La ley aprobada en Madrid abre la puerta a la eutanasia encubierta- Profesionales por la Ética

El pasado 2 de marzo se aprobó por unanimidad en la sesión del pleno de la Asamblea de Madrid la proposición de Ley de derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida (PROPL 8/16 RGEP 3856). Dentro de sus fines incluye “regular y proteger el ejercicio de los derechos de las personas a una adecuada atención sanitaria en el proceso de morir, establecer los deberes de los profesionales sanitarios que atienden a los pacientes que se encuentren en esta situación y definir las garantías que las instituciones sanitarias están obligadas a ofrecer con respecto a ese proceso”(Art.1 Objeto).

Semanas antes de la votación, desde el grupo Vida Digna de Profesionales por la Ética ya nos habíamos dirigido a los diputados de la Asamblea de Madrid para evidenciar lo innecesario de esa ley, en los términos que ha sido redactada. Elaboramos un informe de análisis riguroso, que te adjunto, señalando artículo por artículo las mejoras para evitar la inclusión del medidas que favorecieran la mala práctica médica, entre ellas la eutanasia encubierta, la cual es delito en España. Aunque a raíz del informe y el trabajo con algunos diputados, varios artículos han sido modificados y clarificados, se han dejado aspectos peligrosos que abren la puerta a la eutanasia, como los siguientes: 

  1. Permitirá retiradas inadecuadas de hidratación o nutrición, cuidados básicos ordinarios no definidos como tales en el texto legal recientemente aprobado, amparadas en un entendido supuesto derecho a la toma de decisiones”  abriendo la puerta a prácticas eutanásicas encubiertas.
  2. No concilia la defensa y garantía de la autonomía –mediante el respeto a la voluntad del paciente- con la lex artis o buena práctica, exigible a todo médico.
  3. Presiona a los médicos sancionando como infracción “grave” el hecho de vulnerar los “derechos de los pacientes”, lo que favorece el abandono de la lex artis al final de la vida.
  4. Obliga a las instituciones sanitarias y socio-sanitarias públicas y privadas a acatar la voluntad del paciente de manera absoluta.
  5. Otorga poder a los profesionales para actuar amparados en la “seguridad jurídica” del procedimiento legal, al poder incapacitar de hecho a la población más vulnerable, poniéndolos en situación de riesgo de eutanasia encubierta.

 No podemos perder de vista que  en España se han presentado dos casos de muerte de pacientes por retiradas de alimentación adecuadas a petición de la familias bajo el amparo de estas leyes autonómicas de muerte digna, son el de Ramona Estévez en Andalucía y de Andrea Lago en Galicia.  Por eso sabemos lo que implica y supone una ley como esta, una ley del final de la vida basada en derechos y deberes puede conllevar a que el profesional se inhiba o abandone al paciente y que tome en una decisión errónea, especialmente cuando se trate de situaciones agudas concomitantes que pueden resolverse adecuadamente, por miedo a ser sancionado por obstaculizar el deseo del paciente”.

 En Vida digna seguiremos trabajando a favor del derecho a la vida hasta el final y el valor y dignidad de TODA vida humana. Hemos avanzado mucho, hemos trabajado codo con codo con políticos y otras entidades pero es un hecho que la puerta a la eutanasia cada vez se abre más. Por eso se hace necesaria una mayor concienciación social y un cambio cultural.

No dejes, por favor, de difundir esta información para que España sea consciente de lo que está sucediendo, también en este terreno. Os adjunto el informe que hicimos llegar a los diputados de la Asamblea de Madrid.

Un abrazo,

Carlos Álvarez

Portavoz de Vida Digna, una iniciativa de

PROFESIONALES POR LA ÉTICA

España

 

 

www.profesionalesetica.org

@profesionales

@PpEint

http://www.vida-digna.org/

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¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?

 

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¿Qué podemos hacer los padres?

Para promover y defender tus derechos como padre o madre ante la Administración educativa, en la página siguiente te propondremos un modelo de escrito que podrás utilizar siguiendo estas indicaciones:

1 Imprime, y completa sus datos y fírmalo.

2 Haz una fotocopia de la página una vez cumplimentada.

3 Acude al registro de la consejería de educación de tu comunidad autónoma. (11 En el caso de la Comunidad de Madrid al escrito puede entregarse en la Dirección del Área Territorial de Madrid. En Ceuta y Melilla, en las Direcciones postales de las Consejerías de Educación de las comunidades y ciudades autónomas pueden consultarse en este enlace. http://goo.gl/tXdYXh.)

