San Ignacio: Homilía de monseñor José Ignacio Munilla

Querido D. Kepa Susperregi, párroco de Azpeitia, y queridos sacerdotes concelebrantes; querido superior del Santuario de Loyola y jesuitas aquí presentes; queridos azpeitiarras y devotos de San Ignacio; queridas autoridades:

 

Celebrar la fiesta de San Ignacio en su pueblo natal, y ante la pila bautismal en la que fue bautizado, tiene unos matices y unos ecos muy especiales… En primer lugar, debiéramos comenzar reconociendo que los santos no nacen, sino que se hacen. Cuando la Iglesia canonizó a Ignacio proponiéndolo ante la Iglesia Universal como modelo de imitación para todos nosotros, es obvio que no lo hizo pensando en el pequeño Íñigo que nació y pasó los primeros años de su vida en Azpeitia. No, aquel niño de la Casa Torre de Loyola todavía no era santo, le faltaba mucho camino por recorrer, a lo largo del cual Dios completaría la tarea de purificación de su corazón… Es decir, cuando la Iglesia proclama “santo” a uno de sus hijos, lo hace examinando la etapa cumbre de su vida, y no tanto sus primeros pasos… Ciertamente, no sería modelo de imitación para nosotros alguien que en los primeros años de su vida hubiese alcanzado un nivel muy alto de virtud y perfección, y que posteriormente, llegada la madurez, se hubiera apartado del camino de Dios. Sin embargo, son muchos los santos que después de haber vivido más o menos alejados de la voluntad de Dios, durante una etapa de su vida, llegaron finalmente a encaminarse con decisión por la senda de la santidad, en la madurez.

 

Ahora bien, lo anteriormente expuesto, no quiere decir que las circunstancias en las que Íñigo de Loyola nació y vivió su infancia y adolescencia, no tuviesen incidencia e importancia en su camino de santidad. Cuando uno se acerca a la vida de los santos, comprueba cómo fueron moldeados por la Providencia de Dios, desde los comienzos. Recurriendo al refranero castellano, podríamos decir que “Dios no da puntada sin hilo”, de modo que no es difícil reconocer cómo a cada uno de nosotros, nos ha preparado para la santidad ya durante nuestra infancia, adolescencia y juventud.

 

Como recordaréis, recientemente celebrábamos la beatificación de Juan Pablo II. Es obvio que la Iglesia no ha elevado a los altares a Karol Wojtyla, movida por el recuerdo de su juventud en Polonia, sino más bien por el eco que alcanzaron sus últimos años como Papa. Pero al aproximarnos a su historia personal, fácilmente reconocemos que Dios estaba labrando la talla de un futuro santo desde los primeros pasos de su vida.

 

Por ejemplo, impresiona comprobar las durísimas circunstancias en las que Karol Wojtyla vivió su infancia y su juventud. Él tenía nueve años cuando falleció su madre, y a penas era un adolescente cuando murió su único hermano. Su padre fallece durante la ocupación alemana, cuando Karol tenía veintiún años. Su etapa de seminarista la vive en la clandestinidad, participando de la resistencia cultural frente a la ocupación nazi. Tras la derrota alemana, viene la ocupación soviética, continuando así la persecución contra la Iglesia Católica. El joven Karol se ordena sacerdote sin que a su Primera Misa asistiese ningún familiar. Estaba solo en el mundo, únicamente un puñado de amigos le acompañaban. ¡No es difícil suponer la influencia tan decisiva que todas estas circunstancias llegarían a tener en él a la hora de forjar un alma tan recia y fuerte, como la de Juan Pablo II! El modelo de santidad que Dios ha pensado para cada uno, se va moldeando a fuego en la forja de la vida…

 

Algo parecido podemos decir de Íñigo de Loyola. Nuestro Santo Patrono nació en un tiempo, lugar y circunstancias, que labraron su alma. Íñigo fue un niño un tanto aislado, por el espacio físico en el que nace (la Casa Torre de Loyola), así como por la distancia que impone el linaje…

 

