Carta Pastoral de Mons. Reig Pla: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?» 04/11/2015

04/11/2015

El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?».

En dicha carta Mons. Reig aborda particularmente dos temas relacionados con la eutanasia: a) el Magisterio de la Iglesia sobre la alimentación e hidratación artificiales; y b) el Magisterio de la Iglesia sobre el sentido del sufrimiento y el uso de analgésicos, particularmente los que provocan la pérdida de conciencia del enfermo, la llamada sedación.

La carta pastoral propone a los lectores algunos textos básicos del Magisterio de la Iglesia Católica sobre eutanasia, suicidio, exceso médico y cuidados paliativos y anuncia la existencia de un portal sobre la materia en la página web del Obispado de Alcalá de Henares: www.obispadoalcala.org/eutanasia.html

Mons. Reig advierte también sobre la manipulación del lenguaje y aclara que las expresiones “muerte digna”, “derecho a una muerte digna” y otras análogas, lo que en realidad esconden es la eutanasia y el suicidio asistido. Los católicos – explica – hablamos de una “buena muerte”, algo totalmente distinto.

En otro apartado, la carta pastoral recuerda algunos de los principios de aplicación en el cuidado de los enfermos: autonomía del paciente, justicia, beneficencia, solidaridad, totalidad y doble efecto.

En la última parte del documento el Obispo de Alcalá de Henares explica que para el cristiano una buena muerte – cuyo santo patrono es San José – es una muerte santa, y recuerda a los fieles de la Diócesis de Alcalá de Henares, citando el Magisterio de la Iglesia Católica, que la Iglesia recomienda mantener la tradición de inhumar los cuerpos de los difuntos, también el de los niños en estado fetal, y que las exequias por un fiel difunto deben celebrarse generalmente en su propia iglesia parroquial.

 

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Carta Pastoral de Mons. Juan Antonio Reig Pla: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables» 11/03/2015

11/03/2015

Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, ha hecho pública una Carta Pastoral bajo el título: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables». Este documento viene a acoger otra Carta, en este caso del Papa Francisco, que el Romano Pontífice dirigió el pasado mes de febrero a los presidentes de las conferencias episcopales y a los superiores de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica acerca de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. En dicha Carta el Santo Padre «insta a las diócesis» «a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales», y pide «colaboración plena y atenta con la [Pontificia] Comisión para la tutela de menores», también «mediante un intercambio de “praxis virtuosas” y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales». La Carta del Papa, como explica el Obispo Mons. Reig, es toda ella fundamental, pero incorpora un elemento que se debe subrayar; no solo habla de menores, sino que, hasta en cuatro ocasiones, se cita también a los adultos vulnerables, indicando la importancia de: «poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables»; este último aspecto, según Mons. Reig, es una realidad poco conocida sobre la que el Romano Pontífice también invita a trabajar con fe, inteligencia y diligencia.

Mons. Reig articula su Carta en siete apartados: 1) Algunas cuestiones relevantes; 2) Algunas medidas preventivas necesarias; 3) Sobre los abusos contra jóvenes y adultos vulnerables; 4) Las redes; 5) Candidatos al sacerdocio; 6) Algunas líneas de acción; y 7) Conclusión: esperanza e invitación a la oración.

El Obispo de Alcalá de Henares subraya en su carta la tolerancia cero respecto a los abusos, con todo lo que esto implica; al mismo tiempo insiste en la necesidad de acoger  y ayudar, en todos los aspectos, a las víctimas y a sus familias, y recuerda también la vital importancia de implementar medidas preventivas.

Mons. Reig advierte explícitamente en su Carta que en ella se refiere exclusivamente a algunas cosas que acontecen, en algunas ocasiones, en la Iglesia, por lo que sería una manipulación de sus palabras generalizar sus afirmaciones.

Por otra parte, en dicha Carta, el Obispo de Alcalá de Henares anuncia, entre otras cosas, la creación, por parte de la página web del Obispado, de un portal específico sobre los abusos sexuales a los menores y adultos vulnerables (www.obispadoalcala.org/abusos.html). También informa de la creación de  un Servicio de Asistencia Pastoral a las posibles víctimas de abusos sexuales, sus familias y comunidades, vinculado al Centro de Orientación Familiar (COF) Regina Familiae (www.cofalcala.com) de la Diócesis Complutense.

En su Carta, Mons. Reig también hace público que el Obispado de Alcalá de Henares  organizará sendas jornadas para sacerdotes y para laicos y seminaristas que impartirá un especialista en la materia; en su momento se anunciará fecha, hora, lugar y ponente de dichas jornadas.

El obispo Reig también subraya en su Carta el don que significa la multitud de sacerdotes, diáconos y religiosos beneméritos que, con la asistencia del Espíritu Santo, permanecen fieles a su vocación al servicio de Dios, de la Iglesia y del prójimo; y explica que sería injusto propiciar un clima generalizado de sospecha.

Por último, el Obispo de Alcalá de Henares, en su Carta ruega a Dios, por intercesión de la Sagrada Familia y de los santos mártires Pelayo y María Goretti, pidiendo para todos el don de un corazón puro, misericordioso y justo, es decir, anclado en el Amor y la Verdad.

Texto íntegro de la Carta Pastoral

En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a
menores y adultos vulnerables

Carta Pastoral de
Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

Queridos hermanos:

El pasado 2 de febrero el Santo Padre, el Papa Francisco, firmó una Carta dirigida a los presidentes de las conferencias episcopales y a los superiores de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica acerca de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. En dicha carta el Papa insiste, como sus predecesores, en que: «Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. Por tanto, no se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como, por ejemplo, el deseo de evitar el escándalo, porque no hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores». Por otra parte, el Santo Padre «insta a lasdiócesis» «a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales», y pide «colaboración plena y atenta con la [Pontificia] Comisión para la tutela de menores», también «mediante un intercambio de “praxis virtuosas” y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales». La carta es toda ella fundamental, pero incorpora otro elemento que creo debo subrayar; no solo habla de menores, sino que, hasta en cuatro ocasiones, se cita también a los adultos vulnerables, indicando la importancia de: «poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables»; este último aspecto es una realidad poco conocida sobre la que, asimismo, nos invita el Romano Pontífice a trabajar con fe, inteligencia y diligencia.

