Por qué veinte países están contra el Tribunal Europeo y por el Crucifijo

 Grégor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia
 La sentencia contra el Crucifijo en las escuelas italianas ha suscitado la oposición más amplia de la historia del el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH): veinte países se han opuesto y han salido oficialmente en defensa de Italia.
La edición italiana de “L’Osservatore Romano” del 22 de julio explica los motivos en un artículo escrito por Grégor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (European Centre for Law and Justice, ECLJ), organización no gubernamental con sede en Estrasburgo, comprometida con la libertad de culto y de pensamiento, en especial ante el TEDH y las Naciones Unidas.
Puppinck, experto en libertad religiosa ante las principales instituciones internacionales, en ese artículo muestra que la oposición a la sentencia no sólo se debe a motivos de carácter político y jurídico, sino también espiritual.
“El debate sobre la legitimidad de la presencia del símbolo de Cristo en la sociedad italiana es el emblema de una voluntad de secularizar Europa”, advierte en esta entrevista en la que repasa los argumentos presentados en el diario de la Santa Sede.

-Comencemos por la cuestión central, ¿qué implica la sentencia contra el Crucifijo?
-Grégor Puppinck: El asunto fue presentado al Tribunal de Estrasburgo por Soile Lautsi, ciudadana italiana de origen finlandés, que había pedido en 2002 a la escuela pública en la que estudiaban sus dos hij os, “Vittorino da Feltre” en Abano Terme (Padua), que quitara los crucifijos de las aulas. La dirección de la escuela se negó por considerar que el crucifijo forma parte del patrimonio cultural italiano, y posteriormente los tribunales italianos dieron razón a este argumento. Ante la Corte de Estrasburgo, la señora Lautsi argumentó que la exposición del Crucifijo en las clases de sus hijos constituiría una violación de su libertad de convicción y, por tanto, del derecho a recibir una educación pública según sus convicciones religiosas.
Al dar razón a la demandante, el Tribunal consideró que la presencia de un símbolo religioso en las aulas de clase es algo malo en sí, que no puede justificarse. Hasta ese momento, la Corte siempre había considerado, por el contrario, que los Estados son libres en este campo, que es necesario respetar su cultura y tradición, y que el único límite que no puede superarse es el de someter a los alumnos a adoctrinamiento o a un proselitismo abusivo.
Con el objetivo de dar un fundamento legal a su decisión, la Corte ha creado una obligación nueva, según la cual, el Estado estaría “obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública, donde la participación en los cursos es requerida sin tener en cuenta la religión y que debe tratar de inculcar en los alumnos un pensamiento crítico”. En otras palabras, la Corte afirma en la sentencia Lautsi que una sociedad, para ser democrática, debe renunciar a su identidad religiosa.
Italia ha presentado un recurso contra esta sentencia ante la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, que ha sido escuchado el 20 de junio. La sentencia de la Corte se espera para otoño.

-¿Por qué es ta sentencia ha suscitado la oposición de veinte países y el apoyo a Italia?
-Grégor Puppinck: El caso Lautsi tiene una importancia considerable. Es emblemático, pues pone en tela de juicio la presencia visible de Cristo en las escuelas de Roma, de Italia, y de toda Europa. Este caso se ha convertido en un símbolo del actual conflicto sobre el porvenir de la identidad cultural y religiosa de Europa. Este conflicto enfrenta a los promotores de la secularización total de la sociedad y los que defienden una Europa abierta y fiel a su identidad profunda. Los promotores de la secularización ven en el secularismo la solución que permite gestionar el pluralismo religioso, y ven el pluralismo como un argumento que permite imponer el secularismo.
En todo esto no hay nada de neutral. La “secularización” no es un fenómeno estrictamente espontáneo o ineluctable. Incluso en lo esencial, procede de opciones políticas, como la política anticlerical de Francia a inicios del siglo XX, o la que actualmente promueve el gobierno español. Lo mismo sucede con esta primera sentencia Lautsi, que no sólo se fundamenta en argumentos jurídicos, sino ante todo en un prejuicio político.
Europa es diversa y sólo una minoría de Estados, como Francia, ha renunciado oficialmente a su identidad cristiana. Otros han permanecido fieles, o han vuelto a abrazarla, como sucede en ciertos países que fueron comunistas. El pluralismo religioso, el cosmoplitismo, que sirve de paradigma a la argumentación del Tribunal, es una realidad de ciencia ficción ajena al territorio europeo.
Queda cada vez más claro que las instituciones públicas de Europa occidental, y la sentencia Lautsi no es más que un ejemplo, han optado por limitar la libertad religiosa e imponer la secularización de la sociedad con el objetivo de promover un cierto modelo cultural en el que la ausencia de valores (neutralidad) y el relativismo (pluralismo) son los únicos valores que justifican un proyecto político que quiere ser “post-religioso” y “post- identitario”, en una palabra, “postmoderno”. Este proyecto político tiene una tendencia al monopolio en cuanto sistema filosófico.

