Doña Sofía se Mojó hace 8 años siendo Reina.

“Si los homosexuales quieren casarse que no lo llamen matrimonio porque no lo es”

La opinión de la Reina sobre distintos asuntos como la libertad religiosa o la dictadura de Fidel Castro se refleja en el libro La Reina muy de Cerca de Pilar Urbano. En él, doña Sofía se manifiesta en contra del matrimonio homosexual. “Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual. (…) Si esas personas quieren casarse pueden estar en su derecho (…), pero que a eso no lo llamen matrimonio porque no lo es”.
La opinión de la Reina sobre los distintos asuntos de la actualidad se refleja en el libro La Reina muy de Cerca de Pilar Urbano que la editorial Planeta ha sacado este jueves a la venta con una tirada de 100.000 ejemplares. Es la primera vez que doña Sofía se pronuncia abiertamente sobre asuntos muy diversos tales como el aborto; el suicidio asistido; el matrimonio entre homosexuales; la posible llegada de Obama a la Casa Blanca; la relación entre Letizia y el Príncipe o el futuro de la Monarquía; la política de Fidel Castro; la libertad religiosa;

Según la autora, con este libro la Reina “ha querido dar una visión moderna y desacralizada de la Monarquía del futuro”. “Letizia le ha metido a doña Sofía una buena revolución de motor, la ha modernizado, la ha convertido en una Reina menos de tribuna y más de asfalto”. Urbano aseguró que le envió a la Reina un cuestionario de 638 preguntas y que le ha preguntado “todo lo que la gente de la calle quiere saber”.

Estas son algunas opiniones de la Reina plasmadas por Pilar Urbano en su libro:

Doña Letizia y el Príncipe

Sobre doña Letizia, la Reina se vuelca en “elogios” con ella, argumenta Pilar Urbano. “Es inteligente, viva, dinámica, divertida, entusiasta, atenta, sensitiva, fina y honrada. Me asombra ver lo exigente que es consigo misma”. “Yo no he sido su maestra ni me he dedicado a enseñarle nada”. “Es Letizia quien me enseña a mí cosas de la actualidad”. “Me chifla su gusto para vestirse ella o a las niñas o para las cosas de la casa y cuando vamos de compras, me dejo guiar, me fío de su elección. Con Letizia veo la vida desde otra perspectiva”, confiesa la Reina.

“La conocimos el Rey y yo la misma tarde”. “Esta pareja funciona”, dice la Reina que recuerda que el Príncipe solía ponerse frente al televisor para ver el telediario de las tres. “¿Es guapa, eh”, “Tiene estilo eh?”, “lo hace muy bien ¿no?, le preguntaba a su madre mientras veían la televisión.

“Mamá estoy enamorado, muy enamorado de Letizia. Me gusta mucho. La quiero y… pienso casarme con ella” a lo que la Reina le respondió: ¿Te das cuenta de que si te casas es para siempre?” “¡Es que eso es justamente lo que quiero: vivir con ella siempre, hasta la muerte!”, le dijo don Felipe.

Homosexualidad

Sobre el matrimonio entre homosexuales, la Reina dice: “Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays’? ¿qué se suban a una carroza y salgan a manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación… colapsaríamos el tráfico en todas las ciudades”, explica la Reina.

“Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios, casarse, pueden estar en su derecho, o no según las leyes de su país; pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles; contrato social, contrato de unión…”.

Libertad religiosa

“Sí, por supuesto”, responde la Reina sobre cuando Pilar Urbano le pregunta si es partidaria de ella. “Pero no como estrategia para hacer un batiburrillo de religiones y que al final ¡allez hop! –la Reina da una palmada al aire como si terminase un juego de magia– se disuelva el hecho religioso”.

“En los colegios se ha de enseñar religión al menos hasta cierta edad. Los niños necesitan una explicación del origen del mundo y del origen de la vida; una orientación moral; y una seguridad de que no estamos aquí solos, ni por casualidad, que hay algo más, que hay Alguien..”, argumenta doña Sofía.

A este respecto, añade que hay una ermita en el exterior de la Zarzuela en donde se celebra misa los domingos. “Vamos los que estamos, si mi hijo está, él ayuda de monaguillo”.

