CANADÁ: FINANCIARÁ LA EXPORTACIÓN DEL ABORTO

Parece cada vez más claro que los Objetivos del Milenio para el Desarrollo de la ONU buscan imponer la cultura de la muerte.
La Ministro de Cooperación Internacional de Canadá, Beverley Joan “Bev” Oda, declaró que el gobierno canadiense incluyó el aborto en el marco del plan de salud materna acordado con el G-8. Aunque Oda es una activista pro-aborto, sus palabras significan un sorprendente cambio de actitud por parte del gobierno conservador.

El anuncio se produjo a pesar de que el Parlamento votara no financiar el aborto como parte de la iniciativa para salud materna del primer ministro Stephen Harper, a la que Canadá destinará mil millones de dólares.
La declaración reabre una polémica que se extendió durante los primeros meses de este año.

El 30 de marzo, en la reunión preparatoria de ministros de asuntos exteriores del G-8 (Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, USA, Canadá y Rusia), ante la oposición de Canadá de financiar el aborto, como parte de la salud materna en el marco de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, Hillary Clinton dejó claro que “la salud reproductiva incluye la contracepción, la planificación familiar y el acceso al aborto legal y seguro”. (Vid. NG 1045).
De ese modo se explicitó que, para los gobiernos y no sólo para las ONGs, el aborto está incluido en el Objetivo del Milenio n° 5, Mejorar la salud materna.

Los líderes del G-8 se reunieron en junio (24 y 25 de junio, en Muskoka, Ontario) y allí pareció que quedaba firme la decisión del gobierno canadiense de no financiar el aborto como parte del cumplimiento y la consecución de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo de las Naciones Unidas.
A pesar de eso, Marie Stopes Internacional, la “proveedora de servicios de aborto” más poderosa de área anglosajona, que como es sabido realiza abortos ilegales en países africanos, siguió recibiendo financiación de la Canadian International Development Agency, cuya jefatura desempeña la Ministro de Cooperación Internacional, Bev Oda.
A su vez la International Planned Parethood Federation (IPPF), la multinacional del aborto y la corrupción de menores, está en trámites para renovar los subsidios del gobierno canadiense.
Mary Ellen Douglas, de la Campaign Life Coalition (CLC), declaró el pasado 2 de septiembre, que “Bev Oda trabajó estrechamente con Planned Parenthood y otros grupos pro-aborto durante las reuniones del G-8, y en ese momento hizo declaraciones a favor del aborto. (….) A último momento pareció que adhería al mandato del gobierno, pero ahora está claro que sólo esperaba su momento”.
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NOTICIAS GLOBALES

La Conferencia de la IPPF en África promueve el aborto y el sexo juvenil

La semana pasada en Addis Abeba, Etiopía, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (conocida como IPPF, por sus siglas en inglés), fue anfitriona de la 4ª Conferencia Africana sobre Salud y Derechos Sexuales. Entre los disertantes de los plenarios se encontraron un Secretario General Adjunto de la ONU, el Presidente de la Comisión de la Unión Africana, el Director Ejecutivo de ONU SIDA, la Jefa de la Sección África del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el Director de la Oficina de Enlace del Fondo de Población de la ONU, así como también la Dra. Jacqueline Sharpe, presidente de la IPPF.

     Los principales temas de la conferencia incluyeron la promoción de la educación sexual y de los derechos sexuales para los jóvenes, el establecimiento de vínculos más estrechos entre los «derechos sexuales» y los «derechos de salud reproductiva», la transformación de las normas culturales y religiosas en materia de sexualidad humana y la defensa y promoción del aborto libre y legal en toda África.

     Los organizadores se focalizaron en la participación de la juventud y ofrecieron una «Clínica de sexualidad juvenil» inmediatamente antes de la conferencia, además de promover el estilo de vida homosexual. En el informe del comité directivo se solicitó «una fuerte concentración en los asuntos relacionados con el placer sexual o la sexualidad positiva» y «una gran participación y compromiso de los LGBTIS [sigla en inglés que designa a las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero, e intersexuales]».