-Pero esta sentencia ha provocado una reacción política sin precedentes, que nadie se esperaba…
-Grégor Puppinck: Así es. Tres semanas después de la audiencia ante la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, cada día queda más claro que se ha logrado una victoria realmente considerable contra la dinámica de la secularización. Si bien jurídicamente Italia todavía no ha ganado, políticamente ya ha logrado una victoria magistral. De hecho, hoy, al menos veinte países europeos han ofrecido su apoyo oficial a Italia, en defensa pública de la legitimidad de la presencia de los símbolos cristianos en la sociedad y, en particular, en las escuelas.
En un primer momento, diez países participaron en el caso Lautsi como “amicus curiae”, es decir, “tercera parte”. Cada uno de estos países –Armenia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Lituania, Malta, Mónaco, Rumanía, Federación Rusa y San Marino– ha entregado a la Corte un documento escrito en el que la invita a anular la primera decisión. Estos documentos no sólo tienen un interés jurídico, sino que son ante todo testimonios extraordinarios de defensa de su patrimonio y de su identidad ante la imposición de un modelo cultural único. Lituania, por ejemplo, no ha dudado en comparar la sentencia Lautsi con la persecución religiosa que sufrió y que se manifestaba precisamente en la prohibición de símbolos religiosos.
A estos diez países, se les han añadido otros diez. Los gobiernos de Albania, Austria, Croacia, Hungría, Macedonia (ARYM), Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania, han puesto públicamente en tela de juicio la sentencia de la Corte y han pedido que las identidades y tradiciones religiosas nacionales sean respetadas. Varios gobiernos han insistido en el hecho de que la identidad religiosa constituye la fuente de los valores y de la unidad europea.
De este modo, con Italia, ya casi la mitad de los Estados miembros del Consejo de Europa (21 de 47) se ha opuesto públicamente a este intento de secularización forzada de las escuelas y ha afirmado la legitimidad social del cristianismo en la sociedad europea. Detrás de los argumentos reales de defensa de la identidad, de l a cultura y de la tradición cristiana nacional, estos veinte Estados han afirmado y defendido públicamente su apego al mismo Cristo; han recordado que está en conformidad con el bien común el que Cristo esté presente y sea honrado en la sociedad.
Esta coalición que agrupa a casi toda la Europa central y del este muestra que todavía hoy se da una división cultural interna en Europa; muestra también que esta división puede superarse, como testimonia la importancia del apoyo ofrecido a Italia por países de tradición ortodoxa, independientemente de la orientación política del momento.
La importancia del apoyo ofrecido por países de tradición ortodoxa se debe en gran parte a la determinación del patriarcado de Moscú a defenderse ante el avance del secularismo.  Aplicando la petición del patriarca Kiril de Moscú a “la unidad de las Iglesias cristianas contra el avance del secularismo”, el metropolita Hilarion, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, ha propuesto la constitución de una “alianza estratégica entre católicos y ortodoxos” para defender juntos la tradición cristiana “contra el secularismo, el liberalismo, y el relativismo que prevalecen en la Europa moderna”. Este apoyo debe entenderse probablemente como una aplicación de esta estrategia.
El Consejo de Europa, del que depende el Tribunal de Estrasburgo, afirma en su Carta fundadora “el apego inquebrantable” de los pueblos de Europa a “los valores espirituales y morales que conforman su patrimonio común”. Estos valores espirituales y morales no son de carácter privado, constituyen la identidad religiosa de Europa y son reconocidos como fundadores del proyecto político europeo. Como recordaba recientemente el Santo Padre, el cristianismo se encuentra en el origen de estos valores espirituales y morales. La alianza de estos 21 países indica que es posible construir el porvenir de la sociedad europea sobre este fundamento, a condición de hacer una reflexión lúcida sobre el modelo cultural occidental contemporáneo y en la fidelidad a Cristo. Europa no puede afrontar el porvenir renunciando a Cristo.

