Encuentro con Kiko Argüello en Venezuela 23 de marzo 2017

Encuentro con Kiko Argüello en Venezuela 23 de marzo 2017

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2 de noviembre. Fieles Difuntos

Los Fieles Difuntos

“Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre
su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios.” 
           -San Agustín

“Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para
darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo.” 
   – Santa Biblia

VelasLas tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

El Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad para todos los católicos del mundo y dice cinco cosas acerca del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: “La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego”. (1Cor. 3, 14).

La Santísima Virgen María3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: “Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados” (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: “No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma”).

5ª. San Gregorio Magno afirma: “Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso”.

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: “Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio”. Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: “¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?”, y él le respondió: “Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él”.

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

Por las Benditas Almas
del Purgatorio

MEDITACIÓN

Dios creó los seres humanos para que disfruten de su Creador viéndole en la Gloria. Sin embargo, nada manchado puede entrar en el Cielo; por lo cual, quienes no sean perfectos deberán purificarse antes de ser admitidos en la presencia de Dios. La Iglesia enseña la existencia del Purgatorio, en donde las almas de los justos que mueren con mancha de pecado se purifican expiando sus faltas antes de ser admitidas en el Cielo. Entre tanto pueden recibir ayuda de los fieles que viven en la tierra.

Almas de los justos son aquellas que en le momento de separarse del cuerpo, por la muerte, se hallan en estado de gracia santificante y por eso tiene derecho a entrar en la Gloria. EL juicio particular les fue favorable paro necesitan quedar plenamente limpias para poder ver a Dios “cara a cara”.

“Manchas de pecado” quiere decir el castigo temporal que es debido por los pecados mortales o los veniales, ya perdonados en cuanto a la culpa, pero que en la hora de la muerte no están totalmente libres de castigo correspondiente a la culpa. “Manchas de pecado” puede referirse también a los pecados veniales que, al morir, no habían sido perdonados ni en cuanto a la culpa ni en cuanto a la pena. La Iglesia entiende por Purgatorio el estado o condición bajo el cual los fieles difuntos están sometidos a purificación.

La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia. EL texto de 2 Macabeos 12,46, da por supuesto que existe una purificación después de la muerte. Asimismo, las palabras de nuestro Señor: “El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo ni en el otro” (Mt 12,32). Se llega a semejante conclusión en el texto de 1 Corinitios 3, 11-15.

En la Iglesia católica la práctica de rezar por las benditas almas del Purgatorio está basada sobre la fe en la Comunión de los Santos. Los miembros del Cuerpo Místico pueden ayudarse unos a otros, mientras estén en la tierra y después de la muerte. Si nos fijamos en las oraciones litúrgicas de la Iglesia vemos claramente que se invoca con frecuencia a los Angeles y a los Santos en favor de la Iglesia sufriente o Purgatorio, pero siempre para que intercedan por ella. Toda persona en estado de gracia puede orar con provecho por las benditas almas; probablemente es necesario, al menos, hallarse en estado de gracia santificante para ganar las indulgencias por los difuntos.

El Concilio Vaticano Segundo hizo profesión de fe en la Iglesia Sufriente diciendo: “Este Sagrado Concilio recibe con gran piedad la venerable fe de nuestros hermanos que se hallan en gloria celeste o que aun están purificándose después de la muerte”.

Aunque no sea doctrina definida, se mantiene como doctrina común que sufrimiento mayor del Purgatorio consiste en la “pena de ausencia”, porque las almas están temporalmente privadas de la visión beatifica. Sin embargo, no hay comparación entre este sufrimiento y las penas del Infierno. Es temporal y por eso lleva consigo la esperanza de ver a Dios algún día cara a cara. Las almas lo llevan con paciencia, pues comprenden que la purificación es necesaria. La aceptan generosamente por amor de Dios y con perfecta sumisión a su voluntad.

Es probable que las penas del Purgatorio van disminuyendo gradualmente de manera que en las etapas finales no podemos comparar los sufrimientos de este mundo con los que padece un alma próxima a la visión de Dios. Pero las almas experimentan también inmensa alegría espiritual. Están totalmente ciertas de su salvación. Tiene fe, esperanza y caridad. Saben que ellas mismas están en amistad con Dios, confirmadas en gracia y sin poder ofenderle.

