Carnaval de Las Palmas. Cardenal Antonio Cañizares

Cardenal Antonio Cañizares

9 marzo 2017

Hace unos días, en los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria acaecieron unos hechos lamentabilísimos y terribles que me dejan tristísimo y preocupado profundamente por su gravedad. Desde el primer momento, públicamente, durante la Santa Misa en una parroquia de los poblados marítimos de Valencia en la que me encontraba de visita pastoral, expresé mi rechazo y mi estrecha unión y solidaridad con el obispo querido y admirado de Canarias, monseñor Francisco Cases, y con el pueblo cristiano que él sirve con tanta entrega y empeño. Me he unido, me uno, a su dolor y sufrimiento, a su plegaria y acto de desagravio. ¡Qué carta tan preciosa, tan auténtica y verdadera, tan llena de lágrimas sinceras de un padre, pastor y obispo, que ha demostrado cómo quiere de verdad, generosa y hondamente, a su pueblo, también ofendido y vejado, como su obispo, por estos lamentabilísimos y condenables hechos! Reitero, una vez más: me uno a su dolor y sufrimiento, a su plegaria y acto de desagravio.

Pido al Señor Crucificado, como hizo desde la Cruz a quienes lo condenaron y ajusticiaron, que también perdone ahora a quienes han cometido tan grave ofensa –autores materiales desde la carroza, los que aplaudieron y los que premiaron tal ofensa a lo más Santo porque no saben lo que hacen; a los que permitieron tan deleznable acto y a quienes tratan de disculparlo de algún modo amparándose en el derecho a la libertad de expresión, que aquí se ven claramente sus límites–, en el sentido «burlesco, satírico y transgresor», se dice, del Carnaval. En verdad no saben lo que hacen aunque lo hicieren, en un supuesto, conscientemente. Que Dios les perdone y les conceda el don de la conversión. Que Jesucristo, como en la Cruz, les conceda su perdón del que a nadie excluye.

Confieso que no se entiende que a estas alturas y en un país como el nuestro sucedan tales cosas tan impunemente; debería hacernos pensar a todos por qué están sucediendo estas cosas en nuestras sociedades españolas: hoy ha sido Canarias, en otro momento ha sido Navarra, el año pasado fue Valencia; hechos semejantes están ocurriendo con total impunidad. ¿Qué nos está pasando? Han herido duramente, han atacado, sin duda, lo sentimientos de los ciudadanos cristianos, sentimientos religiosos y de conciencia –los míos y los de muchísimos otros más–. Merecedores de todo respeto, inviolable respeto, porque nos asiste tal respeto un derecho primordial entrañado en la dignidad de la persona: nos han ofendido gravemente sin razón alguna.

Pero, en este caso, más allá, incluso, de este debido respeto a sentimientos religiosos que es un derecho fundamental, hay que considerar que con estos hechos han ofendido, herido y atacado objetivamente la Realidad que es centro de todo, la realidad, la persona real de Jesucristo Crucificado, y la de su Santísima Madre, la Virgen María, que junto a la Cruz nos fue dada por madre de todos los hombres –también de los que han cometido tan execrables hechos–. Esto es lo que a mí me duele y debería doler a todos.

Sin duda nuestra sociedad está enferma y hay que detectar cuáles son los orígenes o las causas de esta enfermedad. Desde esta misma página he advertido en no pocas ocasiones que padecemos una quiebra de moralidad, expresión de una honda quiebra de humanidad, en cuyo origen está el olvido de Dios, la ausencia de Dios, vivir como si Dios no existiera. Esto origina un laicismo destructor, que tiene como aliados el relativismo generalizado y radical y el nihilismo, y alimenta ideologías destructivas de gran calado. Y esto origina, también, una sensación –se vive de sensaciones y sentimientos superficiales– de libertad, y crea una mentalidad para la que la libertad es todo y omnímoda, para la que todo es posible y todo vale.

Las repercusiones en el campo educativo y de la familia son muy notables, y en el campo moral y social ahí están a la vista de todos. Ahora que se habla del pacto escolar, que no se olviden estos temas centrales para el futuro del hombre, de la humanidad, y de la sociedad en paz. Lo que «ha sucedido, lo que está sucediendo, constituye una llamada a toda la sociedad a que cambie y gire el rumbo.

