Los católicos ante el Aborto

¿Qué entiende la Iglesia por aborto?

La Iglesia Católica entiende por aborto la muerte provocada del feto, realizada por cualquier método y en cualquier momento del embarazo desde el instante mismo de la concepción. Así ha sido declarado el 23 de mayo de 1 988 por la Comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico.

La cuestión del aborto provocado, ¿es sólo un problema científico, político o social?

Ciertamente, no. Esta cuestión es, desde luego, un problema científico, político y social grave. Pero también es, y en gran medida, un serio problema moral para cualquiera, sea o no creyente.

¿Tenemos los católicos obligaciones adicionales acerca de la cuestión del aborto, respecto de los no católicos o no creyentes?

Todo hombre y toda mujer, si no quieren negar la realidad de las cosas y defienden la vida y la dignidad humanas, han de procurar por todos los medios lícitos a su alcance que las leyes no permitan la muerte violenta de seres inocentes e indefensos. Pero los cristianos, entre los que nos contamos los católicos, sabemos que la dignidad de la persona humana tiene su más profundo fundamento en el hecho de ser hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, que quiso ser hombre por amor a todos y cada uno de nosotros.

Por eso los católicos, si vivimos nuestra fe, valoramos en toda su dimensión el drama terrible del aborto como un atentado contra esta dignidad sagrada. Más que de obligaciones adicionales, pues, habría que hablar de una más profunda y plena comprensión del valor de la persona humana, gracias a nuestra fe, como fundamento para nuestra actitud en favor de la vida, ya que sabemos que el olvido de Dios lleva con más facilidad al olvido de la dignidad humana.

Como católica, ¿en qué incurre una persona que realiza o consiente que le realicen un aborto?

Quien consiente y deliberadamente practica un aborto, acepta que se lo practiquen o presta una colaboración indispensable a su realización, incurre en una culpa moral y en una pena canónica, es decir, comete un pecado y un delito.

¿En qué consiste la culpa moral?

La culpa moral es un pecado grave contra el valor sagrado de la vida humana. El quinto Mandamiento ordena no matar. Es un pecado excepcionalmente grave, porque la víctima es inocente e indefensa y su muerte es causada precisamente por quienes tienen una especial obligación de velar por su vida.

Además, hay que tener en cuenta que al niño abortado se le priva del Sacramento del Bautismo.

¿Qué es una pena canónica?

La pena canónica es una sanción que la Iglesia impone a algunas conductas particularmente relevantes, y que está establecida en el Código de Derecho Canónico, vigente para todos los católicos.

¿En qué pena canónica incurre quien procura un aborto?

El que procura un aborto, si sabe que la Iglesia lo castiga de este modo riguroso, queda excomulgado. El Canon 1398 dice: “Quien procura un aborto, si éste se produce, incurre en excomunión Latae sententiae”

Por otra parte, el Canon 1041 establece que el que procura un aborto, si éste se consuma, así como los que hayan cooperado positivamente, incurre en irregularidad, que es el impedimento perpetuo para recibir órdenes sagradas.

¿Qué quiere decir incurrir en excomunión?

Significa que un católico queda privado de recibir los Sacramentos mientras no le sea levantada la pena: no se puede confesar válidamente, no puede acercarse a comulgar, no se puede casar por la Iglesia, etc. El excomulgado queda también privado de desempeñar cargos en la organización de la Iglesia.

¿Qué quiere decir que una excomunión es Latae sententiae?

Con esta expresión se quiere decir que el que incurre en ella queda excomulgado automáticamente, sin necesidad de que ninguna autoridad de la Iglesia lo declare para su caso concreto de manera expresa.

¿Significa algo especial la frase “si éste -el aborto- se produce”?

Sí. Quiere decir que, para que se produzca la pena de excomunión, el aborto debe consumarse, es decir, el hijo ha de morir como consecuencia del aborto. Si, por cualquier circunstancia, el aborto no llega a consumarse, no se producirá la excomunión, aunque se dará el pecado.

En el caso del aborto, ¿quiénes incurren en la pena de excomunión?

Si se dan las condiciones que configuran la pena de excomunión, en este caso quedan excomulgados, además de la mujer que aborta voluntariamente, todos los que han prestado colaboración indispensable a que se cometa el aborto: quienes lo practican, quienes los ayudan de modo que sin esa ayuda no se hubiera producido el aborto, etc.

¿Qué razón de ser tiene que el aborto está condenado por una pena canónica tan grave como es la excomunión?

La razón de ser de esta norma es proteger -también de esta manera, no sólo con la catequesis y la recta formación de la conciencia- la vida del hijo desde el instante mismo de la concepción, porque la Iglesia se da cuenta de que la frágil vida de los hijos en el seno materno depende decisivamente de la actitud de los más cercanos, que son, además, quienes tienen más directa y especial obligación de protegerla: padres, médico, etc. Luego, cuando el niño nazca, estará ya además protegido de alguna manera por la sociedad misma.

La Iglesia ha entendido siempre que el aborto provocado es uno de los peores crímenes desde el punto de vista moral. El Concilio Vaticano II dice a este respecto: “Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misión de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (Const. “Gaudium et Spes”).

Pero ya que en los últimos años cada vez hay más Estados que permiten el aborto, ¿no habría sido un gesto de benevolencia de la Iglesia el haber mitigado las penas para los católicos que aborten?

La Iglesia pudo haber cambiado, en la última y profunda revisión del Código de Derecho Canónico culminada en 1983, la pena de excomunión que pesa sobre los que procuran conscientemente un aborto, pero no lo hizo así precisamente porque en las últimas décadas se ha producido en todo el mundo una acusada relajación de la sensibilidad de las gentes (y también de muchos creyentes) hacia este crimen. Y si bien esta mayor laxitud social, que ejerce una presión cierta sobre las conciencias, puede disminuir la gravedad del delito en algunos casos, una atenuación de la pena habría suscitado, inevitablemente, la errónea idea de que la Iglesia considera hoy el aborto provocado como menos grave que antes, cuando, evidentemente, no es así.

