DUNS SCOTO

Hace 700 años un hombre valiente se enfrentó a sus contemporáneos.
 
Una disputa pública en París hizo correr la voz como la espuma: el famoso profesor, filosofo y teólogo DUNS SCOTO parecía haberse vuelto loco en su defensa de algo que nadie logaba comprender: LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA.
 
Uno a uno, fueron presentándose “oponentes” a su discurso que la época calificaba como “carente de sentido”…500 años después, la Iglesia lo proclamo un dogma y Juan Duns Scoto fue elevado a los altares.
 
¿Qué vio tan claramente este hombre? Un franciscano sencillo, humilde pero firme en su fe…  una película que lleva su nombre por título: DUNS SCOTO, nos cuenta ese momento histórico que revolucionaría toda una época y asentó las bases que siglos después se tomarían como referencia por místicos, teólogos y grandes santos de la Iglesia.
 
 DUNS SCOTO, es una película, como su propio protagonista, sencilla pero cargada de contenido para analizar, pensar y rezar.
 Ganadora del premio a la mejor película del Festival de Cine Católico Mirabile Dictu (avalado por el Vaticano), llegará a las pantallas de cine españolas el próximo 18 de noviembre.
 Yo también quiero hacerme eco de esta noticia porque de nosotros depende que esta película se mantenga o no en cartel. El mundo del cine es complejo y si el primer fin de semana no hay espectadores, la película se retira de las salas…así, por sólo dos días….
Si él supo decir que SÍ a María, nosotros también podemos hacerlo ayudando a dar a conocer su historia.

Año Sacerdotal: plegaria a María por los sacerdotes

Por Juan Pablo II, en la exhortación apostólica postsinodal “Pastores dabo vobis”

 Oh María,

 Madre de Jesucristo y Madre de los sacerdotes:

 acepta este título con el que hoy te honramos

 para exaltar tu maternidad

 y contemplar contigo

 el Sacerdocio de tu Hijo unigénito y de tus hijos,

 oh Santa Madre de Dios.

 Madre de Cristo,

 que al Mesías Sacerdote diste un cuerpo de carne

 por la unción del Espíritu Santo

 para salvar a los pobres y contritos de corazón: 

custodia en tu seno y en la Iglesia a los sacerdotes,

 oh Madre del Salvador.

 Madre de la fe,

 que acompañaste al templo al Hijo del hombre,

 en cumplimiento de las promesas

 hechas a nuestros Padres:

 presenta a Dios Padre, para su gloria,

 a los sacerdotes de tu Hijo,

 oh Arca de la Alianza.

 Madre de la Iglesia,

 que con los discípulos en el Cenáculo

 implorabas el Espíritu

 para el nuevo Pueblo y sus Pastores:

 alcanza para el orden de los presbíteros

 la plenitud de los dones,

 oh Reina de los Apóstoles.

 Madre de Jesucristo,

 que estuviste con Él al comienzo de su vida

 y de su misión,

 lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,

 lo acompañaste en la cruz,

 exhausto por el sacrificio único y eterno,

 y tuviste a tu lado a Juan, como hijo tuyo:

 acoge desde el principio

 a los llamados al sacerdocio,

 protégelos en su formación

 y acompaña a tus hijos

 en su vida y en su ministerio,

 oh Madre de los sacerdotes. Amén