     Entre los trabajos que se presentaron durante la conferencia se encontraron: «Un muchacho no se puede casar con otro muchacho: los varones adolescentes hablan de los muchachos y hombres gay», «Buenos católicos usan preservativos», «El sexo anal heterosexual en la era del VIH», «MSM [en inglés, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres], sexo y la Internet en Nigeria» y «Tamaño natural de la sexualidad: mapeo corporal con mujeres y hombres jóvenes de la comunidad LGBTQI [de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, “queer” e intersexuales] en Kenia».

     Otros de los temas de la conferencia fue el de la defensa del aborto. El Centro de Derechos Reproductivos publicó el segundo volumen de «Legal Grounds: Reproductive and Sexual Rights in Africa Commonwealth Courts», guía de defensa del aborto que promueve su liberalización y vidas sexuales alternativas en África.

     A pesar de los controvertidos temas abordados, la conferencia contó con el apoyo manifiesto del gobierno anfitrión. El presidente de Etiopía, Grima Wolde-Giorgis enfatizó en su discurso inaugural que «la currícula educativa debe ser ampliada, de modo tal que incluya una educación sexual que permita a los jóvenes conocer sus cuerpos a edad temprana, a fin de tomar decisiones responsables sobre los asuntos relacionados con la salud sexual».

     El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Ministro de Salud de ese país, fue el «Patrocinador» de la conferencia. Poco tiempo atrás, fue elegido Presidente de la Junta del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria,  organización descomunal que cuenta con más de 18 mil millones de dólares estadounidenses en concepto de fondos comprometidos. Esta organización fue la tercera donante mundial de preservativos en el período 2005-2006, después del Fondo de Población de la ONU y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

     Entre los patrocinantes se encontraron las instituciones William and Flora Hewlett Foundation, International Women’s Health Coalition (grupo respaldado por varios gobiernos europeos y fundaciones estadounidenses cuyas bases adhieren al movimiento de control de la población) y la ONG nigeriana Action Health Incorporated, que promueve la educación sexual «integral».

     El lobby pro-abortista mundial elogió a Etiopía por haber liberalizado sus leyes de aborto en 2006, con lo que se pretendió disminuir los índices de mortalidad materna. A pesar de ello, este país cuenta con uno de los peores registros del continente africano en la materia, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.

Recta sexualidad y no preservativos para luchar contra el SIDA, proponen obispos de África

En su mensaje por el Día Mundial de la lucha contra el SIDA que se celebra hoy, los obispos del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), reiteraron, con el Papa Benedicto XVI, que esta enfermedad no se supera con la distribución de preservativos sino con unaadecuada educación moral de la sexualidad humana, enfatizando la fidelidad conyugal.

En su mensaje, los prelados africanos señalan que “el SIDA no es un simple problema médico y las inversiones en fármacos no son suficientes. Con el Santo Padre, Papa Benedicto XVI, advertimos que el problema no puede ser superado resaltando exclusivamente o principalmente la distribución de profilácticos”.

“Solo una estrategia basada en la educación a la responsabilidad individual–prosiguen– en el cuadro de una visión moral de la sexualidad humana, en particular mediante la fidelidad conyugal, puede tener un impacto real en la prevención de esta enfermedad“.

En el texto, los obispos del SECAM explican además que “la Iglesia es la primera en la tarea de afrontar el VIH en África y en la asistencia de las personas seropositivas y enfermas de Sida”.

El texto, dado a conocer por la agencia vaticana Fides y firmado por el Cardenal Polycarp Pengo, Presidente del SECAM y Arzobispo de Dar es Salaam (Tanzania) asegura que “constantemente presente entre los millones de africanos que han sido afectados por la pandemia, vemos cómo el SIDA continúa devastando nuestras poblaciones, a pesar de ya no ser un tema prioritario en la agenda de los gobiernos, de la sociedad civil y de las organizaciones internacionales”.

Tras denunciar que “va disminuyendo la preocupación de los organismos oficiales sobre la pandemia”, los prelados resaltan que “la asistencia es más que absolutamente necesaria. El virus VIH y el SIDA no han desaparecido. La idea de que los cuidados ya están disponibles para todos es una farsa. Solo un tercio de quienes necesitan los cuidados los pueden recibir y tras dos años del inicio del tratamiento, solo el 60 por cento de estas personas continúan a ser curadas. Por cada dos personas que reciben la terapia, otras cinco son infectadas”.

