Charla: ¿Por qué quiero abortar?

 

CHARLA

Tema: ¿Por qué quiero abortar? 

Desmonta, con argumentos médicos, éticos el aborto.

Miércoles, día 17 de marzo de 2010.
Hora del evento: 17’30h.
Lugar: Centro Social – C/Villajoyosa, 6 – Requena

Impartida por Ana Costa, Médico de Familia y forma parte del grupo de investigación de bioética de la Universidad de Valencia

Provincia:
Valencia

Ciudad:
Requena

Dirección:
C/Villajoyosa, 6

Lugar del evento:
Centro Social.

Cómo llegar:
http://maps.google.es/maps?hl=es&ie=UTF-8&tab=wl

 

La “cultura” de la muerte

Las estrategias principales que la “cultura de la muerte” ha usado para promover el aborto, la anticoncepción y la “educación” sexual hedonista ahora se han intensificado y se extienden a la manipulación de embriones humanos Ya no es solo el aborto, ya sea quirúrgico o el causado por los anticonceptivos abortivos, la única manera silenciosa y escondida en que la “cultura” de la muerte destruye a los seres humanos no nacidos. Lo es también la fecundación in vitro, la clonación y la experimentación con embriones humanos. Por otro lado, está el crimen de la eutanasia. Éste también ocurre en el silencio y a la sombra de las instalaciones médicas, revestido así de una apariencia de legitimidad. Es parte del engaño de la “cultura” de la muerte, de encubrir la destrucción de la vida de un ser humano con una fachada de “piedad”.

Es necesario profundizar en nuestro conocimiento sobre el avance que ha tenido la “cultura” de la muerte durante los últimos meses. Se precisa una reflexión que ahonde en las estrategias y engaños presentes en los nuevos ataques de esta falsa “cultura”. Este texto tiene ese propósito. Se trata de desenmascarar los nuevos “rostros” de la “cultura” de la muerte.

La necesidad de esa reflexión es apremiante, pues mientras más silencioso es el enemigo, más difícil es de combatir. Existe el peligro de que la conciencia, aún la de los buenos, se adormezca ante el sigilo de estas formas de atacar la vida humana, con el consecuente debilitamiento de la acción en defensa de la vida. Ello hay que impedirlo a toda costa.

¿Qué es la “cultura” de la muerte?

El término “cultura” de la muerte se refiere a una mentalidad, a una manera de ver al ser humano y al mundo, que fomenta la destrucción de la vida humana más débil e inocente por parte de los más fuertes y poderosos, de los que tienen voz y voto. El término “cultura” de la muerte fue acuñado por el Papa Juan Pablo II en su Encíclica El Evangelio de la Vida, publicada el 25 de marzo de 1995.

Aunque en realidad la “cultura” de la muerte comenzó cuando, en el umbral mismo de la historia, satanás engañó al hombre y éste, por su propia voluntad, cayó en el pecado, y aunque la “cultura” de la muerte se ha extendido por toda la historia de la humanidad, ha sido en los últimos siglos que esta “cultura” de la muerte ha asumido unas características sin precedentes. “…Estamos frente a una realidad más amplia, que se puede considerar como una verdadera y auténtica estructura de pecado, caracterizada por la difusión de una cultura contraria a la solidaridad, que en muchos casos se configura como verdadera ‘cultura de muerte'” (El Evangelio de la Vida, núm. 12.).

¿Y qué es lo nuevo de esta “cultura” de la muerte? El Papa responde diciendo: “Con las nuevas perspectivas abiertas por el progreso científico y tecnológico surgen nuevas formas de agresión contra la dignidad del ser humano, a la vez que se va delineando y consolidando una nueva situación cultural, que confiere a los atentados contra la vida un aspecto inédito y –podría decirse– aún más inicuo ocasionando ulteriores y graves preocupaciones: amplios sectores de la opinión pública justifican algunos atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual, y sobre este presupuesto pretenden no sólo la impunidad, sino incluso la autorización por parte del Estado, con el fin de practicarlos con absoluta libertad y además con la intervención gratuita de las estructuras sanitarias” (El Evangelio de la Vida, núm. 4).

El Papa aquí nos dice que la nueva forma que ha asumido la “cultura” de la muerte es inédita (es decir, nueva, no tiene precedentes en la historia) y aún más inicua (es decir, peor que antes). Ello se debe, explica el Santo Padre, a que el progreso científico y tecnológico de los últimos tiempos, que por una parte es una bendición de Dios por todo el bien que hace, por otra, sin embargo, en manos de gente mala, ha sido utilizado para hacer el mal y para hacerlo a gran escala, como nunca antes.

Pero ello no es lo peor. Juan Pablo II explica que lo inédito, lo nuevo, de esta “cultura” de la muerte, es el hecho de que gran parte de la sociedad la justifica en nombre de una falsa libertad individual y que incluso ha logrado, en muchos países, que el gobierno la legalice y que un gran sector de la comunidad médica la practique.

El aborto, la eutanasia y la manipulación de embriones son los ejemplos más tristes de esta situación que describe el Papa. Ya no se trata principalmente de una matanza de seres inocentes por medio de guerras y atropellos bélicos, sino de una silenciosa y sutil, pero más aún nefasta destrucción de la vida humana, que cuenta incluso con la aprobación de un gran sector de la sociedad, con el amparo de la ley y que es perpetrada precisamente por algunos de aquellos que se supone sean los primeros defensores de la vida: los médicos y otros profesionales de la salud.

Eugenesia y “cultura” de la muerte

Decíamos que la “cultura” de la muerte se caracteriza por formas de atacar la vida humana inocente e indefensa por parte de los fuertes y poderosos. Ello nos lleva precisamente a una de las características fundamentales de la mentalidad de la “cultura” de la muerte: la eugenesia.

La eugenesia es la reproducción planificada y sistemática de los seres humanos de forma tal que se reproduzcan los que son “superiores” y que no se reproduzcan o que se eliminen los “inferiores”. Esta definición de eugenesia es la que se desprende del pensamiento y del activismo de sus proponentes, que en breves momentos examinaremos. Pero antes de entrar en ello quiero señalar un par de cosas que me parecen muy importantes:

La primera es bien sencilla y evidente. Es el hecho de que la definición de superioridad e inferioridad de la eugenesia queda en manos de los que precisamente fomentan esta “cultura” de la muerte. En mi opinión, en el año 1922, tuvo lugar un hecho importantísimo que contribuyó sobremanera a la formación de la actual “cultura” de la muerte. Lamentablemente, pienso que a este hecho no se le ha dado la debida importancia. Me refiero a la publicación, en Alemania, del libro titulado Die Freigabe der Vernichtung Lebensumwertern Lebens (“La exoneración de la destrucción de la vida carente de valor”), del psiquiatra Alfred Hoche y del jurista Karl Binding. La idea de que existen personas cuyas vidas “carecen de valor” -por causa de enfermedad, limitaciones físicas o mentales, sufrimiento, vejez, etc.- influyó en los programas eutanásicos y de eliminación de los judíos y de otras personas por parte de los nazis.

Obsérvese que hemos dicho que la idea de que la vida de algunos seres humanos carece de valor influyó en los programas de los nazis y no al revés. Las ideas tienen consecuencias. Y las malas ideas tienen consecuencias funestísimas. Estos intelectuales alemanes, personas en posiciones de poder, definieron quiénes merecían vivir y quiénes no. Luego, otros se encargaron de llevar su diabólica mentalidad a la práctica. Lo mismo está sucediendo hoy.

La segunda cosa que quiero señalar es que la mentalidad eugenésica no es simplemente una idea más en el arsenal de la “cultura” de la muerte. Por el contrario, la eugenesia engloba esta “cultura”. Es una de sus motivaciones principales, la otra es el hedonismo, es decir, el culto al placer. La tentación del diablo que ocasionó el pecado original fue la famosa frase de la serpiente a Adán y Eva: “¡Seréis como dioses!” (Génesis 3:5). Y la manera más poderosa de ser como dioses, es decir, de dominar a los demás, es controlando la fuente de la vida y por supuesto, la muerte.
Margaret Sanger, la fundadora de Paternidad Planificada, la filial en Estados Unidos de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), la organización que más promueve el aborto en todo el mundo, dijo lo siguiente: “Más hijos para los capacitados; menos hijos para los incapacitados, ésa es la esencia del control de la natalidad” (The Birth Control Review, mayo de 1919).

Muchas veces nosotros los provida hemos denunciado las falsedades del control demográfico. Hemos refutado el mito de la “sobrepoblación”. Hemos alertado sobre la mentalidad imperialista presente en los programas controlistas que el primer mundo le quiere imponer a América Latina a base de condicionamientos y presiones económicas. Pero no podemos olvidar que en la base de todo ello hay una mentalidad eugenésica, que es una mentalidad de dominación, del ejercicio absoluto del poder sobre los débiles, inocentes e indefensos. Es la mentalidad provocada por el pecado de querer ser como dioses, del pecado de la soberbia, el padre de todos los pecados.

