar contra él con las armas de la verdad y la fe.

El Santo Padre reflexionó en las palabras del Apóstol San Pablo que, en la Carta a los Efesios, “desarrolla en un lenguaje militar la vida cristiana”.

Tras indicar que “la vida en Dios se debe defender, se debe luchar para llevarla adelante», resaltó que se necesita fortaleza y valentía “para resistir y anunciar”. Para “ir adelante en la vida espiritual se debe combatir. No es una simple lucha, sino un combate continuo”.

El Papa explicó asimismo que los enemigos de la vida cristiana son el demonio, el mundo y la carne. A continuación cuestionó. Entonces “¿de qué me tengo que defender? ¿Qué tengo que hacer? ‘Revístanse con la armadura de Dios’ nos dice Pablo. Es decir que lo que es de Dios nos defiende, para resistir a las insidias del diablo. ¿Está claro? Claro. No se puede pensar en una vida espiritual, en una vida cristiana, sin revestirse de esta armadura de Dios, que nos da fuerza y nos defiende”.

San Pablo subraya que esta lucha no es contra las cosas pequeñas, “sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal. Es decir, contra el diablo y los suyos”.

Sin embargo, continuó el Papa, “a esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios! Aunque no estamos muy convencidos de ello”.

Además “San Pablo dice cómo es la armadura de Dios, cuáles son las diversas armaduras, que conforman esta armadura de Dios. Y señala: ‘Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza’. Ésta es la armadura de Dios: la verdad”.

Luego de recordar que “el diablo es mentiroso, es el padre de los mentirosos, el padre de la mentira” y reiterando con San Pablo, que hay que estar “ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza”, el Santo Padre volvió a destacar que “no se puede ser cristianos, sin trabajar continuamente para ser justos. No se puede”.

“Nos ayudaría mucho preguntarnos ¿creo o no creo? ¿creo un poco sí y un poco no? ¿soy un poco mundano y un poco creyente? Sin fe no se puede ir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús”, insistió el Papa.

“Necesitamos el escudo de la fe, porque el diablo no nos tira flores, sino flechas encendidas, para asesinarnos”. Por ello, exhortó a “tomar el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios y a “elevar constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu”.

“La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría que el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación”.

“Pero sí –concluyó el Pontífice– todos somos un poco perezosos, no, en la lucha, y nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones. Es porque somos pecadores ¡todos! Pero no se desalienten. Ánimo, valentía y fortaleza, porque el Señor está con nosotros”.

Insoportable hipocresía – O la doble y letal vara de medir sobre la vida

“Hoy en día nadie puede subestimar el alcance universal de los Derechos Humanos, en particular el derecho a la vida, a partir del que se sustentan todos los demás”. “Por encima de todo, nadie puede disponer de la vida humana, ni siquiera los Estados”.”Será el éxito de Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de sus conciudadanos. Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro ciudadano. Absolutamente nadie. Trabajemos por esta causa, me tienen a su disposición”.

 Quien habla no es precisamente Santo Tomás de Aquino, ni Santo Tomás Moro –patrono de los políticos católicos-, ni un eclesiástico, ni el Papa… Quien habla, quien habló así ayer mismo, miércoles 24 de febrero de 2010, quien hizo público tal mensaje es José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno de España. Lo hizo en Ginebra. Lo hizo horas después de que se supiera que el preso político cubano, disidente del castrismo, Orlando Zapata Tamayo muriera tras siete años de cárcel, de torturas y vejaciones y 84 días de huelga de hambre, sin que esta muerte “política” –este asesinato moral- le mereciera al señor Zapatero el más mínimo comentario de condena, por subliminal, implícito e indirecto que, fuentes de La Moncloa digan ahora, se expresó el presidente del Gobierno de España.

 Una cosa y su contraria  

 Y lo hizo, sobre todo, en el mismo día y casi a la misma que el Senado español aprobaba por tanto solo seis votos de diferencia la nueva ley del aborto, la ley del señor Zapatero.

