Dos estudiosos italianos, sostienen la legitimidad moral y jurídica del infanticidio

Tras la toma de posición de dos estudiosos italianos, que sostienen la legitimidad moral y jurídica del infanticidio, llega la réplica del Centro de Ateneo de Bioética de la Universidad Católica del Sagrado Corazón.

El artículo contestado, titulado After-birth Abortion: Why Should the Baby Live?, ha sido publicado en el Journal of Medical Ethics, firmado por Alberto Giubilini y Francesca Minerva.

“Quien conoce el debate bioético –afirma una nota del Centro de Bioética- sabe que esta tesis no es para nada original: es una reproposición, quizá ni siquiera demasiado eficaz, de las argumentaciones del bioético australiano Peter Singer, desde siempre defensor de la legitimidad del aborto voluntario y del infanticidio”.

La tesis singeriana, retomada por los dos autores italianos, de hecho, “legitima el infanticidio –sigue el comunicado- porque los neonatos, incluso en ausencia de una condición patológica, no tendrían ningún explícito interés en vivir y en este su limbo de consciencia no gozarían ni siquiera del estatuto de persona”.

Según cuando afirma el instituto de la Universidad Católica, cada ser humano manifiesta un “explícito interés por la vida”, ya desde su “desarrollo primordial”. Por tanto, el ser humano “se inscribe en esta condición existencia por la que cada uno se cualifica como “hijo” y no sólo como puro conjunto de órganos interpretado por las leyes de la medicina y de la biología”.

Negar este enfoque significa, según los estudiosos del Centro de Bioética, significa “violar definitivamente la perspectiva ética, que no es ya puro equilibrio de intereses, de costes y beneficios”.

La perspectiva expresada por el Journal of Medic Ethics, además de “miope” e incluso “cínica”, porque “legitima el individualismo del más fuerte (el adulto sano) que no tiene ningún ‘interés’ en el desarrollo de los intereses de aquellos que ha generado”, añade la nota del Centro de Bioética.

Se trataría, por tanto, de una concepción “cosificadora” y “propietaria” del generado a quien no se es ya capaz de ofrecer aquella hospitalidad que “hemos aprendido a no negar a ningún extranjero”.

“A inquietar está, luego –prosigue la nota- el hecho de que justo el concepto de persona, convertido en la cultura occidental la vía breve para reconocer dignidad y derechos a todos los hombres, acabe por ser utilizado para legitimar a nivel teórico la más evidente violación de los derechos humanos”.

En conclusión, según el Centro de Bioética, el desafío lanzado por la revista científica anglosajona se convierte también en un hecho “político” porque si no es capaz de “tutelar a quien no es capaz de autotutelarse”, resulta de ello amenazada la misma “idea de democracia así como la hemos reconstruido después de las violencias totalitarias”.

Aunque, en una “sociedad liberal y pluralista” sigue siendo necesario sancionar jurídicamente, y no sólo moralmente, determinadas conductas que, de hecho, “amenazan las mismas condiciones de la convivencia civil”, concluye la nota.

 
Zenit

Bioética para Adolescentes

EDITORIAL FORMACIÓN ALCALÁ

NOVEDAD

 “BIOETICA PARA ADOLESCENTES”

  GLORIA MARÍA TOMÁS Y GARRIDO, BEATRIZ RÓDENAS TOLOSA,

Mª CONSUELO TOMÁS Y GARRIDO      

 

 
RESEÑA DE LA OBRA

 

BIOÉTICA PARA ADOLESCENTES está escrito para los que comienzan a plantearse cuestiones importantes de su vida y para los que tienen la noble misión de encauzarlos. Es un libro de ideas, de horizontes, de hechos. Lo que pretende es ayudar a tener recursos éticos para que la personalidad de los adolescentes se afiance y se enriquezca. Para que sean buenos y cultos; ambos aspectos son patrimonio de la humanidad; parte de la herencia que nos han dejado más de veinte siglos de civilización. Cada vocablo -así como los ejemplos, anécdotas y pensamientos que le acompañan- es un mensaje personal dicho al oído, de tal forma que ayuda a descubrir el gusto por lo que merece la pena, la valentía de la honradez y la alegría del altruismo. Cosas importantes para afrontar los retos y problemas de la vida con honradez y magnanimidad. En definitiva, este libro, con sus definiciones precisas y sus anécdotas emocionantes, también ayuda a padres y educadores a valorar más a cada persona, y así poder acompañarla, desde lo que es hasta lo que está llamada a ser.

