Zelaya niega que quisiera reelegirse y acusa del golpe a grupos económicos

Manuel Zelaya y Hugo Chávez

El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, niega que quisiera reelegirse con la reforma a la Constitución que promovía y acusa a los poderosos grupos económicos de su país de estar detrás del golpe de Estado que lo sacó del poder el pasado 28 de junio. Terminada la primera fase de contactos entre el nuevo presidente de Honduras y el depuesto Manuel Zelaya, aunque sin llegar a sentarse en la misma mesa y con la mediación del costarricense Óscar Arias, el venezolano Hugo Chávez ha cuestionado ese incipiente diálogo.

En una entrevista realizada el pasado jueves y publicada por el diario costarricense “La Nación”, Zelaya dice que es “falso” lo que han dicho sus opositores de que pretendía continuar como presidente mediante la reforma constitucional. El mandatario depuesto concedió la entrevista al diario costarricense minutos antes de abandonar el país, tras su reunión del jueves con el presidente costarricense, Óscar Arias, en el marco de la primera jornada de un diálogo que busca solucionar la crisis en Honduras y que concluyó el viernes sin un acuerdo. Reitera que su intención es retornar al poder, como lo ha exigido la comunidad internacional, y acusa a los “grupos económicos que se oponen a reformas sociales en Honduras” de gestar el golpe y utilizar al ejército para ello. “La clase gobernante que no pasa de 10 familias y dominan la energía, las telecomunicaciones y los bancos, son los ejecutores del golpe, los que pagaron“, expresa.

 Zelaya negó que el presidente venezolano, Hugo Chávez, tuviera injerencia durante su gobierno, pero dice que es su amigo y respeta su liderazgo. Asegura que quien sí tiene injerencia en Honduras es Estados Unidos, pero no aclara de qué forma. Manuel Zelaya afirma que no habrá impunidad para los responsables del golpe de Estado.

 Fidel Castro ha alertado de que si Zelaya no es devuelto a su cargo, una ola de golpes militares se extenderá en Latinoamérica bajo el auspicio de EEUU. Un temor al que se ha sumado el venezolano Hugo Chávez, que habla de las conversaciones Micheletti-Zelaya como de algo “indigno”.