Instrucción “Universae Ecclesiae” sobre la “Summorum Pontificum”

PONTIFICIA COMISIÓN

ECCLESIA DEI

INSTRUCCIÓN
sobre
la aplicación de la Carta Apostólica
Motu Proprio data “Summorum Pontificum”
de
S. S. BENEDICTO PP. XVI

I.
Introducción

1. La Carta Apostólica Motu Proprio data “Summorum Pontificum” del Sumo Pontífice Benedicto
XVI, del 7 de julio de 2007, entrada en vigor el 14 de septiembre de 2007, ha
hecho más accesible a la Iglesia universal la riqueza de la Liturgia
Romana.

2. Con tal Motu Proprio el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha
promulgado una ley universal para la Iglesia, con la intención de dar una nu
evareglamentación para el uso de la Liturgia Romana vigente en 1962.

3. El Santo Padre, después de haber recordado la solicitud que los sumos pontífices
han demostrado en el cuidado de la Sagrada Liturgia y la aprobación de los
libros litúrgicos, reafirma el principio tradicional, reconocido desde tiempo
inmemorial, y que se ha de conservar en el porvenir, según el cual «cada Iglesia
particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la
doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos
universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben
observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la
integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a
su ley de fe»1.

4. El Santo Padre ha hecho memoria además de los
romanos pontífices que, en modo parti cular,se han comprometido en esta tarea,
especialmente de san Gregorio Magno y san Pío V. El Papa subraya asimismo que,
entre los sagrados libros litúrgicos, el Missale Romanum ha tenido un relieve
histórico particular, y a lo largo de los años ha sido objeto de distintas
actualizaciones hasta el pontificado del beato Juan XXIII. Con la reforma
litúrgica que siguió al Concilio Vaticano II, en 1970 el papa Pablo VI aprobó un
nuevo Misal para la Iglesia de rito latino, traducido posteriormente en
distintas lenguas. En el año 2000 el papa Juan Pablo II promulgó la tercera
edición del mismo.

5. Muchos fieles, formados en el espíritu de las
formas litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, han expresado el vivo
deseo de conservar la tradición antigua. Por este motivo, el papa Juan Pablo II,
con el Indulto especial Quattuor abhinc annos, emanado en 1984 por  laSagrada
Congregación para el Culto Divino, concedió, bajo determinadas condiciones, la
facultad de volver a usar el Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII.
Además, Juan Pablo II, con el Motu Proprio “Ecclesia Dei”, de 1988, exhortó a
los obispos a que fueran generosos en conceder dicha facultad a todos los fieles
que la pidieran. El papa Benedicto XVI ha seguido la misma línea a través del
Motu Proprio “Summorum Pontificum”, en el cual se indican algunos criterios
esenciales para elusus antiquior del Rito Romano, que aquí es oportuno
recordar.

6. Los textos del Misal Romano del papa Pablo VI y del Misal
que se remonta a la última edición del papa Juan XXIII, son dos formas de la
Liturgia Romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos
usos del único Rito Romano,  que secolocan uno al lado del otro. Ambas formas
son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y
antiguo, la forma extraordinaria debe ser conservada con el honor
debido.

7. El Motu Proprio “Summorum Pontificum” está acompañado por
una Carta del Santo Padre a los obispos, que lleva la misma fecha del Motu
Proprio (7 de julio de 2007). Con ella se ofrecen ulteriores aclaraciones sobre
la oportunidad y necesidad del mismo Motu Proprio; es decir, se trataba de
colmar una laguna, dando una nueva normativa para el uso de la Liturgia Romana
vigente en 1962. Tal normativa se hacía especialmente necesaria por el hecho de
que, en el momento de la introducción del nuevo Misal, no pareció necesario
emanar disposiciones que reglamentaran el uso de la Liturgia vigente desde 1962.
Debido al aumento de los que piden pode r usarla forma extraordinaria, se ha
hecho necesario dar algunas normas al respecto.

Entre otras cosas el papa Benedicto XVI afirma: «No hay ninguna contradicción entre una y otra
edición del ‘Missale Romanum’. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y
progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era
sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser de
improviso totalmente prohibido o incluso perjudicial»2.

