CRISTIADA, VEN A VERLA.

La Película Cristiada nos recuerda la importancia fundamental de la libertad religiosa en México y el mundo, pero es ir también hacia los valores de fe de un pueblo, una fe más allá de las armas, una convicción de lo que creen y sus raíces de fe cimentados en una expresión de ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!.

 Es recordarnos hoy la libertad que tenemos para conducirnos en la fe, es recordarnos hoy en expresión de fe hacia fuera en proyectos personales y comunitarios, al contrario el mal te quiere hacer creer que tienes una parálisis espiritual y te hace dudar en lo que se quiere hacer y ser.
 En el pueblo mexicano ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! son sus raíces de expresión personal y de un país, el mexicano es como un gigante dormido, cuando despierta es un gigante en la fe a si somos los mexicanos por eso dicen como México no hay dos.
 Bien por la Película Cristiada, un saludo especial al actor joven Mauricio Kuri por su actuación extraordinaria tan joven y rosarse con actores como Andy García y otros.
 Las lagrimas salieron era inevitable un mensaje fuerte de amor, valor y fe de un pueblo que no se dejo que le pisotearan sus creencias y valores de fe.
 Es bueno ver la historia, se aprende en la historia pero también te deja una certeza de fe que hay que seguir adelante en el tiempo que nos toca vivir.
 Católico mujer y hombre tienes en tus manos mucho a tu favor exprésate sin miedos hoy en este 2012, puedes hacer mucho en la  sociedad lo que pasa es que no lo crees que lo puedes hacer y expresar, te pongo unos ejemplos puedes expresarte en tu escuela, universidad o área de trabajo puedes hablar de Jesús y María, claro que lo puedes hacer en lo mas ordinario, recuerda en la vida cuando nos movemos estamos viviendo la fe.
Asiste a ver..
La Película Cristiada
con tus familiares y amigos
Una excelente Película No faltes de verla
 

 Oly Colorado

DUNS SCOTO

Hace 700 años un hombre valiente se enfrentó a sus contemporáneos.
 
Una disputa pública en París hizo correr la voz como la espuma: el famoso profesor, filosofo y teólogo DUNS SCOTO parecía haberse vuelto loco en su defensa de algo que nadie logaba comprender: LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA.
 
Uno a uno, fueron presentándose “oponentes” a su discurso que la época calificaba como “carente de sentido”…500 años después, la Iglesia lo proclamo un dogma y Juan Duns Scoto fue elevado a los altares.
 
¿Qué vio tan claramente este hombre? Un franciscano sencillo, humilde pero firme en su fe…  una película que lleva su nombre por título: DUNS SCOTO, nos cuenta ese momento histórico que revolucionaría toda una época y asentó las bases que siglos después se tomarían como referencia por místicos, teólogos y grandes santos de la Iglesia.
 
 DUNS SCOTO, es una película, como su propio protagonista, sencilla pero cargada de contenido para analizar, pensar y rezar.
 Ganadora del premio a la mejor película del Festival de Cine Católico Mirabile Dictu (avalado por el Vaticano), llegará a las pantallas de cine españolas el próximo 18 de noviembre.
 Yo también quiero hacerme eco de esta noticia porque de nosotros depende que esta película se mantenga o no en cartel. El mundo del cine es complejo y si el primer fin de semana no hay espectadores, la película se retira de las salas…así, por sólo dos días….
Si él supo decir que SÍ a María, nosotros también podemos hacerlo ayudando a dar a conocer su historia.

Mantén en Cartelera Blood Money. Valencia y Benicarló.

Desde Derecho a Vivir Valencia, os instamos a que vayáis a ver la película Blood Money. El Valor de una vida.

La semana próxima será tarde. Esto va así, las películas están en pantalla mientras que haya gente que las vea. Si no quieres quedarte sin esta experiencia, es mejor que vayas a verla cuanto antes. ¡Mantengámosla en pantalla!

