La fiesta de Todos los Santos nos recuerda que la santidad no es para unos pocos

Mons. Jesús García Burillo, a través de las dos celebraciones tan antagónicas que se celebran a la vez, el católico día de Todos los Santos y el pagano halloween “exportado desde Estados Unidos por obra y gracia de la globalización”, explica en un escrito “un tema decisivo como es la muerte”.

Calabaza típica de adorno en la noche de halloween Mons. García Burillo se remonta al origen de la ‘noche de brujas’, nacida de la creencia de que la muerte se apoderaba de la tierra cuando llegaban los fríos invernales, tras la recogida de la cosecha. Y no sólo de la tierra: “muchos seres queridos exhalaban su último aliento” por el frío soportado en los campos.

El cristianismo cambió completamente esta perspectiva. Incluso, señala Burillo, el vocablo halloween es posible que derive de la expresión all hallow’s eve, es decir, la víspera de Todos los Santos. Antes de conocer el Evangelio, el pueblo vivía atemorizado ante la perspectiva de la muerte. Fue a la luz del mensaje de la Vida Eterna como los hombres “descubrieron que la muerte no es tan terrible como parece”. Por eso, el cristiano “puede burlarse de los monstruos pues, por fieros que parezcan, carecen de cualquier atisbo de poder al lado de Dios”.Burillo asegura que halloween tiene dos dificultades para los creyentes: que, como fiesta que es, “nos evade y nos aliena de la realidad incorporando, si  es preciso, los medios habituales del alcohol, la droga o la lujuria”. La segunda es que “nos puede hacer olvidar lo que realmente celebramos ese día: la solemnidad de Todos los Santos”, e la que recordamos que la santidad “no es una meta imposible, reservada a unos pocos escogidos, sino una gracia al alcance de todos”. En esta fiesta celebramos la “alegría infinita de todos los hermanos en la fe, muchos de ellos parientes o amigos nuestros que, una vez purgados sus pecados, participan ya de la gloria celeste e interceden por nosotros ante Dios”.Finalmente, invita a todos, “especialmente a los padres y profesores católicos”, que en lugar de jugar con los hijos o alumnos al halloween, festejen a los Santos, “valorando el triunfo de Cristo en sus vidas” y animándonos “a caminar unidos al Señor, que nos adentra en la fiesta verdadera, la de participar en la alegría de su Reino, al que todos estamos invitados”.

Ordenación episcopal ilícita en China, preocupa al Vativano.

Aclaración del portavoz de la Oficina de Información de la Santa Sede.

La Santa Sede ha comunicado al Gobierno de la República Popular China que consideraría ilícita y perjudicial para las relaciones bilaterales la ordenación episcopal del padre Joseph Guo Jincai, prevista para estos días en la provincia de Hebei, al norte del país.

Además, la supuesta presión de oficiales del Gobierno a obispos en comunión con el Papa para que asistan a esa ordenación constituiría una grave violación de la libertad religiosa y de conciencia, aclaró este jueves el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, SJ.

“La Santa Sede está preocupada por las informaciones de Mainland China según las cuales diversos obispos en comunión con el Papa están siendo forzados por oficiales del Gobierno a asistir a una ordenación episcopal ilícita en Chengde, al noreste de Hebei, que se dice que está programada en torno al 20 de noviembre”, señala el comunicado del padre Lombardi.
“Si esas informaciones son verdaderas, entonces la Santa Sede consideraría esas acciones como graves violaciones de la libertad religiosa y de la libertad de conciencia”, indica el texto.

La Santa Sede aclaró que “una ordenación así se consideraría ilícita y perjudicial para las relaciones constructivas que han estado desarrollándose en los últimos tiempos entre la República Popular China y la Santa Sede”.
“Además -añade el comunicado-, la Santa Sede confirma que el padre Joseph Guo Jincai no ha recibido la aprobación del Santo Padre para ser ordenado como obispo de la Iglesia católica.