  1. Algunas cuestiones relevantes

Por lo expuesto, con plena adhesión a la Iglesia y su cabeza visible el Papa, y con todo respeto a las personas, quiero dejar constancia inequívoca de algunas cuestiones relevantes:

  1. a) La custodia de la integridad física, psíquica y espiritual de las personas se inscribe en el contexto de la «defensa de la sacralidad de la vida humana» (Papa Francisco, 12-5-2013) desde la concepción y hasta la muerte natural. Los abusos sexuales se refieren, sin duda, al sexto y al noveno mandamientos de la Ley de Dios; sin embargo, no hay que reducirlos al ámbito de la moral privada. Estos abusos son atentados contra el primado de la persona en su diferencia sexuada (varón-mujer). La sacralidad de la vida humana y el primado de la persona son las bases de la moral social. Por tanto, los abusos son atentados contra el prójimo, pero también contra Dios y contra la comunidad. Por todo ello, el análisis de esta lacra también debe hacerse desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia: «opus justitiae pax – la paz es fruto de la justicia» (Is 32, 17). La corrupción de la autoridad moral de los ministros de la Iglesia convertida en poder despótico – y expresado en forma de clericalismo – tiene mucho que ver con los abusos; la programada deconstrucción de la antropología adecuada también.

Plantear la justicia y la solidaridad con los más pequeños o débiles sin proponer la redención del corazón implica no conocer el alma humana. La caridad y la castidad se reclaman y necesitan mutuamente. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica «la castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado» (C.E.C. 2339). En ningún caso se trata de renunciar o suprimir nada de lo que sea verdaderamente humano: instintos, afectos, sentimientos, la propia voluntad, etc. Lo que proporciona la virtud de la castidad es la integración de todos los dinamismos en el ethos de la persona para que el cuerpo se haga lenguaje personal y pueda ser expresión del amor del don de sí, cada uno conforme a su estado: célibe o casado. La castidad para el célibe significa vocación al amor mediante la continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos; para los casados, la castidad guía el don de sí en el lenguaje del cuerpo. Ambos estados (virginidad y matrimonio) requieren de la redención del corazón que se alcanza con la gracia de Dios y la virtud de la caridad. Nadie puede dar lo que no posee. Quien no viva castamente y aprenda, con la asistencia divina, a gobernarse a sí mismo no podrá donarse, con verdad, en ningún ámbito de su vida: matrimonio, familia, comunidad eclesial o ámbito social (trabajo, empresa, política, etc.). Sin castidad las relaciones se convierten siempre en relaciones de poder, en manipulación del otro  – cosificándolo – para los propios intereses.

  1. b) Dicho esto, – sin menoscabo de los sacerdotes, diáconos y religiosos que se distinguen por su buen hacer y comportamiento ejemplar – es necesario afirmar, una vez más, que los abusos y acosos sexuales a menores y a adultos, no solo son materia gravísima de pecado, también constituyen un gravísimo delito canónico y civil, lo que demanda, según derecho, la colaboración leal con las legítimas autoridades eclesiales y civiles.
  2. c) Los abusos y acosos sexuales jamás deben ser valorados desde el número de casos; una sola víctima es ya demasiado, es una atrocidad.
  3. d) El gravísimo delito de los abusos sexuales debe ser tratado «con claridad y determinación», (…) las personas deben «saber que en el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para quienes dañan a los jóvenes» (San Juan Pablo II, 23-4-2002). Los autores de estos crueles hechos deben «responder de ello ante Dios Todopoderoso y los tribunales debidamente constituidos» (Benedicto XVI, 19-3-2010), naturalmente con todas las garantías jurídicas para todas las partes. También el querido Papa Francisco lo ha explicado con toda claridad: «No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical. Todos los obispos deben ejercer su servicio de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protección de menores y rendirán cuentas de esta responsabilidad» (7-7-2014). Además de la normativa de la Santa Sede sobre esta materia, existen sendos protocolos [canónico y civil] de actuación de la Iglesia en España. Los protocolos son necesarios para hacer las cosas bien y dar seguridad moral y jurídica a todas las partes implicadas. Sin embargo, como indica el Santo Padre, es necesario seguir profundizando en todo lo que afecta a los abusos (educación, formación, divulgación, prevención, reparación, etc.), y muy particularmente en lo referido al acompañamiento a las víctimas en todos los aspectos (pastoral, psicológico, médico, jurídico, etc.).
  4. e) El escándalo no consiste en que se conozca la verdad y se haga justicia, sino en que sucedan tan abominables hechos. Que se conozca la verdad y se haga justicia debe ser motivo de satisfacción para todos. Conocer la verdad y hacer justicia es un bien para las personas que han sido objeto de abusos, para las posibles víctimas, para la Iglesia, para la sociedad y, aunque ellos no lo vean así, también para los agresores. Cualquier otra posición al respecto no sería más que clericalismo corporativista. Es necesario estar en alerta, pues siempre hay quien encuentra una razón de apariencia piadosa, como nos ha advertido el Papa Francisco (evitar el supuesto escándalo, etc.), para sugerir el ocultamiento de la verdad a quienes tienen el derecho o la obligación de conocerla. «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Puede encontrarse Magisterio – de los papas Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II – sobre el clericalismo en:obispadoalcala.org/clericalismo.html

Procede aquí recordar que, en lo que se refiere al delito contra el sexto mandamiento del Decálogo cometido por un clérigo con un menor de 18 años (aquí se equipara al menor la persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón), la Iglesia ha procedido a ampliar el «plazo de la prescripción de la acción criminal, que ha sido llevado a 20 años, salvando siempre el derecho de la Congregación para la Doctrina de la Fe de poder derogarlo», y que «la prescripción comienza a correr desde el día en que el menor cumple 18 años» (Cf. Normae de gravioribus delictis, Art. 6-7).

  1. f) La Iglesia debe agradecer el trabajo bien hecho de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, fiscales, jueces, etc., que investigan y descubren, con verdad, a los clérigos que cometen abusos. También hay que dar las gracias a los medios de comunicación que, con medios legítimos y verazmente, informan o hacen trabajo de investigación para descubrir a los agresores, evitando siempre «la desinformación, la calumnia y la difamación» (Papa Francisco, 15-12-2014). Naturalmente, deben quedar a salvo el principio de presunción de inocencia y el derecho a la intimidad de las víctimas. Y, por supuesto, todo nuestro agradecimiento a las víctimas que informan del horror que han sufrido, y sufren, por los abusos de algunos eclesiásticos. No hay que caer en el error, propio del clericalismo, de pensar y afirmar que quienes hacen públicas – con legitimidad y verdad – las miserias que se dan en el interior de la Iglesia son enemigos de la misma, ¡al contrario!: ¡ayudan a la Iglesia a purificarse! Diré más, a veces, incluso aquellos que tienen a la Iglesia por enemiga, pueden ser instrumentos en las manos de Dios para acrisolarnos.
  2. g) La Iglesia muestra su amor, acogida, caridad pastoral y su apoyo, sin fisuras, a todas las víctimas de abusos y acosos sexuales. La confianza de las víctimas, y todavía más cuando los autores de los abusos o acosos son sacerdotes, diáconos o religiosos, es inicuamente traicionada y violada su dignidad. La Iglesia condena estos perversos hechos y ha pedido y pide perdón por ellos. «Sobre este tema tenemos que seguir adelante, adelante: tolerancia cero» (Papa Francisco, 26-5-2014).
  3. Algunas medidas preventivas necesarias

