¿Es lícita la investigación de las células madres adultas? ¿por qué el Vaticano ha contribuido a esta investigación?

 El presidente emérito del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, cardenal Renato Martino, respondió a estas preguntas en diálogo con Radio Vaticano, luego de que la Universidad de Maryland en Estados Unidos anunciara que la Santa Sede accedió a donar dos millones de euros para investigaciones de este tipo.
“La Iglesia quiere contribuir al progreso de la ciencia y de la investigación pero naturalmente en defensa de la vida de los enfermos y evitando que se usen para esta investigación las células madre embrionarias”, aclaró el purpurado.
Las células estaminales -también conocidas como células madres – tienen la capacidad de transformarse en otros tipos de células, incluidas las del cerebro, el corazón, los huesos, los músculos y la piel.
Este tipo de células se encuentran en el cordón umbilical, la placenta, la médula ósea, el intestino y en los embriones. Varias clínicas de maternidad ofrecen el servicio de congelar el cordón umbilical y la placenta del recién nacido con el fin de conservar sus células estaminales que pueden servir para diversos tratamientos futuros, tanto del bebé como, según el caso y la composición genética, de sus padres y de sus hermanos.
El problema radica cuando la investigación se hace sobre las células que están contenidas en gran cantidad también en los embriones humanos de pocos días de concebidos, “cuando se utiliza una célula estaminal embrional”, señaló el cardenal Martino, “lo que queda del embrión es eliminado, se destruye una vida”.
“En cambio con las células estaminales adultas” dice, “¡no se asesina ningún ser vivo!”.
“La iniciativa propone la búsqueda de las células estaminales adultas tomada del intestino del paciente, para curar diferentes enfermedades como el Alzheimer, entre otras”, aclaró el cardenal.
La reunión organizativa se realizó en el hospital Banbimo Gesù de Roma – que pertenece al Vaticano – y que ha puesto a disposición los propios laboratorios en fase de construcción en el área de la basílica San Pablo Extramuros.
El cardenal aseguró que la primera contribución de la Iglesia es “tener un lugar dónde llevar a cabo estas investigaciones”.
Asimismo, en días pasados el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi S.I. dijo que “siempre se ha reconocido lo lícito de la investigación y del uso de células estaminales provenientes de tejidos adultos, como sucede en este caso. La distinción – entre este tipo de células y las que provienen de los embriones – es fundamental desde el punto de vista ético”.

“Los códigos de la vida”: las cuestiones bioéticas de máxima actualidad

En el libro “Los códigos de la vida”, el lector encontrará un abordaje interdisciplinar, divulgativo y al tiempo riguroso de algunos de los retos para la Bioética del siglo XXI. Temas como el inicio de la vida humana, el desarrollo embrionario, el aborto, la fecundación in vitro, la investigación con células madre, la clonación, la eutanasia, los cuidados paliativos….

Se abordan, en esta obra, con el máximo rigor científico y ético, analizando en profundidad los datos quela ciencia maneja actualmente, y culminando con una descripción y valoración del marco jurídico que regula estas prácticas.

 Tras la lectura del libro, el lector tendrá un argumentario sólido, objetivo, demostrable y coherente para entender, abordar y debatir sobre las cuestiones bioéticas de máxima actualidad. Editado en Homo Legens.

 Mónica López Barahona, doctora en CC Químicas y Máster en Filosofía. Autora de múltiples publicaciones en el ámbito de la Bioética y de la Oncología Molecular y profesora universitaria de ambas materias. Fue consultora de Naciones Unidas para Bioetica y miembro del Comité Director de Bioética del Consejo de Europa y del Comité Nacional de Ética. Autora -—entre otras— de las monografías: La clonación humana, El estatuto del embrión humano y El destino de los embriones congelados. Actualmente Directora General Académica del Centro de Estudios Biosanitarios y Directora de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune.

 José Carlos Abellán Salort. Doctor en Derecho, fundador y Secretario General de la Sociedad Española de Biojurídica y profesor y Coordinador de la Cátedra UNESCO de Bioética y Biojurídica. Ha sido Profesor de Filosofía del Derecho, Teoría del Derecho y Bioética en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Desde 2009 es Profesor Contratado Doctor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y en diversos programas de posgrado. Entre sus publicaciones, destacan sus libros: Bioética, autonomía y libertad, La praxis del consentimiento informado en la relación sanitaria. Aspectos Biojurídicos y Autonomía, libertad y testamentos vitales.

