La fiesta de Todos los Santos nos recuerda que la santidad no es para unos pocos

Mons. Jesús García Burillo, a través de las dos celebraciones tan antagónicas que se celebran a la vez, el católico día de Todos los Santos y el pagano halloween “exportado desde Estados Unidos por obra y gracia de la globalización”, explica en un escrito “un tema decisivo como es la muerte”.

Calabaza típica de adorno en la noche de halloween Mons. García Burillo se remonta al origen de la ‘noche de brujas’, nacida de la creencia de que la muerte se apoderaba de la tierra cuando llegaban los fríos invernales, tras la recogida de la cosecha. Y no sólo de la tierra: “muchos seres queridos exhalaban su último aliento” por el frío soportado en los campos.

El cristianismo cambió completamente esta perspectiva. Incluso, señala Burillo, el vocablo halloween es posible que derive de la expresión all hallow’s eve, es decir, la víspera de Todos los Santos. Antes de conocer el Evangelio, el pueblo vivía atemorizado ante la perspectiva de la muerte. Fue a la luz del mensaje de la Vida Eterna como los hombres “descubrieron que la muerte no es tan terrible como parece”. Por eso, el cristiano “puede burlarse de los monstruos pues, por fieros que parezcan, carecen de cualquier atisbo de poder al lado de Dios”.Burillo asegura que halloween tiene dos dificultades para los creyentes: que, como fiesta que es, “nos evade y nos aliena de la realidad incorporando, si  es preciso, los medios habituales del alcohol, la droga o la lujuria”. La segunda es que “nos puede hacer olvidar lo que realmente celebramos ese día: la solemnidad de Todos los Santos”, e la que recordamos que la santidad “no es una meta imposible, reservada a unos pocos escogidos, sino una gracia al alcance de todos”. En esta fiesta celebramos la “alegría infinita de todos los hermanos en la fe, muchos de ellos parientes o amigos nuestros que, una vez purgados sus pecados, participan ya de la gloria celeste e interceden por nosotros ante Dios”.Finalmente, invita a todos, “especialmente a los padres y profesores católicos”, que en lugar de jugar con los hijos o alumnos al halloween, festejen a los Santos, “valorando el triunfo de Cristo en sus vidas” y animándonos “a caminar unidos al Señor, que nos adentra en la fiesta verdadera, la de participar en la alegría de su Reino, al que todos estamos invitados”.
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Los católicos ante el Aborto

¿Qué entiende la Iglesia por aborto?

La Iglesia Católica entiende por aborto la muerte provocada del feto, realizada por cualquier método y en cualquier momento del embarazo desde el instante mismo de la concepción. Así ha sido declarado el 23 de mayo de 1 988 por la Comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico.

La cuestión del aborto provocado, ¿es sólo un problema científico, político o social?

Ciertamente, no. Esta cuestión es, desde luego, un problema científico, político y social grave. Pero también es, y en gran medida, un serio problema moral para cualquiera, sea o no creyente.

¿Tenemos los católicos obligaciones adicionales acerca de la cuestión del aborto, respecto de los no católicos o no creyentes?

Todo hombre y toda mujer, si no quieren negar la realidad de las cosas y defienden la vida y la dignidad humanas, han de procurar por todos los medios lícitos a su alcance que las leyes no permitan la muerte violenta de seres inocentes e indefensos. Pero los cristianos, entre los que nos contamos los católicos, sabemos que la dignidad de la persona humana tiene su más profundo fundamento en el hecho de ser hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, que quiso ser hombre por amor a todos y cada uno de nosotros.

Por eso los católicos, si vivimos nuestra fe, valoramos en toda su dimensión el drama terrible del aborto como un atentado contra esta dignidad sagrada. Más que de obligaciones adicionales, pues, habría que hablar de una más profunda y plena comprensión del valor de la persona humana, gracias a nuestra fe, como fundamento para nuestra actitud en favor de la vida, ya que sabemos que el olvido de Dios lleva con más facilidad al olvido de la dignidad humana.

Como católica, ¿en qué incurre una persona que realiza o consiente que le realicen un aborto?

Quien consiente y deliberadamente practica un aborto, acepta que se lo practiquen o presta una colaboración indispensable a su realización, incurre en una culpa moral y en una pena canónica, es decir, comete un pecado y un delito.

¿En qué consiste la culpa moral?

La culpa moral es un pecado grave contra el valor sagrado de la vida humana. El quinto Mandamiento ordena no matar. Es un pecado excepcionalmente grave, porque la víctima es inocente e indefensa y su muerte es causada precisamente por quienes tienen una especial obligación de velar por su vida.

Además, hay que tener en cuenta que al niño abortado se le priva del Sacramento del Bautismo.

¿Qué es una pena canónica?

La pena canónica es una sanción que la Iglesia impone a algunas conductas particularmente relevantes, y que está establecida en el Código de Derecho Canónico, vigente para todos los católicos.

¿En qué pena canónica incurre quien procura un aborto?