 Desde el Ministerio de Cultura se recomienda para mayores de 18 años, sin embargo, a partir de los dieciséis las chicas pueden abortar sin que lo sepan sus padres. ¿Qué será más traumático para tus hijos? ¿Ver una película en su adolescencia o abortar?
La cinta muestra el recorrido del aborto en Estados Unidos, apoyándose en impactantes testimonios de personas directamente implicadas tanto dese el lado de la medicina, como desde el paciente. El documental recoge además la evolución histórica de esta industria, desde el comienzo de la Planificación Familiar, pasando por el polémico caso Roe contra Wade, hasta llegar a la situación actual.
¿Quién quieres que eduque a tus hijos sobre sexualidad? ¿El Ministerio de Cultura o el de Igualdad?
Mantengamos esta película en cartelera, la única forma de hacerlo es yendo a verla y recomendado a todo el mundo que la vea. Enséñales la realidad del aborto.
Acude a verla en Valencia:

CINES LYS, PASEO RUZAFA 3. VALENCIA

Martes, 12 de Octubre de 2010

Sesión

Sala

Numerada

Aforo libre

16:35:00

6

No

262

18:30:00

6

No

262

20:30:00

6

No

262

23:00:00

6

No

262

Miércoles, 13 de Octubre de 2010

Sesión

Sala

Numerada

Aforo libre

16:35:00

6

No

262

18:30:00

6

No

262


Pocas son la películas que salen en cartelera, denunciando el asesinato de seres inocentes, no nacidos, por nuestro egoismo.
Si no lo remediamos entre hoy y mañana, la quitarán de la cartelera, y puede representar un precedente muy grave, ya que nadie, querrá exibir en un futuro, películas que defiendan la Vida.
Pero, si no reaccionamos, y en estos dos días no se demuestra interes en Blood Money, la sala de cine donde se preyecta amenaza  en quitarla de la cartelera.
Este fin de semana a ido muy poca gente a verla y consideran que no es rentable.
No avisa la productora que en concreto son Valencia y Benicarló las que peligran.
 
Creo que nosotros podemos hacer algo:
– Ir a verla.
– Invitar a nuestros amigos y familiares a que la vea.
– Hablar con tu párroco y colocar estos carteles que adjunto en tu parroquia y colegio.
– Pasar este correo a nuestros contactos, adjuntándoles los carteles para que los pongan en sus parroquias y colegios.

Hay mucha gente que luchado por que esta película llegue a nosotros, y hasta la calificación que le ha puesto el Ministerio de Cultura, demuestra hasta que punto le molesta a este Gobierno que se proyecte y la vean sobre todo nuestros Jóvenes.
Por ello la importancia para que se mantenga en Cartelera.

Gracias anticipádamente por todo lo que haces por el Derecho a Vivir y Gracias por estar ahí.
Reitero perdonéis el que sea tan insistente, pero es MUY IMPORTANTE.

Por favor, difunde esta información entre tus amigos y conocidos. Mostrar la realidad del aborto depende de cada uno de nosotros.
Un abrazo y muchas gracias por todo lo que haces por el Derecho a Vivir.

Toni Bandín.

P.D.: Me comunican que, al final -gracias a las presiones- el Ministerio de Cultura ha modificado la calificación y se ha quedado para mayores de 16 años.

Avatar o el ecologismo como religión

Dirección: James Cameron
Producción: James Cameron y Jon Landau
Guión: James Cameron
Elenco: Actores principales: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore

Una de las aventuras épicas más impresionantes jamás llevadas al cine, “Avatar” es la realización del sueño personal de James Cameron,  director de “Titanic”, que escribió el guión de su nueva película 14 años atrás, pero sólo en 2005 tuvo a disposición la sorprendente tecnología cinematográfica que “Avatar” estrena, y que ha establecido un nuevo estándar para el mundo cinematográfico.

 La nueva tecnología gráfica, especialmente cuando puede disfrutarse en 3D, como sucede en las principales plazas del mundo, sirve de vehículo para narrar una conmovedora historia épica que se desarrolla en la imaginaria luna llamada Pandora, donde los seres humanos explotan un extraño y valioso mineral para garantizar la energía a un planeta Tierra completamente devastado y sin recursos vitales.

“Avatar” nos introduce al fascinante y surrealista mundo de Pandora a través de los ojos del personaje principal Jake Sully, un ex infante de marina confinado a una silla de ruedas. Jake recibe la oportunidad de su vida cuando la corporación que explota el mineral de Pandora le ofrece participar del programa “Avatar”.