 

Médicos católicos contra el desaprovechamiento de los cordones umbilicales

 

La FIAMC celebrará su 2º congreso sobre células madre adultas
Gran cantidad de cordones umbilicales se están desaprovechando a pesar del elevado potencial de las células madre que contienen y de que su uso no conlleva problemas éticos.
El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC), Josep Maria Simon, al presentar el segundo Congreso internacional de médicos católicos sobre células madre adultas, que dedicará un espacio a los avances sobre el cordón umbilical.
El encuentro se celebrará en el Principado de Mónaco del 26 al 28 de noviembre, con la presencia de destacados expertos y autoridades, entre ellas el príncipe Alberto II de Mónaco; y el presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Salvatore Fisichella.
“Lo ideal seria conservar cuantos más cordones umbilicales mejor -indica el médico Simón Castellví-. Se debería poder disponer de grandes bancos para que muchas personas se pudieran beneficiar”.
Para el representante de los médicos católicos de todo el mundo “es absurdo mandar el cordón umbilical a incineración o poner palos en las ruedas de los bancos de sangre de cordón, por prejuicios ideológicos”.
Algunas instituciones todavía prefieren apoyar la investigación con células madre embrionarias a pesar de los escasos resultad os obtenidos y los problemas éticos que conlleva.
“A ver si después de tanto buscar la piedra filosofal o el elixir de la eterna juventud, resulta que lo tenemos incorporado en las células madre que se hallan en nuestros propios tejidos”, dice, para aclarar después que el verdadero elixir de la vida eterna es la Eucaristía.
El príncipe Alberto de Mónaco señala en su carta de bienvenida a los participantes del Congreso que “los avances de la investigación sobre las células madre adultas y del cordón umbilical, que reclaman la atención de la comunidad internacional, ofrecen un importante punto de inflexión científico”.

El Congreso abordará los últimos avances y las perspectivas de las investigaciones sobre células madre adultas.
La FIAMC busca ahora actualizar los conocimientos científicos que se compartieron durante el primer Congreso sobre células madre adultas celebrado en Roma en el año 2006, que contó con una audiencia con el Papa.
Tal y como explica la presidenta del comité científico del Congreso, Eliane Gluckman, “el avance en la búsqueda de nuevas áreas terapéuticas sólo puede lograrse a través de intercambio de ideas entre científicos, investigadores y médicos”.
Actualmente, “los grandes y consolidados avances con las células madre adultas residen en el tratamiento de las enfermedades de la sangre como las leucemias”, explica Simón Castellví.
“En otros casos, como los tratamientos del corazón infartado o la obtención de células para “recambiar” tejidos corporales lesionados o faltantes, hay avances prácticos y verdaderas perspect ivas de futuro”, añade.
“Es por ello que la Iglesia apuesta por la investigación con células
madre adultas -concluye-: dan resultados y no conllevan los problemas éticos de la
obtención de células madre embrionarias (despiece del embrion humano)”.
“Además -asegura-, las células embrionarias son muy díscolas, poco manejables, y
fácilmente crecen sin control produciendo tumores”.

Yo soy yo, no un juguete.

Portada de Alfa y Omega

¿De quién son mis ojos?

Las familias del futuro -profetizan e incluso celebran algunos- serán mucho más difíciles de dibujar que las normales -tradicionales, dicen-: padres legales (parejas e individuos hetero u homosexuales), donantes de óvulos y espermatozoides, madres-incubadora, medio-hermanos desconocidos… Muchos de los que participan en esta industria que mueve cientos de millones de euros han asumido, a la vez, ser sus víctimas. A los niños, en cambio, se les impone esta situación. Los pocos que no terminan como embriones desechados están empezando a hacer oír sus quejas.

Otros temas destacables: Eutanasia: catálogo de mitos. Los debates sobre la eutanasia suelen basarse en casos extremos, manipulación de sentimientos como la compasión, o el miedo al sufrimiento, y acusaciones infundadas a la Iglesia. Todo ello disfraza la verdadera naturaleza y las implicaciones de los argumentos pro-eutanasia.

El circo proabortista. Dos comisiones paralelas, expertos que tienen en juego intereses económicos, voces silenciadas, políticos que salen dando un portazo de la sala cuando se escucha una opinión diferente de la suya… El debate sobre la posible modificación de la ley del aborto pone en evidencia las tesis proabortistas de PSOE, Izquierda Unida y Grupo Mixto (en manos del BNG), que contrastan con los esfuerzos del PP y los grupos provida para aportar argumentos de peso a las discusiones políticas.

Esto es sólo el principio. La reunión de Washington era precisa, pero ahora debe venir un diagnóstico muy severo para cada país, porque no todos tienen los mismos problemas. Después, llegará el momento de las dolorosas curas, incluso de severas operaciones quirúrgicas -las llamadas reformas estructurales- que, para quienes las acepten, serán salvíficas. Quienes se nieguen a seguir el molesto tratamiento, correrán el riesgo de hundirse.