Esta publicación describe una amenaza real para las libertades y los derechos fundamentales: las leyes autonómicas que obligan a introducir “diversidad sexual” y promueven “modelos” de comportamiento “lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual” en las aulas de los centros educativos públicos, concertados y privados para alumnos de todas las edades. Estas normas, que ya han sido probadas en diez comunidades autónomas, entregan la educación de nuestros hijos a colectivos LGTB que revisarán materiales, impartirán charlas y desarrollarán actividades en los colegios e institutos.

Es mucho lo que nos jugamos: la educación y el desarrollo de los niños, el derecho de los padres para transmitir sus valores a sus hijos y la libertad de los centros educativos para formar a las nuevas generaciones. Combatir esta nueva forma de adoctrinamiento ideológico es una obligación de todos. Es el futuro de la sociedad, tus hijos lo que está en riesgo. Lee el folleto que tienes entre manos y compártelos.

2017-03-03

Liberta de expresión – Libertad religiosa

Con frecuencia, bien en la práctica, bien en el pensamiento, no es raro que el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad religiosa aparezcan como realidades contrapuestas. Digo más, caso de conflicto entre ambos habría que darle, según la manera de ver de algunos, la prioridad al derecho a la libertad de expresión. Estos días atrás escuchaba en un medio de comunicación en el transcurso de una tertulia política, que la base de la democracia está en el derecho a la libertad de expresión, pues se trata de un derecho supremo al que otros se deben supeditar. Me produjo escalofrío escuchar tal afirmación por las posibles implicaciones que de ahí podrían derivarse. Soy consciente de que lo que acabo de afirmar no es políticamente correcto, pero espero que se me conceda ese derecho y se me respete en su ejercicio. Defiendo este derecho como el que más, pero no me atrevería nunca a decir que es el derecho máximo al que los demás deberían supeditarse en democracia, o que ésta se funda en tal derecho. Que le sea inherente, no quiere decir que no haya otros aspectos, por ejemplo, los valores humanos y morales en que se sustenta y apoya: sin principios morales no hay democracia. Creo, con toda honestidad y con el máximo respeto a la verdad y a la necesidad de la edificación de un mundo en paz y en libertad que considerar el derecho de libertad de expresión un derecho absoluto, prácticamente sin límites, es un error y es origen de muchos dolores y sufrimientos injustos que es necesario evitar.

En una sociedad vertebrada, los derechos humanos fundamentales deben ser respetados todos y por todos, y ser articulados en su unidad y mutua referibilidad por las legislaciones oportunas dentro del bien común y de la persona. La primacía que se está dando a este derecho de libertad de expresión, que sin ningún lugar a duda hay que respetar y salvaguardar, está siendo, con cierta frecuencia, fuente de cercenamiento de derechos fundamentales inviolables correspondientes a la dignidad de la persona humana. Es más, ¿puede prevalecer, me pregunto, el derecho de libertad de expresión sobre la verdad o el derecho a la verdad? Tiene su límite y está por encima el bien común, inseparable de la persona. Cuando se falla a la verdad, cuando se difunde la mentira en un proceso de libertad de expresión, cuando se va en contra del bien común y de la convivencia justa y justa paz, ¿se puede apelar al derecho a la libertad de expresión y poner por encima este derecho? Que conste que no hablo de situaciones hipotéticas, sino desde la propia experiencia, a veces sufrida.

Quiero dejar constancia aquí de mi agradecimiento a aquellos hombres de la transición, tanto del mundo civil como de la Iglesia, que tan grandemente contribuyeron a la democracia, porque en su defensa de la libertad religiosa y de la libertad de expresión, unidas e inseparables, actuaron en favor del entendimiento entre todos y de la difusión de los derechos humanos y del bien, para el establecimiento de libertades en verdadera armonía.

Por otra parte, ¿se puede expresar uno impunemente, sin que pase nada cuando se trata de defender al cristianismo, la Iglesia, o sus representantes, lo más preciado en ella por sus gentes? Sin embargo, ¿qué espacio de defensa legítima se les deja?

