“El País”, mal aconsejado en religión

Juan Antonio Martínez Camino – Obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la CEE   

 

Pocos diarios generalistas dedican tantas páginas a la religión y, en particular, a la Iglesia católica como “El País”. Pero, lamentablemente, se trata casi siempre de informaciones sesgadas o de opiniones basadas en prejuicios, cuando no en manifiestas falsedades. 

            Valga como botón de muestra el artículo titulado “Groserías contra la mujer” que aparece sin firma el sábado 17 de julio de 2010 en la página de opinión, es decir, como reflejo de la postura oficial del diario. Según el editorialista, la Iglesia católica, al publicar las Normas sobre los delitos más graves el día anterior, ponía de manifiesto una vez más su inquina inveterada contra la mujer.

         Pero he aquí que todo el artículo se basa en una lectura falseada de Santo Tomás de Aquino, a quien el consejero religioso de “El País” hace decir exactamente lo contrario de lo que piensa y escribe el gran teólogo medieval: ¡Nada más y nada menos que Dios no debería haber creado a la mujer!

         Es posible que más de un lector asiduo del diario antirreligioso y anticatólico se haya tragado tamaña bola. Al fin y al cabo, los estómagos ayunos de otra cosa han de llegar a acostumbrarse, mal que bien, incluso a ponzoñas hediondas. Pero supongo que también más de un lector se habrá sentido al menos tentado de pensar que eso parece un poco demasiado: que los clérigos que siguen a Santo Tomás no pueden sostener esa inmensa estupidez de que Dios actúo en contra de la razón (divina, supongo) cuando no se sabe por qué acabó creando a la mujer. Pues bien, en especial a estos últimos lectores les brindo la clave de la operación llevada a cabo por el consejero religioso de “El País” que ha sido capaz de poner en guardia su sentido común y les ha llevado a dudar de la veracidad de tal afirmación.

         En su gran obra, la Suma Teológica -a la que “El País” se refiere- Santo Tomás de Aquino procede siempre aduciendo argumentos cuya veracidad él no comparte, pero que podrían parecer verdaderos (videtur quod) por la autoridad de quien los sostiene o por lo que sea. A continuación los rebate con un “pero, en contra de eso…” (sed contra). Y luego remata la faena intelectual respondiendo (respondeo dicendum) uno por uno a los argumentos aparentemente verdaderos con los que había comenzado.

         Pues bien, lo que el consejero religioso de “El País” ha hecho ha sido hacer pasar por pensamiento de Santo Tomás precisamente uno de los argumentos que él rechaza en la cuestión 92 de la primera parte de su Suma Teológica (para los entendidos: 1 q.92 a.1). El argumento rechazado lo expone así el gran teólogo: “Se deben cortar las ocasiones de pecado. Pero Dios sabía de antemano que la mujer se iba convertir en ocasión de pecado para el varón. Por tanto, no debió hacer a la mujer entre sus primeras obras, antes del pecado”. Y añade enseguida que en contra de tal argumento está lo que dice el libro del Génesis (2, 18): “No está bien que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él”. Y luego responde como sigue al peregrino argumento: “Si Dios hubiera quitado del mundo todo aquello de lo que el hombre toma ocasión para pecar, el universo habría quedado imperfecto. No debió suprimir lo que es un bien general para evitar un mal particular: menos aún, dado que Dios goza de un poder tal, que es capaz de ordenar cualquier mal hacia el bien”.

         Total: que Santo Tomás y, la Iglesia católica con él, piensa que la mujer es “un bien general” tan inmenso que Dios no podía prescindir de él, aun cuando sabía que se iba a convertir ocasionalmente en causa de un “mal particular”. Sin la mujer el universo, la creación de Dios, habría quedado sin terminar.

         “El País” debería buscarse mejores consejeros en materia religiosa. De lo contrario, groserías contra el sentido común como ésta van a acabar por desanimar incluso a sus más fieles aprendices de anticlericales y de ateos.

La Conferencia Episcopal Española entrega a Caritas 3 millones de Euros

Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Madrid, ha hecho entrega esta mañana al presidente de Cáritas Española, Rafael del Río, de una donación de 3 millones de euros, correspondientes al 1,5 por ciento del Fondo Común Interdiocesano de la CEE.

Martínez Camino

Por segundo año consecutivo, la Conferencia Episcopal realiza este signo de compromiso con las víctimas de la crisis, que se materializa a través de los ámbitos diocesanos y parroquiales de Cáritas. Durante la rueda de prensa convocada para proceder a la entrega de esa donación, monseñor Martínez Camino hizo un llamamiento “a todos los católicos y a todos los ciudadanos a seguir colaborando con Cáritas en las acciones de respuesta a las víctimas de la crisis”. Y ha reiterado “un año más” el mensaje de que “Cáritas es la Iglesia y la Iglesia es Cáritas”, en la medida en que “la caridad, junto con la profecía y la celebración de la palabra, constituye una dimensión esencial de la vida de la Iglesia”.
IV Informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas

Junto a la entrega de la donación de la CEE, en la rueda de de prensa el nuevo secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, presentó el IV Informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas, en el que se analiza cuál está siendo la respuesta de los servicios sociales públicos ante la crisis.

