Persecución a la Familia Cristiana

Papa Francisco: La familia cristiana, la familia, el matrimonio, nunca fue tan atacado como ahora. Atacado directamente o atacado de hecho. Puede ser que me equivoque. Los historiadores de la Iglesia sabrán decirnos, pero que la familia está golpeada, que a la familia se la golpea, y a la familia se la bastardea como bueno, si es una manera más de asociación, pero se puede llamar familia a todo, no.

Además, cuánta familia herida, cuánto matrimonio deshecho, cuánto relativismo en la concepción del sacramento del matrimonio. En su momento ya sea desde el punto de vista sociológico, que ve, desde el punto de vista de los valores humanos, como desde el punto de vista del sacramento católico, del sacramento cristiano, de una crisis de la familia. Crisis porque le pegan de todos lados y queda muy herida.

Entonces claro, no queda otra que hacer algo. Entonces tu pregunta, ¿qué podemos hacer?: Sí podemos hacer buenos discursos, declaraciones de principios, a veces hay que hacerlo, ¿no cierto?. Las ideas claras. Miren esto que ustedes están proponiendo no es matrimonio. Es una asociación. Pero no es matrimonio. O sea a veces hay que decir cosas muy claras. Y eso hay que decirlo. Pero la pastoral de ayuda solamente en este caso tiene que ser cuerpo a cuerpo. O sea acompañar. Y esto significa perder el tiempo. El gran maestro de perder el tiempo es Jesús, ¿no? Ha perdido el tiempo acompañando, para hacer madurar las conciencias, para curar heridas, para enseñar.

Acompañar ese hacer camino juntos.

Evidentemente que se ha devaluado el sacramento del matrimonio y del sacramento inconscientemente se fue pasando al rito. La reducción del sacramento al rito. Entonces se da que el sacramento bueno es un hecho social, sí con, religioso, no cierto, bautizados, pero lo fuerte es lo social. Cuántas veces yo he encontrado aquí, en la vida pastoral, ¿no? Gente que no, no, y ¿por qué no te casás? Están conviviendo ¿por qué no te casás? No, es que… hacer la fiesta, esto, no tenemos dinero. Entonces lo social cubre lo principal que es la unión con Dios no.En Buenos Aires me acuerdo que unos curas me dieron la idea de hacer el matrimonio a cualquier hora. Porque normalmente se hace un jueves, un viernes, el matrimonio civil, y el sábado el matrimonio sacramental. Y claro no podían hacer frente a los dos actos porque siempre hay algún festejo en el primero. Entonces estos curas muy pastores para ayudar a esto: “a la hora que quieran”. Terminaba la ceremonia civil, pasaban por la parroquia, matrimonio eclesiástico, o sea es un ejemplo de facilitar, facilitar la preparación. No se puede preparar novios al matrimonio con dos encuentros, con dos conferencias. Eso es un pecado de omisión de nosotros, los pastores y los laicos que realmente están interesados en salvar a la familia.

La preparación al matrimonio tiene que venir de muy lejos. Acompañar novios. Acompañar, pero siempre cuerpo a cuerpo y preparar. Saber qué es lo que van a hacer. Muchos no saben lo que hacen y se casan sin saber qué significa. Las condiciones. Qué prometen. Sí, sí, todo está bien pero no han tomado conciencia de que es para siempre. Y esto, ponele encima esta cultura de lo provisorio que estamos viviendo, no sólo en la familia, sino también entre los curas, no.

Me decía un obispo que se le presentó un muchacho excelente, y que quería ser cura pero no más por diez años y después volver… Es la cultura del provisorio. Es a tiempo. El “para siempre” es como que se olvida. Hay que recuperar muchas cosas en la familia herida de hoy día. Muchas cosas. Pero no escandalizarse de nada de lo que sucede en la familia. Los dramas familiares, destrucciones de familias, los chicos, no.

En el Sínodo un obispo se hizo esta pregunta: ¿somos conscientes nosotros los pastores de lo que sufre un chico cuando los papás se separan? Son las primeras víctimas. Entonces cómo acompañar a los chicos. Cómo ayudar a los padres que se separan a que no usen de rehenes a los chicos.

Cuántas psicologías pseudopatológicas de gente que destruye con la lengua a los demás vienen de haber sido educados del papá hablando mal de la mamá y de la mamá hablando mal del papá. Son cosas que hay que acercarse a cada familia, acompañar, o sea que tengan conciencia de lo que hacen y hay situaciones variadas hoy día. ¿No?

No se casan, se quedan en su casa. Tienen su novio o su novia pero no se casan. Una mamá me decía ¿Padre qué puedo hacer para que mi hijo que tiene 32 años se case? Bueno primero que tenga novia, señora. Sí, sí, tiene novia pero no se casa. Y bueno señora si tiene novia y no se casa, no le planche más las camisas, a ver si así se anima ¿no?

Es decir, cuántos hay que no se casan. Conviven totalmente o como yo he visto en mi misma familia, convivencias part-time. De lunes a jueves con mi novia y de viernes a domingo con mi familia. O sea, son nuevas formas totalmente destructivas, limitadoras de la grandeza del amor del matrimonio. ¿No?