“La Santa Sede, interesada en desarrollar relaciones positivas con China, ha contactado con las autoridades chinas sobre este asunto y ha dejado clara su postura”, concluye el texto.
Obispos “desaparecidos”

El obispo candidato, Joseph Guo Jincai, es el vicesecretario general de la Asociación Patriótica Católica China y representante católico del Parlamento chino, según informó la agencia Ucanews.
Varios obispos de Hebei en comunión con Roma se encuentran en paradero desconocido y diversos sacerdotes han mostrado su preocupación por no poder contactar con ellos.

El obispo Joseph Li Liangui de Cangzhou (Xianxian) -que en el año 2006 fue obligado a asist ir a una ordenación episcopal ilícita, pero pudo escapar de la iglesia donde se celebraba- abandonó el obispado con oficiales del Gobierno el pasado 12 de noviembre y ahora no responde a su teléfono móvil.

El obispo coadjutor Francis An Shuxin de Baoding, un antiguo obispo clandestino que ejercía su ministerio abiertamente desde 2006, declaró hace unos días que él y otros obispos de Hebei se encuentran en una “situación difícil”.
El prelado, de 61 años, afirma que oficiales del Gobierno les están presionando para que vayan a Chengde, pero insiste en que nunca asistirá a una ordenación ilícita.

Creada por la autoridad china en 1955, Chengde no está reconocida como diócesis por el Vaticano. Cuenta con seis sacerdotes, quince monjas, 16 parroquias y 20.000 laicos.

Comunicado de aclaración de Monseñor Munilla, obispo de San Sebastián

Tras el revuelo mediático organizado por la interpretación torticera de parte de la entrevista que Monseñor Munilla concediera en el día de ayer a la Cadena SER, el propio obispo de San Sebastián ha hecho público un comunicado que reproducimos íntegramente.

Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

Observo que tras la entrevista que realicé ayer en los micrófonos de la Cadena Ser, se está difundiendo en algunos medios un titular que considero profundamente distorsionador de la realidad: “Existen males mayores que la tragedia de Haiti”. Considero injusto el titular, porque sugiere desinterés por mi parte hacia los damnificados del terremoto.

Precisamente, en esa misma emisora de la Cadena Ser de San Sebastián, se me dio la amable ocasión de hacer una llamada a la solidaridad con los damnificados de Haití. En efecto, anuncié que ya han sido enviados 100.000 € por parte de nuestra Caritas Diocesana de Gipuzkoa, y propuse que las próximas fiestas patronales de San Sebastián tengan una austeridad solidaria en favor de los que están sufriendo en aquel país…

El citado titular está extraído con “forceps” de una pregunta “teológica” que se me hizo, referente a cómo creer en la existencia de Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes… Yo expliqué que el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna. En ese contexto, utilicé la expresión “existen males mayores”, refiriéndome explícitamente a otro tipo de mal, al “pecado” de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres. Como es obvio, yo estaba hablando en un plano teológico dando respuesta a una pregunta de índole teológico.

José Ignacio Munilla

Obispo de San Sebastián
Administrador Apostólico de Palencia 

Cáritas con Haití

 

La red Cáritas en Haití ha puesto en marcha una respuesta de emergencia tras el terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero. El seísmo de 7´3 grados en la escalas Richter sacudió la capital haitiana con 3 réplicas destruyendo cientos de edificios. La respuesta de la red Cáritas está siendo para dar apoyo a las víctimas de la catástrofe. Entre las acciones de emergencia se incluyen albergues temporales, distribución de alimentos y kits de higiene y apoyo espiritual. En una segunda fase se contempla la reconstrucción de infraestructuras.
 
 
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Y EN LAS CUENTAS DE LAS CÁRITAS DIOCESANAS

 

 

San Nicolás de Bari

  ¿Sabes quién era San nicolás de bari?