En aquel momento, la Casa Torre resultaba mucho más aislada de lo que hoy la percibimos…Disponemos de una descripción de 1551, en la que se nos cuenta que la Casa Torre estaba rodeada de un bosque frondoso: “Toda cercada de una floresta y árboles de muchas maneras de frutas, tan espesos, que casi no se ve la casa hasta que están a la puerta”. Sin duda alguna, también tuvo que condicionarle a aquel niño el ser hijo de una familia noble, así como el hecho de ser el pequeño de trece hermanos. Íñigo había nacido veinticuatro años después del matrimonio de sus padres, y todo parece dar a entender que perdió a su madre a los pocos años de vida. Tal vez no llegó a conocerla, o fue para él alguien sin rostro, porque es un hecho, que no nos consta mención alguna sobre su madre por parte de San Ignacio. Cuando Íñigo tiene dieciséis años muere su padre, y antes habían muerto dos de sus hermanos mayores en Nápoles, en la conocida Guerra del Gran Capitán. Este hecho, unido a la historia guerrera de su abuelo, llenaría su alma de ideales, según la costumbre hidalga de su tiempo (baste recordar la novela del Amadís de Gaula).

 

Llegaría un día en que su hermano mayor, Martín, intentaría convencerle para que no se marchase como un trotamundos, abandonando la Casa Torre, sin conocer el destino al que se dirigía… Pero Ignacio había forjado su alma de forma que el amor a sus raíces no había derivado en apego, sino que había labrado un corazón recio, libre e idealista.

 

Íñigo estuvo privado en su infancia de los cuidados maternos, lo cual tal vez nos lleva a explicar su gran devoción a la Virgen María, y el episodio tan especial que aconteció en la Casa Torre, cuando estaba convaleciente de la batalla de la defensa de Pamplona. La Virgen María, madre siempre, vino a su encuentro, purificó su corazón y recondujo los sueños de Íñigo sobre alguna dama de la alta alcurnia de su tiempo, hacia la realidad de la incomparable belleza de la Madre del Cielo.

 

En este Valle de Urola Erdia, una mujer, de nombre María Garín, le había amamantado como nodriza. La relación de Íñigo con aquella mujer, que habitaría en un caserío vecino, sería muy intensa, y le ayudaría a compaginar su condición de noble con la cercanía de trato con los habitantes del valle. Más tarde, muerto ya Ignacio, los primeros jesuitas pudieron fechar con exactitud su nacimiento, gracias al testimonio de aquella mujer, María Garín, nodriza del pequeño de los trece hermanos de la Casa Torre de Loyola. Para ella sería todo un honor haber dado el pecho y acompañado los primeros pasos de Íñigo, quien daría tanta gloria a Dios en su vida y después de su muerte.

 

La cuñada de Íñigo, Doña Magdalena de Araoz, esposa de quien ostentaba el mayorazgo, fue también un instrumento de Dios para cuidar el cuerpo y el alma del pequeño de los Loyola. Era una mujer piadosa, que no tenía en su biblioteca libros mundanos, que pudiesen acompañar a Íñigo, sino solamente vidas de santos y obras literarias piadosas. Una vez más, Dios cuida y prepara el camino personal de cada uno, a través de tantas mediaciones humanas, en las que tenemos que saber descubrir su mano providente…

 

Queridos azpeitiarras, no olvidéis que Íñigo acudía cada domingo junto con su familia, desde la Casa Torre de Loyola hasta esta Iglesia de Azpeitia, para asistir a la Santa Misa. Era un acontecimiento que centraba el día del Señor y reunía a toda la familia. Nos podemos imaginar al señor de Loyola acompañado de su numerosa prole camino de Azpeitia. La familia poseía en Azpeitia una “Jantzi-Etxe” para acicalarse antes de asistir a la Iglesia, haciendo valer su patronazgo. Llegaría un día en que Ignacio se despojaría de sus vestiduras de caballero, y las intercambiaría con las de un mendigo en Montserrat. Pero todo a su debido tiempo… ¡Todavía no había llegado su hora!

 

Y ahora, queridos hermanos, nos toca pasar de la historia de Ignacio a nuestra historia personal. No podemos olvidar que cualquiera de nosotros somos santos en potencia, y más aún, que si no llegamos a la santidad que Dios espera de nosotros, podemos considerar nuestra vida fracasada. La búsqueda de la santidad no es un “extra”para un cristiano; nos lo pide a todos el mismo Cristo en la Sagrada Escritura:“Sed Santos como vuestro Padre Celestial es santo” (Mt 5, 48). Hemos nacido para la santidad, y cualquier otra meta en nuestra vida que no se integre en la santidad, sería un gran error de planteamiento.