Bueno y como eso vemos tanto, convivencias, separaciones, divorcios, por eso la clave que puede ayudar es “cuerpo a cuerpo” acompañando, no haciendo proselitismo, porque eso no resulta. Acompañarlos. Paciencia, paciencia. Y una palabra hoy, una actitud mañana, no sé. Les sugiero eso”.

Siria: Destruida la última iglesia católica en Mesopotamia

Siria: Destruida la última iglesia católica en Mesopotamia

En la confusión que vive el país, no se sabe si los autores son rebeldes o el ejército regular, informan los capuchinos de Deir Ezzor

Una violenta explosión ha destruido por completo la iglesia y el convento de los Frailes Franciscanos Capuchinos en Deir Ezzor, Mesopotamia.

La noticia llegó a la agencia vaticana Fides a través de fray Tony Haddad, viceprovincial de los franciscanos capuchinos para Oriente Medio, que es el responsable de la presencia capuchina en El Líbano y Siria.

La explosión ocurrió el 15 de abril. “Era la única iglesia en Deir Ezzor que aún permanecía casi intacta”. No está claro cómo se ha destruido. Según algunas reconstrucciones, en la iglesia se abrió una brecha y algunos combatientes de la oposición se habían refugiado allí para dormir. Por eso el ejército regular habría atacado la iglesia, destruyéndola. Otros hablan de un coche bomba colocado al lado de la estructura, dice Fides.

El padre Haddad comenta con gran amargura “todo este odio y profanación”. En esa zona –informa- “ya no quedan cristianos”.

En los últimos meses, dada la situación crítica, “nuestros dos hermanos frailes que vivían en el monasterio han dejado Deir Ezzor al igual que las Hermanas de la Madre Teresa y diez ancianos que vivían con nosotros. Ellos eran los últimos cristianos que quedaban. Doy gracias al Señor porque los dos hermanos están sanos y salvos. La iglesia de piedra se podrá reconstruir en un día futuro, cuando resurja una primavera de paz en nuestro Oriente Medio”, señala el padre Haddad.

Deir Ezzor es una ciudad en el este de Siria, más allá del Éufrates, entre Palmira y la frontera con Irak. “Nuestra presencia allí se remonta a los años treinta del siglo pasado, pero estamos en Oriente Medio desde hace mucho más tiempo”, explica el padre Tony.

“En casi cuatro siglos de historia, nuestra Viceprovincia ha sufrido varias destrucciones y persecuciones, pero siempre ha resurgido, con Cristo resucitado”.

Otra comunidad de frailes franciscanos capuchinos aún permanece en el sur de Siria, en Soueida –todavía tranquila por el momento- donde viven dos hermanos.

Según la información de los activistas de la oposición siria, los aviones del ejército parecen haber bombardeado en los últimos días dos iglesias ortodoxas en Deir Ezzor y las familias cristianas han dejado la ciudad por la intensificación de los enfrentamientos entre el ejercito leal y las fuerzas de la oposición.

La Iglesia Ortodoxa Siria afirma que sus iglesias han sido dañadas en todas las provincias, en Harasta, Arbin, Zabadani, Deraa, Alepo, Damasco, Raqqa.

Zenit

Nigeria: los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque islamista

Los obispos de Nigeria han censurado al gobierno, afirmando que es demasiado débil para afrontar la creciente amenaza de los islamistas que llevan a cabo una campaña de terror contra los cristianos.

El arzobispo Ignatius Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal y el arzobispo John Onaiyekan de Abuja denunciaron la débil respuesta del gobierno a la creciente amenaza de los grupos islamistas, afirmando que los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque.

Hablaron después de que al menos 21 personas fueran asesinadas y más de otras veinte heridas ayer domingo 29 de abril, en ataques coordinados que tenían como objetivo los servicios dominicales en un campus universitario en Kano, y una capilla en Maiduguri que pertenece a la Iglesia de Cristo de Nigeria.

La violencia es la última de una serie de ataques a los fieles en domingo pero, en un signo de que la situación ha empeorado, los cristianos de la capilla de la Universidad Bayero fueron tiroteados por islamistas cuando trataban de escapar del escenario.

Nadie ha reivindicado la autoría de los ataques

Hablando desde Nigeria, en entrevistas con la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada, ambos obispos dijeron que han perdido la paciencia con los nulos esfuerzos del gobierno para detener la crisis causada por Boko Haram y otros grupos militantes.

El arzobispo John Onaiyekan dijo: “Al principio estábamos dispuestos a ser pacientes con el gobierno cuando decía que este tipo de terrorismo islámico es nuevo”.

“Han tenido tiempo suficiente para aprender cómo manejar esta situación, reuniendo inteligencia sobre los directamente implicados y ofreciendo documentación”.

“Ha quedado claro que tenemos un débil gobierno que ha reunido un conjunto de compromisos que significan que la acción que debería tener lugar no está teniendo lugar”.

El arzobispo dijo que el gobierno estaba demasiado dividido “para mostrar la voluntad política” para afrontar la crisis.