8. El Motu Proprio “Summorum Pontificum” constituye una relevante expresión del magisterio
del Romano Pontífice y del munus que le es propio, es decir, regular y ordenar
la Sagrada Liturgia de la Iglesia3, y manifiesta su preocupación como Vicario de
Cristo y Pastor de la Iglesia Universal4. El documento tiene como
objetivo:

a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia Rom ana enel usus
antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que
conservar;

b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma
extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia Romana
entrado en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y,
por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus
principales destinatarios;

c) favorecer la reconciliación en el seno de
la Iglesia.

II. Tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

9. El Sumo Pontífice ha conferido a la Pontificia Comisión Ecclesia
Dei potestad ordinaria vicaria para la materia de su competencia, especialmente
para supervisar la observancia y aplicación de las disposiciones del Motu
Proprio “Summorum Pontificum” (cf. art. 12).

10.  1. La PontificiaComisión ejerce tal potestad a través de las facultades precedentemente
concedidas por el papa Juan Pablo II y confirmadas por el papa Benedicto XVI
(cf. Motu Proprio “Summorum Pontificum”, art. 11-12), y también a través del
poder de decidir sobre los recursos que legítimamente se le presenten, como
superior jerárquico, contra una eventual medida administrativa del ordinario que
parezca contraria al Motu Proprio.

2. Los decretos con los que la Pontificia Comisión decide sobre los recursos podrán ser impugnados ad normam
iuris ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

11. Compete a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, previa aprobación de la Congregación para
el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la tarea de ocuparse de la
eventual edición de los textos litúr gicosrelacionados con la forma
extraordinaria del Rito Romano.

III.
Normas específicas

12. Esta Pontificia Comisión, en virtud de la autoridad que le ha sido atribuida y
de las facultades de las que goza, después de la consulta realizada entre los
obispos de todo el mundo, para garantizar la correcta interpretación y la recta
aplicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum”, emana la siguiente
Instrucción, a tenor del can. 34 del Código de Derecho Canónico.

La competencia de los Obispos diocesanos

13. Los obispos diocesanos, según el Código de Derecho Canónico, deben vigilar en materia litúrgica en atención al
bien común y para que todo se desarrolle dignamente, en paz y serenidad en sus
diócesis5, de acuerdo siempre con la mens del RomanoPontífice, claramente
expresada en el Motu Proprio”Summorum Pontificum”6. En caso de controversias o
dudas fundadas acerca de la celebración en la forma extraordinaria, decidirá la
Pontificia ComisiónEcclesia Dei.

14. Es tarea del obispo diocesano adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto de la forma
extraordinaria del Rito Romano, a tenor del Motu Proprio “Summorum
Pontificum”.

El coetus fidelum (cf. Motu Proprio “Summorum Pontificum”,
art. 5 1)

15. Un coetus fidelium se puede definir stabiliter
existens, a tenor el art. 5 § 1 del Motu Proprio “Summorum Pontificum”, cuando
esté constituido por algunas personas de una determinada parroquia que, incluso
después de  lapublicación del Motu Proprio, se hayan unido a causa de la
veneración por la Liturgia según el usus antiquior, las cuales solicitan que
ésta sea celebrada en la iglesia parroquial o en un oratorio o capilla; tal
coetus puede estar también compuesto por personas que provengan de diferentes
parroquias o diócesis y que, para tal fin, se reúnen en una determinada
parroquia o en un oratorio o capilla.

16. En caso de que un sacerdote
se presente ocasionalmente con algunas personas en una iglesia parroquial o en
un oratorio, con la intención de celebrar según la forma extraordinaria, como
previsto en los art. 2 y 4 del Motu Proprio “Summorum Pontificum”, el párroco o
el rector de una iglesia o el sacerdote responsable admitan tal celebración,
respetando las exigencias de horarios de las celebracioneslitúrgicas de la misma
iglesia.

17.  1. Con el fin de decidir en cada caso, el párroco, el
rector o el sacerdote responsable de una iglesia se comportará según su
prudencia, dejándose guiar por el celo pastoral y un espíritu de generosa
hospitalidad.

2. En los casos de grupos numéricamente menos
consistentes, habrá que dirigirse al ordinario del lugar para individuar una
iglesia en la que dichos fieles puedan reunirse para asistir a tales
celebraciones y garantizar así una participación más fácil y una celebración más
digna de la Santa Misa.