Colección: Bioética
ISBN  978-84-9976-905-9
168 páginas
17 x 24 cm.
Rustica
Precio (con IVA): 15 €
Tel: 902 108 801
       953 585330
Fax: 953 585331
info@faeditorial.es
www.faeditorial.es

“Los códigos de la vida”: las cuestiones bioéticas de máxima actualidad

En el libro “Los códigos de la vida”, el lector encontrará un abordaje interdisciplinar, divulgativo y al tiempo riguroso de algunos de los retos para la Bioética del siglo XXI. Temas como el inicio de la vida humana, el desarrollo embrionario, el aborto, la fecundación in vitro, la investigación con células madre, la clonación, la eutanasia, los cuidados paliativos….

Se abordan, en esta obra, con el máximo rigor científico y ético, analizando en profundidad los datos quela ciencia maneja actualmente, y culminando con una descripción y valoración del marco jurídico que regula estas prácticas.

 Tras la lectura del libro, el lector tendrá un argumentario sólido, objetivo, demostrable y coherente para entender, abordar y debatir sobre las cuestiones bioéticas de máxima actualidad. Editado en Homo Legens.

 Mónica López Barahona, doctora en CC Químicas y Máster en Filosofía. Autora de múltiples publicaciones en el ámbito de la Bioética y de la Oncología Molecular y profesora universitaria de ambas materias. Fue consultora de Naciones Unidas para Bioetica y miembro del Comité Director de Bioética del Consejo de Europa y del Comité Nacional de Ética. Autora -—entre otras— de las monografías: La clonación humana, El estatuto del embrión humano y El destino de los embriones congelados. Actualmente Directora General Académica del Centro de Estudios Biosanitarios y Directora de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune.

 José Carlos Abellán Salort. Doctor en Derecho, fundador y Secretario General de la Sociedad Española de Biojurídica y profesor y Coordinador de la Cátedra UNESCO de Bioética y Biojurídica. Ha sido Profesor de Filosofía del Derecho, Teoría del Derecho y Bioética en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Desde 2009 es Profesor Contratado Doctor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y en diversos programas de posgrado. Entre sus publicaciones, destacan sus libros: Bioética, autonomía y libertad, La praxis del consentimiento informado en la relación sanitaria. Aspectos Biojurídicos y Autonomía, libertad y testamentos vitales.

 

Comité de Bioética: la ética al servicio del Gobierno

En la tramitación de la futura Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) el Gobierno ha puesto a las instituciones al servicio de su perverso proyecto de legalizar el asesinato de inocentes. La última muestra ha sido el Informe del Comité de Bioética, un organismo consultivo que ha superado todos los límites racionales al reconocer (con un solo voto de discrepancia, el del científico César Nombela), por un lado, que la vida humana se inicia con la fecundación y, por otro, avalar que la mujer puede poner fin a esa vida en las primeras 14 semanas de embarazo.

Comité de Bioética: la ética al servicio del Gobierno

Para Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética “el Informe del Comité de Bioética refleja que para el Gobierno  la ética, la verdad, el bien y el mal, la dignidad de la persona y los derechos más fundamentales, son contingentes y mudables según interesen a su proyecto ideológico, que en este caso es bien claro: darle la vuelta al Derecho y cambiar el derecho a vivir por el derecho a acabar con la vida de un inocente”.

 

En este contexto, Profesionales por la Ética recuerda que la nueva legislación implicará a numerosos profesionaleseducadores, trabajadores sociales, enfermeros, auxiliares de clínica, administrativos, psicólogos y médicos. Respecto a la práctica del aborto, los profesionales no sólo deben defender su objeción de conciencia sino también promover activamente el derecho a la vida y el apoyo a la mujer embarazada a menudo abandonada, presionada e incluso maltratada. “No olvidemos“, ha afirmado Urcelay,que en esta historia se instrumentaliza a la mujer por intereses ideológicos y económicos, ya que las clínicas abortistas constituyen un lucrativo negocio en el que no existe el consentimiento informado sino más bien un asentimiento desinformado. Además, no olvidemos que si el aborto es establecido como derecho, un profesional sanitario no podrá negarse a participar en él porque podría ser penalizado“.

 Por último, Profesionales por la Ética recuerda que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) incorpora un importante capítulo de educación sexual para las escuelas e institutos. “Habrá que esperar su concreción”, explica Urcelay, “pero de momento la inclusión de este capítulo en la ley que liberaliza el aborto no anuncia nada bueno”, agrega.