Breve resumen histórico de la “cultura” de la muerte

Se pudiera decir que la “cultura” moderna de la muerte comenzó a finales del siglo XVIII con la publicación del libro Essay on the Principle of Population (“Ensayo sobre el principio de la población”) de Thomas Robert Malthus (Jacqueline Kasun, The War Against Population. The Economics and Ideology of Population Control, San Francisco: Ignatius Press, 1988, p. 26). En esa obra, el autor, profesor de economía política, sostuvo la errónea teoría de que había que controlar el crecimiento de la población, especialmente de “las clases inferiores de la sociedad”, ya que el mismo era mayor que la producción de los alimentos. Malthus creía que si se les negaba a los pobres la ayuda económica, tanto pública como privada, éstos “se darían cuenta” de las “ventajas” de limitar sus familias de acuerdo con sus ingresos (Ibíd., 157). Aquí, evidentemente vemos la mentalidad eugenésica, que luego repercutió en la Alemania Nazi y en Margaret Sanger.

De hecho, Margaret Sanger, cuya nefasta influencia se dejó sentir en la primera mitad del siglo XX, publicó, precisamente en 1922, un libro titulado The Pivot of Civilization (“El pívot de la civilización”), por medio del cual divulgó las ideas eugenésicas. El siguiente pasaje de este libro revela con toda claridad el carácter eugenésico de la ideología de Sanger y constituye un eco perfecto del pensamiento de Malthus: “La caridad organizada es el síntoma más seguro de que nuestra sociedad ha criado y continúa criando, perpetuando y aumentando cada vez más el número de defectuosos, delincuentes y dependientes. La atención que se les da a las mujeres pobres es la filantropía más dañina e insidiosa. El crecimiento de la clase obrera debería ser regulado, puesto que son imbéciles benignos, que estimulan a los elementos defectuosos y enfermos de la humanidad para que sean más irresponsables, se extiendan y se reproduzcan. Debemos eliminar los yerbajos humanos, aislar a los idiotas, los desajustados y los que no sirven, y esterilizar a la raza genéticamente inferior” (The Pivot of Civilization, New York: Brentano’s, 1922, p. 108).

Lógicamente la eugenesia de Sanger la llevó al racismo. La siguiente cita lo demuestra fehacientemente: “No queremos que nadie se entere de que queremos eliminar a la población negra y el ministro religioso es el hombre que puede aclarar esa idea, si alguna vez se le ocurre al más rebelde de sus miembros” (citado en Madeline Gray, Margaret Sanger: A Biography, Nueva York: Marek, 1979, 326).

Lo peor de todo es que esta mentalidad eugenésica condujo a Sanger a apoyar la eliminación de aquellas vidas humanas consideradas un “estorbo”. Las siguientes palabras de Sanger, tomadas de otra obra suya, son terribles y demuestran la patética conclusión a la que lleva la eugenesia: “Lo más misericordioso que una familia numerosa puede hacer con uno de sus miembros más pequeños es matarlo” (Women and the New Race Nueva York: Brentano’s, 1920. Reimpr. : Geo. W. Halter, 1928, p. 67).

En 1916, en la Ciudad de Nueva York, Sanger fundó la primera clínica para el control de la natalidad, precisamente para llevar a la práctica sus ideas eugenésicas. También fundó la Liga para el Control de la Natalidad y la Revista para el Control de la Natalidad (Birth Control Review). Varios promotores de la eugenesia, de la “supremacía blanca” y de ideas nazistas escribieron artículos en su revista (George Grant, Grand Illusions. The Legacy of Planned Parenthood, 3ra edición, Higland Books, 1998, p. 39).

Sin embargo, con el correr del tiempo el mundo se enteraría de los horrores del nazismo. Sanger había estado vinculada al movimiento eugenésico y había fomentado la anticoncepción, la esterilización y el aborto. Tenía problemas con la ley, que en aquel entonces prohibía estas cosas. Entonces le cambió el nombre a su organización. En 1942, surgió Planned Parenthood Federation of America –Paternidad Planificada de Estados Unidos (Ibíd., 75-76). Pronto surgieron filiales en otros países y en 1952 los líderes de estas filiales fundaron la IPPF (IPPF/WHR, “The First Forty Years,” Forum, vol. 10, junio de 1994, p. 36-41). Hoy en día la IPPF cuenta con asociaciones miembros en casi todos los países, incluyendo los de América Hispana, en México, su filial se llama MEXFAM.

He aquí, pues, un resumen de la “cultura” de la muerte y de uno de sus ejes: la eugenesia. A continuación veremos cómo esta mentalidad asume formas y estrategias concretas en algunos de los principales ataques contra la vida que pasaremos a examinar.

Reproducción sin sexualidad y manipulación de embriones

Hemos dicho que la eugenesia es una mentalidad que propicia la dominación de las fuentes de la vida. Dios nos creó a imagen y semejanza suya y nos mandó llenar la tierra y dominarla (cf. Génesis 1:27-28). Pero, por efecto del pecado, ese dominio legítimo de la naturaleza se convirtió en dominación desmedida, no sólo de la naturaleza, sino de la propia persona humana y de su capacidad procreadora.

Ello se manifiesta de forma patente en las técnicas de fecundación in vitro (FIVET). La FIVET consiste en la obtención de óvulos y espermatozoides que luego se colocan en una caja de Petri, que es un medio de cultivo, para que la concepción ocurra in vitro, es decir, en el laboratorio, fuera de la madre.

De esta forma se esquiva el acto conyugal y se busca la procreación fuera de él. La Iglesia enseña que para que una técnica de reproducción asistida sea legítima tiene que constituir una ayuda, no una sustitución, del acto conyugal. La FIVET es evidentemente una sustitución del acto conyugal. Para más información, véase el documento que la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó en 1987 y que se titula “Instrucción Donum vitae sobre el respeto de la vida naciente y la dignidad de la procreación”.

Pero la inmoralidad de la FIVET no sólo estriba en ser una sustitución del acto conyugal, sino que también consiste en el homicidio de seres humanos inocentes, ya que se presta para la destrucción de innumerables embriones humanos. La eficacia de la FIVET en producir nacimientos vivos es tan baja, que los especialistas en estas técnicas intentan fecundar y transferir a la madre de 4 a 6 embriones a la vez con el objeto de producir un nacimiento vivo. Pero evidentemente aquí estamos frente a la destrucción de varios seres humanos para que nazca uno. Los embriones de “baja calidad” son desechados o simplemente no sobreviven.

Eso no es todo. La FIVET se utiliza también para producir embriones para luego experimentar con ellos. El presunto objeto de ello es descubrir las causas de las enfermedades hereditarias y procurar su cura.

Pero esto constituye una falta de respeto a la vida de un ser humano pequeñito e indefenso. Tenemos que darnos cuenta de que no se debe nunca utilizar a unos seres humanos para curar a otros. Cada ser humano es un fin en sí mismo, es decir, un valor absoluto en sí mismo, y no un mero medio o instrumento para beneficio de otros. De lo contrario estaremos rebajando al ser humano a la categoría de cosa, en vez de reconocerlo como persona.

Estamos aquí ante el enfrentamiento entre una falsa “ética” de la “calidad” de la vida humana y una verdadera ética de la dignidad de la vida humana. La “ética” de la “calidad” de la vida humana propone que los seres humanos valen tanto en cuanto su vida tenga “calidad”. Esa “calidad” se mide en términos de utilidad. Si esa persona es útil para otros o es “deseada” por esos otros, entonces, y sólo entonces, tiene valor. Evidentemente esta “ética” aberrante coincide plenamente con la eugenesia y es la base que justifica todo tipo de atropellos de los fuertes contra los débiles: aborto, control demográfico, manipulación de embriones, eutanasia, etc.

La ética de la dignidad de la vida humana proclama en cambio que toda persona humana tiene un valor, o mejor dicho, es un valor intrínseco y absoluto, es decir, que la persona humana vale por el mero hecho de ser persona, y no por la posesión de ciertas cualidades: salud, dinero, posición social, edad, etc. La persona humana posee ese valor por la presencia en ella del alma inmortal, cuya existencia es demostrable por la razón, sin ayuda de la fe. Aunque, claro, la fe nos ayuda a esclarecer con más fuerza todavía la dignidad de toda persona humana. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios (cf. Génesis 1:27) y redimidos por Cristo (cf. Juan 3:16).

No es que la calidad de la vida humana no sea importante. Claro que lo es. Pero la calidad de la vida humana no puede erigirse como el fundamento del valor de la vida humana. Una vez que hemos afirmado el valor o dignidad intrínseca de toda vida humana como el fundamento de la moral, entonces podemos abordar, con equilibrio y sensatez, el tema de la calidad de la vida humana.