El que procura un aborto, si sabe que la Iglesia lo castiga de este modo riguroso, queda excomulgado. El Canon 1398 dice: “Quien procura un aborto, si éste se produce, incurre en excomunión Latae sententiae”

Por otra parte, el Canon 1041 establece que el que procura un aborto, si éste se consuma, así como los que hayan cooperado positivamente, incurre en irregularidad, que es el impedimento perpetuo para recibir órdenes sagradas.

¿Qué quiere decir incurrir en excomunión?

Significa que un católico queda privado de recibir los Sacramentos mientras no le sea levantada la pena: no se puede confesar válidamente, no puede acercarse a comulgar, no se puede casar por la Iglesia, etc. El excomulgado queda también privado de desempeñar cargos en la organización de la Iglesia.

¿Qué quiere decir que una excomunión es Latae sententiae?

Con esta expresión se quiere decir que el que incurre en ella queda excomulgado automáticamente, sin necesidad de que ninguna autoridad de la Iglesia lo declare para su caso concreto de manera expresa.

¿Significa algo especial la frase “si éste -el aborto- se produce”?

Sí. Quiere decir que, para que se produzca la pena de excomunión, el aborto debe consumarse, es decir, el hijo ha de morir como consecuencia del aborto. Si, por cualquier circunstancia, el aborto no llega a consumarse, no se producirá la excomunión, aunque se dará el pecado.

En el caso del aborto, ¿quiénes incurren en la pena de excomunión?

Si se dan las condiciones que configuran la pena de excomunión, en este caso quedan excomulgados, además de la mujer que aborta voluntariamente, todos los que han prestado colaboración indispensable a que se cometa el aborto: quienes lo practican, quienes los ayudan de modo que sin esa ayuda no se hubiera producido el aborto, etc.

¿Qué razón de ser tiene que el aborto está condenado por una pena canónica tan grave como es la excomunión?

La razón de ser de esta norma es proteger -también de esta manera, no sólo con la catequesis y la recta formación de la conciencia- la vida del hijo desde el instante mismo de la concepción, porque la Iglesia se da cuenta de que la frágil vida de los hijos en el seno materno depende decisivamente de la actitud de los más cercanos, que son, además, quienes tienen más directa y especial obligación de protegerla: padres, médico, etc. Luego, cuando el niño nazca, estará ya además protegido de alguna manera por la sociedad misma.

La Iglesia ha entendido siempre que el aborto provocado es uno de los peores crímenes desde el punto de vista moral. El Concilio Vaticano II dice a este respecto: “Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misión de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (Const. “Gaudium et Spes”).

Pero ya que en los últimos años cada vez hay más Estados que permiten el aborto, ¿no habría sido un gesto de benevolencia de la Iglesia el haber mitigado las penas para los católicos que aborten?

La Iglesia pudo haber cambiado, en la última y profunda revisión del Código de Derecho Canónico culminada en 1983, la pena de excomunión que pesa sobre los que procuran conscientemente un aborto, pero no lo hizo así precisamente porque en las últimas décadas se ha producido en todo el mundo una acusada relajación de la sensibilidad de las gentes (y también de muchos creyentes) hacia este crimen. Y si bien esta mayor laxitud social, que ejerce una presión cierta sobre las conciencias, puede disminuir la gravedad del delito en algunos casos, una atenuación de la pena habría suscitado, inevitablemente, la errónea idea de que la Iglesia considera hoy el aborto provocado como menos grave que antes, cuando, evidentemente, no es así.

La Iglesia es Madre y Maestra; como Madre, es lenta para la ira y fácil para el perdón, pero como Maestra no puede desvirtuar el depósito de la doctrina legado por Dios, y no puede decir que está bien lo que está mal, ni puede dar pie a que nadie suponga que actúa de esta manera.

¿Puede suceder que alguna persona consienta o colabore en un aborto y no incurra en excomunión?

Sí. Dado que en Derecho Canónico no existe delito si no hay pecado grave, hay circunstancias en las que no se incurre en esta pena, que requiere plena imputabilidad. Por ejemplo, no quedan excomulgados los que procuran un aborto si ignoran que se castiga con la excomunión; los que no tengan conciencia de que abortar voluntariamente es pecado mortal; los que han intervenido en un aborto forzados con violencia irresistible contra su voluntad o por miedo grave; los menores de edad…; en general, los que han obrado sin plena advertencia y pleno consentimiento.

En el caso de que un médico (o un anestesista o una enfermera), por no estar dispuesto a realizar este tipo de intervenciones, fuese despedido y padecieran necesidad él y su familia, ¿podría colaborar?

Nunca se puede colaborar de modo positivo en la comisión de un acto que va contra la ley de Dios, que hay que obedecer antes que a la ley de los hombres. El católico que se halla en esta situación tiene la obligación grave de ampararse en el derecho a la objeción de conciencia, aunque esta actitud pueda acarrearle represalias.