Los obispos del SECAM explican además el contexto actual de la lucha contra el SIDA, afecta también por la crisis económica mundial: “el aumento de los precios del alimento y de los otros bienes de base obstaculiza el éxito de la terapia, porque la gente no se puede permitir la nutrición, esencial para el éxito de los cuidados”.

“Además el aumento del hambre y la desesperación están haciendo aumentar el número de personas que recurren al sexo como medio de sobrevivencia. Toda intervención que trate de afrontar el VIH y el SIDA sin tener en cuenta este contexto está destinado a fracasar“.

Palabra de Dios y Eucaristía deben animar acción evangelizadora de la Iglesia, dice el Papa

Terminada la Santa Misa de clausura de la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, el Papa Benedicto XVI recitó el Ángelus dominical con los fieles presentes en la Plaza de San Pedro desde los pies de la Basílica Vaticana, recordando a todos en sus palabras introductorias el esfuerzo de la Iglesia para que nadie se vea privado de lo necesario para vivir y que todos puedan conducir una existencia digna del ser humano.

“Agradecemos a Dios por el impulso misionero que ha encontrado terreno fértil en numerosas diócesis y que se expresa en el envío de misioneros a otros países africanos y de diversos continentes”, dijo el Santo Padre refiriéndose a los frutos del Asamblea Especial para África.

El Pontífice destacó, entre los temas vistos durante la Asamblea, “la familia, que también en África constituye la célula primaria de la sociedad, que hoy en día es amenazada por corrientes ideológicas provenientes incluso del extranjero”.

“¿Qué decir a los jóvenes expuestos a este tipo de presión –se preguntó el Santo Padre-, influenciados por modelos de pensamiento y de comportamiento que contrastan con los valores humanos y cristianos de los pueblos africanos?”.

Más adelante se refirió también a la gran necesidad de “reconciliación, de justicia y de paz” en África, recordando que “justamente a estas necesidades responde la Iglesia re proponiendo, con renovada fuerza, el anuncio del Evangelio y la acción de promoción humana. Animada por la Palabra de Dios y por la Eucaristía, esta se esfuerza porque nadie esté privado de lo necesario para vivir y que todos puedan conducir una existencia digna del ser humano”.

Seguidamente el Papa habló brevemente del Mensaje final de la Asamblea sinodal, citándolo como “un Mensaje que parte de Roma, sede del Sucesor de Pedro, que preside la comunión universal, y que también tiene su origen en África, recogiendo las experiencias, expectativas, proyectos, y retorna a esta llevando la riqueza de un evento de profunda comunión en el Espíritu Santo”.

Dirigiéndose a los fieles en África dijo: “¡Queridos hermanos y hermanas que me escucháis desde África! Encomiendo a vuestra oración los frutos del trabajo de los padres sinodales, y os aliento con las palabras del Señor Jesús: ¡sed sal y luz en la amada tierra africana!”.

Concluyendo, Benedicto XVI recordó que para el próximo año está prevista una “Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. En ocasión de mi visita a Chipre, tendré el placer de hacer entrega del Instrumentum laboris de tal encuentro. Agradezcamos al Señor que no se cansa nunca de edificar su Iglesia en la comunión, e invoquemos con confianza la maternal intercesión de la Virgen María”.

Mensaje final de la II Asamblea Especial del Sínodo para África que llama a la reconciliación

La sala de prensa de la Santa Sede ha acogido esta mañana la presentación del mensaje de la II Asamblea Especial para África, en la que intervinieron el presidente de la Comisión y arzobispo de Abuja en Nigeria, Mons. John Olorunfemi Onaiyekan; el obispo del Cairo de los caldeos de Egipto y vicepresidente de la Comisión, Mons. Youssef Ibrahim Sarraf; y el obispo de Chimoio en Mozambique y segundo vicepresidente del simposio de las conferencias episcopales de África y Madagascar y miembro de la Comisión para el mensaje, Mons. Francisco João Silota.