La FIVET también se presta para una especie de manipulación de embriones que se llama clonación. El documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Donum vitae, que cité hace unos momentos, se refiere a la clonación y otras manipulaciones embrionarias en los siguientes términos:

“Las técnicas de fecundación in vitro pueden hacer posibles otras formas de manipulación biológica o genética de embriones humanos, como son: los intentos y proyectos de fecundación entre gametos humanos y animales y la gestación de embriones humanos en útero de animales; y la hipótesis y el proyecto de construcción de úteros artificiales para el embrión humano. Estos procedimientos son contrarios a la dignidad del ser humano propia del embrión y, al mismo tiempo, lesionan el derecho de la persona a ser concebida y a nacer en el matrimonio y del matrimonio. También los intentos y las hipótesis de obtener un ser humano sin conexión alguna con la sexualidad mediante ‘fisión gemelar’, clonación, partenogénesis, deben ser considerados contrarios a la moral en cuanto que están en contraste con la dignidad tanto de la procreación humana como de la unión conyugal.

“La misma congelación de embriones, aunque se realice para mantener en vida al embrión -crioconservación-, constituye una ofensa al respeto debido a los seres humanos, por cuanto les expone a graves riesgos de muerte o de daño a la integridad física, les priva al menos temporalmente de la acogida y de la gestación materna y les pone en una situación susceptible de nuevas lesiones y manipulaciones.

“Algunos intentos de intervenir sobre el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo o a otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad. No pueden justificarse de modo alguno a causa de posibles consecuencias beneficiosas para la humanidad futura. Cada persona merece respeto por sí misma: en esto consiste la dignidad y el derecho del ser humano desde su inicio” (Donum vitae, Parte I, no. 6).

En el caso de la clonación, ésta “se efectúa tomando un óvulo, sacándole su núcleo y reemplazándolo con un núcleo de una célula somática, es decir, con un núcleo que contiene 23 pares de cromosomas. La célula resultante de la primera etapa de un clon es un cigoto. Como se puede ver, la clonación evita la reproducción sexual e inyecta directamente un núcleo somático dentro del óvulo, sin necesidad del espermatozoide” (Padre Alfred Cioffi, “Clonación humana: ¿reproductiva o terapéutica?”, Boletín Electrónico de VHI, 26 de marzo del 2002, vol. 5, no. 15).

La estrategia que utilizan los que promueven la clonación consiste primeramente en disfrazarla con un manto de bondad, diciendo que es para curar enfermedades, como el Alzheimer.. Más concretamente, están utilizando la estrategia de establecer, como si fuese verdadera, una falsa distinción moral entre la clonación llamada “reproductiva” y la clonación llamada “terapéutica”. A continuación voy a citar varios párrafos de un artículo que se publicó en el número del 26 de marzo del 2002 del Boletín Electrónico de VHI, disponible en elportal. Su autor es el Padre Alfred Cioffi, doctor en teología moral, especialista en bioética y que actualmente está realizando estudios doctorales en genética en Boston:

“Actualmente, algunos científicos y políticos están tratando de establecer una distinción entre la clonación ‘reproductiva’ y la clonación ‘terapéutica’. En la clonación reproductiva, el cigoto se implanta en la matriz de la mujer y le permiten desarrollarse a través de todo el embarazo, dando como resultado el nacimiento de un bebé. En la clonación terapéutica, el cigoto se mantiene en una cajita de Petri, en el laboratorio, y sólo se le permite crecer hasta la etapa de la blástula (de una a dos semanas), y después es desmembrado para obtener sus células madres (stem cells).

“La distinción entre estos dos tipos de clonación es una distinción biotécnica, pero no moral. Ambas son una crasa manipulación de la dignidad intrínseca de todo ser humano. La Iglesia Católica se opone vigorosamente a ambos tipos de clonación, aunque de cierta forma la clonación terapéutica es aún más cruenta, ya que en ella se crea una vida humana sólo para destruirla y sacarle sus células madres.

“La gran mayoría de la gente se opone a la clonación reproductiva, ya que es tan repulsiva, pues le niega al niño un padre, y convierie a la madre en su hermana gemela. Sin embargo, algunas personas están cayendo en la trampa de pensar que la clonación terapéutica sí es buena, porque ayudaría a curar enfermedades. Pero el error de este argumento reside en que el embrión humano es destruido para obtener sus células madres. Nunca se debe permitir la matanza de seres humanos inocentes, aún cuando fuera por una noble causa, como la de tratar de curar graves enfermedades.”

El Padre Cioffi señala en su artículo que, aparte de la gravedad de la clonación, su uso es innecesario, pues existen otras alternativas que sí son aceptables, desde el punto de vista moral, para ayudar en la búsqueda de la cura de ciertas enfermedades. “Afortunadamente, Dios nos ha provisto de alternativas a la clonación humana y a la investigación de células madres embrionarias. Las células madres que se obtienen de tejidos adultos, e incluso del cordón umbilical o de la placenta, tienen el potencial de suministrar tejido nuevo para el uso terapéutico, sin la destrucción de vida humana. La Iglesia Católica no se opone a este tipo de investigación, siempre y cuando se haya obtenido el consentimiento apropiado.”

Vemos así cómo la fe y la ciencia no se contradicen. Ambas son dones de Dios que tenemos que desarrollar correctamente. Cuando algunos científicos se dejan llevar por intereses creados, entonces utilizan la ciencia no para beneficio del ser humano, sino en contra de su dignidad. He ahí el mal uso de la tecnología. Observemos que la maldad de estas técnicas no radica en el hecho de que son artificiales (¡hay muchas cosas artificiales que son buenas!), sino en el hecho de que son utilizadas en contra de la dignidad humana.

Precisamente otro engaño de los que promueven la clonación es la de hacerle creer a la gente de que los que se oponen a ella son “religiosos fundamentalistas” enemigos del “progreso científico” y que los que están a favor son “avanzados”. Los medios de comunicación seculares han sido cómplices de esta mentira.

La “anticoncepción de emergencia”, aborto disfrazado de anticoncepción

Precisamente MEXFAM, la filial de la IPPF en México, es una de las organizaciones que más promueve esta forma de aborto en el mundo hispano. Para este tema, del cual sólo presentaré a continuación un resumen, quisiera remitirles a la información que Vida Humana Internacional tiene en su página web e impresa, especialmente el artículo “La ‘anticoncepción de emergencia’: nuevo engaño del movimiento antivida”.

La “anticoncepción de emergencia” (AE) se refiere al uso de píldoras anticonceptivas o del dispositivo intrauterino cierto tiempo después de un acto sexual, en el que no se usaron anticonceptivos, con el objeto de impedir el embarazo. Pero en realidad el uso de estos anticonceptivos, en caso de que haya habido una concepción, produce un aborto, por cuanto actúan impidiendo la implantación del óvulo fecundado, es decir, del nuevo ser humano, en el útero de su madre.

Los que promueven la AE niegan que ésta sea abortiva. La razón de ello es que este método se promueve mucho en los países donde el aborto no es legal, como en la mayoría de los países de América Hispana. En Estados Unidos y en otros países donde el aborto sí es legal, la AE se promueve porque la idea del aborto sigue siendo repugnante para mucha gente.

¿Cómo es entonces que las organizaciones de la “cultura” de la muerte engañan a la gente en relación con la AE? Organizaciones como la IPPF, la ONU y otras alegan que la AE no es abortiva porque, según ellas, el embarazo no comienza sino hasta la implantación. Como el aborto es la interrupción del embarazo que resulta en la muerte del feto y como la AE actúa antes de la implantación, estas organizaciones dicen que ello no es aborto, sino sólo anticoncepción.

Dejando de lado el tema de que la anticoncepción es gravemente inmoral y dañina para la mujer, estamos aquí frente a otro engaño del movimiento antivida. Se trata de una manipulación de las palabras para cambiar la percepción de la realidad. Se llame o no aborto, el impedir que un ser humano se implante en el útero y luego sea expulsado de él, no es otra cosa que matarlo. Es un hecho incontrovertible, atestiguado en todos los principales diccionarios de medicina de la actualidad que la vida del ser humano comienza en la concepción, no en la implantación. En el artículo que ya señalamos, tenemos un listado parcial de estos diccionarios médicos, así como abundantes citas de expertos en farmacología y en embriología que afirman lo mismo. Estos expertos también afirman que la palabra “aborto” es el término adecuado para referirse a toda acción realizada desde la concepción hasta el término del embarazo que cause la destrucción del embrión o del feto.

La eutanasia, los que matan en nombre de la “piedad”

Finalmente, terminaré esta exposición con unas breves palabras sobre la eutanasia. No pretendo cubrir aquí este vasto tema. Me limito sólo a algunas observaciones importantes. Para más información los remito a los artículos que hay en el portal de VHI.