Aunque las almas en el Purgatorio no pueden merecer, sin embargo pueden orar y obtener el fruto de la oración. El poder de su oración depende del grado de santidad. Es cierto que pueden orar por los que viven en la tierra. Por la Comunión de los Santos entendemos que están unidas a la Iglesia militante. Debemos animarnos a invocar su ayuda con la confianza de que ellas nos escuchan. Entienden perfectamente nuestras necesidades, por que las experimentaron y porque están agradecidas a las oraciones, sacrificios y santas Misas que ofrecemos por ellas.

 

LA PALABRA DE DIOS

Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección.

Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.

Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mc 12, 43-46).

Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro. (Mt 13, 32).

Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego (1 Cor 3, 11-13).

ORACIONES

Oración propia de la novena
Padre Misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante del Cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N……..Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el reino de tu gloria. Amable salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mi el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: “¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo” (Mt 25,34).

Por los padres difuntos
¡Oh Dios! Nos mandaste honrar padre y madre. Por tu misericordia, ten piedad de mi padre (madre) y no recuerdes sus pecados. Que yo pueda verlo (la) de nuevo en el gozo de eterno fulgor. Te lo pido por Cristo nuestro Señor. Amén.

Por la familia
¡Oh buen Jesús! El dolor y sufrimiento de los demás conmovía siempre tu corazón. Mira con piedad las almas de mis queridos familiares del Purgatorio. Oye mi clamor de compasión por ellos y haz que aquellos a quienes separaste de nuestros hogares y corazones disfruten pronto del descanso eterno en el hogar de tu amor en el Cielo.

Oración
¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente N…..) participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.

María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor.  Amén.

 

ORAR POR LA PAZ Y EL CESE DE TODA VIOLENCIA

Convocatoria del Sr. Cardenal a toda la diócesis, para este martes, en unión con el papa Francisco

Queridos diocesanos: El Santo Padre, el Papa Francisco, nos ha pedido a toda la Iglesia, que nos unamos a él en su oración por la paz. El martes, día 20 va a Asís, lugar emblemático para la paz por san Francisco, a orar por la paz, siguiendo lo que ya hicieron los papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI. La paz está muy amenazada, incluso rota: como el Papa ha señalado en más de una ocasión nos encontramos en medio de una guerra: no hay paz.

Hemos de invocar a la misericordia de Dios, especialmente en este .Año de la Misericordia, por el establecimiento de la paz: necesitamos apremiantemente orar por la paz y el cese del terrorismo en el mundo entero que no se acaba.

Necesitamos el auxilio y el favor de Dios ante los problemas tan arduos e intrincados de la paz en el mundo: paz, por lo demás, tan rota y amenazada hoy en tantos lugares de la tierra. Con la mirada puesta en el Niño que yace indefenso en el pesebre de Belén o en el patíbulo de la cruz de donde cuelga el Justo Jesús, ajusticiado injustamente, pidamos confiadamente a Dios, fuente inagotable de todo amor y misericordia, que nos libre de todo odio, de toda violencia, de todo terrorismo, de todas las destrucciones de vidas humanas, de todo mal que se oponga a la paz verdadera, la que no es posible sin la base de la ley moral universal, esto es, sin la base del seguimiento del bien y del rechazo del mal, del no dejarse vencer por el mal, antes bien, del hacer posible que se venza al mal a fuerza de bien, con el perdón y la reconciliación.

Es preciso pedir a Dios que cesen tantas formas de creciente violencia, causa de indecibles sufrimientos; que se apaguen tantos focos de tensión, que corren el riesgo de degenerar en conflictos abiertos y aún mayores; que se consolide la voluntad de buscar soluciones pacíficas, respetuosas de las legítimas aspiraciones de los hombres y de los pueblos; que aliente Él mismo las iniciativas de diálogo y de reconciliación y perdón; y que nos ayude a comprender que la única vía para construir la paz es huir horrorizados del mal y buscar siempre y con valentía el bien. Que cada uno en la parte que le corresponda, contribuyamos a la edificación de un futuro de justicia, de solidaridad y de paz para cada nación, derribando fronteras y superando divisiones.