Pero, en todo caso, lo que ciertamente está siendo es una llamada a que los cristianos vivamos más honda y auténticamente nuestra fe, bien y sólidamente formada, y a que seamos capaces de ser en medio de los hombres testigos firmes de la verdad que nos hace libres: esa verdad que es Cristo Crucificado, verdad de Dios y del hombre, y de su Santísima Madre, en quienes se nos descubre y desvela el verdadero arte de vivir y ser hombres nuevos que regeneran una humanidad nueva, de lo que andamos tan necesitados. Pedimos y exigimos todo el respeto debido a las Realidades sacratísimas a las que asiente y se confía la fe de los cristianos, el mismo respeto que debemos a convicciones religiosas y humanas diversas, y rechazamos sin paliativos estos hechos tan reprobables y deleznables, actúe o no actúe la ley como debe, estén por medio los intereses –económicos, ideológicos o turísticos– que sean, o las visiones o formas de pensar que se quiera.

Pido a Dios que nos conceda el vigor de la fe vivida y la libertad y la valentía para ofrecerla a todos y defenderla, exigiendo y reclamando de todos su respeto y protección también de los poderes públicos, porque ahí está la salvación y el futuro de la humanidad.

Artículo publicado en La Razón el 7 de marzo de 2017.

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La ley aprobada en Madrid abre la puerta a la eutanasia encubierta- Profesionales por la Ética

El pasado 2 de marzo se aprobó por unanimidad en la sesión del pleno de la Asamblea de Madrid la proposición de Ley de derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida (PROPL 8/16 RGEP 3856). Dentro de sus fines incluye “regular y proteger el ejercicio de los derechos de las personas a una adecuada atención sanitaria en el proceso de morir, establecer los deberes de los profesionales sanitarios que atienden a los pacientes que se encuentren en esta situación y definir las garantías que las instituciones sanitarias están obligadas a ofrecer con respecto a ese proceso”(Art.1 Objeto).

Semanas antes de la votación, desde el grupo Vida Digna de Profesionales por la Ética ya nos habíamos dirigido a los diputados de la Asamblea de Madrid para evidenciar lo innecesario de esa ley, en los términos que ha sido redactada. Elaboramos un informe de análisis riguroso, que te adjunto, señalando artículo por artículo las mejoras para evitar la inclusión del medidas que favorecieran la mala práctica médica, entre ellas la eutanasia encubierta, la cual es delito en España. Aunque a raíz del informe y el trabajo con algunos diputados, varios artículos han sido modificados y clarificados, se han dejado aspectos peligrosos que abren la puerta a la eutanasia, como los siguientes: 

  1. Permitirá retiradas inadecuadas de hidratación o nutrición, cuidados básicos ordinarios no definidos como tales en el texto legal recientemente aprobado, amparadas en un entendido supuesto derecho a la toma de decisiones”  abriendo la puerta a prácticas eutanásicas encubiertas.
  2. No concilia la defensa y garantía de la autonomía –mediante el respeto a la voluntad del paciente- con la lex artis o buena práctica, exigible a todo médico.
  3. Presiona a los médicos sancionando como infracción “grave” el hecho de vulnerar los “derechos de los pacientes”, lo que favorece el abandono de la lex artis al final de la vida.
  4. Obliga a las instituciones sanitarias y socio-sanitarias públicas y privadas a acatar la voluntad del paciente de manera absoluta.
  5. Otorga poder a los profesionales para actuar amparados en la “seguridad jurídica” del procedimiento legal, al poder incapacitar de hecho a la población más vulnerable, poniéndolos en situación de riesgo de eutanasia encubierta.

 No podemos perder de vista que  en España se han presentado dos casos de muerte de pacientes por retiradas de alimentación adecuadas a petición de la familias bajo el amparo de estas leyes autonómicas de muerte digna, son el de Ramona Estévez en Andalucía y de Andrea Lago en Galicia.  Por eso sabemos lo que implica y supone una ley como esta, una ley del final de la vida basada en derechos y deberes puede conllevar a que el profesional se inhiba o abandone al paciente y que tome en una decisión errónea, especialmente cuando se trate de situaciones agudas concomitantes que pueden resolverse adecuadamente, por miedo a ser sancionado por obstaculizar el deseo del paciente”.