  ¿Es posible decir una cosa en Madrid y su contraria en Ginebra? ¿O es que el aborto no arrebata la vida de un ciudadano, de un ser humano, de una persona? ¿O es que el Estado, mediante leyes tan inicuas como la aprobada el 24 de febrero en España, no dispone así arbitraria e injustamente la vida humana? ¿Cómo se puede decir que “hoy en día nadie puede subestimar el alcance universal de los Derechos Humanos, en particular el derecho a la vida, a partir del que se sustentan todos los demás” y, a la vez promover y aprobar el aborto libre?

 “Será el éxito de Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de sus conciudadanos”. ¿Y el primer suspiro, señor Zapatero, este no merece ser respetado? Difícilmente, señor Zapatero, habrá un último suspiro vital si antes de ha hecho abortar el primero.

 Sí, dirán los escuderos y cortesanos del señor Zapatero, que el presidente del Gobierno español se refería a la pena de muerte. Nadie quiere la pena de muerte. Pero tampoco nadie debe querer esa pena de muerte preventiva que es el aborto. Hay muchas maneras de acabar con la vida de un ser humano. Una, sí, es la pena de muerte, que supone y significa acabar con la vida. Pero, tan cruel, tan vil –incluso quizás más- y, sobre todo, más injusto es no dejar nacer a un inocente.

¿De qué va el señor Zapatero? ¿Cómo se puede llamar a esto: irresponsabilidad, inconsistencia, incompetencia, inconsciencia, ignorancia? Da igual el nombre que le queramos dar porque en cualquier es irresponsabilidad culpable, inconsistencia culpable, incompetencia culpable, inconsciencia culpable, ignorancia culpable. Es un insulto a la inteligencia, al derecho, al sentido común, a la ética. Es cinismo intolerable. Es la hipocresía insoportable y abominable de una doble y letal vara de medir la vida, que habría de avergonzar y abochornar a propios y a extraños. Y que  de ningún modo nos puede dejar indiferentes e inactivos.

“El CO2 no es malo, es un gas fundamental para la historia de la vida”

Jorge Alcalde derriba las mentiras sobre el CO2, un gas considerado venenoso y tóxico pero que en realidad es fundamental para la supervivencia de los seres vivos. Nosotros mismos lo producimos.

“En la cumbre de Copenhague se están reuniendo estos días los mandamases de todo el planeta para tomar medidas para combatir el demonio del CO2. Incluso la protección del medio ambiente de EE.UU quiere darnos a entender que el dióxido de carbono es un gas venenoso y tóxico pero ellos saben que esto no es cierto. La única razón por la que EE.UU dice esto es para poder reducir la emisión de gases de CO2 y reducir la contaminación en sus estados sin tener que pasar por el juzgado”, así de claro habla Alcalde.

Muy pocas veces se cuenta la verdadera historia de este gas. La realidad es que sin él no existiríamos ni nosotros, ni los animales ni las plantas y ahora mismo la cantidad de CO2 en el aire es mucho inferior a la de antes pese que las industrias hayan aumentado su presencia en el aire. De cada millón de moléculas que hay en el aire 385 son de dióxido de carbono, mientras que en el periodo del cámbrico, hace 540 millones de años, en la mayor explosión de vida, había 7.500 partes por millón.

Jorge Alcalde considera que la clave radica en que “han encontrado un gran negocio a partir de la obsesión del CO2, la locura del CO2. Nuestra respiración genera CO2 naturalmente y tenemos 50.000 partes de este gas por millón. Forma parte de la combustión de los alimentos y en un residuo puro y sano”.

Otro de los mitos del ecologismo queda desmitificado.



Más sobre Ágora: “Amenábar engaña tanto que hace de la película un panfleto político”

Amenábar ha hecho una nueva película, Ágora, que se caracteriza por la deformación de los hechos, es decir, el engaño, para ajustarlo a su discurso ateo y anticristiano. Él mismo se confiesa en la multitud de entrevistas que ha dado en la campaña promocional de su nueva película como ateo, con un añadido, su ostentación de la condición de homosexual, que es algo así como si Clint Eastwood tuviera necesidad de explicar cada vez que lo entrevistan que él es un hetero militante.

