Benedicto XVI: “Como a los discípulos”, Jesús nos invita a tomar la cruz

Queridos hermanos y hermanas

En el Evangelio de hoy, Jesús explica a sus discípulos que tendrá que “ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día” (Mt 16,21). ¡Todo parece trastornarse en el corazón de los discípulos! ¿Cómo es posible que “el Cristo, el Hijo de Dios vivo” pueda sufrir hasta la muerte? El apóstol Pedro se rebela, no acepta este camino, toma la palabra y dice al maestro: “¡Lejos de ti, Señor! De ningún modo te sucederá eso” (v. 22).

Aparece evidente la divergencia ente el designio del amor del Padre, que llega hasta el don del Hijo Unigénito en la cruz para salvar a la humanidad, y las expectativas, los deseos y los proyectos de los discípulos. Y este contraste se repite también hoy: cuando la realización de la propia vida está orientada únicamente al éxito social, al bienestar físico y económico ya no se razona según la voluntad de Dios sino según los hombres (v.23). Pensar según el mundo es dejar aparte a Dios, no aceptar su designio de amor, es casi impedirle cumplir su sabia voluntad. Por eso Jesús le dice a Pedro una palabra particularmente dura: “¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí!” (ibid). El Señor enseña que “el camino de los discípulos es un seguirle a Él, al Crucificado. Pero en los tres Evangelios, este seguirle en el signo de la cruz&#8230 ; comoel camino del “perderse a sí mismo”, que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo” (Jesús de Nazaret, Milán 2007, 337).

Como a los discípulos, también a nosotros Jesús nos dirige la invitación: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16,24). El cristiano sigue al Señor cuando acepta con amor la propia cruz, a pesar de que a los ojos del mundo aparece como un fracaso y una “pérdida de la vida” (cf. Ibid. 25-26), sabiendo que no la lleva solo, sino con Jesús, compartiendo su mismo camino de donación. Escribe el Siervo de Dios Pablo VI: “Misteriosamente, el mismo Cristo, para erradicar del corazón del hombre el pecado de la presunción y manifestar al Padre una obediencia íntegra y filial, acepta… morir en una cruz” (Ex. Ap. Gaudete in Domino (9 mayo 1975), AAS 67, [1975], 300-301). Aceptando voluntariamente la muerte, Jesús lleva la cruz de todos los hombres y se convierte en fuente de salvación para toda lahumanidad. San Cirilo de Jerusalén comenta: “La cruz victoriosa ha iluminado a quien estaba ciego por la ignorancia, ha liberado a quien era prisionero del pecado, ha llevado la redención a toda la humanidad” (Catechesis Illuminandorum XIII,1: de Christo crucifixo et sepulto: PG 33, 772 B).

Confiamos nuestra oración a la Virgen María y a San Agustín, de quien hoy se celebra la memoria litúrgica, para que cada uno de nosotros sepa seguir al Señor en el camino de la cruz y se deje transformar por la gracia divina, renovando el modo de pensar para poder “distinguir cuál la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rom.12, 2).

[Después del Ángelus, dijo:]

Estoy contento de dirigir una felicitación cordial a Mons. Marcello Semeraro, Obispo de esta diócesis de Albano, con motivo de su 40 aniversario de Ordenación sacerdotal; y lo extiendo, por el mismo aniversario, a Mons. Bruno Musaro, que he nombrado hace poco  Nuncio Apostólico en Cuba, y a Mons. Filippo Santoro, obispo de Petropolis, en Brasil, así como a 17 sacerdotes hoy presentes. ¡Que el Señor os colme de gracias, queridos hermanos!

[A continuación, saludó a los peregrinos en diversas lenguas. En español, djio:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española presentes en esta oración mariana, en particular a los grupos provenientes de Argentina y Chile. La liturgia de este domingo recuerda que es necesario tomar la cruz para seguir a Jesús, siendo dóciles a la Palabra y dejándose transformar interiormente, para así saber distinguir siempre cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto (cfr Rm 12,2). Que el Señor, por intercesión de la Virgen María, infunda su amor en todos los corazones para que, haciendo más religiosa nuestra vida, aumente el bien en nosotros y con constante solicitud lo conserve. ¡Feliz domingo!

Estatutos del Camino Neocatecumenal.

