La Iglesia católica proclama el juramento hipocrático del siglo XXI.

El firme compromiso de los profesionales de la salud de respetar la vida humana

El pasado viernes se ha difundido un documento titulado “Dignitas Personae” (La dignidad de la persona) en el que la Santa Sede aborda varias cuestiones relacionadas con la ética de la investigación biomédica. Para José Agudo, responsable del Área de Bioética de la asociación “PROFESIONALES POR LA ÉTICA”, el documento constituye una referencia ética esencial para los profesionales de los distintos ámbitos sanitarios.

Para PROFESIONALES POR LA ÉTICA, el documento del Vaticano constituye el juramento hipocrático del siglo XXI.

Esto se debe a que en él se incluyen afirmaciones como las siguientes:

·   A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de la persona. Este principio fundamental, que expresa un gran “sí” a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica.
·   Las culturas humanas y las tradiciones religiosas y culturales, en las que se inscribe el documento, muestran generalmente una gran reverencia por la vida.
·   En nuestro tiempo se olvida que las personas enfermas o minusválidas no son una especie de categoría aparte. Es necesario eliminar las barreras culturales, económicas y sociales que socavan el pleno reconocimiento y la tutela de las personas minusválidas y enfermas.

Agudo ha resaltado también que el documento otorga una enorme relevancia al embrión, para quien se pide el respeto debido a su condición humana. «De esta afirmación», explica Agudo, “se deduce que no todo lo que puede hacerse en investigación biomédica es ético. De ahí que algunas prácticas y técnicas no sean conformes con la dignidad humana. Es el caso de la fecundación in vitro y la clonación de embriones o células embrionarias en las que el ser humano, en lugar de ser procreado, es producido. Además, estas técnicas comportan la manipulación, congelación o destrucción de numerosos embriones, es decir de seres humanos que se encuentran en las primeras fases de su desarrollo”.

Para “PROFESIONALES POR LA ÉTICA”, el documento del Vaticano constituye el juramento hipocrático del siglo XXI. “Este juramento”, recuerda Agudo, “es el primer código ético de los profesionales de la salud y su mensaje esencial coincide con Dignitas Personae: la ciencia y la práctica médica deben ponerse al servicio de la fragilidad del hombre para curar enfermedades, aliviar el sufrimiento y extender los cuidados necesarios a toda la humanidad”.

“PROFESIONALES POR LA ÉTICA”, concluye Agudo, tiene entre sus principios inspiradores el de la existencia de vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. “Por tanto”, asegura, “los avances de las nuevas tecnologías biomédicas deben siempre ir orientadas hacia el reconocimiento de la dignidad humana en cualquier etapa de su desarrollo. La rapidez de los progresos científicos no pueden desviar la ética ni la ciencia hacia la cosificación de las personas, despojándolas de toda dignidad humana. Estas afirmaciones cobran especial relevancia en la sociedad española actual ya que nuestra legislación es sumamente agresiva contra la vida en materia de reproducción asistida y aborto; tampoco faltan los avisos del Gobierno sobre la probable aprobación de la eutanasia”.

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE.

La instrucción se dirige “a los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Instrucción “Dignitas Personae” sobre algunas cuestiones de Bioética

Desde hace varios años la Congregación para la Doctrina de la Fe estudia las nuevas cuestiones biomédicas con el objeto de actualizar la Instrucción “Donum vitæ”. A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran “sí” a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy. La nueva Instrucción, fechada el 8 de septiembre de 2008, Fiesta de la Natividad de la Virgen María, tiene la intención de responder a algunas nuevas cuestiones en este campo que suscitan esperanzas pero también perplejidades en sectores cada vez más vastos de la sociedad.

Es un hecho que en los últimos años las ciencias biomédicas han avanzado de forma considerable. Estos avances han abierto nuevas perspectivas terapéuticas, pero también han suscitado serios interrogantes que no fueron explícitamente afrontados en la Instrucción “Donum viatæ” (22 de febrero de 1987).

La Instrucción comienza con las palabras “Dignitas Personæ”, la dignidad de la persona, que se le debe reconocer a todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural. Este principio fundamental “expresa un gran “sí” a la vida humana”, la cual “debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica”

Se trata por tanto de una “Instrucción y naturaleza doctrinal” emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI. La Instrucción pertenece pues a los documentos que “participan del ma-gisterio ordinario del Sumo Pontífice” (Instrucción Donum veritatis, n. 18), que ha de ser acogido por los fieles “con asentimiento religioso”

Para examinar las nuevas cuestiones “se han tenido siempre presentes los aspectos científicos correspondientes, aprovechando los estudios llevados a cabo por la Pontificia Academia para la Vida y las aportaciones de un gran número de expertos, para confrontarlos con los principios de la antropología cristiana. Las Encíclicas Veritatis splendor y Evange-lium vitæ de Juan Pablo II, y otras intervenciones del Magisterio, ofrecen indicaciones claras acerca del método y del contenido para el examen de los problemas considera-dos” (n. 2).

La Instrucción está dirigida “a los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad”. Cuando la Iglesia propone principios y valoraciones morales para la investigación biomédica sobre la vida humana, “se vale de la razón y de la fe, contribuyendo así a elaborar una visión integral del hombre y de su vocación, capaz de acoger todo lo bueno que surge de las obras humanas y de las tradiciones culturales y religiosas, que frecuen¬temente muestran una gran reverencia por la vida”.

La Instrucción comprende tres partes: la primera recuerda algunos aspectos antro-pológicos, teológicos y éticos de importancia fundamental bajo dos principios fundamentales:

“El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”.

“El origen de la vida humana… tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Una procreación verdaderamente responsable pa-ra con quien ha de nacer es fruto del matrimonio”.

La segunda afronta nuevos problemas relativos a la procreación donde se enmarcan las técnicas de asistencia a la fertilidad, la fecundación in vitro o el congelamiento de embriones; mientras que la tercera parte examina algunas nuevas propuestas terapéuticas que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano, como son la terapia génica, la utilización de “material biológico” humano de origen ilícito, o el uso terapéutico de las células troncales.

Cuestiones bioéticas en una nueva Instrucción de la Santa Sede

Curia Romana

Próxima presentación del documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Cuestiones bioéticas en una nueva Instrucción de la Santa Sede.

La Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe ha preparado una nueva Instrucción en la que aborda “algunas cuestiones de bioética”.

El documento “Dignitas personae” (“Dignidad de la persona”) se hará público el próximo 12 de diciembre durante su presentación a la prensa internacional en la Oficina de Información de la Santa Sede.

Se encargará de explicar la Instrucción -y de atender las preguntas que pueda suscitar- el secretario del citado dicasterio, monseñor Luis Francisco Ladaria Ferrer S.I.

Participarán también en la presentación monseñor Rino Fisichella –presidente de la Pontificia Academia para la Vida (PAV)-, monseñor Elio Sgreccia –presidente emérito de la PAV- y la profesora Maria Luisa Di Pietro –profesora asociada de Bioética en la Università Cattolica del Sacro Cuore (Roma) y presidenta de la Asociación “Scienza & Vita”-.

La Congregación para la Doctrina de la Fe -cuyo prefecto es el cardenal William Joseph Levada- se encarga de promover y tutelar la doctrina de la fe y la moral en todo el mundo católico. En colaboración con la Librería Editora Vaticana, publica sus documentos en la Colección “Documenti e Studi”.