 

Quizás también a nosotros nos corresponde en un día como el de hoy, hacer memoria de las circunstancias en las que Dios nos ha ido conduciendo, desde nuestros primeros pasos, para descubrir cómo su mano providente nos guía hacia la santidad. Este año os sugiero el siguiente propósito en el día de nuestro Santo Patrono: hacer una relectura de nuestra vida, desde la infancia hasta el momento presente, descubriendo el hilo conductor del amor de Dios, que quiere conducirnos a la meta. ¡No rompamos ese hilo, sigámoslo fielmente!

Él nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables ante él, por el amor” (Ef 1, 4) ¡Feliz día de San Ignacio para todos!

 

 

+ José Ignacio Munilla Aguirre – Obispo de San Sebastián

Vísperas, presididas por el Sr. Arzobispo D. Carlos Osoro

EVENTOS EN LA CATEDRAL DE VALENCIA CON
MOTIVO DE LAS JMJ MADRID 2011

El Jueves día 11 de Agosto a las 19:30 h. se celebrarán en la Catedral unas
Vísperas, presididas por el Sr. Arzobispo D. Carlos Osoro, con motivo de la
ocogida en Valencia, como subsede de la Organización de las JMJ Madrid 2011, de
jóvenes de otros lugares de España y del extranjero, destacando la presencia de
unos 400 jóvenes que vienen de Oriente Medio, Domus, etc.

Decidlo a los hermanos de vuestras comunidades tanto de vuestras parroquias como en las
Parroquias donde sois catequistas, para libremente quien quiera, pueda asistir
a esta celebración.

Valencia,
28 de Julio 2011

ONU: La Santa Sede afirma el derecho de los padres a enseñar sexualidad

Las políticas de la ONU sobre la juventud deberían respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos, incluido el tema de la sexualidad humana y de la “salud reproductiva”, dijo el representante de la Santa Sede.

Monseñor Francis Chullikatt, observador permanente de la Santa Sede en Naciones Unidas, afirmó esto en su discurso en el encuentro de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la juventud.

“Cada uno de los jóvenes debería poder ser educado en el entorno en el que es capaz de crecer y aprender, esto es, en una comunidad y sociedad caracterizadas por la paz y la armonía, libres de toda violencia y discordia. Cada uno de los niños, con el fin de poder disfrutar de un desarrollo completo y armonioso de su personalidad, debería crecer en el entorno de una familia, en una atmósfera de felicidad, amor y comprensión”, afirmó el arzobispo.

El representante de la Santa Sede dijo que este tipo de entorno “promoverá el bien y la responsabilidad del ciudadano que es esencial para el bien común de la humanidad”.

La responsabilidad y el respeto a los demás se aprende en una familia, continuó monseñor Chullikatt. “La familia tiene un importante papel que desempeñar en la educación de los niños para desarrollar sus facultades y en la formación y adquisición de los valores éticos y espirituales para que estén arraigados profundamente en la paz, la libertad y la dignidad e igualdad de todos los hombres y mujeres”, afirmó. “La familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es el grupo de unión fundamental de la sociedad y el estado y la sociedad deben garantizar su protección”.

Educación

El prelado, de 58 años de edad, recordó a las Naciones Unidas que “los padres, padre y madre unidos, tienen la responsabilidad primaria de educar y ayudar a crecer a sus hijos para ayudarles a convertirse en buenos ciudadanos y líderes”.

“Los padres no pueden eludir esta responsabilidad”, dijo.

Y los estados, añadió el prelado, “están llamados, de acuerdo a los instrumentos internacionales, a respetar estas responsabilidades, derechos y deberes de los padres a este respecto”.

“Las políticas de juventud, programas, planes de acción y compromisos aprobados por los estados miembros debería respetar totalmente el papel de los padres en el bienestar de sus hijos y su educación”, dijo el representante de la Santa Sede, “incluyendo el tema de la sexualidad humana y la llamada ‘salud sexual y reproductiva’,(que) no debería incluir el aborto”.

Zenit

La Ley de Muerte digna abriría la puerta a la Eutanasia de menores y disminuidos

· Denuncian la existencia de una “hoja de ruta” para la legalización de facto del derecho a la Eutanasia.

· Evidencian que la voluntad del Gobierno es proteger a quienes practican eutanasias encubiertas.

· Se elimina la objeción de conciencia y se multará a los médicos objetores con 600.000€. Se cerrarán hospitales y clínicas privadas que se nieguen a realizar estas prácticas.

