Nigeria: los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque islamista

Los obispos de Nigeria han censurado al gobierno, afirmando que es demasiado débil para afrontar la creciente amenaza de los islamistas que llevan a cabo una campaña de terror contra los cristianos.

El arzobispo Ignatius Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal y el arzobispo John Onaiyekan de Abuja denunciaron la débil respuesta del gobierno a la creciente amenaza de los grupos islamistas, afirmando que los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque.

Hablaron después de que al menos 21 personas fueran asesinadas y más de otras veinte heridas ayer domingo 29 de abril, en ataques coordinados que tenían como objetivo los servicios dominicales en un campus universitario en Kano, y una capilla en Maiduguri que pertenece a la Iglesia de Cristo de Nigeria.

La violencia es la última de una serie de ataques a los fieles en domingo pero, en un signo de que la situación ha empeorado, los cristianos de la capilla de la Universidad Bayero fueron tiroteados por islamistas cuando trataban de escapar del escenario.

Nadie ha reivindicado la autoría de los ataques

Hablando desde Nigeria, en entrevistas con la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada, ambos obispos dijeron que han perdido la paciencia con los nulos esfuerzos del gobierno para detener la crisis causada por Boko Haram y otros grupos militantes.

El arzobispo John Onaiyekan dijo: “Al principio estábamos dispuestos a ser pacientes con el gobierno cuando decía que este tipo de terrorismo islámico es nuevo”.

“Han tenido tiempo suficiente para aprender cómo manejar esta situación, reuniendo inteligencia sobre los directamente implicados y ofreciendo documentación”.

“Ha quedado claro que tenemos un débil gobierno que ha reunido un conjunto de compromisos que significan que la acción que debería tener lugar no está teniendo lugar”.

El arzobispo dijo que el gobierno estaba demasiado dividido “para mostrar la voluntad política” para afrontar la crisis.

Por su parte, el arzobispo Kaigama dijo: “Los ataques crecientes muestran que la seguridad del gobierno no funciona”.

“El gobierno no es capaz de manejarse con la situación de seguridad y nos sentimos completamente aprensivos como resultado”.

“Por qué el gobierno no puede identificar a la gente implicada desconcierta a la imaginación. Yo pago impuestos y tengo derecho a saber que se está haciendo sobre el problema”.

El arzobispo Kaigana, cuya diócesis norteña de Jos ha estado entre las más afectadas por la violencia islamista, dijo: “Estos jóvenes asesinados en la universidad eran la esperanza de nuestro país. Esto desafía a la lógica, Eran gente que trataba de construir un país mejor”.

El grupo islamista Boko Haram, que ha reivindicado la responsabilidad de un número de ataques, se dice que ha asesinado al menos a 450 personas este año sólo en violencia contra objetivos no sólo de iglesias sino de edificios del gobierno, la policía y mercados.

En uno de los peores ataques, 44 personas fueron asesinadas y más de 80 heridas el día de Navidad, el año pasado, cuando un suicida con bomba atentó contra la iglesia católica de Santa Teresa, en Madalla, fuera de la capital.

El mes pasado, un portavoz de Boko Haram dijo que el grupo terrorista islamista ha declarado “una guerra a los cristianos” y que busca su “erradicación” de todas las partes del país.

Zenit

Yoannis Lahzi Gaid, sacerdote copto, al Gran Imán de Al-Azhar.

 Yoannis Lahzi Gaid, redactor de la página web de la Iglesia Católica de Alejandría, a las declaraciones del Gran Imán de Al-Azhar, del pasado 2 de enero, tras eL atentado a la iglesia de los Santos de Alejandría, en las que juzgó las palabras de Benedicto XVI durante el Ángelus de ese mismo día, como una interferencia en los asuntos internos de Egipto.