El profesional sanitario cristiano ha de tener presente, además, que si es conocida su condición de creyente puede provocar un grave escándalo si colabora a la práctica de abortos.

Si los familiares de ese profesional son también cristianos, tienen la responsabilidad humana y moral de ayudarle a sobrellevar las dificultades, apoyarle en sus decisiones y hacer causa común con él en esos momentos de tribulación. Y esta responsabilidad alcanza también a sus amigos y colegas, si son cristianos y quieren vivir auténticamente su fe, así como a los miembros de la comunidad católica en que el profesional sanitario se desenvuelva.

¿Y qué ha de hacer el resto de las personas que trabajan en un hospital donde se practican habitualmente abortos?

Esas personas han de poner todos los medios lícitos a su alcance para que se dejen de practicar abortos. En cualquier caso, han de negar su colaboración directa a esas acciones.

¿No es la doctrina católica sobre el aborto una dura doctrina, que muy pocos podrán seguir?

Casi con estas mismas palabras replicaron los contemporáneos de Jesús cuando oyeren su predicación. Y el mismo Jesús nos dijo que hay que seguir el sendero estrecho para llegar al Reino de los Cielos. Seguir a Cristo en Su Iglesia no es fácil, pero con la Gracia de Dios se allana el camino y se superan las dificultades, por grandes que parezcan. También nos dijo Jesús que fuéramos a Él con confianza, y Él nos aliviaría de nuestras angustias.

La doctrina católica sobre el aborto no proviene de la voluntad de la autoridad eclesiástica, sino que está fundamentada en lo más profundo de la naturaleza de las cosas queridas por Dios, que se expresa en la Ley que Él nos ha dado a conocer, y que la Iglesia tiene la misión de transmitir. Pero la Iglesia cumple también con su deber siendo el ámbito en que los cristianos pueden fortalecer mejor su fe y ser ayudados y estimulados a vivir más intensamente su vida cristiana.

¿Cómo puede levantarse una excomunión, tras haber colaborado en un aborto consumado?

Si un católico se encuentra en esta situación, debe acudir al obispo o al sacerdote en quien éste delegue. En la práctica, puede dirigirse a cualquier sacerdote, que le indicará lo que debe hacer.

¿Tienen los católicos, además de la obligación grave de no colaborar en ningún aborto provocado, otras obligaciones en esta materia?

Todos los católicos estamos llamados a una vida plena, es decir, a la santidad, y a contribuir activamente a la extensión del Reino de Dios en la tierra llevando el Evangelio hasta el último rincón del mundo. Si todo miembro responsable de una sociedad que se proclama civilizada tiene el deber de defender la vida y la dignidad humanas, por muchas más razones los católicos hemos de asumir esta tarea.

¿Cómo se puede hacer esto, en el caso del aborto?

El lograr que en una sociedad se respete el derecho a la vida es responsabilidad de todos en su actividad cotidiana, pues todos, con el ejemplo de su conducta, sus palabras, sus escritos, sus opiniones, su voto, la educación de sus hijos, etc., influyen en lo que se piensa, en cómo se vive Y en lo que se legisla.

Ciertamente, un papel importante corresponde a políticos, educadores y responsables de medios de Comunicación social, por la repercusión que sus palabras o sus acciones tienen en la colectividad; pero ellos, al tiempo que influyen sobre la sociedad, son influidos a su vez también por ella.

¿Qué puede hacer para influir en esta materia un cristiano corriente, un ciudadano normal que ni sale en la televisión, ni habla desde una cátedra o una tribuna pública?

Lo primero que cada uno puede y debe hacer para afirmar la vida es vivir con la conciencia de su dignidad. Sólo afirmaremos la vida de otros si nosotros percibimos la nuestra en toda su grandeza y si nuestra conducta es coherente con nuestra convicción. El ejemplo de Jesús, tomando en serio a cada una de las personas que se encontraba, debe servirnos para que todos los que se crucen en nuestra vida se sientan valorados y tenidos en cuenta como seres únicos. Una afirmación así de la vida personal en nuestras experiencias cotidianas hará posible que surja, naturalmente, la estima por todos y cada uno de los seres humanos, también los concebidos y no nacidos. Pero junto a esta actitud general, caben muchas maneras concretas de trabajar específicamente en favor de la vida:

  • Rogando al Señor por los legisladores y los dirigentes sociales en general, para que sepan comprender que los hijos concebidos y no nacidos son los más inocentes y los más indefensos miembros de, nuestra sociedad, y que, como ha dicho repetidamente el Papa Juan Pablo li, nunca se puede legitimar la muerte de un inocente.
  • No despreciando el valor moral del dolor y del sacrificio, cuyo rechazo lleva a justificar cualquier intento de acabar con lo que se cree que son sus causas, incluidos los ancianos o enfermos inútiles, los deficientes que son una carga o los nuevos hijos que pueden complicar la vida o disminuir el bienestar de la familia.
  • Acogiendo y ayudando, también económicamente, a quienes, por razón de su maternidad, se encuentran en situaciones difíciles.
  • Recibiendo con alegría, por duro que pueda ser, al nuevo hijo enfermo o deficiente que llegue a la familia, como una bendición de Dios. Es ejemplar el testimonio de numerosísimos padres cristianos en este sentido.
  • Reaccionando positivamente ante escritos públicos o programas audiovisuales que defiendan la vida humana, y críticamente ante los que la ataquen.
  • Orientando el voto hacia las alternativas que merezcan más confianza por sus actitudes ante la vida en general, y ante la cuestión del aborto provocado en particular.
  • Informando a quienes nos rodean, con caridad, pero con firmeza y claridad, de la realidad del hijo no nacido y de la importancia de defender su derecho a vivir.
  • Los médicos, en especial los ginecólogos, y otros profesionales sanitarios, empleando los medios técnicos que permiten que una madre vea en una ecografía, con sus propios ojos, al hijo en sus entrañas, moviéndose, nadando, chupándose el dedo. Se ha dicho que si el vientre de las madres fuera transparente, muchos verían la cuestión del aborto provocado de otra manera.

Son sólo algunos ejemplos que puedan dar idea del enorme campo que un cristiano tiene ante sí en relación con este gravísimo problema.

¿Es razonable pensar que un día la vida y la dignidad humanas se respetarán desde la concepción hasta la muerte?

No es posible contestar rotundamente a esta cuestión, pero hacia este objetivo deben encaminarse los esfuerzos de todos los que aspiran a un mundo justo. Las agresiones a la vida humana, especialmente de los inocentes, han tenido siempre en la historia consecuencias dramáticas. Los cristianos sabemos que cuando las personas y las colectividades han reconocido a Jesucristo, este reconocimiento ha supuesto una afirmación de la vida sin parangón con cualquier otra cultura. Por eso debemos empeñarnos en la extensión de la presencia de Cristo en la sociedad, porque de este modo los hombres reconocerán su propia grandeza y podrán vivir con una nueva conciencia propia dignidad. Con el auxilio de Jesús y de su madre, que lo concibió en su seno, y con el ejemplo nuestra propia vida, será posible trabajar mejor en defensa de este ideal.

Fuente: “EL ABORTO” 100 CUESTIONES Y RESPUESTAS SOBRE LA DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA ACTITUD DE LOS CATÓLICOS Conferencia Episcopal Española Comité para la Defensa de la Vida Madrid, 25 de marzo de 1991

A LOS CATÓLICOS DE VALENCIA – Consejo de Gobierno de la Archidiócesis

En relación con las graves acusaciones vertidas durante estos días contra el Arzobispo de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares, con motivo de una homilía con el título “En defensa y apoyo de la familia”, cuyo texto completo puede verse en la página web del arzobispado http://www.archivalencia.org, los católicos valencianos deben saber lo siguiente:

1º- La postura de la Iglesia Católica ante la llamada “Ideología de género” puede encontrarse, entre otro lugares, en el número 56 de la reciente Exhortación Apostólica del Papa Francisco `Amoris Laetitia´, cuando dice: “otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que `niega la diferencia y reciprocidad natural de hombre y mujer´. Ésta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia”.

2º. Cuando se lee el texto completo de la homilía se constata que su objetivo es la defensa de la familia, frente a los desafíos de los que habla el Papa. El derecho del Cardenal a opinar sobre estos temas está amparado por la Constitución Española en su artículo 20, que entre otras cosas afirma lo siguiente: “Se reconocen y protegen los derechos: a) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

3º. Nos consta que el Cardenal en ningún momento tuvo la intención de ofender a ninguna persona. Por ello, la acusación de “homofobia” de la que el Cardenal ha sido objeto, debe ser probada razonadamente ante un juez. De lo contrario, no pasa de ser una afirmación subjetiva y gratuita.

4º El Obispo auxiliar y el Consejo de Gobierno de la archidiócesis muestran su comunión con el Arzobispo en su defensa de la familia y se unen a su dolor y preocupación por la propagación de ideologías que destruyen la persona humana.

El Consejo de Gobierno
Archidiócesis de Valencia

“La familia cristiana es la esperanza para hoy”

Fiesta de las Familias 2012
Un año más, con motivo de la Navidad, Madrid celebrará la fiesta de la Sagrada Familia en la Plaza de Colón. Se ha convertido en una tradición en la que participan además muchas familias de diferentes países de Europa.

Este año, el lema elegido ha sido sacado de una frase de Benedicto XVI. Con él, “La familia cristiana es la esperanza para hoy “, se quiere transmitir un mensaje alegre y positivo sobre la familia, consecuencia de la fe en Dios y del plan divino sobre la institución familiar. En estos momentos difíciles que atraviesa la sociedad, la familia cristiana brilla con la luz de Dios, como auténtica esperanza ante la crisis actual.