A tenor de lo dicho anteriormente, es necesario implementar todas las medidas legítimas para prevenir tales abusos. Entre estas medidas se pueden destacar:

  1. a) La diligente selección de los formadores de los seminarios y noviciados, y de los candidatos al diaconado, al sacerdocio y a la vida religiosa; así como su correcta formación. Respecto a la formación – académica, pero también espiritual – dos elementos son básicos: 1) El Magisterio de la Iglesia sobre la “antropología adecuada”, lo que incluye las “Catequesis sobre el amor humano y la Teología del cuerpo” del Papa San Juan Pablo II, siempre a la luz de las Sagradas Escrituras, de la Tradición y del Magisterio; y 2) Educar, con la gracia de Dios, el corazón y la inteligencia para el servicio y no para el ‘poder despótico’: sabemos que el abuso sexual es sobre todo un abuso de poder; un abuso de poder en el ámbito sexual, el más íntimo y delicado; convertir la autoridad espiritual – que es un servicio – en poder despótico es un arma de destrucción para las personas, para la Iglesia y para la sociedad.
  2. b) La selección de las personas debe ser radicalmente exigente tanto en el ámbito psíquico como en el espiritual. Nadie debe ser ordenado si no reúne las condiciones para ser un buen esposo y un buen padre de familia. También los catequistas, profesores de colegios católicos, profesores de religión, etc., deben ser seleccionados con todo rigor.
  3. c) Además de impedir la ordenación de personas no aptas, es necesario desenmascarar y desarticular, con actitud ‘pro-activa’, cualquier red o estructura de corrupción intraeclesial; y, por supuesto, es preciso poner también los medios para evitar, en lo posible, que se creen dichas redes.
  4. d) Sería de gran utilidad preparar, coordinadamente, en el ámbito eclesial, «programas educativos de prevención para propiciar “ambientes seguros” para los menores», pero también para los adultos. Como ya se viene haciendo en otras naciones, las potenciales víctimas, según su edad, deberían aprender conceptos básicos para su propia protección. También sería útil preparar un código de conducta, contrastado, para el personal de la Iglesia: sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas, profesores de colegios católicos, etc.
  5. e)También en esta materia, una supervisión eclesial supradiocesana sería de gran utilidad para evitar errores y “auto-engaños”, conscientes o inconscientes. Para este tema, como para cualquier otro, no es válido el procedimiento o argumento que no pueda ser contrastado, con plena publicidad, en los foros eclesiástico o civil, según proceda.
  6. f) La divulgación del Magisterio y de la disciplina de la Iglesia sobre esta materia, así como de las medidas («praxis virtuosas») que se van tomando en muchos lugares del mundo, es muy importante; la ignorancia juega a favor de los agresores, de los cómplices y de los encubridores. Por ello la página web del Obispado de Alcalá de Henares ha creado – con criterios de plena transparencia – unportal específico que podrá resultar útil para todos los interesados: obispadoalcala.org/abusos.html
  7. g) La promoción en todos los ámbitos formativos de un auténtica educación afectivo-sexual que, sostenida por un antropología adecuada, promueva el respeto al otro y la vocación al amor. Con ello se trata de contrarrestar el relativismo moral que se deriva de la revolución antropológica y sexual propiciada por la gobernanza global o el Nuevo Orden Mundial. Se trata de un nuevo poder inteligente que en nombre de la libertad, consigue crear adictos y esclavos del consumo también sexual.
  8. Sobre los abusos contra jóvenes y adultos vulnerables

La Santa Sede hizo público el 14 de abril de 2010 los siguientes datos, referidos, según se indicó textualmente – esto es importante para que no se produzcan malentendidos -, a «la problemática de los abusos por parte de sacerdotes y no en la población en general»: «En el campo de las causas de abusos a menores por parte de sacerdotes afrontadas en los años recientes por la Congregación para la Doctrina de la Fe, hay que atenerse simplemente al dato estadístico referido en la entrevista de Mons. Scicluna, en la que se hablaba de un 10% de casos de pederastia en sentido estricto, y de un 90% de casos a definir como efebofilia (es decir contra los adolescentes), de los cuales cerca el 60% referido a individuos del mismo sexo y el 30% de carácter heterosexual».

Como se ve, según este informe, el porcentaje de abusos por parte de sacerdotes contra adolescentes varones es el más significativo. Sin embargo, todavía no hemos tomado conciencia pública de una realidad también durísima y poco conocida y de la que nos habla el Papa Francisco en su reciente carta sobre la materia: los abusos y acosos sexuales a jóvenes mayores de edad y adultos, sobre todo a aquellos que sufren alguna vulnerabilidad psicológica o espiritual. De entre estos abusos y acosos, una parte son los perpetrados por redes infiltradas en la Iglesia que captan y abusan de varones vulnerables.

Por otra parte, aunque las víctimas sean mayores de 18 años, conviene recordar que:

  1. a)También «la solicitación a un pecado contra el sexto mandamiento del Decálogo durante la confesión o con ocasión o con pretexto de ella» es uno de los «delitos más graves contra la santidad del Sacramento de la Penitencia reservados al juicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe» (Normae de gravioribus delictis, Art. 4, §1, 4º).
  2. b) Por su parte, el Sumo Pontífice concedió, en 2009, a la Congregación para el Clero, ciertas Facultades especiales entre las que se encuentran la de «tratar y presentar al Santo Padre, para la aprobación en forma específica y decisional, los casos de dimisión del estado clerical “in poenam”, con la relativa dispensa de las obligaciones dimanantes de la Ordenación, comprendido el celibato» (…) «de aquellos clérigos culpables de graves pecados externos contra el sexto Mandamiento (Cf. Can. 1395, §§ 1-2)» (Carta de la Congregación para el Clero sobre nuevas facultades concedidas por el Papa a esta Congregación, 18-4-2009).
  3. Las redes

Continuando con las redes, se debe decir que estas actúan como células autónomas de corrupción, poder y tráfico de información e influencias, pero, al mismo tiempo, suelen tener cierta relación entre ellas, de modo que, cuando es necesario, se encubren y apoyan coordinadamente, incluso a nivel internacional. El mutuo encubrimiento y apoyo, como se ha hecho público en reiteradas ocasiones, se explicita desde el ámbito parroquial, continúa en el acceso al seminario (ocultando, si es necesario, información relevante del candidato, etc.), sigue en el propio seminario, y prosigue, una vez ordenados sacerdotes, apoyándose mutuamente para intentar acceder a los oficios eclesiásticos que – a su juicio y según sus intereses – implican la posibilidad de manejar dinero, “poder”, “capacidad de influencia” o acceso a información sensible.