Obispo de Mira

 San Nicolás fue obispo de la ciudad de Mira, en Licia, Asia Menor (corresponde a la localidad turca llamada actualmente Dembre), en el s. IV, y sus reliquias se veneran en Bari (Italia). Muy pocos son los datos que se conocen de la vida de este santo, puesto que no existen testimonios auténticos contemporáneos. Sus biografías más antiguas son de algunos siglos posteriores a la época en que se cree que vivió. Se considera que nació en Patara (Asia Menor) alrededor del año 270, y que murió un día 6 de diciembre de un año entre 345 y 352.

Lo poco que se conoce de la figura de San Nicolás contrasta fuertemente con la universalidad de su fama y de su culto, con la popularidad de que goza en oriente y en occidente, aun en los tiempos modernos, y con la abundancia de leyendas creadas en torno a él. Fue tan popular en la antigüedad, que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era y es invocado en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, y la gente conseguía por su intercesión favores admirables.

Existen muchas obras que hablan de la vida del santo. Entre ellas destaca una compilación de San Metodio, Arzobispo de Constantinopla, que ofrece un resumen de todas las piadosas y maravillosas historias que se contaban de él.

Según estas historias, ya desde el nacimiento de Nicolás los prodigios se suceden uno tras otro: Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Decía a sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. La generosidad es una virtud que siempre se ha asociado a este santo.

Fue ordenado sacerdote por un obispo tío suyo. Al morir sus padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él quedó heredero de una inmensa fortuna. Entonces repartió sus riquezas entre los pobres y se fue a un monasterio. Después de visitar Tierra Santa llegó a la ciudad de Mira (Turquía) donde fue elegido obispo. Su elección se consideró un designio divino.

San Nicolás es especialmente famoso por los numerosos milagros que lograba conseguir de Dios. Se le representaba con unos niños, porque se contaba que un criminal había herido a cuchillo a varios niños, y el santo al rezar por ellos obtuvo su curación instantánea.

También pintan junto a él a una joven, ya que se dice que en su ciudad había un anciano muy pobre con tres hijas a las que no lograba casar por su extrema pobreza; el santo, por tres días seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano logró casarlas.

Otra historia cuenta como estando unos marineros en medio de una terribilísima tempestad en alta mar, empezaron a decir: “Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen obispo Nicolás, sálvanos”. Y en ese momento vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se calmó, y en seguida desapareció. Por esto es considerado también patrono de los marineros.

En otra ocasión iban a condenar injustamente a tres amigos suyos que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de Nicolás, su obispo, los protegiera, y esa noche en sueños el santo se apareció al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes; así, al siguiente día fueron absueltos.

Cuando el emperador Licinio decretó una persecución contra los cristianos Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió aprovechando toda ocasión que se le presentaba para hablar del cristianismo a cuantos trataban con él. Luchó contra la idolatría, y convirtió a judíos y árabes. Una vez muerto, el poder milagroso del santo seguía asistiendo a todos aquellos que le invocaban.

En Roma ya en el año 550 le habían construido un templo en su honor. En 1087, las reliquias de San Nicolás fueron trasladadas a Bari: según la tradición —avalada por un documento del s. XII— cuando los mahometanos invadieron Turquía, un grupo de católicos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. Allí se obtuvieron tan admirables milagros por intercesión del santo, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa.

En 1089 el mismo papa Urbano II consagró la cripta en donde son venerados los restos del santo. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía, e innumerables iglesias le han sido dedicadas. En oriente lo llaman San Nicolás de Mira, por la ciudad de la que fue obispo, pero en occidente se le llama San Nicolás de Bari. Aún en la actualidad es considerado en muchas partes como patrono de los niños y de los marineros.

Origen de la figura de Santa Claus

Su fiesta se celebra el 6 de diciembre. Por haber sido tan amigo de la niñez y tan generoso, en algunos países europeos se repartían en este día dulces y regalos a los niños, y prácticamente con esta fecha se empezaban las festividades de diciembre, relacionando así al santo con las fiestas navideñas.  