Por su parte, el arzobispo Kaigama dijo: “Los ataques crecientes muestran que la seguridad del gobierno no funciona”.

“El gobierno no es capaz de manejarse con la situación de seguridad y nos sentimos completamente aprensivos como resultado”.

“Por qué el gobierno no puede identificar a la gente implicada desconcierta a la imaginación. Yo pago impuestos y tengo derecho a saber que se está haciendo sobre el problema”.

El arzobispo Kaigana, cuya diócesis norteña de Jos ha estado entre las más afectadas por la violencia islamista, dijo: “Estos jóvenes asesinados en la universidad eran la esperanza de nuestro país. Esto desafía a la lógica, Eran gente que trataba de construir un país mejor”.

El grupo islamista Boko Haram, que ha reivindicado la responsabilidad de un número de ataques, se dice que ha asesinado al menos a 450 personas este año sólo en violencia contra objetivos no sólo de iglesias sino de edificios del gobierno, la policía y mercados.

En uno de los peores ataques, 44 personas fueron asesinadas y más de 80 heridas el día de Navidad, el año pasado, cuando un suicida con bomba atentó contra la iglesia católica de Santa Teresa, en Madalla, fuera de la capital.

El mes pasado, un portavoz de Boko Haram dijo que el grupo terrorista islamista ha declarado “una guerra a los cristianos” y que busca su “erradicación” de todas las partes del país.

Zenit

“Asia Bibi, ¡Sacadme de aquí!”

El desgarrador relato de una mujer inocente condenada a muerte por blasfemia en Pakistán

Durante la presentación en España este 6 de marzo del libro “Sacadme de aquí”, el dramático relato del cautiverio de la cristiana pakistaní Asia Bibi condenada a muerte por una blasfemia que nunca pronunció, la periodista francesa Anne Isabelle Tollet, coautora junto con Bibi de dicho libro, anunció que Francia dará asilo político tanto a Asia como a toda su familia en el mismo momento en el que saliera de prisión en la que espera su ejecución, si es que su liberación llega a producirse.

Anne Isabelle Tollet llamó la atención sobre el hecho de que dicha salida del país habría de ser inmediata, es decir, de la prisión al aeropuerto y de allí a Francia, pues al día de hoy, la vida de Asia Bibi corre menos peligro dentro de la cárcel que fuera de ella, donde los imames la han condenado a una muerte que muchos están dispuestos a ejecutar, como ya fueron ejecutadas la de Salman Taseer o la de Shabaz Bhati, gobernador y ministro que se pronunciaron a favor de Asia Bibi.

En la presentación del libro, publicado por la editorial Libroslibres, en colaboración con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, la periodista explicó cómo fue el proceso que hizo posible la realización de la obra. Ella acompañaba a Ashiq, el marido de Asia, a prisión, en su visita de cada semana. Una vez allí, él realizaba a Asia las preguntas que le proponía la escritora y traía las respuestas a ésta, la cual tomaba nota inmediatamente de los hechos del relato, pues ni Ashiq ni Asia podían hacerlo al no saber escribir.

El relato de la vida de Asia Bibi es el de una mujer del campo, sencilla, analfabeta, que nunca hubiera pensado vivir semejante pesadilla.

Acusada injustamente de blasfemia contra el profeta Mahoma por unas mujeres muslmanas, ha sido condenada a muerte y se consume esperando la ejecución de su sentencia a ser ahorcada.

La periodista, usa las palabras de Asia Bibi para relatar los hechos que la condujeron a su condena, el odio que suscita su persona en fanáticos islamistas que la han hecho bandera de la ley antiblasfemia, en una condena claramente política, y cómo pasa sus días en la carcel esperando en un posible indulto presidencial que no llega.

Numerosas personalidades se han pronunciado en su favor, incluida la secretaria de estado Hillary Clinto, o el papa Benedicto XVI, pero dos han pagado con su vida sus palabras en favor de Asia Bibi, el gobernador del estado Salman Taseer, y el ministro para las minorías Shabaz Batti, asesinados por fanáticos.

En el libro se se relata la impresión de Asia cuando supo que el papa había hablado en su favor. Le dijeron: “El papa Benedicto XVI ha hablado de ti en la plaza de San pedro de Roma, en Italia”.

Asia no se lo podía creer: “¿Cómo es posible? ¡No puedo creer que el santo padre haya hablado de mí!”, dijo cuando lo supo.

El papa dijo exactamente: “Pienso en Asia Bibi y en su familia, y pido le sea devuelta los antes posible su libertad”. Añadió que pedía también por el conunto de cristianos de Pakistán, amenudo víctimas de la violencia y de la discriminación.

“De vuelta a mi celda, no vuelvo en mí. El santo padre, el papa, en persona piensa en mí y reza por mí. Me pregunto si merezco tan alto honor y tan detenida atención. ¿Por qué yo? No soy sino una pobre campesina y en el mundo haya, sin duda, otras personas que sufren como yo y que lo necesitan aún más. Por primera vez, me duermo en mi celda con el corazón sosegado”, relata la autora del libro.