La Iglesia es Madre y Maestra; como Madre, es lenta para la ira y fácil para el perdón, pero como Maestra no puede desvirtuar el depósito de la doctrina legado por Dios, y no puede decir que está bien lo que está mal, ni puede dar pie a que nadie suponga que actúa de esta manera.

¿Puede suceder que alguna persona consienta o colabore en un aborto y no incurra en excomunión?

Sí. Dado que en Derecho Canónico no existe delito si no hay pecado grave, hay circunstancias en las que no se incurre en esta pena, que requiere plena imputabilidad. Por ejemplo, no quedan excomulgados los que procuran un aborto si ignoran que se castiga con la excomunión; los que no tengan conciencia de que abortar voluntariamente es pecado mortal; los que han intervenido en un aborto forzados con violencia irresistible contra su voluntad o por miedo grave; los menores de edad…; en general, los que han obrado sin plena advertencia y pleno consentimiento.

En el caso de que un médico (o un anestesista o una enfermera), por no estar dispuesto a realizar este tipo de intervenciones, fuese despedido y padecieran necesidad él y su familia, ¿podría colaborar?

Nunca se puede colaborar de modo positivo en la comisión de un acto que va contra la ley de Dios, que hay que obedecer antes que a la ley de los hombres. El católico que se halla en esta situación tiene la obligación grave de ampararse en el derecho a la objeción de conciencia, aunque esta actitud pueda acarrearle represalias.

El profesional sanitario cristiano ha de tener presente, además, que si es conocida su condición de creyente puede provocar un grave escándalo si colabora a la práctica de abortos.

Si los familiares de ese profesional son también cristianos, tienen la responsabilidad humana y moral de ayudarle a sobrellevar las dificultades, apoyarle en sus decisiones y hacer causa común con él en esos momentos de tribulación. Y esta responsabilidad alcanza también a sus amigos y colegas, si son cristianos y quieren vivir auténticamente su fe, así como a los miembros de la comunidad católica en que el profesional sanitario se desenvuelva.

¿Y qué ha de hacer el resto de las personas que trabajan en un hospital donde se practican habitualmente abortos?

Esas personas han de poner todos los medios lícitos a su alcance para que se dejen de practicar abortos. En cualquier caso, han de negar su colaboración directa a esas acciones.

¿No es la doctrina católica sobre el aborto una dura doctrina, que muy pocos podrán seguir?

Casi con estas mismas palabras replicaron los contemporáneos de Jesús cuando oyeren su predicación. Y el mismo Jesús nos dijo que hay que seguir el sendero estrecho para llegar al Reino de los Cielos. Seguir a Cristo en Su Iglesia no es fácil, pero con la Gracia de Dios se allana el camino y se superan las dificultades, por grandes que parezcan. También nos dijo Jesús que fuéramos a Él con confianza, y Él nos aliviaría de nuestras angustias.

La doctrina católica sobre el aborto no proviene de la voluntad de la autoridad eclesiástica, sino que está fundamentada en lo más profundo de la naturaleza de las cosas queridas por Dios, que se expresa en la Ley que Él nos ha dado a conocer, y que la Iglesia tiene la misión de transmitir. Pero la Iglesia cumple también con su deber siendo el ámbito en que los cristianos pueden fortalecer mejor su fe y ser ayudados y estimulados a vivir más intensamente su vida cristiana.

¿Cómo puede levantarse una excomunión, tras haber colaborado en un aborto consumado?

Si un católico se encuentra en esta situación, debe acudir al obispo o al sacerdote en quien éste delegue. En la práctica, puede dirigirse a cualquier sacerdote, que le indicará lo que debe hacer.

¿Tienen los católicos, además de la obligación grave de no colaborar en ningún aborto provocado, otras obligaciones en esta materia?

Todos los católicos estamos llamados a una vida plena, es decir, a la santidad, y a contribuir activamente a la extensión del Reino de Dios en la tierra llevando el Evangelio hasta el último rincón del mundo. Si todo miembro responsable de una sociedad que se proclama civilizada tiene el deber de defender la vida y la dignidad humanas, por muchas más razones los católicos hemos de asumir esta tarea.

¿Cómo se puede hacer esto, en el caso del aborto?

El lograr que en una sociedad se respete el derecho a la vida es responsabilidad de todos en su actividad cotidiana, pues todos, con el ejemplo de su conducta, sus palabras, sus escritos, sus opiniones, su voto, la educación de sus hijos, etc., influyen en lo que se piensa, en cómo se vive Y en lo que se legisla.

Ciertamente, un papel importante corresponde a políticos, educadores y responsables de medios de Comunicación social, por la repercusión que sus palabras o sus acciones tienen en la colectividad; pero ellos, al tiempo que influyen sobre la sociedad, son influidos a su vez también por ella.

¿Qué puede hacer para influir en esta materia un cristiano corriente, un ciudadano normal que ni sale en la televisión, ni habla desde una cátedra o una tribuna pública?

Lo primero que cada uno puede y debe hacer para afirmar la vida es vivir con la conciencia de su dignidad. Sólo afirmaremos la vida de otros si nosotros percibimos la nuestra en toda su grandeza y si nuestra conducta es coherente con nuestra convicción. El ejemplo de Jesús, tomando en serio a cada una de las personas que se encontraba, debe servirnos para que todos los que se crucen en nuestra vida se sientan valorados y tenidos en cuenta como seres únicos. Una afirmación así de la vida personal en nuestras experiencias cotidianas hará posible que surja, naturalmente, la estima por todos y cada uno de los seres humanos, también los concebidos y no nacidos. Pero junto a esta actitud general, caben muchas maneras concretas de trabajar específicamente en favor de la vida:

  • Rogando al Señor por los legisladores y los dirigentes sociales en general, para que sepan comprender que los hijos concebidos y no nacidos son los más inocentes y los más indefensos miembros de, nuestra sociedad, y que, como ha dicho repetidamente el Papa Juan Pablo li, nunca se puede legitimar la muerte de un inocente.
  • No despreciando el valor moral del dolor y del sacrificio, cuyo rechazo lleva a justificar cualquier intento de acabar con lo que se cree que son sus causas, incluidos los ancianos o enfermos inútiles, los deficientes que son una carga o los nuevos hijos que pueden complicar la vida o disminuir el bienestar de la familia.
  • Acogiendo y ayudando, también económicamente, a quienes, por razón de su maternidad, se encuentran en situaciones difíciles.
  • Recibiendo con alegría, por duro que pueda ser, al nuevo hijo enfermo o deficiente que llegue a la familia, como una bendición de Dios. Es ejemplar el testimonio de numerosísimos padres cristianos en este sentido.
  • Reaccionando positivamente ante escritos públicos o programas audiovisuales que defiendan la vida humana, y críticamente ante los que la ataquen.
  • Orientando el voto hacia las alternativas que merezcan más confianza por sus actitudes ante la vida en general, y ante la cuestión del aborto provocado en particular.
  • Informando a quienes nos rodean, con caridad, pero con firmeza y claridad, de la realidad del hijo no nacido y de la importancia de defender su derecho a vivir.
  • Los médicos, en especial los ginecólogos, y otros profesionales sanitarios, empleando los medios técnicos que permiten que una madre vea en una ecografía, con sus propios ojos, al hijo en sus entrañas, moviéndose, nadando, chupándose el dedo. Se ha dicho que si el vientre de las madres fuera transparente, muchos verían la cuestión del aborto provocado de otra manera.

Son sólo algunos ejemplos que puedan dar idea del enorme campo que un cristiano tiene ante sí en relación con este gravísimo problema.

¿Es razonable pensar que un día la vida y la dignidad humanas se respetarán desde la concepción hasta la muerte?

No es posible contestar rotundamente a esta cuestión, pero hacia este objetivo deben encaminarse los esfuerzos de todos los que aspiran a un mundo justo. Las agresiones a la vida humana, especialmente de los inocentes, han tenido siempre en la historia consecuencias dramáticas. Los cristianos sabemos que cuando las personas y las colectividades han reconocido a Jesucristo, este reconocimiento ha supuesto una afirmación de la vida sin parangón con cualquier otra cultura. Por eso debemos empeñarnos en la extensión de la presencia de Cristo en la sociedad, porque de este modo los hombres reconocerán su propia grandeza y podrán vivir con una nueva conciencia propia dignidad. Con el auxilio de Jesús y de su madre, que lo concibió en su seno, y con el ejemplo nuestra propia vida, será posible trabajar mejor en defensa de este ideal.

Fuente: “EL ABORTO” 100 CUESTIONES Y RESPUESTAS SOBRE LA DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA ACTITUD DE LOS CATÓLICOS Conferencia Episcopal Española Comité para la Defensa de la Vida Madrid, 25 de marzo de 1991

El aborto, con Nicolás Jouve

El Dr. Nicolás Jouve, catedrático en Genética, nos presenta en este séptimo programa el tema del aborto.
El aborto es una de las industrias de la muerte. Detrás todo ello hay un negocio impresionante. La Organización Mundial de la Salud define el aborto como la “interrupción de la gestación antes de que llegue a su viabilidad”. Pero la realidad es que se están sacando adelante vidas en etapas de gestación tempranas, cuando son, supuestamente, inviables.
La vida empieza desde el momento en el que se realiza la fecundación. Por lo tanto, no son válidos los argumentos biológicos referidos a que el feto no tiene vida humana.
¿Qué es lo que ha cambiado en los últimos años para que se promuevan leyes a favor del aborto? Se toman como excusas el crecimiento de la población en desproporción con los recursos naturales, la ideología de género y la libertad de la mujer.
Analizaremos estos y otros aspectos del aborto en este programa.

Urgencia de #Podemos por abrazar la cultura de la muerte

Iniciativa 1 de 1

BOCV 35/IX de fecha 20.11.2015

Proposición no de ley de tramitación especial de urgencia sobre el
reconocimiento de la muerte digna y el derecho a recibir cuidados paliativos, presentada por el Grupo Parlamentario Podemos-Podem (RE número 5.053)

A LA MESA DE LES CORTS

Fabiola Meco Tébar, portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Podemos-Podem,

según los artículos 160 y siguientes del Reglamento de Les Corts, presenta la siguiente proposición no de ley de tramitación especial de urgencia sobre el reconocimiento de la muerte digna y del derecho a recibir cuidados paliativos.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El artículo 149.1.16.ª de la Constitución española atribuye al Estado

la competencia exclusiva en materia de bases y coordinación general

de la sanidad.

La Ley orgánica 5/1982, de 1 de julio, reguladora del Estatuto de autonomía de la Comunitat Valenciana establece en su artículo 54 que son de competencia exclusiva de la comunidad, sin perjuicio de las facultades reservadas al Estado, «la organización, administración y gestión de todas las instituciones sanitarias públicas dentro del territorio de la Comunitat Valenciana».

Asimismo, el Estatuto establece en su artículo 54.6 que «la Generalitat
garantizará los derechos de los ciudadanos a conocer los tratamientos
médicos a los que serán sometidos, sus posibles consecuencias y riesgos, y a dar su aprobación a aquellos de manera previa a su aplicación».
En la Ley 1/2003, de 28 de enero, de la Generalitat, de derechos e información al paciente de la Comunidad Valenciana, en su artículo 3.10 se recoge como principio el derecho del paciente «a no ser sometido a procedimientos diagnósticos o terapéuticos de eficacia no comprobada, salvo si, previamente advertido de sus riesgos y ventajas, da su consentimiento por escrito y siempre de acuerdo con lo legislado para ensayos clínicos. Este consentimiento podrá ser revocado en cualquier momento del procedimiento, debiendo quedar constancia en su historia clínica».

Asimismo, el artículo 17 de la citada norma regula el documento de voluntades anticipadas como aquel en el que una persona puede manifestar las instrucciones previas que sobre las actuaciones médicas se deben tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que las circunstancias no le permitan expresar libremente su voluntad, así como el deber de respeto de dicho documento por los servicios sanitarios y por cuantas personas tengan relación con el autor del mismo, incluyendo al o los representantes que pudiera designar una persona para dichos supuestos.