DECRETO DEL

PONTIFICIO CONSIGLIO PER I LAICI:
APPROVAZIONE DEFINITIVA
DELLO
STATUTO DEL CAMMINO NEOCATECUMENALE

 

«Reconozco el Camino Neocatecumenal como un
itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de
hoy».
(S.S. Juan Pablo II)

DECRETA

l’approvazione definitiva dello statuto del Cammino
Neocatecumenale debitamente autenticato dal Dicastero e depositato in copia nei
suoi archivi. Ciò nella fiducia che queste norme statutarie costituiscano linee
guida ferme e sicure per la vita del Cammino e che esse siano di aiuto ai
Pastori nel loro paterno e vigile accompagnamento delle comunità neocatecumenali
nelle Chiese particolari.

Dato in Vaticano l’11 maggio 2008, solennità di
Pentecoste

 

Decreto Direttorio

 

Estatuto del Camino Neocatecumenal

 

Decreto di approvazione del Direttorio Catechetico

 

Aprobación del Directorio Catequético del Camino Neocatecumenal por
la Santa Sede

La aprobación del Directorio Catequético del Camino Neocatecumenal por parte
de las autoridades competentes de la Santa Sede es un acto histórico que
confirma la validez de la liturgia, de la catequesis y de las obras de esta
Fundación de bienes espirituales que cuenta con casi un millón de
seguidores.

Así lo afirmó Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, durante una
rueda de prensa que se celebró hoy a renglón seguido del encuentro con el Papa
Benedicto XVI, y que tuvo lugar en los alrededores de la Puerta Angélica, que da
acceso al Vaticano.

El fundador del Camino explicó el largo camino personal y de la Fundación
para llegar a este reconocimiento.
Argüello habló de las “muchas
dificultades, de los prejuicios de párrocos y obispos, de acusaciones y de
historias extrañas por algunos que no conocen el Camino”, y habló también de “la
disponibilidad, de la ayuda y de la solicitud con la que la Iglesia y los
pontífices han ayudado al Camino Neocatecumenal”.

El primero en apoyar el Camino fue el papa Pablo VI. El papa Luciani lo quiso
en las parroquias de Venecia cuando era aún Patriarca. Juan Pablo II lo
reconoció “como un itinerario de formación católica, válido para la sociedad y
los tiempos actuales”. Benedicto XVI conoció a los neocatecumenales cuando era
aún profesor en Regensburg, y trabajó para introducirles en las parroquias de
Alemania.

A pesar de las acusaciones que resultaron falsas, de dividir a las
comunidades parroquiales, de entrar en co nflicto con la pastoral de algunos
párrocos y obispos, el Camino Neocatecumenal ha crecido de forma increíble
llenando iglesias y seminarios, con familias numerosas que cada vez más se
ofrecen para llevar la misión católica al mundo.

Los números son impresionantes. Presentes en 1320 diócesis de 110 países en
los cinco continenes, con 20.000 comunidades activas en 6.000 parroquias. Sólo
en Roma, el Camino está presente en 100 parroquias y 500 comunidades. En Madrid
están presentes en 85 parroquias y 300 comunidades.

Además del encuentro mantenido con el Pontífice Benedicto XVI en la Basílica
de San Pedro, el 10 de enero de 2009, con ocasión de los 40 años del nacimiento
de la primera comunidad neocatecumenal en Roma, en la parroquia de Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento y de los Santos Mártires Canadienses, Kiko
presentó al Papa las primeras 14 comunidades de Roma dispuestas a dejar su
parroquia, donde habían concluido el itinerario neocatecumenal, para ir en
misión, a invitación de los párrocos, a zonas marginales difíciles: barrios a
menudo degradados, con mucha violencia, droga, familias destruidas,
inmigrantes…. donde la Iglesia encuentra dificultades en hacerse presente y
ayudar a las personas.

La eficacia y la fuerza de la catequesis del Camino la demuestra también la
apertura de 78 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, de los cuales
37 en Europa, 26 en América, 7 en Asia, 6 en África, y 2 en Australia. Desde
1990, año de las primeras ordenaciones, hasta hoy, los presbíteros ordenados en
los diversos seminarios Redemptoris Mater son más de 1600 y hay cerca de 2000
actualmente preparándose para recibir las Órdenes sagradas.
Confirmando una
profunda vocación misionera , desde 1985 el Camino envía familias numerosas en
los lugares donde la fe esta desapareciendo o no ha llegado nunca.