 Por todo ello, Profesionales por la Ética anima a todos los ciudadanos a manifestarse en Madrid el próximo 17 de octubre a favor del derecho a la vida, en apoyo a la maternidad y contra el aborto. “Esperemos que esta movilización sea un punto de inflexión en la generación de una nueva cultura de la vida que frene esta reforma y acabe con la lacra del aborto que, con la actual legislación, ha impedido nacer a más de un millón de niños”, concluye Urcelay.

 

Primer master en Bioderecho y Bioética

Dirigido por el profesor Andrés Ollero

Titular de la Cátedra Detinsa de Bioética y Bioderecho de la Universidad Rey Juan Carlos, la Universidad madrileña incluye este curso entre sus títulos propios de postgrado un master en Bioética y Bioderecho.

El master aspira a combinar una aportación basada en experiencia clínica directa y una formación jurídica adecuada a las repercusiones que hoy plantean en este ámbito la práctica médica y las innovaciones biotecnológicas.

El profesor Ollero, que lleva ya años ofertando e n dicha Universidad una asignatura de libre configuración, accesible para alumnos de cualquier Facultad, sobre “Bioderecho”, novedad en el panorama universitario español, ha explicado a ZENIT el motivo que ha dado vida a este master.

“No son pocos los juristas progresivamente interesados en problemas de derecho sanitario, pero necesitan acceder de modo más directo a aspectos prácticos derivados de una experiencia clínica que les resulta ajena. Creo que podrán encontrarlo en este master, en el contexto de una valoración bioética que someta a crítica muchos tópicos que hoy vienen extendiéndose”, aclara el director.

Ahora bien, según Ollero el curso no está destinado sólo a juristas.

“Lo que lo caracteriza es su carácter interdisciplinar –añade–, garantizado por la presencia como codirector del doctor Manuel de Santiago, que c on un notable bagaje clínico ha presidido durante años la Asociación Española de Bioética. Se muestra muy preocupado por el olvido de los principios de la ética médica originaria, por la falta de decisión de los órganos deontológicos de las corporaciones médicas y la presencia creciente del Estado legislando sobre el acto médico”.

“A mí, como jurista –confiesa–, me preocupa constatar que los profesionales sanitarios se ven perjudicados al no disponer de argumentos jurídicos”.

Por ejemplo, aclara, “la objeción de conciencia se ha convertido hoy para ellos en un problema frecuente y exige un tratamiento jurídico que va más allá de los criterios meramente éticos”.

Por eso, reconoce, “me parece importante que tengan una opinión formada, porque de lo contrario, ante gobiernos que tienden a inmiscuirse cada vez más en su praxis profesional, si no tienen criterios claros, no harán valer adecuadamente sus propios derechos. de ahí la relevancia del carácter interdisciplinar que pretende ofrecer este master”.  

Como ejemplo de las consecuencias derivadas de la falta de esa perspectiva interdisciplinar pone el caso de un Colegio de Médicos español que se ha planteado la posibilidad de asumir la creación de un registro de objetores de conciencia.

“Cualquiera se dará cuenta de que eso puede convertirse en una fuente de discriminación; es sorprendente que los encargados de proteger y garantizar el libre ejercicio de una profesión se dediquen a crearle dificultades. Creo que es consecuencia de cierto desconocimiento de cuál es la dinámica jurídica de cuestiones como ésta”, afirma. 

Y sin embargo, recuerda, “la garant&iacut e;a de la objeción de conciencia se ha considerado siempre una actitud progresista, expresiva de la virtualidad positiva del Estado de Derecho”.

“Nunca ha creado particulares problemas, dado su carácter previsiblemente minoritario. Si llega a generalizarse acabaría en efecto avecinándose a una actitud de desobediencia civil; pero eso es sólo imaginable cuando se legisla contra la mayoría, aspecto éste que invita a una sosegada reflexión”, aclara. 

Ha quedado ya abierto el plazo de matriculación para el master, comenzando su impartición dentro del próximo mes de octubre.

Dos filósofos debaten sobre los vientres de alquiler

Los “vientres de alquiler” a debate

Ruwen Ogien y Sylviane Agacinsky, dos filósofas francesas que han publicado libros sobre cuestiones bioéticas, discuten en un debate organizado por Le Monde sobre las madres de alquiler.

A la luz de la revisión por la que debe pasar la Ley francesa de Bioética en 2010, parece previsible que el legislador tome en cuenta las recomendaciones del Consejo de Estado, que en mayo pasado se pronunciaba por “no legalizar la gestación a través de terceros” en “interés del niño y de la madre de alquiler”.