 Precisamente, durante esta mañana ha tenido lugar la décimo octava congregación general, con la presentación y votación del mensaje final. Sobre los trabajos realizados esta mañana en el Aula nueva del sínodo tenemos con nosotros a nuestra enviada especial Alina Tufani Diáz: 

“África no está a abandonada al fracaso. Nuestro destino esta todavía en nuestras manos. África levántate…”. Así concluye, el Mensaje Final del II Sínodo para África que fue aclamado, esta mañana, en presencia del Santo Padre Benedicto XVI, a quien describen como “un verdadero amigo de África y de los africanos”, por acompañar al continente “en sus luchas y por defender su causa con todo el peso de su autoridad moral”.

Esta vez no hubo necesidad de oprimir botones para acordar por unanimidad el documento que fue leído en los cuatro idiomas oficiales del sínodo y que fue largamente aplaudido por los padres sinodales. Una radiografía del continente, a veces dolorosa, aunque no lastimera, precisa en sus denuncias y firme en su autocrítica, pero sobre todo compacta en su propósito de ser una guía eficaz en esa reconciliación, justicia y paz que se propone la Iglesia en África.

Dividido en siete capítulos el mensaje comienza describiendo las contradicciones y profundas crisis que vive África: la trágica situación de los refugiados, una pobreza escandalosa, el hambre, la guerra y los conflictos. Una situación causada por personas que no se interesan por el bien común, y unidas en una criminal complicidad con los dirigentes locales y extranjeros. “Cualquiera sea el nivel de la responsabilidad imputable a los intereses extranjeros no es menos vergonzosa y trágica que la connivencia con los gobernantes locales: políticos que venden a sus naciones, hombres de negocios que se unen a voraces multinacionales, africanos que venden y trafican armas, sobre todo ligeras, que provocan la destrucción de vidas humanas, agencias locales de organizaciones internacionales que son pagados para difundir ideologías nocivas en las que ni ellos mismos creen”.

A las grandes potencias de este mundo, los obispos piden que “traten a África con respeto y dignidad”. Es necesario un cambio en el orden mundial pero no sobre la base de los intereses de los ricos sobre los pobres. Retomando los principios de la Caritas in veritate, de Benedicto XVI, el mensaje reclama “un cambio en relación con el peso de la deuda de las naciones pobres que literalmente está matando a los niños. Las multinacionales deben parar la devastación criminal del ambiente y la explotación insaciable de los recursos naturales. Es una táctica de corto visión fomentar guerras para lucrarse rápidamente gracias al desorden provocado, que cuesta vidas y sangre humano”

¿No existirá nadie que quiera o sea capaz de detener tales crímenes contra la humanidad?, se preguntan los padres sinodales en este mensaje, en el que también, sin dejar de reconocer la labor de la ONU en su territorio, le pide que sea coherente y transparente, que verifiquen que sus programas sean realmente buenos, y “que cesen en sus intentos de destruir y minar los valores africanos de la familia y de la vida humana”, esto refiriéndose al artículo 14 del Protocolo de Maputo sobre del derecho de las mujeres al aborto.

Sin duda, la iglesia en África fue llamada en causa desde los primeros capítulos. Conciente de su “deber de ser instrumento de paz y reconciliación según el corazón de Cristo” exhorta a sus miembros a una autentica conversión “pues sólo así se romperá el circulo vicioso de la ofensa, la venganza y la retaliación, para lo cual, el perdón y el reconocimiento de las culpas, es crucial”. En particular, llama a los sacerdotes a ser ejemplos de reconciliación, “sobrepasando las fronteras tribales y raciales”, y cumpliendo sus votos de castidad y desapego a las cosas materiales.

El mensaje pide un impulso y reconocimiento al rol de la mujer católica dentro de la iglesia, exige la formación de los laicos, en especial de los políticos en la Doctrina Social de la Iglesia, reconoce la vasta labor de los misioneros y la vida consagrada en África, llama a un mayor diálogo ecuménico e interreligioso, pero es enfático en reclamar a los países de mayoría musulmana el derecho a la libertad religiosa. “Dado que el mundo musulmán acoge con placer a los cristianos que deciden cambiar de religión, también deberían respetar la reciprocidad en este campo”.