Cartel promocional

Todas las entrevistas están, lógicamente, pensadas a mayor gloria del director y su película. Entra dentro de las reglas del juego, por algo son pura promoción comercial donde el género periodístico substituye a la publicidad pura y dura. A pesar de ello, y del cuidado de los entrevistadores, siempre atentos al obligado panegírico, el director manifiesta unos caracteres curiosos, por decirlo de alguna manera.
 
Porque curioso es su sentido de culpa, que le lleva a declarar “no lo puedo remediar. En los aeropuertos siempre tengo la sospecha de que me van a detener en cualquier momento por lo que sea”. Él lo atribuye a un miedo a la “Autoridad” que constituye en su imaginario un valor abstracto y omnipresente. Bromas que gasta la propia conciencia.
 
No se cansa de declarar que en su nueva obra es fiel a los hechos históricos. Como pienso que es una persona razonablemente culta, que ha preparado su película, entonces solo me queda concluir que engaña, miente, o quizás se engaña a sí mismo, porque lo que plantea Ágora no tiene nada que ver con la realidad de lo que sucedió.
 
Esta no es la historia de Hipatia ni muchos menos de las relaciones entre neoplatónicos y cristianos en Alejandría. Su verdadera intención aflora porque tantas entrevistas y tan extensas obligan a hablar. Por ejemplo, cuando afirma que su intención real es denunciar los que utilizan la violencia como argumento, como hacen -dice- los etarras y los terroristas islámicos.
 
Claro, y por eso acude a un hecho de hace más de 1600 años, metiendo a los cristianos por en medio. En realidad, su intención es maniquea y no puede ocultarla “imaginé aquella lucha entre los paganos y los cristianos viejos –que ni fue exactamente tal, ni entonces existían viejos cristianos- como si fuera nuestra guerra civil” Está claro ¿no?A pesar de estos deslices, reitera lo que la necesidad comercial le ha marcado, especialmente pensando en un mercado que se le resiste como es el norteamericano, muy sensible a los panfletos anticristianos. “He insistido mucho en que la película no va contra los cristianos, sino contra los que utilizan la fuerza para defender sus ideas”.
 
Lástima que teniendo ejemplos tan categóricos y próximos, como Stalin y Lenin, Hitler, Mao, Pol Pot, o quizás para hacer una producción de ambiente histórico, los tiempos de terror de la Revolución Francesa, o el primer genocidio de La Vendée, tenga que acudir a una de las múltiples revueltas que sucedieron en la cosmopolita ciudad de Alejandría en el periodo inicial del cristianismo, y las pugnas políticas que entre los diversos grupos se produjeron. Unos hechos que mal representan la tesis que dice querer contar: unos violentos que masacran a unos pacíficos, benevolentes y cultos racionalistas.
 
La evidencia de su desconocimiento o voluntad de traicionar la realidad se manifiesta en pretensiones como la de afirmar que el cine no ha contado mucho el cambio del mundo antiguo al medieval, cuando este es uno de los temas que han registrado, con obras mediocres y buenas, una notable producción cinematográfica.
 
Pero sobre todo lo que debe ser subrayado es que no deja de ser curioso que, cuando lo que caracteriza los cuatro primeros siglos de la historia cristiana es la persecución en ocasiones terrible que éstos reciben, se vaya a fijar en un hecho aislado que además ha sido reiteradamente utilizado, también falsamente, en la historia por el ateísmo agresivo y la masonería.Se ha intentado convertir  a una matemática y astrónoma, Hipatia, en un símbolo de la razón contra el oscurantismo cristiano. Pero en este caso, a diferencia de otros, la evidencia de los hechos es tan grande que el éxito no ha acompañado al propósito histórico. En este caso la leyenda negra no ha llegado a cuajar.
 