Además, estas redes suelen contar con un entorno laical vulnerable, víctimas a las que tratan como ‘esclavos psico-afectivo-sexuales’: a algunos se les explota económicamente, a otros sexualmente, a otros en todos los aspectos. Sin juzgar la imputabilidad subjetiva de las personas, que solo a Dios corresponde, con carácter aproximativo, estas son las características que “habitualmente” se dan en estas redes, aunque ciertamente no solo en ellas: a) narcisismo, vanidad, egocentrismo (en el comportamiento, en el modo de vestir, en su perfil en la redes sociales, etc.); b) hedonismo; c) clericalismo, lo que implica, entre otros muchos aspectos, pensar, categorizar y tratar a los fieles cristianos laicos como la “infra-clase” de los “no-clérigos”, cuya libertad y conciencia – ‘para su bien’, según su criterio – deben ser controladas; d) ambición de dinero; e) ambición de poder, abusando de él siempre que les es posible; f) secretismo (bajo las más variadas excusas – una supuesta elección especial de Dios, “arcanos solo para iniciados”, etc.- instan a los que tratan como esclavos a crear un muro de silencio que impida contrastar públicamente las acciones de la “red”, sus particulares interpretaciones del Magisterio, sus argumentos, etc.); g) búsqueda permanente de “contactos” importantes en todos los ámbitos (eclesiásticos, políticos influyentes, grandes empresarios, etc.); h) lo que el Papa Francisco llama «carrerismo» (6-6-2013); ello implica la adulación a los superiores, a los poderosos y a los adinerados; i) maltrato a los “subordinados” no complacientes (tanto a otros clérigos como a laicos) y, en general, difamación y calumnias contra los que son percibidos como un riesgo para sus intereses; j) algunos se instalan abiertamente en el disenso doctrinal, sin embargo, con gran frecuencia se camuflan hábilmente bajo la apariencia de “ortodoxia”, o también de “ternura”; k) doble vida; y l) cuando son descubiertos niegan la realidad y manifiestan, según los casos, una gran agresividad o una actitud de impostada “sorpresa” (naturalmente no se perciben a sí mismos como una depravada red, sino como una “particular élite de elegidos”). Por otra parte, tampoco es raro que estas estructuras establezcan relaciones con redes de corrupción de otros ámbitos (económico, político, sectas y ocultismo, etc.).

En este contexto considero necesario no confundirse con el concepto de ternura. La ternura es una virtud que «denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor» (Papa Francisco, 19-3-2013). Sin embargo, existe el claro riesgo de confundir la ternura con la «flojera». La Sagrada Escritura nos habla de ello; pero también los papas Francisco, Benedicto XVI, San Juan Pablo II, Juan Pablo I, el Beato Pablo VI o San Juan XXIII – por citar solo algunos ejemplos – han tratado estos temas. Por resumir: Cristo es y actúa con ternura con cada uno de nosotros, pero en absoluto es «flojo», «untuoso» o «afectado». Puede encontrarse Magisterio al respecto en: www.obispadoalcala.org/ternura.html

Como obispo condeno toda discriminación injusta. Nuestra diócesis quiere continuar prestando ayuda a todos, con verdaderas entrañas de misericordia, con escrupuloso respeto, sin juzgar a las personas (Cf. Papa Francisco, 28-7-2013), y todo desde la verdad; dicho lo cual es necesario hacer un apunte final referido específicamente a las estructuras o redes infiltradas en la Iglesia que abusan de varones vulnerables. Insisto, que nadie manipule mis palabras generalizando mis afirmaciones; esta carta se refiere exclusivamente a algunas cosas que acontecen, en algunas ocasiones, en la Iglesia. En 1987 una revista norteamericana publicaba un artículo en el que se anunciaba, en tono satírico, toda una estrategia en orden a promover el trato sexual entre personas del mismo sexo, también en el interior de la Iglesia.Lo cierto es que, lamentablemente, lo que parecía un simple anuncio o proyecto se ha convertido – con todas las precisiones que procedan – en una dramática realidad. Por su actualidad, invito a leer el artículo completo que se puede encontrar referenciado, en su original inglés y en español, en: www.obispadoalcala.org/colonizacionideologica.html. Conviene recordar aquí que la Congregación para la Doctrina de la Fe, con la firma del entonces Cardenal Ratzinger y la aprobación expresa del Papa San Juan Pablo II, ya nos advertía en 1986 sobre el debate que ahora se ha desatado con gran publicidad en algunos ámbitos y que tiene que ver con esta infiltración: en la actualidad un número cada vez más grande de personas, aun dentro de la Iglesia, ejercen una fortísima presión para llevarla a aceptar conductas intrínsecamente desordenadas; lo que pretenden es subvertir la enseñanza de la Iglesia. (Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nn. 8-9).

  1. Candidatos al sacerdocio

No solo por lo expuesto, pero también por ello, es muy importante impedir, como exige la Iglesia, la ordenación de candidatos con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS); de hecho la Iglesia Católica enseña: La ordenación al diaconado o al presbiterado de varones con AMS es absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy arriesgada. Una persona con AMS no es, por lo tanto, idónea para recibir el sacramento del Orden sagrado (Cf. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Carta de 16 de mayo de 2002). Sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara su AMS para acceder, a pesar de todo, a la Ordenación. Disposición tan falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad, de lealtad y de disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal (Cf.Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las Órdenes sagradas, n. 3).

  1. Algunas líneas de acción

En consonancia con las sugerencias del Santo Padre, indico finalmente algunas líneas de acción:

  1. a)Es mi intención que esta carta llegue a toda la Diócesis Complutense (sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, catequistas, familias, educadores, profesionales, autoridades, etc.); por ello ruego a los sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles cristianos laicos y a las instituciones católicas (asociaciones, comunidades, etc.) que la reproduzcan y distribuyan con la máxima amplitud.
  2. b)Como ya he indicado, la página web del Obispado de Alcalá de Henares ha creado un portal específico que podrá resultar útil para todos; solicito también que lo deis a conocer: obispadoalcala.org/abusos.html
  3. c)El Obispo diocesano queda a plena disposición de todos y particularmente de aquellos que han sufrido abusos y sus familias; pero además, como ya se ha hecho en otras diócesis, he decidido crear un Servicio de Asistencia Pastoral a las posibles víctimas de abusos sexuales, sus familias y comunidades, vinculado al Centro de Orientación Familiar (COF) Regina Familiae de nuestra diócesis. Sin excluir otras ayudas buenas y necesarias, el COF prestará el apoyo sistemático (espiritual, psicológico, jurídico, etc.) que en su caso pudiera ser necesario (cofalcala.com).
  4. d)Hace ya un tiempo, promoví que la Diócesis contratara para todas las líneas ADSL de acceso a Internet dependientes directamente de ella (Obispado, parroquias, seminarios, Cáritas, etc.), un filtro, que no es necesario instalar pues depende directamente del servidor, que presta muchos e interesantes servicios de protección, entre ellos limita el acceso a páginas web con contenidos no apropiados. Recomiendo a todos su uso; no solo es de utilidad para proteger a menores, también será de gran ayuda para la autoprotección de jóvenes y adultos de cualquier edad.
  5. e)En cuanto sea posible, el Obispado organizará sendas jornadas para sacerdotes y para laicos y seminaristas que impartirá un especialista en la materia.
  6. f) La Diócesis va a proceder a ponerse en contacto con la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores con el fin de informar sobre nuestras iniciativas y acoger cuantas sugerencias se nos hagan.