En fin, un mensaje que en su amplitud y densidad llama ante todo a la esperanza y a la unidad. Como está escrito en sus páginas con este proverbio africano: “Un ejército de hormigas bien organizadas es capaz de abatir a un elefante”.

Los obispos africanos, contra las políticas antinatalistas

Reiteran que el problema no está en los abortos clandestinos.
 Durante la rueda de prensa que ofreció esta mañana la Santa Sede sobre la relación después de la discusión del Sínodo de Obispos de África, varios periodistas preguntaron si en el aula sinodal se ha discutido el tema del aborto.
La pregunta se realizó en el contexto de la publicación del informe del Instituto Guttmacher, publicado ayer martes, según el cual cada año mueren unas 70.000 mujeres en el mundo por practicarse abortos, de los cuales unos 20.000 se realizan de manera clandestina, por personas inexpertas en l os países donde el aborto no es permitido.
Frente a la pregunta, el cardenal Théodore-Adrien Sarr, arzobispo de Dakar en Senegal, aseguró que los obispos consideran que el aborto “no es una practica para incentivar”.
Aunque el aborto no ha sido el tema más recurrente – sino más bien el tema de la reconciliación, la paz y la evangelización -, los prelados han hablado en el aula del Sínodo de que toda vida merece ser respetada “desde el inicio hasta la fase final”.
El purpurado señaló que los agentes pastorales en África deben buscar ayudar a las mujeres embarazadas que se encuentren en dificultades, pero advirtió que “hay una salida a la maternidad difícil que no sea el aborto”.
“Es necesario que algunos pueblos de alejen de esta civilización occidental, de esto que piensan que debe ser la regla del mundo&rdq uo;, aseguró el purpurado.
Y dijo que las políticas en contra de la vida desde su concepción hasta la muerte natural. “No deben ser impuestas a todos los pueblos del mundo”·
Beijing y Maputo
Por su parte, el arzobispo de Durban en Sudáfrica, Wilfrid Fox Napier, O.F.M.,cuestionó el hecho de que Instituto Guttmacher, busque con su informe, legalizar una práctica en la que son asesinados los bebés en el vientre materno, supuestamente para salvar la vida de muchas mujeres.
“¿Qué es la muerte?”, se preguntó.“Es el fin de la vida”. “Tenemos grandes dificultades para entender esta cultura que dice que el derecho a la vida es un derecho supremo”, pero que en cambio actúa “en contra de los más indefensos”.
El cardenal Napier criticó algunos eventos mundiales como el Protocolo de Maputo, el cua l entró en vigor en el año 2005 y que, entre otras cosas, ha incentivado los derechos sexuales y reproductivos de la mujer en África.
Igualmente se refirió a la IV Conferencia sobre la mujer realizada en Beijing realizada en 1995 que “quieren minar el sistema moral judeocristiano”.
El purpurado recordó que la Iglesia ha adoptado una defensa contra políticas que aseguran “que el embarazo es una enfermedad”.
Ante esta cuestión, el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, recordó que el protocolo de Maputo es “mezcla de elementos buenos – como la condena de la mutilación genital femenina – y otros absolutamente inaceptables”, como la extensión del aborto.

Primer balance del Sínodo de África

Por el relator general, el cardenal Turkson
La tarde de este martes fue presentada en congregación general del Sínodo de los Obispos de África, la llamada “Relatio post disceptationem”, o relación posterior a la discusión.
Se cierra así la primera parte de la asamblea sinodal en la que los padres sinodales tuvieron la oportunidad, en 13 sesiones plenarias, de hacer sus planteamientos, que fueron recogidos en esta relación.
En la sesión plenaria estuvo presente el Papa Benedicto XVI quien siguió con atención el discurso realizado por el relator general del Sínodo, el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, según ha podido testimoniar el padre David Gutierrez de “Radio Vaticano”.

