Rajoy: La falta de dictamen del CGPJ evidencia que Zapatero usa el tema del aborto para “dividir a los españoles”

Mariano Rajoy

El presidente del PP, Mariano Rajoy, afirmó hoy que la falta de dictamen del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en relación con la reforma de la Ley del Aborto evidencia que el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, utiliza este asunto para “dividir a los españoles y crear problemas”. Es más, dijo que “sólo” el jefe del Ejecutivo “genera tensiones en las instituciones”.

Zapatero ahora ha conseguido algo que es verdaderamente increíble, que el CGPJ no haya podido dar un dictamen porque es imposible que se pongan de acuerdo para que un grupo tengan un voto más que el otro“, declaró Rajoy, durante su participación en los cursos de verano que organiza la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial (Madrid).

 El líder de los populares cargó duramente contra la posibilidad que contempla la reforma que una niña de 16 años pueda abortar “sin conocimiento y sin consentimiento” de sus padres, algo que, a su entender, es “un disparate” y “va contra el sentido común“.

 El PP RECURRIRÁ LA LEY

 “Es una locura porque no hay nadie que quiera más a una hija que su madre o que su padre y en un momento de dificultad tendrían que ayudarla, asesorarla y darle cariño, serenidad y tranquilidad“, enfatizó, para añadir que este tipo de cosas va contra “esos principios y valores” que suelen conformar la sociedad y que se transmiten desde pequeño. Rajoy recordó que el propio Tribunal Constitucional ya se mostró en una sentencia contrario a la Ley de Plazos alegando que era “contraria a la Constitución“, ya que, parte del principio del  derecho a la vida “unas semanas después de que eso se haya producido“. “Es una ley que vamos a decir que ‘no’ y la vamos a llevar al TC y si el TC falla como ya ha fallado en otra ocasión nos dará la razón“, recalcó.

Rajoy, irónico: Moratinos es el primer ministro que hace una visita oficial “a su propio país”

Mariano Rajoy “cachondo el tio”.

La visita de Moratinos a Gibraltar, la primera de un ministro de Asuntos Exteriores a la roca desde que fuera conquistada por Inglaterra hace 305 años, continúa suscitando las reacciones del PP. Este jueves ha sido el presidente popular, Mariano Rajoy, el que ironizado sobre la cuestión. Miguel Ángel Moratinos, “es el primer ministro en la historia que hace una visita oficial a su propio país”, ha dicho Rajoy.

 Durante su intervención en un acto con afiliados del PP en Chipiona (Cádiz), Rajoy ha expresado que Moratinos ha hecho “el ridículo, ha tratado a Gibraltar de igual a igual, no ha resuelto nada y lo único que ha conseguido es haber sido elogiado por Caruana y por la prensa británica“.

 En este sentido, ha añadido que “no hay ningún resultado de esa visita y hemos perdido la autoridad para decirle a nadie que no vaya a Gibraltar y ha roto una política que data de hace 300 años“.

 Asimismo, ha criticado que la política exterior española, “primero en Venezuela, después en Cuba, luego en la Alianza de Civilizaciones y ahora en Gibraltar, es algo absolutamente disparatado” Así, ha manifestado que “España es un gran país y no puede estar en manos de personas que hacen disparates como éste” y ha rechazado “categóricamente” la visita de Moratinos a Gibraltar.

 Por su parte, el presidente del PP-A, Javier Arenas, también presente en el acto, ha dicho que los vecinos de la comarca están “atónitos“, ya que es “incomprensible” que un ministro del Gobierno español “no defiende los intereses” de sus ciudadanos.

 Además, ha calificado de “incomprensible” que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, diga que con las críticas del PP “se podían romper las relaciones diplomáticas” y ha indicado que la visita de Moratinos “sólo favorece a Gibraltar“.

El presidente de la FEMP se niega a dimitir.