18. También en los santuarios y lugares de
peregrinación se ofrezca la posibilidad de celebrar en la forma extraordinaria a
los grupos de peregrinos que lo requieran (cf. Motu Proprio “Summorum
Pontificum”, art. 5  3), si hay un sacerdo teidóneo.

19. Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o
pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez
o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma
ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia
universal.

El sacerdos idoneus (cf. Motu Proprio Summorum Pontificum,
art. 5  4)

20. Sobre los requisitos necesarios para que un sacerdote
sea considerado idóneo para celebrar en la forma extraordinaria, se establece
cuanto sigue:

a) cualquier sacerdote que no esté impedido a tenor del
Derecho Canónico se considera sacerdote idóneo para celebrar la Santa Misa en la
forma extraordinaria7;

b) en relación al uso de la lengua latina, es
necesario un conocimientosuficiente que permita pronunciar correctamente las
palabras y entender su significado;

c) en lo que respecta al conocimiento del desarrollo del rito, se presumen idóneos los sacerdotes que se
presenten espontáneamente para celebrar en la forma extraordinaria y la hayan
usado anteriormente.

21. Se exhorta a los ordinarios a que ofrezcan al
clero la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones
en la forma extraordinaria. Esto vale también para los seminarios, donde se
deberá proveer a que los futuros sacerdotes tengan una formación conveniente en
el estudio del latín y, según las exigencias pastorales, ofrecer la oportunidad
de aprender la forma extraordinaria del rito.

22. En las diócesis donde
no haya sacerdotes idóneos, los obispos diocesanos pueden solicitar la
colaboración de los sacerdotes de l osinstitutos erigidos por la Comisión
Ecclesia Dei o de quienes conozcan la forma extraordinaria del rito, tanto para
su celebración como para su eventual aprendizaje.

23. La facultad para celebrar la Misa sine populo (o con la participación del solo ministro) en la
forma extraordinaria del Rito Romano es concedida por elMotu Proprio a todos los
sacerdotes diocesanos y religiosos (cf. Motu Proprio “Summorum Pontificum”, art.
2). Por lo tanto, en tales celebraciones, los sacerdotes, en conformidad con el
Motu Proprio “Summorum Pontificum”, no necesitan ningún permiso especial de sus
ordinarios o superiores.

La disciplina litúrgica y eclesiástica

24. Los libros litúrgicos de la forma extraordinaria han
de usarse tal como son. Todos aq uellosque deseen celebrar según la forma
extraordinaria del Rito Romano deben conocer las correspondientes rúbricas y
están obligados a observarlas correctamente en las celebraciones.

25. En el Misal de 1962 podrán y deberán ser inseridos nuevos santos y algunos de
los nuevos prefacios9, según a la normativa que será indicada más
adelante.

26. Como prevé el art. 6 del Motu Proprio “Summorum
Pontificum”, se precisa que las lecturas de la Santa Misa del Misal de 1962
pueden ser proclamadas exclusivamente en lengua latina, o bien en lengua latina
seguida de la traducción en lengua vernácula o, en las Misas leídas, también
sólo en lengua vernácula.

27. Con respecto a las normas disciplinarias
relativas a la celebración, se aplica la disciplina eclesiástica contenida en el
Código de Derech oCanónico de 1983.

28. Además, en virtud de su
carácter de ley especial, dentro de su ámbito propio, el Motu Proprio “Summorum
Pontificum” deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos
sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas
de los libros litúrgicos vigentes en 1962.

Confirmación y Orden sagrado

29. La concesión de utilizar la antigua fórmula para el rito de
la Confirmación fue confirmada por el Motu Proprio “Summorum Pontificum” (cf.
art. 9  2). Por lo tanto, no es necesario utilizar para la forma extraordinaria
la fórmula renovada del Ritual de la Confirmación promulgado por el Papa Pablo
VI.

