El Cardenal D. Antonio Cañizares, abre la causa de canonización de monseñor Jesús Pla

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha presidido este, sábado, la apertura de la causa de canonización de monseñor Jesús Pla Gandía (Agullent, 1915- Valencia, 2000), que fue obispo auxiliar de Valencia y titular de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, al que ha definido como “cristiano ejemplar, de vida santa” que nos ayuda en la “apasionante tarea de renovación pastoral”.

“En los momentos cruciales de la Iglesia, han sido siempre los santos quienes han aportado luz, vida y caminos de renovación” y, por ello, según ha expresado el Cardenal “necesitamos- en este tiempo crucial en el que vivimos- santos y modelos de santidad”.

El Arzobispo de Valencia ha calificado, igualmente, a monseñor Pla como “hombre recio, ejemplar, un sacerdote conforme al corazón de Dios, que siempre buscaba dar a los fieles lo mejor que les podía dar: la fe”.

Durante la apertura de la causa, celebrada esta mañana en la Catedral de Valencia, también ha destacado que monseñor Pla fue un “obispo señero” y “buen pastor, entregado a los suyos”, con una “dedicación completa a los duros trabajos del Evangelio sin escatimar nada, olvidándose de si”.

Según ha asegurado el cardenal Cañizares, siendo “obispo como él”, su causa de canonización, “no sólo me emociona y llena de alegría sino que me abre un camino a seguir”.

Igualmente, el Cardenal, que ha dado gracias a la diócesis de Sigüenza- Guadalajara por la “comunión”- junto a la de Valencia- para llevar adelante este proceso- ha destacado la sencillez de monseñor Pla que “además nos enseña ante un mundo de necesidades y nuevas pobrezas, ir al grano, a lo prioritario y fundamental de las cosas”.

“Una Iglesia de santos será una Iglesia cuyos miembros unidos a Cristo serán testigos de la caridad y de la entrega servicial de los hombres, siguiendo el camino de Cristo”, ha añadido el Arzobispo.

El acto ha contado también, entre otros prelados, con la participación del obispo de Sigüenza-Guadalajara, monseñor Atilano Rodríguez, que ha señalado el “recuerdo imborrable” que tiene de monseñor Pla de su “rostro afable, alegre y bondadoso, reflejo sin duda de su experiencia espiritual”.

Asimismo, ha destacado de Jesús Pla “su valentía- manifestada en sus escritos y declaraciones- a la hora de defender la fe de la Iglesia y de orientar su acción evangelizadora en unos tiempos en los que ya comenzaba a ser casi normal el pensamiento único y la dictadura del relativismo”.

De igual forma, ha recordado el cariño que siempre han sentido todos hacia él “por su vivencia heroica de la fe y de la esperanza, y su disposición para pedir y ofrecer el perdón a sus semejantes”.

Para la diócesis de Sigüenza-Guadalajara “es motivo de gran alegría la apertura de esta causa” y su testimonio de vida “es una llamada para todos nosotros a progresar con decisión y confianza en el camino de la santidad”.

También, monseñor Atilano Rodríguez ha dado gracias por participar en este encuentro eclesial de apertura de la causa de beatificación y canonización de monseñor Pla, y personalmente al Cardenal por dar los pasos necesarios para que pueda llevarse a cabo, así como a los familiares de Jesús Pla, por su “entusiasmo y acogida”.

Acto de apertura

Durante el acto de la apertura de la fase diocesana de la causa, promovida conjuntamente por el arzobispado de Valencia y el obispado de Sigüenza-Guadalajara, ha quedado constituido el Tribunal, la comisión de peritos en Historia y Archivística y los teólogos censores han prestado juramento.

Por su parte, el postulador de la causa, el canónigo de la Catedral de Valencia Arturo Climent Bonafé, ha resaltado de monseñor Pla su “entrega a Cristo y a la Iglesia” y su “capacidad de tomar decisiones de gobierno”. Después de enumerar sus frutos pastorales y recordar datos de su biografía, Climent ha destacado del obispo Pla su “austeridad, su trabajo incansable, serenidad de espíritu, y su vocación y misión en la Iglesia”. Así, “no era amante de los honores, más bien los rehuía; tampoco pretendió privilegios especiales”, ha indicado.

Los miembros del tribunal se encargarán de recopilar la declaraciones de los testigos y la documentación necesaria que deberá recoger los testimonios, las pruebas y los documentos, a favor y en contra, sobre cómo monseñor Jesús Pla practicó las virtudes cardinales, teologales y las propias de su estado.