En 1985 Kiko, Carmen y el padre Mario, presentaron a Juan Pablo II un
proyecto para reevangelizar el norte de Europa con el envío de familias
misioneras, acompañadas por presbíteros. En 1986 el Papa envió las primeras tres
familias: una al norte de Finlandia, otra en el barrio rojo de Hamburgo y la
tercera a Estrasburgo.
Hoy, el número de las familias del Camino en misión
para la nueva evangelización en 78 países es de más de 800, con 3.097 hijos, de
las cuales 389 en Europa 189 en América, 113 en Asia, 56 en Australia, 46 en
África y 15 en Oriente Medio.
Se trata de familias que, a través del anuncio
del Evangelio y de un itinerario de iniciación cristiana de diversos años, han
sido reconstruidas, han redescubierto el don de la comunión , y por ello se han
abierto a la vida, y que por gratitud a Dios y a la Iglesia se ofrecen para ir
allí donde un obispo vea la necesidad del testimonio de una familia
cristiana.
Para comprender la eficacia del Camino, Kiko explicó su
experiencia de vida, cuando siendo ateo, comunista radical, con la cabeza llena
de prejuicios contra la Iglesia y el cristianismo, había llegado al punto de que
quería suicidarse.

Después de una experiencia personal de conversión, pasó tres años junto a los
más pobres entre los pobres en las chabolas de Palomeras Altas en Madrid, que le
permitieron encontrar la fe e iniciar el Camino Neocatecumenal.
La pregunta a
la que debemos responder todos, también los obispos y los cardenales, dijo Kiko,
es “qué significa ser cristianos hoy”.
“No se trata de responder con
filosofías o con citas de libros, sino con la convicción pro funda de que el
cristianismo es la religión del amor”.
“Amaos como yo os he amado, dijo
Jesús, y sólo su grandísimo amor nos da la fuerza para superar los sufrimientos
y la muerte”.
“La fe en Jesucristo nos da la vida eterna – subrayó Kiko – y
podemos reconquistar a aquellos que han dejado la Iglesia o que nunca la han
conocido, sólo con la belleza del amor que caracteriza a nuestras
comunidades”.

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Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la Jornada Mundial de la Juventud

Queridos jóvenes:

Con la celebración de la Eucaristía llegamos al momento culminante de esta Jornada Mundial de la Juventud. Al veros aquí, venidos en gran número de todas partes, mi corazón se llena de gozo pensando en el afecto especial con el que Jesús os mira. Sí, el Señor os quiere y os llama amigos suyos (cf. Jn15,15). Él viene a vuestro encuentro y desea acompañaros en vuestro camino, para abriros las puertas de una vida plena, y haceros partícipes de su relación íntima con el Padre. Nosotros, por nuestra parte, conscientes de la grandeza de su amor, deseamos corresponder con toda generosidad a esta muestra de predilección con el propósito de compartir también con los demás la alegría que hemos recibido. Ciertamente, son muchos en la actualidad los que se sienten atraídos por la figura de Cristo y desean conocerlo mejor. Perciben que Él es la respuesta a muchas de susinquietudes personales. Pero, ¿quién es Él realmente? ¿Cómo es posible que alguien que ha vivido sobre la tierra hace tantos años tenga algo que ver conmigo hoy?

En el evangelio que hemos escuchado (cf. Mt 16, 13-20), vemos representados como dos modos distintos de conocer a Cristo. El primero consistiría en un conocimiento externo, caracterizado por la opinión corriente. A la pregunta de Jesús: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?», los discípulos responden: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Es decir, se considera a Cristo como un personaje religioso más de los ya conocidos. Después, dirigiéndose personalmente a los discípulos, Jesús les pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro responde con lo que es la primera confesión de fe: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona d eCristo en su profundidad.

Pero la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos». Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. Así, la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», en el fondo está impulsando a los discípulos a tomar una decisión personal en relación a Él. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe  tieneque consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él. También Pedro y los demás apóstoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Señor resucitado les abrió los ojos a una fe plena.

Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Respondedle con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro. Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.

En su respuesta a la confesión de Pedro, Jesús habla de la Iglesia: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». ¿Qué significa esto? Jesús construye la Iglesia sobre la roca de la fe de Pedro, que confiesa la divinidad de Cristo. Sí, la Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como «su» Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo (cf. 1Co 12,12). La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor. Él está presente en medio de ella, y le da vida, alimento y fortaleza.