Primero que todo quisiera señalar que el principal y más reciente documento de la Iglesia sobre este tema es la Declaración sobre la eutanasia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicada el 5 de mayo de 1980. Lo tenemos en la página web de VHI en la sección de documentos de la Iglesia. Este documento tiene un valor no sólo específicamente cristiano, sino también humano, porque sus argumentos apelan a la razón y a la ciencia. Demuestra una vez más que, siendo Dios el autor de la fe y de la razón, no puede haber verdadera contradicción entre ambas.

El documento define la eutanasia como cualquier acción que de suyo o en la intención cause la muerte con el objeto de presuntamente eliminar los últimos sufrimientos. Por consiguiente, la eutanasia es matar directamente, es un homicidio, un crimen. Nunca está justificada. Lo que especifica este tipo de homicidios es que se realiza para eliminar los sufrimientos del paciente. Por ello es que se le ha llamado eufemísticamente “muerte por piedad”.

No debemos dejarnos engañar tampoco por términos como “eutanasia pasiva” o “activa”, etc. Estos términos son válidos en cuanto denotan las distintas maneras en que este crimen se comete. Pero la calificación moral del acto en sí es la misma: es un crimen contra la humanidad. El “suicidio asistido” es un tipo de eutanasia y está claramente descrito y condenado en el documento que ya señalé, si bien no con ese término.

La eutanasia es una amenaza creciente en países como Holanda y Estados Unidos. En este último, el “suicidio asistido” ha sido aprobado desde hace algunos años en el Estado de Oregon. No nos extraña que en ese Estado, como en Holanda, desde que este crimen fue aprobado, los casos de “suicidio asistido” han aumentado considerablemente. Con la eutanasia ocurre lo mismo que con el aborto: una vez que se legaliza, aumenta paulatinamente hasta convertirse en una especie de epidemia.

El argumento en la base de la ideología a favor de la eutanasia es el mismo que en el del aborto: “Yo soy dueño de mi cuerpo”. Pero en el caso de la eutanasia, este argumento cobra más fuerza, porque en este caso no hay un ser dentro de otro, como es el caso de una mujer embarazada, sino que se trata de una sola persona que quiere matarse o que la maten, para evitarse los sufrimientos. ¿Cómo se contesta este argumento?

La respuesta a este argumento es la misma que dimos al principio: la dignidad intrínseca y absoluta de toda persona humana. La dignidad humana nunca se pierde, ni por enfermedad, ni por pobreza, ni por nada. Ahora bien, como cada persona tiene esa dignidad, ese valor no debe destruirse, porque lo que vale no se destruye.

El argumento en favor de la eutanasia que dice que una persona tiene el “derecho” a matarse (o a pedir que la maten), porque ella es la que lo ha decidido, es un argumento circular y por tanto falaz. El argumento está diciendo que algo se puede hacer porque la persona que lo quiere hacer decide que quiere hacerlo. Pero ello es lo mismo que decir que una acción es buena porque yo decido que es buena. En otras palabras, la voluntad de la persona se ha convertido en la fuente de lo que está bien y de lo que está mal. Este argumento es el mismo que el diablo (simbolizado por la serpiente) le presentó a Adán y a Eva: “¡Seréis como dioses!” El ser humano se convierte en el arbitro del bien y del mal.

La falsa “solución” de la eutanasia no es como la pintan sus promotores. Para ellos es un asunto que concierne únicamente a la decisión del paciente o a los que deciden por él, en caso de incompetencia mental. Pero un paciente terminal en la mayoría de los casos está tan afectado psicológicamente que su petición de muerte es en realidad una petición de ayuda. Sin embargo, los que lo rodean, cuando están a favor de la eutanasia, no están en realidad queriéndole ayudar en su sufrimiento, sino que quieren eliminar al paciente para eliminar el sufrimiento de ellos. Quieren quitarse la “carga” de encima. Una vez más vemos cómo la falsa “ética” de la “calidad” de la vida humana, tan a fin a la eugenesia, se hace presente, esta vez al final de la vida.

La respuesta provida sigue siendo la misma: la dignidad intrínseca de toda persona humana, no importa cuán enferma esté o cuán “improductiva” sea. Si de verdad amamos a nuestro prójimo, lo cuidaremos y mitigaremos sus dolores hasta que la muerte le llegue. Nos solidarizaremos con él y no permitiremos que la desesperación le embargue.

La medicina moderna ha desarrollado fármacos y tratamientos (incluyendo los psiquiátricos) para el dolor, llamados en su conjunto, medicina paliativa, que permiten aliviar y reconfortar al paciente. El enfermo entonces recobra la serenidad y está más preparado para enfrentarse con esperanza al final de su vida. La medicina paliativa se utiliza en el movimiento de los hospicicios. Cuando los hospicios funcionan como es debido, constituyen una auténtica alternativa provida a la eutanasia.

Los promotores de la eutanasia astutamente plantean un cuadro de dos extremos: o le aplicamos la eutanasia al enfermo o sufrirá irremediablemente hasta que muera. En este contexto, y muchas veces a propósito, acusan a las personas provida de querer prolongar la vida del paciente por todos los medios posibles. Entonces se proclaman a ellos mismos como los “compasivos”, que vienen a ofrecer la eutanasia para que el enfermo “no sufra más”. En realidad vienen a eliminar el dolor por medio de la eliminación del doliente, así como los controlistas vienen a eliminar la pobreza eliminando a los pobres.

Pero los provida no caemos en ninguno de esos dos extremos. La Iglesia y la recta razón nos enseñan que no estamos obligados a utilizar medios que son inútiles para conservar la vida del paciente o que constituyen sufrimientos graves que son mayores que los beneficios. No siempre es fácil determinar cuándo se están utilizando esos medios, llamados desproporcionados. Pero con la ayuda de Dios y de la ciencia médica que Él nos ha dado lo podemos lograr. Siempre estamos obligados a utilizar los medios normales para conservar la vida, intentar curar al paciente o, si no se puede, al menos mantenerlo alimentado (por medios artificiales o naturales), limpio y confortable. De manera que hay una vía media entre los dos extremos de la eutanasia y del encarnizamiento terapéutico (el uso de medios desproporcionados).

Y para terminar, quisiera reproducirles el siguiente testimonio de Magaly Llaguno, directora ejecutiva de la organización Vida Humana Internacional. Estoy seguro de que las palabras de esta valiente y experimentada defensora de la vida les conmoverá a todos:

“Como enferma de cáncer que soy, quiero hablarles de mis experiencias. A juzgar por mis propios sentimientos y los de otros enfermos con quienes he tenido contacto, puedo decirles que la depresión es algo muy común entre las personas gravemente enfermas. Inclusive, mucha de la quimioterapia que recibimos los enfermos de cáncer causa depresión. Sin embargo, los que tenemos enfermedades terminales no necesitamos que alguien nos “ayude” a cometer suicidio – lo cual por cierto implica el que la persona que nos “ayude” a suicidarnos cometa un asesinato. Esta es una propuesta cruel, inhumana y simplista. Si a un enfermo le planteen esta falsa solución él o ella comenzará a sentir que le consideran una pesada carga para sus familiares y para la sociedad. Inclusive, si la idea del suicidio no ha pasado por su mente anteriormente, quizás sí se le ocurra ahora y se sienta obligado a morir porque le consideran una carga. Puesto que todos necesitamos una actitud positiva para que nuestro sistema inmunológico funcione bien y para que nuestro cuerpo sane o al menos la salud mejore, una actitud negativa y promuerte en los que nos rodean, sólo nos hará daño.

“Hay evidencias científicas de que el amor y el apoyo de los demás ayudan a lograr la sanación. Los estudios realizados muestran grandes diferencias con respecto al tiempo que sobreviven las personas gravemente enfermas que reciben amor y apoyo, y las que no los reciben. Uno de los estudios, realizado en la Universidad de Tejas, les preguntó a los pacientes si participaban regularmente en un grupo de apoyo, como por ejemplo asistiendo a una iglesia, y si esa participación les proporcionaba fuerzas y consuelo. Seis meses después del tratamiento, los que contestaron que no a ambas preguntas tuvieron siete veces más probabilidades de morir que los otros (Cancer Recovery Today, boletín de la organización Cancer Recovery Foundation of America) .

“Otro estudio de la Universidad de Los Angeles (UCLA) realizado con grupos de apoyo, investigó a personas a quienes se les practicó una cirugía debido al cáncer melanoma. Después de dicha cirugía algunas de las personas participaron en grupos de apoyo por sólo seis semanas, mientras el resto simplemente se fue a su casa. Cinco años después los investigadores encontraron que entre los que no participaron en ningún grupo de apoyo hubo tres veces más muertes y dos veces más metástasis que entre los que lo hicieron (Ibíd.). Verdaderamente, el amor y el apoyo de otras personas constituyen una necesidad básica para los enfermos. El no obtenerlos es dañino; cuánto más dañino será el ofrecerle a una persona enferma la eutanasia o el suicidio asistido. Los enfermos necesitamos una verdadera compasión, no la falsa compasión que ofrecen los promotores de la eutanasia y el suicidio asistido.