Al acto de apertura han asistido varios arzobispos y obispos de España, como el arzobispo emérito de Madrid, el Cardenal Antonio Maria Rouco; el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo; el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, monseñor Santiago García Aracil; el arzobispo emérito de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña; el obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, monseñor José Gea; el obispo emérito de Lleida, monseñor Juan Piris; el obispo de Orihuela-Alicante, monseñor Jesús Murgui; el obispo emérito de Orihuela-Alicante, monseñor Victorio Oliver; el obispo de Ibiza, monseñor Vicente Juan; y el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Esteban Escudero.

Igualmente, entre los primeros bancos de la Catedral de Valencia se encontran ubicados familiares de monseñor Pla, varias decenas de sobrinos, muchos de ellos procedentes de la localidad de Agullent, en donde Jesús Pla nació. También, han participado vecinos y fieles de la localidad de Moncada, en donde fue director espiritual del Seminario Mayor y párroco, y de la localidad de Genovés, su primer destino parroquial, desde donde se han desplazado en autobús hasta Valencia.

Cuando concluya la fase diocesana, la documentación se enviará a Roma para que continúe el proceso en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos. Allí “realizarán los estudios pertinentes para que, llegado el caso, monseñor Pla pueda ser declarado beato y posteriormente santo”.

La Santa Sede dio su autorización para la apertura de la causa de canonización el pasado mes de julio. Así, la Congregación para las Causas de los Santos dio su preceptivo “nihil obstat” (nada hay en contra) para el comienzo de la causa de canonización del obispo.

Monseñor Jesús Pla Gandia

Monseñor Jesús Pla Gandia nació en la localidad valenciana de Agullent el 24 de diciembre de 1915 y fue ordenado sacerdote en 1942. Su primer destino fue como párroco de Genovés, ministerio que desempeñó hasta 1946, cuando fue nombrado director espiritual del Seminario Mayor de Valencia en Moncada durante cinco años. En esta localidad permaneció 20 años más y en los que desempeñó los cargos de arcipreste y párroco de San Jaime Apóstol.

En Abril de 1967 fue nombrado Vicario General de la diócesis y en marzo de 1971 fue nombrado por el papa Pablo VI obispo auxiliar de Valencia, siendo arzobispo metropolitano el venerable monseñor José María García Lahiguera, que le encomendó diversas delegaciones.

El 5 de mayo de 1981, el papa Juan Pablo II nombró a monseñor Jesús Plá obispo de Sigüenza-Guadalajara, cargo que desempeñó hasta el 11 de septiembre de1991, cuando se jubiló.

Falleció en la ciudad de Valencia el día 8 de noviembre del año 2000. Sus venerados restos mortales descansan en la capilla de la Inmaculada Concepción de la Catedral de Sigüenza.

 

AVAN

Apertura de la causa de canonización de monseñor Jesús Pla Gandía

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidirá mañana, sábado, la apertura de la causa de canonización de monseñor Jesús Pla Gandía (Agullent, 1915- Valencia, 2000), que fue obispo auxiliar de Valencia y titular de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

El acto contará también con la participación del obispo de Sigüenza-Guadalajara, monseñor Atilano Rodríguez, entre otros obispos, según ha indicado a la agencia AVAN el delegado episcopal para las Causas de los Santos, Ramón Fita.

Durante el acto de la apertura de la fase diocesana de la causa, promovida conjuntamente por el arzobispado de Valencia y el obispado de Sigüenza-Guadalajara, quedará constituido el Tribunal, la comisión de peritos en Historia y Archivística y los teólogos censores prestarán juramento, ha añadido.

Además, los miembros del tribunal se encargarán de recopilar la declaraciones de los testigos y la documentación necesaria que deberá recoger los testimonios, las pruebas y los documentos, a favor y en contra, sobre cómo monseñor Jesús Pla practicó las virtudes cardinales, teologales y las propias de su estado.

Cuando concluya la fase diocesana, la documentación se enviará a Roma para que continúe el proceso en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos. Allí “realizarán los estudios pertinentes para que, llegado el caso, monseñor Pla pueda ser declarado beato y posteriormente santo”.

La Santa Sede dio su autorización para la apertura de la causa de canonización el pasado mes de julio. Así, la Congregación para las Causas de los Santos dio su preceptivo “nihil obstat” (nada hay en contra) para el comienzo de la causa de canonización del obispo.

