Defensa de la dignidad humana

“La vida de Eluana no es de segunda categoría”

¿Por qué el Gobierno italiano ha prohibido su desconexión? Lo explica Eugenia Roccella, del Ministerio de Sanidad italiano

La subsecretaria del Ministerio de Sanidad de Italia, Eugenia Roccella

Ningún hospital italiano permitirá que a Eluana Englaro la dejen morir. El Ministerio de Sanidad ha dicho la última palabra en el debate público que se ha generado sobre el lugar en que se ejecutaría finalmente la sentencia. No ha sido el capricho de un solo hospital o de una sola región lo que hasta ahora ha impedido que se llevara a cabo, sino motivaciones profundas y generales, no particulares, que ahora se expresan a través de una acción oficial del Gobierno italiano. Una acción “fuerte” y al mismo tiempo “solidaria”, según la subsecretaria del Ministerio de Sanidad, Eugenia Roccella, una de las personas más satisfechas por esta decisión.

¿Se podría decir que el Ministerio de Sanidad ha dicho la palabra que pone punto final a toda esta polémica?

En primer lugar, debo recordar que ésta es una decisión del Ministerio de Sanidad y de Política Social. Hay, por tanto, un componente social muy fuerte en esta decisión. El caso Eluana se juega principalmente en dos frentes: por una parte está la idea de autodeterminación, que aquí es muy discutible, porque la sentencia presupone una suerte de autodeterminación por indicios. Por otra parte está la limitación del concepto de calidad de vida.

¿En qué sentido?

Es un concepto que sale a relucir: aunque no se afirme explícitamente, emerge claramente por el modo en que se han expresado los medios. Se trata de la idea de que la vida de Eluana y de las personas que viven en su misma situación es una vida de “serie B”, y por tanto no es digna de ser vivida. En particular, parece que no es digna la vida sin autonomía. La idea de una vida que depende implica una rebaja de la calidad. Sin embargo, este concepto es humana y socialmente inaceptable: cualquier relación implica siempre una dependencia, no se puede eliminar la dependencia en la vida humana. Por eso es una concepción peligrosa desde el punto de vista de la solidaridad social.

En términos concretos, ¿qué implica ahora esta decisión?

Es una actuación del Gobierno sobre una materia en la que intervienen el propio Gobierno y las Regiones, que comparten las competencias. Por tanto es una actuación dirigida por el Gobierno y que se dirige a los presidentes regionales, y es una valoración hecha a partir de las normas vigentes, que se interpretan de tal modo que se asegure la igualdad del servicio sanitario nacional en todas las Regiones y estructuras sanitarias, evitando posibles diferencias y situaciones de ambigüedad.

¿Cuáles son las normas vigenes sobre las que se basa esta medida del Gobierno?

Por una parte se tiene en cuenta el pronunciamiento del Comité Nacional de Bioética, y por otra a la nueva Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, cuyo proceso de ratificación ha pasado al Consejo de Ministros. Se trata por tanto de una norma internacional que debemos respetar. Por lo que respecta al primer punto, la opinión del Comité de Bioética dice que a una persona con discapacidad, con problemas de autosufiencia pero no terapéuticos, no se le puede sustraer ninguna atención porque se trata de asistencia básica en cuidados que la mantienen con vida. Precisa también que con esto no se refiere sólo a la hidratación y alimentación, sino a cualquier tipo de asistencia: cubrir a una pesona con discapacidad para que no se quede fría, moverla para evitar la formación de úlceras, etcétera. De modo que si abandono a una persona con discapacidad y le asisto en todo lo que necesita, además de su hidratación y alimentación, pongo en riesgo su vida, y eso no se puede permitir. Ésta es la opinión del Comité Nacional de Bioética, el órgano institucional para los asuntos de materia bioética.

¿Y qué dice la Convención de la ONU?

La Convención de la ONU en su artículo 25 dice que a una persona dependiente no le puede faltar el agua ni el alimento. Es un texto escrito con una intención muy precisa, después del caso de Terri Schiavo, para evitar que se vuelva a repetir. Además, se trata de una convención internacional que tendrá efectos vinculantes para Italia, por lo que es necesario tenerlo en cuenta.