Oremos para que no golpee, o que deje ya de golpear, o que nunca más ya golpee el terrorismo en ninguna parte del mundo,­ como en Irak, Siria, Libia, Egipto, Turquía, Europa.. .que todos estemos unidos y seamos como una “piña” frente a él; que se multiplique la misericordia de Dios y la solidaridad, la ayuda de la caridad y de la justicia de los hombres en favor de sus víctimas. Que crezca en todos los ciudadanos y personas de bien un verdadero amor al hombre, a todo hombre sin excepción alguna ni marginación de ningún tipo; que se respete la vida del hombre en todas y cada una de las fases de su existencia, desde el principio de su ser hasta su muerte natural, ni se le manipule, ni se le instrumentalice para otras causas o intereses, aunque puedan tener apariencia de nobles. Que la ciencia se ponga al servicio del hombre, no a la inversa, que se ejerza con conciencia para que no se vuelva contra el propio hombre. ¡Que Dios nos conceda la paz, que sólo él puede dar! Que Él nos dé su gracia para que todos seamos personas que trabajan decididamente por la paz: así seremos dichosos, hijos de Dios, nuestro Padre, llamados a edificar día tras día la paz en la justicia, la verdad, la libertad y el amor.

Oremos de manera especialmente intensa y ferviente, en estos momentos, por la paz en Siria, en Oriente medio, en Turquía, en tantos otros lugares donde se viven los terribles y espantosos horrores de la guerra, o se sufren las amenazas de destrucción y violencia … Por eso, uniéndonos al Papa, también en nuestra diócesis, como en el resto de las diócesis españolas y del mundo entero, el martes 20 de septiembre, nos sumaremos en oración ferviente al Dios de la misericordia y al Príncipe de la paz, su Hijo Jesucristo, invocando la paz, como un clamor o grito que se eleva hasta el cielo desde la tierra calcinada por la violencia y la locura de la guerra o de la no paz.

Invito a que, quienes podáis, participéis en la oración y eucaristía que tendrá lugar ese día, martes 20, a los 8 de la tarde en la Iglesia Catedral de Valencia; y a quienes por diversas causas no podáis participar en la Catedral, os pido que os unáis en vuestras parroquias y comunidades a la oración que se convoque; que ninguna parroquia, ni ninguna comunidad religiosa deje de orar el martes, 20, por la paz. Invito, así mismo, a los hermanos de otras confesiones cristianas y a todos los creyentes a que del modo que estimen oportuno se unan a esta plegaria, clamor universal al Cielo, por la paz.

Muchas gracias a todos por vuestra respuesta.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo-Cardenal de Valencia

San Juan Crisóstomo. 13 de septiembre

Obispo y Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de san Juan, obispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, antioqueno de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado «Crisóstomo» por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, fue desterrado de la misma por insidias de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa san Inocencio I, como consecuencia de los malos tratos recibidos de sus guardianes durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Cumana, localidad del Ponto, el catorce de septiembre († 407).

Patronazgo: predicadores y oradores

Educado por la madre, santa Antusa, Juan (que nació en Antioquía probablemente en el 349) en los años juveniles llevó una vida monástica en su propia casa.

Después, cuando murió la madre, se retiró al desierto en donde estuvo durante seis años, y los últimos dos los pasó en un retiro solitario dentro de una cueva con perjuicio de su salud. Fue llamado a la ciudad y ordenado diácono, luego pasó cinco años preparándose para el sacerdocio y para el ministerio de la predicación. Ordenado sacerdote por el obispo Fabián, se convirtió en celoso colaborador en el gobierno de la Iglesia antioquena. La especialización pastoral de Juan era la predicación, en la que sobresalía por las cualidades oratorias y la profunda cultura. Pastor y moralista, se preocupaba por transformar la vida de sus oyentes más que por exponer teóricamente el mensaje cristiano.

En el 398 Juan de Antioquía (el sobrenombre de Crisóstomo, es decir Boca de oro, le fue dado tres siglos después por los bizantinos) fue llamado a suceder al patriarca Netario en la célebre cátedra de Constantinopla. En la capital del imperio de Oriente emprendió inmediatamente una actividad pastoral y organizativa que suscita admiración y perplejidad: evangelización en los campos, fundación de hospitales, procesiones antiarrianas bajo la protección de la policía imperial, sermones encendidos en los que reprochaba los vicios y las tibiezas, severas exhortaciones a los monjes perezosos y a los eclesiásticos demasiado amantes de la riqueza. Los sermones de Juan duraban más de dos horas, pero el docto patriarca sabía user con gran pericia todos los recursos de la oratoria, no para halagar el oído de sus oyentes, sino para instruír, corregir, reprochar.