La Fiesta se celebrará el domingo día 30 de diciembre. A las 12,00 horas habrá una conexión con Roma para escuchar el mensaje del Santo Padre, y a continuación dará comienzo la Eucaristía, presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Mª. Rouco Varela. La Santa Misa será concelebrada por los obispos de la Provincia Eclesiástica, y numerosos obispos españoles y de otros países.

Previamente, y como preparación a la Misa, Kiko Arguello, iniciador del Camino Neocatecumenal, proclamará el Kerigma a partir de las 10,30 horas. También hablará Mons. Vicenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia en el Vaticano.

Fiesta de las Familias
Como es sabido, este año se celebra en todo el mundo el Año de la Fe, convocado por el Santo Padre Benedicto XVI. En este contexto, toda la comunidad diocesana se ha implicado en la celebración de este día. Y, por deseo del Cardenal de Madrid, la Misión Madrid se ha encargado de organizar importantes novedades que ayudarán a prepararse para vivir con más sentido católico esta Fiesta.

Los días previos a la Fiesta de la Sagrada Familia, el viernes día 28, el sábado 29 y el domingo 30 hasta el inicio de la Santa Misa en la Plaza de Colón, en los Jardines del Descubrimiento tendrán lugar unos actos de preparación para celebrar la gran fiesta de la familia.

Así, en los Jardines habrá un lugar en el que toda la familia -abuelos, hijos y nietos- podrá rezar unida ante el Santísimo Sacramento expuesto en la Custodia. El motivo es pedir a Dios por la institución familiar, por las familias que pasan dificultad, por las familias pobres, por los niños sin hogar, por las madres en apuros en su gestación y por tantas personas maltratadas. También se pedirá para que se respete el derecho a la vida incondicionalmente, y por las intenciones que cada familia lleve en su corazón.

Además, se instalarán unos confesionarios para que, quien lo desee, pueda recibir el Sacramento de la Reconciliación que tanto ayudó en la JMJ.

Junto a esto, se explicarán las actividades que la Iglesia diocesana realiza en Madrid en pro de las familias y personas afectadas por la crisis. Se ofrecerá la información necesaria sobre cómo se puede ayudar a esas personas a través de las instituciones de la Iglesia: colaborando como voluntarios, realizando una aportación económica, y de cualquiera de las maneras al alcance de cada uno.
Todo se desarrollará en un ambiente festivo y alegre. Vendrán los pajes de los Reyes Magos para recoger las cartas de las niñas y niños, así como los donativos de las personas mayores para entregárselos a Sus Majestades los Reyes, que los emplearán en favor de niños pobres y familias muy necesitadas.

Con estos actos se hará visible en Madrid la transcendencia de las familias cristianas y su carácter colaborador en la consecución del bien de toda la sociedad.

Visítanos y amplia información en: http://www.porlafamiliacristiana.es

Nigeria: los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque islamista

Los obispos de Nigeria han censurado al gobierno, afirmando que es demasiado débil para afrontar la creciente amenaza de los islamistas que llevan a cabo una campaña de terror contra los cristianos.

El arzobispo Ignatius Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal y el arzobispo John Onaiyekan de Abuja denunciaron la débil respuesta del gobierno a la creciente amenaza de los grupos islamistas, afirmando que los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque.

Hablaron después de que al menos 21 personas fueran asesinadas y más de otras veinte heridas ayer domingo 29 de abril, en ataques coordinados que tenían como objetivo los servicios dominicales en un campus universitario en Kano, y una capilla en Maiduguri que pertenece a la Iglesia de Cristo de Nigeria.

La violencia es la última de una serie de ataques a los fieles en domingo pero, en un signo de que la situación ha empeorado, los cristianos de la capilla de la Universidad Bayero fueron tiroteados por islamistas cuando trataban de escapar del escenario.

Nadie ha reivindicado la autoría de los ataques

Hablando desde Nigeria, en entrevistas con la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada, ambos obispos dijeron que han perdido la paciencia con los nulos esfuerzos del gobierno para detener la crisis causada por Boko Haram y otros grupos militantes.

El arzobispo John Onaiyekan dijo: “Al principio estábamos dispuestos a ser pacientes con el gobierno cuando decía que este tipo de terrorismo islámico es nuevo”.

“Han tenido tiempo suficiente para aprender cómo manejar esta situación, reuniendo inteligencia sobre los directamente implicados y ofreciendo documentación”.

“Ha quedado claro que tenemos un débil gobierno que ha reunido un conjunto de compromisos que significan que la acción que debería tener lugar no está teniendo lugar”.

El arzobispo dijo que el gobierno estaba demasiado dividido “para mostrar la voluntad política” para afrontar la crisis.

Por su parte, el arzobispo Kaigama dijo: “Los ataques crecientes muestran que la seguridad del gobierno no funciona”.

“El gobierno no es capaz de manejarse con la situación de seguridad y nos sentimos completamente aprensivos como resultado”.

“Por qué el gobierno no puede identificar a la gente implicada desconcierta a la imaginación. Yo pago impuestos y tengo derecho a saber que se está haciendo sobre el problema”.