30. Con respecto a la tonsura, órdenes menores y subdiaconado, el
MotuProprio “Summorum Pontificum” no introduce ningún cambio en la disciplina
del Código de Derecho Canónico de 1983; por lo tanto, en los institutos de vida
consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia
Comisión Ecclesia Dei, el profeso con votos perpetuos en un instituto religioso
o incorporado definitivamente a una sociedad clerical de vida apostólica, al
recibir el diaconado queda incardinado como clérigo en ese instituto o sociedad
(cf. can. 266  2 del Código de Derecho Canónico).

31. Sólo en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que
dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y en aquellos donde se mantiene
el uso de los libros litúrgicos de la forma extraordinaria se permite el uso del
PontificaleRomanum de 1962 para conferir las órdenes menores y
mayores.

Breviarium Romanum

32. Se concede a los clérigos la
facultad de usar el Breviarium Romanum en vigor en 1962, según el art. 9 § 3 del
Motu Proprio “Summorum Pontificum”. El mismo se recita integralmente en lengua
latina.

El Triduo Pascual

33. El coetus fidelium que sigue la
tradición litúrgica anterior, si hubiese un sacerdote idóneo, puede celebrar
también el Triduo Pascual en la forma extraordinaria. Donde no haya una iglesia
u oratorio previstos exclusivamente para estas celebraciones, el párroco o el
ordinario, de acuerdo con el sacerdote idóneo, dispongan para ellas las
modalidades más favorables, sin excluir la posibilidad de una repetición de las
celebraciones del Triduo Pascual& nbsp;enla misma iglesia.

Los Ritos de la Ordenes Religiosas

34. Se permite el uso de los libros
litúrgicos propios de las órdenes religiosas vigente en
1962.

Pontificale Romanum y Rituale Romanum

35. Se permite el
uso del Pontificale Romanum y del Rituale Romanum, así como del Caeremoniale
Episcoporum vigente en 1962, a tenor del n. 28 de esta Instrucción, quedando en
vigor lo dispuesto en el n. 31 de la misma.

El Sumo Pontífice Benedicto
XVI, en la Audiencia del día 8 de abril de 2011, concedida al suscrito Cardenal
Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, ha aprobado la presente
Instrucción y ha ordenado su publicación.

Dado en Roma, en la sede de
la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el 30 de abril de 2011, memoria de san Pio
V.

William Cardenal Levada
Presidente

Mons. Guido
Pozzo
Secretario

_______________

1 Benedicto XVI, Carta
Apostólica Motu Proprio data “Summorum Pontificum”, I, en AAS 99 (2007) 777; cf.
Instrucción general del Misal Romano, tercera edición, 2002, n. 397.

2
Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica «Motu
Proprio data» Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a
la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 798.

3 Cf. Código de
Derecho Canónico, can. 838 § 1 y § 2.

4 Cf. Código de Derecho Canónico,
can 331.

5 Cf. Código de Derecho Canónico, cann. 223 § 2; 838 § 1 y §
4.

6 Cf. Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta
Apost&oacute ;licaMotu Proprio data Summorum Pontificum sobre el uso de la
liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007)
799.

7 Cf. Código de Derecho Canónico, can. 900 § 2.

8 Cf.
Código de Derecho Canónico, can. 249, cf. Concilio Vaticano II, Constitución
Sacrosanctum Concilium, n. 36; Declaración Optatam totius, n. 13.

9 Cf.
Benedicto XVI, Carta a los Obispos que acompaña la Carta Apostólica Motu Proprio
data Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la
reforma efectuada en 1970, en AAS 99 (2007) 797.

[00711-04.01] [Texto
original: Latino]

Nota sobre la Instrucción “Universae Ecclesiae”

De la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”

La Instrucción sobre
la aplicación del Motu proprio “Summorum Pontificum” (7 de julio de 2007, que
entró en vigor el 14 de septiembre de 2007) fue aprobada por el Papa Benedicto
XVI el 8 de abril y lleva la fecha del 30 de abril, memoria litúrgica de San Pío
V, Papa.

La Instrucción, según las primeras palabras del texto latino,
se llama “Universae Ecclesiae” y es de la Pontificia Comisión”Ecclesia Dei”, a
la que el Papa había confiado -entre otras cosas- la responsabilidad de
garantizar el cumplimiento y la aplicación del Motu proprio. Por eso, está
firmada por su Presidente, el Cardenal William Levada, y por el Secretario,
Monseñor Guido Pozzo.