Juan era un predicador insuperable, pero no era diplomático y por eso no se cuidó contra las intrigas de la corte bizantina. Fue depuesto ilegalmente por un grupo de obispos dirigidos por Teófilo, obispo de Alejandría, y desterrado con la complicidad de la emperatriz Eudosia. Pero inmediatamente fue llamado por el emperador Arcadio, porque habían sucedido varias desgracias en palacio. Pero dos meses después era nuevamente desterrado, primero a la frontera de Armenia, y después más lejos a orillas del Mar Negro.

Durante este último viaje, el 14 de septiembre del 407, murió. Del sepulcro de Comana, el hijo de Arcadio, Teodosio el Joven, hizo llevar los restos del santo a Constantinopla, a donde llegaron en la noche del 27 de enero del 438 entre una muchedumbre jubilosa.

De los numerosos escritos del santo recordamos un pequeño volumen Sobre el Sacerdocio, que es una obra clásica de la espiritualidad sacerdotal.

Siria: Destruida la última iglesia católica en Mesopotamia

Siria: Destruida la última iglesia católica en Mesopotamia

En la confusión que vive el país, no se sabe si los autores son rebeldes o el ejército regular, informan los capuchinos de Deir Ezzor

Una violenta explosión ha destruido por completo la iglesia y el convento de los Frailes Franciscanos Capuchinos en Deir Ezzor, Mesopotamia.

La noticia llegó a la agencia vaticana Fides a través de fray Tony Haddad, viceprovincial de los franciscanos capuchinos para Oriente Medio, que es el responsable de la presencia capuchina en El Líbano y Siria.

La explosión ocurrió el 15 de abril. “Era la única iglesia en Deir Ezzor que aún permanecía casi intacta”. No está claro cómo se ha destruido. Según algunas reconstrucciones, en la iglesia se abrió una brecha y algunos combatientes de la oposición se habían refugiado allí para dormir. Por eso el ejército regular habría atacado la iglesia, destruyéndola. Otros hablan de un coche bomba colocado al lado de la estructura, dice Fides.

El padre Haddad comenta con gran amargura “todo este odio y profanación”. En esa zona –informa- “ya no quedan cristianos”.

En los últimos meses, dada la situación crítica, “nuestros dos hermanos frailes que vivían en el monasterio han dejado Deir Ezzor al igual que las Hermanas de la Madre Teresa y diez ancianos que vivían con nosotros. Ellos eran los últimos cristianos que quedaban. Doy gracias al Señor porque los dos hermanos están sanos y salvos. La iglesia de piedra se podrá reconstruir en un día futuro, cuando resurja una primavera de paz en nuestro Oriente Medio”, señala el padre Haddad.

Deir Ezzor es una ciudad en el este de Siria, más allá del Éufrates, entre Palmira y la frontera con Irak. “Nuestra presencia allí se remonta a los años treinta del siglo pasado, pero estamos en Oriente Medio desde hace mucho más tiempo”, explica el padre Tony.

“En casi cuatro siglos de historia, nuestra Viceprovincia ha sufrido varias destrucciones y persecuciones, pero siempre ha resurgido, con Cristo resucitado”.

Otra comunidad de frailes franciscanos capuchinos aún permanece en el sur de Siria, en Soueida –todavía tranquila por el momento- donde viven dos hermanos.

Según la información de los activistas de la oposición siria, los aviones del ejército parecen haber bombardeado en los últimos días dos iglesias ortodoxas en Deir Ezzor y las familias cristianas han dejado la ciudad por la intensificación de los enfrentamientos entre el ejercito leal y las fuerzas de la oposición.

La Iglesia Ortodoxa Siria afirma que sus iglesias han sido dañadas en todas las provincias, en Harasta, Arbin, Zabadani, Deraa, Alepo, Damasco, Raqqa.

Zenit

La Iglesia católica en Grecia, entre luces y sombras

Entrevista al presidente de la Conferencia Episcopal Católica Griega.