Debido a la toxicidad de la atmósfera de Pandora, el programa “Avatar” permite que “conductores” humanos  manejen mentalmente cuerpos biológicos artificialmente creados mediante la combinación de ADN humano con el de la raza nativa de Pandora, los Na’vi.

Los Na’vi son casi dos veces más altos que los seres humanos, perfectamente esbeltos, con una piel azulada y algo atigrada y dotados de una agilidad incomparable.

Capaz de desplazarse libremente en su nuevo avatar, Jake recibe la misión de infiltrar a los Na’vi, cuya resistencia a permitir que sus bosques sean destruidos por la corporación de la Tierra se ha convertido en un dolor de cabeza para los desalmados humanos.

Las cosas, sin embargo, no salen según lo planeado: Jake, en su avatar, se extravía en la peligrosa jungla de Pandora, y cuando está a punto de perecer a causa de la hostil fauna local, es salvado por una bella Na’vi, Neytiri, una suerte de princesa de su raza.

Jake comenzará así una doble vida: en su silla de ruedas, como espía informante de la avanzada militar humana, y dentro de su avatar, como un Na’vi cada vez más fascinado con la compleja cultura local, la impresionante naturaleza de Pandora, y la belleza de Neytiri, con quien comienza a desarrollar una relación cada vez más apasionada.

Inicialmente dividido entre ambos mundos,  Jake opta por ocupar su lugar mesiánico entre los Na’vi  y finalmente liderar la épica batalla final contra los explotadores humanos de la que dependerá la subsistencia de Pandora.

Hasta aquí la descripción. Tratándose de una película de Hollywood, no es difícil imaginar el final.

Lo desconcertante de “Avatar”, sin embargo, es la descarada, infantil y hasta ridícula propaganda ecologista, donde cualquiera que no comparte el radicalismo “New Age” de creer en la “madre tierra”, es un asesino sicópata, como el “malo” de la película, un coronel que desde una nave ordena la masacre de una tribu Na’vi mientras degusta indiferentemente una taza de café.

La separación entre  buenos y malos es tan grotesca, que en nada se diferencia al mundo de héroes y villanos de los cartones animados para niños de la Warner, esos del Correcaminos y el Coyote Waly que concluían con el proverbial “eso es todo amigos”.

Los héroes de Avatar, los Na’vi,  son, en efecto, tan “buenos” como “malos” son los explotadores humanos: creen en la “madre tierra”, piden permiso y luego disculpas a cada animal que cazan para subsistir y viven en total, perfecta e idílica conexión con la naturaleza.

Esta conexión no es figurativa: en la película, los Na’vi poseen una trenza dotada de terminaciones nerviosas con las que se literalmente se conectan a similares “tomacorrientes” neurálgicos de animales que corren y vuelan; y es sólo mediante esta conexión, y no la destreza, como pueden desplazarse por tierra o volar montados sobre enormes aves.

Los ritos fúnebres de los Na’vi  son escenas calcadas de los festivales hippies de la década de los 70: sentados en posición “yogui”, entrelazan las manos en alto en círculos concéntricos, mientras cierran los ojos, contonean sus torsos y cantan  mantras a la “madre tierra.”

La única redención posible, la película nos conduce a creer, es convertirse en un Na’vi. La otra alternativa es formar parte de los frívolos, desalmados y codiciosos humanos, que no contentos con haber destruido su propio planeta “convierten en enemigos a cualquiera que esté sentado sobre algo que les  interesa”, como señala uno de los personajes en “Avatar”.

No hay medias tintas. Pero esa “redención” se logra sólo aprendiendo el camino iniciático, porque como dice Jake en uno de sus informes, “nosotros los humanos no tenemos nada que a los Na’vi pueda interesar”; mientras que Neytiri responde a los deseos de Jake de aprender el camino: “no se puede llenar una copa que ya está llena”.

Es decir, hay que “vaciarse” de todo lo humano y “comenzar de nuevo” por el camino de unos pocos iniciados. Pero ¿Cuál camino?  El del gnosticismo ecologista versión siglo XXI; es decir, el que niega que, como sostiene el cristianismo, que la salvación es para todos y está al alcance de todos.

Los críticos de Hollywood suelen ser feroces con lo que califican de “simplismo moralista”  de la mayoría de  películas cristianas. Producciones de trasfondo cristiano como “Fireproof“, “Facing the Giants” o “The Blind Side” con un más que aceptable éxito en la cartelera norteamericana, han sido literalmente aplastadas por los críticos de cine por el supuesto “crimen” de ser “moralistas”.

