BEN-HUR CUMPLE 50 AÑOS

  CON 11 OSCARS, ES UNA DE LAS TRES PELÍCULAS MÁS LAUREADAS DE LA HISTORIA

En estos días se cumplen 50 años del estreno de una de las mejores películas que se han realizado en la historia: Ben-Hur. En efecto, ésta se concluyó el 18 de noviembre de 1959 y se estrenó en la primera semana de diciembre. Era la película más esperada del año.

 Dirigida por William Wyler y basada en la novela homónima escrita por Lewis Wallace en 1880, era el remake de una película anterior, estrenada en 1925.

La cinta supuso la consagración de un Charlton Heston que, con sus 35 años de entonces, acabó llevándose un papel que antes habían rechazado, por diversos motivos, actores como Paul Newman, Burt Lancaster o Rock Hudson.

Cuenta la historia de un príncipe judío (Judá Ben-Hur) tras caer en desgracia a raíz de sus enemistad con un antiguo amigo romano de la infancia (Messala). Y en diferentes momentos de su historia va encontrándose con Jesús de Nazaret.

Es una película sobre el valor, el honor, el sufrimiento, la familia y la esperanza.

Y es ahí donde radica la verdadera grandeza de Ben-Hur, en que a lo largo de sus 214 minutos de duración, se entretejen varias historias, a cual más grande, con un objetivo siempre en la mente de su protagonista: encontrar a su madre y a su hermana.

Así, la amistad que se convierte en enemistad entre Judá y Messala; el enamoramiento entre Judá y Esther; su paso por las galeras y su éxito después en Roma; su vuelta a Jerusalén; la carrera de cuádrigas y su posterior ansia de venganza, tienen de fondo la obsesión de Judá, que es su arraigo a su pueblo y a su familia.

Las grandes epopeyas del cine tienen siempre un gran tema de fondo, y en este caso atrapa al espectador desde el principio. Eso, y el porte, la planta, y la calidad interpretativa de Charlton Heston, que con el papel de Ben-Hur saltó al estrellato.

LA PELÍCULA EN CIFRAS

La realización del film, máximo exponente de un cine artesanal ya extinto, fue una odisea de principio a fin. Costó 15 millones de dólares (aunque sólo en un año recaudó 40).

Todo fueron problemas, desde la elección de la banda sonora hasta la del actor protagonista. En un principio se pensó en Paul Newman, Rock Hudson o Burt Lancaster para el papel del principe judío y en el todavía algo desconocido Heston para el de Messala.

Pero Charlton dio tales muestras de su calidad dramática en una prueba, que encandiló a los productores, que se dejaron convencer por un apasionado Wyler.

Precisamente la determinación de Wyler, que se atrevió con un proyecto demasiado grande para lo que él estaba acostumbrado, y el magnífico guion de Karl Tunberg (único nominado al Oscar que no consiguió el galardón) lograron hacer de Ben-Hur una película para la historia.

Fue el film que ganó por primera vez 11 estatuillas doradas (imbatible hasta 1997 con Titanic y 2003 con El retorno del Rey).

En concreto, la película obtuvo el Oscar en las siguientes categorías: mejor actor principal (Heston), mejor actor de reparto (Hugh Griffith), mejor película, director (Wyler), sonido, decorados, montaje, banda sonora, fotografía, efectos especiales y vestuario.

Sus cifras siguen sorprendiendo hoy en día. Para su realización se hicieron más de 100.000 diseños de vestuario, se utilizaron más de 8.000 extras y 300 decorados.

La famosa carrera de cuádrigas tardó 3 meses (toda la película casi nueve) en rodarse en un escenario único construido al efecto dando por resultado 20 minutos de cine 100%.

El resultado fue y será siempre una película enorme, irrepetible, de lo mejor que se ha hecho jamás.

Esta cinta fue filmada en los estudios de Cinecittá bajo la dirección de William Wyler, quien era una gran experto de la transposición con lo que logró no hacer sentir el peso de la novela original, escrita por Lew Wallace en 1880.

En Ben Hur se puede apreciar la habilidad de Wyler en el equilibro entre la historia y las luchas personales de los personajes: la relación de hermandad que se va rompiendo por las razones de Estado que une al protagonista con el tribuno romano Messala, el momento culminante de su encuentro con la madre y la hermana enfermas de lepra, el amor platónico por la hija de un siervo, el gran retorno a la casa natal luego de años de esclavitud.

Todos estos episodios de atmósfera intimista (entre los que también se puede ver la conversión de Ben-Hur al cristianismo) generan un espacio inusual en el contexto de un film de estas proporciones.

LA NOVELA

Recordando al autor de la novela Lew Wallace, podemos afirmar que el libro ha estado durante años entre los más vendidos del mundo y le ha garantizado al autor una fama comparable solo a la de algunos pocos escritores.

Una riqueza en particular acompaña al lector desde las primeras páginas dedicadas al encuentro entre los tres Reyes Magos. Se trata no sólo de la muestra de una erudición ciertamente presente, sino también del deseo de acompañar al lector a un lugar en un lugar y tiempo lejanos, definiendo sus contornos. Así Wallace no sólo dicta los cánones de la moderna novela histórica sino que se acerca sorprendentemente a la antropología cultural.