La Iglesia católica en Grecia constituye una minoría religiosa que sigue su camino de esperanza dando testimonio de su fe, a pesar de las discriminaciones que sufre.
Así lo señala el arzobispo de Atenas y presidente de la Conferencia Episcopal Católica Griega, monseñor Nikolaos Foskolos.
La falta de un ecumenismo a nivel oficial en el país y las relaciones estrechas entre la Iglesia ortodoxa y el Estado griego ocasionan una especie de “discriminación religiosa”.
La Iglesia católica en Grecia cuenta con una presencia minoritaria que, adem&aacut e;s de una histórica comunidad de residentes especialmente en la isla, recoge una comunidad internacional cada vez mayor.
–¿Cómo se compone y dónde se concentra esta gran familia?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: Para entender mejor la situación de la Iglesia católica en Grecia, hay que tener en cuenta algunos datos estadísticos.
Grecia tiene una extensión de cerca de 132.000 kilómetros cuadrados y su población ronda los 11 millones de habitantes, de los cuales casi el 97% profesa la fe cristiana ortodoxa.
Por eso, el artículo 3 de la Constitución reconoce como religión “dominante” la de la Iglesia Oriental Ortodoxa, Iglesia oficial del Estado. Consecuencia: para la mayoría de los ortodoxos griegos, el que no es ortodoxo no está considerado verdaderamente griego. Las demás confesi ones cristianas y las otras religiones son llamadas oficialmente “religiones extranjeras”.
Hay una minoría musulmana, sobre todo en Tracia (cerca de Turquía), una pequeña comunidad judía y diversos grupos de confesiones protestantes. En los últimos años, además, se siente fuertemente la presencia de diversas sectas de origen americano.
Los católicos griegos son unos 50.000 fieles, es decir, el 0,5% de la población, constituyendo por tanto una minoría religiosa, no étnica. Especialmente en las islas, los católicos conviven con los ortodoxos con los mismos nombres, los mismos apellidos y las mismas tradiciones y su contribución a la literatura es considerable.
La mayor parte de los católicos griegos se encuentra (desgraciadamente) en Atenas, en una ciudad de unos cuatro millones de habitantes. Un número destacado se con centra en las islas Cícladas, especialmente en Siros (8.000) y Tinos (3.000), donde hay pueblos enteros católicos. Después en Corfú, Patras, Salónica, Giannitsa, Kavala, Volos y otras ciudades de la Grecia continental. Una iglesia en Nauplia y otra en Aspra Spitia (en el Aluminium de Grèce) ofrecen un gran servicio a los turistas católicos que visitan frecuentemente Micenas y Epidauro (en el Peloponeso) y Delphi (en Beocia). La presencia de católicos griegos continúa en varias islas (Creta, Rodas, Kos, Naxos, Santorini, Samos, Quíos, Cefalonia, Zante, etcétera).
Casi todos los católicos griegos pertenecen al rito romano, unos 2.500 al rito bizantino, y hay algunos centenares de fieles de rito armenio.
–Grecia, por su posición geográfica, es desde la antigüedad, lugar de encuentro entre civilizaciones. Recientemente, los flujos migratorios y el ingente número de refugiados han marcado profundamente la historia política y religiosa de esta tierra. ¿Qué nuevas comunidades ha visto la Iglesia católica llamar a sus puertas y con qué actividades pastorales responde a sus necesidades?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: En las últimas décadas, ha aumentado continuamente la presencia de católicos procedentes de diversas partes del mundo que se han instalado definitivamente en Grecia. Su número hoy debe superar el de los católicos griegos. La mayoría son mujeres (muchas de ellas italianas) que se han casado con un griego al que conocieron cuando estudiaban o trabajaban en el extranjero. También el turismo ha favorecido muchos matrimonios mixtos.
Además de estos fieles, que con el paso del tiempo se incorporan a la Iglesia católica local, hay otro millar de católicos de “permanencia provisional” (desde algunos meses hasta un par de años) que son inmigrantes en busca de trabajo o de asilo político. En este caso tenemos:
·Los polacos, que hace algunos años llegaban a los 120.000 y ahora se considera que son 40.000
·Los filipinos, cerca de 45.000, de los cuales 15.000 están en la zona de Atenas
·Los iraquíes, de rito caldeo, cerca de 4.000, sobre todo en la zona de Atenas
·Los albaneses están diseminados por todo el país y es difícil determinar su número
·Los ucranianos, los rumanos y otros católicos de países de la exUnión Soviética
·Otros católicos de Oriente Próximo y Oriente Medio, así como de varios países africanos.
De esta manera, el número total de católicos presentes en Grecia supera ampliamente las 250.000 almas. Las cifras exactas son imposibles porque muchos de estos fieles son “ilegales”.
Hay 6 obispos católicos (4 de rito romano, 1 de rito bizantino y 1 de rito armenio, que es al mismo tiempo Ordinario de los armenios en Irán, Armenia, Georgia, etcétera).
Hay 51 sacerdotes del clero secular y unos 35 sacerdotes religiosos.
Hay diversas comunidades religiosas (jesuitas, capuchinos, asuncionistas, lazaristas, franciscanos, dominicos, Hermanos maristas, Hermanos de las Escuelas Cristianas, carmelitas, dominicas, ursulinas, Hermanas de San José de la Aparición, Hermanas de la Caridad, misioneras de la Caridad de Madre Teresa, Hermanitas de Jesús, Hermanas de la Santa Cruz y Hermanas de Pammakaristos (éstas dos últimas comunidades son de derecho diocesano).
Desde el punto de vista pastoral, el problema principal es la dispersión. De ella se derivan todos los demás problemas que la Iglesia católica afronta en el día a día: matrimonios mixtos, reunión de los niños para la catequesis, iniciativas para adolescentes y jóvenes, la formación de la comunidad eclesial misma). Esta diseminación, también en las ciudades, hace muy difícil el trabajo de los sacerdotes, de los religiosos y de las religiosas, especialmente si se considera que en las dos últimas décadas el problema de las nuevas vocaciones es muy preocupante, sobre todo para la vida religiosa.