“Necesitamos alguien que nos escuche, que nos dirija una palabra de apoyo; pero más que nada, necesitamos el amor y la compasión de los que nos rodean. Cuando no hay familiares ni amistades que puedan llenar esas necesidades, deben hacerlo los profesionales de la medicina. ¡Los médicos y las enfermeras se entrenan para curar a los pacientes, no para matarlos o ayudarlos a suicidarse! Si ocurre lo contrario, habremos vuelto a los crueles tiempos paganos en que los pacientes no sabían si el doctor les visitaba para curarles o para matarles mediante la eutanasia. También necesitamos médicos que estén bien informados sobre los múltiples fármacos paliativos que están disponibles para aliviar el dolor, los cuales tienen la capacidad de eliminar casi todo el sufrimiento físico.

“En lo que concierne a enfrentar el dolor y la muerte, los enfermos graves tenemos el recurso a la oración, la mayor fuente de fortaleza y consolación que existe. Es precisamente esa fortaleza que recibimos de Dios en la oración, lo que nos permite soportarlo todo y aceptar Su Santa Voluntad, sea cual sea.”

Adolfo J. Castañeda (VHI)

La Conferencia Episcopal Española presenta campaña ¡Es mi vida!… Está en tus manos

La Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha una campaña de comunicación a favor del derecho a la vida de los que va a nacer, con motivo de la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo 25 de marzo. La campaña, que este año lleva por lema: ¡Es mi vida!… Está en tus manos, tiene como objetivos principales seguir dando voz a los que van a nacer para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentran en dificultados.

 

Desde el 15 al 30 de marzo, se podrán ver los anuncios en 1300 vallas publicitarias de 37 ciudades españoles. Además, ya se han comenzado a distribuir en las diócesis un total de 6 millones de dípticos informativos y se han enviado 30.000 carteles a las parroquias y centros católicos de todo el país.

 En continuidad con la campaña realizada el año pasado “¿y yo?… ¡Protege mi vida!”, los carteles muestran la vida humana en sus primeros estadios. De este modo, se subraya la presencia en el vientre materno de un nuevo ser humano cuyo derecho a la vida debe ser reconocido y tutelado. Un bebé, en esta ocasión sostenido sobre las manos entrelazadas del padre y de la madre, vuelve a tomar la palabra y exclama: “¡Es mi vida!… Está en tus manos”.

 La nueva ley del aborto, como han señalado los obispos, supone además de un serio retroceso en la protección legal de la vida de los que van a nacer, “un mayor abandono de las madres gestantes”. Por eso, la Campaña ofrece un sitio web (www.conferenciaepiscopal.es/apoyoalavida) donde se puede encontrar abundante información sobre instituciones de ayuda para acoger las nuevas vidas humanas.

Nota de Prensa de la Oficina de Prensa de la CEE

7 de marzo – VALENCIA

Aquí dejo una pequeña muestra de la Concentración por la Vida-Valencia.

La crónica vendrá después……

Por cierto el dinero recogido, se le entregó a la Casa Cuna San Isabel, que estuvo con nosotros en todo momento.

GRACIAS, MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS.

Por si tienes dudas de salir mañana a la calle: Testimonio Gráfico sobre el Aborto

Aborto por operación cesárea

Con 24 semanas, esta criatura fue arrancada del vientre materno mediante una operación cesárea. Es el mismo procedimiento que se utiliza para partos por cesárea, solo que en este caso se deja morir al niño.

Aborto por envenenamiento salino

Este bebé de 19 semanas murió envenenado y quemado por una solución salina altamente concentrada introducida en el líquido amniótico de la madre.

Aborto por succión

Este bebé de 8 semanas fue asesinado mediante una potente aspiradora que lo destrozó completamente.

En este otro aborto por succión de un bebé de 10 semanas es posible ver claramente sus pequeños miembros destrozados luego de pasar por el tubo de la aspiradora.

Aborto por dilatación y curetaje

Este bebé fue destrozado con un filudo cuchillo curvo (cureta) mientras se encontraba en el vientre materno. La enfermera debe juntar las piezas del bebé para asegurar que ha sido extraído totalmente.

Aborto por parto parcial (procedimiento en gráficos)

El aborto por parto parcial comienza cuando el doctor toma con unas pinazas al bebé dentro del vientre materno.

Cuando los pies del bebé están fuera del útero, el abortista lo toma con sus manos y lo saca, como si se tratara de un parto natural, pero asegurándose que salga por los pies.

Cuando el bebé tiene el cuerpo fuera pero su cabeza está aún dentro del vientre materno, el abortista le atravieza la nuca con unas tijeras.

AÚN DUDAS…

 

7 DE MARZO

12:00 H.

PLAZA DE LA VIRGEN

VALENCIA

CONCENTRACIÓN POR LA VIDA

Eliminar la pobreza, eliminando a los pobres

NOTIVIDA

A partir de 1985, Estados Unidos y los países desarrollados de Europa decidieron que el inicio de un nuevo ser humano se determinaba en el momento en que el embrión humano se fijaba en la pared superior del útero de su madre (endometrio), alrededor de siete días después de la concepción. La concepción es entendida como el proceso que culmina con la fusión del óvulo y el espermatozoide en una nueva célula. Es decir que en los países desarrollados del planeta, el embrión humano está desprovisto de la protección inherente al ser humano hasta la anidación en el útero de su madre.

El resultado de este cambio ha sido la destrucción de embriones humanos sobrantes en forma habitual en las técnicas de fecundación “in vitro”; la destrucción de embriones que se gestaron al sólo efecto de que sus células puedan ser usadas como repuesto biológico para otros seres humanos ya nacidos, al punto que gestan seres humanos que destruyen de inmediato para usar sus células germinales en terapia de personas ancianas. Por haber corrido en forma antojadiza el comienzo de la vida humana, ahora mismo vemos que carecen de argumentos contundentes para oponerse a la clonación de seres humanos porque el embrión clonado y no implantado en el endometrio no es, para ellos un ser humano protegible.

Más aún, al no protegerse la vida de un ser humano desde la concepción sino desde la anidación del embrión en el endometrio, la industria de los laboratorios comenzó a producir anticonceptivos que no impedían siempre la concepción, pero que sí alteran químicamente el endometrio haciéndolo no receptivo para que el embrión se implante.

Banco Mundial, ¿usted también aquí?

En 1995, en el Foro de Belaggio (Italia), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, ambas al servicio de las estrategias de los países desarrollados que los solventan, reúnen y exigen a los países subdesarrollados de América latina que autoricen las “píldoras del día después”. Se trata de la continuidad de la permanente obsesión de los países ricos de detener en la forma que sea el crecimiento poblacional de los países en vías de desarrollo, por el riesgo que temen de que cambie el eje del poder en el mundo.

No podemos olvidar que para la filosofía que domina las estrategias del Banco Mundial, la forma más eficaz y económica de eliminar la pobreza, es eliminar a los pobres. Si no, basta recordar las palabras del presidente Lyndon Johnson en la Asamblea de las Naciones Unidas, cuando afirmó que no podían olvidarse que “cinco dólares por cada pobre en anticonceptivos, representaban 100 dólares por cada pobre en proyectos de desarrollo”. Todo esto está descripto en el informe Kissinger de 1974, memorándum reservado del entonces secretario de Estado de los Estados Unidos (http://www.mov-rgentinaviva.com.ar/archivos/Kissinger.htm)

A partir de 1995, el Banco Mundial exigió para conceder créditos la autorización de la píldora del día después”, lo que explica que en 1996, Argentina la autorizara. También explica que, entre 1996 y 1999, nuestro país haya recibido del Banco Mundial casi 20 mil millones de dólares. Esa cifra lo convierte en el país que más fondos recibió, después de China. Además, esos fondos correspondían a las 44 naciones más pobres y hambrientas del planeta y se desviaron a la Argentina, uno de los principales productores mundiales de alimentos. Sólo el 60 por ciento de ese dinero se invirtió en los destinos que se prefijaron, habiéndose diluido el restante 40 por ciento vaya a saber dónde.

Era evidente que Estados Unidos, a través del Banco Mundial, necesitaba penetrar con créditos las políticas internas de la Argentina, para que de esta forma se pudiera controlar más fácilmente a otros países de América latina más pequeños. A esto no lo dice el que escribe, lo dice con toda claridad la Auditoría del Senado de estadounidense, conocido como informe Meltzer del año 2000 que se difunde en Internet. (Informe Meltzer 17 de noviembre del 2000 (teclear el logo de la carta al lado de la fecha) http://www.heritage.org/Research/InternationalOrganizations/EFP00-04.cfm

El engaño a toda una nación

Se preguntará el lector cómo han hecho los laboratorios para vender en la Argentina la “píldora del día después” y decenas de anticonceptivos orales que se consumen durante 21 días, así como dius que tienen el efecto confesado por sus fabricantes en Europa y los Estados Unidos de destruir el embrión humano, alterando el endometrio y evitando así que el niño concebido anide en el útero de su madre.