Rajoy ha confirmado que pedirán la dimisión de Pedro Castro

El PP exige la dimisión de Pedro Castro

El presidente de la FEMP se niega a dimitir pese a la exigencia del PP

Mariano Rajoy, ha confirmado que su partido pedirá la dimisión del presidente del organismo y alcalde de Getafe, Pedro Castro, por sus “inaceptables” declaraciones. Ante la petición, la respuesto de Castro ha sido contundente: no piensa dimitir. Cabe recordar que el presidente de la FEMP calificó de “tontos de los cojones” a los votantes de la derecha.

Tras participar en el homenaje a la Constitución Española organizado por el Gobierno de la  Comunidad de Madrid, el líder de la oposición aprovechó para elogiar la Carta Magna aprobada en 1978 y que, a su juicio, significa “concordia, reconciliación y voluntad de mirar hacia adelante”.

En su opinión, hace 30 años se adoptó “una buena decisión”, que ha dado  lugar a una de las épocas más brillantes de la historia de España.

El anunciado de Rajoy llega después de que ayer varios miembros de la FEMP del PP anunciaran su intención de abandonar la organización si Castro no dimite, una reclamación que hicieron también máximos dirigentes populares, como el responsable de política municipal y autonómica del partido, Javier Arenas, o la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Rajoy se queda frío.

El miércoles se presentó en Madrid el libro Planeta azul (no verde), en el que su autor, el presidente de la República Checa, Václav Klaus, pone de manifiesto que no existe un consenso sobre el calentamiento global. Además, aunque las variaciones climáticas que se observan en distintos puntos del planeta apuntasen hacia un aumento global de las temperaturas, no es probable que este cambio obedezca a la acción del hombre, sino a factores naturales. Durante el acto, tanto Klaus como José María Aznar señalaron que el auténtico peligro consiste en poner en manos de algunos científicos y activistas políticos socialistas grandes cantidades de recursos destinados a unas políticas que, además de causar graves daños medioambientales, pondrían en peligro el desarrollo económico y social de buena parte de la población de la Tierra.Una semana antes, los Gobiernos de Italia y Polonia amenazaban en la cumbre europea con vetar la política de la UE sobre cambio climático, al estimar que los costes son demasiado alto y sus resultados inciertos. Al menos siete miembros más de la Unión se oponen a unas directrices que siguen a pie juntillas el paradigma alarmista defendido por Al Gore. En tiempos de crisis económica como la que paceremos, nada peor que derrochar recursos en acciones que no hacen sino distorsionar de forma innecesaria los mercados energéticos.

Mientras tanto, el Partido Popular, que en ocasiones ha defendido por boca de Mariano Rajoy una línea similar a la de Aznar, Klaus y un número creciente de científicos y Gobiernos occidentales, anunciaba su compromiso con el paradigma progresista respecto al calentamiento global y sus presuntos efectos perniciosos sobre la humanidad.

También en esta cuestión el PP cambia de postura, pasando de la defensa del sentido común frente al alarmismo, a la indefinición y la falta de credibilidad. Lo mínimo que podría hacer el partido de la oposición es, en primer lugar, explicar a qué se debe este cambio. A continuación, y si es que Rajoy ha dejado de confiar en su primo, el catedrático de Física Teórica José Javier Brey Abalo, el PP debería proponer el levantamiento de las restricciones a la energía nuclear y hacer de esta tecnología, que es en la actualidad el medio más limpio y seguro de evitar que la acción humana contribuya al calentamiento de la atmósfera, su caballo de batalla frente a las intoxicaciones de la izquierda.

Por desgracia, ni una cosa ni la otra, sino una vacua declaración de vagos principios cuya generalidad es sólo equiparable a su simplismo. Así, una vez más, el Gobierno socialista encuentra en la oposición un aliado excepcional a la hora de poner en práctica una política miope y radical que sólo tiene en cuenta a una parte del debate científico y que, de llevarse a cabo según los planes del Ministerio de Industria, hipotecaría el futuro de la economía española.

Es lamentable que sea un grupo de naciones de la UE cuyos políticos carecen de los complejos de la clase política española, y no nuestro partido de la oposición, el que tenga que parar los pies a los eco-socialistas apoyados por Madrid y Bruselas. De nuevo, el PP se queda frío. Y lo que es peor, sus votantes también.