Monseñor Jesús Pla Gandia

Monseñor Jesús Pla Gandia nació en la localidad valenciana de Agullent el 24 de diciembre de 1915 y fue ordenado sacerdote en 1942. Su primer destino fue como párroco de Genovés, ministerio que desempeñó hasta 1946, cuando fue nombrado director espiritual del Seminario Mayor de Valencia en Moncada durante cinco años. En esta localidad permaneció 20 años más y en los que desempeñó los cargos de arcipreste y párroco de San Jaime Apóstol.

En Abril de 1967 fue nombrado Vicario General de la diócesis y en marzo de 1971 fue nombrado por el papa Pablo VI obispo auxiliar de Valencia, siendo arzobispo metropolitano el venerable monseñor José María García Lahiguera, que le encomendó diversas delegaciones.

El 5 de mayo de 1981, el papa Juan Pablo II nombró a monseñor Jesús Plá obispo de Sigüenza-Guadalajara, cargo que desempeñó hasta el 11 de septiembre de1991, cuando se jubiló.

Falleció en la ciudad de Valencia el día 8 de noviembre del año 2000. Sus venerados restos mortales descansan en la capilla de la Inmaculada Concepción de la Catedral de Sigüenza.

La española Cándida María de Jesús será canonizada el domingo 17 de octubre de 2010

Esto significa que ese mismo día, tal y como se venía especulando, no se producirá la beatificación del Papa Juan Pablo II.

 El papa Benedicto XVI anunció este viernes 19 de febrero la canonización de seis nuevos santos. Será el domingo 17 de octubre de 2010. Entre ellos una española y la primera australiana. Entre ellos figura la religiosa española Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola (1845-1912), fundadora en 1871 de la Congregación de la Hijas de Jesús. La madre Cándida es de origen guipuzcoano –concretamente en el caserío de Berrospe en Andoain- y vivió y murió en Salamanca. Juana Josefa Cipitria y Barriola era su nombre de pila. Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el  12 de mayo de 1996, en Roma.

 La religiosa australiana Mary MacKillop (1842-1909), fundadora de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, “dedicada al servicio de los pobres e iletrados”, será la primera santa de este país. En julio de 2008, en su visita a Australia para la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, Benedicto XVI peregrinó hasta la tumba de la próxima santa.Los otros cuatro beatos son el religioso canadiense Alfred André Bessette  -el hermano Andrés- (1845-1937), fundador del Oratorio San José en Montreal,  muy popular y querido en esta ciudad y en toda la provincia de Quebec; el sacerdote polaco de los canónicos regulares de Letrán Stanislas Soltys (1433-1489), y dos religiosas italianas, Giulia Salzano (1846-1929) y Camilla Battista Varanno (1458-1524). La primera es la fundadora de la Congregación de las Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón, y la segunda monja franciscana clarisa.

 Una vez decidida la fecha del 17 de octubre de 2010 para la canonización de los citados seis beatos, resulta claro que el Papa Juan Pablo II no será beatificado en esa misma fecha, tal y como se venia especulando en ámbitos periodísticos. Para la beatificación del Papa Juan Pablo II hace falta todavía la firma de un milagro atribuido a su intercesión y la fijación oficial de fecha y lugar de beatificación. ¿Cuándo será? Ecclesia Digital piensa que difícilmente podrá tener lugar en el 2010 y recuerda que en 2011 el día 16 de octubre – aniversario de su elección Pontificia – es domingo. Otra posible fecha sería el sábado 2 o domingo 3 de abril en ambos casos de 2011, coincidiendo con el sexto aniversario de su fallecimiento, acaecido en la noche del 2 de abril de 2005.

Cinco nuevos santos para el mundo

Benedicto XVI, tras la canonización de cinco nuevos beatos (Zygmunt Szczesny Felinski, Francisco Coll y Guitart, Jozef Daamian de Veuster, Rafael Arnáiz Barón y Marie de la Croix –Jeanne– Jugan).

 Al final de esta solemne celebración, el mediodía nos invita a la oración del Ángelus. Antes de rezarlo, deseo dirigir un cordial saludo a todos vosotros, que habéis querido, con vuestra fervorosa participación rendir homen aje a los nuevos santos. Dirijo un saludo particular a las autoridades con las delegaciones oficiales venidas de diferentes países: os doy las gracias por vuestra presencia.

