PERSECUCIÓN A LA IGLESIA Y AL OBISPO DE ALCALÁ DE HENARES

Con estas líneas deseamos dejar constancia pública de nuestra adhesión a toda la Doctrina Católica y en particular a la enseñada por el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, en su Iglesia Catedral, con ocasión de la homilía de los Oficios de la Pasión del Señor del pasado Viernes Santo (6 de abril de 2012); homilía en la que instruyó a los fieles sobre la malicia del pecado que destruye a las personas (poniendo ejemplos concretos), sobre el perdón y la misericordia de Dios que se nos ofrece a todos en la cruz de Cristo, y sobre el sentido del sufrimiento humano.

 

También queremos dejar constancia de nuestra adhesión y aprecio en Cristo a la persona y ministerio de nuestro padre y pastor Mons. Juan Antonio Reig Pla, ejemplo de fidelidad y amor a Dios, al prójimo – especialmente a los que más sufren–, a la Iglesia y a su cabeza visible el Santo Padre Benedicto XVI.

 

Por otra parte lamentamos profundamente los intentos, por parte de algunas instituciones y algunos lobbys, de limitar el derecho humano fundamental a la libertad religiosa y de violar el principio de separación Iglesia-Estado.

 

Debemos indicar que nuestro Obispo está siendo perseguido, por algunas instituciones civiles y algunos medios de comunicación, por enseñar diversos aspectos de la Doctrina de la Iglesia, y en particular por recordar algunos textos contenidos en el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2357, 2358, 2359 y 1860) y en un documento del Pontificio Consejo para la Familia titulado «Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104)». Como expresión de nuestra solidaridad y adhesión pública a la Iglesia, a su cabeza visible el Papa Benedicto XVI y a nuestro Obispo Mons. Reig Pla transcribimos literalmente ambos textos:

 

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357, 2358, 2359 y 1860

 

«Castidad y homosexualidad

 

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

 

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

 

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.»

 

«1860. La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.»

 

Pontificio Consejo para la Familia

Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n. 104)

 

«(…) Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada. En cualquier caso, las personas en estas condiciones deben ser acogidas con respeto, dignidad y delicadeza, evitando toda injusta discriminación. Los padres, por su parte, cuando advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y calificadas para proporcionarle todo el apoyo posible. (…)»

 

Por último, os invitamos a elevar oraciones a Dios por la libertad religiosa en España, por nuestro pastor Mons. Juan Antonio Reig y por todos los que persiguen a quienes enseñan y desean ser fieles a la Doctrina Católica. Que Dios nos bendiga a todos.»

 

Más información:

http://www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html

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