11-S y la guerra de Irak

Los atentados “los vimos en directo”, dice doña Sofía. “Pocos días antes habíamos visto ‘El coloso en llamas’ pero lo de las Torres Gemelas superaba la ficción”. “Por muy horribles y asesinos que fueran los atentados terroristas no se justifica lo que vino después: Afganistán, Iraq… han creado un infierno sin salida”. “Puedo entender que Bush prometa a su país que se hará justicia pero ¿meter a su país y a un montón de ‘aliados’ en unas guerras de venganza y destrucción? ¡No puedo entenderlo!”, exclama la Reina.

Machismo

“Machismo, por supuesto, no, Pero hacer del feminismo una bandera o una obsesión, tampoco”, afirmó.

Fidel Castro

La Reina le pregunta a Fidel Castro en un viaje en avión, rumbo a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92: “¿Por qué no abres un poquito. un poquito, sólo un poquito…?”. A esta sugerencia le responde Fidel Castro: “Nooo mi Reina!. No puedo. Si abro un poquito, en seguida querrán un muchito. Eso ya lo hará mi sucesor”.

Atentados contra la Familia Real

“Ese riesgo existe pero no perdemos ni un segundo en pensarlo. En el terrorista no se piensa. No se piensa (…) Es una norma de vida para nosotros. Higiene mental. Una manera de vivir en paz y hacer cada día lo que tengamos que hacer”. “No estaría bien que a los Reyes nos aterrorizaran los terroristas. Se habrían salido con la suya viéndonos acobardados”.

El accidente de Barajas

Cuando se produjo este trágico accidente la Reina relata que el Rey dijo: ¡Qué palo más duro!, pero tú y yo no podemos saber qué es esto porque no nos ha rozado. Es como si te amputasen trozos vivos de tu cuerpo…” A lo que Doña Sofía respondió: ¡Claro que nos ha rozado la catástrofe! Estos muertos, esos heridos, esos familiares destrozados no nos son ajenos: son nuestra gente, son nuestra familia española. Y, no sé qué sentirán ellos, pero yo necesito ir a abrazarlos”.

Ceuta y Melilla

“Ceuta y Melilla son España: los territorios, la historia, la población. Y en nuestra visita toda aquella gente se echó a la calle con banderas para decir esto: Somos españoles. Lo que pasa es que Mohamed VI, como antes Hassan II, su padre, cada dos por tres tiene que reclamar y protestar para que la cuestión siga abierta (…) No es nada nuevo. Y desde luego, no nos quita el sueño”.

Doña Elena y Jaime de Marichalar

“Se están inventando lo que no hay. Ni abogados, ni divorcio, ni nulidad…Aquí no se ha dado ningún paso más allá de lo que acordaron hace un año: ‘cese temporal de la convivencia’. Ésa es la situación. Y estamos a lo que esa situación dure, a lo que pueda dar de sí. ¡Nunca se sabe! Es una fase delicada, y la tienen que resolver entre ellos, sólo entre ellos. ¿Los demás? Ayudar lo máximo y estorbar lo mínimo”.

El club Bilderberg

“Para mí son unas reuniones apasionantes. A lo largo de los años, vas conociendo gente muy diversa, bien informada, bien relacionada, cada una con un bagaje formidable en su terreno, en su área o en su país. Allí se juntan personas de muchos mundos: política, finanzas, energía, defensa, comunicaciones, investigación científica…¡Se aprende tanto!”. Respecto a su secretismo la Reina afirma: “El secreto es para que cada uno pueda decir con libertad lo que piensa, lo que en un debate le viene a la cabeza, y que eso no se difunda. Pero no es secreto porque estemos conspirando. ¡Nada de conjuras!”.

Sangre roja

“Una cosa es el derecho al trono, por herencia. Y otra cosa es la sangre. Ni hay una sangre mejor que otra ni hay una dignidad de reyes superior a la dignidad de cualquier otro hombre”.