 Jesús Colina

Zenit

La retirada de símbolos religiosos dependerá de las peticiones de los padres

Según sentencia de hoy del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León

EFE 

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha resuelto mediante una sentencia que la permanencia o retirada de los símbolos religiosos en el Colegio Público Macías Picavea de Valladolid depende de la existencia o inexistencia de peticiones de retirada.

 Expone que, en el caso de los padres que solicitaron la retirada de los crucifijos (respecto de tres alumnos), procede su retirada sólo en las aulas donde los padres entienden que perturba a sus hijos, una decisión que se extiende también a los espacios comunes, han informado hoy fuentes del gabinete de prensa del TSJCyL.

 De esta manera, se aplica a los padres recurrentes “la misma doctrina constitucional que la que se empleó para reconocer a otros padres el derecho a la objeción de conciencia respecto a la asignatura de Educación para la Ciudadanía”.

 En concreto, es el derecho de los padres a que sus hijos reciban una educación conforme a sus convicciones junto con la libertad religiosa y de creencias “lo que el Alto Tribunal decide proteger en este caso”, han precisado dichas fuentes.

 Argumenta que, si la presencia de crucifijos se estima, puede perturbar a los alumnos en formación, permitiendo considerar a los católicos más cerca del Estado que a los no católicos, lo que supondría que la vulneración de los derechos constitucionales existe y debe ser corregida.

 “Sin embargo, la solicitud de retirada de símbolos religiosos, como minoritaria que es, impide al tribunal ordenar una retirada generalizada de aquellos, pues ante la falta de oposición a los mismos no puede afirmarse que haya un conflicto”, agrega.

 La resolución judicial, de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJCyL, tiene en cuenta la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Caso Lautsi vs. Italia de 3 de noviembre de 2009) “asumiendo su doctrina, aunque no de un modo absoluto”, ya que ni las circunstancias ni el ordenamiento jurídico establecido son las mismas.

 “De no procederse a una recíproca ponderación y renuncia de derechos la posibilidad de aparición de conflictos sería casi ilimitada”, considera la sentencia.

 Agrega en este sentido que la Constitución Española sitúa como límites de los Derechos Fundamentales, entre otros, los derechos de los demás, y ordena a los poderes públicos tener “en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”.

 La sentencia del TSJCyL estima así parcialmente el recurso de apelación planteado por la Junta de Castilla y León y por la asociación E-Cristians contra la sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid que declaró “la obligación” del centro público Macías Picavea de retirar los símbolos religiosos de las aulas y espacios comunes.

 El fallo establece “la conformidad parcial a derecho” del acuerdo del Consejo Escolar de Colegio Macías Picavea adoptado el 17 de marzo de 2008 de no retirar los símbolos religiosos respecto a los existentes en aquellas aulas en las que no cursen estudios alumnos cuyos padres hayan solicitado la retirada de todo símbolo religioso.

De forma correlativa, fija la “la disconformidad a derecho” del Acuerdo del Consejo Escolar del mismo colegio adoptado el 17 de marzo del año pasado de no retirar los símbolos religiosos respecto a los existentes en aquellas aulas en la que cursen estudios alumnos cuyos padres solicitaron la retirada de todo símbolo religioso, así como los espacios comunes de general uso de los alumnos, condenando a la administración a su retirada.

De la Vega sobre los crucifijos: “se tendrá en cuenta la laicidad que la Constitución otorga al Estado”

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado que la cuestión de los símbolos religiosos, en relación a la polémica generada sobre la retirada de los crucifijos, será abordada en la Ley de Libertad Religiosa. De la Vega ha asegurado que se tendrá la laicidad que la Constitución otorga al Estado.

María Teresa Fernández de la Vega

De la Vega ha comparecido en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros y no ha tenido más remedio que abordar la polémica generada con la proposición no de ley que insta al Gobierno a retirar de los colegios los crucifijos. La vicepresidenta ha asegurado que “estamos trabajando en el borrador del anteproyecto de Ley de Libertad Religiosa, no tengo fecha exacta para presentarla, pero cumpliremos nuestro compromiso“.Además la vicepresidenta ha justificado la revisión de la legislación actual en el pluralismo religioso y ha apuntado que se basará en la laicidad que la Constitución otorga al Estado y en el reconocimiento y protección de los derechos de todos. De la Vega ha anunciado además que el Gobierno está estudiando la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que dictó la retirada de un crucifijo de un colegio público en Italia y ha reiteróado que la próxima ley estará “de acuerdo con los principios constitucionales y con el Tribunal de Estrasburgo y con la doctrina del Tribunal Constitucional“. 