“La sangre de cordón umbilical ya ha curado a 10.000 personas”, indica Colin McGuckin; las células embrionarias, a nadie

Colin McGuckin se va a Francia para poder trabajar con células madre adultas.

Experto en células madre adultas emigra a Francia por la “obsesión” inglesa con las embrionarias.

Colin McGuckin, profesor de medicina regenerativa de la Universidad de Newcastle ha anunciado que abandona Inglaterra para investigar con células madre adultas en Francia. Asegura que en el Reino Unido no puede trabajar, porque el país está “obsesionado” con las células embrionarias pese a sus nulas aplicaciones médicas hasta el momento y que en Inglaterra se desprecia a las células madre adultas y no se financia su investigación.

“La base de mi vocación es el trabajo con pacientes y ayudar a los pacientes y desgraciadamente no puedo hacerlo en el Reino Unido”, declaró McGuckin al TIMES HIGHER EDUCATION. El profesor y su equipo de diez personas, especializados en la investigación con sangre del cordón umbilical y células adultas, se trasladarán a Francia, a la Universidad de Lyon, donde la financiación y apoyo a las diversas líneas de investigación “están mucho más equilibradas”.

“Francia apoya mucho más las células madre adultas porque saben que son las que ya se están usando en la fase clínica y que son las que más probablemente se usarán”, dijo McGuckin. En cambio, “en el Reino Unido, una enorme cantidad de dinero del gobierno se ha gastado en células embrionarias, sin que se haya tratado ni un solo paciente, en detrimento de las células adultas, que están gravemente infrafinanciadas”, denuncia el investigador.

Incluso cuando hay financiación, las universidades no se esfuerzan por potenciar esta rama de la medicina regenerativa, asegura McGuckin. Él, en la universidad de Newcastle, tuvo que devolver 1.800.000 libras porque la universidad no le podía aportar espacio de laboratorio, y en otra ocasión no pudo recibir 10 millones de libras porque la oficina de negocios de la Universidad “no supo cerrarlo”.

“La sangre del cordón umbilical ya ha curado a unas 10.000 personas, y pese a eso la mayor parte de la financiación británica en células madre va a otros tipos de células, incluyendo enbrionarias, que no se espera que curen a nadie en los próximos 50 años; el valor del dinero público exige que este tema se trate y los pacientes reciban lo que necesitan”, asegura Colin McGuckin.

El caso inverso: Stojkovic, de Newcastle a Valencia, para clonar mejor

Hay que tener en cuenta que la Universidad de Newcastle no sólo pierde investigadores de células adultas como McGuckin; también a los de células embrionarias. En Enero de 2006 dejó de investigar allí el serbio Miodrag Stojkovic, pionero en clonación de embriones (transferencia nuclear) para irse a Valencia, al Centro de Investigación Príncipe Felipe, atraído por la financiación española a la clonación y la investigación que destruye embriones humanos. Ahora es su subdirector. Stojkovic, entusiasta de la clonación de embriones, declaró en un programa de televisión alemán en julio de 2006 (“Menschen bei Maischberger ” ARD; 6/6/2006) que con las células madre habría pacientes parapléjicos caminando en el 2009. Pero no especificó si hablaba de las adultas o de las embrionarias.

Por el momento, Stojkovic no ha curado a nadie con sus embriones ni sus instalaciones en Valencia. Eso no impidió que el 30 de noviembre de 2007 recibiera un premio la “Confederación de Discapacitados Físicos y Orgánicos de la Comunidad Valenciana (Cocemfe-CV)” por sus “importances avances”.

La semana pasada el Reino Unido aprobó una ley de “barra libre con los embriones”, en varios aspectos aún más permisiva que la española y que desprotege masivamente a los seres humanos en su fase de embrión. Pero por otra parte hay en preparación una propuesta del parlamentario David Burrowes que favorecería la donación de cordones umbilicales y la conservación de su sangre.

En el mundo hay unos 300.000 cordones umbilicales conservados en bancos especiales; siete de estos bancos están en España, con unos 28.000 cordones. Según distintos expertos, con 20.000 cordones se tienen los tipos de sangre y células para tratar la inmensa mayoría de los casos. Otras fuentes hablan de que es necesarrio tener 60.000 cordones almacenados (y bien identificados) para cubrir las distintas necesidades. En cualquier caso, los cordones umbilicales ya salvan vidas, y la destrucción de embriones, no.

La Iglesia Escocesa se Moja.