[En francés]
Saludo con gusto a los peregrinos francófonos que han venido con motivo de las canonizaciones. Siguiendo el ejemplo de la santa Jeanne Jugan, os invito a preocuparos por los más pobres y más pequeños, los heridos de la vida y los marginados de nuestras sociedades sobre todo con motivo de la Jornada Mundial del Rechazo de la Miseria, que se celebrará en unos días. Recordando al santo padre Damián, os pido que os comprometáis al mismo tiempo en apoyar con vuestra oración y obras a las personas entregadas con generosidad en la lucha contra la lepra y contra las demás formas de lepra debidas a la falta de amor por ignorancia y cobardía. Que vuestra oración acompañe las sesione s de trabajo del segundo Sínodo de África. ¡Que Dios os bendiga a todos!

[En inglés]
Extiendo mis cordiales saludos a todos los peregrinos de habla inglesa presentes aquí en este domingo, en especial a los que han venido a Roma en gran número con motivo de la canonización de hoy. Que estos nuevos santos os acompañen con sus oraciones y os inspiren con el ejemplo de sus vidas santas. Saludo también a un grupo de supervivientes de los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki, y rezo para que el mundo nunca más sea testigo de la destrucción masiva de vidas humanas inocentes. Que Dios os bendiga a todos vosotros, así como a vuestras familias y seres queridos en sus casas.

[En alemán]
Dirijo un saludo cordial a los peregrinos de habla alemana y saludo especialmente a los sacerdotes recién ordenados del Colegio Germanicum con sus huéspede s. ¡Que el Señor les dé valentía y la fuerza en su ministerio! Tomemos a los nuevos santos como modelos para nuestras vidas. Entre ellos se encuentra el santo sumamente querido en Alemania, el padre Damián, quien vivió entre los leprosos en la isla hawaiana de Molokai, y, finalmente con ellos sufrió la peste destructora. Por otra parte, invocamos la intercesión del santo obispo Zygmunt Szczesny Felinski, de los santos religiosos Francisco Coll y Guitart, Rafael Arnáiz Barón y Marie de la Croix Jugan, para que Dios nos dé también hoy muchas vocaciones religiosas. Que el Señor os acompañe a todos con su gracia.

[En español]
Dirijo un caluroso saludo a los peregrinos del lengua española, en particular a los que han participado en esta gozosa ceremonia de canonización, en especial a los señores cardenales, arzobispos y obispos que han ven ido con ellos de España, tierra tan fecunda en frutos de santidad. El dominico san Francisco Coll, con su entrega sacerdotal y misionera, y el trapense san Rafael Arnáiz Barón, con su alma enteramente contemplativa, ambos fervientes devotos de la Virgen María, hacen honor a la mejor tradición religiosa y a las profundas raíces cristianas de su pueblo. Que el ejemplo y la intercesión de estos nuevos Santos avive en todos, y particularmente en las Dominicas de la Anunciata, en la Orden de Predicadores y en los monjes Trapenses, el compromiso de seguir generosa y desinteresadamente a Cristo, según la propia vocación, dando testimonio de su Evangelio en la sociedad de hoy. Saludo también a los grupos procedentes de Colombia y otros países latinoamericanos.

[En flamenco]
Saludo a los peregrinos de lengua flamenca, que han venido a Roma para unirse a la acción de gracias de la Iglesia p or la canonización del padre Damián. Consagrado al Corazón de Jesús y de María, este santo sacerdote se dejó guiar por Dios para que pudiera florecer su vocación con un “sí” total. Que la intercesión de Nuestra Señora y el apostolado de los leprosos libere al mundo de la lepra, haga que seamos acogedores del amor de Dios, y nos dé entusiasmo y alegría en el servicio de nuestros hermanos y hermanas. Os imparto mi bendición apostólica.

[En polaco]
Saludo cordialmente a los fieles que han venido de Polonia, con los cardenales, los arzobispos y los obispos. Saludo a todos los polacos, que celebran hoy la tradicional jornada del Papa, deseando que se alegren con el don de un nuevo santo: Zygmunt Szczesny Felinski. Encomiendo a su protección la Iglesia en Polonia y toda la nación. ¡Que Dios os bendiga!

[En italiano]
Qu eridos hermanos y hermanas, la Virgen María es la estrella que orienta todo camino de santidad. Su “fiat” es modelo de adhesión perfecta a la voluntad divina y su “magnificat” expresa el canto de júbilo de la Iglesia, que ya en esta tierra goza por las grandes obras de Dios y en el cielo alaba eternamente su gloria. Nos dirigimos a la Madre de Cristo con confianza filial, invocando por su intercesión y la de los nuevos santos, paz y salvación.