Durante los siglos XVII y XVIII coinciden en Estados Unidos inmigrantes de distintas culturas como la británica, la holandesa y la alemana: la tradición católica de holandeses y alemanes, que tenía devoción a San Nicolás se mezcló con la de “Father Christmas” (el padre de la Navidad) que era la figura típica de las fiestas navideñas en Inglaterra.

Como derivación del nombre del santo en alemán (San Nikolaus) lo empezaron a llamar Santa Claus, y fue popularizado en la década de 1820 —a través de un poema famosísimo en los Estados Unidos del poeta Clement Clark Moore— como un amable y regordete anciano de barba blanca, al que llama “St. Nick”, que la noche de Navidad pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños en un trineo volador tirado por renos.

La marca de refrescos Coca-Cola, al utilizar al personaje como parte de su campaña comercial en Navidad, cambiaría su capa de pieles por un traje rojo y blanco, dando así lugar al personaje de Santa Claus tal como se conoce ahora, también llamado Papá Noel y por supuesto —rememorando su origen— San Nicolás.

El español Aníbal Nieto, obispo en Ecuador

Es zamorano, tiene 60 años, es carmelita descalzo y ya era obispo auxiliar de Guayaquil

El Santo Padre ha erigido la diócesis de San Jacinto de Yaguachi (Ecuador) con territorio desmembrado de la archidiócesis de Guayaquil. El Papa ha nombrado primer Obispo de San Jacinto de Yaguachi (Ecuador) al español Aníbal Nieto Guerra, OCD, Obispo Auxiliar de la Archidiócesis de Guayaquil hasta la fecha.

Zamorano de 60 años

Monseñor Aníbal Nieto Guerra, OCD, nació en España en Formaselle (Diócesis de Zamora), 23 de febrero de 1949. Fue admitido en la Orden de los Carmelitas Descalzos en 1964, en Burgos, comenzando el noviciado en septiembre de 1965. Hizo sus votos simples Calahorra en 1967 y la profesión solemne en 1975 en Oviedo. Partió para el Ecuador, para la Misión Carmelita de Sucumbíos (actualmente Vicariato Apostólico), por un período de tres años. Desde allí fue enviado a Quito, en cuyo Seminario Mayor “San José” estudió. Hizo Filosofía y Teología en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, de 1978 a 1983. Fue ordenado sacerdote el 8 de agosto de 1982. Con la excepción de los períodos de Sucumbíos, Quito (1983-1986) y Cuenca (1989-1991), su vida sacerdotal se desarrolla en Guayaquil desde 1983 hasta 2006.

Nombrado Obispo titular de Tuscania y auxiliar de la Archidiócesis de Guayaquil el 10 de junio de 2006, recibió la ordenación episcopal, 22 de julio del mismo año.

Datos estadísticos  de la nueva diócesis

 La nueva diócesis de San Jacinto de Yaguachi (nombre latino: Sancti Jacinto de Yaguachi) tiene una superficie de 6265 kilómetros cuadrados y una población de 715.856 habitantes, de los cuales 618.301 son católicos. Las parroquias son 42 y hay 40 sacerdotes diocesanos y 9 sacerdotes religiosos, 13 seminaristas mayores y 3 diáconos permanentes. Como Catedral ha sido designada la iglesia de “San Jacinto” en la ciudad de Yaguachi.

 Con la erección de la nueva diócesis de San Jacinto de Yaguachi las diócesis de Ecuador son ya 24.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Evangelio del domingo: Comprador de salvación

Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca
 Evangelio de este domingo XXVIII del tiempo ordinario, (Marcos 10,17-30), redactado por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca.