De esta crítica no se han salvado ni siquiera películas con argumentos ricos y complejos como “Bella” o “Because of Winn Dixie“.

El simplismo moralista y el maniqueísmo de “Avatar” es no sólo risible, sino incluso un insulto a la inteligencia del espectador. Pero ¿Por qué ganará más de un Oscar y por qué  alguna audiencia aplaude enardecida cuando los Na’vi, ayudados por la “madre tierra” comienzan a despedazar a los humanos?

Primero, porque sin duda, la película no puede ser cinematográficamente más espectacular. Pero principalmente, porque representa el dogma oficial de  Hollywood de la religión sin Dios y sin compromisos morales personales. Y Hollywood ensalza a sus “santos” con el mismo fanatismo con el que quema a sus “herejes”. Eres el Correcaminos o eres el Coyote Waly. “Avatar” ha venido a confirmar esa regla.

Diario vaticano critica panteísmo y espiritualismo ecológico de Avatar

L’Osservatore Romano (LOR) dedicó tres de sus artículos de la edición del fin de semana a taquillera cinta de James Cameron, Avatar, en los que criticó el sentimentalismo, panteísmo y espiritualismo ecológico de la película.

En un primer artículo se señala que Cameron hace un paralelo entre el “genocidio” de los blancos contra las poblaciones nativas de Estados Unidos, presentando a los humanos de la película, como a los primeros y a los segundos como a los “na’vi” de la cinta que habitan en el mundo de Pandora, lugar donde transcurren la ficción.

La historia del director, dice el texto, “tiene una aproximación blanda, se cuenta sin profundizar y termina por caer en el sentimentalismo“.

“Todo se reduce –prosigue– a una parábola antiimperialista y antimilitarista fácil, apenas esbozada, que no tiene la misma mordiente de otras películas que buscan mostrar estos aspectos”.

El ecologismo de Avatar, dice LOR, “se empantana de un espiritualismo ligado al culto de la naturaleza que le hace guiños a una de las tantas modas del tiempo. La misma identificación de los destructores con los invasores y de los ambientalistas con los indígenas aparece luego como una simplificación que menosprecia el ámbito del problema”.

El segundo artículo plantea el nacimiento de una película de culto con Avatar. “Inaugurará, tal vez –dice el texto– un nuevo género, creando un imaginario colectivo en el que se reflejará una vez más la fuerza atractiva de los mundos alternativos, una cierta forma de espiritualismo ecológico hoy de moda y el temor, muy difundido, a vivir una verdadera trascendencia”.

El tercer texto, tomado por LOR de la revista Mondo e Missione (Mundo y Misión) lleva por título “La religión de Pandora” y refiere la opinión de algunos columnistas sobre este tema. El texto cita al comentarista de asuntos religiosos del New York Times, Ross Duhat, quien considera que Avatar presenta “una apología del panteísmo, una fe que hace a Dios igual a la naturaleza, y llama a la humanidad a una comunión religiosa con el mundo natural”.

Este comentarista, prosigue el artículo, “recuerda que esta visión religiosa es una especie de caballito de batalla del Hollywood más reciente. Para Douthat la opción panteísta de Cameron y de la industria cinematográfica de Estados Unidos en general, sigue a través de este camino porque ‘millones de estadounidenses han respondido a ella de manera muy positiva’”.

“Y como reconocía –continúa– en el siglo XVIII el filósofo francés Alexis de Tocqueville, ‘el credo estadounidense en la esencial unidad del género humano nos lleva a anular toda distinción en la creación. El panteísmo abre la puerta a una experiencia de lo divino para la gente que no se siente a gusto en la perspectiva escriturística de las religiones monoteístas’”.

Tras hacer algunas comparaciones de la cinta con la concepción del hinduismo, como que el color azul de los na’vi sea similar al de Shiva –una de sus principales deidades– el artículo sugiere, citando a un blogger estadounidense, que Cameron también podría haber “unido la antigua teología cristiana de la gracia y de la redención a su parábola antiimperialista’. (cuando afirma que llegar a ser un na’vi es volver a nacer)”.