Pero en la cárcel también tuvo otras noticias no tan agradables. Un día el cruel carcelero musulmán le dice: “”Tu ángel de la guarda acaba de ser asesinado por tu culpa. Tu bien amado gobernador Salman Taseer, ese traidor de musulmán, yace bañado en sangre a tal hora como esta. Le han pegado veinticinco tiros en Islamabad, por haber asumido tu defensa”.

“Me tiembla el corazón y se me encoge, se me llena los ojos de lágrimas. Imploro a Dios. ¿Por qué?”, reacciona Asia Bibi.

La prisionera, mientras se consume en la cárcel se hace innumerables preguntas sobre la imposible situación de los cristianos en Pakistán: “¿Qué pueden –qué deben- responder los cristianos si un musulmán les pregunta si creen en Alá y en Mahoma, su profeta? Yo he sido educada en la fe de Cristo, de la Virgen María, y de la Santísima Trinidad. Yo respeto el islam y la fe de los musulmanes pero ¿qué puedo responder ante tal cuestión? Si digo que no creo en Alá sino en Dios y en Jesucristo, soy considerada blasfema. Si digo que creo, soy considerada una traidora, como san Pedro que negó a Jesús por tres veces. Cuestiones como estas no me las preguntaba antes…”.

“Me he convertido muy a mi pesar –se lamenta–, en el emblema de la ley de la blasfemia. Aunque las manifestaciones se dirigen contra mí, lo que en realidad buscan es el mantenimiento de esta ley convertida en intocable, según parece, desde la muerte del gobernador”.

Después le llega otra noticia terrible que la vuelve a llenar de amargura: “Shahbaz Bhatti ha muerto. Ha sido asesinado… hace tres días”. “En ese momento –relata Asia- siento que alguien me aprieta el corazón muy fuerte, desde dentro mismo de mi cuerpo. Me quedo petrificada, las piernas me abandonan, em escondo en la almohada, me tiembla la respiración. Veo las paredes de mi prisión agritarse y derriumbrase después sobre mí”.”Tengo la impresión de vivir una pesadilla despierta desde hace ya demasiado tiempo, y el último resquicio de esperanza que hacía latir mi corazón acaba de apagarse con la muerte de Shahbaz Bhatti. El ministro se sabía amenazado, los periódicos decían que se arriesgaba a morir, como el gobernador (…) estoy fulminada, destrozada por la injusticia de la muerte del ministro (…) ha muerto mártir”.

Pero asombra el valor y la resistencia de esta aparentemente frágil mujer, que pudiera haber evitado todo esto si, como le invitaban, se hubiera convertido al islam para evitar la condena.

“Mientras me quede un solo reflejo para respirar –dice con coraje–, voy a seguir luchando para que Salman Taseer y Shahbaz Bhatti no hayan dado su vida por nada. Quiero que el Gobierno sepa que aunque me encierre en una tumba, continuaré haciendo oir mi voz mientras mi corazón lata”.

Y, al final de su desgarrador relato, hace un llamamiento a los lectores: “Han leído mi historia (…) ahora que ustedes me conocen, cuenten lo que me ha pasado a cuantos les rodean. Háganselo saber. Creo que es la única oportunidad que tengo de no morir en el fondo de este calabozo.

¡Les necesito! Sálvenme!”.

Nieves San Martín
Zenit

Persecución religiosa en Vietnam

 La Federación de la Prensa Católica Vietnamita expresó su protesta ante la comunidad internacional y condenó duramente los abusos de los medios de comunicación oficiales, así como de la policía y de las bandas organizadas presuntamente por el gobierno comunista de Vietnam, en el asunto de una parroquia a la que han sido confiscados terrenos de modo ilegal y contra la misma constitución vietnamita.
El 3 de noviembre de 2011, un grupo de casi cien personas, como aparecidas de la nada, irrumpieron en el atrio de la iglesia parroquial de Thai Ha, con dos altavoces en la mano, insultando a los religiosos, sacerdotes y feligreses, antes de agredirles físicamente.
Los intrusos insultaron, además, y amenazaron con matar a muchos sacerdotes y feligreses. Luego, de forma deplorable, usaron mazas para reducir a ruinas las propiedades de la Iglesia. Sólo abandonaron el lugar cuando las campanas comenzaron a sonar e innumerables personas de las parroquias vecinas llegaron a prestar socorro.
Quienes atentaron contra el orden, presuntamente orquestados, se fueron, pero la situación del día después, en la parroquia de Thai Ha, y en el convento redentorista, parecía haber empeorado,cuando las autoridades de Hanoi aumentaron la presión vindicativa contra el convento de los religiosos redentoristas, y la parroquia de Thai Ha.