 Sylviane Agacinski es la autora de Corps en miettes (“Cuerpos en pedazos”, Flammarion), donde cuestiona el uso del cuerpo humano como mercancía. Ruwen Ogien, por su parte, en La Vie, la Mort, l’Etat (“La vida, la muerte, el Estado”, Grasset), se alza contra las intromisiones del Estado en la vida privada de las mujeres que deciden gestar un hijo ajeno. .

 Ruwen Ogien estima que “el Estado no debe imponer por la fuerza ninguna concepción moral particular. Como protege y defiende el pluralismo religioso, debe proteger y defender también, con todos los medios de los que dispone, el pluralismo moral, esto es, el derecho de cada uno a vivir según sus profundas convicciones morales, en la medida en que éstas no perjudiquen a los demás.”

 “Ciertos países democráticos como Bélgica, Grecia, Reino Unido o los Países Bajos toleran o regulan la práctica de la gestación mediante terceros. Otros no. Existe un criterio que permite decidir si tal o cual sistema penal es más o menos liberal. Mientras más liberal es un sistema de normas penales, menos ‘crímenes sin víctimas’ contiene.“ Según Ogien, “hoy en día, la gestación a través de terceros podría clasificarse perfectamente en la categoría de ‘crímenes sin víctimas’. En efecto, resultaría injusto penalizar un acuerdo entre personas que, en principio, consienten en él, y que no tiene visos de causar ningún daño a otros y, sobre todo, al niño por nacer.”

 Sylviane Agacinski contesta que “la visión puramente liberal implica dejar que la gente viva como quiera, libremente. Pero es necesario distinguir entre los ‘derechos de’ y los ‘derechos a’, es decir, entre las libertades individuales que significan estar autorizado para (derecho de ir y venir, de expresarse, de vivir su vida sexual, de tener hijos, etc.; en una palabra: derecho de hacer cosas sin que nadie me lo impida), y los ‘derechos a’, que implican una exigencia y crean un deber frente a los otros.”

 “Por ejemplo, el derecho a la vida nos obliga a alimentar a nuestros hijos y a todos los que dependan de nosotros, e incluso a ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a cualquiera que se encuentre en peligro. Luego existen ciertas obligaciones que tenemos hacia los demás, tanto como ellos las tienen hacia nosotros. Esta clase de derechos apela a la asistencia de los demás y a la del Estado a través de sus instituciones. Ahora bien: es evidente, según una visión liberal, que mi vida personal ha de ser libre, pero sin que deba por tanto exigir ninguna asistencia para llevarla adelante (en cosas como encontrar un pareja sexual o tener descendencia). Dicho de otra forma, la libertad no implica ningún derecho a tener hijos, y resulta muy paradójico incluir en una visión liberal bien entendida un derecho a la asistencia que excede los tratamientos terapéuticos.”

 Analogía con la donación de órganos

 El debate de los filósofos se centra después en la analogía entre donación de órganos y alquiler de vientres.

 Ogien plantea si resulta más problemático poner la capacidad de procrear a disposición de otros que donar en vida un riñón o una parte del hígado.

 Agacinski afirma que “la donación de órganos entre vivos se orienta a salvar vidas, no a satisfacer una demanda. Es algo que se autoriza, de modo excepcional, entre miembros de una misma familia, excluyendo cualquier pago. No por eso deja de plantear problemas difíciles. En cuanto al uso de órganos de una persona para fabricar y parir al hijo de otra, es algo intrínsecamente inadmisible, porque consiste en tratar a un ser humano como una máquina o como un animal de cría. En un rebaño, las hembras sirven para producir las crías en interés del criador. Aquí se pretende que las mujeres sirvan de hembras reproductoras porque se les remunera por ello. Dondequiera que se da esta práctica hay siempre un mercado, nunca es gratuito.”

 Ogien advierte que “no todas las madres de alquiler son mujeres que están tan en la miseria como para no tener otra opción. (…) Y tratando a aquellas cuya elección está más limitada como a víctimas completamente desprovistas de su libre albedrío ¿no las ofende usted en su dignidad? Por otra parte, no me parece que la remuneración, desde luego presente siempre, sea suficiente para arruinar el carácter altruista del gesto de las madres de alquiler. A los médicos se les paga bien sin que se considere que el fin de su actividad es puramente venal.” Cita también el caso de los atletas profesionales o de los actores y actrices de cine que aceptan por contrato condicionamientos corporales exigidos por su trabajo. “¿Hay que prohibir el deporte profesional y la industria cinematográfica porque son contrarios a la dignidad humana?”