Por su parte, la Ley 10/2014, de 29 de diciembre, de la Generalitat,
de salud de la Comunitat Valenciana, establece en su artículo 3 que
uno de los principios rectores del sistema valenciano de salud es la
humanización de la asistencia sanitaria y de la atención sociosanitaria,
así como el respeto a la dignidad de la persona, a su intimidad y a
la autonomía de su voluntad en el ámbito de las actuaciones previstas
en la misma ley. Y el artículo 45 de esta norma categoriza como un derecho del paciente el de la elaboración de un documento de voluntades previas.

A nivel comunitario e internacional, se extiende de manera progresiva
el reconocimiento de la muerte digna y del derecho a recibir cuidados
paliativos como un elemento inherente a la dignidad humana en tanto
derecho fundamental reconocido en la Carta europea de los derechos humanos.

El primero de los derechos fundamentales recogidos en este texto es
la dignidad, por delante incluido del derecho a la vida. En su artículo
1, la carta establece que «la dignidad humana es inviolable y será respetada y protegida». El artículo 3 de la carta reconoce el derecho a la integridad física y psíquica.

La Recomendación 1.418/1999, de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, sobre «Protección de los derechos humanos y la dignidad de los enfermos terminales y moribundos», ya hace referencia al reconocimiento de esa muerte digna y esos cuidados paliativos. La Recomendación 24/2003, del Consejo de Europa, sobre «la organización de los cuidados paliativos», recomienda que se adopten medidas legislativas para establecer un marco coherente sobre cuidados paliativos.
El Convenio del Consejo de Europa para la protección de los derechos
humanos y la dignidad del ser humano respecto de las aplicaciones de
la biología y la medicina (Convenio sobre los derechos humanos y la
biomedicina), establece en su artículo 5 que una intervención en el
ámbito de la Declaración universal sobre bioética y derechos humanos, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 19 de octubre de 2005, determina en su artículo 5 que se habrá de respetar la autonomía de la persona en lo que se refiere a la facultad de adoptar decisiones.

II

El derecho a una vida digna incluye también el derecho a una buena muerte.
Cuando la enfermedad no tiene solución médica demostrada o es gravemente incapacitante y la muerte es inevitable o el sufrimiento es muy gravoso, los servicios sanitarios públicos deberían garantizar unos últimos momentos de vida y una muerte digna y sin sufrimientos, utilizando todos los recursos de la ciencia, incluida la sedación terminal, y el acompañamiento.

Por ello se han desarrollado los cuidados paliativos en el Estado y
en nuestra comunidad.

Pero el derecho a la disponibilidad de la propia vida en situación degrave enfermedad, discapacidad o sufrimiento intratable, sigue en entredicho. Así, el Código penal, en su artículo 143, considera punibles los actos de ayuda a la muerte sin cuya concurrencia ésta no sería posible, desprotegiendo a las personas que están en peor situación vital y que necesitan esa colaboración para morir. Es decir, prohíbe la eutanasia, que es el acto que de una forma directa y necesaria produce la muerte a una persona que lo ha solicitado libre y reiteradamente a causa de un padecimiento incurable que considera insoportable.

La cuestión fundamental que la sociedad se plantea es si debe permitirse o no asumir el propio control del proceso de morir; si una sociedad respetuosa con los derechos humanos, debe respetar también esa última parcela de la libertad individual.

En nuestra comunidad no existe a día de hoy una ley de muerte digna,solamente una regulación de voluntades previas y el registro correspondiente.

En base a todo ello, presentamos la siguiente:

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN

Les Corts instan al Consell a:

1. Intensificar la difusión del derecho al ejercicio de un testamento

vital, que continúa siendo en gran medida desconocido.

2. Potenciar los cuidados paliativos en nuestra comunidad para garantizar todos los días del año, y en toda nuestra geografía, una atención de calidad científica, técnica y humana, respetuosa con la biografía y la voluntad de cada persona, aumentando el número de unidades de hospitalización domiciliaria (UHD) encargadas también de los cuidados paliativos que actualmente son insuficientes.

3. Poner en marcha un programa de cuidados paliativos en la infancia

y adolescencia.

4. Garantizar el pleno cumplimiento de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, de autonomía del paciente, para que nadie sea sometido a tratamientos médicos innecesarios contra su voluntad, respetando siempre la voluntad de las personas en su derecho a morir dignamente.

5. Programar una formación continuada específica sobre «la muerte digna y la enfermedad terminal» orientada a los profesionales sanitarios y no sanitarios del ámbito de la atención especializada, atención primaria, equipos de cuidados paliativos y de los comités de ética del servicio valenciano de salud de la Generalitat valenciana.

6. Elaborar un proyecto de ley de muerte digna de la Generalitat valenciana.

7. Proponer al gobierno del Estado la reforma del artículo 143.4 del Código penal de forma que quede exento de pena quien, mediante actos necesarios o de cooperación activa, facilite la muerte digna y sin dolor a una persona que lo solicita de forma expresa, libre e inequívoca, en caso de enfermedad grave o padecimientos permanentes e insoportables.

8. Instar, a su vez, al gobierno del Estado a que elabore una ley que regule la eutanasia y el suicidio asistido, para reconocer el derecho a la libre disposición de la propia vida y de la dignidad en el proceso de morir y para hacer legal lo que ya es real en nuestra sociedad.

Corts Valencianes, 12 de noviembre de 2015

Fabiola Meco Tébar posición no de ley de tramitación especial de urgencia sobre el reconocimiento de la muerte digna y el derecho a recibir cuidados paliativos, presentada por el Grupo Parlamentario Podemos-Podem (RE número 5.053)

A LA MESA DE LES CORTS

Fabiola Meco Tébar, portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Podemos-Podem, según los artículos 160 y siguientes del Reglamento de Les Corts, presenta la siguiente proposición no de ley de tramitación especial de urgencia sobre el reconocimiento de la muerte digna y del derecho a recibir cuidados paliativos.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El artículo 149.1.16.ª de la Constitución española atribuye al Estado
la competencia exclusiva en materia de bases y coordinación general
de la sanidad.
La Ley orgánica 5/1982, de 1 de julio, reguladora del Estatuto de autonomía de la Comunitat Valenciana establece en su artículo 54 que son de competencia exclusiva de la comunidad, sin perjuicio de las facultades reservadas al Estado, «la organización, administración y gestión de todas las instituciones sanitarias públicas dentro del territorio de la Comunitat Valenciana».
Asimismo, el Estatuto establece en su artículo 54.6 que «la Generalitat
garantizará los derechos de los ciudadanos a conocer los tratamientos
médicos a los que serán sometidos, sus posibles consecuencias y riesgos, y a dar su aprobación a aquellos de manera previa a su aplicación».

