Selección de embriones en hospital participado por la Iglesia

 Hospital San Pablo de Barcelona se hacen prácticas contrarias a la ética cristiana

Después de que el Vaticano mostrara su preocupación por la situación de algunos hospitales de Cataluña vinculados a la Iglesia en relación al aborto, algunas voces han alertado sobre otras prácticas contarias a la vida en su estado embrionario en estos centros.

El sacerdote barcelonés que denunció la situación ante la Santa Sede el pasado mes de mayo, Custodio Ballester, afirmó además que en el Hospital San Pablo de Barcelona “también se practica la experimentación genética y la selección de embriones humanos”.

En la cartera de servicios de ese hospital –en cuyo patronato se encuentran a partes iguales el arzobispado y el ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña-, se incluye efectivamente el de “Esterilidad y reproducción asistida”.

Casos públicos

De hecho, especialistas del Hospital San Pablo y de la Fundación Puigvert fueron los que expusieron públicamente en Barcelona el pasado mes de marzo el proceso que siguieron para lograr el nacimiento de un bebé libre de una mutación genética que le predisponía a sufrir cáncer de mama.

Los grandes medios de comunicación españoles se hicieron eco de la noticia dada la novedad de que el sistema público hubiera sufragado los gastos, con la autorización de la Generalitat y de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

Celebraron que el bebé, gestado in vitro en el marco de un proceso preimplantacional, naciera sano el pasado mes de diciembre.

Varios embriones candidatos no resultaron escogidos para desarrollarse y nacer, y otro llegó a implantarse en el útero, junto al elegido para no heredar la enfermedad.

El director del Programa de Reproducción Asistida y Jefe de Ginecología del hospital San Pablo, Joaquim Calaf, explicó entonces que el otro embrión libre de la carga genética seleccionado había sido sometido a técnicas de congelación por decisión de la pareja.

También dijo que los otros portadores del gen iban a ser desechados o entregados a investigación.

Tras someter a la mujer a un tratamiento hormonalde estimulación ovárica, se le extrajeron los óvulos en el quirófano y fueron fecundados con el semen de su marido in vitro.

Después se llevó a cabo la técnica de diagnóstico preimplantacional con el objetivo de seleccionar los embriones libres de los genes hereditarios que predisponen a sufrir la enfermedad.

Otro de los programas que especialistas del Hospital San Pablo y la Fundación Puigvert expusieron públicamente, en junio de 2009 en un congreso en Barcelona, fue el de “ovodonación altruista”.

Este programa trataba de responder “a la necesidad de un grupo importante de nuestras pacientes que necesitan de la recepción de ovocitos donados para cumplir su deseo de maternidad”, indicaron.

Para ello. se seleccionó un primer grupo de pacientes de su consulta de esterilidad y se solicitó “la colaboración de aquellas pacientes de nuestro programa de FIV” que cumplían unos requisitos.

Entre mayo de 2007 y diciembre de 2008, 16 pacientes aceptaron donar de manera altruista algunos ovocitos a condición de que al menos 10 ovocitos maduros fueran para ellas.

“Se beneficiaron 17 receptoras, con una media de 4,5 ± 0.8 ovocitos por receptora –explicaron los expertos-. En todos los ciclos excepto en uno se consiguieron embriones aptos para transferir”.

“Se lograron 8 gestaciones evolutivas más allá de la semana 10 de gestación (47%) y una gestación bioquímica –añadieron-. La tasa de gestación en las donantes fue del 62,5%, con criopreservación de embriones excedentes en 9 de los ciclos”.

Moral católica

Respecto al tratamiento de la infertilidad, la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunas cuestiones de bioética titulada Dignitas personae (1995) indica la necesidad de que las nuevas técnicas médicas respeten, entre otras cosas, el derecho a la vida de cada ser humano desde su concepción.

La Instrucción Donum Vitae puso en evidencia ya en el año 1987 que la fecundación in vitro comporta muy frecuentemente la eliminación voluntaria de embriones.

Ese documento señala que “la inseminación artificial homóloga dentro del matrimonio no se puede admitir, salvo en el caso en que el medio técnico no sustituya al acto conyugal, sino que sea una facilitación y una ayuda para que aquél alcance su finalidad natural”.