“El debate, como se ve, está más abierto que nunca“, concluye

BEN-HUR CUMPLE 50 AÑOS

  CON 11 OSCARS, ES UNA DE LAS TRES PELÍCULAS MÁS LAUREADAS DE LA HISTORIA

En estos días se cumplen 50 años del estreno de una de las mejores películas que se han realizado en la historia: Ben-Hur. En efecto, ésta se concluyó el 18 de noviembre de 1959 y se estrenó en la primera semana de diciembre. Era la película más esperada del año.

 Dirigida por William Wyler y basada en la novela homónima escrita por Lewis Wallace en 1880, era el remake de una película anterior, estrenada en 1925.

La cinta supuso la consagración de un Charlton Heston que, con sus 35 años de entonces, acabó llevándose un papel que antes habían rechazado, por diversos motivos, actores como Paul Newman, Burt Lancaster o Rock Hudson.

Cuenta la historia de un príncipe judío (Judá Ben-Hur) tras caer en desgracia a raíz de sus enemistad con un antiguo amigo romano de la infancia (Messala). Y en diferentes momentos de su historia va encontrándose con Jesús de Nazaret.

Es una película sobre el valor, el honor, el sufrimiento, la familia y la esperanza.

Y es ahí donde radica la verdadera grandeza de Ben-Hur, en que a lo largo de sus 214 minutos de duración, se entretejen varias historias, a cual más grande, con un objetivo siempre en la mente de su protagonista: encontrar a su madre y a su hermana.

Así, la amistad que se convierte en enemistad entre Judá y Messala; el enamoramiento entre Judá y Esther; su paso por las galeras y su éxito después en Roma; su vuelta a Jerusalén; la carrera de cuádrigas y su posterior ansia de venganza, tienen de fondo la obsesión de Judá, que es su arraigo a su pueblo y a su familia.

Las grandes epopeyas del cine tienen siempre un gran tema de fondo, y en este caso atrapa al espectador desde el principio. Eso, y el porte, la planta, y la calidad interpretativa de Charlton Heston, que con el papel de Ben-Hur saltó al estrellato.

LA PELÍCULA EN CIFRAS

La realización del film, máximo exponente de un cine artesanal ya extinto, fue una odisea de principio a fin. Costó 15 millones de dólares (aunque sólo en un año recaudó 40).

Todo fueron problemas, desde la elección de la banda sonora hasta la del actor protagonista. En un principio se pensó en Paul Newman, Rock Hudson o Burt Lancaster para el papel del principe judío y en el todavía algo desconocido Heston para el de Messala.

Pero Charlton dio tales muestras de su calidad dramática en una prueba, que encandiló a los productores, que se dejaron convencer por un apasionado Wyler.

Precisamente la determinación de Wyler, que se atrevió con un proyecto demasiado grande para lo que él estaba acostumbrado, y el magnífico guion de Karl Tunberg (único nominado al Oscar que no consiguió el galardón) lograron hacer de Ben-Hur una película para la historia.

Fue el film que ganó por primera vez 11 estatuillas doradas (imbatible hasta 1997 con Titanic y 2003 con El retorno del Rey).

En concreto, la película obtuvo el Oscar en las siguientes categorías: mejor actor principal (Heston), mejor actor de reparto (Hugh Griffith), mejor película, director (Wyler), sonido, decorados, montaje, banda sonora, fotografía, efectos especiales y vestuario.

Sus cifras siguen sorprendiendo hoy en día. Para su realización se hicieron más de 100.000 diseños de vestuario, se utilizaron más de 8.000 extras y 300 decorados.

La famosa carrera de cuádrigas tardó 3 meses (toda la película casi nueve) en rodarse en un escenario único construido al efecto dando por resultado 20 minutos de cine 100%.

El resultado fue y será siempre una película enorme, irrepetible, de lo mejor que se ha hecho jamás.

Esta cinta fue filmada en los estudios de Cinecittá bajo la dirección de William Wyler, quien era una gran experto de la transposición con lo que logró no hacer sentir el peso de la novela original, escrita por Lew Wallace en 1880.

En Ben Hur se puede apreciar la habilidad de Wyler en el equilibro entre la historia y las luchas personales de los personajes: la relación de hermandad que se va rompiendo por las razones de Estado que une al protagonista con el tribuno romano Messala, el momento culminante de su encuentro con la madre y la hermana enfermas de lepra, el amor platónico por la hija de un siervo, el gran retorno a la casa natal luego de años de esclavitud.