Ha sido tan burda la maniobra que cualquier familia puede, por Internet, ingresar a cualquier laboratorio extranjero y ver una composición de drogas como las que contiene el seudo anticonceptivo que toma en la Argentina.

Podrá observar con sorpresa e indignación que, allí, los laboratorios venden los fármacos, con el mismo nombre comercial y las mismas composiciones hormonales. Cuando describen los mecanismo de acción, les dicen a los consumidores claramente que una de las acciones del fármaco es impedir que el embrión anide en el endometrio.

Pero cuando esos mismos laboratorios les venden los mismos fármacos a nuestra gente aquí en Argentina, desaparece toda referencia en la descripción de los mecanismos de acción respecto al efecto abortivo al destruirse el embrión por alteración del endometrio.

Buscando en Internet, encontramos 27 fármacos de los llamados anticonceptivos orales combinados o minipíldoras y dius brutalmente adulterados en cuanto a la información esencial de sus mecanismos de acción. Usted puede también intentarlo y lo verá con sus propios ojos. Estos pequeños seres humanos silenciosamente destruidos han tenido en algún momento una existencia tan real como la que alguna vez tuvieron los hijos que hoy podemos ver, amar y disfrutar. Pero aquellos fueron destruidos contra nuestra voluntad y sin que nosotros pudiéramos defenderlos de forma alguna.

Pobres e igualdad de oportunidades

Hoy también reciben estos fármacos y dius, adulterados en su información esencial, los sectores más humildes en los dispensarios y hospitales, fármacos que son enviados por el Gobierno nacional que sabe de su adulteración. Y, como no podía ser de otra manera, el Banco Mundial, que también sabe de la adulteración de la información esencial, provee el dinero para su adquisición. Aparentemente, habría llegado a las familias más humildes de nuestra patria la tan apreciada igualdad de oportunidades de poder planificar una familia como lo hacen los sectores medios y altos de nuestra sociedad que tienen acceso a las píldoras y a los dius.

Lamentablemente, no se trata de la igualdad de oportunidades que todos merecemos para planificar una familia, cual es el trabajo y vivienda dignas, educación suficiente para obtener los beneficios de una cultura común, salud integral, etcétera.

La igualdad de oportunidades que se quiere mostrar es más aparente que real porque los humildes sólo han alcanzado a las familias de clase media y alta en la posibilidad cierta y frecuente de poder matar a sus propios hijos sin saberlo, triste privilegio que hasta ahora sólo tenían en nuestra patria las familias de mejores ingresos que podían comprarse los anticonceptivos adulterados en su información esencial

7 de marzo

12:00 H.

Plaza de la Virgen

Valencia

Concentración por la Vida

La mujer, una víctima del Aborto

La mayoría de abortos que hoy por hoy se practican en España se amparan en el primer presupuesto despenalizador, esto es: que sea necesario [el aborto] para evitar un grave peligro para la vida o la salud psíquica de la embarazada.

Paradójicamente, las estadísticas sugieren exactamente lo contrario: el aborto (que siempre es no deseado) es causa de importantes trastornos psicológicos que incluso pueden conducir a la muerte.

La salud física y psicológica de la madre es injustificablemente puesta en peligro por aquellos que, de un modo irresponsable e interesado, afirman que el aborto es psicológicamente “seguro”. Esta equivocada y obcecada actitud, al negar los efectos psicopatológicos del aborto, dificulta el tratamiento y la recuperación de la mujer que los padece.

El deseo y el deber de proteger la salud psicológica de la madre deberían contraindicar el aborto, pero en ningún caso aconsejarlo.

Síndrome Post Aborto (SPA)

El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Merece la pena aclarar que las manifestaciones del SPA son normales: es decir, lo natural después de haber sufrido un aborto provocado, es sentir dolor, tristeza, culpabilidad, vacío,… lo anormal, sería quedarse completamente indiferente como si nada hubiera ocurrido (ello reflejaría un cierto grado de trastorno mental, aunque es preciso diferenciarlo de la actitud de negación, con la que la mujer aparenta ante sí misma y ante los demás esta supuesta indiferencia).

El SPA suele aparecer tardíamente, pasados meses e incluso varios años desde que el aborto tuvo lugar; las manifestaciones más frecuentes son depresión, ansiedad, rabia, vergüenza, rechazo de sí misma y gran sentimiento de culpa. Si la mujer padecía algún trastorno mental previo o bien tenía una cierta predisposición a padecerlo, el aborto suele agravarlo o desencadenarlo.

Estas alteraciones básicas, afectan la vida cotidiana de la mujer y se concretan de múltiples formas, perjudicando e interfiriendo en sus relaciones interpersonales (especialmente las conyugales o de pareja), su capacidad de trabajo o estudio, el interés por las cosas y por las otras personas, etc.

También favorecen ciertas actitudes anormales como: auto-aislamiento, apatía, indiferencia, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia), conducta autodestructiva (tendencia suicida, abuso de alcohol y drogas), estado hiperalerta (sensación de estar permanentemente amenazada, en peligro, de modo que se vuelven mucho más susceptibles e irritables), comportamiento esquivo con los niños, maltrato infantil, dificultad para establecer un vínculo apropiado con los propios hijos, promiscuidad, automutilación (histerectomía, ligadura de trompas), tendencia a establecer relaciones abusivas (en las que resultan maltratadas), búsqueda de sobrecompensación profesional, etc.

La herida abierta por el aborto puede provocar otro tipo de manifestaciones como insomnio, alucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), pesadillas (en las que el capítulo del aborto se repite continuamente, aparecen niños despedazados o mutilados,…), intrusiones (es decir: recuerdos súbitos diurnos de la experiencia del aborto), etc.

Además, el aborto puede ocasionar dificultades en embarazos y partos posteriores, pero, en esta ocasión, influyen alteraciones tanto físicas cómo psicológicas que pueden comportar disfunción sexual (sobretodo con el padre de la criatura abortada) esterilidad, interrupción espontánea del embarazo, parto prematuro, (que, por cierto, incrementa el riesgo de parálisis cerebral en el neonato)…

Tampoco es infrecuente que las mujeres busquen embarazos “expiatorios” (es decir, que compensen la pérdida sufrida) o que se involucren en el movimiento pro-vida (con una intención de reparación) o pro-aborto (con la esperanza inconsciente de fortalecer la idea de que el aborto fue una decisión correcta y razonable, de modo que no hay motivos para arrepentirse o dolerse por ella).

Estas manifestaciones típicamente empeoran en las fechas en que tuvo lugar el aborto o en que el niño debería haber nacido (reacciones de aniversario) y también pueden desencadenarse o agravarse ante determinados acontecimientos vitales estresantes o emocionantes.

En palabras del profesor Willke: “es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacárselo de su pensamiento”.

Factores de riesgo para sufrir SPA:

No todas las mujeres que abortan experimentan el SPA ni todas las que lo padecen, sufren las mismas alteraciones ni en el mismo grado. Es difícil determinar a priori qué mujeres lo padecerán y cuáles no, pero sí se ha podido identificar ciertos factores que incrementan el riesgo de padecerlo:

– Ser adolescente
– Sufrir el aborto en el 2º o 3r trimestre de gestación
– Presentar antecedentes de enfermedades o alteraciones psicológicas previas al aborto.
– Haber sido presionada a abortar por terceras personas (pareja, padres, tutores, jefe del trabajo,…)
– Que el aborto vaya en contra de creencias o convicciones morales.
– Que se aborte con la esperanza de que de este modo se salvaguarda la salud psicológica.


El Aborto en las Adolescentes

De todos los factores de riesgo antes mencionados, el más importante es el hecho de ser adolescente; esto es así por varios motivos:

– las adolescentes manifiestan más a menudo el deseo de tener el bebé
– se sienten obligadas a abortar con más frecuencia
– tienen convicciones anti-abortistas más sólidas

El SPA se manifiesta en ellas de un modo más cruento, les cuesta mucho más superarlo y a menudo sufren secuelas psicológicas irreversibles. El riesgo de suicidio es del doble en comparación con las mujeres adultas y el riesgo de padecer alteraciones mentales graves que requieran hospitalización, tres veces superior. También están expuestas a un mayor riesgo de sufrir lesiones uterinas, vaginales y abdominales durante la intervención abortiva.

El aborto supone un riesgo de muerte cuatro veces mayor que el parto

Contrariamente a la idea que los promotores de la cultura de la muerte se han encargado de difundir, el aborto supone un riesgo para la salud de la mujer significativamente mayor que el embarazo y el parto.