A la necesidad de respetar la vida humana desde su concepción, reiterada en los documentos vaticano y en las intervenciones públicas del Papa, introduce matices el Instituto Borja de Bioética, asesor del Hospital San Juan de Dios de Esplugues de Llobregat y cuya sede se encuentra en su mismo recinto.

En un monográfico sobre el embrión humano de su revista Bioètica & Debat publicado en 2009, el Instituto Borja ve difícil considerar individuo al embrión antes de su implantación.

El texto indica que “antes de la implantación, en ningún caso se puede hablar de aborto porque aún no se ha iniciado la gestación”.

Con esta misma premisa, por ejemplo, el capellán del Hospital materno-infanti San Juan de Dios de Esplugues justifica que la Píldora del día después no es abortiva.

El Instituto Borja de Bioética, de la Universidad Ramon Llull y presidido por un padre jesuita, fue amonestado públicamente por los obispos de Cataluña en 2005 por la publicación de su Declaración Hacia una posible despenalización de la eutanasia.

La línea roja

Según elcoordinador del secretariado interdiocesano de pastoral de la salud de la conferencia episcopal tarraconense, Alfons Gea, “la selección de embriones está contra la vida y eso no se puede tolerar”.

“¿Qué se hace con los otros embriones que no llegan a nacer? Sencillamente los matan o los manipulan, y son embriones que están fecundados”, denunció.

Para Gea, la Iglesia puede incidir positivamente en los hospitales con la humanización de la salud, los cuidados paliativos, el final de la vida,… pero hay una línea roja que no se debe traspasar y se refiere al respeto a la vida humana.

“Esta manipulación no se puede admitir, se encuentra en lo que es pasar la línea roja –añadió- y si el hospital no quiere dejar de hacer estas prácticas, la Iglesia debe plantearse la única alternativa de abandonar su responsabilidad directiva allí”.

En la carta de respuesta a las denuncias de Ballester, el Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios afirma ser “consciente del desafío que se presenta sobre todo para los hospitales católicos, pues están llamados a tutelar y defender la vida humana en medio de una cultura de muerte”

Zenit

Yo soy yo, no un juguete.

Portada de Alfa y Omega

¿De quién son mis ojos?

Las familias del futuro -profetizan e incluso celebran algunos- serán mucho más difíciles de dibujar que las normales -tradicionales, dicen-: padres legales (parejas e individuos hetero u homosexuales), donantes de óvulos y espermatozoides, madres-incubadora, medio-hermanos desconocidos… Muchos de los que participan en esta industria que mueve cientos de millones de euros han asumido, a la vez, ser sus víctimas. A los niños, en cambio, se les impone esta situación. Los pocos que no terminan como embriones desechados están empezando a hacer oír sus quejas.

Otros temas destacables: Eutanasia: catálogo de mitos. Los debates sobre la eutanasia suelen basarse en casos extremos, manipulación de sentimientos como la compasión, o el miedo al sufrimiento, y acusaciones infundadas a la Iglesia. Todo ello disfraza la verdadera naturaleza y las implicaciones de los argumentos pro-eutanasia.

El circo proabortista. Dos comisiones paralelas, expertos que tienen en juego intereses económicos, voces silenciadas, políticos que salen dando un portazo de la sala cuando se escucha una opinión diferente de la suya… El debate sobre la posible modificación de la ley del aborto pone en evidencia las tesis proabortistas de PSOE, Izquierda Unida y Grupo Mixto (en manos del BNG), que contrastan con los esfuerzos del PP y los grupos provida para aportar argumentos de peso a las discusiones políticas.

Esto es sólo el principio. La reunión de Washington era precisa, pero ahora debe venir un diagnóstico muy severo para cada país, porque no todos tienen los mismos problemas. Después, llegará el momento de las dolorosas curas, incluso de severas operaciones quirúrgicas -las llamadas reformas estructurales- que, para quienes las acepten, serán salvíficas. Quienes se nieguen a seguir el molesto tratamiento, correrán el riesgo de hundirse.

“La sangre de cordón umbilical ya ha curado a 10.000 personas”, indica Colin McGuckin; las células embrionarias, a nadie

Colin McGuckin se va a Francia para poder trabajar con células madre adultas.

Experto en células madre adultas emigra a Francia por la “obsesión” inglesa con las embrionarias.