· Se anteponen el criterio de los pacientes incapacitados a las consideraciones e indicaciones de los profesionales sanitarios.

 La Asociación Estatal de Abogados Cristianos (AEAC), entidad consultora ante la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, ha remitido a estos organismos y a instituciones españolas (Consejo de Estado) un estudio que analiza pormenorizadamente  las consecuencias prácticas del anteproyecto de Ley de Cuidados Paliativos y Ley de Muerte Digna.

 El informe, advierte sobre la pretensión de dar protección y seguridad jurídica a quienes practiquen eutanasias encubiertas o sedaciones irregulares, mientras que por contra se persigue duramente a los profesionales médicos que, bajo a su derecho a la objeción de conciencia, se nieguen a efectuar estas prácticas, con sanciones de hasta 600.000€.

 La normativa prevé también el cierre temporal de hasta 5 años de clínicas y hospitales privados que rechacen adoptar estas prácticas.

Tras el análisis del anteproyecto se revela que, amparándose en la autonomía del paciente, se antepone la voluntad de incapacitados o menores, a los criterios médicos basados en indicaciones científicas. A tal efecto, el articulado declara el derecho a la sedación aun cuando no pueda ser prescrita por contraindicaciones del tratamiento.

 Sin embargo, el anteproyecto introduce el concepto subjetivo de “calidad de la vida” como medida para el abandono de las prácticas terapéuticas. De esta forma se  deja,  a absoluta libertad del médico, decidir sobre la prolongación o finalización de la vida en base a criterios subjetivos, que podrían estar fuera de consideraciones puramente médicas (coste de los tratamientos, camas libres, etc.)

 “En definitiva”, apunta Polonia Castellanos portavoz de la AEAC, “las conclusiones del estudio alertan sobre los cambios trascendentales que introduce el nuevo ordenamiento que, a nuestra opinión, desvela la pretensión del Gobierno para introducir una “hoja de ruta” que acabe con la declaración de la Eutanasia como un derecho de facto.”


La Santa Sede sobre el derecho a la educación

 Santa Sede en las Naciones Unidas

Señor presidente,
1. El tema de esta Revisión Ministerial Anual, “Aplicación de los compromisos y objetivos internacionalmente acordados en materia de educación”, es de urgente importancia para la realización global del desarrollo integral humano para el futuro de la familia humana. La educación es, antes que nada, un derecho fundamental de la persona humana y la validez de todas las políticas de desarrollo se miden por su respeto al derecho humano de la educación.

De hecho, la educación juega un papel fundamental en la realización de un crecimiento económico sostenible y equitativo, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y la reducción de la inequidad y la desigualdad. Es indispensable proteger y afirmar la dignidad trascendente de todos los hombres y mujeres.

La comunidad internacional ha hecho grandes progresos en la reducción del número de niños que no tienen acceso a la educación primaria. Sin embargo, en 2008, unos 67’5 millones de niños se quedaron fuera de las escuelas, y de acuerdo al Informe de Monitorización Global, si la actual trayectoria se mantiene, la comunidad internacional no será capaz de alcanzar la meta de la educación primaria universal para 2015. Entre los países menos desarrollados, tres países han informado de que tienen una tasa de escolarización inferior al 50% y sólo 17 países tienen una tasa superior al 80%.

Este año se cumple el 25 aniversario de la Declaración del Derecho al Desarrollo. En esta ocasión, deberíamos recordar que un contexto social más justo, incluyendo un profundo compromiso de esfuerzo para erradicar la pobreza, influiría positivamente en el acceso a la educación, especialmente para los niños que viven en condiciones de bajos ingresos, o en áreas rurales o en situaciones de marginación.

Sin embargo, la calidad de la vida no sólo depende de superar la pobreza económica, sino del nivel cultural, la calidad de las relaciones humanas, y la calidad de las relaciones interpersonales entre las gentes, objetivos que podrían ser alcanzados a través de la educación.

También debemos destacar que unos 28 millones de niños que no van a la escuela viven en países afectados por el conflicto. Además, mucha gente vive en un entorno de violencia política, crimen organizado, tasas excepcionalmente altas de asesinatos o conflictos de menor intensidad. Este tipo de formas de la llamada “violencia menor” pueden causar tanta, sino más, destrucción que algunas guerras formales y conflictos civiles. La gente en tales situaciones, son doblemente propensas, en comparación con las que viven en sociedades desarrolladas, a estar desnutridas, tres veces más a estar privadas de educación, y dos veces más a morir en la infancia. Por esto, un profundo compromiso de la comunidad internacional con la paz, la reconciliación y la solidaridad puede ejercer una influencia positiva para llegar al disfrute del derecho de la educación universal.