En la Ley 1/2003, de 28 de enero, de la Generalitat, de derechos e información al paciente de la Comunidad Valenciana, en su artículo 3.10 se recoge como principio el derecho del paciente «a no ser sometido a procedimientos diagnósticos o terapéuticos de eficacia no comprobada, salvo si, previamente advertido de sus riesgos y ventajas, da su consentimiento por escrito y siempre de acuerdo con lo legislado para ensayos clínicos. Este consentimiento podrá ser revocado en cualquier momento del procedimiento, debiendo quedar constancia en su historia clínica».

Asimismo, el artículo 17 de la citada norma regula el documento de voluntades anticipadas como aquel en el que una persona puede manifestar las instrucciones previas que sobre las actuaciones médicas se deben tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que las circunstancias no le permitan expresar libremente su voluntad, así como el deber de respeto de dicho documento por los servicios sanitarios y por cuantas personas tengan relación con el autor del mismo, incluyendo al o los representantes que pudiera designar una persona para dichos supuestos.

Por su parte, la Ley 10/2014, de 29 de diciembre, de la Generalitat,
de salud de la Comunitat Valenciana, establece en su artículo 3 que
uno de los principios rectores del sistema valenciano de salud es la
humanización de la asistencia sanitaria y de la atención sociosanitaria,
así como el respeto a la dignidad de la persona, a su intimidad y a
la autonomía de su voluntad en el ámbito de las actuaciones previstas
en la misma ley. Y el artículo 45 de esta norma categoriza como un derecho del paciente el de la elaboración de un documento de voluntades previas.

A nivel comunitario e internacional, se extiende de manera progresiva
el reconocimiento de la muerte digna y del derecho a recibir cuidados
paliativos como un elemento inherente a la dignidad humana en tanto
derecho fundamental reconocido en la Carta europea de los derechos humanos.

El primero de los derechos fundamentales recogidos en este texto es
la dignidad, por delante incluido del derecho a la vida. En su artículo
1, la carta establece que «la dignidad humana es inviolable y será respetada y protegida». El artículo 3 de la carta reconoce el derecho a la integridad física y psíquica.

La Recomendación 1.418/1999, de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, sobre «Protección de los derechos humanos y la dignidad de los enfermos terminales y moribundos», ya hace referencia al reconocimiento de esa muerte digna y esos cuidados paliativos. La Recomendación 24/2003, del Consejo de Europa, sobre «la organización de los cuidados paliativos», recomienda que se adopten medidas legislativas para establecer un marco coherente sobre cuidados paliativos.

El Convenio del Consejo de Europa para la protección de los derechos
humanos y la dignidad del ser humano respecto de las aplicaciones de
la biología y la medicina (Convenio sobre los derechos humanos y la
biomedicina), establece en su artículo 5 que una intervención en el
ámbito de la sanidad sólo podrá efectuarse después de que la persona
afectada haya dado su libre e informado consentimiento. De igual manera, la Declaración universal sobre bioética y derechos humanos, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 19 de octubre de 2005, determina en su artículo 5 que se habrá de respetar la autonomía de la persona en lo que se refiere a la facultad de adoptar decisiones.

II

El derecho a una vida digna incluye también el derecho a una buena muerte.
Cuando la enfermedad no tiene solución médica demostrada o es gravemente incapacitante y la muerte es inevitable o el sufrimiento es muy gravoso, los servicios sanitarios públicos deberían garantizar unos últimos momentos de vida y una muerte digna y sin sufrimientos, utilizando todos los recursos de la ciencia, incluida la sedación terminal, y el acompañamiento.

Por ello se han desarrollado los cuidados paliativos en el Estado y
en nuestra comunidad.

Pero el derecho a la disponibilidad de la propia vida en situación de
grave enfermedad, discapacidad o sufrimiento intratable, sigue en entredicho.
Así, el Código penal, en su artículo 143, considera punibles los actos
de ayuda a la muerte sin cuya concurrencia ésta no sería posible,
desprotegiendo a las personas que están en peor situación vital y que necesitan esa colaboración para morir. Es decir, prohíbe la eutanasia, que es el acto que de una forma directa y necesaria produce la muerte a una persona que lo ha solicitado libre y reiteradamente a causa de un padecimiento incurable que considera insoportable.

La cuestión fundamental que la sociedad se plantea es si debe permitirse o no asumir el propio control del proceso de morir; si una sociedad respetuosa con los derechos humanos, debe respetar también esa última parcela de la libertad individual.

En nuestra comunidad no existe a día de hoy una ley de muerte digna,
solamente una regulación de voluntades previas y el registro correspondiente.

En base a todo ello, presentamos la siguiente:

PROPUESTA DE RESOLUCIÓN

Les Corts instan al Consell a:

1. Intensificar la difusión del derecho al ejercicio de un testamento
vital, que continúa siendo en gran medida desconocido.

2. Potenciar los cuidados paliativos en nuestra comunidad para garantizar todos los días del año, y en toda nuestra geografía, una atención de calidad científica, técnica y humana, respetuosa con la biografía y la voluntad de cada persona, aumentando el número de unidades de hospitalización domiciliaria (UHD) encargadas también de los cuidados paliativos que actualmente son insuficientes.

3. Poner en marcha un programa de cuidados paliativos en la infancia
y adolescencia.

4. Garantizar el pleno cumplimiento de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, de autonomía del paciente, para que nadie sea sometido a tratamientos médicos innecesarios contra su voluntad, respetando siempre la voluntad de las personas en su derecho a morir dignamente.