En otras palabras, Amenábar utiliza como guión uno de los panfletos editados en el siglo XIX. Para ello, claro está, ha contado con 50 millones de euros, algo insólito para un director español, y es que cuando se trata de pegarle leña a la Iglesia está visto que el dinero nunca escasea.Presentar a la mujer en el ámbito de lo que fue la sociedad pagana, en unas condiciones de emancipación como las que caracterizan a Hipatia, resultaría absolutamente incomprensible si no se advierte al mismo tiempo que es el creciente desarrollo del cristianismo y su concepción de igual dignidad de hombre y mujer que lo hacen posible. El paganismo, los clásicos griegos y romanos, confieren a la mujer un papel subalterno y esencialmente doméstico y para nada vinculado a las instituciones públicas, excepto en determinados y específicos cultos religiosos. Es decir, Hipatia es el resultado de la evolución de una sociedad influenciada de manera creciente por el cristianismo. Esto nuestro director de cine lo escamotea.Asimismo, de la misma manera que Amenábar presenta a Hipatia es necesario recordar otras figuras de mujeres filósofas o escritoras, como Eudocia, nacida en una familia pagana como Atenais y convertida luego al cristianismo. La presencia pública de mujeres en una sociedad que se estaba cristianizando solo se explica por este último hecho, lo cual contradice frontalmente lo que Amenábar nos relata. Como lo hace el querer presentar el paganismo, el propio neoplatonismo, como una fuente de razón y de luz. Qué duda cabe que Platón, como otros clásicos, hizo importantes aportaciones a la filosofía, pero lo que conocemos como bueno de ellas está pasado por el tamiz de la interpretación y, en muchos casos, como el de San Agustín, la recreación cristiana.El platonismo completo, a palo seco y sin matices, sería algo inasumible para una mente ilustrada y quien lo dude solamente debe interesarse por La República. La idea de una confrontación brutal entre cristianos y paganos también está falseada absolutamente. En el imperio de Bizancio y en Alejandría en particular se produjeron en los siglos IV y V numerosas algaradas fruto de las tensiones entre las distintas corrientes políticas y de los propios cristianos. Murió Hipatia pero también murieron obispos antes que ella. Fue un periodo de fuertes pugnas políticas. Esto es tan evidente que las relaciones entre los pensadores cristianos y paganos fueron en general, buenas. En realidad, muchos pertenecían a las mismas familias. La propia Hipatia tuvo entre sus alumnos a cristianos y paganos, y actuó como asesora áulica del gobierno de su ciudad.Y la constatación de todo esto, de que el asesinato de Hipatia fue el fruto de un grupo y de una algarada y no el resultado de una confrontación “entre lo cristiano y lo pagano”, es tan evidente como el hecho de que la escuela platónica de Alejandría continuó funcionando con normalidad durante más de 200 años después de su muerte.  Y, sobre todo, la premisa mayor: los que persiguieron masivamente, reprimieron, torturaron y mataron fueron los paganos a los cristianos en nombre del paganismo y de razones que hoy nos parecen brutalmente irracionales, como lo constatan las propias actas de los juicios romanos.Amenábar engaña tanto, miente tanto con sus imágenes y argumento, que hace de la película más cara rodada en España un panfleto político.

 

 

Amenábar ha desvirtuado la historia de Hipatia para reforzar el sentimiento antirreligioso

La última película de Amenábar, ambientada en el Egipto de los siglos IV y V, habla de la intolerancia y el lastre que las religiones suponen para el desarrollo de las ciencias y el progreso, a la vez que muestra a Hipatia, su protagonista, como un nuevo estandarte de `laicidad santa´. Un contexto histórico deformado, para abordar los temas culturales que a Amenabar le interesa difundir. Así lo han explicado, profesores de la Universidad Complutense y el CEU, que, a propósito de ‘Àgora´, han analizado el marco histórico y el mensaje del film en una mesa redonda organizada por la Universidad CEU San Pablo, titulada ‘La verdadera historia de Hipatia’.

Hipólito Sanchiz, Alejandro Rodríguez de la Peña, Miguel Herrero y Juan Orellana.

• El film habla de la intolerancia y el lastre que las religiones suponen para el desarrollo de las ciencias y el progreso, a la vez que muestra a Hipatia, su protagonista, como un nuevo estandarte de `laicidad santa´ según han comentado los participantes de la mesa redonda organizada por el CEU

