Aborto: Blanco quiere que la Iglesia excomulgue al PP

El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, llama sin ningún pudor “hipócrita” a la jerarquía eclesiástica, después de que el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, afirmara, desde el respeto y la sólida base del magisterio de la Iglesia, que “quienes voten a favor de la Ley del Aborto no podrán ser admitidos en la Sagrada Comunión”. Tras la carta de la CEE que esgrime motivos suficientes para negar la comunión a Bono tras sus polémicas declaraciones en el diario El Mundo, Blanco dice que “por esa razón también deberían dejar de darle la comunión a muchos gobernantes que estuvieron durante el periodo 1996-2004, mientras gobernó Aznar”.

José Blanco

Las palabras de la Iglesia son cristalinas: “nadie que se atenga a los imperativos de la recta razón puede dar su apoyo a esta ley”. Esto es lo que la Conferencia Espiscopal decía en la carta remitida el domingo a Pedro J. Ramírez, director del periódico El Mundo, con motivo de una entrevista a José Bono en la que el presidente del Congreso afirmaba tener la conciencia tranquila por haber comulgado después de votar la Ley abortista y se acogía a la encíclica Evangelium Vitae que dice que “los políticos pueden votar leyes que regulan el aborto si creen que están reduciendo el mal que significa“. Lo que la Conferencia Episcopal vino a decir en esa carta es que habría motivos suficientes para no dar la comunión a Bono por apoyar una ley como la del Aborto Zapatero el pasado diciembre.Blanco se remueve ante las palabras escritas de la CEE y le recrimina no haber amenazado con negar la comunión a nadiemientras gobernaba la derecha y en nuestra país hubo más de 500.000 abortos”. Encendido en su discurso, el ministro se crece y conmina a la Iglesia a “predicar el Evangelio en lugar de atacar las leyes que emanan de la democracia”, negando a el papel legítimo de intervenir en la vida pública cuando son cuestiones que afectan directamente a la dignidad del ser humano. Además, la Conferencia aclara que la encíclica permite a un católico “votar una ley abortista cuando se trate de una norma que restrinja la injusticia de la legislación vigente, pero sólo siempre que no se pueda hacer otra cosa y que conste públicamente que quien se ve obligado a actuar de esa forma es contrario a toda ley que no proteja adecuadamente el derecho inviolable a la vida de los que van a nacer“. 

Los obispos recuerdan que quienes voten a favor de la ley del aborto no podrán comulgar

Sesión plenaria de la CEE.

La Conferencia Episcopal Española ha hecho pública la Nota final de la Asamblea Plenaria en la que expresan que “nadie que atienda a los imperativos de la recta razón puede aprobar ni dar su voto a este proyecto de ley. En particular, los católicos deben recordar que si lo hacen, se ponen a sí mismos públicamente en una situación objetiva de pecado y, mientras dure esta situación, no podrán ser admitidos a la Sagrada Comunión”.

Entre otros temas, los prelados han abordado el proyecto de Ley del Aborto y “ante un asunto de tanta trascendencia para la sociedad española han querido hacer las siguientes consideraciones:

1. La Asamblea Plenaria hace expresamente suya la Declaración del pasado 17 de junio de la Comisión permanente titulada Sobre el anteproyecto de ley del aborto: atentar contra la vida de los que van a nacer convertido en “derecho”. Los obispos recomiendan encarecidamente su lectura.

2. Según decía la Declaración de la Comisión Permanente, este Proyecto de Ley “constituye un serio retroceso respecto de la actual legislación despenalizadora, ya de por sí injusta”. Nadie que atienda a los imperativos de la recta razón puede aprobar ni dar su voto a este proyecto de ley. En particular, los católicos deben recordar que si lo hacen, se ponen a sí mismos públicamente en una situación objetiva de pecado y, mientras dure esta situación, no podrán ser admitidos a la Sagrada Comunión (Cf. Carta del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de junio de 2004, al
Presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América).

3. Los católicos estamos por el “sí” a la vida de los seres humanos inocentes e indefensos que tienen derecho a nacer; por el “sí” a una adecuada educación
afectivo-sexual que capacite para el amor verdadero; por el “sí” a la mujer gestante, que ha de ser eficazmente apoyada en su derecho a la maternidad; por el “sí” a leyes justas que favorezcan el bien común y no confundan la injusticia con el derecho.