5. Programar una formación continuada específica sobre «la muerte digna y la enfermedad terminal» orientada a los profesionales sanitarios y no sanitarios del ámbito de la atención especializada, atención primaria, equipos de cuidados paliativos y de los comités de ética del servicio valenciano de salud de la Generalitat valenciana.

6. Elaborar un proyecto de ley de muerte digna de la Generalitat valenciana.

7. Proponer al gobierno del Estado la reforma del artículo 143.4 del
Código penal de forma que quede exento de pena quien, mediante actos necesarios o de cooperación activa, facilite la muerte digna y sin dolor a una persona que lo solicita de forma expresa, libre e inequívoca, en caso de enfermedad grave o padecimientos permanentes e insoportables.

8. Instar, a su vez, al gobierno del Estado a que elabore una ley que
regule la eutanasia y el suicidio asistido, para reconocer el derecho
a la libre disposición de la propia vida y de la dignidad en el proceso
de morir y para hacer legal lo que ya es real en nuestra sociedad.
Corts Valencianes, 12 de noviembre de 2015

Fabiola Meco Tébar

Planned Parenthood trafica con los órganos de los bebés abortados

 

Planned Parenthood (Planificación Familiar) trafica con los restos de los bebés abortados. Se ‘venden’ a sí mismos como una organización filantrópica, pero son un lucrativo negocio de MUERTE.

El video en cámara oculta publicado por el Centro para el Progreso Médico es brutal. En él aparece la directora señor de servicios médicos de Planned Parenthood, Deborah Nucatola, ofreciéndose a vender partes de los bebés abortados a una pareja que se hizo pasar por investigadores y posibles compradores.

La frialdad de la conversación es tremenda. Esto es lo que dice Nucatola mientras almuerza en un restaurante de lujo:

  • Es la primera vez que me han pedido pulmones
  • Los órganos pueden cotizarse entre los 30 y los 100 dólares
  • Lo más difícil es una cabeza entera.
  • Si les decimos a los médicos lo que necesitamos operarán conforme a nuestros requisitos para salvar determinada pieza
  • Somos muy buenos en sacar el corazón, el pulmón o el hígado, porque lo sabemos, así que vamos a aplastar arriba o abajo para sacar íntegramente el órgano requerido
  • Yo diría que mucha gente quiere el hígado. Y por esa razón, la mayoría de los proveedores llevarán a cabo el aborto bajo guía ecográfica, por lo que van a saber dónde están poniendo sus pinzas

La traficante de órganos reconoce que su actividad está generando problemas en la oficina nacional y que el departamento legal está preocupado:

“El departamento legal realmente no quiere que estemos en la boca de la gente por este tema (…) Por eso la oficina central no ha querido asumir estas transacciones. Nada está escrito. Nada está piedra sobre piedra (…) Pero te diré confidencialmente que esta es una práctica de todos nuestros afiliados

Incluso reconoce que si el tema llegara a la Corte Suprema lo perderían. Es decir, reconoce estar actuando al margen de la ley.

El portavoz del Centro para el Progreso Médico, David Daleiden, ha señalado lo siguiente:

“Hay una conspiración criminal de Planined Parenthood para hacer dinero con los restos de los bebés abortados que afecta a los niveles más altos de la organización. Las autoridades deben de escuchar la censura ciudadana y actuar de oficio

Exige al Departamento de Justicia que investigue esta venta brutal, inhumana e ilegal de Planificación Familiar.

Para más información:

Aquí puedes ver el video entero

Lee la nota original del Centro para el Progreso Médico (en inglés)

Lee la nota en ACIprensa

Lee la nota en Hazteoir

En el apartado de “rendición de cuentas” de su web no ha dado cuenta del escándalo (inglés)

Análisis sobre las filiales de Planned Parenthood en América Latina

Amnistía Internacional promueve el aborto

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FIRMA

Ha abandonado la defensa de los derechos humanos y se ha convertido en la ONG abortista

Amnistía Internacional se fundó para defender los derechos y la libertad de los presos de conciencia. Así lo señalan en su web

“A través de una investigación minuciosa y de nuestras campañas, ayudamos a combatir los abusos de derechos humanos en todo el mundo. Llevamos a los torturadores ante la justicia, cambiamos leyes opresisoras y liberamos a presos cuyo único delito es expresar una opinión”

Sin embargo, desgraciadamente, esto no es todo lo que hacen.

En los últimos tiempos, Amnistía Internacional se ha convertido en el gran lobby internacional en defensa del aborto y del matrimonio entre personas del mismo sexo

Apoyar a Amnistía Internacional con tiempo o con dinero supone apoyar la defensa del “derecho” al aborto y la destrucción de la familia.

La pérdida de credibilidad de Amnistía en los últimos años ha sido brutal. La promoción del aborto y de la ideología de género ha causado una profunda división entre sus miembros y directivos. Muchos se preguntan –nos preguntamos- qué tiene que ver la defensa de los derechos humanos con la promoción del aborto que es la desprotección del principal de los derechos, el derecho a la vida.

Desgraciadamente son muchos los ejemplos de cómo Amnistía Internacional está presionando a los gobiernos para que legalicen el aborto:

  • Hace un mes, Amnistía Internacional protagonizó una intensa campaña para legalizar el aborto en Paraguay a cuenta de una niña de 11 años que había sido violada por su padrastro. Afortunadamente, el gobierno paraguayo resistió las presiones.
  • En El Salvador han realizado una intensa campaña para liberar a 17 mujeres que supuestamente estaban encarceladas por delito de aborto. La realidad forense es que estaban en prisión por cometer infanticido: mataron a sus bebés después de nacer: ahogado en el WC, cortado con una tijera o abandonado en el campo…
  • En Chile están presionando fuertemente ahora que el gobierno Bachelet ha abierto la puerta a la legalización del aborto
  • En Argentina han apoyado el polémico protocolo de aborto no punible que establece ‘de facto’ el aborto libre contra lo dispuesto en el Código Civil, la Constitución y los tratados internacionales.
  • En México han recomendado al gobierno que legalice el aborto en toda la república.

No sólo en nuestro países. También fuera de América Latina Amnistia Internacional está desplegando una intensa actividad en promover el aborto bajo el slogan “Mi cuerpo, mis derechos”.