Zapatero da ahora marcha atrás en la retirada de los crucifijos

Tras 24 horas en las que el Congreso instó al Gobierno a retirar los crucifijos de las escuelas, ERC amenazó con unaofensiva laicista con el apoyo del PSOE y diversos ministros del Gobierno de Zapatero así como altos cargos del partido aparecieron en los medios de comunicación para dar detalles sobre el procedimiento, el presidente del Gobierno da marcha atrás. Ahora asegura que la retirada de crucifijos no está en la agenda de su Gobierno, “en este momento”.

 El presidente del Gobierno ha afirmado que la retirada de los crucifijos de los colegios “no está en la agenda del Gobierno en este momento y además ha añadido que no lo estará hasta que la futura Ley de Libertad Religiosa  contemple esos supuestos.Zapatero ha asegurado que si se regula esta cuestión se hará “siempre buscando el consenso“. En este sentido, ha añadido que las declaraciones realizadas en este sentido  desde el Partido Popular están “bastante fuera de lugar“.El jefe del Ejecutivo ha reiterado que “no hay nada de  momento” y que se abordará en la Ley de Libertad Religiosa con “consenso, respeto, pluralidad y con el espíritu y la letra de la Constitución“. 

Leire Pajín trata de justificar la nueva ofensiva laicista del PSOE

“El debate de ayer es un debate que tiene que ver con un principio de un Estado aconfesional como el nuestro”, ha asegurado la número tres del PSOE para luego agregar que “a las escuelas el conocimiento, los libros y la educación”, y “la religión a los templos en el espacio privado de cada ciudadano y ciudadana con todo el respeto del mundo a todas las religiones”, asegura. . Por su parte, el ministro de Educación, Angel Gabilondo ha garantizado que la Ley de Libertad Religiosa tendrá en cuenta “la situación social y creencias de una sociedad plural desde el punto de vista religioso”.

La Secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín

“A partir de ahí, el tema central del debate en el Congreso no fue ese –en referencia a la propuesta no de Ley de retirar los crucifijos de las escuelas– si me lo permite” sino que fue “todo un intenso debate parlamentario sobre como podemos mejorar el modelo productivo“, aseguraba Pajín.

Cabe decir que la número tres del PSOE, recientemente nombrada senadora por Valencia, ha sido la protagonista de un desayuno en el que, empresarios y PSOE han conmtemporizado después de las declaraciones de ayer del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, en las que aseguraba estar de acuerdo con muchas propuestas del PP. Díaz Ferran ha matizado que comparte muchos de los planteamientos que ha presentrado el PSOE en su Ley de Economía Sostenible. Y es que según decía, en la CEOE no juzgan ideologías, sino “hechos concretos y acciones de Gobierno“.

De vuelta al tema de la Ley de Libertad Religiosa, en declaraciones a los medios de comunicación en un acto en  Zaragoza, Gabilondo ha asegurado que la proposición no de ley aprobada ayer en el Congreso de los Diputados a petición de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) “es una proposición y, como tal, tiene carácter de instancia”. “Yo entiendo que la petición es para que se aceleren los trámites para que se establezca la Ley de Libertad Religiosa”, ha señalado, añadiendo luego que “en España conocen el articulo 16 de la Constitución que habla de  la libertad religiosa y, en su punto tercero, señala aspectos determinantes, como que estamos en un país aconfesional pero que hay que tener en cuenta las creencias religiosas de la población“.Por ello, Gabilondo dijo “esperar, desear y estar seguro” de que se va a tener en cuenta este artículo de la Constitución. “Lo de ayer  es fundamentalmente una instancia para que en el desarrollo de la ley se tenga en cuenta la situación social y creencias de una sociedad que hoy es también plural desde el punto de vista religioso”, aseveró.En referencia a si se aplicará sólo en centros públicos o también en los concertados, Gabilondo recordó que  la propuesta de ERC “hablaba de los públicos“, mientras que “la resolución no hace mención expresa a los centros públicos“. “Lo que quiero decir es que la Constitución es para todos y, por tanto, las disposiciones que se hagan se dirigirán a los ciudadanos“, ha concluído.José Bono rehúsa hablar del crucifijo“Al presidente del Congreso no le corresponde formar criterio a  este respecto ni sobre cualquier asunto que aquí se tramita”, ha respondió Bono a los periodistas al ser preguntado sobre la  proposición no de ley aprobada ayer en la Cámara Baja que insta al Gobierno a retirar los crucifijos de todos los centros escolares.Según Bono, “el último que tiene que hablar es el presidente del Congreso”, insistió, antes de subrayar que todo el mundo sabe “muy bien” lo que él puede pensar y sentir sobre esta iniciativa. “Pero no quiero ser  protagonista ni regalarles un titular