Los obispos invitan a proseguir sin descanso el trabajo a favor de estas nobles metas y exhortan a no desfallecer en la plegaria, especialmente durante este
año dedicado a la oración por la vida.

Otros de los temas tratados han sido el homenaje a Manos Unidas en su 50 aniversario, afirmó con el encuentro el jueves con la Presidenta de Manos Unidas, han querido rendir un homenaje a esta ONG de la Iglesia en su 50º aniversario.

“Por eso, el Cardenal Rouco Varela, en nombre de todos los miembros de la Asamblea, agradeció la entrega generosa de todos los que trabajan y colaboran en este proyecto que lleva medio siglo “declarándole la guerra al hambre”, como afirmaba su manifiesto fundacional, y recordó el Mensaje de la Comisión Permanente a Manos Unidas, del pasado 1 de octubre, en el que los obispos hacían memoria agradecida del pasado; subrayaban, como tarea del presente, la necesidad de salvaguardar las señas de identidad de la organización; y alentaban a cuantos forman parte de ella a afrontar los nuevos retos del hambre en el mundo, como reto para el futuro”, afirman.

El diputado laicista del PSOE Alvaro Cuesta bromea con “excomulgar” a Sánchez Llibre

Puede tratarse de una anéctoda parlamentaria más, pero no lo es. Ni por los protagonistas ni por el contenido de peso del rifirrafe. Se debatía la nueva ley de financiación autonómica pero en el ambiente lo que estaba sobrevolando era el jucio de los obispos ante la posición de los políticos católicos ante el aborto. Cosa muy seria pero que susctió una broma de mal gusto de uno de los exponentes de ala lacista del nuevo socialismo y que llegó a plantear la ruptura de los acuerdos del estado con la Santa Sede: Alvaro Cuesta.

Tribuna de oradores en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Turno para el Grupo catalán de CiU para expresar su opinión, en este caso contraria, a la nueva Ley Orgánica de Financiación Autonómica (LOFCA). El diputado nacionalista y democristiano Josep Sánchez Llibre realiza una dura interevención contra el nuevo modelo de financiación.

Dirigiéndose a los diptuados del PSE, ERC y de ICV  afirma: “si la refrendan (LOFCA), van a ser los responsables del asesinato político del Estatuto de Autonomía, incluso con premeditación“. Tal afirmación provoca la algarabía y la protesta de los diputados asistentes al debate, entre ellos el propio presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. En escasos segundos sube la tensión en la cámara.En ese momento un diputado socialista, al que el parlamentario nacionalista identifica como Alvaro Cuesta, con gran sorna le avisa del riesgo de la excomunión  para todos los que apoyen ese “asesinato”, en velada alusión a las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, realizadas este miércoles sobre el papel de los políticos católicos ante la votación de la nueva ley del abortoAnte la provocación del diputado socialista Cuesta, Sánchez Llibre cada vez más enfadado, se dirige a él y casi gritando le espeta: “señor Cuesta, estoy hablando de cuestiones muy serias“. La bronca se eleva de tono e interviene la vicepresidenta primera de la Cámara, Teresa Cunillera, que precisamente es del PSC, para aconsejar a Sánchez Llibre que se centrase en su exposición y que dejase el orden de la sala a la Presidencia. “Dedíquese al tema, del orden de la sala
ya me encargo yo
“, le dijo.Sánchez Llibre, diputado democristiano, pierde en este momento los nervios, quizás interpelado por el juicio de fondo sobre el sentido de su voto ante la ley del aborto expresada por los obispos y, de nuevo exaltado afirma: que no me hable de excomulgación. Bromas, en este tema no las voy a admitir. Ya está bien, hombre, ya está bien”.Esta aparente anécdota parlamentaria suscita las siguientes preguntas: ¿por qué está tan nervioso del diputado de CiU Sánchez Llibre? ¿se sentirá inquieto por el sentido de su voto ante el aborto? Lo que parece claro es que las palabras de Monseñor Martínez Camino parece no haberle dejado indiferente. Por otro lado, es curioso que el otro protagonista de la historia haya sido ni más ni menos que el diputado del PSOE, Alvaro Cuesta, referente el laicismo más radical del nuevo socialismo.Cuesta se ha caracterizado dentro del Partido Socialista por impulsar una gran ofensiva abortista y pro-eutanasia y no ha parado de trabajar para intentar reducir la presencia pública de la fe. Hay que recordar que se convirtió en el primer socialista que llegó a decir en público que los acuerdos del estado con la Santa Sede debían revisarse.