Queridos jóvenes, permitidme que, como Sucesor de Pedro, os invite a fortalecer esta fe que se nos ha transmitido desde los Apóstoles, a poner a Cristo, el Hijo de Dios, en el centro de vuestra vida. Pero permitidme también que os recuerde que seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir «por su cuenta» o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él.

Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor. Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios.

De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). También a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad devalores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios.

Queridos jóvenes, rezo por vosotros con todo el afecto de mi corazón. Os encomiendo a la Virgen María, para que ella os acompañe siempre con su intercesión maternal y os enseñe la fidelidad a la Palabra de Dios. Os pido también que recéis por el Papa, para que, como Sucesor de Pedro, pueda seguir confirmando a sus hermanos en la fe. Que todos en la Iglesia, pastores y fieles, nos acerquemos cada día más al Señor, para que crezcamos en santidad de vida y demos así un testimonio eficaz de que Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador de todos los hombres y la fuente viva de su esperanza. Amén.

Vigilia de oración de la JMJ presidida por el Papa en Cuatro Vientos, sábado 20 agosto

A la luz del Misal oficial de la visita papal, publicado por la Santa Sede

 

Con la presencia y presidencia civil de los Príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Leticia Ortiz, el Papa Benedicto XVIpreside el sábado 20 de agosto en la base aérea de Cuatro Vientos, en el sur de Madrid, la vigilia de oración previa a la clausura de la JMJ. Se trata del segundo acto en importante de la JMJ y de la visita papal.

El aeródromo de Cuatro Vientos –aeropuerto civil y militar- recuerda al último viaje a España del Papa Beato Juan Pablo II, quien en la tarde del 3 de mayo de 2003 presidió en este lugar una inolvidable vigilia de oración con más de medio millón de jóvenes.

 

En el perímetro de la base aérea hay dispuestas 17 capillas eucarísticas ubicadas en carpas de gran capacidad para albergar a numerosos jóvenes en sus tiempos de oración y de vela ante el Santísimo Sacramento.

 

Los jóvenes peregrinos aguardan al Papa en un ambiente festivo y jovial, con cánticos, testimonios y el rezo del Santo Rosario. Gracias a los modernos sistemas de comunicación, participarán e intervendrá también en la preparación a la vigilia jóvenes de diversos lugares del planeta, quienes expresarán también sus testimonios y sus oraciones e intenciones.

 

La vigilia de oración propiamente dicha consta de tres partes. La primera de ellas es una procesión con la Cruz de los Jóvenes, portada por jóvenes de los cinco continentes mientras que otro pequeño cortejo compuesto por jóvenes de distintas naciones llevará el Icono de María. Se canta entonces el himno de la JMJ 2011 Madrid, alusivo al lema de la misma, “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Una vez colocadas la cruz, el icono y las lámparas, los jóvenes encienden las velas que tienen en sus mochilas de peregrinos y toda la asamblea se une en la contemplación de la Cruz redentora. Esta primera parte de la vigilia comenzará con un saludo al Papa y a los fieles de parte de dos jóvenes

 

La Palabra de Diosconstituye el núcleo de la segunda parte de la vigilia. Varios jóvenes, cinco (uno por continente), harán preguntas al Papa, se proclamará el Evangelio y a continuación el Santo Padre responderá a estas preguntas, con sus esperanzas e inquietudes. El texto evangélico de San Juan “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos” (Jn 15, 1-17) será el hilo conductor de esta vigilia de la Palabra de Dios.

 

Tras el discurso del Papa, comienza la tercera y última parte de la vigilia: la exposición y bendición solemne con el Santísimo Sacramento. El diácono trasladará la Eucaristía acompañado de acólitos que inciensan y por jóvenes que portan velas y flores y esparcen pétalos de rosas al paso del Señor. Llegado al altar, el Santísimo se expone en la monumental custodia de la catedral de Toledo, obra del gran orfebre Enrique de Arfe, en el siglo XVI, encargado del cardenal Cisneros. Durante este tiempo se interpretarán varios cánticos, entre ellos el “Tantum ergo”

 

La asamblea cantará el “Lauda Sion”, en latín, durante la procesión, y al terminar los minutos de recogido y orante silencio de adoración, se hará una nueva ofrenda del incienso y se entona a “Ave Verum” de Mozart, tras el cual los jóvenes alternan preces y letanías.