Cardenal Keith Patrick O Brien

La Iglesia escocesa compara la nueva ley británica sobre embriones con las atrocidades nazis

La iglesia Católica de Escocia ha enviado una carta al Primer Ministro, Gordon Brown, criticando la aprobación, por parte del Parlamento Británico, de la ley que permite la creación de embriones híbridos con fines científicos. El cardenal Keith Patrick O’Brien lamenta también que se admita la extracción de células madre adultas a los incapacitados para investigación.

En una carta abierta al Primer Ministro Gordon Brown, el cardenal O’Brien compara la nueva Legislación de Embriología y Fertilización, aprobada la semana pasada por el Parlamento Británico, con las atrocidades nazis. El líder de la Iglesia Católica escocesa asegura que las implicaciones grotescas de la ley son horrendas.

Además, ante el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre, el cardenal Keith Patrick O’Brien ha denunciado la “indiferencia bárbara” hacia los derechos de los niños no nacidos. Interviniendo el pasado sábado en la Conferencia Anual de la Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) en Glasgow (Escocia), el purpurado afirmó que, a pesar de que al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció a nivel mundial un marco de derechos humanos, “la dura realidad es que las nobles palabras de estas declaraciones han venido acompañadas de una indiferencia bárbara hacia los derechos de los concebidos”. El sistema de los derechos humanos, observó, “ha fracasado miserablemente sobre todo a la hora de defender el más básico de estos derechos, el derecho a la vida”. “Fuerzas oscuras han distorsionado las leyes y las conciencias de nuestra nación, y nuestra situación es ahora peor que nunca”, lamentó, recordando que según datos difundidos por los medios en Escocia se realizan 38 abortos cada día. El año pasado hubo 13.703, contra los 13.163 de los doce meses precedentes. A propósito de esto, recordó la cuestión de la Human Fertilisation and Embryology Bill votada el 22 de octubre pasado, y definida por el purpurado como “un monstruoso ataque a los derechos humanos, a la dignidad y a la vida humana”. “No podemos basarnos en la ley para salvarnos de nuestros problemas”, confesó el cardenal O’Brien. “El hecho de que nuestra sociedad se haya precipitado a una cultura de la muerte deriva de haber relegado cada vez más a Dios a los márgenes de nuestra vida y de la conciencia colectiva de nuestras naciones”. Si los ordenamientos aprobados por los parlamentarios se pueden criticar y deplorar, constata, “debemos reconocer también que quienes han sido elegidos por nosotros, en nuestro nombre, en su mayor parte reflejan la sociedad de la que proceden: apoyan el aborto porque la sociedad lo apoya, apoyan la experimentación con embriones porque la sociedad la apoya, y apoyan los tests genéticos y la potencial eliminación de los concebidos porque la sociedad lo hace”.”¡Nuestra lucha, nuestra batalla -la vuestra- debería referirse no sólo a los elegidos, sino también al electorado!”, exclamó. “Las leyes buenas derivan de las buenas sociedades”. Por este motivo, exhortó a una verdadera y propia “conversión de la sociedad”, admitiendo que no es posible “inculcar los valores morales a través de la legislación. Sólo inculcando, implantando un sentido de lo que es justo y lo que es equivocado en todos aquellos que nos encontramos, con la esperanza de que hagan lo mismo”. Apelando a “todas las personas de buena voluntad”, el cardenal exhortó a “considerar cada vez más el papel de la conciencia y su vínculo intrínseco con la verdad”. La Iglesia, ha subrayado, “es una indicación para la conciencia, y no solo para quienes se adhieren a la fe católica, sino para todos los pueblos”. “A través de nuestras elaboradas estructuras políticas y legales y nuestras nobles declaraciones, hemos creído que podríamos construir una sociedad sin Dios”, admitió, revelando que “este proyecto ha fracasado”.”Animo a todos mis parroquianos y a cada uno de vosotros a que examinéis vuestra conciencia e intentéis reconstruir nuestra cultura y despertar la conciencia de todos”. Benedicto XVI, recordó, “ha escrito mucho sobre la importancia de la conciencia, sobre la necesidad de sostenerla con las enseñanzas de la Iglesia, pero también sobre la necesidad de reflexionar sobre ella”. Por ello, debemos promover una vez más la necesidad del recogimiento, de la meditación y de la oración íntima. Esto representará la fuente de fuerza para cada individuo, y juntos podremos transformar nuestra cultura. “Después de 60 años, os exhorto a trabajar para establecer la lucha contra el aborto como verdadera cuestión de derechos humanos -concluyó dirigiéndose a los miembros del SPUC-. Prometo trabajar con vosotros con este fin de cualquier forma posible. Junto con la ayuda de Dios, creo que es una batalla que podemos vencer”.