Un pequeño ejército de la policía secreta, vestido de paisano, juntos a algunos guardias territoriales, observan y controlan los movimientos del interior y exterior de la iglesia, día y noche, con ayuda de videocámaras, instaladas estratégicamente en torno a la parroquia y al centro de las actividades.
Este violento atentado se parece al ataque sorpresa de 2008, cuyo objetivo fue también la parroquia de Thai Ha. El domingo 21 de septiembre de 2008, la capilla de los religiosos fue destrozada, incluyendo imágenes y libros. Además, “el grupo gritaba hasta desgañitarse algunos eslóganes amenazando con asesinar a sacerdotes, religiosos, fieles e incluso al arzobispo”, escribió Matthew Vu Khoi Phung, superior redentorista de Hanoi, en una carta de protesta enviada al Comité del Pueblo y a los departamentos de policía de Hanoi y el distrito de Dong Da, refiriéndose al entonces arzobispo de Hanoi Joseph Ngo Quang Kiet.
Como respuesta a esta acusación, el 11 de noviembre hubo un segundo atentado por parte de una multitud cada vez más numerosa.

El gobierno vietnamita ha negado toda responsabilidad por estas acciones violentas atribuyéndolas a “gestos espontáneos” del pueblo, que ha actuado “para proteger a la sociedad e impedir a los católicos provocar el caos social”.
El último episodio terrorista contra la parroquia de Thai Ha fue fuertemente criticado por los responsables religiosos y las comunidades de Vietnam. Justo después del atentado, el arzobispo de Hanoi y el obispo de Kontum expresaron su solidaridad con los redentoristas y los feligreses de Thai Ha. Las congregaciones católicas del norte y del sur celebraron numerosas vigilias de oración, en comunión con la comunidad de Thai Ha.

En internet, muchos no cristianos expresaron su preocupación y solidaridad con la causa de Thai Ha, lo que contrarresta el efecto del masivo ataque de los medios de comunicación, a través de emisoras estatales, antes y después del incidente del 3 de noviembre, con el fin de engañar al público sobre los sacerdotes y los feligreses de Thai Ha, y su incesante búsqueda de la justicia y de la verdad. Durante años, los redentoristas y sus fieles han protestado por la requisa de su tierra, injustamente confiscada por el Estado.
Lo que repetidamente se ha etiquetado de “propiedad pública”, en las declaraciones del Estado, había sido comprada por los redentoristas en 1928, para construir un convento y una iglesia. El convento fue inaugurado el 7 de marzo de 1929, y la iglesia seis años más tarde.
Cuando los comunistas tomaron el control de Vietnam del norte, el gobierno local fue reduciendo, pedazo a pedazo, el terreno del convento y de la parroquia. El área ocupada se ha visto reducida de 61.455 metros cuadrados a 2.700.

El 6 de enero de 2008, los parroquianos protestaron contra un plan del Estado que preveía vender su terreno a algunos operadores inmobiliarios privados para obtener un beneficio. En respuesta, después de una serie de atentados, arrestos y finalmente procesos contra los feligreses, el gobierno convirtió el terreno en un parque público.
Por necesidad de tener más espacio, a causa del aumento de los servicios religiosos y de las actividades parroquiales, el clero y los fieles de Thai Ha no tienen más elección que pedir que se les devuelvan sus terrenos.
Para demostrar su derecho a gestionar la propiedad, el gobierno vietnamita no pudo presentar ningún documento legal que apoye su reivindicación ilegal sobre las áreas en disputa, ya que el terreno y las estructuras han sido requisadas a los católicos fraudulentamente.

La confiscación es ilegal incluso en la rigurosa ley vietnamita, un sistema de reglas que viola gravemente la convención internacional sobre los derechos de la propiedad privada.
La Federación de la Prensa Católica Vietnamita condena severamente y denuncia, a la comunidad internacional, el acto terrorista perpetrado contra la parroquia de Thai Ha y pide al gobierno de Vietnam que frene “los actos terroristas contra el monasterio y la parroquia de Thai Ha” y también “la persecución contra la Iglesia Católica y el resto de religiones”, así como “que refuerce la seguridad de los lugares de culto de todas las religiones”.
También, que respete “seriamente la ley promulgada por el mismo gobierno y restituya todas las propiedades confiscadas a la Iglesia católica y a las demás religiones de Vietnam” y respeto así mismo “absolutamente los derechos humanos y la libertad religiosa, como se afirma en la Carta de las Naciones Unidas”.
“Con nuestra completa fe en Dios, estaremos en comunión, compartiremos y acompañaremos a la parroquia de Thai Ha a través de su camino de sufrimiento”, afirman los periodistas católicos. Y concluyen pidiendo “a todos los congresos, a los gobiernos, a los partidos políticos de todas las naciones, a las organizaciones pro derechos humanos, a Amnistía Internacional, a la Comisión Internacional de Derechos Humanos, a todas las organizaciones que tienen un especial interés por la libertad y los derechos humanos en Vietnam, y a las agencias de comunicación del mundo, que nos apoyen en esta lucha por los derechos humanos y por la libertad religiosa en Vietnam”.