Colin McGuckin, profesor de medicina regenerativa de la Universidad de Newcastle ha anunciado que abandona Inglaterra para investigar con células madre adultas en Francia. Asegura que en el Reino Unido no puede trabajar, porque el país está “obsesionado” con las células embrionarias pese a sus nulas aplicaciones médicas hasta el momento y que en Inglaterra se desprecia a las células madre adultas y no se financia su investigación.

“La base de mi vocación es el trabajo con pacientes y ayudar a los pacientes y desgraciadamente no puedo hacerlo en el Reino Unido”, declaró McGuckin al TIMES HIGHER EDUCATION. El profesor y su equipo de diez personas, especializados en la investigación con sangre del cordón umbilical y células adultas, se trasladarán a Francia, a la Universidad de Lyon, donde la financiación y apoyo a las diversas líneas de investigación “están mucho más equilibradas”.

“Francia apoya mucho más las células madre adultas porque saben que son las que ya se están usando en la fase clínica y que son las que más probablemente se usarán”, dijo McGuckin. En cambio, “en el Reino Unido, una enorme cantidad de dinero del gobierno se ha gastado en células embrionarias, sin que se haya tratado ni un solo paciente, en detrimento de las células adultas, que están gravemente infrafinanciadas”, denuncia el investigador.

Incluso cuando hay financiación, las universidades no se esfuerzan por potenciar esta rama de la medicina regenerativa, asegura McGuckin. Él, en la universidad de Newcastle, tuvo que devolver 1.800.000 libras porque la universidad no le podía aportar espacio de laboratorio, y en otra ocasión no pudo recibir 10 millones de libras porque la oficina de negocios de la Universidad “no supo cerrarlo”.

“La sangre del cordón umbilical ya ha curado a unas 10.000 personas, y pese a eso la mayor parte de la financiación británica en células madre va a otros tipos de células, incluyendo enbrionarias, que no se espera que curen a nadie en los próximos 50 años; el valor del dinero público exige que este tema se trate y los pacientes reciban lo que necesitan”, asegura Colin McGuckin.

El caso inverso: Stojkovic, de Newcastle a Valencia, para clonar mejor

Hay que tener en cuenta que la Universidad de Newcastle no sólo pierde investigadores de células adultas como McGuckin; también a los de células embrionarias. En Enero de 2006 dejó de investigar allí el serbio Miodrag Stojkovic, pionero en clonación de embriones (transferencia nuclear) para irse a Valencia, al Centro de Investigación Príncipe Felipe, atraído por la financiación española a la clonación y la investigación que destruye embriones humanos. Ahora es su subdirector. Stojkovic, entusiasta de la clonación de embriones, declaró en un programa de televisión alemán en julio de 2006 (“Menschen bei Maischberger ” ARD; 6/6/2006) que con las células madre habría pacientes parapléjicos caminando en el 2009. Pero no especificó si hablaba de las adultas o de las embrionarias.

Por el momento, Stojkovic no ha curado a nadie con sus embriones ni sus instalaciones en Valencia. Eso no impidió que el 30 de noviembre de 2007 recibiera un premio la “Confederación de Discapacitados Físicos y Orgánicos de la Comunidad Valenciana (Cocemfe-CV)” por sus “importances avances”.

La semana pasada el Reino Unido aprobó una ley de “barra libre con los embriones”, en varios aspectos aún más permisiva que la española y que desprotege masivamente a los seres humanos en su fase de embrión. Pero por otra parte hay en preparación una propuesta del parlamentario David Burrowes que favorecería la donación de cordones umbilicales y la conservación de su sangre.

En el mundo hay unos 300.000 cordones umbilicales conservados en bancos especiales; siete de estos bancos están en España, con unos 28.000 cordones. Según distintos expertos, con 20.000 cordones se tienen los tipos de sangre y células para tratar la inmensa mayoría de los casos. Otras fuentes hablan de que es necesarrio tener 60.000 cordones almacenados (y bien identificados) para cubrir las distintas necesidades. En cualquier caso, los cordones umbilicales ya salvan vidas, y la destrucción de embriones, no.

La Iglesia Escocesa se Moja.

Cardenal Keith Patrick O Brien

La Iglesia escocesa compara la nueva ley británica sobre embriones con las atrocidades nazis

La iglesia Católica de Escocia ha enviado una carta al Primer Ministro, Gordon Brown, criticando la aprobación, por parte del Parlamento Británico, de la ley que permite la creación de embriones híbridos con fines científicos. El cardenal Keith Patrick O’Brien lamenta también que se admita la extracción de células madre adultas a los incapacitados para investigación.