La clínica italiana que iba a atender a Eluana reitera su disposición a dejarla morir.

se ha suspendido “temporalmente” su traslado a este centro

La clínica italiana que iba a atender a Eluana reitera su disposición a dejarla morir

La clínica italiana adonde iba a ser trasladada Eluana Englaro para retirarle la sonda que la mantiene con vida, tras 17 años en coma irreversible, ha confirmado su disposición a hacer la intervención. Sin embargo, se ha suspendido “temporalmente” su traslado desde el hospital de Lecco, localidad próxima a Milán, donde ha pasado los últimos años, hasta la clínica de Udine.

Italia prohíbe a cualquier centro que se interrumpa la alimentación a pacientes en estado vegetativo

Claudio Riccobon, consejero delegado de la clínica privada concertada “Ciudad de Udine”, en el norte de Italia, informó este miércoles de que el centro “espera que los abogados de la familia demuestren que la circular del ministro (de Sanidad), Maurizio Sacconi, no invalida el fallo del Tribunal Supremo”.

El Ministerio de Sanidad italiano prohíbe a cualquier centro médico público o privado que se interrumpa la alimentación a pacientes en estado vegetativo, lo que impide así ejecutar la sentencia que autorizó a retirar la alimentación a Eluana Englaro, de 38 años. Así se lo hizo saber a los centros enviando ayer martes una circular a todas las regiones en la que

El consejero delegado de la clínica asegura que Eluana Englaro, como ha deseado su padre, llegará “muy pronto” a la clínica, que tenía ya todo preparado para retirarle la sonda que la mantiene con vida desde 1992 tras un accidente de tráfico.

Riccobon consideró que la circular del Ministerio llegó con una urgencia “sospechosa”, ya que la estructura sanitaria tenía todo preparado para acoger ya ayer a la mujer. Riccobon explicó que cuando se resuelva el problema legal y Eluana llegue al centro “estará atendida por un equipo formado por unas 15 ó 20 personas que la seguirán las 24 horas”.

Por su parte, los medios de comunicación italianos, Eluana Englaro tenía que haber sido trasladada a la clínica esta madrugada. El abogado de la familia Englaro, Vittorio Angiolini, comunicó ayer tras conocer la circular que “ésta no tiene algún valor legal,
porque la ley no la hacen los ministerios”.

El Tribunal Supremo autorizó el pasado mes al padre de Eluana Englaro tras una larga batalla legal a que retire la sonda alimenticia que mantiene en vida a su hija.

El gobierno italiano prohíbe a los centros médicos desconectar a Eluana.

interrumpir la nutrición e hidratación de las personas en estado vegetativo “no es legal”

El gobierno italiano prohíbe a los centros médicos desconectar a Eluana

El ministerio de Sanidad italiano ha enviado una circular a todas las regiones en la que prohíbe a cualquier centro médico público o privado que se interrumpa la alimentación a pacientes en estado vegetativo, lo que impide así ejecutar la sentencia que autorizó desconectar a Eluana Englaro.

Eluana Englaro

En la circular, el ministro Maurizio Sacconi advierte de que interrumpir la nutrición e hidratación de las personas en estado vegetativo “no es legal” tanto para las estructuras públicas como privadas. Explica que así se especifica en un estudio de 2005 del comité italiano de bioética y en el artículo 25 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas.

La circular se ha interpretado como un intento para detener la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo, que tras una larga batalla legal autorizó hace un mes desconectar la sonda que la mantiene viva.

Hasta ahora, el padre de Eluana Englaro, la mujer de 38 años y en estado vegetativo desde 1992 tras un accidente de tráfico, no ha encontrado ninguna estructura sanitaria que se ofreciese a desconectar la sonda.
Sin embargo, el abogado de la familia Englaro, señaló que la circular “no tiene algún valor legal, porque la ley no la hacen los ministerios“.