Entrevista de Zenit a Kiko Argüello

Con “gran alegría”, ayer, Benedicto XVI inauguró el Año de la Fe. Entre los asistentes al Sínodo de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, cuyo carisma, desde hace más de cuarenta años, es hacer madurar una fe adulta en medio de la “desertización espiritual” que ha caracterizado los últimos decenios de la humanidad.

Al término de la Santa Misa, Francisco José Gómez Argüello Wirtz, auditor nombrado por el papa para asistir a este Sínodo, más familiarmente conocido como Kiko, ha concedido una breve entrevista a ZENIT.

En la primera congregación del Sínodo, se ha prestado gran atención a los movimientos y realidades eclesiales, señalados como gracia del Espíritu Santo que dan nueva energía a la Iglesia. El cardenal Wuerl, entre ellos, ha citado a Comunión y Liberación, el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal. ¿Qué efecto le han hecho estas palabras?

–Kiko Argüello: ¡Ha sido bellísimo! Surgimos tras el Concilio Vaticano II para ayudar a la Iglesia y me siento contento de que esto se reconozca. Hemos querido introducir en la Iglesia un camino de fe, porque solo una fe adulta puede responder a las situaciones actuales de secularización que se dan en muchas partes del mundo. También ayer, durante los trabajos de los Círculos Menores del Sínodo, durante la quinta Congregación, uno de los relatores, monseñor Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid, habló del Camino Neocatecumental, y dijo estar convencido de que sea una de las respuestas, tras el Concilio, a los problemas de la Iglesia.

Esto no significa que queramos sustituir a la Iglesia o que seamos la única expresión eclesial y religiosa válida. Más bien somos solo servidores humildes que se ponen al servicio de la Iglesia, para ayudar a las personas a descubrir la belleza de ser cristianos. Porque es algo enorme: ser hijos de Dios, unidos, que se aman los unos a los otros. ¡Es fantástico de verdad!

¿Se puede afirmar por tanto que, en cierto sentido, el Camino Neocatecumenal ha hecho realidad las promesas del Concilio Vaticano II?

–Kiko Argüello: Sí, las está haciendo realidad, a pesar de nosotros y de nuestros pecados. Laicos que evangelizan, familias en misión, miles de vocaciones. Este año hemos abierto diez nuevos seminarios, entre ellos uno en India y otro en Río de Janeiro. Nosotros mismos estamos verdaderamente sorprendidos de los frutos que seguimos viendo, porque no es absolutamente obra nuestra.

Cuando pido familias para ir en misión por el mundo, no es ciertamente poder mío que se levanten tres mil. O como sucedió el pasado verano en Madrid, que pedí sacerdotes para China y cinco mil jóvenes se sintieron dispuestos… Es algo hermosísimo. Somos de verdad espectadores de las obras del Espíritu Santo.

Últimamente se habla de una publicación suya que está apunto de salir. ¿Es verdad?

–Kiko Argüello: Sí. Es un pequeño volumen que saldrá quizá con motivo de la clausura de los trabajos sinodales, donde hemos tratado de poner por escrito el kerygma anunciado en los encuentros de Nápoles, Budapest, Milán y Trieste de este año. Es el kerygma de los tres ángeles que, en mi opinión, es una catequesis muy importante para la antropología de hoy, que ha perdido su contenido profundo. Se puede decir que es un libro para la Nueva Evangelización, y creemos importante transmitir este anuncio que vuelve a dar sentido a la pregunta “¿por qué evangelizar?”.

El Santo Padre ha abierto, hace poco, un tiempo de gracia para la Iglesia de hoy: el Año de la Fe. ¿Que augura para este año?

–Kiko Argüello: Espero que se pueda redescubrir la belleza de la Fe. Aquella Fe que nos da la naturaleza de Dios y cura profundamente el ser del hombre que ha sido herido por el pecado original. El hombre, separándose de Dios, se hace esclavo del no ser, las consecuencias son evidentes: la cantidad de mujeres que son asesinadas, los suicidios continuos en todas partes, y podría seguir. Cuando un hombre descubre que “no es”, decide matarse. La Iglesia, por tanto, en este año debe hacer redescubrir la palabra de salvación para los hombres: que Cristo ha venido para darles vida, para dar “el ser del Espíritu Santo”.