 “Maestro, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. Estamos ante la pregunta religiosa del hombre de todos los tiempos: qué hacer para salvarse. Quien hace esa pregunta no es un cualquiera que se contenta con esas cuatro cosas que durante cuatro días que vivimos se pueden mantener y acrecentar.
Hasta aquí no había nada que objetar al preguntante, sino ensalzar un a actitud tan honesta con las exigencias de su corazón, con sus preguntas infinitas e inmensas. Pero este hombre que busca a un Maestro Bueno, se encontrará con alguien insospechado que pondrá en crisis sus usos y costumbres. Jesús irá repasando lo que su interlocutor sabía: no matar, no cometer adulterio, no robar, no engañar ni estafar, honrar a los padres…
Suponemos la cara de satisfacción de aquel hombre ante su brillante currículum espiritual. Todo cuanto el Maestro Bueno iba enumerando… él lo cumplía, él lo sabía, ¡desde su más tierna infancia! ¿Estaría seguro de su entrada en la vida eterna? ¿tenía todos sus papeles en regla para merecer la salvación definitiva? ¿había pagado todos los plazos de su eternidad en moneda de mandamiento cumplido, ya desde pequeño?
Llegados a este punto el diál ogo se queda suspendido en el aire. “Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: una cosa te falta”. ¿Qué pensaría aquel hombre sobre ese requisito que le faltaba según el Maestro Bueno? ¿Algún nuevo mandamiento? Aquel buen hombre practicaba una especie de “consumismo religioso”. Él era rico de tantas cosas, y también quería acumular su tesoro de virtud, su cofre de mandamientos y cumplimientos para no ser pobre en nada. ¿Cuánto hay que pagar? ¿Qué hace falta para tener también la vida eterna? La sorpresa es que Jesús no le dice “añade” esto que te falta en tu acopio, sino más bien deja lastre, abandona cosas, déjate a ti mismo… y sígueme, vente conmigo, comparte mi vida, anuncia mi Palabra, construye mi Reino.
Este era el nuevo mandamiento, el único mandamiento, la gran novedad: seguir al Maestro Bueno, dejando todo lo demás. La salvación no es fruto de nuestras conquistas, de nuestros pagos cumplidores y cumplimentadores, es un don, un regalo, una gracia, que Dios da en su Hijo: la salvación es encontrarse con Jesucristo. Seguirle e imitarle, ha sido lo que han hecho los que verdaderamente se han encontrado con Él. Un encuentro que no se ha quedado en intimismo privado, sino en una santidad que da gloria a Dios y que bendice a los hermanos fructificando en mil empresas de caridad, de humanización, de libertad, de justicia y de paz.

Monseñor Fukahori obispo emerito de Takamatsu

El pasado día 24, día de Nuestra Señora de la Merced Mons.Fukahori obispo emerito de Takamatsu ha pasado al Padre en olor de santidad…..
Mons. Fukahori fue el Obispo que erigió el Seminario Redempotoris Mater de Takamatsu.
Os adjunto un escrito de Padre Antonello (Presbítero Redemptoris Mater de Japón …..) sobre la vida y muerte de Mons Fukahori.
 
La Paz, rezad por todos nosotros y  por la misión en Japón.
 
CRISTO ESTÁ RESUCITADO!!
 