Según informaba la agencia Eglises d’Asie, de las Misiones Extranjeras de París, en la mañana del 18 de noviembre, sacerdotes y fieles de la parroquia de Thai Ha y de otras parroquias vecinas, realizaron una manifestación que atravesó buena parte de Hanoi. Los manifestantes, varios centenares, se reunieron ante la sede del Comité popular de la capital para protestar por el expolio del convento por las autoridades. El cortejo avanzó en orden, blandiendo pancartas con lemas como “Cuando se coge, hay que devolver”, “Protestamos contra las calumnias y las contraverdades de la televisión sobre la parroquia de Thai Ha”. Otros pasquines, bajo el dibujo de una capilla transformada en lugar de fiestas para los cuadros del Partido, llevaba el letrero: “¡No profanéis los terrenos y las propiedades religiosas!”. También se leía el artículo 70 de la Constitución vietnamita : “Los terrenos de las religiones están protegidos por la ley”. En torno al cortejo de manifestantes, intimidaba la presencia de numerosos agentes de la Seguridad y barreras metálicas.

Hacia las 9,00, algunos sacerdotes, entre los manifestantes, fueron invitados a encontrarse con las autoridades en la sede del Comité popular. El encuentro duró una media hora. El resto de los manifestantes se dirigió al gran lago de Hanoi, pasando ante la sede del periódico de la capital, el Ha Nôi Moi, cuyos artículos sobre el suceso de Thai Ha fueron fuertemente agresivos. A orillas del lago, sacerdotes fueron entrevistados por representantes de la prensa internacional. Hacia las 10,00, la manifestación pasó ante la catedral y la estatua de la Virgen en el atrio.
La manifestación, al parecer, fue improvisada para reaccionar al golpe de fuerza de las autoridades municipales en la noche del 16 al 17 de noviembre.

Tras el atentado, los responsables no juzgaron necesario cambiar el programa cotidiano de la parroquia y se celebraron las dos misas previstas, y numerosos fieles permanecieron en el lugar. Muchos más llegaron para ofrecer su ayuda a los religiosos. Se inició una noche de vigilia.
Hacia las diez de la noche, importantes fuerzas del orden con policías, agentes de Seguridad, milicianos, acompañados por perros policía, fueron movilizados para proteger las excavadoras y otros vehículos destinados a los trabajos de roturación del terreno para la construcción de la estación depuradora.
Según el testimonio de un parroquiano, recogido por Radio Free Asia, un gran número de personalidades del Partido comunista vietnamita acompañaban la operación policial.
Numerosos fieles de Thai Ha, inquietos, siguieron engrosando las filas de defensores de la parroquia. Muchos temían ver, como el 3 de noviembre pasado, a los mercenarios de la otra vez introducirse en el convento.

El 10 de noviembre, antes del atentado, se había celebrado una reunión entre un gabinete de abogados, un religioso de la parroquia y un responsable del hospital Dông Da, cuyo proyecto de construcción de una estación depuradora de aguas residuales, en un terreno de la parroquia, está en el origen del conflicto con los religiosos redentoristas.
Los religiosos pidieron ser informados sobre el proyecto de construcción de la estación depuradora para su estudio por la parroquia y que la capilla, en el interior del hospital, no fuera utilizada como lugar de diversión. Las peticiones parecían haber sido bien acogidas por la otra parte, pero se trataba, como han demostrado los acontecimientos, de una falsa impresión.

Zenit

Argelia: un cristiano condenado a cinco años de cárcel por un CD

”Le ha dado un CD a un vecino, y por esto debe sufrir cinco años de prisión”. Con estas pocas palabras, el pastor Mustapha Krim, presidente de la Iglesia Protestante de Argelia (EPA), ha resumido a Compass Direct News (30 de mayo) la dura condena emitida, recientemente, por la justicia del país magrebí a un cristiano evangélico, llamado Siaghi Krimo.

El tribunal correccional del distrito o “cité” de Djamel, en Oran -Warhan en árabe, la ciudad portuaria a 470 km al oeste de la capital Argel, -ha condenado, el pasado miércoles 25 de mayo, al convertido a una pena de cinco años de prisión y adem&#22 5;s delpago de una multa de 200.000 denarios (casi 2.760 dólares) por haber “ofendido” al Profeta. Krimo, que está casado y tiene una niña de 9 meses, tiene 10 días de tiempo para apelar.

El hombre fue arrestado junto a otro cristiano -Sofiane- por los servicios de seguridad de Argelia, el pasado 14 de abril. Puesto en libertad después de tres días, Krimo acabó ante un tribunal el pasado 4 de mayo. El que acusó al cristiano de proselitismo y de blasfemia con respecto al profeta Mahoma, fue su vecino musulmán, a quien había dado un CD y con quien había tenido una discusión sobre la fe cristiana.

Lo que llama la atención de este asunto es que todo el proceso contra Krimo se ha desarrollado en ausencia del único testigo de la presunta blasfemia -el citado vecino musulmán- y de cualquier tipo de pruebas materiales. Este “detalle” no ha impedido al juez de turno ir más allá de la de la pena exigida por el representante de la fiscalía. Esta había pedido una pena preventiva de dos años y una pecuniaria de sólo 50.000 denarios, el juez ha decidido otra cosa y ha infringido al imputado el máximo castigo prevista por el Código Penal de Argelia por la violación del artículo 144 bis 2.