El cardenal Turkson articuló la relación en 20 grandes temas que reflejaron las 195 intervenciones de padres sinodales que se sucedieron en las 13 previas congregaciones generales.
Señaló que en los planteamientos de los padres hay alusiones a muchas luces y logros obtenidos en los últimos 15 años, especialmente por la aplicación del primer Sínodo de África (1994).
Pero también mencionó que fueron muchas las sombras y las problemáticas planteadas, haciendo pensar en algún momento que la asamblea se parecía a una reunión de las Naciones Unidas, donde se presentan las quejas de las dificultades que se viven.
Por eso, en la relación el cardenal Turkson, citando a un padre sinodal, insiste en el carácter pastoral del Sínodo, que debe impulsar a la Iglesia en África a seguir su peregrinación acompañando a los pueblos, buscando la mejora de las condiciones sociales, políticas y económicas, reforzando la fe en Cristo de los habitantes de ese continente.

Los 20 temas recogidos por el relator van desde la naturaleza de la reunión, pasando por la revisión de las estructuras de comunión eclesial, y abordando las esferas socio-cultural, socio-política, socio-económica, para después detenerse a reflexionar sobre Cristo como reconciliador, como justicia y como paz.
Las partes finales de la relación después de las discusiones del Sínodo fueron dedicadas a temas específicos, como la familia, la dignidad de la mujer y su papel en la sociedad y la Iglesia, los laicos, el clero, la vida consagrada, y se reservó un apartado para evaluar la actuación de los medios de comunicación en el África.

En la e sfera socio-cultural, según recoge el relator, los padres sinodales deploran que en la sociedad africana, más allá del nomadismo y de los conflictos por el agua y zonas de pastos, se den tendencias emergentes que son divergentes e incluso opuestas a los valores tradicionales y tienen un cuestionable carácter y contenido moral.
Muchos padres sinodales lamentan el destino de la familia en África, la “destrucción de una auténtica idea de matrimonio y la noción de una familia sólida”, además consideran la institución bajo seria amenaza de inestabilidad y disolución a causa de la pobreza, los conflictos, las creencias y prácticas tradicionales, como la brujería, y las enfermedades, principalmente la malaria y el VIH SIDA.
Pero los padres sinodales describen también de varias formas el feroz ataque a la familia y la afín institución fundamen tal del matrimonio, venido desde fuera de África y atribuible a diversas fuentes: ideológica (ideología de género, nueva ética sexual global, ingeniería genética) y clínica (anticoncepción: planificación familiar y educación en salud sexual, esterilización), y emergentes estilos de vida “alternativos” (matrimonios del mismo sexo, uniones de hecho).

Las mujeres, aludidas en la Primera Asamblea Especial para África (1994) como “bestias de carga”, han comenzado a acceder en ciertos países a puestos de relevancia y liderazgo en leyes, política, economía e ingeniería.
Pero son también “recursos sin explotar” en algunos países, en los que sufren la exclusión de las funciones sociales, la herencia, la educación y la toma de decisiones. Son víctimas indefensas en zonas de conflicto: víctimas de los matrimonios polígamos, abusos, tráfico para la prostitución.

Los niños, “la parte sufriente de la población”, son descritos como maltratados (niños soldado, trabajo infantil, tráfico¼) y se les deniega su derecho a la educación. En todas partes, sin embargo, son los beneficiarios de vigorosos programas de informatización de las escuelas.

La juventud también es mencionada entre los problemas de África a causa de su exposición al abuso de drogas, infección por VIH SIDA, embarazos adolescentes, emigración, tráfico humano y viajes que los reducen a una condición servil.

En el ámbito socio-político los padres sinodales plantean la necesidad de tener gobiernos y políticos que ejerzan un liderazgo de servicio en un transparente y responsable ejercicio del poder, el respeto de los derechos humanos y la administración de la riqueza nacional para el bienestar público.
Mientras que en el ámbito socio-económico el relator señala que “pobre” y “pobreza” son dos palabras recurrentes en los padres refiriéndose a sus países, gobiernos, gentes e Iglesias. Además la pobreza ha justificado numerosas intervenciones de la Iglesia para la búsqueda de soluciones efectivas.

La relación posterior a la discusión, presentada en la tarde de este martes, termina con una serie de 25 preguntas que guiarán los trabajos de los círculos menores, quienes desde este miércoles tienen la tarea de preparar proposiciones que serán llevadas a las sesiones plenarias para su aprobación y entrega al Santo Padre.
Los círculos menores son 12 en total y se han organizado en función de las 4 lenguas oficiale s de este sínodo para África.