Salvatore Cernuzio

Zenit

Entrevista a Kiko Argüello, Europa necesita la Familia Cristiana.

El Camino Neocatecumenal es una de las realidades eclesiales que cada año promueve la realización de este encuentro, que tiene carácter festivo, y que normalmente se celebra en torno a la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia.
Con este motivo, uno de los iniciadores del Camino, el pintor español Kiko Argüello, concedió una entrevista a Z ENIT, explicando las claves de este acontecimiento.

-De nuevo este año se convoca para el 2 de enero, una celebración en defensa de la familia en Madrid, y de nuevo el Camino Neocatecumenal participa en su organización. ¿Por qué salir un año más a la calle? ¿Por qué precisamente en España?

Kiko Argüello: No pretendemos hacer un meeting, si no que quisiéramos, con la Iglesia, ayudar a muchas familias que se encuentran en dificultad porque el ambiente que les rodea es un ambiente laico, o ateo, en el que es habitual el divorcio.
Cada cuatro minutos en España se rompe una familia. Parece que esto es lo normal, pero no es cierto. Hay miles de familias cristianas en España. El ambiente que nos rodea parece decirnos que está todo perdido, sin embargo la familia cristiana es “la esperanza para Europa”. Eso quisiéramos decir a todo el mundo.

– En otras ocasiones han participado obispos y cardenales de la Curia Romana y de otros países. ¿Qué presencia está prevista este año? ¿Habrá también conexión con el ángelus del Papa?

Kiko Argüello: Este año han respondido, como el año pasado, con mucho entusiasmo. Vendrán más de cien familias de Holanda, con el obispo de Roermon (Amsterdam), monseñor Franciscus Jozef Wiertz, a la cabeza; vendrán muchos de Alemania, 150 familias, junto a monseñor Paul J. Cordes, también viene a Madrid monseñor Jean-Pierre Marie Cattenoz, arzobispo de Avignon, con más de 250 familias de Francia. De Italia viajarán hasta Madrid más de 15.000. También participará con mucho entusiasmo el cardenal Antonelli, que es el presidente del Pontificio consejo para la Familia. De Polonia llegarán hasta la capital más de diez mil familias. Vendrá también monseñor Zbigniew Kiernikowski, obispo de Sietdlce etc. Muchas familias están agradecidas al Señor y al Camino, que es una iniciación cristiana que les ha sostenido en la fe, les ha apoyado y les ha hecho descubrir la belleza, el amor en el matrimonio cristiano.

– Muchas veces usted ha insistido en el testimonio público que ofrecen las familias numerosas e incluso muy numerosas. Precisamente en unos momentos en que este modelo de familia se considera “superado” o irrealizable, o incluso por muchos, no deseable. ¿Por qué es para ustedes tan importante?

Kiko Argüello: Esto es fundamental. El día 2 mostraremos como una familia transmite la fe a sus hijos en medio de una celebración doméstica, llena de amor y diálogo entre dos generaciones. Todos los hijos están en la Iglesia. Los h ijos están casados ya y tienen nietos. Es algo impresionante. Es aquí donde se juega el futuro de Europa.
Pablo VI dijo en la Humanae Vitae que todo acto conyugal tiene que ser abierto a la vida. Fue un error el que muchos criticaran a Pablo VI y no quisieran obedecer al Papa en esta línea. Pensaban que la familia católica era tener uno o dos hijos, por lo que hoy faltan millones de niños que los cristianos no quisieron tener. Se ha cometido un pecado de omisión muy grave. No solamente el aborto.
El problema es la connotación “cristiano”. ¿Qué es ser cristiano? Es un hombre que vive no para él mismo sino que hace la voluntad de Dios. Todo hijo primero es pensado por Dios. Los cónyuges, los padres colaboran con Dios en un proyecto que viene del cielo.
Europa ha dejado de ser cristiana, está andando hacia la apostasía, ha perdido sus raíc es, está en una crisis económica, cultural, artística. Pero hay que decir que Dios no nos abandona, es posible un renacer gracias a los cristianos. Pero para que haya cristianos hace falta la iniciación cristiana, educarlos en la fe, que es lo que intentamos hacer en el Camino en miles y miles de parroquias.