En una carta abierta al Primer Ministro Gordon Brown, el cardenal O’Brien compara la nueva Legislación de Embriología y Fertilización, aprobada la semana pasada por el Parlamento Británico, con las atrocidades nazis. El líder de la Iglesia Católica escocesa asegura que las implicaciones grotescas de la ley son horrendas.

Además, ante el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre, el cardenal Keith Patrick O’Brien ha denunciado la “indiferencia bárbara” hacia los derechos de los niños no nacidos. Interviniendo el pasado sábado en la Conferencia Anual de la Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) en Glasgow (Escocia), el purpurado afirmó que, a pesar de que al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció a nivel mundial un marco de derechos humanos, “la dura realidad es que las nobles palabras de estas declaraciones han venido acompañadas de una indiferencia bárbara hacia los derechos de los concebidos”. El sistema de los derechos humanos, observó, “ha fracasado miserablemente sobre todo a la hora de defender el más básico de estos derechos, el derecho a la vida”. “Fuerzas oscuras han distorsionado las leyes y las conciencias de nuestra nación, y nuestra situación es ahora peor que nunca”, lamentó, recordando que según datos difundidos por los medios en Escocia se realizan 38 abortos cada día. El año pasado hubo 13.703, contra los 13.163 de los doce meses precedentes. A propósito de esto, recordó la cuestión de la Human Fertilisation and Embryology Bill votada el 22 de octubre pasado, y definida por el purpurado como “un monstruoso ataque a los derechos humanos, a la dignidad y a la vida humana”. “No podemos basarnos en la ley para salvarnos de nuestros problemas”, confesó el cardenal O’Brien. “El hecho de que nuestra sociedad se haya precipitado a una cultura de la muerte deriva de haber relegado cada vez más a Dios a los márgenes de nuestra vida y de la conciencia colectiva de nuestras naciones”. Si los ordenamientos aprobados por los parlamentarios se pueden criticar y deplorar, constata, “debemos reconocer también que quienes han sido elegidos por nosotros, en nuestro nombre, en su mayor parte reflejan la sociedad de la que proceden: apoyan el aborto porque la sociedad lo apoya, apoyan la experimentación con embriones porque la sociedad la apoya, y apoyan los tests genéticos y la potencial eliminación de los concebidos porque la sociedad lo hace”.”¡Nuestra lucha, nuestra batalla -la vuestra- debería referirse no sólo a los elegidos, sino también al electorado!”, exclamó. “Las leyes buenas derivan de las buenas sociedades”. Por este motivo, exhortó a una verdadera y propia “conversión de la sociedad”, admitiendo que no es posible “inculcar los valores morales a través de la legislación. Sólo inculcando, implantando un sentido de lo que es justo y lo que es equivocado en todos aquellos que nos encontramos, con la esperanza de que hagan lo mismo”. Apelando a “todas las personas de buena voluntad”, el cardenal exhortó a “considerar cada vez más el papel de la conciencia y su vínculo intrínseco con la verdad”. La Iglesia, ha subrayado, “es una indicación para la conciencia, y no solo para quienes se adhieren a la fe católica, sino para todos los pueblos”. “A través de nuestras elaboradas estructuras políticas y legales y nuestras nobles declaraciones, hemos creído que podríamos construir una sociedad sin Dios”, admitió, revelando que “este proyecto ha fracasado”.”Animo a todos mis parroquianos y a cada uno de vosotros a que examinéis vuestra conciencia e intentéis reconstruir nuestra cultura y despertar la conciencia de todos”. Benedicto XVI, recordó, “ha escrito mucho sobre la importancia de la conciencia, sobre la necesidad de sostenerla con las enseñanzas de la Iglesia, pero también sobre la necesidad de reflexionar sobre ella”. Por ello, debemos promover una vez más la necesidad del recogimiento, de la meditación y de la oración íntima. Esto representará la fuente de fuerza para cada individuo, y juntos podremos transformar nuestra cultura. “Después de 60 años, os exhorto a trabajar para establecer la lucha contra el aborto como verdadera cuestión de derechos humanos -concluyó dirigiéndose a los miembros del SPUC-. Prometo trabajar con vosotros con este fin de cualquier forma posible. Junto con la ayuda de Dios, creo que es una batalla que podemos vencer”.