Todos estos episodios de atmósfera intimista (entre los que también se puede ver la conversión de Ben-Hur al cristianismo) generan un espacio inusual en el contexto de un film de estas proporciones.

LA NOVELA

Recordando al autor de la novela Lew Wallace, podemos afirmar que el libro ha estado durante años entre los más vendidos del mundo y le ha garantizado al autor una fama comparable solo a la de algunos pocos escritores.

Una riqueza en particular acompaña al lector desde las primeras páginas dedicadas al encuentro entre los tres Reyes Magos. Se trata no sólo de la muestra de una erudición ciertamente presente, sino también del deseo de acompañar al lector a un lugar en un lugar y tiempo lejanos, definiendo sus contornos. Así Wallace no sólo dicta los cánones de la moderna novela histórica sino que se acerca sorprendentemente a la antropología cultural.

Más sobre Ágora: “Amenábar engaña tanto que hace de la película un panfleto político”

Amenábar ha hecho una nueva película, Ágora, que se caracteriza por la deformación de los hechos, es decir, el engaño, para ajustarlo a su discurso ateo y anticristiano. Él mismo se confiesa en la multitud de entrevistas que ha dado en la campaña promocional de su nueva película como ateo, con un añadido, su ostentación de la condición de homosexual, que es algo así como si Clint Eastwood tuviera necesidad de explicar cada vez que lo entrevistan que él es un hetero militante.

Cartel promocional

Todas las entrevistas están, lógicamente, pensadas a mayor gloria del director y su película. Entra dentro de las reglas del juego, por algo son pura promoción comercial donde el género periodístico substituye a la publicidad pura y dura. A pesar de ello, y del cuidado de los entrevistadores, siempre atentos al obligado panegírico, el director manifiesta unos caracteres curiosos, por decirlo de alguna manera.
 
Porque curioso es su sentido de culpa, que le lleva a declarar “no lo puedo remediar. En los aeropuertos siempre tengo la sospecha de que me van a detener en cualquier momento por lo que sea”. Él lo atribuye a un miedo a la “Autoridad” que constituye en su imaginario un valor abstracto y omnipresente. Bromas que gasta la propia conciencia.
 
No se cansa de declarar que en su nueva obra es fiel a los hechos históricos. Como pienso que es una persona razonablemente culta, que ha preparado su película, entonces solo me queda concluir que engaña, miente, o quizás se engaña a sí mismo, porque lo que plantea Ágora no tiene nada que ver con la realidad de lo que sucedió.
 
Esta no es la historia de Hipatia ni muchos menos de las relaciones entre neoplatónicos y cristianos en Alejandría. Su verdadera intención aflora porque tantas entrevistas y tan extensas obligan a hablar. Por ejemplo, cuando afirma que su intención real es denunciar los que utilizan la violencia como argumento, como hacen -dice- los etarras y los terroristas islámicos.
 
Claro, y por eso acude a un hecho de hace más de 1600 años, metiendo a los cristianos por en medio. En realidad, su intención es maniquea y no puede ocultarla “imaginé aquella lucha entre los paganos y los cristianos viejos –que ni fue exactamente tal, ni entonces existían viejos cristianos- como si fuera nuestra guerra civil” Está claro ¿no?A pesar de estos deslices, reitera lo que la necesidad comercial le ha marcado, especialmente pensando en un mercado que se le resiste como es el norteamericano, muy sensible a los panfletos anticristianos. “He insistido mucho en que la película no va contra los cristianos, sino contra los que utilizan la fuerza para defender sus ideas”.
 
Lástima que teniendo ejemplos tan categóricos y próximos, como Stalin y Lenin, Hitler, Mao, Pol Pot, o quizás para hacer una producción de ambiente histórico, los tiempos de terror de la Revolución Francesa, o el primer genocidio de La Vendée, tenga que acudir a una de las múltiples revueltas que sucedieron en la cosmopolita ciudad de Alejandría en el periodo inicial del cristianismo, y las pugnas políticas que entre los diversos grupos se produjeron. Unos hechos que mal representan la tesis que dice querer contar: unos violentos que masacran a unos pacíficos, benevolentes y cultos racionalistas.
 