Los coptos, durante largo tiempo discriminados, han pedido y están pidiendo una solución justa a sus problemas para frenar las injusticias. Sus exigencias se fundan siempre en el principio que afirma “La patria para todos pero la religión, para Dios” que, según su conciencia, es el fundamento de cualquier estado civil y de cualquier civilización evolucionada.

Por desgracia han obtenido,- después de cada suceso de atentado- siempre la misma cortés respuesta y las habituales palabras de comprensión y de solidaridad que no son suficientes para sus necesidades de poder expresarse libremente en el ámbito político, social y sobre todo religioso y de poder vivir tranquilamente, sin tener miedo de la opresión y de las amenazas. Los coptos, en toda su larga y luminosa historia, no han pedido la intervención de países extranjeros para ser ayudados en sus problemas, buscando siempre el evitar las posibles recriminaciones de parte de sus compatriotas que, habrían podido ver en tal intervención extranjera, la traición de parte de los coptos a su patria; y ejerciendo siempre una resistencia pacífica, no obstante el dolor, las injusticias y el silencio perpetrados por las autoridades nacionales.

Por otra parte, vivimos en un mundo globalizado en el que circulan, a tiempo real, noticias del globo entero, por esto es más que natural, respetable Imán Al-Azhar, asistir al alzamiento de una multitud de voces internacionales ante los sucesos aberrantes de los múltiples atentados que han sido verificados y se están verificando; ante las intimidaciones de las que son objeto los cristianos, obligados a emigrar del Oriente Medio para no ser masacrados. Es natural, entonces, escuchar del Santo Padre Benedicto XVI, cabeza de la Iglesia Católica, la invitación a proteger las minorías perseguidas en nuestro querido Oriente. Lo que sorprende, respetable Im&aa cute;n, no son las palabras del Papa, sino la actitud de algunos responsables religiosos y políticos que se quedan quietos y callados ante los múltiples homicidios de gente inocente; y que frente a las injusticias perpetradas a sus hermanos, se limitan a pronunciar las típicas y corteses palabras de condena.

Lo más triste, respetable Imán, es que Al-Azhar, la máxima institución religiosa islámica, se limita a condenar tímidamente a través de corteses declaraciones sin, nunca, pronunciarse claramente sobre la cuestión de la violencia y del asesinato de los “no musulmanes”. Sin rechazar claramente las “fatwas” islámicas que consienten, incluso instigan y legitiman, el derramamiento de la sangre de los no musulmanes e invitan a apropiarse de los bienes y propiedades de los cristianos como si fuesen botín de guerra.

Es extraño, respetable Imán, qu e usted como Imán (jefe) de Al-Azhar, no haya pronunciado todavía una declaración explícita que prohíba el asesinato de los no musulmanes, no haya declarado con palabras rotundas, dirigidas a aclarar la posición del Islam frente a la violencia; explicando el significado de la “yihad” (guerra santa) contra los no musulmanes, no haya hecho una clara declaración, de manera que se evite cualquier manipulación coránica por parte de los terroristas.

Es vergonzoso, respetable Imán, que cuando hablan los compatriotas, especialmente aquellos que se declaran “moderados” e “intelectuales”, lo máximo que lleguen a decir de los coptos es que son “Ahl-Zimma”- confiados a la tutela del Islam- una frase que destruye todo esperanza de conseguir una convivencia pacífica y civil basada en la igualdad y el respeto. Ya que, el término, “tutelados por el Islam&q uot; es un término que se radica en una definición basada en la desigualdad, en cuanto que confía a una parte el deber de proteger a la otra, y por tanto provoca el racismo y la discriminación entre personas que deberían ser iguales y, de la misma manera, ser tuteladas por una misma constitución, unas mismas leyes del Estado.

Respetable Imán, las tragedias que viven los coptos todos los días son más importantes que una visita de cortesía al papa Shenouda III – papa de la Iglesia Copta Ortodoxa de Egipto -,mucho más urgentes que declaraciones verbales, es señal de que en Egipto y en la mayor parte de países árabes falta la “igualdad” entre ciudadanos, es señal de que se aplica el concepto de un Estado policial donde los cuerpos de seguridad y los religiosos controlan las ideas de las personas, de sus actos y finalmente de si respiran.