Por muchas razones es necesario clarificar la cuestión del derecho de libertad religiosa y el derecho de libertad de expresión. Espero que, conforme a la doctrina social de la Iglesia –que es enteramente conforme a la recta razón–, su fundamentación en que se apoya esta doctrina social sobre los derechos humanos en Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco, en apoyo también a la razón que reconoce a la libertad religiosa como base o fundamento del edificio de los derechos humanos fundamentales inviolables. Así podremos contribuir a la vertebración y edificación de esta sociedad nuestra democráticamente genuina, en libertad, en servicio toda ella al bien común y el bien de las personas. En esto todos podemos vernos unidos, encontrarnos y edificar un nuevo y gran futuro.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

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MANIFIESTO POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

Manifiesto por la libertad de expresión

Ante la polémica desatada por el autobús de HazteOir.org que ha puesto sobre la mesa el debate sobre la libertad de expresión en España, la ciudadanía está sumamente preocupada por las continuas agresiones a las libertades públicas concretas. Por ello,

CONSIDERAMOS:

Hoy en España se afianzan, bajo la cobertura de una supuesta “diversidad”, formas cada vez menos sutiles de intolerancia y discriminación. Hoy en España, el lenguaje y el discurso público adoptan rígidos patrones de corrección política que expulsan del sistema a quienes osan utilizar las expresiones proscritas.

Hoy en España, con la excusa de la “no discriminación”, la ciencia y la razón se sustituyen por ideologías que alteran el significado de la realidad.

Hoy en España, la defensa de los derechos de las minorías se convierte en algunas ocasiones en pretexto para imponer políticas contrarias a los derechos fundamentales, como las libertades de pensamiento y de expresión.

Hoy en España, la libertad desaparece sepultada por los intereses de grupos no elegidos democráticamente que, convertidos en lobbies, terminan imponiendo sus dogmas particulares.

Hoy en España, la educación se convierte en instrumento de adoctrinamiento usurpando los derechos de los padres a educar a sus hijos en libertad de acuerdo con sus creencias y valores.

Hoy en España, los poderes públicos destinan recursos a la creación de instrumentos de control de las costumbres, la cultura y las tradiciones. Así sucede en Madrid y otras ciudades con cuerpos de policía como las “unidades de gestión de la diversidad” para reprimir a los disidentes.

Hoy en España existe una mayoría social que es silenciada o perseguida por ser contraria a lo políticamente correcto.

Ante esta situación EXIGIMOS a los poderes públicos:

Que respeten los derechos de todas las personas y no se inmiscuyan en su forma de pensar y actuar, ni en su vida privada, ni impongan ningún tipo de adoctrinamiento educativo.

Que no se impongan y prevalezcan los intereses de grupos minoritarios vulnerando los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos.

Si nos callan, te callan. Firma nuestro manifiesto por la #LibertadExpresion http://www.LibertadDeExpresion.es
#ElBusQueNoMiente @hazteoir

https://go.citizengo.org/firmamanifiestolibertaddeexpresion.html

HOMILIA DEL CARDENAL ARZOBISPO DE VALENCIA EN LA MISA EN SUFRAGIO POR RITA BARBERÁ

En la Catedral de Valencia, el 23 de noviembre

Al caer la tarde, como a los caminantes de Emaús, cariacontecidos y contristados hondamente, con profundo dolor, por la muerte de Dª Rita Barberá, sale a nuestro encuentro el Señor, Jesucristo, resucitado, que ha vencido la muerte, todo odio y maledicencia, y reaviva en nosotros la esperanza.
Traemos a nuestra memoria sus palabras que nos dicen: “Venid a mí, los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Aprended de mí que soy manso y humilde corazón”. Cansados y agobiados estamos, es verdad, de este mundo nuestro que condena a las personas, que no parece no le importan las personas sino otros intereses , que se muestra incapaz de mirar con verdad y amor a las personas, o que tiene una mirada ciega para ver cómo Dios mira con amor y misericordia a todos.Venimos esta tarde como Iglesia, en el mismo día en que Dios ha llamado junto a sí a nuestra hermana, Rita, una mujer profundamente creyente, hija fiel de la Iglesia. La acompañamos ante Dios, con nuestra plegaria, ofreciendo el sacrificio de la Cruz donde está todo el amor de Dios, el juicio de Dios que es el único verdadero y justo, el de la misericordia para la redención de todos. En el centro está el amor de Dios que sabe leer el corazón del hombre y conoce la vida de cada uno de nosotros, lo más recóndito y lo más verdadero y auténtico de cada uno: Eso nos llena de confianza y consuelo ante esta enserada muerte. Siempre estuvo y se consideró en manos de Dios y por ello ahora la ponemos en esas manos divinas, sabiendo que en la vida y en la muerte somos de Dios. Ella ya se ha encontrado con la verdad, con Cristo, rostro humanado de Dios misericordioso, ante el tribunal divino que no juzga ni condena como los hombres sino que mira con amor y verdad la capacidad de servicio y de amor puesto en el actuar humano. Dª Rita fue una gran servidora de todos, sus obras como Alcaldesa fueron para servir a todos los valencianos en verdadera misericordia: amó mucho a los valencianos, a su pueblo, y por ellos se desvivió. Ésta es la verdad de nuestra alcaldesa: fe, confianza en Dios en quien siempre creyó y a quien siguió, servicio, entrega, buscar el bien para todos, para su pueblo.