El estudio más serio que se ha realizado al respecto, fue llevado a cabo en Finlandia, por el Centro Nacional Finlandés de Investigación y Desarrollo para la Salud y el Bienestar.
Dicho estudio se realizó sobre 9.192 mujeres que fallecieron entre los años 1987-1994 con una edad comprendida entre los 15 y los 49 años (es decir, en edad reproductiva); de todas ellas, 281 murieron en el curso de un año desde su último embarazo.

Analizando la mortalidad global y la mortalidad por causas, encontramos en todos los casos que el embarazo y el parto reducen el riesgo de morir mientras que el aborto provocado lo incrementa.

Las conclusiones de dicho estudio son las siguientes:

MORTALIDAD GLOBAL
3,5 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz.

MORTALIDAD POR SUICIDIO
7 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz a un hijo.

Merece la pena añadir que el 30-55% de las mujeres que abortan tienen ideas de suicidio y entre el 7-30% llegan a cometer intentos. Estos últimos son especialmente importantes en las mujeres de menos de 30 años y en las mujeres con antecedentes de alteraciones psicológicas o tendencia suicida.

Es preciso destacar que una cierta proporción de suicidios en mujeres que han abortado, se asocian a infanticidio: la mujer se suicida después de haber acabado con la vida de sus otros hijos.

Hay otro dato muy revelador que refuerza esta constatación: la tasa de suicidio femenino en China es la más elevada del mundo; además, China es el único país donde mueren más mujeres que hombres por este motivo. No deja de ser “curioso” que sea precisamente China el país donde el control de la natalidad es más agresivo y la sociedad más coacciona a las mujeres a cometer abortos no deseados.

MORTALIDAD POR CONDUCTA DE RIESGO
El riesgo de morir a causa de un accidente es 4 veces superior para una mujer que ha sufrido un aborto en comparación con una mujer que ha dado a luz a un hijo

Por un lado, las mujeres que dan a luz a un hijo, adoptan actitudes más cuidadosas y evitan situaciones de riesgo que puedan poner en peligro a su hijo o a ellas mismas.

Contrariamente, las mujeres que han sufrido un aborto, adoptan actitudes más imprudentes y temerarias que ponen en peligro sus vidas (conducta auto-destructiva). La adquisición de esta conducta de riesgo es el resultado de los trastornos psicológicos incluidos en el denominado síndrome post-aborto: indiferencia, apatía, depresión, desprecio de la vida, baja auto-estima, sentimiento de culpabilidad, desesperación, mayor tendencia a abusar del alcohol y las drogas o automedicación con sustancias antidepresivas o estimulantes… Las muertes por conducta de riesgo serían el reflejo de un grado menor de conducta suicida: el deseo de morir o de no continuar viviendo sin llegar a pensar en quitarse activamente la vida. El resultado es un mayor riesgo de morir por “accidente”.
MORTALIDAD POR HOMICIDIO
El riesgo de morir a causa de agresiones por otras personas es 4 veces superior para las mujeres que han sufrido un aborto en comparación con la población en general

Otros estudios realizados en mujeres que habían abortado muestran que alrededor del 60% de ellas referían haber perdido el control sobre ellas mismas y adoptado conductas hostiles, agresivas y violentas a raíz del aborto. Todo ello puede favorecer la generación de conflictos en las relaciones interpersonales que pueden llegar a tener un desenlace fatal.

También es posible que entre las mujeres que optan por abortar haya una proporción superior de mujeres con trastornos psicológicos y con mayor tendencia a establecer relaciones conflictivas o abusivas en las que puede predominar el maltrato.
MORTALIDAD POR CAUSAS NATURALES
1,6 veces superior en las mujeres que han abortado en comparación con las mujeres que han dado a luz o han sufrido una interrupción espontánea del embarazo.

Son diversas las causas que podrían explicar esta constatación:
– Por un lado es posible que las mujeres que logran quedarse embarazadas y dar a luz a un hijo, presenten un estado de salud superior al de las mujeres en edad fértil en general: este hecho podría justificar que la mortalidad por causas naturales en mujeres que han dado a luz a un hijo sea inferior que la media, pero, en cualquier caso, no explicaría que la mortalidad entre las mujeres que abortaron sea un 60% superior que en las mujeres que quedaron embarazadas pero no sufrieron un aborto provocado. Los abortos provocados que se practican por estar en peligro la salud física de la madre no fueron lo suficientemente abundantes como para explicar esta diferencia.

– Por otro lado, el aborto provocado induce una serie de cambios físicos y psicológicos no fisiológicos (es decir, no naturales) que pueden repercutir negativamente en el estado general de salud de la mujer. Entre estos procesos encontramos: el estado depresivo (que compromete la funcionalidad del sistema inmunitario), los conflictos psicológicos (que consumen energía, de modo que la mujer descuida otros aspectos que condicionan su estado de salud) y las alteraciones del sueño y la alimentación o el abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas y fármacos) que tan frecuentes son en las mujeres que han abortado.

El aborto como factor de riego para sufrir complicaciones en embarazos posteriores

El aborto se ha identificado como factor de riesgo para dar a luz a bebés con bajo peso (alteración que se traduce en un mayor riesgo de parálisis cerebral). En este sentido las estadísticas norteamericanas son muy sugerentes: la población de color presenta una incidencia de bebés con parálisis cerebral notablemente superior a la población caucásica. No deja de ser “curioso” que la tasa de aborto sea proporcionalmente superior en la población negra que en la blanca. La asociación estadística entre ambos fenómenos es significativa y el punto de conexión se encuentra precisamente en la mayor incidencia de partos prematuros y de bebés con bajo peso entre las mujeres que han padecido algún aborto provocado.

También se ha relacionado el aborto con una mayor dificultad para con embarazos y partos posteriores, con un amplio abanico de manifestaciones que van desde la esterilidad hasta la dificultad para llegar a término, mayor incidencia de partos prematuros, alteraciones durante el embarazo que ponen en peligro la salud tanto de la madre como la del hijo (eclampsia, pre-eclampsia, muerte fetal, infección intrauterina, hemorragia uterina,…), retención de la placenta, hemorragia posparto, embarazo ectópico, disfunción sexual (con gran componente psicológico) y dificultades para establecer un vínculo adecuado madre-hijo (tanto desde el punto de vista afectivo como físico, no siendo infrecuente la dificultad para amamantar al bebé).

El aborto quirúrgico comporta ciertos riesgos y efectos secundarios que dependen sobretodo de la técnica utilizada (que a su vez está en función de las semanas de embarazo en el momento del aborto). En general, estos riesgos son: perforación uterina, infección, embolismo, convulsiones, hemorragia, daño cervical (es decir, del cérvix uterino), fiebre y vómitos entre otros. Estas lesiones pueden tener consecuencias inmediatas o bien manifestarse en forma de alteraciones de la fertilidad, el embarazo y el parto en gestaciones posteriores y que pueden repercutir negativamente tanto en la salud de la madre como del bebé.

Por otro lado, la interrupción del embarazo en el primer trimestre de gestación supone un riesgo 30-50% superior de desarrollar cáncer de mama. A esto hay que añadir que el hecho de dar a luz a un hijo tiene un efecto protector frente al cáncer de mama, de modo que el aborto no sólo supone un factor de riesgo positivo para desarrollar este tumor, sino que también priva a la mujer de un factor protector frente al mismo, como es el embarazo a término y la lactancia. Son los embarazos en edades tempranas los que presentan un mayor efecto protector frente al cáncer de mama. Y son precisamente las muchachas jóvenes las que padecen mayores trastornos físicos y mentales por el hecho de haber abortado. Estas observaciones contradicen el argumento pro abortista según el cual el aborto beneficia a la mujer en general y a las adolescentes o jóvenes en particular.

Aborto y consentimiento informado

Los modelos sanitarios actuales, no conciben ningún tipo de relación médico-paciente que no observe lo que se denomina “consentimiento informado”: es decir, el enfermo debe conocer las distintas opciones terapéuticas que en su caso concreto merece la pena valorar y bajo el consejo del médico, ambos (médico y paciente) valoran conjuntamente cuál de las opciones posibles es más conveniente. Para que el paciente pueda decidir, es preciso que se le explique en qué consiste cada opción, así cómo sus ventajas y sus inconvenientes, los riesgos y los posibles efectos secundarios de cada intervención o tratamiento (naturalmente, es preciso que el médico adapte su lenguaje a la capacidad de entendimiento del paciente).

