Homilía de Juan del Río en el funeral por el cabo Cristo Ancor Cabello, asesinado en Afganistán

Rom 6,3-9; Sal 114; Lc 23,33.39-43.

 1º. “Caminaré en el país de la vida”. A miles de kilómetros de Canarias, de España, donde la violencia, el terror y la muerte están presentes, el Cabo español, CRISTO ANCOR CABELLO SANTANA, ha iniciado el camino hacia el país donde “ya no hay horror ni dolor, sino plenitud de paz y vida” (Ap 21,4 ). Estos son aquellos que por el Bautismo en el Señor Jesús, Salvador del mundo, participan ya de una Vida Nueva. Por eso mismo, podemos deciros a vosotros familiares y amigos: ¡No estamos destinados a una muerte sin solución. La fuerza del amor es más fuerte que los lazos de la muerte y del olvido! ¡Vuestro hijo, vive y vive eternamente en el Dios que nos hizo para la vida y no para la muerte!

 2º. El Evangelio proclamado (Lc 23,33.39-40), nos habla de la muerte violenta a la que fue sometido Jesucristo, ante ese acontecimiento, unos reniegan y se rebelan ante Dios y otros confían alcanzar su Reino. En medio de aquella tragedia del “Gólgota”, unos soldados que están cumpliendo su servicio y ven como Jesús muere amando, perdonando, salvando y llevándose al compañero de condena que le había suplicado:“acuerde de mí en el paraíso”. Una vez más se cumple la máxima evangélica que son los pobres, los limpios de corazón, los que consiguen ver a Dios en el escándalo de la cruz, como fue también el caso del centurión romano que ante la muerte del Profeta de Galilea confesó: “verdaderamente Éste era el Hijo de Dios” (Mt 27,54).

 3º. Lo sucedido en el Calvario es un mensaje constante de que no hay muerte inútil, aunque aparentemente lo parezca. El joven Cabello Santana en su corta vida militar, había practicado con generosidad las virtudes castrenses, prueba de ello es que había sido condecorado con la medalla de las Naciones Unidas por su participación en la misión del Líbano. Él, como tantos otros que han dado la vida por los nobles ideales de la milicia, son un constante referente de que España es un país que sabe mirar de frente y no esquiva su mirada antes los graves problemas internacionales donde las naciones libres se juegan el futuro de su seguridad e independencia. Desgraciadamente la dinámica bélica desborda constantemente las tareas de reconstrucción en las lejanas tierras de Afganistán. No nos desanimemos, contamos con uno de los ejércitos más prestigioso y mejor valorado por la población a la que sirve en aras de la paz y el bien común. Además, nuestra sociedad española está convencida de que o acabamos con el terrorismo o terminamos siendo esclavos de su intrínseca malicia. La trágica muerte de este soldado es semilla de libertad.

 4º. Ahora, ante la impotencia de lo sucedido, los creyentes, cristianos, y hombres y mujeres de buena voluntad nos recogemos en la oración y en el silencio para que los soldados heridos se recuperen pronto. A fin de que vosotros familiares y amigos de Cristo Ancor Cabello no os sintáis solos, no desfallezcáis en la esperanza, seáis fuertes en la tribulación, porque ese es el mejor homenaje que podéis rendir a un militar español. ¡Animo, confiad siempre en el Señor!

 + Juan del Río Martín, Arzobispo Castrense de España

Cientos de personas acuden al funeral del sacerdote Mariano Arroyo

Cabezón de la Sal ha despedido a Mariano Arroyo, sacerdote asesinado en Cuba

Cientos de personas han despedido esta tarde al sacerdote Mariano Arroyo Merino, asesinado en Cuba, en su localidad natal, Cabezón de la Sal, donde el obispo de Santander, Vicente Jiménez, ha oficiado su funeral junto al “buen amigo” del fallecido, el sacerdote Isidro Hoyos.

La Misa ha estado marcada por la emoción y por la presencia del sacerdote Isidro Hoyos, quien, como ha hecho desde Cuba, ha seguido acompañando al féretro hasta el interior de la iglesia de San Martín, donde fue sacerdote Mariano Arroyo Merino y donde hoy ha sido despedido por sus familiares, sus amigos y casi un centenar de sacerdotes de la Diócesis de Santander y Madrid.

 También han acudido al funeral el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla; el del Parlamento regional; Miguel Ángel Palacio, el líder del PP cántabro, Ignacio Diego, y la alcaldesa de Cabezón de la Sal, Isabel Fernández.

 En el funeral ha estado, además, la familia del otro amigo y compañero en Cuba de Mariano Arroyo, el sacerdote Eduardo de la Fuente, asesinado hace seis meses también en La Habana, a quien han recordado tanto el obispo de Santander como Isidro Hoyos durante la homilía.

 Los restos mortales del sacerdote, que recibirán cristiana sepultura en el pueblo donde nació hace 74 años, han sido despedidos de la iglesia con efusivos aplausos por parte de sus vecinos, que han abarrotado la Iglesia de San Martín para acudir a un funeral marcado por la emoción.