Eluana, “Si ella está viva, su vida debe ser salvaguardada”

Eluana Englaro

Monseñor Fisichella: “Si ella está viva, su vida debe ser salvaguardada”

Entrevista a Monseñor Fisichella sobre el caso Eluana

Páginasdigital.es publica la entrevista que Ilsussidiario.net ha realizado a Monseñor Fisichella para profundizar en el debate social y cultural suscitado por el Caso Eluana.

Monseñor Fisichella, el caso de Eluana Englaro lo primero que provoca es una reacción inmediata de carácter puramente humano y emotivo: ¿qué se siente al pensar que una persona puede dejar a otra morir de hambre y sed?

En este caso lo primero que tenemos que mirar es a la propia Eluana. Delante de ella hace falta, sobre todo, respeto, y respeto quiere decir darse cuenta de que junto a nosotros hay otra persona. Y aquí está: una persona, una vida humana. Muchos tal vez no lo saben ni se dan cuenta, pero Eluana está viva; Eluana respira autónomamente; Eluana se duerme por la noche y se despierta por la mañana; Eluana se alimenta mediante una sonda, sí, pero esto no significa que no tenga una vida, irreductible, incomparable a la de un vegetal. Entender esto es sencillo: basta recordar que la propia forma de conocimiento humano pasa, antes incluso que por la inteligencia, por los sentidos. Aquí nos encontramos delante de una chica viva, cuya vida debe ser salvaguardada.

Se habla también, y es justo que así sea, del respeto a los familiares de Eluana.

También frente a la familia debemos mantener en todo caso, sea cual sea nuestra opinión al respecto, un profundo respeto. La heroicidad no se le puede pedir a nadie. Ninguno de nosotros está implicado, como lo están los familiares de Eluana, en una situación como ésta desde hace ya varios años y que evidentemente aporta a la vida de una familia un profundo dolor y un gran sufrimiento a todos los niveles, y eso se debe respetar. Dicho esto, la sentencia judicial tiene sin embargo un peso que va más allá del caso particular. Nuestra toma de posición respecto a la sentencia parte del particular pero sirve para considerar el principio general que aquí se pone en discusión.

El debate sobre estos temas se suele reducir a un enfrentamiento entre valores laicos y valores católicos, ¿es éste el problema?

Yo en ningún momento me he movido, en todo este debate, por consideraciones relativas a la fe. Siempre me he movido, y sigo moviéndome, por consideraciones de orden ético y racional. La ética, por su propia naturaleza, es la búsqueda de los principios fundamentales, que se descubren a la luz de la razón -no a la luz de la fe- y que son el fundamento sobre el que podemos expresar nuestro comportamiento como búsqueda del bien, y por tanto de la felicidad. Le ética es lo que está en la base del juicio de la propia conciencia. Y la ética va en busca del bien. Es inevitable reconocer que en la sentencia lo que se pone en discusión es sencillamente el derecho inalienable de cada uno a la vida. Es más, también la indisponibilidad de la propia vida: los ordenamientos jurídicos, la Constitución, los códigos civil y penal, se han construido todos sobre este principio fundamental que es el principio de la inviolabilidad de la existencia humana y de su necesaria salvaguarda. Esto significa que ninguno de nosotros puede disponer de la vida para la muerte; estamos llamados a vivir, no a morir.

No ha pasado mucho tiempo del caso de Terry Schiavo. Entonces algunos decían: “por suerte, en Italia estamos lejos de una perspectiva así”. Ahora, sin embargo, nos encontramos con esta sentencia. ¿Ha cambiado nuestra sensibilidad sobre esta cuestión, o será la propia sentencia la que genere un cambio de mentalidad?

Una sentencia crea jurisprudencia y de ella nacen inevitablemente comportamientos concretos. Lo mismo sucede cuando se aprueba una ley. No me cansaré de repetirlo: una ley hace cultura. Hecha la ley, pasados 15, 20 ó 30 años, es seguro que generaciones enteras pertenecerán a la cultura que nace de ahí. En nuestro país, por ejemplo, se ha dado una deriva progresiva respecto a los valores fundamentales: la primera deriva fue la de la familia, con la introducción de la ley del divorcio; la segunda deriva ha sido la de la ley de interrupción del embarazo, y podemos tocar con la mano la mentalidad que ha generado; la tercera podría ser la de la eutanasia, y la consecuencia será inevitablemente la pérdida del valor, todavía más, de la vida humana. El riesgo es que dentro de unos años sólo quien sea eficiente podrá pensar en disfrutar de su propia vida, mientras que a los ancianos, enfermos o discapacitados la sociedad tenderá progresivamente a considerarlos inútiles.