 

Al final de la Adoración, el Santo Padre consagra a los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús, momento de gran intensidad teológica y espiritual. Este es el texto de la consagración de los jóvenes que rezará el Papa Benedicto XVI:

 

“Señor Jesucristo,

Hermano, Amigo y Redentor del hombre,

mira con amor a los jóvenes aquí reunidos,

y abre para ellos la fuente eterna de tu misericordia

que mana de tu Corazón abierto en la Cruz.

Dóciles a tu llamada,

han venido para estar contigo y adorarte.

Con ardiente plegaria,

los consagro a tu Corazón

para que, arraigados y edificados en Ti,

sean siempre tuyos, en la vida y en la muerte.

¡Qué jamás se aparten de ti!

Otórgales un corazón semejante al tuyo,

manso y humilde,

para que escuchen siempre tu voz

y tus mandatos,

cumplan tu voluntad

y sean en medio del mundo

alabanza de tu gloria,

de modo que los hombres,

contemplando sus obras,

den gloria al Padre con quien vives,

feliz para siempre

en la unidad del Espíritu Santo

por los siglos de los siglos.

Amén”.

 

Tras la bendición con el Señor Sacramentado, la Asamblea entona el “Cantemos al Amor de los Amores”, himno compuesto hace exactamente ahora un siglo para el XXII Congreso Eucarístico Internacional que tuvo lugar en Madrid en junio de 1911.

Misa del Papa en la JMJ con los seminaristas en la Almudena de Madrid, sábado 20

A luz del Misal para la visita papal, publicado por la Santa Sede

 

El sábado 20 de agosto, tras las confesiones que el Santo Padre administre en el Parque del Retiro, Benedicto XVI presidirá su primera misa en la JMJ. Será en la catedral de la Almudena de Madrid a partir de las 10 horas.

La misa que se celebre será la de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, con vestiduras blancas. Los seminaristas serán los primeros destinatarios de esta Eucaristía, en que se expondrá la arqueta de plata con los restos mortales de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español y uno de los diez compatrones de la JMJ 2011 Madrid y quien podría ser declarado doctor de la Iglesia  este mismo día o al día siguiente

 

La catedral madrileña de Santa María la Real de la Almudena será la segunda vez que reciba a un Papa. La primera fue el 15 de junio de 1993. Entonces Juan Pablo II consagró y dedicó litúrgicamente el templo, empezado a construir un siglo antes. La Virgen de la Almudena es la patrona de la archidiócesis madrileña y de su provincia eclesiástica y compatrona de la villa de Madrid junto a San Isidro Labrador.

Se cantará la Misa de Angelis y la en la misa se dirigirá una emocionada súplica al Corazón Misericordioso de Jesucristo del que emana del sacerdocio católico.

Al comienzo de la misa, el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y un seminarista dirigirán un saludo de bienvenida al Santo Padre. La celebración concluirá con el canto del Himno a Nuestra Señora de la Almudena. Los coros del seminario madrileño entonarán este himno alzando sus voces entre la música del magnífico órgano de tubos del templo catedralicio.

La liturgia de la Palabra estará integrada por tres textos bíblicos: un fragmento de la Carta a los Hebreos (Hb 10, 12-13), el salmo 39 (“Aqu´estoy, Señor, para hacer tu voluntad”) y un pasaje del evangelio de San Lucas ( Lc 22, 14-20), amén del cántico del Aleluya con su correspondiente antífona tomada de la llamada oración sacerdotal del evangelio de San Juan.

La lectura de la Carta a los Hebreos nos sitúa en la verdadera dimensión del sacerdocio de la Nueva Alianza que nace del misterio pascual de Cristo Sacerdote, Víctima y Altar. Para entender este misterio hay que entrar por el camino de la Obediencia a la Voluntad del Padre (Salmo 39), que es camino de Jesús, que se hace obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

El evangelio citado de San Lucas que se proclamará en esta celebración se sitúa en la Última Cena y alude a la entrega de Cristo en la Cruz, cuyo fruto, el Cuerpo y la Sangre del Señor, se halla en la eucaristía y que los sacerdotes perpetúan a través de la consagración eucarística.

La liturgia de la Palabra continuará con la homilía del Papa y las preces u oración de los fieles, compuesta por cinco peticiones, que serán proclamadas en italiano, francés, portugués, alemán y árabe.

La llamada liturgia eucarística comenzará con la presentación de pan, vino y agua para la celebración, que serán traídos por seminaristas de los cinco continentes. El prefacio de la misa será en latín y la plegaria eucarística ser la 1ª, también llamada canon romano, rezada en latín.