Conclusiones del Congreso sobre la Enseñanza de la Religión en la Escuela

Convocado por los obispos de Castilla y León entre el 6 y el 7 de noviembre

Conclusiones del III Congreso Regional sobre la Enseñanza de la Religión en la Escuela, convocado por los obispos de Castilla y León entre el 6 y el 7 de noviembre en Zamora, con el lema “Otra forma de mirar…”. Participaron más de 500 congresistas. 

Los profesores de Religión Católica participantes en el III Congreso de “Religión en la Escuela: Otra forma de mirar”, convocado por los obispos de Castilla y León y celebrado en Zamora los días 6 y 7 de Noviembre de 2009, 

    MANIFIESTAN:

La clase de Religión en la Escuela responde a un derecho irrenunciable de los padres que está claramente protegido por nuestro derecho constitucional.

Es preciso llevar a cabo un “pacto por la educación” en el que tengan cabida real todas las fuerzas implicadas en la misma; revisando en profundidad las actuales leyes educativas.

La clase de religión en la escuela es una opción y una oportunidad en el espacio propio de lo escolar, que entendemos uno de los lugares para la formación completa e integral de la persona.
Ofrecemos la clase de religión como camino de búsqueda para poder entender al hombre y al mundo desde una posición crítica que impida la manipulación de la persona.

Los profesores de religión de Castilla y León creemos que el diálogo “Fe-Cultura” es el mejor instrumento pa ra garantizar a padres y alumnos la visión coherente e integradora de la realidad actual, sin exclusivismos segregadores  pero sin renunciar a la búsqueda de la verdad.

Denunciamos el laicismo excluyente que pretende imponer la desaparición de lo religioso en todos los ámbitos de la vida social, y defendemos la laicidad que propugna lo propio de cada actividad humana y la autonomía de los saberes en sus propios contenidos y metodologías.
Ofrecemos a los padres y alumnos de Castilla y León nuestro trabajo profesionalmente actualizado de modo permanente, y nuestra vocación de servicio para quienes en nuestros días buscan “otra forma de mirar”.

 

Mensaje final de la II Asamblea Especial del Sínodo para África que llama a la reconciliación

La sala de prensa de la Santa Sede ha acogido esta mañana la presentación del mensaje de la II Asamblea Especial para África, en la que intervinieron el presidente de la Comisión y arzobispo de Abuja en Nigeria, Mons. John Olorunfemi Onaiyekan; el obispo del Cairo de los caldeos de Egipto y vicepresidente de la Comisión, Mons. Youssef Ibrahim Sarraf; y el obispo de Chimoio en Mozambique y segundo vicepresidente del simposio de las conferencias episcopales de África y Madagascar y miembro de la Comisión para el mensaje, Mons. Francisco João Silota.

 Precisamente, durante esta mañana ha tenido lugar la décimo octava congregación general, con la presentación y votación del mensaje final. Sobre los trabajos realizados esta mañana en el Aula nueva del sínodo tenemos con nosotros a nuestra enviada especial Alina Tufani Diáz: 

“África no está a abandonada al fracaso. Nuestro destino esta todavía en nuestras manos. África levántate…”. Así concluye, el Mensaje Final del II Sínodo para África que fue aclamado, esta mañana, en presencia del Santo Padre Benedicto XVI, a quien describen como “un verdadero amigo de África y de los africanos”, por acompañar al continente “en sus luchas y por defender su causa con todo el peso de su autoridad moral”.

Esta vez no hubo necesidad de oprimir botones para acordar por unanimidad el documento que fue leído en los cuatro idiomas oficiales del sínodo y que fue largamente aplaudido por los padres sinodales. Una radiografía del continente, a veces dolorosa, aunque no lastimera, precisa en sus denuncias y firme en su autocrítica, pero sobre todo compacta en su propósito de ser una guía eficaz en esa reconciliación, justicia y paz que se propone la Iglesia en África.

Dividido en siete capítulos el mensaje comienza describiendo las contradicciones y profundas crisis que vive África: la trágica situación de los refugiados, una pobreza escandalosa, el hambre, la guerra y los conflictos. Una situación causada por personas que no se interesan por el bien común, y unidas en una criminal complicidad con los dirigentes locales y extranjeros. “Cualquiera sea el nivel de la responsabilidad imputable a los intereses extranjeros no es menos vergonzosa y trágica que la connivencia con los gobernantes locales: políticos que venden a sus naciones, hombres de negocios que se unen a voraces multinacionales, africanos que venden y trafican armas, sobre todo ligeras, que provocan la destrucción de vidas humanas, agencias locales de organizaciones internacionales que son pagados para difundir ideologías nocivas en las que ni ellos mismos creen”.

A las grandes potencias de este mundo, los obispos piden que “traten a África con respeto y dignidad”. Es necesario un cambio en el orden mundial pero no sobre la base de los intereses de los ricos sobre los pobres. Retomando los principios de la Caritas in veritate, de Benedicto XVI, el mensaje reclama “un cambio en relación con el peso de la deuda de las naciones pobres que literalmente está matando a los niños. Las multinacionales deben parar la devastación criminal del ambiente y la explotación insaciable de los recursos naturales. Es una táctica de corto visión fomentar guerras para lucrarse rápidamente gracias al desorden provocado, que cuesta vidas y sangre humano”

¿No existirá nadie que quiera o sea capaz de detener tales crímenes contra la humanidad?, se preguntan los padres sinodales en este mensaje, en el que también, sin dejar de reconocer la labor de la ONU en su territorio, le pide que sea coherente y transparente, que verifiquen que sus programas sean realmente buenos, y “que cesen en sus intentos de destruir y minar los valores africanos de la familia y de la vida humana”, esto refiriéndose al artículo 14 del Protocolo de Maputo sobre del derecho de las mujeres al aborto.

