El Papa: “Exhorto a todos los Gobiernos a promover sistemas educativos que respeten el derecho primordial de las familias a decidir la educación de sus hijos, inspirándose en el prin cipio de subsidiariedad, esencial para organizar una sociedad justa”

El Papa calificó como “preocupante” que el servicio que las comunidades religiosas ofrecen a la sociedad a través de iniciativas en el ámbito de la educación de las jóvenes generaciones “sea puesto en peligro u obstaculizado por proyectos de ley que amenazan con crear una especie de monopolio estatal en materia escolástica”.
E indicó que esto “se puede constatar por ejemplo en algunos países de América Latina”, donde muchos países están celebrando “el segundo centenario de su independencia, ocasión propicia para recordar la contribución de la Iglesia católica en la formación de la identidad nacional”.

En referencia al ámbito educativo y las amenazas a la libertad de las familias, el Papa lamentó que en algunos países europeos “se ha impuesto la participación a cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón”.

Marginación de la religión
El Pontífice también se refirió a otras amenazas que el pleno ejercicio de la libertad religiosa sufre en Occidente.
Habló a los diplomáticos presentes de “los países que conceden una gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente”.
“Se tiende a considerar la religión, toda religión, como un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social, advirtió.
“Se llega así a exigir que los cristianos ejerzan su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas o morales, e incluso en contradicción con ellas”, añadió.
En este sentido, puso el ejemplo de las “leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios o de algunos profesionales del derecho”.

Y a la vez, apuntó como “un motivo de alegría que el Consejo de Europa, en el mes de octubre pasado, haya adoptado una Resolución que protege el derecho del personal médico a la objeción de conciencia frente a ciertos actos que, como el aborto, lesionan gravemente el derecho a la vida”.

También destacó que “otra manifestación de marginación de la religión y, en particular, del cristianismo, consiste en desterrar de la vida pública fiestas y símbolos religiosos, por respeto a los que pertenecen a otras religiones o no creen”.
“De esta manera -indicó-, no sólo se limita el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe, sino que se cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de muchas naciones”.

Sobre la cuestión de la exposición pública de símbolos religiosos, recordó que “el año pasado, algunos países europeos se unieron al recurso del Gobierno italiano en la famosa causa de la exposición del crucifijo en los lugares públicos”.
Y expresó su “gratitud a las autoridades de esas naciones, así como a todos los que se han empeñado en este sentido, episcopados, organizaciones y asociaciones civiles o religiosas, en particular al Patriarcado de Moscú y a los demás representantes de la jerarquía ortodoxa, y a todas las personas, creyentes y también no creyentes, que han querido manifestar su aprecio por este símbolo portador de valores universales”.

Finalmente, subrayó que “reconocer la libertad religiosa significa, además, garantizar que las comunidades religiosas puedan trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en el ámbito social, caritativo o educativo” y destacó que “se puede constatar por todo el mundo la fecunda labor de la Iglesia católica en estos ámbitos”.

.Vietnam: la policía ataca y detiene a católicos que restauraban su parroquia

La policía de Vietnam impidió por la fuerza y detuvo a un grupo de católicos que construían una estructura provisional en el recinto de la iglesia en ruinas de la parroquia de Tam Toa, en la ciudad vietnamita de Dong Hoy, el pasado 20 de julio. “Más de veinte católicos locales fueron golpeados fuertemente, introducidos en vehículos militares y detenidos”, declaró el secretario de la diócesis de Vinh, el padre Antoine Pham Dinh Phung.

El lunes por la mañana, 150 católicos de la parroquia de Tam Toa estaban construyendo una estructura temporal para el culto y para atender las necesidades religiosas. Habían colocado una cruz y un altar en el interior del recinto de la iglesia en ruinas. Más de cien policías y agentes de seguridad llegaron al lugar. Les impidieron seguir con sus tareas y, a los que se resistieron, les lanzaron bombas lacrimógenas y les golpearon con porras y fusiles.

 Los funcionarios derribaron la cruz de madera y atacaron a unas mujeres que intentaban evitar que se la llevaran, según informa la agencia UCANews.

 El responsable de las actividades pastorales de la parroquia afectada, el padre Pierre Le Thanh Hong, pidió a todos los católicos del lugar que recen por los fieles de esa parroquia, “especialmente por los que han sido heridos y detenidos en el incidente“.

 La iglesia de Tam Toa tiene un significado especial para los católicos de Vietnam. Su presencia está documentada desde el año 1631 y en el siglo XVII era la más grande de la región, con 1.200 fieles.  El actual edificio, de estilo portugués, fue inaugurado en 1887 y estaba considerado como una de las iglesias más bellas del país. Fue dañado por un bombardeo estadounidense en 1968, durante la Guerra de Vietnam. Sólo su campanario y sus paredes permanecen en pie. Desde el final de la guerra, los católicos locales han celebrado Misa en el interior del recinto de la iglesia al aire libre o en sus hogares.

 La parroquia no tuvo ningún sacerdote residente entre los años 1964 y 2006, hasta que el padre Hong fue destinado a servir en esa área, que actualmente cuenta con unos mil fieles.  En 1997, el Gobierno declaró el lugar sitio histórico, sin la aprobación de la Iglesia local, como muestra de los crímenes de guerra llevados a cabo por los Estados Unidos.  Ello implicaba que el recinto se convertía en propiedad pública, pero los fieles insisten en que pertenece a la Iglesia.

 El padre Hong ha enviado un informe sobre el incidente al obispo de Vinh, monseñor Paul Marie Cao Dinh Thuyen. Por su parte, el secretario de la diócesis, envió este martes una carta al Comité Popular de la provincia de Quang Binh, de la que es capital Dong Hoy.

 En ella, el padre Phung afirma que la Iglesia local se opone con fuerza y condena la violenta acción policial, los arrestos y las confiscaciones de las pertenencias de la Iglesia.

 También insta a las autoridades provinciales a liberar inmediatamente a los detenidos, destacando que las personas heridas requieren cuidados médicos, y pide que sean devueltos a la Iglesia los bienes confiscados. “Si nuestros requerimientos no se cumplen, el gobierno provincial tendrá que responsabilizarse completamente ante la ley”, añade el texto.