La solución , respetable Imán, no se encuentra en la condena de las palabras del Papa o de los estados extranjeros, sino en el cuidar nuestras enfermedades con nuestras propias manos. Ni el Santo Padre ni la opinión pública internacional habrían hablado si nuestras condiciones de seguridad y de justicia estuvieran garantizadas, si nuestras leyes asegurasen los derechos de todos, si no se tratase a una parte del pueblo como “minoría perturbadora”, o solamente como seres “Ahl-Zimma”- confiados a la tutela islámica-.

Ninguno habría intervenido, respetable Imán, si nuestro país estuviera fundado sobre leyes iguales para todos, sobre leyes aplicadas sin discriminación de religión, de lengua o de pertenencia política. Ninguno habría hablado, si la sangre de nuestros hijos y de nuestros hermanos, no hubiera sido derramada sin culpa, el día de la Navidad y de fin de a&ntil de;o. Ninguno habría hablado si los países musulmanes de Medio Oriente hubieran estado al lado de sus hermanos cristianos y hubieran frenado esta hemorragia de emigración, asegurándoles su tutela.
Ninguno habría hablado, si los países islámicos hubieran actuado contra el terrorismo religioso y el integralismo islámico, que legitima la matanza de cristianos; como ha sucedido con las viñetas consideradas ofensivas para el Islam.

¿Por qué se afirma el derecho a un ser humano y se niega el mismo derecho a otro ser humano? ¿Por qué se afirma el derecho de condenar cualquier acto o palabra, cuando son consideradas ofensivas para los musulmanes en países occidentales, sin decir nunca que ésto significa interferir en los asuntos internos de estos países, mientras se condena la oración del Papa contra las masacres, contra las injusticias?

Respetable Imán, nadie habría intervenido si hubiésemos adoptado una única medida de comportamiento, si hubiésemos, desde hace tiempo, estudiado y analizado nuestra situación interna, si hubiésemos resuelto nuestros problemas de forma civilizada y respetando una única ley igual para todos. Y decir que otros países interfieren en nuestros asuntos internos es otro motivo de tristeza porque demuestra solo tenemos miedo del escándalo, que lo que debe continuar es el “silencio del resto del mundo”, que no queremos encontrar una solución justa, factible y veloz, queriendo sólo enterrar la cabeza bajo tierra en vez de curar el miembro enfermo, o encima queriendo cortarlo.
Cristianos inocentes han sido asesinados en la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en Baghdad por mano de terroristas que gritaban el nombre de Dios y recitaban versos del Corán. Los coptos han sido asesinado s durante el fin de año en Alejandría, por mano de integristas que siguen la voluntad de Alá. Esta es la enfermedad que reside en este modo de interpretar los preceptos coránicos. Pero en esta misma enfermedad se encuentra la cura. Las masacres que los terroristas cometen en perjuicio de los cristianos, ¿son aceptables desde el punto de vista religioso e islámico? ¿Sus versos coránicos y sus argumentos doctrinales se fundan en la verdad? Estos terroristas ¿son verdaderos fieles musulmanes? Estas son las preguntas que necesitan respuesta, respetable Imán porque en su respuesta se encuentra la clave para frenar o alimentar todavía más, los ríos de sangre derramados.