 Para Agacinski “esa no es una razón para agregar el embarazo, el parto y finalmente el niño a la lista de cosas que se pueden vender y comprar. En cuanto a las madres de alquiler en Estados Unidos, se trata sobre todo de mujeres de color, de non white. La pregunta que deben hacerse los países civilizados es si la concepción debería entrar en el ámbito de la industria y del mercado de trabajo. Si se responde que sí, mañana en Francia una mujer podrá preguntarse si le será posible alquilar su vientre para pagarse el piso o los estudios.”

 Ogien no cree “que el mejor medio de ayudar a alguien a escapar de la miseria sea prohibirle utilizar los pocos recursos de que dispone.”

 Agacinski replica que “eso significa que usted incluye el cuerpo, los órganos y al mismo ser humano entre los “recursos” posibles. Yo pienso, por el contrario, que la ley tiene un papel civilizador, y que debe excluir de los intercambios comerciales la sustancia del ser humano. Que las células o la sangre que se extraen, una vez transformadas en producto, tengan un cierto coste, e incluso un precio, es otra cuestión. Pero una persona no debe ser expuesta a que se la mutile o se sacrifiquen sus órganos y su vida íntima por un salario, cualquiera que éste sea. Es una forma de corrupción».

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE.

La instrucción se dirige “a los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Instrucción “Dignitas Personae” sobre algunas cuestiones de Bioética

Desde hace varios años la Congregación para la Doctrina de la Fe estudia las nuevas cuestiones biomédicas con el objeto de actualizar la Instrucción “Donum vitæ”. A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran “sí” a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy. La nueva Instrucción, fechada el 8 de septiembre de 2008, Fiesta de la Natividad de la Virgen María, tiene la intención de responder a algunas nuevas cuestiones en este campo que suscitan esperanzas pero también perplejidades en sectores cada vez más vastos de la sociedad.

Es un hecho que en los últimos años las ciencias biomédicas han avanzado de forma considerable. Estos avances han abierto nuevas perspectivas terapéuticas, pero también han suscitado serios interrogantes que no fueron explícitamente afrontados en la Instrucción “Donum viatæ” (22 de febrero de 1987).

La Instrucción comienza con las palabras “Dignitas Personæ”, la dignidad de la persona, que se le debe reconocer a todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural. Este principio fundamental “expresa un gran “sí” a la vida humana”, la cual “debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica”

Se trata por tanto de una “Instrucción y naturaleza doctrinal” emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI. La Instrucción pertenece pues a los documentos que “participan del ma-gisterio ordinario del Sumo Pontífice” (Instrucción Donum veritatis, n. 18), que ha de ser acogido por los fieles “con asentimiento religioso”

Para examinar las nuevas cuestiones “se han tenido siempre presentes los aspectos científicos correspondientes, aprovechando los estudios llevados a cabo por la Pontificia Academia para la Vida y las aportaciones de un gran número de expertos, para confrontarlos con los principios de la antropología cristiana. Las Encíclicas Veritatis splendor y Evange-lium vitæ de Juan Pablo II, y otras intervenciones del Magisterio, ofrecen indicaciones claras acerca del método y del contenido para el examen de los problemas considera-dos” (n. 2).

La Instrucción está dirigida “a los fieles cristianos y a todos los que buscan la verdad”. Cuando la Iglesia propone principios y valoraciones morales para la investigación biomédica sobre la vida humana, “se vale de la razón y de la fe, contribuyendo así a elaborar una visión integral del hombre y de su vocación, capaz de acoger todo lo bueno que surge de las obras humanas y de las tradiciones culturales y religiosas, que frecuen¬temente muestran una gran reverencia por la vida”.

La Instrucción comprende tres partes: la primera recuerda algunos aspectos antro-pológicos, teológicos y éticos de importancia fundamental bajo dos principios fundamentales:

“El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”.

“El origen de la vida humana… tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Una procreación verdaderamente responsable pa-ra con quien ha de nacer es fruto del matrimonio”.

La segunda afronta nuevos problemas relativos a la procreación donde se enmarcan las técnicas de asistencia a la fertilidad, la fecundación in vitro o el congelamiento de embriones; mientras que la tercera parte examina algunas nuevas propuestas terapéuticas que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano, como son la terapia génica, la utilización de “material biológico” humano de origen ilícito, o el uso terapéutico de las células troncales.