  • Recientemente han presentado un documento ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas de Ginebra en el que reclama el “derecho” al aborto. Argumentan que el derecho a la vida “no se aplica antes de nacer”. Sólo Amnistía Internacional y Center for Reproductive Rights han reclamado eso de las 55 ONGs participantes.
  • En Irlanda han promovido una campaña por el aborto libre o a petición bajo el argumento del “derecho a la salud”.
  • En la UE han promovido la V Directiva de No Discriminación que bajo la excusa de no discriminar, discriminará a quienes defienden el matrimonio entre hombre y mujer.

En resumen: Amnistía Internacional ha abandonado su defensa de los derechos humanos y se ha convertido en una ONG abortista. Nadie que realmente defienda los derechos humanos puede apoyar a Amnistía. Desgraciadamente, hoy donar a Amnistía es promover el aborto.

Escribe a los responsables de Amnistía Internacional y diles que hasta que no abandonen sus postulados pro aborto, no podrás colaborar con ellos

Para más información:

Amnistía Internacional URGE a despenalizar el aborto en América Latina

Amnistía Internacional promueve el aborto en Paraguay (inglés)

Consulta la campaña que lanzamos contra la injerencia ideológica ilegítima

Amnistía Internacional promueve el aborto en El Salvador (inglés)

Consulta la campaña que lanzamos contra las presiones de AI en El Salvador

Amnistía Internacional promueve el aborto en México (inglés)

Consulta la campaña que lanzamos contra las presiones de AI en México

Amnistía Internacional defiende el protocolo de aborto no punible en Argentina

Amnistía Internacional presiona por la legalización del aborto en Chile (inglés)

Amnistía Internacional presiona a Irlanda para que legalice el aborto (inglés)

Presiones de Amnistía Internacional para promover la V Directiva Europea de No Discriminación que discrimina a los defensores del matrimonio (inglés)

Campaña de Amnistía Internacional “Mi cuerpo, mis derechos” (inglés)

Consulta el documento que CitizenGO ha presentado ante Naciones Unidas reclamando el derecho a la vida desde la concepción

Si siguen promoviendo el aborto, no cuenten conmigo

A la att. de la dirección de Amnistía Internacional

Les sigo desde hace años porque comparto con Uds. la preocupación por los graves abusos contra los derechos humanos y el respeto a la libertad de conciencia y de expresión. Desgraciadamente todavía debemos seguir trabajando en apoyo a los presos de conciencia, los refugiados y las dictaduras que violan los derechos humanos.

Amnistía siempre fue la primera en levantar estas banderas. Ha hecho mucho y bien en defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, observo un cambio en su orientación. Parecen haber abandonado su defensa de los presos de conciencia para convertirse en una ONG abortista.

Han promovido el “derecho” al aborto en Paraguay, El Salvador, Chile, Argentina, México y ahora en Irlanda y ¡nada menos que ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU!

Quiero que sepa que mientras siga defendiendo el aborto no podrá contar conmigo. Ni con mi apoyo moral, ni mi tiempo ni mi donativo.

Me parece obvio que la defensa de los derechos humanos pasa por la defensa del primero de los derechos, el derecho a la vida. También de los no nacidos. ¿Qué les hace pensar que los no nacidos deben de quedar excluidos de los derechos humanos?, ¿acaso no son humanos?, ¿no fueron Uds. no nacidos en algún momento?

Esperando que corrijan el rumbo emprendido en los últimos años.

To the managers and staff of Amnesty International,

I sign this petition as someone deeply concerned about grave human rights abuses, the fight against injustice, and for the promotion of freedom of conscience and expression. We must continue to stand with prisoners of conscience, refugees and migrants, and other oppressed people.

Amnesty International used to be one of the world’s leading human rights NGOs. Although it did not deal with every human rights issue, the organization did a lot to help political prisoners and prisoners of conscience all over the world.

However, Amnesty’s policy shift towards promoting abortion now means that when someone supports your organization, they are campaigning against the most fundamental human right, the right to life – quite probably, without even realizing it.

And, Amnesty’s push for so-called “anti-discrimination” legislation violates freedom of religion and conscience, as well as private autonomy and economic freedom.

Amnesty International, nowadays, is an organization that no-one, who wishes to defend human rights, can, in good conscience, support as an active member or as a donor.

By signing this petition, I solemnly declare, that, as long as these policies are in place, I will no longer support Amnesty International in any way.

Atentamente,
[Tu nombre]

 

Mons. Reig sobre el aborto

LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE Un verdadero reto para los católicos
Mons. Juan Antonio Reig Pla Obispo de Alcalá de Henares

  1. El Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular ha confirmado la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente el “holocausto silencioso” que se está produciendo. Mantener el derecho al aborto quiebra y deslegitima el supuesto estado de derecho convirtiéndolo, en nombre de la democracia, en una dictadura que aplasta a los más débiles. Ninguna ley del aborto es buena. La muerte de un solo inocente es un horror, pero “parecía” que “algo” estaba cambiando en las conciencias de algunos políticos relevantes respecto del crimen abominable del aborto (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51).

Dicho esto conviene denunciar, con todo respeto a su persona, que el Presidente del Gobierno ha actuado con deslealtad respecto a su electorado al no cumplir su palabra en esta materia, explicitada en su programa electoral; también ha actuado con insensatez pues ha afirmado que lo sensato es mantener el “derecho al aborto”, es decir, el derecho a matar a un inocente no-nacido, el crimen más execrable. Además ha faltado a la verdad, pues su partido tiene mayoría absoluta en el Parlamento y, sin embargo, afirma que no hay consenso, algo que no ha aplicado a otras leyes o reformas infinitamente menos importantes.

Ha llegado el momento de decir, con voz sosegada pero clara, que el Partido Popular es liberal, informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado” como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista.