– Esta realidad eclesial se distingue por una serie de carismas propios, como las familias en misión o “ad gentes”, familias que parten con sus hijos a países, especialmente de antigua cristianización, donde ya no hay presencia de la Iglesia. ¿Por qué el Camino Neocatecumenal da tanta importancia a la familia dentro de la nueva evangelización?  ¿Qué sentido tiene esta forma de evangelizar?

Kiko Argüello: En la familia se da el misterio enorme de la fe. ¿Qué es la fe? La participación de la vida divina en nosotros. Hemos manda do muchas veces por ejemplo a Holanda itinerantes y no los han querido. Sin embargo, enviando familias que se amaban en una nueva dimensión, los párrocos han quedado sorprendidos. Al ver las familias abiertas a la vida y con tantos hijos que se reunían en casa a rezar y cuyos padres preguntaban a los hijos ¿qué te dice la Palabra de Dios?, ¿cómo vives tu fe? han quedado sobrecogidos.  Se han encontrado con la fe.
La fe es una virtud sobrenatural. Para tenerla hace falta escuchar el Kerygma, hace falta una comunidad donde se verifique la estatura de la fe, si tienes o no tienes fe. La fe se ve en los frutos, por eso, quien tiene fe ha vencido a la muerte, quien tiene fe no se separará jamás de su mujer porque tiene una capacidad nueva de amor al enemigo, como Cristo nos amó.

– El Papa acaba de erigir un dicasterio específico para la nueva evangelización. ¿Qu&ea cute; papel tienen en él los nuevos movimientos y realidades eclesiales, y en especial el Camino?

Kiko Argüello: Monseñor Fisichella reconoce que el Camino ha sido el primero que ha avanzado la nueva evangelización, llevando a cabo la misión “ad gentes” en medio de no bautizados, enviando familias con muchos hijos por todo el mundo. Más de 50 familias en China, en Japón, la India…
El problema es dónde están los cristianos y qué es ser cristiano hoy. ¿Es ir a misa? No basta sólo con eso. Ser cristiano es tener dentro la victoria de Cristo sobre la muerte. Los cristianos no viven más para sí mismos, viven para Cristo. Su vivir es Cristo, su pensar es Cristo, su actuar es Cristo. Es Cristo que vive en ellos. Tienen dentro vida inmortal y pueden amarse en una nueva dimensión, la dimensión de la cruz. ¡Mirad como se aman! Gritaban l os paganos al ver a los cristianos. Esto tiene que volver a gritarse en el mundo entero. ¡Mirad como se quieren los cristianos! Muchos paganos al ver nuestras comunidades nos preguntan ¿cómo os relacionáis? Porque les impresiona. En el fondo hay muchos en nuestra sociedad que están solos y quisieran amar, pero no saben como.

Zenit

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PORTO SAN GIORGIO (ITALIA)– El iniciador del Camino Neocatecumenal es uno de los principales impulsores del gran encuentro de oración por la familia cristiana que se celebrará el domingo en la plaza de Colón de Madrid.

– «La familia cristiana, esperanza para Europa». ¿Por qué este lema?
–Porque creemos firmemente que es así. Estamos asistiendo a una falta de relevo generacional por la falta de hijos. Según las estadísticas, necesitaríamos 2,11 hijos por familia y Europa tiene 1,5. Dicen los estudiosos que es una situación muy grave. Si la familia es cristiana está abierta a la vida, comprende que tener un hijo no es una cosa arbitraria, sino que es colaborar con Dios en crear un ser humano que vivirá eternamente. Es algo tan serio que el Vaticano II habló de paternidad responsable. Después del Concilio se ha creído por error que esto era tener uno o dos hijos, pero el Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede ha dicho que no es así. Si los cristianos toman conciencia de su ser cristiano, la familia tendrá los hijos que Dios le dé y serán los futuros médicos, abogados, etc.