En resumen, respetable Imán, el Santo Padre no ha intervenido en los asuntos internos de Egipto, sino que ha hablado en favor de los cristianos oprimidos y perseguidos, porque su voz se alza siempre contra cualq uier discriminación o injusticia, contra cualquier hombre, cristiano o no, porque “el silencio frente a las injusticias es un demonio”. Como olvidar que él ha condenado todos los actos de extremismo cometidos contra cristianos o musulmanes así como ha condenado todas las acciones ofensivas hacia los sentimientos de los fieles de cualquier religión.
Habría estado muy mal si su Santidad hubiese callado frente a los homicidios, a las masacres, a las persecuciones, a las migraciones forzadas de los cristianos del Medio Oriente sucedidas a los ojos de todo el mundo. Habría estado mal si él hubiese cerrado los ojos mientras las iglesias son profanadas y saqueadas y si no hubiera levantado la voz viendo que sus hijos son asesinados y perseguidos por el solo motivo de ser cristianos.
Respetable Imán, usted debería haber agradecido al Santo Padre por sus sentidas condolencias ofrecidas a sus/nuestros hermanos coptos, que han sido asesinados el día de nochevieja, en vez de condenar sus palabras considerándolos con una interferencia. Usted debería haber tendido sus manos a las manos del Santo Padre, tendidas para sostener un diálogo pacífico entre las religiones, en vez de rechazar las declaraciones y provocando, contra él y obviamente contra todo cristiano, la exacerbación de una situación, ya muy delicada, reforzando involuntariamente, todavía más, el extremismo.

Que el Señor tenga piedad de nuestro amado Egipto y aleje de él todo extremismo e intolerancia, sembrando en los corazones Su compasión al servicio de la verdad y de la justicia, para trabajar codo con codo, con el fin de establecer la igualdad, la convivencia pacífica y para construir una nación fundada en la libertad religiosa y sobre la igualdad de derechos y deberes de todas las personas. Que nos dé la valentía de curar seriamente las enfermedades, en lugar de condenar a aquellos que quieren nuestro bien, acusándolos de intervenir en nuestros asuntos.

Asesinados otros dos cristianos en Irak

 Una pareja de cristianos de avanzada edad fue asesinada a tiros en su domicilio de Bagdad este domingo por la noche por hombres armados con pistolas con silenciadores.

El asesinato se produjo en el barrio de Baladiyat de la capital iraquí, una zona predominantemente chií, según informaciones del Ministerio del Interior del país recogidas por la agencia AsiaNews.
Ese mismo día, el Papa Benedicto XVI pedía a los fieles, tras rezar el Ángelus en el Vaticano, que recen para que acabe la violencia contra cristianos y musulmanes en Irak.

Los asesinatos y la violencia están llevando a muchos cristianos al éxodo. Unas 500 familias cristianas han huido de Bagdad y de Mosul hacia el norte del país, a la región semiautónoma del Kurdistán. Los desplazados abandonan sus casas, muebles y puestos de trabajo, así como parroquias y monasterios, entre ellos algunos de los más antiguos de la cristiandad.

Desde el año 2003, el número de cristianos de Irak, que ascendía entonces a cerca de un millón de fieles, se ha reducido prácticamente a la mitad.El Gobierno se ha comprometido a proporcionar ayudas de 400 dólares a cada familia que decide irse de su hogar, pero esa cantidad no llega ni para pagar el alquiler mensual de un apartamento en el norte del país.
Mientras tanto, el clima de inseguridad persiste, con asesinatos y atentados contra iglesias y propiedades privadas de los cristianos.
Uno de los más graves fue el registrado e l pasado 31 de octubre en la catedral siro-católica de Bagdad.
Por las 58 personas que fallecieron en ese atentado, las Iglesias cristianas de Irak celebrarán este jueves 9 de diciembre un día de ayuno.

Los líderes cristianos también acordaron, este domingo en una reunión celebrada en Arbil, pedir al Gobierno kurdo que garantice escuela y trabajo a las familias cristianas refugiadas en el norte del país.
Además, se reunirán con diputados cristianos para compartir sus puntos de vista sobre las razones de los ataques a los fieles.

Los representantes de las comunidades cristianas consideran que el Gobierno no garantiza suficientemente la seguridad de los cristianos.
Por esa razón, el pasado 1 de diciembre, los líderes cristianos rechazaron participar en un encuentro sobre coexistencia y tolerancia social organizado en la provincia de Erbil por el Ministerio iraqu& iacute; de Derechos Humanos .