Conclusión: esperanza e invitación a la oración

Como nos recuerda el apóstol Pablo, «la esperanza no defrauda» (Rm 5, 5). Anclados en esta esperanza invito a todos a rezar, en primer lugar, por las víctimas y sus familias, por la verdad y por la justicia; también debemos rezar por la conversión de los agresores y, en general, por los que llevan una doble vida. Asimismo, debemos dar gracias a Dios y orar por nuestros sacerdotes, diáconos y religiosos beneméritos que, con la asistencia del Espíritu Santo, permanecen fieles a su vocación al servicio de Dios, de la Iglesia y del prójimo; sería injusto propiciar un clima generalizado de sospecha. También por los obispos hay que elevar plegarias al Señor, para que seamos fieles a nuestro ministerio de enseñar, santificar y gobernar, con amor, misericordia, ternura, verdad, claridad, valentía y determinación. «Que el Señor Jesús infunda en cada uno de nosotros (…) ese amor y esa predilección por los pequeños que ha caracterizado su presencia entre los hombres, y que se traduce en una responsabilidad especial respecto al bien de los menores y adultos vulnerables» (Papa Francisco, 2-2-2015). Todos estamos llamados, con la gracia de Dios, a vivir en humildad, sencillez y alabanza, pues sabemos que si no nos hacemos como niños no entraremos en el Reino de los cielos (Cf. Mt 18, 3). Por último, pidamos a Dios, por intercesión de la Sagrada Familia – Jesús, María y José – y de los santos mártires Pelayo y María Goretti, el don, para todos, de un corazón puro, misericordioso y justo, es decir, anclado en el Amor y la Verdad: dos nombres de Dios (Cf. Benedicto XVI, 3-2-2013).

Alcalá de Henares, 7 de marzo de 2015
Festividad de la Reversión de las Reliquias
de los Santos Niños Mártires Justo y Pastor
www.obispadoalcala.org/abusos.html

Juan_Antonio_Reig_Pla-Carta_sobre_abusos_sexuales

Carta Pastoral de Mons. Reig Pla: «Misericordia con todos, también con los embriones» 25/02/2016

25/02/2016

El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título«Misericordia con todos, también con los embriones».

Esta carta pastoral se inscribe en el corazón de la Cuaresma, en el contexto del Año Jubilar de la Misericordia y teniendo como horizonte la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo mes de abril.

Al inicio de su carta, el Obispo de Alcalá de Henares recuerda que sus consideraciones «se hacen desde el respeto a todas las personas, proponiendo la verdad, de la que es testigo la Iglesia Católica, desde la misericordia y el amor».

Mons. Reig toma ocasión de una noticia publicada el pasado día 2 de febrero en la que se anunciaba que la “Autoridad de Embriología y Fertilización Humana” (HFEA) del Reino Unido ha aprobado una solicitud del equipo de investigación que dirige la Dra. Kathy Niakan del “Instituto Francis Crick” para renovar la licencia de la investigación de su laboratorio en la que se incluye la “edición de genes” en embriones humanos, es decir, la manipulación genética de embriones humanos.

La carta consta de diez puntos. En el primero apartado se afirma que «los embriones también merecen misericordia, son los primeros peregrinos indefensos cuya dignidad personal inalienable reclama que sean llamados a la existencia como consecuencia directa del abrazo conyugal. Por ello, también es aplicable aquí la obra de misericordia “dar posada al peregrino”. Esta posada no es otra que el vientre de la madre». Y en referencia a la fecundación in vitro, Mons. Reig se pregunta: ¿quién piensa en los millones de embriones de todo el mundo convocados a la existencia engulags de laboratorio y hacinados en campos de congelación a los que se les han cerrado las puertas de sus familias y de la sociedad?; y afirma «las placas de cultivo – donde se produce la fecundación – y los tanques de nitrógeno líquido – donde son confinados los embriones – son también periferias existenciales».

En los apartados dos y tres Mons. Reig explica algunos detalles de la autorización que se ha aprobado en el Reino Unido para manipular genéticamente embriones y ofrece algunos textos del Magisterio de la Iglesia Católica sobre la experimentación con seres humanos, también en estado embrionario.

En los puntos cuatro y cinco recorre algunos casos conocidos de experimentación ilícita con seres humanos. En el apartado seis Mons. Reig resume, a la luz de la antropología adecuada y de la revelación, qué tienen en común todos los seres humanos.

En el apartado siete el Obispo expone algunos ejemplos de leyes españolas en la que se conculcan los derechos más elementales de los seres humanos en estado embrionario: el derecho a ser concebido como consecuencia del abrazo conyugal entre legítimos esposos, el derecho a la vida, el derecho a tener un padre y una madre conocidos, etc.

En el apartado ocho Mons. Reig explica que «el Papa Benedicto XVI afirmaba que “el libro de la naturaleza es uno e indivisible”; el Papa Francisco desarrolla el mismo concepto en Laudato Si’ con la expresión «ecología integral», lo mismo hizo el Papa San Juan Pablo II al hablar de la “ecología humana” en Centesimus annus. Sin embargo, todos tendemos a mirar la realidad atomizadamente – y así se procura que suceda desde el poder -, como si unas cosas no tuvieran relación con otras, como si todo fuera casual, como si el mal no estuviese organizado». «Que nadie se engañe, lo que contemplan nuestros ojos no es más que una de las muchas piezas del puzle de la estructura esclavista y de muerte que se está construyendo a nivel mundial. Injusticia social (con la síntesis del marxismo y el liberalismo), ecología idolátrica y fragmentada, anticoncepción, esterilización, aborto, “amor romántico”, divorcio, “amor libre”, técnicas de reproducción asistida, ‘pornificación’ de las relaciones personales y de la cultura, sexualidad sin verdad, usurpación deliberada de la filiación natural de los niños, manipulación hormonal / amputación y extirpación de órganos sanos / reasignación de la identidad personal (promovida sistemáticamente en los medios), eutanasia y suicidio asistido, manipulación de embriones, “poliamor”, realidad virtual sustitutiva, etc., son solo una parte de los escalones, programados, científica y sistemáticamente, en orden a la de-construcción de la “identidad-misión”, querida por Dios para el ser humano: en su unidad sustancial cuerpo-espíritu, en la diferencia varón-mujer, en la llamada a la comunión con el prójimo y en la vocación a adorar y amar, sobre todas las cosas, a la Santísima Trinidad».