Los derechos humanos fundamentales están interrelacionados y exigen el respeto del uno por el otro. En particular, el derecho a la educación no puede ser aislado de la promoción e implementación de una mayor justicia y equidad entre nuestras sociedades. Como afirmó el Comité ECOSOC, el derecho a la educación es “el epítome de la indisolubilidad e interdependencia de todos los demás derechos humanos” [1]. De acuerdo con el Convenio de Naciones Unidas sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la educación primaria debería ser obligatoria y de acceso gratuito para todos (art. 13, 2-4).

2. Los Estados tienen la esencial responsabilidad de asegurar la provisión de los servicios educacionales. Al mismo tiempo, el derecho a educar es una responsabilidad fundamental de los padres, iglesias y comunidades locales.

Por esto, las instituciones públicas, especialmente a nivel local, organizaciones de la sociedad civil y también del sector privado, podrían ofrecer sus contribuciones únicas y respectivas para la consecución del acceso universal a la educación. En este contexto, la sociedad civil debería, también, proveer de servicios alternativos, implementar acciones innovadoras, y también ejercitar una función crítica que pueda movilizar las fuerzas sociales para asistir a los Estados en el desempeño de sus responsabilidades educativas respetando el principio de subsidiariedad.

Por otra parte, el papel fundamental desempeñado por los programas educacionales de la sociedad civil debería ser reconocido y alentado. De hecho, el sistema educacional funciona correctamente cuando incluye la participación, en la planificación y en la implementación de políticas educacionales, de padres, familias y organizaciones religiosas, además de otras organizaciones de la sociedad civil y también del sector privado.

Durante siglos, los grupos religiosos han apoyado la educación básica y, de hecho, fueron las primeras instituciones que proveyeron de educación básica a las poblaciones más pobres. Deberíamos fijarnos, por ejemplo, en la experiencia y contribución directa de la Iglesia Católica en el área de educación. Hay unas 200.000 escuelas católicas de primaria y de secundaria localizadas en todos los continentes del mundo con unos 58 millones de estudiantes y 3’5 millones de profesores. Se caracterizan por un enfoque abierto y global, sin distinciones de raza, sexo o condiciones sociales. La persona humana siempre permanece en el centro de la tarea educativa, ya que la educación es genuina cuando humaniza y personaliza, de manera que, a cambio, la persona pueda humanizar al mundo, configurar la cultura, transformar la sociedad y construir la historia.

En contacto cercano con las familias de estudiantes, cuya libertad para d ecidir la educación de sus hijos es un derecho natural, la escuelas católicas acompañan a los estudiantes hacia la madurez y la capacidad de tomar decisiones libremente, razonables, y basadas en los valores. Mientras custodien su identidad, estas escuelas dan la bienvenida a los estudiantes de todas las etnias y contextos religiosos y clases socio-económicas.

3.En nuestro mundo global, el papel clave de la educación se vuelve aún más esencial para permitir la coexistencia pacífica y el mutuo reconocimiento de todos los sectores de la sociedad. La simple transmisión de la información técnica es insuficiente. El objetivo de la educación ha de incluir en la formación de la persona, la transmisión de valores, como un sentido de la responsabilidad y social, un trabajo ético, un sentido de solidaridad con la toda familia humana.

En este proceso educacional, los Estados deberían respetar las elecciones que los padres hacen para sus hijos y evitar los intentos de adoctrinamiento ideológico. El Convenio sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales dice que “Los Estados partes se comprometen con el presente Convenio a respetar la libertad de los padres… de escoger las escuelas para sus hijos, que sean distintas a las establecidas por las autoridades públicas… y asegurar la educación religiosa y moral en conformidad con sus propias convicciones”. [2] Y esto incluye el derecho a hacer juicios morales en temas morales. Las organizaciones religiosas están en una posición única para promover resultados equitativos para los niños y familias más vulnerables. Aún más, las instituciones educacionales a menudo llegan a estas comunidades, por ejemplo, en áreas remotas y rurales, que permanecen sin cobertura de las políticas gubernamentales.