El Congo, sacerdotes denuncian un “régimen de terror”

El clima de inseguridad que se vive actualmente en el norte de Kivu, en el noreste de la República Democrática del Congo, ha llevado al clero de la diócesis de Butembo-Beni a describir la situación como un genocidio en gestación.

En un mensaje aprobado por el obispo de Butembo-Beni, monseñor Mélchisédech Sikuli Paluku, los sacerdotes denuncian numerosos casos concretos recientes de asesinatos, desapariciones y saqueos recientes y lanzan un llamamiento para que se garantice la seguridad en la zona.

“En el momento de la campaña por el referéndum para la adopción de la Constitución, se proclamó que el “Sí” traería y marcaría el fin de la guerra y el principio de una era de paz y de seguridad para todos”, explica el documento.
“Ese mismo objetivo no ha dejado de ser oficialmente marcado con motivo de los grandes acontecimientos que han marcado la historia reciente de nuestro país”, añade.
“A pesar de estos eslogans sobre la seguridad, y aunque algunos estiman que la situación del país mejora día a día, calificando como ‘residuales’ los problemas de seguridad en el este, las poblaciones del este del país siguen sufriendo un régimen de terror cada vez mayor: todos los días se producen actos de inseguridad, violencia, masacres, violaciones y asesinatos”, denuncia.
“Junto a la frecuencia de los asaltos en las carreteras, la inseguridad encuentra y persigue a los ciudadanos en sus hogares”.
“Los ataques contra los agentes de pastoral, el clero y los civiles pretenden sembrar el miedo y el pánico entre aquellos que son la voz de los sin voz, y de este modo silenciar a todo un pueblo”, constata.
“No puede dejar de señalarse que estos acontecimientos se producen en el momento en que se ejercen nuevas presiones para la introducción forzada de poblaciones de Masisi en el territorio de Lubero”, explica el mensaje.
También se da ahora “la repatriación a sus países de los refugiados que están sobre todo en el suroeste del territorio desde el 1994”.

Los sacerdotes apuntan a “la prioridad para poder continuar acogiendo y reinstalando a los verdaderos congoleños que se han convertido en desplazados internos en otros territorios de la República Democrática del Congo”.
Para los sacerdotes, “además de los incendios sistemáticos de casas ya conocidos en el territorio de Lubero, el ensañamiento contra las poblaciones de Lubero y de Beni, junto a la fuerte aplicación de una política de ‘tierra quemada’ para crear el espacio para los demás”, constituye un verdadero “genocidio” en gestación.

El clero de Butembo-Beni denuncia el “silencio culpable” de las autoridades del país y la falta de intervención de la MONUSCO (Misión de Estabilización de la ONU en la RDC), que ha “permanecido pasiva”.
Y recuerda el deber de los soldados y de la policía de defender a la población y el de todas las personas de denunciar a los criminales y evitar la complicidad.
Los sacerdotes aseguran que aun “en esta situación de opresión, permanecemos firmes en la esperanza cristiana” y que su “fe está arraigada en la victor ia de Cristo resucitado sobre los lazos y las fuerzas de la muerte”.

El mensaje, recogido por la agencia católica DIA de Kinshasa, fue publicado el 23 de noviembre, al término de la novena de oración por la paz organizada en todas las parroquias de la diócesis de Butembo-Beni tras el asesinato del sacerdote Christian Bakulene, el pasado 8 de noviembre.