Sin duda que en estos momentos nos sentimos desconcertados y abatidos pero traemos a la memoria la misericordia de Dios, infinita y desbordante, que se nos ha mostrado de una vez por todas en Jesús, su Hijo, y que no tiene vuelta atrás. ¿Quién podrá apartarnos, dice San Pablo, del amor de Cristo, del amor de Dios, manifestado y entregado en Cristo?. Esta misericordia, como dice el Papa Francisco en su Carta Apostólica al finalizar el Año de la Misericordia, “tiene también el rostro de la consolación. “Consolad, consolad a mi pueblo” (Is 40, 19), son las sentidas palabras que el profeta pronuncia también hoy, para que llegue una palabra de esperanza a cuantos sufren y padecen. “No nos dejemos robar nunca la esperanza que proviene de la fe en el Señor Resucitado” -la fe que animó y dio coraje a la vida de Dª Rita-. “Es cierto, a menudo pasamos por duras pruebas -como ésta-, pero jamás debe decaer la certeza de que el Señor nos ama. Su misericordia se expresa también en la cercanía, en el afecto y en el apoyo que muchos hermanos y hermanas nos ofrecen, como lo ofreció nuestra hermana en tantísimas ocasiones”. Dios se acerca a nosotros en su misericordia a través de ellos y enjuga nuestras lágrimas, como supo hacer con discreción y sabiduría evangélica nuestra hermana.

“Todos tenemos necesidad de consuelo, añade el Papa, porque ninguno es inmune al sufrimiento, al dolor y a la incomprensión” -que padeció tan terriblemente nuestra hermana-. Cuánto sufrimiento provoca la experiencia de la traición, de la violencia y del abandono. Cuánto dolor puede causar una palabra rencorosa, fruto de la envidia, de los celos o de la rabia -o de otros sentimientos aún más innobles-. Cuánta amargura ante los seres queridos. Sin embargo, Dios nunca permanece distante cuando se viven estos dramas.

Estamos ante la muerte de Dª Rita, cristiana de una pieza, gran persona, gran alcaldesa, de corazón muy grande, y esta muerte nos produce un singular dolor por los motivos que están en la mente de la mayoría de los aquí presentes. “La Iglesia siempre ha vivido este dramático tránsito a la luz de la resurrección de Jesucristo, que ha abierto el camino de la certeza en la vida futura. Tenemos un gran reto que afrontar, sobre todo en la cultura contemporánea, que a menudo tiende a banalizar la muerte”, o no descubre la seriedad de la vida ante la muerte, en la que daremos cuenta ante Dios de la capacidad de amor y de misericordia, de perdón y de buscar el bien del hombre, de la persona, que ha de regir el comportamiento de todos, y en especial de los que ostentan y deben ser ejemplo para la sociedad, cargos públicos.

La muerte de Dª Rita me ha hecho pensar lo urgente que es un cambio y una regeneración en los modos de actuar. Así no podemos seguir. Mientras no importe por encima de todo el hombre, el bien de la persona y su dignidad inviolable, inseparable de la verdad de Dios, caminaremos por caminos ciegos incapaces de misericordia, que es la virtud de los fuertes con la fortaleza de Dios, que se rebajó hasta lo último, hasta una muerte en la Cruz, faro que ilumina el caminar del hombre, desde el amor, el perdón, la misericordia para todos. Ahí está la paz. Que la muerte de Dª Rita se muestre fecunda como el grano de trigo que cae en tierra buena para dar mucho fruto. Que Dios le haya perdonado todas sus culpas y que haya escuchado ya aquellas palabras que Dios dirige al siervo fiel y prudente: “Entra en el gozo de tu Señor”, el gozo de la gloria de Dios, que es que el hombre viva y viva para siempre en una dicha que nada ni nadie nos podrá arrebatar, una vida para siempre junto a Dios, que es amor sin límite.

Vivimos esta Santa Misa y la memoria de Dª Rita como una plegaria llena de esperanza por su alma y como ocasión para ofrecer consuelo y cercanía a cuantos sufren la muerte de esta persona tan querida, hermanos, sobrinos, familiares y amigos.

Antonio Cañizares Llovera

 

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