Continua el obispo explicando que estamos ante «un ataque planificado, científica y sistemáticamente, contra el orden de la creación y de la redención» en el que los poderosos aplastan a los débiles; «la arquitectura jurídica de muchos Estados – referida a la vida, al matrimonio y a la familia – se ha constituido en una gigantesca «estructura de pecado» (Cf. San Juan Pablo II, Encíclicas Sollicitudo rei socialis, 36-40 y Evangelium vitae, 24); lo mismo ha sucedido con buena parte de las instituciones internacionales, los partidos políticos y sindicatos mayoritarios y gran parte de los medios de comunicación, las ONG y las grandes empresas multinacionales». El nuevo objetivo que se pretende, explica el obispo, es el transhumanismo, el posthumanismo. Dice el obispo: «tras las fases previas de de-construcción de la familia, del matrimonio y del sujeto humano, el objetivo de los poderosos es, ahora, el transhumanismo, es decir, “producir”, a medio plazo, un nuevo ser post-humano: mejorándolo genéticamente, incorporándole tecnología (loscyborg) y, por último, intentando “volcar” su conciencia en ordenadores. Se trata del sueño quimérico de la inmortalidad y de la superación de las barreras espacio-temporales propias de los que serán considerados “misérrimos seres humanos biológicos sin mejorar”». El Obispo de Alcalá de Henares explica aquí que «la ideología global subyacente, que está siendo sutilmente promovida en todo este proceso, es lo que se ha venido a llamar tecno-nihilismo, hija natural de la dictadura del relativismo»; «la naturaleza humana se torna así en un simple instrumento bioeconómico al servicio del tecnocapitalismo. La cuestión es clara: para maximizar el enriquecimiento de los poderosos y alcanzar sus fines (post-humanismo) la lógica de producción-consumo no debe tener límite moral alguno».

En el apartado nueve Mons. Reig ofrece una palabra de amor y esperanza a otras posibles víctimas de la industria-mercado de la reproducción asistida: los hijos nacidos por estos métodos, los padres, las mujeres a las que se “alquila su vientre”, los jóvenes a los que se convence para que “donen” sus óvulos o espermatozoides y los profesionales de la medicina. Mons. Reig recuerda «que la acción inicua que cometen todos los que cooperan en la fecundación in vitrono afecta a la dignidad inalienable del niño así concebido, que es siempre una criatura amada de Dios, totalmente inocente del atentado cometido por otros contra la ley natural y la Ley de Divina»; al mismo tiempo el obispo propone a todos los que hayan podido errar en esta materia el aceite de la misericordia derramada por Dios a través del Sacramento de la Reconciliación.

Para terminar, Mons, Reig recuerda que «Jesucristo es el verdadero portador de esperanza», por lo que es necesario trabajar (oración y milicia) por «por el Reinado Social de Cristo», al tiempo que nos ponemos en manos de la Santísima Virgen María, Madre de la Vida. Sabemos que «la esperanza no defrauda» (Rm 5, 5), concluye. La carta pastoral puede encontrarse en:

Reig_Pla-Misericordia_con_todos_tambien_con_los_embriones-2016

Mons. Reig sobre el aborto

LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE Un verdadero reto para los católicos
Mons. Juan Antonio Reig Pla Obispo de Alcalá de Henares

  1. El Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular ha confirmado la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente el “holocausto silencioso” que se está produciendo. Mantener el derecho al aborto quiebra y deslegitima el supuesto estado de derecho convirtiéndolo, en nombre de la democracia, en una dictadura que aplasta a los más débiles. Ninguna ley del aborto es buena. La muerte de un solo inocente es un horror, pero “parecía” que “algo” estaba cambiando en las conciencias de algunos políticos relevantes respecto del crimen abominable del aborto (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51).

Dicho esto conviene denunciar, con todo respeto a su persona, que el Presidente del Gobierno ha actuado con deslealtad respecto a su electorado al no cumplir su palabra en esta materia, explicitada en su programa electoral; también ha actuado con insensatez pues ha afirmado que lo sensato es mantener el “derecho al aborto”, es decir, el derecho a matar a un inocente no-nacido, el crimen más execrable. Además ha faltado a la verdad, pues su partido tiene mayoría absoluta en el Parlamento y, sin embargo, afirma que no hay consenso, algo que no ha aplicado a otras leyes o reformas infinitamente menos importantes.

Ha llegado el momento de decir, con voz sosegada pero clara, que el Partido Popular es liberal, informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado” como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista.

  1. Respecto al Jefe de la Oposición en el Parlamento, también con todo respeto a su persona, hay que afirmar que se ha mostrado falto de rigor intelectual y con un déficit de sensibilidad ante la dignidad de la vida humana. Es asombroso comprobar cómo telefonea a un programa de televisión para denunciar la violencia contra los animales, y, sin embargo, olvida la violencia criminal contra dos millones de niños abortados: decapitados, troceados, envenenados, quemados… Desde la lógica del horror el Secretario General del PSOE ensalzó en la Estación de Atocha de Madrid el mal llamado “tren de la libertad” en el que algunas mujeres reclamaban “el derecho a decidir matar inocentes”; este tren, como los trenes de Auschwitz que conducían a un campo de muerte, debería llamarse, no el “tren de la libertad” sino, el “tren de la muerte”, del “holocausto” más infame: la muerte directa y deliberada de niños inocentes no-nacidos.
  2. Como es verificable, el Partido Popular con esta decisión, se suma al resto de los partidos políticos que, además de promover el aborto, lo consideran un derecho de la mujer: una diabólica síntesis de individualismo liberal y marxismo. Dicho de otra manera, a fecha de hoy ‒ y sin juzgar a las personas ‒, los partidos políticos mayoritarios se han constituido en verdaderas “estructuras de pecado” (Cf. San Juan Pablo II, Encíclicas Sollicitudo rei socialis, 36-40 y Evangelium vitae, 24).
  3. En el orden cultural, y bajo la presión del feminismo radical, se ha trasladado el punto de mira del aborto; se ha deslizado desde el tratamiento como un crimen (No matarás) a la consideración de la mujer como víctima. Es verdad que la mujer es también víctima, abandonada en muchas ocasiones ‒ cuando no presionada para que aborte ‒, por el padre de su hijo, por su entorno personal y laboral y por la sociedad; también es cierto que sufre con frecuencia el síndrome post-aborto, etc.; pero, si bien algunas circunstancias puede disminuir la imputabilidad de tan gravísimo acto, no justifican jamás moralmente la decisión de matar al hijo por nacer. Esto hay que denunciarlo al tiempo que hay que acompañar con misericordia y «adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias» (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 214).