Con Rafael, ahuyentando “diablillos”

Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, con motivo de la canonización del hermano Rafael Arnáiz, que celebrará Benedicto XVI en el Vaticano este domingo.

 Ha llegado el anhelado 11 de octubre: la Canonización de nuestro muy querido hermano Rafael Arnáiz.
            Rafael es, antes de nada, nuestro “amigo”; consecuencia lógica que se desprende de ser “santo”, es decir, “amigo de Dios”… No dudemos de que él puede ayudarnos a “acertar” en el camino de la vida. Su historia, sus ansias de felicidad y sus luchas interiores, se asemejan a las nuestras, mucho más de lo que nos imaginamos… Las circunstancias de nuestra vida serán muy distintas, pero las batallas que nos presentan las tentaciones y los medios que tenemos para poder vencerlas, son básicamente los mismos. Aunque hayan pasado más de setenta años, y aunque el estrés y el ruido que nos envuelven, contrasten con la paz y el silencio del claustro monacal, estamos básicamente ante los mismos retos.
            Para demostrarlo, me quiero servir de un texto extraído de las cartas del Hermano Rafael; un pasaje entrañable y emblemático, en el que nuestro santo comparte con nosotros su lucha contra el hastío y la falta de sentido de la existencia:
«Las tres de la tarde de un día lluvioso del mes de diciembre. Es la hora del trabajo, y como hoy es sábado y hace mucho frío, no se sale al campo. Vamos a trabajar a un almacén donde se limpian las lentejas, se pelan patatas, se trituran las berzas, etc. (…) La tarde que hoy padezco es turbia, y turbio me parece todo. Algo me abruma el silencio, y parece que unos diablillos, están empeñados en hacerme rabiar, con una cosa que yo llamo recuerdos… En mis manos han puesto una navaja, y delante de mí un cesto con una especie de zanahorias blancas muy grandes y que resultan ser nabos. Yo nunca los había visto al natural, tan grandes… y tan fríos… ¡Qué le vamos a hacer!, no hay más remedio que pelarlos.
El tiempo pasa lento, y mi navaja también, entre la corteza y la carne de los nabos que estoy lindamente dejando pelados. Los diablillos me siguen dando guerra. ¡¡Que haya yo dejado mi casa para venir aquí con este frío a mondar estos bichos tan feos!! Verdaderamente es algo ridículo esto de pelar nabos, con esa seriedad de magistrado de luto.
Un demonio pequeñito y muy sutil, se me escurre muy adentro y de suaves maneras me recuerda mi casa, mis padres y hermanos, mi libertad, que he dejado para encerrarme aquí entre lentejas, patatas, berzas y nabos.
(…) Transcurría el tiempo, con mis pensamientos, los nabos y el frío, cuando de repente y veloz como el viento, una luz potente penetra en mi alma… Una luz divina, cosa de un momento… Alguien que me dice que ¡qué estoy haciendo! ¿Que qué estoy haciendo? ¡Virgen Santa! ¡Qué pregunta! Pelar nabos…, ¡pelar nabos!… ¿Para qué?… Y el corazón dando un brinco contesta medio alocado: “Pelo nabos po r amor…, por amor a Jesucristo”».
            La batalla de Rafael con esos “diablillos” que pretendían robarle la paz, la alegría y hasta la misma esperanza, es también la nuestra. Nuestra vida puede resultarnos monótona, tediosa e insufrible, o por el contrario, gozosa e ilusionante, dependiendo de la clave de sentido que mueva nuestra existencia.
            Frente a quienes piensan que el motor del mundo es el dinero, el poder o el placer; los santos nos recuerdan que el verdadero motor, y el único capaz de darnos la capacidad de ahuyentar a “los diablillos”, al mismo tiempo que nos revela el sentido de nuestra existencia, es el amor: el amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús.
            El rostro de C risto tiene la virtud de hacerse presente y de cautivarnos a través de los santos, y ahora, en concreto, a través de quien será venerado como San Rafael Arnáiz. Porque, como dice nuestro Papa Benedicto XVI, con una expresión certera, “los santos son la estela luminosa con la que Dios ha atravesado la historia”.
            El Hermano Rafael está acompañado de otros cuatro santos más, en esta ceremonia de Canonización: Zygmunt Szcęsny Feliński, polaco, obispo y fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María; Francisco Coll i Guitart, español, sacerdote dominico y fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciación; Jozef Damian de Veuster, holandés, sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones (muy conocido por su entrega h eroica a los leprosos, relatada en la película “Molokay”); y Marie de la Croix, francesa, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres.
            Ciertamente, estamos ante grandes figuras que han destacado por su fecundidad apostólica y por la estela que han dejado tras ellos. Entre estos, el Hermano Rafael llama la atención, porque no fundó nada, ni tuvo ningún puesto relevante, ni destacó externamente ante los demás; es más, hubo de conformarse con ser un simple “oblato”, ya que su salud no le permitió abrazar íntegramente la regla trapense… Rafael no hizo cosas grandes, ¡¡sólo fue santo!!
            Esto nos recuerda que no debemos confundir la santidad, con unos modelos determinados de liderazgo que nos resultan inalcanzab les para el común de los mortales… La santidad no sólo debe ser admirada, sino sobre todo deseada, trabajada y suplicada a Dios. De forma similar a como el destino natural del niño es hacerse hombre, así también el fin del cristiano es ser santo. Es la meta lógica de quien ha sido redimido por Cristo…; lo contrario sería una frustración. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “La santidad no es el lujo de unos pocos, es un simple deber para cada uno de nosotros”. Por ello, el escritor converso León Bloy escribía: “Sólo existe una tristeza: no ser santo”.