El arzobispo Kaigana, cuya diócesis norteña de Jos ha estado entre las más afectadas por la violencia islamista, dijo: “Estos jóvenes asesinados en la universidad eran la esperanza de nuestro país. Esto desafía a la lógica, Eran gente que trataba de construir un país mejor”.

El grupo islamista Boko Haram, que ha reivindicado la responsabilidad de un número de ataques, se dice que ha asesinado al menos a 450 personas este año sólo en violencia contra objetivos no sólo de iglesias sino de edificios del gobierno, la policía y mercados.

En uno de los peores ataques, 44 personas fueron asesinadas y más de 80 heridas el día de Navidad, el año pasado, cuando un suicida con bomba atentó contra la iglesia católica de Santa Teresa, en Madalla, fuera de la capital.

El mes pasado, un portavoz de Boko Haram dijo que el grupo terrorista islamista ha declarado “una guerra a los cristianos” y que busca su “erradicación” de todas las partes del país.

Zenit

Persecución religiosa en Vietnam

 La Federación de la Prensa Católica Vietnamita expresó su protesta ante la comunidad internacional y condenó duramente los abusos de los medios de comunicación oficiales, así como de la policía y de las bandas organizadas presuntamente por el gobierno comunista de Vietnam, en el asunto de una parroquia a la que han sido confiscados terrenos de modo ilegal y contra la misma constitución vietnamita.
El 3 de noviembre de 2011, un grupo de casi cien personas, como aparecidas de la nada, irrumpieron en el atrio de la iglesia parroquial de Thai Ha, con dos altavoces en la mano, insultando a los religiosos, sacerdotes y feligreses, antes de agredirles físicamente.
Los intrusos insultaron, además, y amenazaron con matar a muchos sacerdotes y feligreses. Luego, de forma deplorable, usaron mazas para reducir a ruinas las propiedades de la Iglesia. Sólo abandonaron el lugar cuando las campanas comenzaron a sonar e innumerables personas de las parroquias vecinas llegaron a prestar socorro.
Quienes atentaron contra el orden, presuntamente orquestados, se fueron, pero la situación del día después, en la parroquia de Thai Ha, y en el convento redentorista, parecía haber empeorado,cuando las autoridades de Hanoi aumentaron la presión vindicativa contra el convento de los religiosos redentoristas, y la parroquia de Thai Ha.

Un pequeño ejército de la policía secreta, vestido de paisano, juntos a algunos guardias territoriales, observan y controlan los movimientos del interior y exterior de la iglesia, día y noche, con ayuda de videocámaras, instaladas estratégicamente en torno a la parroquia y al centro de las actividades.
Este violento atentado se parece al ataque sorpresa de 2008, cuyo objetivo fue también la parroquia de Thai Ha. El domingo 21 de septiembre de 2008, la capilla de los religiosos fue destrozada, incluyendo imágenes y libros. Además, “el grupo gritaba hasta desgañitarse algunos eslóganes amenazando con asesinar a sacerdotes, religiosos, fieles e incluso al arzobispo”, escribió Matthew Vu Khoi Phung, superior redentorista de Hanoi, en una carta de protesta enviada al Comité del Pueblo y a los departamentos de policía de Hanoi y el distrito de Dong Da, refiriéndose al entonces arzobispo de Hanoi Joseph Ngo Quang Kiet.
Como respuesta a esta acusación, el 11 de noviembre hubo un segundo atentado por parte de una multitud cada vez más numerosa.

El gobierno vietnamita ha negado toda responsabilidad por estas acciones violentas atribuyéndolas a “gestos espontáneos” del pueblo, que ha actuado “para proteger a la sociedad e impedir a los católicos provocar el caos social”.
El último episodio terrorista contra la parroquia de Thai Ha fue fuertemente criticado por los responsables religiosos y las comunidades de Vietnam. Justo después del atentado, el arzobispo de Hanoi y el obispo de Kontum expresaron su solidaridad con los redentoristas y los feligreses de Thai Ha. Las congregaciones católicas del norte y del sur celebraron numerosas vigilias de oración, en comunión con la comunidad de Thai Ha.

En internet, muchos no cristianos expresaron su preocupación y solidaridad con la causa de Thai Ha, lo que contrarresta el efecto del masivo ataque de los medios de comunicación, a través de emisoras estatales, antes y después del incidente del 3 de noviembre, con el fin de engañar al público sobre los sacerdotes y los feligreses de Thai Ha, y su incesante búsqueda de la justicia y de la verdad. Durante años, los redentoristas y sus fieles han protestado por la requisa de su tierra, injustamente confiscada por el Estado.
Lo que repetidamente se ha etiquetado de “propiedad pública”, en las declaraciones del Estado, había sido comprada por los redentoristas en 1928, para construir un convento y una iglesia. El convento fue inaugurado el 7 de marzo de 1929, y la iglesia seis años más tarde.
Cuando los comunistas tomaron el control de Vietnam del norte, el gobierno local fue reduciendo, pedazo a pedazo, el terreno del convento y de la parroquia. El área ocupada se ha visto reducida de 61.455 metros cuadrados a 2.700.