Cardenal Rouco Varela sobre propuesta de retirada de crucifijos

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha expresado hoy su deseo de que la proposición no de ley aprobada por la Comisión de Educación del Congreso sobre la retirada de símbolos religiosos de los colegios “se quede ahí y no vaya más allá”.

 Así lo ha trasladado hoy a los medios de comunicación minutos antes de dar comienzo la ceremonia de entrega de la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca al obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez.

 La Comisión de Educación del Congreso ha aprobado una proposición no de Ley en la que insta al Gobierno a que se retiren los símbolos religiosos de los centros educativos.

 Para Rouco, llama la atención “el método con el que se quieren llevar adelante estas propuestas” y ha acusado a los partidos políticos “sobre todo al PSOE” de olvidar “en ocasiones” que “la democracia funciona con la libertad, no con la imposición; facilitando el que se pueden ejercer los derechos y no limitándolos”.

 En palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Española, “es muy triste” que se haya aprobado esa proposición no de Ley.

 Una posición defendida también por el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, quien ha recordado que el crucifijo es un símbolo de “nuestra cultura” y “no es bueno olvidarnos de nuestro pasado y de nuestra historia, dos veces milenaria”.

 Para Rouco, con la retirada de este símbolo de los colegios estatales españoles se privará a las familias y a los niños “de poder ver el signo más fundamental y característico de su fe y no sólo de su fe en abstracto, sino de la fe que ha configurado su historia personal”.

 Además, ha agregado que la cruz no es sólo un “signo religioso evidente, sino de humanidad, de un humanismo que ha hecho transpirar al mundo entero con valores fundamentales, del perdón de la misericordia, dar la vida, saber entregarla”. EFE

“Como ateo me parece absurdo que se retiren los crucifijos”

Gustavo Bueno: “Como ateo me parece absurdo que se retiren los crucifijos”

El filósofo sostiene que “en España se ha generado un conflicto inducido por el poder”.

El filósofo Gustavo Bueno, que se declara ateo, afirma que “es absurdo retirar los crucifijos”. “El crucifijo -afirma uno de los más reputados pensadores españoles- es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar”.

El líder de la escuela del materialismo filosófico ha sostenido también que “la Iglesia católica es la que ha salvado la razón en la historia de Europa. Frente al islam, que en realidad es una herejía del cristianismo, una herejía arriana, y frente al gnosticismo, la Iglesia mantuvo los criterios de la filosofía griega que incorporó a la teología dogmática”. Bueno además ha asegurado que se han invertido los términos: “la gente dice que no cree en la Iglesia pero que sí cree en Dios. Cuando en realidad es al revés. Creer en Dios es algo metafísico, la Iglesia es algo histórico. Hay que estar en la realidad y saber lo que ha significado la Iglesia en la historia”.

En  España el poder ha inducido un conflicto entre la izquierda y la derecha, según Gustavo Bueno. “La oposición entre la izquierda y la derecha es anterior al siglo XIX. No hay tal distinción en sentido político. La derecha se hizo socialista hace mucho tiempo. Se orientó a la cuestión social desde Maura y luego siguió haciéndolo en tiempos de Primo de Rivera y de Franco. La izquierda se ha quedado sin programa”. “Desde la transición y la Constitución -ha sostenido el filósofo- se había superado la distinción entre la izquierda y la derecha. Pero desde la segunda victoria de Aznar, cuando la izquierda empieza a temer que no va a volver a gobernar, reinventa el mito de la derecha y la izquierda, de las dos Españas de Machado. Es en realidad un mecanismo electoral para identificar al PP con Franco. Es un conflicto inducido desde el poder aprovechándose de la incultura de la gente que cada vez lee menos”.