El artículo en cuestión, que se podría definir como la versión de Argelia de la infame ley pakistaní de la blasfemia, prevé condenas preventivas de hasta cinco años de prisión para quien ofende al Profeta o a “los mensajeros de Dios” y para quien “denigra los dogmas y preceptos del Islam a través de textos escritos, dibujos, declaraciones o cualquier otro medio” (Compass).

La dura condena ha dejado de piedra a la comunidad cristiana de la zona. “Si comienzan a aplicar la ley de este modo, significa que no hay respeto para el cristianismo”, declaró el director de EPA, Mustapha Krim, que teme lo peor. “Muy pronto muchos cristianos de Argelia se verán en la cárcel”, dijo a Compass. “Si el simple hecho de darle un CD a tu vecino te cuesta cinco años de prisión, esto es catastrófico”.

También el abogado de Krimo, Mohamed Ben Belkacem, ha hablado de una sentencia inesperadamente dura, que refleja el prejuicio del poder hacia los cristianos. “No nos esperábamos para nada esta sentencia”, confesó a Compass. “El juez ha castigado a los “cristianos”, no al “imputado”. No había pruebas y sin embargo el Tribunal no ha aceptado las circunstancias atenuantes”, continuó el abogado, que recordó que Krimo tenía “buenas relaciones”con los vecinos y que se proclamó inocente. “Mi cliente ha negado haber insultado al Profeta y no hay ninguna prueba material que apoye esta acusación”, destacó Ben Belkacem.

Algunos no excluyen totalmente que el Tribunal haya sido presionado para condenar al cristiano a una pena ejemplar. “El juez habría exonerado a Krimo de todas las acusaciones, en circunstancias normales, pero creo que ha recibido órdenes de sus superiores de ser duro”, declaró un representante del EPA, citado por la organización International Christian Concern (28 de mayo).

Para muchos analistas, la sentencia de Orán refleja el nuevo giro de tuerca por parte del gobierno del presidente Abdelaziz Bouteflika (en el poder desde 1999) contra las iglesias evangélicas. Simbólica para el clima que se ha instalado en el país -definido como “perjudicial” por el periódico El Watan en su editorial del 25 de mayo- es la decisión del gobernador o “wali” de la provincia de Bejaia o (Bugia), Ahmed Hammou Touhami, de imponer la clausura definitiva de los siete lugares de culto protestantes de la provincia nordoriental, dos de las cuales están en la homónima ciudad de Cabilia.

En una declaración enviada el pasado 22 de mayo a EPA, el gobernador explicó su decisión, escribiendo que todas las iglesias de la provincia eran ilegales porque no estaban registradas por la autoridad, como obliga la ley nº 06-03 (o bien 06-02 bis), conocida como la Ordenanza 06-03.

“No estamos en contra de el ejercicio de cultos distintos al musulmán. No hemos hecho otra cosa que invitar a las comunidades religiosas no musulmanas a respetar la ley”, se defendió el gobernador. “Les pedimos obedecer la ley. Algunos ejercen su culto en garajes” (El Watan 25 de mayo).

Muy distinta es la versión proporcionada por la Iglesia protestante local. Según Mustapha Krim, “todas las prácticas necesarias se han puesto en marcha a nivel de la Comisión Nacional de los cultos y del Ministerio del Interior después de la promulgación de esta ley 06-03, para le regularización de nuestra situación”. Acciones que han demostrado ser vanas, a causa de un “bloqueo” a nivel ministerial.

La norma, introducida en 2006, es muy controvertida. Según los expertos, ha creado “una zona gris en la cual el Gobierno y la policía tienen margen para actuar contra la Iglesia. Esta ley permite al gobierno a condenar a los creyentes por su fe o por culto ilegal aunque la Constitución garantiza la libertad religiosa” (Compass, 5 de octubre de 2010). Igual de contundente es al opinión de Mustapha Krim, que confirma el uso instrumentalizado, incluso “inquisidor contra los cristianos” de la ley (El Watan 25 de mayo).

Para el abogado Ben Belkacem, “los cristinos viven en una situación muy difícil en Argelia”. “Son -sostiene- sólo tolerados por motivos de política exterior y en realidad no tienen ninguna libertad de culto, ya que no se reconoce ninguna asociación, no obstante los numerosos esfuerzos”.(Compass 25 de mayo).

Tampoco El Watan tiene dudas. “La intolerancia oficial continua haciendo estragos” en Argelia, un país en el que “tener en posesión Evangelios o Biblias se ha convertido en un crimen que merece la cárcel”. El periódico acusa además a las autoridades a hacer el mismo juego que los integralistas y fundamentalistas, en particular del Frente Islámico de Salvación o FIS. “Los jefes actuales del país están aplicando el programa del FIS sin el FIS”, concluye el periódico su editorial del 25 de mayo, llamado “Purificación religiosa”.

Como recuerda Compass, Argelia cuenta hoy con más de 99.000 cristianos, que representan menos del 0’3% de la población compuesta por 35’4 millones de habitantes.