11 de octubre Canonización de cinco beatos

Varios miles de peregrinos españoles, entre ellos numerosos obispos, peregrinan este fin de semana a Roma para participar en la canonización de cinco beatos, presidida por el Papa Benedicto XVI. Entre ellos se hallan dos españoles: el sacerdote y fraile dominico Francisco Coll Guitar (1812-1875), de origen catalán, y el joven castellano Rafael Arnaiz Barón (1911-1938), monje trapense en San Isidro de Dueñas (Burgos). Junto a ellos, son canonizados el arzobispo polaco Zygmunt Szczesny Felinski (1822-1895), el misionero belga Josef Damian de Veuster (1840-1889) y la religiosa francesa Juana Jugan (1792-1879), fundadora de las Hermanitas de los Pobres. Una semana más tarde, el cardenal Ciriaco María Sancha Hervás (1833-1909), arzobispo de Toledo, de origen soriano, será beatificado en la catedral primada.

 Desde su elección pontificia el 19 de abril de 2005, Benedicto XVI ha canonizado a 23 santos, ninguno de ellos hasta ahora español. El padre Coll y el hermano Rafael serán así los primeros. Se da la circunstancia de que en 1979 el entonces recién elegido Papa Juan Pablo II realizó su primera beatificación el 29 de abril de 1979 en la persona de Francisco Coll y Guitar.

  Tras las canonizaciones, el lunes 13 de octubre serán las misas de acción de gracias. El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE, presidirá en la basílica vaticana la misa de acción por la canonización del hermano Rafael, y el prior general de la Orden de Predicadores (Dominicos), el fraile argentino fray Carlos Azpíroz Costa hará propio, también por la mañana, en la basílica romana de Santa María Supra Minerva. La misa de las canonizaciones del 11 de octubre será ofrecida en directo por la 2 de TVE y por la Cadena Cope.

El padre Francisco Coll: predicador infatigable y apóstol del Evangelio

 En Gombren, pequeña localidad gerundense a los pies del santuario de la Virgen de Montgrony, nació en la primavera de 1812, el día 18 de mayo, Francisco Coll Guitar. Era el menor de diez hermanos A los diez años ingresó en el seminario de la diócesis de Vic, tras la prematura muerte de su padre. Posteriormente ingresó en la Orden Dominicana. Circunstancias políticas le obligan a exclaustrarse en 1835, tras la desamortización del ministro Juan Álvarez de Mendizábal. Cuatro años antes había realizado su profesión religiosa como dominico. Fue ordenado sacerdote en la diócesis de Vic el 28 de mayo de 1836, consagrando su vida al ministerio de la predicación y de las misiones populares. En varias ocasiones coincidió en este ministerio con quien sería San Antonio María Claret, fundador en 1848 de los Misioneros Claretianos.