Iraq: para los cristianos ya no hay sitios seguros

La violencia llega también a la región de Nínive
Los cristianos iraquíes están empeando a abandonar la única zona en la que se consideraban seguros, su antigua patria en las llanuras de Nínive.
Según los informes del clero del norte del país, en los últimos meses ha comenzado una emigración lenta pero constante desde los pueblos y desde las ciudades cercanas a Nínive, donde los cristianos han estado presentes desde los primeros siglos del cristianismo.
Todo esto sucede, advierte la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), tras las amenazas sobre otro ataque a la Iglesia que tendría lugar tras las elecciones del próximo mes de enero.
El sacerdote iraquí Bashar Warda afirma que los cristianos en la egión de Nínive están empezando a sentirse amenazados por la falta de seguridad que afecta a tantos fieles en muchas otras partes de Iraq.
Según Warda, aunque es difícil presentar estimaciones precisas, los pueblos completamente cristianos de la región de Nínive pierden entre 30 y 40 fieles al mes, a veces incluso más.
Estos números son aún más preocupants si se tiene en cuenta que los pueblos casi totalmente cristianos son el lugar donde se habían refugiado los fieles que se sentían amenazados en otras zonas del país. Tras la ola de propaganda y de ataques anticristianos en Mosul el año pasado, de hecho, muchos se habían transferido a la región de Nínive.
Bashar Warda, rector del Seminario mayor de St Peter ad Ankawa, fuera de Erbil, la capital provincial del norde kurdo de Iraq, observa que se espera un aumento de la emigración desde Nínive después de que una famosa doctora fuese raptada en su propia casa en Bartala, una de las ciudades más importantes de la zona.
Mahasin Bashir, ginecóloga, fue liberada el pasado domingo en Baashiqa, a unos 10 kilómetros de Bartala. El rapto, según el padre Warda, “ha tenido fuertes reprcusiones” en la zona, que recientemente no había sufrido secuestros, explosiones y otros incidentes.
Una escalada de la violencia tras las elecciones de 2010 podría tener consecuencias catastróficas para la supervivencia de la Iglesia y llevaría aún a más fieles a abandonar el país, advierte el sacerdote.
Según las últimas estimaciones, los cristianos iraquíes, que en 1987 eran 1,4 millones, serían actualmente menos de 400.000.

Protesta cristiana en Sudán ante salvajes asesinatos y crucifixiones

 

El obispo Hiiboro de Sudán pide ayuda internacional.
Unos veinte mil cristianos caminaron a pies desnudos unos tres kilómetros en el sur de Sudán, en una protesta silenciosa por la incapacidad o falta de voluntad del Gobierno para proteger a la región de los conflictos tribales que han producido derramamiento de sangre.

 
La oración-protesta de tres días fue convocada por monseñor Edward Hiiboro Kussala, obispo de Tombura-Yambio, quien informó de que el evento reunió a más del doble del número esperado.
 
El obispo habló de la manifestación a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), una organización internacional de caridad dedicad a a los cristianos perseguidos y oprimidos. Sudán es la prioridad de la organización en África.

Los cristianos marcharon en protesta por una serie de atentados mortales y atroces en agosto.

Una banda del Ejército de Resistencia del Señor irrumpió en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz y profanó el edificio antes de secuestrar a 17 personas, la mayoría de ellos adolescentes y veinteañeros.

Poco después, uno de los secuestrados fue encontrado muerto, atado a un árbol y mutilado.

De los 17 desaparecidos, tres volvieron al día siguiente; no se sabe el paradero del resto.

Una semana después de este atentado, seis personas fueron objeto de una celada en un bosque y clavadas con trozos de madera a la tierra. Quienes descubrieron los cuerpos varios días más tarde lo compararon a una grotesca escena de crucifixión.

Mientras tanto, llegaron informaciones de que otras doce personas fueron secuestradas en otra aldea cercana.

El obispo Hiiboro explica por qué está pidiendo ayuda internacional: “El Gobierno no se preocupa del problema. Seguían prometiendo que tenían el asunto bajo control pero ahora vemos la realidad”.
 
“Lo que sucedió en agosto constituyó un enorme choque para nosotros. Fue difícil asumir el hecho de que estábamos expuestos a semejante riesgo”, añadió.