–La distribución de pequeñas comunidades católicas en todo el territorio nacional, a pesar del gran compromiso y la admirable atención, hace entonces muy arduo el cuidado pastoral. ¿Cómo se afrontan esas dificultades?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: El número de sacerdotes y religiosos que prestan su servicio pastoral parece elevado respecto a la población de lengua griega, pero su edad es muy avanzada y, la diáspora dificulta la pastoral.
Sentimos la necesidad urgente de tener sacerdotes de los países de procedencia de los católicos extranjeros. Sus lenguas no son conocidas en Grecia (por ejemplo, el albanés, el polaco, el árabe, la lengua filipina, etcétera) y todavía nos resulta más difícil entender su mentalidad. Para mantener la fe de la primera generación de los que han llegado de fuera e integrar a la segunda en la vida de nuestra Iglesia local es indispensable la presencia de sacerdotes (y si es posible de religiosas) del país de origen.
–Tras la visita de la delegación oficial ortodoxa a Roma en marzo del 2002 y la visita oficial del cardenal Walter Kasper, presidente del Conse jo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en febrero de 2003, las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa de Grecia y la Iglesia católica parecen tomar un nuevo impulso. ¿Qué pequeños brotes han aparecido en estos años?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: Los elementos que unen a la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa son muchos más que los que las separan. A pesar de ello, ¡el ecumenismo oficial en Grecia es inexistente!
Después de la visita-peregrinación del Papa Juan Pablo II al Aerópago, el 4 de mayo de 2001, y el intercambio de visitas oficiales de la Delegación de la Iglesia de Grecia a Roma (en marzo de 2002), de la Delegación Romana a Atenas, encabezada por el cardenal Kasper (en febrero de 2003), y sobre todo la visita del arzobispo Christodulos a Roma (en diciembre de 2006), empezaron a vislumbrarse event uales relaciones con la Iglesia católica local. Pero el tiempo pasa y la situación no cambia. De hecho, en los últimos años se nota un fundamentalismo ortodoxo creciente por parte de algunos obispos, sacerdotes y monjes, seguidos por laicos “practicantes”.
Ciertamente, después de estas visitas “oficiales” no debemos esperar milagros inmediatos. Las dos Iglesias todavía no se conocen lo suficiente y la historia del pasado pesa sobre nuestras espaldas, especialmente la historia de la cuarta cruzada, de la que en 2004 se celebró el 800 aniversario.
Aunque no hay un ecumenismo oficial a nivel de Iglesia, existe, sin embargo, “el ecumenismo práctico”: celebraciones en nuestras iglesias, en lengua moderna (por tanto, comprensible para el pueblo), de bautismos, matrimonios, funerales y misas de difuntos, fiestas patronales, etcétera, con la participaci&oa cute;n de muchos hermanos ortodoxos, a causa de los matrimonios mixtos o de obligaciones sociales. Así pueden ver la realidad de nuestra Iglesia y cambiar la actitud, a menudo hostil con la Iglesia católica, debida a los prejuicios adquiridos en la escuela desde su infancia. En ciertas islas (Siros, Tinos, Corfú) se nota un espíritu un poco diferente, dado que el porcentaje de presencia católica es más alto.
Consecuencia de los acontecimientos históricos del pasado, de la falta de un verdadero ecumenismo en Grecia y de las estrechas relaciones entre la Iglesia ortodoxa y el Estado griego (por ejemplo, la Iglesia ortodoxa, antes de dar el permiso para la celebración de un matrimonio “mixto”, es decir, entre un católico y una ortodoxa o viceversa, exige de los futuros esposos una acta notarial con la promesa de que los hijos serán bautizados ortodoxos) es la discriminación religiosa que, lamentablemente, aún persiste en nuestro país, a pesar de la pertenencia de Grecia a la Unión Europea.
Así, por ejemplo, nuestra catedral de San Dionisio, caracterizada como monumento neoclásico de Atenas y en pleno centro de la ciudad, no ha sido iluminada externamente por el ministerio competente, el cual, para los Juegos Olímpicos del 2004, iluminó los demás edificios principales de la misma calle, que es la más céntrica de Atenas. El ministerio de Cultura ha encontrado hasta ahora excusas para no contribuir a la restauración de la misma catedral tras los daños provocados por el terremoto del 1999 y no responde a mis repetidas cartas, mientras las iglesias ortodoxas dañadas por el terremoto han sido reparadas o están en vías de reparación a cargo del Estado. La catedral de San Dionisio se ha convertido en peligrosa, como ed ificio, y ¡qué pasaría si viniese otro terremoto!
En este entorno poco fácil han aparecido recientemente dos pequeños brotes de esperanza:
El Metropolita de Mesenia, monseñor Crisostomo, por iniciativa propia y a pesar de la oposición de los fundamentalistas, nos ha concedido el uso de una capilla en la ciudad de Kalamata, frente a su palacio episcopal, para la pastoral de los numerosos fieles nuestros residentes en aquella zona del Peloponeso, donde no hay ninguna iglesia católica.
Por otra parte, el pasado 10 de mayo, en el ámbito del Año Paulino, celebramos las Vísperas en el Aerópago. Para la ocasión, el Vicario general del arzobispo ortodoxo de Atenas nos prestó el mismo icono de San Pablo venerado en la catedral ortodoxa, que fue colocado en el mismo lugar durante la peregrinación de Juan Pablo II el 4 de mayo de 2001.
Vivimos con esperanza. Nuestra Iglesia en Grecia, con la presencia de tantos hermanos en la fe, procedentes de diversas partes del mundo, continúa su camino dando testimonio de la fe católica, y convencida de que ha sido puesta por la Providencia como un puente entre Oriente y Occidente.
Estamos seguros de que el Señor de la Iglesia, a través de su Espíritu vivificante, encontrará la manera de crear el camino de la unidad entre sus creyentes a pesar de nuestras debilidades.