 El 15 de agosto de 1856 el padre Coll fundó la Congregación religiosas de las Dominicas de la Anunciata. Un triple objetivo perseguía con esta fundación. En primer lugar, la colaboración de las religiosas con las misiones populares; en segundo lugar, el padre Coll buscaba fortalecer la educación católica con el establecimiento de centros educativos de la Iglesia.; y, por último, ante el entonces auge de las vocaciones, con su fundación el padre Coll pretendía que ninguna de de estas vocaciones de frustrase por razones económicas. En la actualidad de las Dominicas de la Anunciata son algo más de mil religiosas, presentes en veinte países de África, América, Asia y Europa. Tres son sus servicios principales: la educación, el trabajo misionero y parroquial y la pastoral de la salud. El padre Coll falleció en 1875. Dejó un legado de sencillez, bondad, ardor evangelizador, espíritu de oración, fervor eucarístico y piedad mariana.

 El hermano Rafael: El joven que lo dejó todo porque quería ser santo

 “Quiero ser santo” exclamaba, repetía y escribía el joven Rafael Arnaiz Barón al ingresar en la Trapa de San Isidro de Dueñas y durante su corta y admirable estancia en ella. Con tal solo 27 años concluía su existencia terrena, lo que le convierte en todo un referente y un modelo para los jóvenes.

  Nació en Burgos el 9 de abril de 1911, en el seno de una ejemplar familia cristiana. Otros dos de sus hermanos –Luis Fernando y Mercedes– fueron también religiosos, como cartujo y ursulina respectivamente, mientras que el cuarto, Leopoldo, fue padre de familia numerosa: doce hijos. Uno de ellos es Leopoldo Arnaiz, reputado arquitecto con despacho profesional en Guadalajara.

Rafael, tras estudiar en los jesuitas de Burgos, marchó con su familia a Oviedo, donde fue trasladado su padre, que era ingeniero de minas. En Oviedo estudió también con los jesuitas y en 1926 ingresó en la Universidad Politécnica de Madrid: quería ser arquitecto.

 Sin embargo, la vocación monástica despertó en él con fuerza en plena juventud e ingresó en la abadía trapense de Dueñas (Palencia), que conoció a través de su familia y de períodos vacacionales en tierras abulenses. Y pronto le visitó la prueba a través de la enfermedad de la diabetes sacarina. Tres veces hubo de abandonar por la enfermedad el monasterio y otras tres veces ingresó en él pues era mayor su deseo de ser fiel a la vocación contemplativa que cualquier otra realidad. Mientras proseguía su formación monástica, el hermano Rafael dejó pintadas hermosas muestras de su ideal monástico a la par que escribió extraordinarias páginas de aceptación de la enfermedad y de amor a Dios. El 26 de abril de 1938 falleció, apenas cumplidos los 27 años. Y desde entonces la fama de santidad ha rodeado su figura. En 1992 fue beatificado por el Papa Juan Pablo II y quien, en la Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela de 1989, lo propuso como uno de los patronos de los jóvenes y de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

 El padre Damián y la madre Jugan: ver y servir a Dios en el pobre y en el enfermo

  Jozef Damian de Veuster, el popular padre Damián, el héroe y el apóstol de los leprosos en Molokai, fue un religioso belga de los Sagrados Corazones, misionero en la isla de Hawai. Nació en Tremeloo (Bélgica) el 3 de enero de 1840 y falleció en Molokai (Hawai) el 15 de abril de 1889. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 4 de junio de 1995. Más de un millón de firmas de leprosos y de agentes de la sanidad y de la pastoral con leprosos y enfermos –personas entre las que hallaba encabezando la lista de firmantes la madre Teresa de Calcuta– facilitaron esta beatificación.

Es considerado héroe nacional en Hawai y en Estados Unidos de América, a donde pertenece esta famosa y exótica isla del Pacífico. Y es que consagró su vida al cuidado de los leprosos que eran recluidos en Molokai hasta el mismo se contagió de este mal y murió de él. Durante su ministerio en Molokai, el padre Damián varias casas y un orfanato, amplió el hospital, instaló la conducción del agua y levantó una iglesia y, ante todo y sobre todo, evangelizó con su ejemplo y con su amor.

 El gran Mahatma Gandhi escribió “el mundo de la política y del periodismo cuenta con pocos héroes comparables al padre Damián de Molokai. Vale la pena buscar en qué fuente ha bebido la inspiración de tanto heroísmo”. Y el presidente norteamericano Franklin Delone Roosevelt escribió a Leopoldo II, rey de los belgas: “Yo todavía era un niño cuando la muerte de este hombre santo me marcó profundamente. Dio voluntariamente su vida para ayudar a los que sufrían. Con razón le consideramos un héroe nacional. Esta lección de abnegación que nos da el padre Damián jamás perderá su valor”.  En 2005, un canal de televisión belga, tras la votación de los telespectadores, eligió al padre Damián como “el belga más grande de todos los tiempos”.