“Después de ello, la gente seguía viniendo a mí con tal sufrimiento en los ojos, rogándome hacer algo sobre la situación, conseguir que vuelvan sus hijos y nietos que han desaparecido”, afirmó.

El obispo explicó que los tres días de oración y peregrinación se centraron en “afrontar la situación de lo que ha sucedido en [el estado de] Equatoria occidental y renovar nuestra vida espiritual. Deseamos hacer una protesta silenciosa para decir al Gobierno que la cosas no están yendo bien”.

Asesinados otros cinco cristianos en Paquistán

La iglesia paquistaní, disgustada por la falta de persecución de los culpables.

Cinco cristianos murieron tiroteados en el centro de la ciudad de Quetta (Beluchistán), el pasado 28 de agosto. Así lo confirmó este miércoles Radio Vaticano, citando fuentes locales.
Un nuevo episodio después de la masacre de Punjab, en la que murieron 11 cristianos y más de un centenar de casas fueron saqueadas.
En opinión de Stefano Vecchia, experto citado por la emisora pontificia, “es muy probable que se trate de los mismos extremistas que actuaron en la ciudad de Gojra a primeros de agosto”, extremistas de “influencia talibán”.
“Muchas fuentes, en Pakistán, dan por cierto un cambio de estrategia de los talibanes: no más atentados suicidas contra objetivos sensibles, sino una estrategia de la tensión que enfrente las comunidades entre sí. Una estrategia que busca golpear en particular a las minorías”, explica Vecchia.
Según el experto, la mayoría islámica es ante todo pacífica, y a menudo convive codo a codo en las grandes ciudades con las minorías, no sólo la cristiana. En opinión de Stefano Vecchia, experto citado por la emisora vaticana, “es muy probable que se trate de los mismos extremistas que actuaron en la ciudad de Gojra a primeros de agosto”, extremistas de “influencia talibán”.
“Muchas fuentes, en Pakistán, dan por cierto un cambio de estrategia de los talibanes: no más atentados suicidas contra objetivos sensibles, sino una estrategia de la tensión que enfrente las comunidades entre s&iacu te;. Una estrategia que busca golpear en particular a las minorías”, explica Vecchia.
Según el experto, la mayoría islámica es ante todo pacífica, y a menudo convive codo a codo en las grandes ciudades con las minorías, no sólo la cristiana.
Ley antiblasfemia
Para Vecchio, aparte de las tensiones políticas que actualmente vive el país, el problema de los cristianos es la ley antiblasfemia, que les convierte a menudo en víctimas de la discriminación y objetivo fácil para los violentos, delitos de difícil persecución.
De hecho, los obispos católicos paquistaníes expresaban recientemente su “decepción” por la falta de un proceso legal contra los disturbios anticristianos en la provincia del Punjab.
En declaraciones a la agencia católica asiática UCANews, el presidente de los obispos paquistaníes, monseñor Lawrence J. Saldanha, arzobispo de Lahore, mostró su preocupación porque, “un mes después de la masacre, ninguno de los acusados ha sido castigado”.
“Temo que los culpables queden impunes, y que el caso quede suspendido durante mucho tiempo”, añadió.
La ley antiblasfemia prevén la cadena perpetua o incluso la pena de muerte, para quienes insulten el Corán o al profeta Mahoma. El problema es que a menudo, afirman los obispos, se abusa de ella por intereses personales.
Según datos de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal paquistaní, desde la entrada en vigor de la ley, 964 personas han sido procesadas, entre ellas 479 musulmanes, 119 cristianos, 340 ahmadíes (una secta musulmana considerada hereje) y 14 hindúes.
Desde varias instancias, no solo cristianas, se ha pedido la supresi&oac ute;n o al menos la revisión de esta ley. La Iglesia ha llevado adelante una campaña de firmas en este sentido, y se esperan al menos 200.000.
Los cristianos representan el 1,6% de la población paquistaní, de un total de 160 millones de personas.