El 6 de enero de 2008, los parroquianos protestaron contra un plan del Estado que preveía vender su terreno a algunos operadores inmobiliarios privados para obtener un beneficio. En respuesta, después de una serie de atentados, arrestos y finalmente procesos contra los feligreses, el gobierno convirtió el terreno en un parque público.
Por necesidad de tener más espacio, a causa del aumento de los servicios religiosos y de las actividades parroquiales, el clero y los fieles de Thai Ha no tienen más elección que pedir que se les devuelvan sus terrenos.
Para demostrar su derecho a gestionar la propiedad, el gobierno vietnamita no pudo presentar ningún documento legal que apoye su reivindicación ilegal sobre las áreas en disputa, ya que el terreno y las estructuras han sido requisadas a los católicos fraudulentamente.

La confiscación es ilegal incluso en la rigurosa ley vietnamita, un sistema de reglas que viola gravemente la convención internacional sobre los derechos de la propiedad privada.
La Federación de la Prensa Católica Vietnamita condena severamente y denuncia, a la comunidad internacional, el acto terrorista perpetrado contra la parroquia de Thai Ha y pide al gobierno de Vietnam que frene “los actos terroristas contra el monasterio y la parroquia de Thai Ha” y también “la persecución contra la Iglesia Católica y el resto de religiones”, así como “que refuerce la seguridad de los lugares de culto de todas las religiones”.
También, que respete “seriamente la ley promulgada por el mismo gobierno y restituya todas las propiedades confiscadas a la Iglesia católica y a las demás religiones de Vietnam” y respeto así mismo “absolutamente los derechos humanos y la libertad religiosa, como se afirma en la Carta de las Naciones Unidas”.
“Con nuestra completa fe en Dios, estaremos en comunión, compartiremos y acompañaremos a la parroquia de Thai Ha a través de su camino de sufrimiento”, afirman los periodistas católicos. Y concluyen pidiendo “a todos los congresos, a los gobiernos, a los partidos políticos de todas las naciones, a las organizaciones pro derechos humanos, a Amnistía Internacional, a la Comisión Internacional de Derechos Humanos, a todas las organizaciones que tienen un especial interés por la libertad y los derechos humanos en Vietnam, y a las agencias de comunicación del mundo, que nos apoyen en esta lucha por los derechos humanos y por la libertad religiosa en Vietnam”.

Según informaba la agencia Eglises d’Asie, de las Misiones Extranjeras de París, en la mañana del 18 de noviembre, sacerdotes y fieles de la parroquia de Thai Ha y de otras parroquias vecinas, realizaron una manifestación que atravesó buena parte de Hanoi. Los manifestantes, varios centenares, se reunieron ante la sede del Comité popular de la capital para protestar por el expolio del convento por las autoridades. El cortejo avanzó en orden, blandiendo pancartas con lemas como “Cuando se coge, hay que devolver”, “Protestamos contra las calumnias y las contraverdades de la televisión sobre la parroquia de Thai Ha”. Otros pasquines, bajo el dibujo de una capilla transformada en lugar de fiestas para los cuadros del Partido, llevaba el letrero: “¡No profanéis los terrenos y las propiedades religiosas!”. También se leía el artículo 70 de la Constitución vietnamita : “Los terrenos de las religiones están protegidos por la ley”. En torno al cortejo de manifestantes, intimidaba la presencia de numerosos agentes de la Seguridad y barreras metálicas.

Hacia las 9,00, algunos sacerdotes, entre los manifestantes, fueron invitados a encontrarse con las autoridades en la sede del Comité popular. El encuentro duró una media hora. El resto de los manifestantes se dirigió al gran lago de Hanoi, pasando ante la sede del periódico de la capital, el Ha Nôi Moi, cuyos artículos sobre el suceso de Thai Ha fueron fuertemente agresivos. A orillas del lago, sacerdotes fueron entrevistados por representantes de la prensa internacional. Hacia las 10,00, la manifestación pasó ante la catedral y la estatua de la Virgen en el atrio.
La manifestación, al parecer, fue improvisada para reaccionar al golpe de fuerza de las autoridades municipales en la noche del 16 al 17 de noviembre.

Tras el atentado, los responsables no juzgaron necesario cambiar el programa cotidiano de la parroquia y se celebraron las dos misas previstas, y numerosos fieles permanecieron en el lugar. Muchos más llegaron para ofrecer su ayuda a los religiosos. Se inició una noche de vigilia.
Hacia las diez de la noche, importantes fuerzas del orden con policías, agentes de Seguridad, milicianos, acompañados por perros policía, fueron movilizados para proteger las excavadoras y otros vehículos destinados a los trabajos de roturación del terreno para la construcción de la estación depuradora.
Según el testimonio de un parroquiano, recogido por Radio Free Asia, un gran número de personalidades del Partido comunista vietnamita acompañaban la operación policial.
Numerosos fieles de Thai Ha, inquietos, siguieron engrosando las filas de defensores de la parroquia. Muchos temían ver, como el 3 de noviembre pasado, a los mercenarios de la otra vez introducirse en el convento.