La evidencia de su desconocimiento o voluntad de traicionar la realidad se manifiesta en pretensiones como la de afirmar que el cine no ha contado mucho el cambio del mundo antiguo al medieval, cuando este es uno de los temas que han registrado, con obras mediocres y buenas, una notable producción cinematográfica.
 
Pero sobre todo lo que debe ser subrayado es que no deja de ser curioso que, cuando lo que caracteriza los cuatro primeros siglos de la historia cristiana es la persecución en ocasiones terrible que éstos reciben, se vaya a fijar en un hecho aislado que además ha sido reiteradamente utilizado, también falsamente, en la historia por el ateísmo agresivo y la masonería.Se ha intentado convertir  a una matemática y astrónoma, Hipatia, en un símbolo de la razón contra el oscurantismo cristiano. Pero en este caso, a diferencia de otros, la evidencia de los hechos es tan grande que el éxito no ha acompañado al propósito histórico. En este caso la leyenda negra no ha llegado a cuajar.
 
En otras palabras, Amenábar utiliza como guión uno de los panfletos editados en el siglo XIX. Para ello, claro está, ha contado con 50 millones de euros, algo insólito para un director español, y es que cuando se trata de pegarle leña a la Iglesia está visto que el dinero nunca escasea.Presentar a la mujer en el ámbito de lo que fue la sociedad pagana, en unas condiciones de emancipación como las que caracterizan a Hipatia, resultaría absolutamente incomprensible si no se advierte al mismo tiempo que es el creciente desarrollo del cristianismo y su concepción de igual dignidad de hombre y mujer que lo hacen posible. El paganismo, los clásicos griegos y romanos, confieren a la mujer un papel subalterno y esencialmente doméstico y para nada vinculado a las instituciones públicas, excepto en determinados y específicos cultos religiosos. Es decir, Hipatia es el resultado de la evolución de una sociedad influenciada de manera creciente por el cristianismo. Esto nuestro director de cine lo escamotea.Asimismo, de la misma manera que Amenábar presenta a Hipatia es necesario recordar otras figuras de mujeres filósofas o escritoras, como Eudocia, nacida en una familia pagana como Atenais y convertida luego al cristianismo. La presencia pública de mujeres en una sociedad que se estaba cristianizando solo se explica por este último hecho, lo cual contradice frontalmente lo que Amenábar nos relata. Como lo hace el querer presentar el paganismo, el propio neoplatonismo, como una fuente de razón y de luz. Qué duda cabe que Platón, como otros clásicos, hizo importantes aportaciones a la filosofía, pero lo que conocemos como bueno de ellas está pasado por el tamiz de la interpretación y, en muchos casos, como el de San Agustín, la recreación cristiana.El platonismo completo, a palo seco y sin matices, sería algo inasumible para una mente ilustrada y quien lo dude solamente debe interesarse por La República. La idea de una confrontación brutal entre cristianos y paganos también está falseada absolutamente. En el imperio de Bizancio y en Alejandría en particular se produjeron en los siglos IV y V numerosas algaradas fruto de las tensiones entre las distintas corrientes políticas y de los propios cristianos. Murió Hipatia pero también murieron obispos antes que ella. Fue un periodo de fuertes pugnas políticas. Esto es tan evidente que las relaciones entre los pensadores cristianos y paganos fueron en general, buenas. En realidad, muchos pertenecían a las mismas familias. La propia Hipatia tuvo entre sus alumnos a cristianos y paganos, y actuó como asesora áulica del gobierno de su ciudad.Y la constatación de todo esto, de que el asesinato de Hipatia fue el fruto de un grupo y de una algarada y no el resultado de una confrontación “entre lo cristiano y lo pagano”, es tan evidente como el hecho de que la escuela platónica de Alejandría continuó funcionando con normalidad durante más de 200 años después de su muerte.  Y, sobre todo, la premisa mayor: los que persiguieron masivamente, reprimieron, torturaron y mataron fueron los paganos a los cristianos en nombre del paganismo y de razones que hoy nos parecen brutalmente irracionales, como lo constatan las propias actas de los juicios romanos.Amenábar engaña tanto, miente tanto con sus imágenes y argumento, que hace de la película más cara rodada en España un panfleto político.