– ¿Cómo es la familia cristiana?
– Los cristianos tenemos dentro vida eterna. Por el pecado original, el hombre está como condenado a ofrecerse todo a sí mismo. Sin embargo, dice San Pablo que «Cristo murió por todos los hombres, para que no vivan más para sí mismos». Todo hombre sabe que amar, que ofrecerse al mundo para salvar a los hombres es la verdad y Dios ha enviado a su Hijo para salvarnos de este egoísmo radical. El hombre cristiano es el que no vive más para sí mismo, porque ha recibido de Dios la victoria sobre la muerte y puede amar al enemigo.

– ¿Por qué es importante transmitir la fe a los hijos y cómo lo hace el Camino Neocatecumenal?
–La Iglesia ha dicho que transmitir la fe a las siguientes generaciones es de vida o de muerte. Es muy importante que la familia, padres e hijos, se reúnan y hablen. En el Camino hacemos una celebración en la que los domingos se reúne la familia en torno a una mesa con mantel, una Biblia, una vela en el centro y una cruz. Se lee la Escritura y el padre pregunta a los hijos: «¿esta palabra qué le dice a tu vida?» La palabra viene a ser luz a la historia de cada hijo y al final aparecen todos los problemas que tienen. El padre o la madre entonces les dan una palabra y todos rezan el Padre Nuestro y se dan la paz. Para terminar, cada uno de los hijos recibe la bendición de los padres.

– ¿Cuál es la situación de la familia en Europa?
–Se ha ido destruyendo poco a poco. Por ejemplo, Holanda está llena de matrimonios homosexuales, es como una moda. En Francia el 50% de la población ya no está bautizada. Juan Pablo II habló de la apostasía de Europa. Se ha caído en el error de pensar que todos tienen fe, pero no es así. Es muy importante recuperar la fe, abrir en las parroquias una iniciación cristiana donde dialogar con la gente. Es urgente la nueva evangelización.

– En el encuentro participarán obispos europeos…
– Organizar esto humanamente es difícil, pero lo hacemos por amor a Jesucristo y a la familia. Nos sorprende que los obispos, que están con muchos problemas en sus diócesis, sean capaces de ir a Madrid. Tenemos un único espíritu en la Iglesia y estamos todos de acuerdo en que la batalla sobre la familia es crucial.

–Usted cantará «María, paloma incorrupta». ¿De qué trata?
– El cardenal Rouco me invitó a hacer un disco sobre la Virgen con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. En el disco aparece este canto nuevo. Tomé un texto de San Romano el Meloda, un artista sirio. En Bizancio se reunía con los cristianos en una celebración y les enseñaba arte con los iconos, música y después hacía una homilía dialogada. Terminaba con un himno que tenía estribillos para el pueblo, llamados «kontákia». Uno de ellos dice que la Virgen es la «única paloma incorrupta», el «refugio de las almas débiles» y la «filacteria de la perfecta castidad». Le he puesto música y como es un canto nuevo se lo dedicamos a la familia.

Entrevista al cardenal Rouco Varela – Misa de la Familia en Madrid, JMJ Madrid 2011

El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se prepara un año más para celebrar en familia una multitudinaria Eucaristía al aire libre. Será este domingo en la Plaza de Lima a partir de las 10 de la mañana. Para la ocasión, el cardenal ha recibido en su casa a ABC con el objetivo de contarnos cómo vive esta experiencia de Iglesia y cuáles son los temas que más le preocupan sobre la compleja realidad de España.

 —¿Por qué se ha abierto la Misa de la Familia a Europa?

 —Hay tres razones. Una que tiene que ver con la presencia en toda de Europa de lo que se llaman las nuevas realidades eclesiales, en forma muy singular, del Camino Neocatecumenal, que sienten como algo muy valioso lo que hemos hecho en España en la dos últimas grandes fiestas de la familia, en 2007 y 2008, y que les ha parecido que debíamos de vivirlo en un contexto de fraternidad y comunión con toda la Iglesia de Europa. Una segunda razón es que los problemas de fondo a los que hay que responder desde el punto de vista pastoral de la Iglesia, en relación con la familia, son los mismos en toda Europa. Y hay una tercera razón, menos importante, y es que el lugar de Europa donde el 27 de diciembre uno puede aspirar a que el tiempo no le deshaga el asunto es en España.