Sin duda, la iglesia en África fue llamada en causa desde los primeros capítulos. Conciente de su “deber de ser instrumento de paz y reconciliación según el corazón de Cristo” exhorta a sus miembros a una autentica conversión “pues sólo así se romperá el circulo vicioso de la ofensa, la venganza y la retaliación, para lo cual, el perdón y el reconocimiento de las culpas, es crucial”. En particular, llama a los sacerdotes a ser ejemplos de reconciliación, “sobrepasando las fronteras tribales y raciales”, y cumpliendo sus votos de castidad y desapego a las cosas materiales.

El mensaje pide un impulso y reconocimiento al rol de la mujer católica dentro de la iglesia, exige la formación de los laicos, en especial de los políticos en la Doctrina Social de la Iglesia, reconoce la vasta labor de los misioneros y la vida consagrada en África, llama a un mayor diálogo ecuménico e interreligioso, pero es enfático en reclamar a los países de mayoría musulmana el derecho a la libertad religiosa. “Dado que el mundo musulmán acoge con placer a los cristianos que deciden cambiar de religión, también deberían respetar la reciprocidad en este campo”.

En fin, un mensaje que en su amplitud y densidad llama ante todo a la esperanza y a la unidad. Como está escrito en sus páginas con este proverbio africano: “Un ejército de hormigas bien organizadas es capaz de abatir a un elefante”.

OBJECIÓN DE CONCIENCIA A EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA. PRINCIPALES CONCLUSIONES DE LOS PRONUNCIAMIENTOS JUDICIALES.

La polémica desatada con motivo de la
introducción, en el sistema educativo español, del
conjunto de asignaturas que integran el área de
“Educación para la Ciudadanía” se ha traducido en
casi 150 resoluciones judiciales, consecuencia de
las acciones emprendidas por los padres en
defensa de su derecho a elegir la formación moral
y religiosa que quieren para sus hijos. Con objeto
de ayudar a clarificar la situación, el Área Jurídica
de Profesionales por la Ética ofrece en este
documento las conclusiones que cabe extraer de
los pronunciamientos judiciales habidos hasta la
fecha.
1.- Los Tribunales han confirmado que bajo el
nombre de “Educación para la Ciudadanía” se
agrupan un conjunto de asignaturas, entre las que
figura la asignatura de Ética cívica de 4º curso de
la ESO. Así se desprende, por ejemplo, de las
Sentencias 197/2008 del TSJ de Asturias, de 11
de febrero, en sus Fundamentos de Derecho 1 y
3, 267/2008 del TSJ de Andalucía, de 29 de julio,
que en el Fallo señala expresamente que los
recurrentes no deben cursar la asignatura “en
ninguno de los cursos en que se imparte”, o
627/2008 del TSJ de las Islas Baleares, de 5 de
noviembre, que en su Fundamento de Derecho 4º
pone de manifiesto cómo Educación para la
Ciudadanía “comprende en propiedad tres
asignaturas distintas”: Educación para la
Ciudadanía y los derechos humanos (“que se
imparte en tercer ciclo de Educación Primaria y en
uno de los tres primeros cursos de Educación
Secundaria Obligatoria”), “Educación Ético-Cívica
que se imparte en 4º de ESO”, “Filosofía y
Ciudadanía que se imparte en un curso de
Bachillerato”.
2.- Los Tribunales, con independencia de si han
dado o no la razón a los padres, han confirmado
que el contenido de Educación para la Ciudadanía
incide en las convicciones morales de los pares y
alumnos. Así se desprende de las Sentencias
465/2008 del TSJ de Navarra, de 9 de octubre, en
sus Fundamentos de Derecho Sexto y Séptimo,

627/2008 del TSJ de las Islas Baleares, de 5 de

noviembre, en sus Fundamentos de Derecho
Cuarto y Quinto, la del TSJ de Andalucía que
resuelve el Recurso 787/2007, de fecha 4 de
marzo de 2008, que en su Fundamento de
Derecho Cuarto destaca cómo EPC tiene como
finalidad “formar a los nuevos ciudadanos en los
valores comunes”, 159/2008 del TSJ de La Rioja,
de 8 de julio, que en su Fundamento de Derecho
Cuarto admite que los contenidos de EPC “hacen
referencia asimismo a la formación moral”, y en
concreto la que el art. 27.3 de la Constitución
considera que corresponde decidir a los padres.

RESUMEN EJECUTIVO
1.- Los Tribunales han confirmado que bajo el
nombre de “Educación para la Ciudadanía” se
agrupan un conjunto de asignaturas, entre las que
figura la asignatura de Ética cívica de 4º curso de la
ESO.
2.- Los Tribunales, con independencia de si han dado
o no la razón a los padres, han confirmado que el
contenido de Educación para la Ciudadanía incide en
las convicciones morales de los padres y alumnos
3.- Todas las Sentencias recaídas hasta la fecha han
reconocido que, cuando se ve afectado un derecho
fundamental, es posible recurrir a la objeción de
conciencia aun cuando no exista regulación legal al
respecto.
4.- Los jueces han reconocido que la escolarización
en centros con un ideario compartido por los padres
no supone una garantía frente al carácter
adoctrinador de Educación para la Ciudadanía.
5.- Los Tribunales han señalado que no se puede
imponer en una norma la distinción ética pública –
ética privada, ya que esta distinción no goza de
cobertura constitucional.
6.- Las Sentencias que reconocen el derecho a la
objeción de conciencia a Educación para la
Ciudadanía declaran que los alumnos objetores
deben quedar exentos de la misma, sin que puedan
sufrir ninguna consecuencia negativa en su
expediente académico.