 El continuo compromiso de las organizaciones religiosas en la promoción y aplicación del derecho de todas las personas a la educación básica y de buena calidad mejora la consecución de los objetivos de auténtica educación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Para mejorara los resultados educacionales, la cooperación cercana entre padres y escuelas debe ser fomentada.

Señor Presidente,

4. Como se propone en el Documento Resultante , mi Delegación cree que el esfuerzo educacional global debería ser contextualizado socialmente dentro de un espíritu de justicia y a través de medidas prácticas que hacen que la educación se adapte al siglo XXI. Para lograr esto, por ejemplo, el estado y la sociedad civil deben asegurar una formación de alta calidad de los profesores para que consideren su papel como una misión especial y que su servicio sea reconocido de acuerdo a esto.

 Para alcanzar la meta deseada de acceso universal, todos los elementos de la sociedad deben participar. La sociedad civil, especialmente las organizaciones religiosas y las asociación de padres, están preparados para realizar su contribución, pero los recursos financieros públicos deben estar disponibles para asegurar la imparcialidad de su fuerte compromiso en el proceso educacional de acuerdo a las elecciones de los padres. Con resp ecto a los niños y jóvenes que ya han sido excluidos del sistema educacional, la sociedad les puede proveer de una “segunda oportunidad”; de nuevo son las organizaciones religiosas las más aptas para ese menester. Este esfuerzo extra dará beneficios futuros a la sociedad en término de prevención de crímenes, comportamientos desordenados y tasas altas de de desempleo. La información y la tecnología de la comunicación, mantenida a bajo coste, puede abrir un nuevo capítulo en la preparación de nuevas posibilidades, la educación móvil, así como la gestión de la misma.

5. Los políticos tienden a considerar la educación como una clave para la supervivencia económica. Habilidades tales como la alfabetización y la aritmética combinados con hábitos de la mente como la creatividad convierte la educación en algo funcional para la economía. Pero el horizonte necesita ampliarse. Como el Papa Benedicto XVI observa: “…la persona crece en la medida en la que experimenta lo que es bueno y aprende a distinguirlo del mal, más allá del cálculo que considera sólo las consecuencias de una acción sencilla o que utiliza como criterio de juicio la posibilidad de hacerlo”.

La responsabilidad educativa de todos los que tienen en el corazón la ciudad del hombre y el bienestar que las generaciones futuras requiere un compromiso continuo de una educación primaria accesible también por su calidad.

La educación secundaria y superior debería ser también disp onible y accesible. La educación, de hecho, no está sólo “dirigida hacia el total desarrollo de la personalidad humana y el sentido de su dignidad”, pero esto es también un medio para la participación del individuo en una sociedad libre y un instrumento que promueve la comprensión mutua y “la amistad entre todas las naciones y todas las razas, etnias o grupos religiosos” [3]. Un objetivo no menos fundamental de la educación es la transmisión y el desarrollo de los valores morales y culturales comunes en cuya referencia el individuo y la sociedad encuentra su identidad y su valor.

Señor Presidente,

Llegar al objetivo de educación internacional de manera que los chicos y las chicas de todo el mundo puedan recibir una educación primaria total es un requisito ineludible. La imposición de condicionamientos económicos que afectan a este objetivo pudo ser la solidaridad mal calculada. La apertura a las asociaciones de la sociedad civil y del sector privado pueden contribuir eficientemente al objetivo común, cuando la equidad en el reparto de recurso se tiene en cuenta. En conclusión, esta es la misma preocupación que mueve a todos los interesados a actuar en nuestro mundo cambiante e interconectado, para hacer que los niños y los jóvenes tengan una mayor esperanza para el futuro.

[1] Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1999, par. 2.
[2] Convenio Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado el 16 de diciembre de 1966 y que entró en vigor el 3 de enero de 1976, art. 13, 3.
[3] Ibid., art 3, 1

Arte + Fe. JMJ-11

La exposición Arte+Fe de la Fundación Pons en Madrid ofrece obras de todos los continentes de artistas cristianos contemporáneos con un fuerte contenido militante. Se proponen que el arte sea vehículo hacia la fe. La muestra se inscribe en los actos de la Jornada Mundial de la Juventud.
“Lo rompedor y lo profundo no está reñido –dicen los organizadores–.

Tampoco el arte contemporáneo y la fe”. Lo ponen de relieve las 36 obras (instalaciones, performances, cuadros, fotografías) de la exposición Arte + Fe, procedentes de los cinco continentes (Estados Unidos, Japón, Holanda, Liberia o Filipinas).