 La francesa Juana de la Cruz Jugan –vivió y murió en la región de Bretaña entre los años 1792 y 1879- es la fundadora del Instituto Consagrado de las Hermanitas de los Pobres. Su larga y fecunda existencia –murió con 87 años- bien se podría definir como una vida bien y siempre injertada en la cruz de Cristo –cuyo nombre llevaba como religiosa- y en la cruz de los pobres y de los ancianos, a quienes sirvió y amó admirablemente.

 Tanto entusiasmó su vida y su testimonio a otros coetáneos suyos que hasta el escritor británico Charles Dickens, que tanto describió y fustigó la pobreza y la injusticia de aquel siglo, quiso conocerla. Fue en 1846, un año después de que la Academia Francesa concediese a Juana el premio Montyon, mientras la cruz planeaba sobre su vida hasta ser relegada y casi hasta escondida en el seno de la propia Congregación por ella fundada.-

 En la actualidad, las Hermanitas de los Pobres están presentes en 32 países de los cinco continentes. Son 2.710 religiosas, incluidas las 60 novicias actuales. Sirven 202 casas de ancianos y enfermos, con un total de 13.232 residentes. Además, el Movimiento Asociación Juana Jugan, de laicos asociados, está integrado por 2.065 personas. La madre Juana Jugan fue beatificada por Juan Pablo II en 1982.

 El cardenal Sancha: padre de los pobres y pastor primado en el amor

  También la 2 de TVE transmitirá en directo la beatificación del cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás. Será a las 10 de la mañana del domingo 18 de octubre desde la catedral de Toledo. En Toledo, el 25 de febrero de 1909, falleció siendo arzobispo toledano y primado de España. “Pastor y primado en el amor” es el lema de las celebraciones de su beatificación y del libro que para la ocasión ha preparado el sacerdote toledano Carlos Miguel García Nieto, que hizo la tesis doctoral en Historia de la Iglesia sobre el purpurado. El cardenal Sancha es uno de los máximos exponentes del llamado “catolicismo social” en la Iglesia española de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

 Nació en la localidad soriana de Quintana de Pidio el 18 de junio de 1833. Estudió en el seminario del Burgo de Osma y en la Universidad de Salamanca. Tras su ordenación sacerdotal del 27 de junio de 1858, marchó a la archidiócesis cubana de Santiago de Cuba. Allí, con ancianos desprotegidos, niños y niñas abandonados llevó a cabo una labor asistencial y de cuidado por la que se ganó el sobrenombre de “padre de los pobres”. En 1869 fundó una congregación de religiosas para el cuidado de huérfanos inválidos y desamparados: la hoy llamada Congregación de Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha.

  El 28 de enero de 1876 fue ordenado obispo y nombrado auxiliar del arzobispo de Toledo, cardenal Juan Ignacio Moreno Maisonave. Entonces y dado que Madrid no tenía diócesis propia y pertenecía al arzobispado de Toledo, residió en Madrid, donde pronto se hizo muy popular y se ganó la confianza de la Corte, llegándose a ser, durante un tiempo, confesor del rey Alfonso XII. En 1882 fue nombrado obispo de Ávila, y cuatro años se convirtió en obispo de Madrid-Alcalá, tras el asesinato del primer obispo de esta diócesis, Narciso Martínez Izquierdo, natural de Rueda de la Sierra (Guadalajara), en tierras molinesas. En 1892 fue nombrado arzobispo de Valencia y dos años después fue creado cardenal. De 1898 a 1909 fue arzobispo de Toledo y patriarca de las Indias Occidentales. El cardenal Sancha fue el promotor del I Congreso Eucarístico Nacional de España, en Valencia, en 1893. Llevó a cabo una intensa labor pastoral y social entre los más necesitados, en tiempos de especial dificultad política. A él se le atribuyen también los primeros movimientos encaminados a la unidad de los católicos. Asimismo fue muy cercano y atento a las necesidades de los sacerdotes. En su tumba de bronce,  en la catedral de Toledo, figura el siguiente y significativo epitafio: “Vivió pobre y pobrísimamente murió”.