 —¿El Papa está preocupado por la situación de España?

 —Está preocupado por Europa en general, pero es cierto y evidente que la situación española en relación con la familia le llama la atención. Que sepamos no se ha dado, ni se está dando en ningún país europeo, una forma legislativa de modificación del derecho vigente sobre la vida, el matrimonio y la familia, tan alejada de la tradición cristiana, como la actual española. Este asunto, que es un problema en toda Europa, se convierte en estos días en un tema clave en España. De todos modos, la dimensión europea de la misa de este año no ha tenido que ver con el proceso español de la modificación de la ley del aborto. Si no se hubiera dado este proceso también la hubiéramos hecho.

 —¿Hay más razones para reunir a la familia cristiana que un año atrás?

 —Menos no hay. Desde el punto de vista español, quizás haya alguna más que tiene que ver con ese proceso cultural, político y jurídico, que ha llevado a la nueva ley del aborto, que es inseparable en su contenido de la problemática general del matrimonio y la familia. La vida del ser humano nace en el corazón del matrimonio. En esa bellísima realidad del amor conyugal entre un hombre y una mujer se da pie al nacimiento de la familia. La familia es la comunidad donde se abre la posibilidad de que el hombre aprenda las variantes más hondas y más fundamentales de la experiencia del amor, de un amor gratuito. Toda esa pedagogía viva del amor tiene en la familia un lugar imprescindible e insustituible.

 «Los bienes materiales y el triunfo en la vida a toda costa se constituyen en «los dioses» de las nuevas generaciones»  

 —Cuando ve a esas miles de familias participar en la misa, pese al frío y de haber viajado muchas de ellas desde muy lejos, ¿qué siente?

 —Se tiene la vivencia de la Iglesia en plenitud. Eso es la Iglesia, ese acto de Iglesia refleja toda la profunda verdad de la vida y de la realidad de la Iglesia. Expresa, comunica y testimonia al hombre y al mundo cuáles son sus deseos, cuáles son las fuentes de su vida y qué ofrece la Iglesia al hombre.

 —¿Por qué un tema medular como la promoción de la familia y la natalidad ha pasado tan desapercibido en los últimos años?

 —No es un fenómeno sólo de nuestro país. Se trata de un largo itinerario que se inicia en la década de los 70 en conjunción con una gran crisis cultural y espiritual de los jóvenes de Europa y América del Norte. Es el resultado de una opción de vida donde el hombre pone en el centro de su existencia una realización puramente individualista y egoísta de su vida; en la que el placer, el dinero, el ansia desmedida de los bienes materiales y el triunfo en la vida a toda costa se constituyen en «los dioses» de las nuevas generaciones como causa y efecto, a la vez del abandono de la concepción trascendente del hombre y del reconocimiento de la existencia de Dios. Hedonismo, materialismo y ateísmo se suelen condicionar mutuamente.

 —¿Y sus consecuencias?

 —Tiene muchas consecuencias, como considerar que el vivir responsablemente la dimensión sexual de la persona es sólo tener cuidado de que no te enfermes. Segundo, vivir el ideal de la vida como ideal de paternidad y maternidad ya no tiene mucho sentido, entonces comienzan fenómenos como la expansión vertiginosa del divorcio y también la difusión y la legalización del aborto en las sociedades europeas. En definitiva, no se quiere dar la vida y no se comprende la vida como ofrenda.

 —El Congreso ha aprobado la ley del aborto. ¿Qué le parece lo más grave de esta ley?

 —Facilita más que antes el paso hacia el aborto por parte de la mujer y, por lo tanto, empeora la situación del derecho a la vida. Abortar se convierte en un derecho en las catorce primeras semanas de embarazo. A más niños se les va a impedir nacer. La conciencia de una parte de la sociedad se va a embotar más. Puede producirse un efecto positivo, en tanto en cuanto va a suponer una llamada de gran urgencia para los cristianos, para convertirnos en servidores de la vida y acogedores de las madres que se ven en esas situaciones difíciles. Hay que pedir mucho a María, la Reina de la Vida, que sea así.

