Intenciones del Santo Padre para el Mes de julio.

 

 Intención General:

 Los cristianos en Medio Oriente ara que los cristianos del Medio Oriente puedan vivir su fe con plena libertad y ser instrumento de reconciliación y de paz.

Intención Misional:

 Una humanidad reconciliada y unida Para que la Iglesia sea germen y núcleo de una humanidad reconciliada y reunida en la única familia de Dios, mediante el testimonio de todos los fieles en las diversas Naciones del mundo.

“Si Cristo no ha resucitado, el cristianismo es absurdo”, afirma el Papa

Benedicto XVI propone al Apóstol san Pablo como ejemplo de teólogo

Por sí sola la Cruz no podría explicar la fe cristiana, al contrario, sería una tragedia, señal de la absurdidad del ser. Para Pablo, la resurrección es el dato fundamental”.

Así explicó Benedicto XVI el contenido del anuncio evangélico –kerigma– paulino, que “hoy después de dos mil años, es también determinante para nosotros”. “Sin el hecho de la resurrección, la vida cristiana sería simplemente absurda”, aseveró el Papa durante la audiencia general de este miércoles celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Benedicto XVI continuó el ciclo de catequesis sobre la figura del apóstol Pablo, centrándose en este caso en el kerigma que él predicaba, proponiéndolo como modelo de predicación y de saber hacer teológico también hoy.

En la muerte y resurrección de Cristo, explicó el pontífice, está el “centro gravitacional” de toda la enseñanza de san Pablo: “Aquel que ha sido crucificado, y que ha manifestado así el inmenso amor de Dios por el hombre, ha resucitado y está vivo en medio de nosotros”.

Este anuncio, por otro lado, aunque enriquecido y reelaborado por el Apóstol, pertenecía a la tradición apostólica anterior a él, subrayó, quien en esta catequesis, como en otras anteriores, puso de relieve la fidelidad de Pablo a la tradición y la comunión con el resto de la Iglesia.

Así, añadió, “san Pablo ofrece un modelo para todos los tiempos sobre cómo hacer teología y cómo predicar. El teólogo, el predicador no crean nuevas visiones del mundo y de la vida, sino que están al servicio de la verdad transmitida, al servicio del hecho real de Cristo, de la Cruz, de la resurrección”.

Por otro lado, este anuncio de la muerte y resurrección de Cristo “sigue siendo central y determinante” para los cristianos hoy. “Todo esto está cargado de importantes consecuencias para nuestra vida de fe: estamos llamados a participar hasta en lo más profundo de nuestro ser en todo el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo”.

   
  Benedicto XVI

“La primera consecuencia, o el primer modo de expresar este testimonio, es predicar la resurrección de Cristo como síntesis del anuncio evangélico y como punto culminante de un itinerario salvífico”, explicó el Papa.

Otra consecuencia es que con la elevación de Cristo por la resurrección “comienza el anuncio del Evangelio de Cristo a todos los pueblos – comienza el reinado de Cristo, este nuevo reino que no conoce otro poder que el de la verdad y del amor”.

Por tanto, añadió, “la teología de la Cruz no es una teoría – es la realidad de la vida cristiana. Vivir en la fe en Jesucristo, vivir la verdad y el amor implica renuncias todos los días, implica sufrimientos. El cristianismo no es el camino de la comodidad, es más bien una escalada exigente, pero iluminada por la luz de Cristo y por la gran esperanza que nace de Él”.

El obispo de Roma, citando a san Agustín, afirmó que a los cristianos “no se les ahorra el sufrimiento, al contrario, a ellos les toca un poco más, porque vivir la fe expresa el valor de afrontar la vida y la historia más en profundidad“.

“Con todo sólo así, experimentando el sufrimiento, conocemos la vida en su profundidad, en su belleza, en la gran esperanza suscitada por Cristo crucificado y resucitado”.

Además, concluyó, “no basta llevar en el corazón la fe, debemos confesarla y testimoniarla con la boca, con nuestra vida, haciendo así presente la verdad de la cruz y de la resurrección en nuestra historia”.

Pide unidad, reconciliación y paz para el país andino.

El Papa muestra a los obispos bolivianos su preocupación por el país andino.

Benedicto XVI recibió ayer a los prelados de la Conferencia Episcopal Boliviana, que acaban de realizar su visita “ad limina”. El Papa se refirió al inicio de su discurso a “las difíciles circunstancias que afectan a los fieles y ciudadanos” del país, “y que en estos momentos parecen agudizarse aún más. Son ciertamente motivo de preocupación y de especial solicitud pastoral para la Iglesia, que ha sabido acompañar muy de cerca a todos los bolivianos en situaciones delicadas, con el único fin de mantener la esperanza, avivar la fe, fomentar la unidad, exhortar a la reconciliación y salvaguardar la paz”.

“Tampoco faltan -dijo- otros desafíos en vuestro quehacer pastoral, pues la fe plantada en la tierra boliviana necesita siempre alimentarse y fortalecerse, especialmente cuando se perciben signos de un cierto debilitamiento de la vida cristiana por factores de origen diverso, una extendida incoherencia entre la fe profesada y las pautas de vida personal y social, o una formación superficial que deja expuestos a los bautizados al influjo de promesas deslumbrantes pero vacías”.

El Santo Padre señaló que para hacer frente a estos retos, “la Iglesia en Bolivia cuenta con un medio poderoso, como es la devoción popular, ese precioso tesoro acumulado durante siglos gracias a la labor de misioneros audaces y mantenido con entrañable fidelidad por generaciones en las familias bolivianas. Es un don que ha de ser ciertamente custodiado y promovido hoy, (…) para que el valor de los signos penetre en lo hondo del corazón, esté siempre iluminado por la Palabra de Dios y se transforme en convicciones firmes de fe, consolidada por los sacramentos y la fidelidad a los valores morales”.

Para ello, continuó, “se necesita una catequesis sistemática, generalizada y penetrante, que enseñe clara e íntegramente la fe católica. (…) También una educación general de calidad, que comprenda la dimensión espiritual y religiosa de la persona, contribuye poderosamente a poner cimientos firmes al crecimiento en la fe”. En este sentido recordó que la Iglesia en Bolivia cuenta con muchas instituciones educativas, “algunas de gran prestigio, que han de seguir contando con la atención de sus pastores para que mantengan y sean respetadas en su propia identidad”.

Benedicto XVI manifestó su alegría por los esfuerzos de los prelados “para ofrecer a los seminaristas una sólida formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, proporcionándoles sacerdotes idóneos para acompañarlos en su discernimiento vocacional y cuidar de su segura idoneidad y competencia. (…) Es necesario también -añadió- un seguimiento posterior para garantizar la formación permanente del clero, así como de los demás agentes de pastoral, que alimente constantemente su vida espiritual e impida que su labor caiga en la rutina o la superficialidad”.

Refiriéndose a la importancia de que la escucha y la meditación de la Escritura “esté siempre en primer plano”, el Papa subrayó que “de la escucha dócil de la Palabra divina nace el amor al prójimo y, con él, el servicio desinteresado a los hermanos, un aspecto que ocupa un puesto muy relevante en la acción pastoral en Bolivia, ante la situación de pobreza, marginación o desamparo de buena parte de la población”.

El Santo Padre concluyó alentando a los obispos en su misión “como guías de la Iglesia en Bolivia, así como en el espíritu de comunión y concordia entre vosotros. Una comunión enriquecida con los especiales vínculos de estrecha fraternidad con otras Iglesias particulares, algunas en tierras lejanas, pero que desean compartir con vosotros los gozos y esperanzas de la evangelización en ese país”.