Obispo Jean Laffitte: Teología del Cuerpo de Juan Pablo II es esencial para entender sexualidad

“El problema está en que, si te concentras solo en el sexo no puedes ir más allá, y no llegas a ver que esta belleza es un don dado por el Creador pero en un contexto mucho más amplio”, explicó el Obispo.

Mons. Laffitte se refirió al actual debate sobre cómo interpretar las enseñanzas del recordado Pontífice, precisando que lo esencial es entender primeramente el designio de Dios al crear hombre y mujer.

Las enseñanzas de Juan Pablo II sobre el amor humano y la sexualidad fueron desarrolladas durante su pontificado en las audiencias generals de los miércoles entre 1979 y 1984, un aporte sin precedentes en la historia de la Iglesia.

 

Sexualidad y el Cuerpo

El Obispo Laffitte dijo también a ACI Prensa que si bien es normal sentirse atraído por “la belleza de la sexualidad y del cuerpo humano”, no está de acuerdo en enfatizar “el fenómeno sexual” sin brindar toda la perspectiva del “misterio de la creación y el misterio del llamado de Dios a través del amor humano”, como enseñó Juan Pablo II.

El Prelado vaticano explicó que luego de crear a Adán y Eva de la nada, Dios pudo haber usado el mismo método para crear a todas las demás personas de la historia humana. Sin embargo, les dio al hombre y a la mujer la sexualidad para participar en la obra creadora de la vida humana.

“El Creador quiso que el ser humano sea Su mediador en el acto de la creación. Eso es extraordinario. Desde ese momento, en Su intención providencial, el hombre y la mujer que Él creó serían los mediadores a través de quienes Él seguiría dando vida”, indicó.

“Ese es el misterio de la sexualidad”, dijo el Obispo, “la expresión del amor divino y humano que están integrados”

Por eso, precisó, “es imposible aislar la sexualidad” de esa integración y “aislar el cuerpo de todo este misterio” porque eso sería “aislar a la criatura de su Creador”.

Mons. Laffitte dijo también que el misterio de las relaciones sexuales engloba “no solo la unidad de los cuerpos” sino una unidad de cuerpos “que están animados por Dios y que expresa un amor espiritual”.

“Cuando el Papa Juan Pablo II habla sobre el cuerpo eso es lo que tenemos que entender”, precisó.

El Secretario del Pontificio Consejo indicó además que el término “Teología del Cuerpo” es una traducción al inglés de lo que originalmente se llamó “La Catequesis del Amor Humano”.

Aunque el término en inglés Theology of the Body “no es incorrecto”, no necesariamente transmite “la integridad de las catequesis”. “No es una expresión equivocada, si vemos la intención de Juan Pablo II”, añadió.

“Él (Juan Pablo II) estaba hablando sobre al amor humano y no solo se enfocaba parcialmente en el cuerpo y la sexualidad, que es al final de cuentas una expresión corporal del amor”, dijo el Obispo.

“Ciertamente el cuerpo tiene una dimensión teológica, pero esta dimensión es dado por el designio de Dios sobre el amor y lo que, en la naturaleza del hombre y la mujer, pertenece al cumplimiento de ese designio”.

Enseñanzas sobre la sexualidad en el mundo moderno

Luego de alabar la intención de popularizar las enseñanzas de Juan Pablo II sobre la sexualidad humana, el Obispo alertó del “riesgo” que significa transmitir una visión reducida de ellas.

Por ello enfatizó que el mundo de hoy, el amor humano y la sexualidad han sido “desfigurados” y las enseñanzas de la Iglesia sobre este tema deben ser difundidas como medio de evangelización, accesible a todos.

En respuesta a quienes dicen que los temas filosóficos y antropológicos que usa el fallecido Pontífice en sus enseñanzas son demasiado complejos para la persona promedio, el Obispo Laffitte señaló a ACI Prensa que cualquiera “con buena fe puede ser siempre sensible al misterio”.

“Incluso cuando una persona no sabe leer ni escribir, cuando se enamora de alguien ingresa a un misterio extraordinario”, dijo. No importa el nivel de conocimiento intelectual del individuo porque “tiene la misma experiencia” que posee alguien muy educado cuando está enamorado.

Mons. Jean Laffitte alertó también sobre una aproximación “vulgar” a la discusión sobre la sexualidad humana en el contexto de las enseñanzas de la Iglesia. “El hombre y la mujer han pecado”, explicó “y en nuestros cuerpos sufrimos las consecuencias de esta herida en nuestra naturaleza”.

El Prelado dijo que es “irreal” pensar que podemos discutir o tratar el tema de la sexualidad humana de manera casual o indiferente, o ignorar la realidad del pecado.