 «No se quiere dar la vida y no se comprende la vida como ofrenda»  

 —La ley prevé incluir también la educación sexual en el sistema educativo. ¿Teme que sea un nuevo adoctrinamiento?

 —Claro. Ese aspecto de la educación de la sexualidad humana es una responsabilidad de los padres. En primer lugar, toda fórmula escolar en cualquier tipo de centro de enseñanza, sobre todo en los que se forman niños y jóvenes, que no parta del respeto a ese derecho de los padres es mala y no responde a las exigencias del bien común y, por supuesto, a lo que establece la Constitución en el artículo 27, párrafo 3.

 —Primero se llamó matrimonio a las uniones homosexuales y ahora se pretende convertir el aborto en un derecho. ¿Qué hay detrás de estas propuestas?

 —Hay ciertamente una visión del hombre puramente inmanente y materialista, que ha llegado a convertirse en una teoría antropológica y psicológica muy dominante, favorecida por todo este tipo de acciones políticas y jurídicas que responden a la llamada teoría de género y para la que ser hombre o ser mujer es de un significado sin fundamento en el ser del hombre. Uno puede elegir ser hombre o ser mujer según las circunstancias históricas y culturales que han labrado y formado la historia de la persona. Esa teoría es la que se quiere implantar y no sólo teóricamente sino también en la práctica, diciendo a los jóvenes y a los niños que hay que «hacer opción» de su condición humana en lo sexual, como si eso no tuviera nada que ver con la sustancia de su ser personal.

 —Entonces, una determinada legislación puede cambiar la mentalidad de una sociedad…

 —Una legislación nunca puede cambiar totalmente a una sociedad. La realidad del hombre y de lo humano es mucho más fuerte que cualquier legislación y todo el ordenamiento jurídico de ella resultante. Al final todo proceso histórico, cultural y jurídico que no responde al bien fundamental y a la verdad del hombre fracasa. Las leyes humanas pueden causar mucho dolor y sufrimiento pero al final se impone siempre la verdad y el bien del hombre.

 —¿Cómo está afectando la crisis a la familia?

 —La crisis le está afectando mucho, sobre todo cuando se producen situaciones de pérdida de empleo. Las consecuencias son muy graves porque las expone a una situación de carencia fundamental que les impide poder responder a una necesidad vital como es la de alimentar y educar a los hijos. Eso es ocasión para que surjan problemas y sean motivo de rupturas familiares y de sufrimiento indecible para los hijos. Al final son los niños y adolescentes las víctimas más inocentes y menos culpables y más directamente afectadas por esas crisis de los matrimonios.

 —¿Cuenta la Iglesia con suficientes recursos económicos y humanos para seguir ayudando a las familias que se acercan a instituciones como Cáritas?

 —Acabamos de celebrar una reunión del Consejo Diocesano de Cáritas de Madrid y hemos constatado que, en el 2009, se ha producido un crecimiento superior al 30% de las donaciones y una subida muy sustancial de los voluntarios. También hay una especie de vigorización espiritual y apostólica y muchas ganas de ayudar, de forma que estamos respondiendo bastante bien a las necesidades más elementales que sufren muchas familias. El año que viene tenemos previsto ampliar, además, la red de centros de ayuda a las madres en dificultades, muchas veces abandonadas con sus niños. Estamos intentando ayudarles para que no renuncien a sus hijos, que puedan ser madres. En este momento la oferta de ayuda es de gran amplitud y los recursos materiales y humanos están viniendo con una maravillosa generosidad que no deja diariamente de sorprendernos.

 —¿Qué le pide a Dios en estas Navidades?

 —Que nazca en el corazón de la gente, de los niños, de los jóvenes, de las familias, incluidos los abuelos y que consuele mucho a los que están sufriendo en el alma y en el cuerpo. Y luego, que nazca también en ese mundo de pobreza y de dolor que nos rodea a causa de lo que llamamos crisis económica. También le vamos a pedir mucho al Niño Jesús por las familias el 27 de diciembre y por los jóvenes que se preparan para celebrar la gran Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011.