 En Vida digna seguiremos trabajando a favor del derecho a la vida hasta el final y el valor y dignidad de TODA vida humana. Hemos avanzado mucho, hemos trabajado codo con codo con políticos y otras entidades pero es un hecho que la puerta a la eutanasia cada vez se abre más. Por eso se hace necesaria una mayor concienciación social y un cambio cultural.

No dejes, por favor, de difundir esta información para que España sea consciente de lo que está sucediendo, también en este terreno. Os adjunto el informe que hicimos llegar a los diputados de la Asamblea de Madrid.

Un abrazo,

Carlos Álvarez

Portavoz de Vida Digna, una iniciativa de

PROFESIONALES POR LA ÉTICA

España

 

 

www.profesionalesetica.org

@profesionales

@PpEint

http://www.vida-digna.org/

¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?

 

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¿Qué podemos hacer los padres?

Para promover y defender tus derechos como padre o madre ante la Administración educativa, en la página siguiente te propondremos un modelo de escrito que podrás utilizar siguiendo estas indicaciones:

1 Imprime, y completa sus datos y fírmalo.

2 Haz una fotocopia de la página una vez cumplimentada.

3 Acude al registro de la consejería de educación de tu comunidad autónoma. (11 En el caso de la Comunidad de Madrid al escrito puede entregarse en la Dirección del Área Territorial de Madrid. En Ceuta y Melilla, en las Direcciones postales de las Consejerías de Educación de las comunidades y ciudades autónomas pueden consultarse en este enlace. http://goo.gl/tXdYXh.)

Esta publicación describe una amenaza real para las libertades y los derechos fundamentales: las leyes autonómicas que obligan a introducir “diversidad sexual” y promueven “modelos” de comportamiento “lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual” en las aulas de los centros educativos públicos, concertados y privados para alumnos de todas las edades. Estas normas, que ya han sido probadas en diez comunidades autónomas, entregan la educación de nuestros hijos a colectivos LGTB que revisarán materiales, impartirán charlas y desarrollarán actividades en los colegios e institutos.

Es mucho lo que nos jugamos: la educación y el desarrollo de los niños, el derecho de los padres para transmitir sus valores a sus hijos y la libertad de los centros educativos para formar a las nuevas generaciones. Combatir esta nueva forma de adoctrinamiento ideológico es una obligación de todos. Es el futuro de la sociedad, tus hijos lo que está en riesgo. Lee el folleto que tienes entre manos y compártelos.

2017-03-03

Liberta de expresión – Libertad religiosa

Con frecuencia, bien en la práctica, bien en el pensamiento, no es raro que el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad religiosa aparezcan como realidades contrapuestas. Digo más, caso de conflicto entre ambos habría que darle, según la manera de ver de algunos, la prioridad al derecho a la libertad de expresión. Estos días atrás escuchaba en un medio de comunicación en el transcurso de una tertulia política, que la base de la democracia está en el derecho a la libertad de expresión, pues se trata de un derecho supremo al que otros se deben supeditar. Me produjo escalofrío escuchar tal afirmación por las posibles implicaciones que de ahí podrían derivarse. Soy consciente de que lo que acabo de afirmar no es políticamente correcto, pero espero que se me conceda ese derecho y se me respete en su ejercicio. Defiendo este derecho como el que más, pero no me atrevería nunca a decir que es el derecho máximo al que los demás deberían supeditarse en democracia, o que ésta se funda en tal derecho. Que le sea inherente, no quiere decir que no haya otros aspectos, por ejemplo, los valores humanos y morales en que se sustenta y apoya: sin principios morales no hay democracia. Creo, con toda honestidad y con el máximo respeto a la verdad y a la necesidad de la edificación de un mundo en paz y en libertad que considerar el derecho de libertad de expresión un derecho absoluto, prácticamente sin límites, es un error y es origen de muchos dolores y sufrimientos injustos que es necesario evitar.