Hay además otro dato que no siempre tiene repercusión e los medios: el caso de Eluana es absolutamente excepcional, porque en casi todos los casos similares las familias no sólo quieren continuar con el cuidado sino que piden insistentemente más ayudas para llevarlo a cabo.

El caso de Eluana ha hecho emerger con fuerza no sólo los valores fundamentales, que han entrado en crisis, sino que además ha sacado a la luz que en nuestro país hay entre 3.000 y 4.000 casos similares. Desde el momento en que el caso se da a conocer en la opinión pública debería emerger también la necesidad de generar una profunda solidaridad con estas familias, que se sienten abandonadas. Creo que la solidaridad es un valor civil básico, que está incluso antes que el testimonio de caridad que nosotros los cristianos estamos llamados a dar en virtud de nuestra fe. Es necesaria una cultura de la solidaridad; no se debe dejar solas a las personas afectadas por situaciones como ésta, y las familias sobre todo no pueden quedar abandonadas a su suerte. Porque el suyo no es sólo un problema emotivo, sino también económico. El Estado debe ser tomar en consideración el valor de la vida sosteniendo también a las familias que viven esta dramática situación.

Ahora se plantea el problema de lo que sucederá después de la sentencia. Se habla cada vez más de la exigencia de una ley sobre este tema. ¿Cómo espera que se desarrolle el debate legislativo?

El hecho de que el Tribunal de Casación haya emitido sentencia hace inevitablemente urgente que el Parlamento legisle sobre esta cuestión. La única alternativa sería la de una jurisprudencia nefasta que se podría aplicar en muchos otros casos. No podemos asistir cada vez que esto sucede a situaciones de conflicto social y de profunda injusticia con las personas afectadas. Por eso es necesario y urgente que el Parlamento haga una ley al respecto. Yo espero que pueda ser una ley con el mayor consenso posible. De hecho, no estamos hablando de cuestiones económicas: aquí estamos hablando del valor de la vida y de la dignidad de la vida frente a al muerte. Espero que el Parlamento italiano no quiera apostar a favor de la eutanasia, ni activa ni pasiva, y tampoco por formas que puedan esconderla. Espero que haga una ley que pueda favorecer, promover y defender la vida de las personas. Es inevitable que el Parlamento afronte algunos elementos particulares y que los diputados entren en el debate y hagan una reflexión; pero más allá de esto, espero que se llegue finalmente a una situación que devuelva la serenidad a todo este asunto.

EL VATICANO ASEGURA QUE INTERRUMPIR LA ALIMENTACIÓN ES MATARLA.

La mujer lleva casi 17 años en coma.

EL VATICANO ASEGURA QUE INTERRUMPIR LA ALIMENTACIÓN ES MATARLA.

La justicia italiana aprueba dejar de alimentar a una mujer que lleva 16 años en coma.

El Tribunal Supremo de Italia ha aprobado suspender la alimentación artificial que mantiene con vida a Eluana Englaro, que lleva casi 17 años en estado vegetativo. Esta misma semana, el cardenal y presidente del Consejo Pontificio para la Salud del Vaticano, monseñor Javier Lozano Barragán, había dejado clara la posición del Vaticano con respecto a este caso asegurando que interrumpir la alimentación e hidratación es algo monstruoso y no es otra cosa que matarla.

Eluana Englaro se encuentra en estado vegetativo desde 1992, año en que sufrió un grave accidente de coche a la edad de 19 años. Después de que los médicos confirmaran el estado vegetativo permanente de la joven, su padre pidió la autorización judicial para dejar de suministrarle la hidratación y la alimentación que la mantenían con vida.