El 10 de noviembre, antes del atentado, se había celebrado una reunión entre un gabinete de abogados, un religioso de la parroquia y un responsable del hospital Dông Da, cuyo proyecto de construcción de una estación depuradora de aguas residuales, en un terreno de la parroquia, está en el origen del conflicto con los religiosos redentoristas.
Los religiosos pidieron ser informados sobre el proyecto de construcción de la estación depuradora para su estudio por la parroquia y que la capilla, en el interior del hospital, no fuera utilizada como lugar de diversión. Las peticiones parecían haber sido bien acogidas por la otra parte, pero se trataba, como han demostrado los acontecimientos, de una falsa impresión.

Zenit

Católicos y Vida Pública

 La Fundación Universitaria San Pablo-CEU, obra de la Asociación Católica de Propagandistas (AcdP) y organizadora de los congresos Católicos y Vida Pública, al término del décimotercero, dedicado a la Libertad religiosa y nueva Evangelización hace públicas una serie de manifestaciones este 19 de noviembre.
“El respeto a la libertad religiosa –afirma el manifiesto hecho público al término del congreso–, derecho fundamental radicado en la dignidad de la persona, exige que, en materia religiosa, a nadie se le obligue a obrar contra su conciencia, ni se le impida actuar conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros”.
“Este derecho –añade- debe tener su expreso reconocimiento como derecho civil en todo ordenamiento jurídico positivo. La libertad religiosa ‘no es sólo ausencia de coacción’, sino a la vez y ante todo, ‘capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad’. La libertad religiosa es un elemento imprescindible de un verdadero Estado de derecho, el mejor indicador para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos, de los quees soporte, síntesis y cumbre, y condición del desarrollo humano integral”.

La libertad religiosa es violada –afirma- “de modo especialmente grave cuando se instrumentaliza la misma religión a favor del poder e intereses propios de un individuo o un grupo”.
En este sentido, los asistentes constatan y denuncian que hoy “se vulnera el derecho a la libertad religiosa hasta el extremo, en no pocos lugares, de que su ejercicio puede llevar a la muerte. Y en ninguna parte –ha de decirse– se encuentra plenamente respetada.
Si en el pasado –reconocen con vergüenza– “también en nombre de la fe cristiana algunos recurrieron a la violencia, son los creyentes cristianos los que en mayor número ven hoy violada su libertad religiosa y sufren la más violenta persecución en todo el mundo”.

Violan gravemente la libertad religiosa, dice el texto, “en muchos casos creyentes que llevados de un fanático fundamentalismo llegan a la aberración de invocar a Dios para justificar su terrorismo y sus crímenes de todo tipo”.
Pero denuncian y condenan a la vez “otras formas de hostilidad contra la religión, expresión de un laicismo intolerante, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política”.
Los congresistas afirman que “tanto el fundamentalismo religioso como el que puede llamarse fundamentalismo laicista violan gravemente la libertad religiosa, suponen el rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad, impiden así una pacífica convivencia sociopolítica democrática y abren la puerta a totalitarismos de uno u otro signo”.
Exigen “el riguroso respeto a la libertad religiosa, como un derecho ciudadano constitucionalmente reconocido”, y rechazan “cualquier intento de restringir su efectivo ejercicio bajo el pretexto de regularlo”.

Exigimos, por eso, “expresamente que se reconozca la dimensión pública de la religión a la vez que se respeta la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para lograr en todo el mundo el respeto a la libertad religiosa, condición y camino para la paz, es decisivo el sincero diálogo entre todas las religiones, así como entre creyentes y no creyentes”.
Proclaman su “compromiso en la evangelización”, en “la tarea de llevar la buena nueva tanto a aquellos a quienes no les ha sido anunciada nunca, como de nuevo y de manera especial –en una nueva evangelización– a quienes la recibieron en sociedades y culturas que se han ido “alejando de la fe, a lo largo de un complejo proceso que ha llevado a ‘una profunda modificación de la percepción de nuestro mundo’, en territorios en los que hoy ‘se manifiesta con mayor evidencia el fenómeno de la secularización’”.

La libertad religiosa –afirman los firmantes del manifiesto- tiene su campo de ejercicio en todos los ámbitos y momentos de la vida y de manera especial quieren hoy hacerla eficaz “en la consolidación de la familia, fundada en la unión de un hombre y una mujer, en el respeto a la libertad educativa y en la defensa del derecho de los padres a decidir el tipo de educación que han de recibir sus hijos”.
Manifiestan asimismo su “convicción de que la libertad religiosa constituye una condición ineludible del verdadero desarrollo humano, aun en su dimensión económica”.