 En silencio entre los santos, una vida entregada por el Evangelio en Japón

Takamatsu, jueves, 24 de septiembre de 2009
Ha dejado este mundo en silencio, el humilde y sencillo silencio que ha caracterizado sus más de veinte años de ministerio como Pastor en Takamastu, Japón. Mons. Joseph Fukahori ha fallecido hoy, poco después de las tres de la tarde, acogido por la ternura de la Virgen de la Merced.
No hace más de dos días, como despertándose milagrosamente de un largo sopor, se ha despedido de un grupo de treinta muchachos jovencísimos de su Diócesis que se habían acercado a su lecho persuadidos por la posibilidad de visitar a un santo. Ha sido como si hubiese querido pasar el testigo de una vida entregada por el Evangelio y por la Iglesia a aquel pequeño grupo de chavales a los que había bautizado y formado en la fe. Como sucedió con Juan Pablo II, han sido de nuevo los jóvenes, la esperanza de una Iglesia que se renueva continuamente, los que han sido testigos del nacimiento al cielo de un santo. Para ellos han sido las últimas energías de Mons. Fukahori, las mismas que, llenas de celo apostólico, han guiado con espíritu profético la Diócesis más pequeña de Japón.
 De hecho Takamatsu, como Belén, y con un futuro sin presbíteros que hacía temblar, vio nacer milagrosamente hace unos veinte años, gracias a la firme voluntad de su Obispo y al decido apoyo del Siervo de Dios Juan Pablo II, el Seminario Diocesano Internacional Redemptoris Mater para la Evangelización de Japón y de Asia. En éste han sido formados treinta presbíteros que actualmente trabajan en Japón, en Asia y en distintas partes del mundo. Hoy, veinte años después, se puede constatar cuán profética fue la decisión de Mons. Fukahori: en casi todas las diócesis de Japón de hecho se están acogiendo seminaristas provenientes de distintos países asiáticos para hacer frente a la terrible falta de vocaciones.
  Junto al Seminario Mons. Fukahori dio impulso a  la Nueva Evangelización en su diócesis llamando varias “Familas en misión” del Camino Neocatecumenal, las cuales ya desde hace muchos años, están perdiendo su vida con sus numerosos hijos. Por medio de ellas muchísimos japoneses han recibido la Gracia de conocer al Señor, en los colegios o en sus lugares de trabajo.

  Un nuevo Pueblo Santo que sea luz, sal y fermento en el Japón contemporáneo: esta fue la intuición de Mons. Fukahori. Él que en su experiencia personal había visto la guerra, la precariedad de la postguerra y se había dado cuenta bien pronto de la deslumbrante y vana prosperidad que había alcanzado Japón. Una economía capaz de saciar quizá la carne, pero que deja cada vez más vacío el espíritu; el sucidio y el alcohol con sus trágicos porcentajes de muerte como en una guerra nuclear, dan testimonio de la urgencia de una evangelización que llegue a cada uno de los japoneses con la Buena Noticia del Evangelio.

 Por otra parte Japón es una tierra difícil, casi impermeable, aparentemente interesado ante cualquier novedad pero al mismo tiempo profundamente ligado a sus propias tradiciones de las que no se puede separar. No es una empresa fácil sembrar el Evangelio. Es necesaria credibilidad, es necesario un testimonio real, capaz de romper la coraza con que los japoneses se defienden. Es necesario que la semilla muera para que penetre en profundidad y dé fruto que perdure. Los sufrimientos, las dificultades que ha vivido Mons. Fukahori a causa de la carga profética de sus decisiones a menudo no comprendidas y a veces contradichas lo han hecho ser ciertamente como una pequeña semilla tirada en la tierra; y aún más su total solicitud por la Iglesia y su amor sin límites, que lo ha hecho estar siempre sonriente y lleno de paz en los momentos más difíciles, sus silencios llenos de misericordia, han regado con una sangre especialísima, la del martirio espiritual, esta tierra tan árida.

 Las huellas impregnadas de la sangre del amor genuino con el que Mons. Fukahori ha gobernado la Diócesis y ha acogido la voluntad de Dios que lo ha llevado por caminos de amarga soledad, son la herencia más grande que deja a la diócesis de Takamatsu y a toda la Iglesia de Japón. Sólo este amor hasta el extremo podrá evangelizar Japón; sólo la presencia viva de Cristo y de su Misterio Pascual puede llevar al Cielo a esta generación. De hecho es a Jesús al que todos y cada uno de los japoneses espera en su vida. Mons. Fukahori nos ha mostrado la vía desvelando en su vida el camino hacia la verdadera evangelización.