• La figura de San Cirilo es una de las que más se perjudica en la película, retratado como un personaje tosco, “siendo en realidad uno de los teólogos más sabios de la Iglesia, que aplica las categorías neoplatónicas al concepto de la Trinidad, que se debate posteriormente en dos concilios”, explica el profesor de la Complutense Miguel Herrero El profesor de narrativa audiovisual de la Universidad CEU San Pablo, Juan Orellana, ha comentado que el director madrileño “muestra un retrato de Hipatia llena de virtudes, que se identifican con la antropología cristiana, es bondadosa, tolerante,  prudente, gentil con los esclavos, ama y busca la verdad, incluso una  virgen consagrada al estudio de la Ciencia. Y además, se le representa en oposición a un cristianismo corrupto. Es una santa laica, que muere mártir del fanatismo religioso”.Lo que presenta la filmación, a juicio del ponente, es la supuesta contraposición entre un ámbito de la razón, representado por Hipatia y sus clases, como templo de la cultura y el respeto, frente al escenario de las revueltas callejeras de los fanáticos religiosos. “Se muestra la imagen de una religión que detesta la Ciencia como si fuera el enemigo”, asiente Orellana. “Con la película no se pretende cambiar la concepción que el espectador tiene de un hecho histórico del pasado, sino lo que interesa es que el público emita un juicio sobre realidades del presente” ha apuntado el profesor de Narrativa. Así, “el cineasta propone su propia filosofía de la Historia, y digo Historia con minúsculas”. De tal forma que el espectador puede concluir “qué desgracia para los hombres que hayan existido las religiones”.Ha explicado Orellana, que, pese a ser un indiscutible profesional, el cineasta está perdiendo oportunidades de hacer buen cine a costa de difundir ideales culturales que a él le interesan, como se ha hecho patente en `Mar abierto´. Así, “la película tiene un eje trasversal feminista, ya que se le atribuyen a Hipatia, personaje histórico del SVI, notas reivindicativas del S.XX.”, comenta. Así, la versión de la historia de Hipatia que propone Amenábar induce a un choque irremediable entre la fe y la razón, confundiendo con la “fe” a la superstición, y entendiendo por “razón” sólo el concepto que se identifica con su vertiente más positivista y matemática.Se da una imagen sesgada, falsa y difícil de creer si se recuerda la obra de San Cirilo y la aportación de la Iglesia Católica a lo largo de los siglos para el desarrollo de las Artes y las ciencias. “Sólo hay que repasar el pontificado de Benedicto XVI, y su encíclica `Fides et Ratio´”, comenta.En cuanto a la representación del contexto histórico que realiza el film, el académico y profesor de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Herrero, ha destacado que la imagen que aparece de la iglesia de Clemente y Cirilo, es justamente “opuesta a la real”. Así, la Iglesia de Alejandría que se muestra en la película es una Iglesia que interpreta la Escritura al pie de la letra, cuando Alejandría era justo un claro estandarte de conciliación entre fe y razón. “Este enfoque niega la variedad del cristianismo del momento”, comenta el profesor.Así, la figura de San Cirilo es una de las que más se perjudica en la película, retratado como un personaje tosco, “siendo en realidad uno de los teólogos más sabios de la Iglesia, que aplica las categorías neoplatónicas al concepto de la Trinidad, que se debate posteriormente en dos concilios”, explica el profesor de la Complutense.Otros detalles, como la edad verdadera de Hipatia en el momento de su asesinato, no reflejan la realidad, ya que se calcula que la letrada rondaría por aquel momento los cincuenta años, afirma el profesor Miguel Herrero. Así, se presenta la Alejandría de los siglos III, IV y V como la cuna de la cultura pagana, atribuyendo el progreso como propiedad exclusiva de éstos, y siendo los cristianos un componente que promovió la rebelión, comenta Hipólito Sanchiz, profesor Historia de la Universidad CEU San Pablo. Por el contrario, “en el momento histórico al que se remite la película finalizan cincuenta años de anarquía militar, de hecho, en el mismo siglo IV son asesinados dos obispos”.En cuanto a las fuentes literarias fiables que existen sobre la muerte de Hipatia, declara Alejandro Rodríguez de la Peña, profesor Historia Medieval de la CEU USP, “son escasas y difusas”. El profesor destaca que la obra más fiable de las dos más cercanas en al tiempo de Hipatia, apelando a un profesor de la Universidad de Harvard, es la de Sócrates el eclesiástico, escritor católico, y la otra es la crónica del arriano Filostorbio, que apuntaba incluso que la filósofa había sido bautizada al arrianismo.