En el caso de las mujeres que están considerando la opción de abortar, es preciso que, al igual que en el resto de intervenciones médicas, se respete su derecho al consentimiento informado. Esto implicaría:

– Prevenir acerca de las consecuencias psicopatológicas que entraña el aborto.
– Avisar del mayor riesgo de complicaciones en embarazos posteriores al aborto (niños de menos peso, parálisis cerebral)
– Explicar en qué consiste la técnica abortiva
– Explicar que, de acuerdo con el estadio del embarazo, el embrión o feto, es de un determinado modo: tiene bracitos, piernas, un corazón que late desde la cuarta semana,…
– Informar acerca de las posibles complicaciones, riesgos y efectos secundarios que sobre la salud física y sobre la fisiología reproductiva de la mujer entraña la técnica abortiva a que se va a someter.
– En el caso de la “píldora abortiva del día después” es necesario que la mujer sepa que es posible que esté ABORTANDO (es decir, acabando con la vida de su hijo todavía no nacido), y no impidiendo la concepción.
– Informar acerca de las otras alternativas: por ejemplo, no abortar y decidir después del parto entre ejercer la maternidad o dar al bebé en adopción.

Quizá sea cierto que abortar de un modo inconsciente, sin conocer todos estos detalles sea mucho menos doloroso. Pero lo que yo creo es que muchas mujeres tomarían la decisión de no abortar si lo supieran. Si socialmente se acepta este engaño es porque se tiene la convicción de que lo que realmente le conviene a esa mujer es abortar y, lo que hay que hacer por caridad, es hacer que esta difícil decisión sea más soportable, menos dolorosa y más fácil de tomar.

Ni que decir tiene que, por lo menos en España, el derecho al consentimiento informado es violado a diario en cada mujer que se dirige a una consulta de planificación familiar con la esperanza de recibir orientación e información para poder tomar una decisión “libre” acerca de su embarazo. No es posible tomar decisiones libres cuando uno desconoce la realidad sobre lo que es objeto de su decisión, especialmente si es posible adquirir este conocimiento. Es un delito sugerir o favorecer que una persona tome una determinada decisión a la par que se le oculta información que podría modificar la resolución final.

Conclusiones

El aborto supone, en primer lugar, acabar con la vida de un ser humano en desarrollo, el más inocente e indefenso de todos. Pero, a la vez, supone herir profundamente en el cuerpo y en el alma a la mujer que aborta. Me resulta difícil imaginar un sufrimiento mayor al que puede llegar a experimentar una mujer que ha abortado cuando toma conciencia de ello. Al duelo natural por la muerte evitable de un hijo, se suma la carga de saberse responsable de tan dolorosa pérdida.

Todo aborto tiene, por lo menos, dos víctimas: una de ellas muere; la otra, sobrevive y sufre a diario las consecuencias de un crimen abominable.

De nada sirve el intentar mentalizar a la mujer de que el aborto fue una decisión correcta y razonable de la que no tiene porqué arrepentirse; de nada sirve cuando la mujer ya ha descubierto en su dolor, que aquel montoncito de células que arrancaron de su seno era algo más que una masa informe. Insistir en negar lo trágico del aborto sólo contribuye a incrementar el sentimiento de soledad e incomprensión en las madres víctimas de un aborto.

En nuestra sociedad son muchas las mujeres (sobretodo adolescentes y jóvenes) que quedan embarazadas en situaciones en que quizás lo más conveniente o lo más deseable (bajo un criterio y un juicio humanos) hubiera sido que ese embarazo no se produjera. Pero eso no quiere decir que la solución al problema sea interrumpir ese embarazo y acabar con la vida de un bebé inocente.

Estoy convencida de que la inmensa mayoría de abortos (sino todos) son no deseados. Ninguna mujer desea pasar por la experiencia de un aborto. Es mucho más indeseado e indeseable un aborto que cualquier embarazo. Los pro abortistas insisten en combatir los embarazos no deseados con abortos todavía menos deseados y con bastantes más efectos secundarios negativos que el llevar a término un embarazo imprevisto y dar a luz a un hijo aunque sea dado en adopción.

La mayoría de mujeres que optan por abortar ante un embarazo no deseado, lo hacen presionadas por personas allegadas o por problemas de carácter social o económico. La mayoría de ellas refiere que si sus circunstancias hubieran sido otras, habrían tenido a su bebé. El 70% afirma que jamás volverían a abortar por muy adversas que fueran las circunstancias.

Son muchos los motivos que pueden hacer que una mujer se plantee la opción de abortar en una sociedad donde el aborto es legal y considerado como un medio por el cual la mujer es liberada de las cadenas de su feminidad. En el fondo de estas decisiones se suele encontrar la falta de apoyo por parte del padre del bebé o de los familiares y amigos más allegados y también por parte de la sociedad que, en lugar de buscar medios para ayudar a las mujeres en su maternidad deseada, invierte recursos humanos y económicos en clínicas donde llevar a cabo los abortos no deseados.

No se ha publicado en la prensa científica ningún estudio acerca de las supuestamente gravísimas y más que “evidentes” consecuencias de completar hasta el parto un embarazo no deseado en un principio. Pero, por desgracia, la abundancia de víctimas supervivientes del aborto, está proporcionando datos suficientes como para continuar afirmando, confirmando y reafirmando lo expuesto en este artículo: el aborto es una amenaza para la integridad física y psicológica de la mujer.

Para concluir este artículo, recomiendo la lectura del texto:

El proyecto Raquel: Fe en acción, un Ministerio de compasión y solicitud

Que pueden encontrar en la dirección:

http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel-fe.html

Bibliografía

A) ARTÍCULOS Y COMUNICACIONES

1. Gómez Lavín, Carmen, Consecuencias psicopatológicas del aborto en la mujer, Comunicación presentada en el I Simposium Europeo de Bioética, Santiago de Compostela, V-1993.
http://www.bioeticaweb.com/Inicio_de_la_vida/consecuencias_psicopatologicas_d.htm
(2002-03-23)

2. Thorn, Vicky, El Proyecto Rachel, en VIDA HUMANA INTERNACIONAL
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel.html

3. ¿Qué es el Síndrome post aborto?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome.html

4. Los pro abortistas reconocen que existe el Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/reconocen.html

5. Dr. Alberto Iglesias, El Síndrome post aborto en la mujer
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_mujer.html

6. Dr. Edgar Hernández Gálvez, Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.html

7. Dr. Pablo Verdier, El Síndrome post aborto: ¿Porqué se diagnostica menos de lo que se debería?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/diagnostica.html

8. Dr. Pablo Verdier, Subtipos clínicos del síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/subtipos.html

9. Dra Anne Speckhard, Ph. D., ¿Qué dicen las estadísticas?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_estadisticas.html

10. Seis pasos hacia la sanación después del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/pasos.html

11. Burke Theresa., Reardon David C., Abortion Trauma and Child Abuse, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/ChildAbuseReenactment.htm
(2002-03-23)

12. Reardon, D.C, Ph.D., Abortion is four times deadlier than childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 2 (spring 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n2/finland.html
(2002-03-23)

13. Rue, Vincent M, Ph.D., The psychological safety of abortion: the need for reconsideration, en en Post-Abortion Review, Volume 5, number 4 (fall 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n4/Rue.htm
(2002-03-23)

14. Sobie, Amy R., The risks of choice, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/abortionrisks.html
(2002-03-23)

15. Sobie, Amy R., Reardon David C., Ph.D., Detrimental effects of adolescent abortion, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/teens_vs_older.html
(2002-03-23)

16. 15th study links abortion and substance abuse, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/substanceabuse.html
(2002-03-23)

17. Abortions vs. Childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/mentalhealthstudy.html
(2002-03-23)

B) PÁGINAS DE ORGANIZACIONES DE AYUDA A LA MUJER QUE HA ABORTADO

18. Instituto de investigaciones para la recuperación del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/recuperacion.html

19. WEBA
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sufrido.html

20. Elliot Institute
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/elliot.html

21. Sobrevivientes del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/saa.html
C) TESTIMONIOS DE MUJERES QUE HAN SUFRIDO UN ABORTO

22. Testimonios de mujeres que han abortado:
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testimonios_mujeres.html

23. Amy Sobie, David C. Reardon, Ph.D., A generation at risk: how teens are manipulated into abortion, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/teensabortion.html
(2002-03-23)

24. Cindy Hendrickson, Consequences, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 2 (spring 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n2/consequences.htm
(2002-03-23)

25. Karen Temple, Finding real place, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/testimony91.html
(2002-03-23)

26. Sally Garneau, The Choice, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 3 (summer 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n3/TESTIMONY.HTM
(2002-03-23)

27. Terri Hurst, Never Again, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 3 (summer 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n3/neveragain.htm
(2002-03-23)

28. Theresa Karminski Burke, Ph.D., When de Doll Breaks, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/DollHeads.htm
(2002-03-23)

D) Páginas web de interés

Página web del Elliot Institute (ayuda a la mujer que ha sufrido un aborto):
http://www.afeterabortion.org

Página web de Vida Humana Internacional:
http://www.vidahumana.org

Página de la Asociación Canaria de Bioética (ACABI):
http://www.bioeticaweb.com

María Valent
maria_valent@hotmail.com

7 de marzo

12:00 H.

Plaza de la Virgen

Valencia

Concentración por la Vida