.Morales: “La iglesia católica es un símbolo de colonialismo y por ello debe desaparecer de Bolivia”

Evo Morales ha atacado a la Iglesia Católica

El político Evo Morales ha realizado unas duras declaraciones al calificar a la Iglesia catolica como un “símbolo vivo” del colonialismo europeo que, según marca su nueva politica de gobierno, debe desaparecer de Bolivia. Morales ha advertido además que la Iglesia pasará a ser controlada por el estado y que su margen de acción sera reducido al mínimo puesto, ya que no se trata de una institución politica ni social sino simplemente tradicionalista.

Así pues, “el Estado será quien controle a todas las instituiciones y sus respectivas funciones” ha señalado el mandatario haciendo referencia al modelo cubano de su homólogo y socio Fidel Castro.

 Bolivia es un país con un alto porcentaje de población indígena, y cuenta también con un 93 por ciento de población cristiana católica conocida por su profundo sentido de la devoción. No obstante, mediante la implantación de un nuevo sistema educativo, Morales pretende abolir la enseñanza de la hasta ahora impartida asignatura de religión en los colegios públicos y privados del país sustituyéndola por una nueva en la cual se impartan lenguas nativas a los jóvenes.

 Siguiendo con sus declaraciones, dijo que el siguiente paso tras la implementación de esta medida sería abolir festividades religiosas tradicionales en distintas partes del país, tomando como ejemplos a la fiesta de Urkupina y la festividad del Gran Poder al considerarlas símbolos de colonialismo europeo y un derroche económico innecesario que no entra en su política de formar un estado socialista. Finalmente, al ser consultado sobre las declaraciones y críticas emitidas en Roma por el Papa Benedicto VXI, Morales señaló que el Papa gobierna en el Vaticano pero no en Bolivia.