  1. Respecto al Jefe de la Oposición en el Parlamento, también con todo respeto a su persona, hay que afirmar que se ha mostrado falto de rigor intelectual y con un déficit de sensibilidad ante la dignidad de la vida humana. Es asombroso comprobar cómo telefonea a un programa de televisión para denunciar la violencia contra los animales, y, sin embargo, olvida la violencia criminal contra dos millones de niños abortados: decapitados, troceados, envenenados, quemados… Desde la lógica del horror el Secretario General del PSOE ensalzó en la Estación de Atocha de Madrid el mal llamado “tren de la libertad” en el que algunas mujeres reclamaban “el derecho a decidir matar inocentes”; este tren, como los trenes de Auschwitz que conducían a un campo de muerte, debería llamarse, no el “tren de la libertad” sino, el “tren de la muerte”, del “holocausto” más infame: la muerte directa y deliberada de niños inocentes no-nacidos.
  2. Como es verificable, el Partido Popular con esta decisión, se suma al resto de los partidos políticos que, además de promover el aborto, lo consideran un derecho de la mujer: una diabólica síntesis de individualismo liberal y marxismo. Dicho de otra manera, a fecha de hoy ‒ y sin juzgar a las personas ‒, los partidos políticos mayoritarios se han constituido en verdaderas “estructuras de pecado” (Cf. San Juan Pablo II, Encíclicas Sollicitudo rei socialis, 36-40 y Evangelium vitae, 24).
  3. En el orden cultural, y bajo la presión del feminismo radical, se ha trasladado el punto de mira del aborto; se ha deslizado desde el tratamiento como un crimen (No matarás) a la consideración de la mujer como víctima. Es verdad que la mujer es también víctima, abandonada en muchas ocasiones ‒ cuando no presionada para que aborte ‒, por el padre de su hijo, por su entorno personal y laboral y por la sociedad; también es cierto que sufre con frecuencia el síndrome post-aborto, etc.; pero, si bien algunas circunstancias puede disminuir la imputabilidad de tan gravísimo acto, no justifican jamás moralmente la decisión de matar al hijo por nacer. Esto hay que denunciarlo al tiempo que hay que acompañar con misericordia y «adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias» (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 214).

Pero, como digo, lo específico del aborto es que se trata de un crimen abominable: «el que mata y los que cooperan voluntariamente con él cometen un pecado que clama venganza al cielo (Cf. Gn 4, 10)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2268). No se puede justificar, apelando a la libertad, lo que de sí es una acción criminal que mata a un inocente, corrompe a la mujer, a quienes practican el aborto, a quienes inducen al mismo y a quienes, pudiendo con medios legítimos, no hacen nada para evitarlo. La Iglesia Católica, Madre y Maestra, en orden a proteger al inocente no-nacido e iluminar las conciencias oscurecidas «sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (Cf. CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2272). Es necesario evidenciar que nos encontramos ante una verdadera crisis de civilización.

  1. Por otra parte, diré más: se debe aclarar que no es justificable moralmente la postura de los católicos que han colaborado con el Partido Popular en la promoción de la reforma de la ley del aborto a la que ahora se renuncia. La Encíclica Evangelium vitae del Papa San Juan Pablo II no prevé la posibilidad de colaboración formal con el mal (ni mayor ni menor); no hay que confundir colaborar formalmente con el mal (ni siquiera el menor) con permitir ‒ si se dan las condiciones morales precisas ‒ el mal menor. Dicha Encíclica (n. 73) lo que afirma es: «un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. […] En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos».
  2. Con afecto hacia las personas y con dolor, también debo decir que, en ocasiones, algunas instancias de la Iglesia Católica que camina en España no han propiciado, más bien han obstaculizado, la posibilidad de que aparezcan nuevos partidos o plataformas que defiendan sin fisuras el derecho a la vida, el matrimonio indisoluble entre un solo hombre y una sola mujer, la libertad religiosa y de educación, la justicia social y la atención a los empobrecidos y a los que más sufren: en definitiva la Doctrina Social de la Iglesia. Gracias a Dios el Papa Francisco ha sido muy claro respecto del aborto en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (nn. 213 y 214).
  3. Como en tantas otras ocasiones de nuestra historia, es momento de apelar a la conciencia de los católicos españoles. Ante nosotros, tal vez, se abre la posibilidad de “un nuevo inicio” y en todo caso un amplio abanico de acciones simultáneas, entre las que quiero destacar:
  4. a) Hay que mantener firme el propósito de la evangelización, de la gestación de nuevos cristianos y de la atención en nuestros “hospitales de campaña” (Cáritas, Centros de Orientación Familiar, etc.) de tantas personas heridas (física, psíquica y espiritualmente) que esperan nuestro amor, nuestra misericordia y nuestra ayuda, siempre desde la verdad.
  5. b) Insistir en la educación sexual y en la responsabilidad de las relaciones sexuales, es decir, educar para el amor.
  6. c) Insistir en la abolición total de toda ley que permita el aborto provocado directo y promover la aprobación de leyes que protejan al no-nacido, la maternidad y las familias.
  7. d) Suscitar una respuesta civil organizada y capaz de movilizar las conciencias.
  8. e) Hacer una llamada a promover iniciativas políticas que hagan suya, integralmente, la Doctrina Social de la Iglesia.
  9. f) Estudiar por enésima vez la posibilidad de regenerar los partidos políticos mayoritarios, aunque hasta ahora estos intentos han sido siempre improductivos.
  10. El camino va a ser largo y difícil, ya sucedió con la abolición de la esclavitud. La maduración de las conciencias no es empresa fácil, pero nuestro horizonte, por la gracia de Dios, es el de la victoria del bien. Este es tiempo de conversión. Así pues, todos (mujeres y varones, profesionales de la sanidad y de los medios de comunicación, gobernantes, legisladores, jueces, fuerzas y cuerpos de seguridad, pastores y fieles, etc.) estamos obligados en conciencia a trabajar y defender con todos los medios legítimos “toda la vida” de “toda vida humana”, desde la concepción y hasta la muerte natural, empezando por los no-nacidos y sus madres; si no lo hacemos, la historia nos lo recriminará, las generaciones venideras nos lo reprocharán y, lo que es definitivo, Dios, el día del Juicio, nos lo reclamará: era pequeño, estaba desnudo e indefenso y no me acogisteis (Cf. Mt 25, 41-46).

En Alcalá de Henares, a 24 de septiembre del Año del Señor de 2014

Ntra. Sra. de la Merced