La exposición Arte + Fe reunirá en la Fundación Pons, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), las obras de artistas contemporáneos cristianos cuya meta común es que el arte sirva como puente a la fe. La muestra podrá verse del 9 al 26 de agosto, en la sede de la Fundación Pons.

“Es la primera vez en Europa que se organiza una exposición internacional con artistas vanguardistas y comprometidos con su fe cristiana ya sea católica, ortodoxa o protestante. El pensamiento moderno vive de una desconfianza general. Esta exposición pretende ser un arte que construye, esperanzador”, explicó María Tarruella, comisaria de la exposición.

La muestra cuenta con la colaboración del National Museum of Catholic Art de Washington DC, a donde la exposición se trasladará después de la JMJ.
Tarruella destacó que esta exposición evidencia que “el sentido religioso no es algo de ayer, sino inherente al ser humano,  que se expresa a través de los lenguajes artísticos de cada época. Las obras seleccionadas van desde lo más conceptual a otras con un punto de referencia más clásico”.

Este es el caso de la obra del holandés William Zijlstra que, en su obra Agnus Dei, hace  una reinterpretación de la obra homónima de Zurbarán. Esta vez el cordero es inmolado en un altar moderno, hecho con periódicos con la noticia “El hombre es capaz de cualquier horror”, un artículo sobre el Holocausto. Lo inexplicable desde el punto de vista humano, como la crucifixión de Cristo o el sufrimiento del siglo XX, tiene sentido a la luz de la fe.

Dios y el hombre no tienen por qué ser lejanos. Así lo piensan muchos de estos artistas, como el castellonense Alejandro Mañas que utiliza tres botellas de Coca Cola esmaltadas para hablar de santa Teresa, san Juan de la Cruz y San Sebastián.

Aparentemente parecidas, estas botellas son como nosotros: “Nuestra forma exterior es siempre la misma pero dependiendo de cómo vivamos en nuestro interior, vestimos el exterior”, explica el artista.
“Cada gesto cotidiano tiene un significado más profundo que trasciende su lado más funcional”, dice David López de su obra Nowa Huta, en la que se ve la silueta de Cristo crucificado con imágenes cotidianas en su interior.

Lo participativo también tiene cabida en esta exposición. La obra Las lágrimas de María Magdalena, de la sevillana Adriana Torres de Silva, una instalación realizada con cabello que cuelga sobre una pintura cubierta de agua, y que invita al visitante a descubrirla retirando el pelo al mismo tiempo que huele el perfume que está derramado en el agua.

Otra de ellas es la instalación realizada por el filipino Jason Dy, artista y sacerdote jesuita, cuya obra está formada por botellas de cristal con recuerdos de seres queridos difuntos. Los visitantes que lo deseen podrán rellenar las botellas con un recuerdo para sus seres queridos ausentes, como si de una carta a ellos y a Dios se tratase.
Belleza desde la cárcel

Todas estas obras salen de la creatividad de artistas muchas veces marcados por experiencias muy fuertes de descubrimiento de la fe. Es el caso de Eugene Perry, africano encarcelado por robo: en su situación de preso, descubre el amor de Dios y encuentra la inspiración para su obra Amor protector, hecha con metal reciclado. Ahora es un cotizado artista en Estados Unidos.

A las cárceles alude también la obra de Sarai Aser, artista chilena afincada en Rotterdam. Su obra Virginidad pretende mostrar el mensaje que ofrece a las mujeres de las cárceles con las que trata: la oportunidad de recomenzar frente a situaciones de marcado sufrimiento por la prostitución, u otros motivos relacionados con la sexualidad.

La exposición Arte + Fe es una de las trescientas actividades de la programación cultural de la Jornada Mundial. Es una de las tres exposiciones de arte principales, junto al itinerario en el Museo del Prado Los rostros de Cristo, y la exposición del Museo Thyssen Encuentros.
La entrada es gratuita y se encuentra en la calle Serrano, 138.

 La inauguración oficial será el día 10 de agosto.

“Al-Qaeda quiere eliminar todo lo que es ajeno al Islam”

La situación de los cristianos en Iraq es muy difícil. Algunos grupos extremistas quieren eliminar la presencia de los cristianos en el país , mientras que otros aprovechan los actos violentos para enriquecerse.