Zenit

Laos, detenciones de cristianos durante la Navidad

 
Bandera de Laos Escudo de Laos

Laos nuevos arrestos y expulsiones de cristianos, informó Eglises d’Asie (EDA), la agencia de Misiones Extranjeras de París.
Según fuentes protestantes evangélicas locales, las autoridades locales arrestaron a once cristianos el pasado 4 de enero en la localidad de Nakoon, tres de los cuales permanecen todavía detenidos por haber “celebrado una reunión secreta”.

Al día siguiente del arresto, dos cristianos fueron liberados, así como otro s seis, el 6 de enero, de los cuales dos niños de entre 4 y 8 años, que habían sido encarcelados en la cárcel provincial de Khammouan, en el centro de Laos.
La mayor parte de ellos habían llegado de Vientián para celebrar la Navidad en la casa del reverendo Wanna de Nakoon, en el distrito de Hingoun, provincia de Khammouan. Los once fueron arrestados por policías armados la víspera de la celebración prevista.
Los tres cristianos que permanecen entre rejas han sido identificados como responsables de “Iglesias domésticas”.
Se trata del reverendo Wanna, de la localidad de Nakkon; Thao Chanlai, de la localidad de Tonglar, y Thao Kan, de la ocalidad de Nahin.

Se enfrentan a una condena por crimen contra el Estado según la ley de Laos y a duras penas de cárcel.
En diciembre, el reverendo Wanna había informado a las autoridades locales de que miembros de su Iglesia deseaban reunirse en su casa el 5 de enero para celebrar la Navidad según las directivas de la Iglesia evangélica laosiana aprobadas por el Gobierno, que ha fijado las fechas de las celebraciones oficiales entre el 5 de diciembre y el 15 de enero.
El 4 de enero por la tarde, una veintena de policías irrumpieron en la casa del pastor, apuntando con sus armas a las once personas presentes que se disponían a cenar, y les llevaron por la fuerza bajo la acusación de “celebrar una reunión secreta sin aprobación oficial”.
Campaña anticristiana

Este arresto es el más reciente de una serie de acciones anticristianas que afectan especialmente al distrito de Hinboun, y que comenzaron cuando habitantes de Nakoon y de su entorno se convirtieron al cristianismo.
Las autoridades acusan al reverendo Wanna de destruir la cultura tradicional laosiana y de hecho ya le habían arrestado el pasado mes de mayo por haber rechazado acabar con sus reuniones de oración en casa.
Junto a él, también fue encarcelado Thao Chanlai, que había empezado también a reunir a cristianos en casa en su localidad de Tonglar, cercana a Nakoon.
Los fieles participantes en los encuentros de oración tuvieron que acudir a terapias de reeducación y firmar documentos por los que abjuraban de su fe.
Pero los encuentros en la casa del pastor se habían reanudado tras su salida de la cárcel, el pasado mes de octubre, a pesar de las amenazas de las autoridades locales.

Según la ONG Christian Aid Mission, también se han producido hechos similares durante la Navidad, entre ellos la expulsi&oacu te;n, el 23 de diciembre, de una docena de familias cristianas de su localidad de Katin, en el distrito de Ta-Oyl.
Sobre las nueve de la mañana, el jefe de la localidad, acompañado por las fuerzas del orden locales, responsables de Asuntos religiosos de la comunidad y algunos habitantes armados, forzaron a los cristianos a salir de sus casas, y les ordenaron escoger entre renunciar a su fe o ser expulsados de la comunidad.

Como se negaron a obedecer, las familias fueron expulsadas de la localidad, sin comida ni bienes personales y tuvieron a unirse a una comunidad marginal de otros cristianos que también fueron excluidos anteriormente de Katin.
Todos ellos viven actualmente en refugios improvisados, construidos junto a la selva, en los límites de las tierras de la localidad.
Tres días después de esa expulsión forzada, el 26 de diciembre, para asegurar que esas familias cristianas no volvían, el jefe de la localidad y las autoridades locales quemaron las cercas que rodeaban los arrozales, destruyeron los diques que retenían el agua y pisotearon los cultivos.
También en Katin, el 10 de enero, la celebración dominical de los cristianos fue interrumpida por el jefe de la localidad, arropado por las autoridades del distrito de Ta-Oyl y por un centenar de hombres, la mayor parte armados.
Profirieron las mismas amenazas que a las familias expulsadas el 23 de enero, pero estas familias también se negaron a renunciar a su fe.

Por ello, el grupo, de unas cincuenta personas, fue conducido fuera de la localidad, sus casas, incendiadas y sus bienes, confiscados.
Estas familias cristianas sobreviven ahora en condiciones muy difíciles, les falta agua y alimento y siguen a la espera de la ayuda prometida por las autoridades provinciales.

La comunidad cristiana representa un 1% de la población de Laos, budista en su gran mayoría. Los artículos 6 y 30 de la Constitución de la República democrática popular de Laos garantiza la libertad de religión, pero en realidad ésta sigue siendo limitada, a pesar de la apertura creciente del país a los intercambios internacionales.
Las minorías étnicas convertidas recientemente al cristianismo sufren especialmente una campaña de represión.