Pero, como digo, lo específico del aborto es que se trata de un crimen abominable: «el que mata y los que cooperan voluntariamente con él cometen un pecado que clama venganza al cielo (Cf. Gn 4, 10)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2268). No se puede justificar, apelando a la libertad, lo que de sí es una acción criminal que mata a un inocente, corrompe a la mujer, a quienes practican el aborto, a quienes inducen al mismo y a quienes, pudiendo con medios legítimos, no hacen nada para evitarlo. La Iglesia Católica, Madre y Maestra, en orden a proteger al inocente no-nacido e iluminar las conciencias oscurecidas «sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (Cf. CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2272). Es necesario evidenciar que nos encontramos ante una verdadera crisis de civilización.

  1. Por otra parte, diré más: se debe aclarar que no es justificable moralmente la postura de los católicos que han colaborado con el Partido Popular en la promoción de la reforma de la ley del aborto a la que ahora se renuncia. La Encíclica Evangelium vitae del Papa San Juan Pablo II no prevé la posibilidad de colaboración formal con el mal (ni mayor ni menor); no hay que confundir colaborar formalmente con el mal (ni siquiera el menor) con permitir ‒ si se dan las condiciones morales precisas ‒ el mal menor. Dicha Encíclica (n. 73) lo que afirma es: «un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. […] En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos».
  2. Con afecto hacia las personas y con dolor, también debo decir que, en ocasiones, algunas instancias de la Iglesia Católica que camina en España no han propiciado, más bien han obstaculizado, la posibilidad de que aparezcan nuevos partidos o plataformas que defiendan sin fisuras el derecho a la vida, el matrimonio indisoluble entre un solo hombre y una sola mujer, la libertad religiosa y de educación, la justicia social y la atención a los empobrecidos y a los que más sufren: en definitiva la Doctrina Social de la Iglesia. Gracias a Dios el Papa Francisco ha sido muy claro respecto del aborto en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (nn. 213 y 214).
  3. Como en tantas otras ocasiones de nuestra historia, es momento de apelar a la conciencia de los católicos españoles. Ante nosotros, tal vez, se abre la posibilidad de “un nuevo inicio” y en todo caso un amplio abanico de acciones simultáneas, entre las que quiero destacar:
  4. a) Hay que mantener firme el propósito de la evangelización, de la gestación de nuevos cristianos y de la atención en nuestros “hospitales de campaña” (Cáritas, Centros de Orientación Familiar, etc.) de tantas personas heridas (física, psíquica y espiritualmente) que esperan nuestro amor, nuestra misericordia y nuestra ayuda, siempre desde la verdad.
  5. b) Insistir en la educación sexual y en la responsabilidad de las relaciones sexuales, es decir, educar para el amor.
  6. c) Insistir en la abolición total de toda ley que permita el aborto provocado directo y promover la aprobación de leyes que protejan al no-nacido, la maternidad y las familias.
  7. d) Suscitar una respuesta civil organizada y capaz de movilizar las conciencias.
  8. e) Hacer una llamada a promover iniciativas políticas que hagan suya, integralmente, la Doctrina Social de la Iglesia.
  9. f) Estudiar por enésima vez la posibilidad de regenerar los partidos políticos mayoritarios, aunque hasta ahora estos intentos han sido siempre improductivos.
  10. El camino va a ser largo y difícil, ya sucedió con la abolición de la esclavitud. La maduración de las conciencias no es empresa fácil, pero nuestro horizonte, por la gracia de Dios, es el de la victoria del bien. Este es tiempo de conversión. Así pues, todos (mujeres y varones, profesionales de la sanidad y de los medios de comunicación, gobernantes, legisladores, jueces, fuerzas y cuerpos de seguridad, pastores y fieles, etc.) estamos obligados en conciencia a trabajar y defender con todos los medios legítimos “toda la vida” de “toda vida humana”, desde la concepción y hasta la muerte natural, empezando por los no-nacidos y sus madres; si no lo hacemos, la historia nos lo recriminará, las generaciones venideras nos lo reprocharán y, lo que es definitivo, Dios, el día del Juicio, nos lo reclamará: era pequeño, estaba desnudo e indefenso y no me acogisteis (Cf. Mt 25, 41-46).

En Alcalá de Henares, a 24 de septiembre del Año del Señor de 2014

Ntra. Sra. de la Merced

C-FAM. Análisis: Charlas en Madrid sobre familia combinan inquietud con esperanza

Análisis: Charlas en Madrid sobre familia combinan inquietud con esperanza
 (C-FAM) Mientras los líderes a favor de la vida y de la familia de todo el mundo se reunían en Madrid durante el último fin de semana de mayo para el VI Congreso Mundial de Familias, el hombre del momento fue claramente Monseñor Juan Antonio Reig Pla. La franqueza del obispo español acerca de la destructividad de los actos homosexuales en los meses previos al Congreso le hizo ganar la enemistad de los activistas de derechos de izquierda y una ovación de pie por parte de los asistentes al congreso.

 

Agrupaciones homosexuales e izquierdistas intentaron que Monseñor Reig Pla fuera procesado por una homilía de Viernes Santo en la que enumeró una gran cantidad de pecados, entre ellos la sodomía, que conducen a la muerte espiritual.

Así pues, su caso se convirtió en Prueba Instrumental A en un «conflicto de derechos» que enfrenta a las libertades «negativas» tradicionales basadas en la ley natural (en el caso de Reig Pla, la libertad de expresión y la de culto) con «derechos» imprecisos y de reciente invención, como aquellos basados en la no discriminación por «orientación sexual e identidad de género». Como aseguró el obispo, los defensores de estos nuevos «derechos» reclaman cada vez más al Estado que obligue a los disidentes a consentirlos.

A último momento se supo de la ausencia en el panel sobre libertad de culto del parlamentario italiano Rocco Buttiglione, quien en 2004 entró en conflicto con el incipiente «totalitarismo blando» de la Izquierda de Látex cuando su candidatura para un cargo en la justicia de la Comisión Europea fue saboteada debido a la presión ejercida por «progresistas» europeos que reclamaron que su afiliación religiosa lo descalificaba. Lo reemplazó con un discurso el presidente del Alliance Defense Fund, Alan Sears, quien advirtió sobre el creciente ataque a la libertad religiosa que se evidencia en Estados Unidos.