En una sociedad vertebrada, los derechos humanos fundamentales deben ser respetados todos y por todos, y ser articulados en su unidad y mutua referibilidad por las legislaciones oportunas dentro del bien común y de la persona. La primacía que se está dando a este derecho de libertad de expresión, que sin ningún lugar a duda hay que respetar y salvaguardar, está siendo, con cierta frecuencia, fuente de cercenamiento de derechos fundamentales inviolables correspondientes a la dignidad de la persona humana. Es más, ¿puede prevalecer, me pregunto, el derecho de libertad de expresión sobre la verdad o el derecho a la verdad? Tiene su límite y está por encima el bien común, inseparable de la persona. Cuando se falla a la verdad, cuando se difunde la mentira en un proceso de libertad de expresión, cuando se va en contra del bien común y de la convivencia justa y justa paz, ¿se puede apelar al derecho a la libertad de expresión y poner por encima este derecho? Que conste que no hablo de situaciones hipotéticas, sino desde la propia experiencia, a veces sufrida.

Quiero dejar constancia aquí de mi agradecimiento a aquellos hombres de la transición, tanto del mundo civil como de la Iglesia, que tan grandemente contribuyeron a la democracia, porque en su defensa de la libertad religiosa y de la libertad de expresión, unidas e inseparables, actuaron en favor del entendimiento entre todos y de la difusión de los derechos humanos y del bien, para el establecimiento de libertades en verdadera armonía.

Por otra parte, ¿se puede expresar uno impunemente, sin que pase nada cuando se trata de defender al cristianismo, la Iglesia, o sus representantes, lo más preciado en ella por sus gentes? Sin embargo, ¿qué espacio de defensa legítima se les deja?

Por muchas razones es necesario clarificar la cuestión del derecho de libertad religiosa y el derecho de libertad de expresión. Espero que, conforme a la doctrina social de la Iglesia –que es enteramente conforme a la recta razón–, su fundamentación en que se apoya esta doctrina social sobre los derechos humanos en Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco, en apoyo también a la razón que reconoce a la libertad religiosa como base o fundamento del edificio de los derechos humanos fundamentales inviolables. Así podremos contribuir a la vertebración y edificación de esta sociedad nuestra democráticamente genuina, en libertad, en servicio toda ella al bien común y el bien de las personas. En esto todos podemos vernos unidos, encontrarnos y edificar un nuevo y gran futuro.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

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MANIFIESTO POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

Manifiesto por la libertad de expresión

Ante la polémica desatada por el autobús de HazteOir.org que ha puesto sobre la mesa el debate sobre la libertad de expresión en España, la ciudadanía está sumamente preocupada por las continuas agresiones a las libertades públicas concretas. Por ello,

CONSIDERAMOS:

Hoy en España se afianzan, bajo la cobertura de una supuesta “diversidad”, formas cada vez menos sutiles de intolerancia y discriminación. Hoy en España, el lenguaje y el discurso público adoptan rígidos patrones de corrección política que expulsan del sistema a quienes osan utilizar las expresiones proscritas.

Hoy en España, con la excusa de la “no discriminación”, la ciencia y la razón se sustituyen por ideologías que alteran el significado de la realidad.

Hoy en España, la defensa de los derechos de las minorías se convierte en algunas ocasiones en pretexto para imponer políticas contrarias a los derechos fundamentales, como las libertades de pensamiento y de expresión.

Hoy en España, la libertad desaparece sepultada por los intereses de grupos no elegidos democráticamente que, convertidos en lobbies, terminan imponiendo sus dogmas particulares.

Hoy en España, la educación se convierte en instrumento de adoctrinamiento usurpando los derechos de los padres a educar a sus hijos en libertad de acuerdo con sus creencias y valores.

Hoy en España, los poderes públicos destinan recursos a la creación de instrumentos de control de las costumbres, la cultura y las tradiciones. Así sucede en Madrid y otras ciudades con cuerpos de policía como las “unidades de gestión de la diversidad” para reprimir a los disidentes.

Hoy en España existe una mayoría social que es silenciada o perseguida por ser contraria a lo políticamente correcto.

Ante esta situación EXIGIMOS a los poderes públicos:

Que respeten los derechos de todas las personas y no se inmiscuyan en su forma de pensar y actuar, ni en su vida privada, ni impongan ningún tipo de adoctrinamiento educativo.

Que no se impongan y prevalezcan los intereses de grupos minoritarios vulnerando los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos.

Si nos callan, te callan. Firma nuestro manifiesto por la #LibertadExpresion http://www.LibertadDeExpresion.es
#ElBusQueNoMiente @hazteoir

https://go.citizengo.org/firmamanifiestolibertaddeexpresion.html