Es lo que dijo el padre Amir Jaje, nuevo superior de los dominicos de Bagdad y vicario provincial de su orden en el mundo árabe -que cuenta con dos conventos en Iraq, uno en el Cairo, uno en Argel y otro en el Líbano- a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), la Obra de derecho pontificio fundada en 1947 por el padre Werenfried van Straaten, que sólo en 2010 ha apoyado a la Iglesia local con iniciativas que se elevan hasta los 500.000 €.

“Al-Qaeda quiere eliminar todo lo que es ajeno al Islam -contó a AIN el padre Amir- y como todas las minorías somos víctimas de los conflictos entre los grandes grupos”. Los cristianos se convierten, a menudo, en moneda de cambio entre los sunnitas y los chiítas, o bien, como sucede en el norte, entre sunnitas y kurdos. Estos últimos, por ejemplo, quieren defender a los cristianos en el valle de Nínive (entre Kurdistán y Mosul), únicamente para hacerse con un territorio históricamente sunnita.

“Si un día se llegase a un conflicto -explicó- seremos nosotros los cristianos, los que paguemos el precio más alto. Reunir a los fieles en una zona en particular es muy peligroso, porque nos arriesgamos a ser completamente eliminados. Creo que los cristianos deberían estar esparcidos por todo Iraq, de otra manera, el país perderá una gran riqueza”.

Por lo que respecta al estado de las relaciones interreligiosas, el padre Amir ha querido destacar que se habla a menudo de diálogo, cuando, sin embargo, la prioridad es la de aprender a convivir porque “el diálogo es abstracto, mientras que la convivencia forma parte de la vida de todos los días”. Para que haya una relación pacífica con el Islam es necesario recuperar una base común de valores humanos, muchos de los cuales se han perdido a causa de la guerra. “Y sobre estos valores debemos trabajar para reconstruir Iraq”, afirmó.

El sacerdote describió a AIN un escenario iraquí dramático e informó de una drástica reducción del número de sacerdotes. Hasta hace seis o siete años había unos treinta, mientras que hoy, de rito caldeo, quedan apenas ocho: “Vivimos en la perenne inseguridad. Por la mañana, cuando salgo del convento, no sé si volveré. A pesar del miedo, debemos vivir y creer en el futuro”.

Los dominicos llevan presentes en Iraq más de 260 años. El padre Jaje entró en el seminario de Bagdad con apenas 17 años de edad y fue ordenado sacerdote en 1995. Volvió a la capital iraquí en septiembre de 2003, después de la caída de Saddam Hussein; en 2008 se trasladó a Francia para hacer un doctorado de dos años y volvió a Iraq el 22 de octubre de 2010, una semana antes del trágico atentado a la iglesia de “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro”, del pasado 31 de octubre.

“Me dije que si no morí entre los mártires asesinados aquel día era porqué Dios me necesitaba. Entendí que mi misión es la de estar al lado de los cristianos que no pueden abandonar Bagdad y que nos repiten siempre que nosotros somo su único bien”, dijo el padre Amir Jaje al informar de lo que sucedió entonces.

Aquel día el padre Amir tenía que haber estado en la iglesia siro-católica para celebrar la misa, pero en el último momento tuvieron que sustituirle. Cuando los fieles y los dos sacerdotes fueron tomados como rehenes, él se encontraba en el norte del país. Apenas le informaron de la tragedia sucedida, volvió inmediatamente a Bagdad.

“Fue terrible -contó siempre a AIN- la Iglesia estaba llena de cadáveres”. El dominico era muy amigo de los dos sacerdotes asesinados, el más joven de los cuales, Wasim, era su primo que sólo tenía 27 años. “Cuando supe que 58 personas habían muerto me dije que no había esperanza para Iraq, que debíamos irnos. No podía más”. En los días sucesivos, estando al lado de los heridos y de las familias de las víctimas, entendió, sin embargo, la importancia de su presencia: “No tenía el derecho de perder la esperanza, si estaba vivo era para realizar una misión”.

No obstante las graves dificultades, la fe de la gente es muy sólida y la necesidad de un encuentro personal con Dios es tremendamente importante. Mientras celebraba la misa del Viernes Santo, el padre Amir se quedó sorprendido por la gran participación de los fieles.

“Son testimonios muy fuertes para nosotros, sacerdotes. Nadie -afirmó- puede hacer callar la Palabra de Dios que es la simiente de esta tierra. Los terroristas pueden asesinar a las personas, pero no podrán quitarnos el tesoro más grande que es nuestra fe”.

Zenit