“En esta mi primera intervención como secretario general –comenzó su intervención Sebastián Mora— quiero poner en el centro de ella a Jesucristo, quien nos hace girar la mirada, los afectos y el compromiso hacia los más pobres y excluidos, que son los únicos protagonistas de esta rueda de prensa y que, desde situaciones de injusticia son víctimas de un modelo social que no genera verdadero desarrollo humano”.

Según señala en el IV Informe del Observatorio de Cáritas, al analizar el actual sistema de protección social en España, cuyo modelo gira fundamentalmente en torno al empleo y a la cotización, se constata, como indicó el secretario general de Cáritas, que “cuando el trabajo es escaso, se tambalea, lo que, unido al escaso y desigual desarrollo de otros ámbitos de la protección social, como servicios sociales, garantía de rentas, servicios y prestaciones para vivienda, pone de manifiesto la precariedad de la protección social en España”.

Este hecho cuestiona “el pretendido crecimiento económico como impulsor de un verdadero desarrollo social, ya que cuando hubo crecimiento no hubo desarrollo”. En la actualidad, la proporción del gasto social en España con relación al PIB (22,7 % ) está 5 puntos por debajo de la media europea, que era de un 27,7% en 2007.

Política social fragmentada y sin criterios comunes

Junto a este déficit, Sebastián Mora apuntó también a la fragmentación de nuestra política social en diversos ámbitos de actuación, donde los servicios sociales, además de carecer de una definición legal y técnica unificada, están sometidos a un proceso de legislación desigual y abierto. Por ello, uno de los retos ante el impacto de la crisis “pasa por definir claramente las tareas básicas y mínimas de los servicios sociales como una condición necesaria para racionalizar su gestión.

Como señaló el secretario general de Cáritas, los servicios sociales “tienen que establecer una gradación de sus servicios y prestaciones, y distinguir entre los que constituyen un derecho subjetivo del ciudadano y aquellos otros que, siendo responsabilidad u obligación de la Administración, tienen carácter discrecional y no se originan por el reconocimiento de un derecho”.
En dos años, se ha duplicado el número de personas atendidas por Cáritas en su Servicios de Acogida

El último informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas muestra también que  el número de personas atendidas por nuestra red estatal de Servicios de Acogida y Asistencia aumentó de 400.000 a 600.000 personas del 2007 al 2008, y que previsiblemente alcanzará las 800.000 personas en el 2009. Esto supone que en dos años se ha duplicado el número de personas atendidas por Cáritas  en sus servicios de Acogida y Asistencia, lo cual, como aseguró Sebastián Mora, “supondrá un récord en los datos de atención de este área de trabajo de Cáritas”.

Al mismo tiempo, los datos del Informe revelan que, en general, los servicios sociales públicos no se cubren muchas necesidades básicas de las personas más acuciadas por la crisis, bien porque no están incluidas dentro de las prestaciones básicas que ofrecen, o bien porque los criterios de acceso a estas prestaciones se han endurecido y son muy desiguales entre Comunidades Autónomas en cuanto a tiempo de tramitación, cuantías concedidas y duración de la prestación. De hecho, los agentes de Cáritas en toda la Confederación constatan la lentitud o la falta de respuesta de los servicios públicos ante situaciones de emergencia: mientras que para las citas los períodos de espera van de 30 a 90 días como promedio, los tiempos para la valoración y la resolución de las ayudas son de tres meses o superiores.

Esta demora lleva como consecuencia que Cáritas debe asumir en muchos casos la cobertura inmediata de las necesidades urgentes de estas personas y familias, e incluso el “adelanto” de cantidades que vayan a ser concedidas por los servicios públicos. Como aseguró Mora, “Cáritas realiza una ingente labor de contención”, una afirmación que viene avalada por el dato de que el 52% de las personas atendidas por la institución vienen derivadas de los servicios sociales públicos. A este respecto, el secretario general recordó que “la opción de Cáritas es la de complementar a los servicios sociales públicos, no sustituirlos”.

Propuestas de Cáritas para la acción social

Además del análisis de los servicios sociales públicos, en el Informe del Observatorio de la Realidad de Cáritas se recogen hasta diez propuestas concretas dirigidas a corregir la actual falta de respuesta ante la crisis, que van desde el incremento del esfuerzo en protección social para acercarlo al porcentaje medio de la UE sobre el PIB hasta la revisión de la acción social de acuerdo con prioridades y criterios, para que sean garantía cercana y operativa de inserción social, pasando por el aumento de los recursos humanos y económicos para garantizar la cobertura de las mismas necesidades básicas en todo el Estado o unificar los criterios de acceso y concesión en el Sistema de Garantía de Rentas Básicas o Mínimas, entre otras.

Por último, el Informe presentado esta mañana recoge también algunas iniciativas innovadoras puestas en marcha por Cáritas para responder con mayor eficacia ante la crisis en las respuestas a las demandas de ayudas básicas de emergencia, de vivienda y de empleo.