 

Cuando la Iglesia alemana excomulgó al nacionalsocialismo

Importante descubrimiento de la “Pave the Way Foundation”

Nada de “Papa de Hitler”. Nada de colaboradores voluntariosos del nazismo. Algunos documentos encontrados en Alemania por la Pave the Way Foundation (PTWF) prueban que ya desde septiembre de 1930, los obispos católicos habían excomulgado al Partido Nazi de Hitler.
De los documentos hallados por Michael Hesemann. Colaborador de la PTWF, en septiembre de 1930, tres años antes de que Adolf Hitler subiera al poder, la archidiócesis de Maguncia condenó de forma pública al Partido Nazi.
Según la s normas publicadas por el Ordinario de Maguncia, estaba “prohibido a cualquier católico inscribirse en las filas del partido nacionalsocialista de Hitler”.
“A los miembros del partido hitleriano no se les permitía tomar parte en grupo en funerales u tras celebraciones católicas similares”.
“Mientras un católico estuviera inscrito en el partido hitleriano no podía ser admitido a los sacramentos”.
La denuncia de la archidiócesis de Maguncia fue publicada en primera página por “L’Osservatore Romano” en un artículo publicado el 11 de octubre de 1930.
El título del artículo es: “El partido de Hitler condenado por la autoridad eclesiástica”.
En él se declaraba la incompatibilidad de la fe católica con el nacionalsocialismo. Ninguna persona que se declarara católica podía convertir se en miembro del partido nazi, bajo pena de la exclusión de los sacramentos.
En febrero de 1931 fue la diócesis de Münich la que confirmó la incompatibilidad de la fe católica con el partido nazi.
En marzo de 1931 también la diócesis de Colonia, Parderborn y las de las provincias de Renania denunciaron la ideología nazi, prohibiendo de modo público cualquier contacto con los nazis.
Indignados y furiosos por la excomunión emitida por la Iglesia católica, los nazis enviaron a Hermann Göring a Roma con la petición de audiencia al Secretario de Estado Eugenio Pacelli. El 30 de abril de 1931, el cardenal Pacelli rechazó encontrarse con Göring, que fue recibido por el subsecretario, monseñor Giuseppe Pizzardo, con el encargo de tomar nota de todo lo que los nazis pedían.
En agosto de 1932, la Iglesia católica excomulgó a todos los dir igentes del Partido nazi. Entre los principios anticristianos denunciados como herejes, la Iglesia católica alemana mencionaba explícitamente las teorías raciales y el racismo.
Siempre en agosto de 1932, la Conferencia Episcopal alemana publicó un documento detallado en el que se daba instrucciones de cómo relacionarse con el Partido Nazi.
En el documento, publicado por la Conferencia Episcopal Alemana, está escrito que estaba absolutamente prohibido a los católicos ser miembros del Partido Nacionalsocialista. Quien desobedeciera sería inmediatamente excomulgado.
En el documento de la Conferencia Episcopal encontrado por la PTWF está escrito que “todos los Ordinarios han declarado ilícito pertenecer al Partido Nazi”, porque “las manifestaciones de numerosos jefes y publicistas del partido tienen un carácter hostil a la fe” y “son contrarias a las doctrinas fundamentales y a las indicaciones de la Iglesia católica”.
En enero de 1933 Adolf Hitler llegó al poder y las asociaciones católicas alemanas difundieron un folleto titulado “Un llamamiento serio en un momento grave”, en el que consideraban la victoria del Partido Nacionalsocialista “un desastre” para el pueblo y para la nación.
El 10 de marzo de 1933, la Conferencia Episcopal alemana reunida en Fulda escribió un llamamiento al Presidente de Alemania, el general Paul L. von Beneckendorff und von Hindenburg para expresar “nuestras preocupaciones más graves que son compartidas por amplios sectores de la población”.
Los obispos alemanes se dirigieron a von Hindenburg manifestando su temor de que los nazis no respetasen “el Santuario de la Iglesia y la posición de la Iglesia en la vida pública”.
Por esto pidieron al Presidente una “urgente protección de la Iglesia y de la vida eclesiástica”.
Los obispos católicos habían previsto esto, pero no fueron escuchados.
Los documentos encontrados por la PTWF son de notable importancia porque ponen fin a las repetidas calumnias que quisieran manchar a la Iglesia católica como diligente colaboradora del naturismo, cuando en realidad fue la primera en denunciar su peligrosidad.