Otros cuantos paneles asimismo abordaron el tema del conflicto de derechos y de las crecientes restricciones a las libertades civiles. La dra. Gudrun Kugler, del Observatory on Intolerance and Discrimination Against Christians presidió un seminario sobre el uso de la «Incitación al Odio» y de la legislación antidiscriminación para marginar a los creyentes. Otros paneles trataron sobre los intentos del Estado de limitar los derechos de los padres como principales educadores de sus hijos (el cual es reconocido explícitamente en la Declaración Universal de Derechos Humanos).

No obstante, entre los signos de esperanza se encontró la participación de organizaciones de la sociedad civil rusa y de prelados ortodoxos en el congreso, lo cual es signo del resurgimiento de la cristiandad en lo que fue el corazón soviético. Aunque el respeto por las libertades civiles básicas aún es algo débil, mientras que el Occidente que en otros tiempos fue libre se desliza hacia la penalización de la manifestación religiosa y hacia el desvanecimiento de la referencia a normas morales establecidas de manera objetiva, la Rusia anteriormente comunista parece moverse en trayectoria opuesta. En los últimos años, en las Naciones Unidas, por ejemplo, Rusia propuso una serie de resoluciones con «valores tradicionales» para contrarrestar la agenda sexual libertina europea y del gobierno de Obama, al tiempo que llamó la atención sobre el disparate de los programas de control poblacional en plena implosión demográfica.

Los participantes atribuyeron a los anfitriones españoles la exitosa organización del Congreso, elogiando particularmente al maestro de ceremonias Ignacio Arsuaga por conseguir que múltiples eventos simultáneos se desarrollaran según lo previsto. Funcionarios locales y nacionales también dieron la bienvenida a la reunión, y políticos españoles profamilia, como el parlamentario europeo Jaime Mayor Oreja fueron participantes clave.

La actual política española a cargo del primer ministro Mariano Rajoy contrasta enormemente con la de su predecesor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El gobierno de este último «trabajó efectivamente para subvertir la familia natural», según palabras de la Declaración emitida al cierre del Congreso.

El próximo Congreso Mundial de Familias se celebrará en Sidney, Australia, en mayo de 2013.

 

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

PERSECUCIÓN A LA IGLESIA Y AL OBISPO DE ALCALÁ DE HENARES

Con estas líneas deseamos dejar constancia pública de nuestra adhesión a toda la Doctrina Católica y en particular a la enseñada por el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, en su Iglesia Catedral, con ocasión de la homilía de los Oficios de la Pasión del Señor del pasado Viernes Santo (6 de abril de 2012); homilía en la que instruyó a los fieles sobre la malicia del pecado que destruye a las personas (poniendo ejemplos concretos), sobre el perdón y la misericordia de Dios que se nos ofrece a todos en la cruz de Cristo, y sobre el sentido del sufrimiento humano.

 

También queremos dejar constancia de nuestra adhesión y aprecio en Cristo a la persona y ministerio de nuestro padre y pastor Mons. Juan Antonio Reig Pla, ejemplo de fidelidad y amor a Dios, al prójimo – especialmente a los que más sufren–, a la Iglesia y a su cabeza visible el Santo Padre Benedicto XVI.

 

Por otra parte lamentamos profundamente los intentos, por parte de algunas instituciones y algunos lobbys, de limitar el derecho humano fundamental a la libertad religiosa y de violar el principio de separación Iglesia-Estado.

 

Debemos indicar que nuestro Obispo está siendo perseguido, por algunas instituciones civiles y algunos medios de comunicación, por enseñar diversos aspectos de la Doctrina de la Iglesia, y en particular por recordar algunos textos contenidos en el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2357, 2358, 2359 y 1860) y en un documento del Pontificio Consejo para la Familia titulado «Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104)». Como expresión de nuestra solidaridad y adhesión pública a la Iglesia, a su cabeza visible el Papa Benedicto XVI y a nuestro Obispo Mons. Reig Pla transcribimos literalmente ambos textos:

 

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357, 2358, 2359 y 1860

 

«Castidad y homosexualidad

 

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

 

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

 

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.»

 

«1860. La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.»

 

Pontificio Consejo para la Familia

Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104)

 

«(…) Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada. En cualquier caso, las personas en estas condiciones deben ser acogidas con respeto, dignidad y delicadeza, evitando toda injusta discriminación. Los padres, por su parte, cuando advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y calificadas para proporcionarle todo el apoyo posible. (…)»

 

Por último, os invitamos a elevar oraciones a Dios por la libertad religiosa en España, por nuestro pastor Mons. Juan Antonio Reig y por todos los que persiguen a quienes enseñan y desean ser fieles a la Doctrina Católica. Que Dios nos bendiga a todos.»

 

Más información:

http://www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html

Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares tras moción del ayuntamiento contra el obispo

Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares:

Este Obispado ha tenido conocimiento de la aprobación de la moción, que ha tenido lugar en el Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares, en virtud de la cual –y citando incluso textos literales de documentos de la Santa Sede– los partidos políticos UPyD, PSOE e IU censuran diversos aspectos de la Doctrina Católica enseñada por Mons. Juan Antonio Reig Pla en su calidad de Obispo Complutense.

A la luz de estos hechos el Obispado de Alcalá de Henares quiere dejar constancia de lo siguiente:

1. En primer lugar este Obispado quiere mostrar su respeto por todas las personas, independientemente de su condición, y por todas las autoridades legítimamente constituidas.

2. Este respeto por las personas e instituciones obliga a recordar la inviolabilidad del derecho humano fundamental a la libertad religiosa. Ninguna institución humana está legitimada para juzgar y, menos aún, impedir que se enseñen los contenidos de la Doctrina Católica. Además, cuando tal juicio e intento de conculcar la libertad religiosa procede formalmente de una institución política, se produce una triste e intolerable violación de los Derechos Humanos y del principio de separación Iglesia-Estado.

3. La Diócesis de Alcalá de Henares confiesa todos y cada uno de los artículos de la Fe y la Moral Católicas, también en lo que se refiere a las personas con atracción sexual por el mismo sexo y la acogida pastoral que se les debe desde el amor y la verdad, a la inclinación homosexual propiamente dicha, a los actos homosexuales y a la imputabilidad referida a los mismos. Dicha doctrina puede consultarse en el Catecismo de la Iglesia Católica y en otros documentos de la Iglesia (ver en: www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html).

4. Nuestro padre y pastor, el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, siempre ha enseñado, con caridad y verdad, la Doctrina Católica; y así seguirá haciéndolo, con la gracia de Dios.

5. Invitamos a todos los católicos a orar por la libertad religiosa y los demás derechos humanos en España, por nuestro pastor Mons. Juan Antonio Reig, y por todos aquellos que –sin juzgar su intención– lo persiguen por causa de la justicia.