El documento se envió a todos los obispos hace
unas semanas. Recordamos que “las instrucciones… aclaran las prescripciones de
las leyes y desarrollan y determinan las formas en que han de ejecutarse” (CIC,
can. 34). Como se indica en el n.12, la Instrucción se publica “con el fin de
garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu proprio
“Summorum Pontificum”.

Era natural que a la ley contenida en el Motu
proprio siguiese la Instrucción sobre su aplicación. El hecho de que esto suceda
ahora, a más de tres años de distancia, se explica fácilmente recor dandoque en
la Carta que acompañaba el Motu proprio el Papa decía explícitamente a los
obispos: “Os invito a escribir a la Santa Sede, tres años después de la entrada
en vigor de este Motu proprio. Si realmente hubieran surgido serias
dificultades, se buscarán los modos para hallar remedio”. La Instrucción es, por
lo tanto, el resultado de la verificación trienal de la aplicación de la ley,
que estaba prevista desde el principio.

El documento presenta un
lenguaje sencillo y de fácil lectura. Su Introducción (nn. 1-8) recuerda
brevemente la historia del Misal Romano hasta la última edición de Juan XXIII,
en 1962, y del nuevo Misal aprobado por el Papa Pablo VI en 1970, tras la
reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y reafirma el principio fundamental
de que se trata de “dos formas de la Liturgia Romana, definidasrespectivamente
ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito romano, que se colocan
uno al lado del otro. Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la
Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe ser
conservada con el honor debido” (n. 6).

También se reafirma el objetivo
del Motu proprio, dividiéndolo en los siguientes tres puntos: a) Proporcionar a
todos los fieles la Liturgia Romana en el uso más antiguo, considerada un tesoro
precioso que hay que preservar: b) Garantizar y asegurar realmente, a cuantos lo
pidan, el uso de la forma extraordinaria c) Promover la reconciliación dentro de
la Iglesia (cf. n. 8).

Una breve sección del documento (nn. 9-11)
recuerda las funciones y atribuciones de la Comisión “Ecclesia Dei”, a la que el
Papa “ha conferido potestadordinaria vicaria” en la materia. Esto implica, entre
otras, dos consecuencias muy importantes. En primer lugar, que puede decidir
sobre los recursos que se le presenten contra eventuales medidas por parte de
obispos o de otros ordinarios, que contrasten con las disposiciones del Motu
proprio (dando la posibilidad de apelar ulteriormente contra las decisiones de
la misma Comisión ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica). Además,
la Comisión, con la aprobación de la Congregación para el Culto Divino, debe
encargarse de la eventual edición de los textos litúrgicos para la forma
extraordinaria del Rito romano (en este documento se expresa el deseo, por
ejemplo, de que se incluyan nuevos santos y nuevos prefacios).

La parte
propiamente normativa del documento (nn. 12-35) contiene 23 breves puntos sobre
diversos argumentos.

Se reafirma la competencia de los obispos
diocesanos  para laaplicación del Motu proprio, recordando que, en caso de
controversia sobre la celebración en laforma extraordinaria juzgará la Comisión
“Ecclesia Dei”.

Se aclara el concepto de “coetus fidelium” (es decir,
“grupo de fieles”) stabiliter existens (“estable”) que desean de poder asistir a
la celebración en la forma extraordinaria. Aun dejando a la sabia valoración de
los pastores la estimación del número de personas necesario para constituirlo,
se precisa que no debe estar necesariamente compuesto por personas
pertenecientes a una sola parroquia, sino también por personas de diferentes
parroquias e incluso de diferentes diócesis. Teniendo siempre en cuenta el
respeto de las exigencias pastorales más amplias, la Instrucción propone un
espíritu de “generosa acogida” hacia los grupos de fieles q uesoliciten la forma
extraordinaria o los sacerdotes que pidan celebrar ocasionalmente en esa forma
con algunos fieles.

Es muy importante la aclaración (n. 19), según la
cual los fieles que piden la celebración en forma extraordinaria “no deben
sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a
la validez o legitimidad de la forma ordinaria” y/o a la autoridad del Papa como
Pastor Supremo de la Iglesia universal. Esto estaría en total contradicción con
el objetivo de “reconciliación” del Motu proprio mismo.

Se ofrecen
importantes indicaciones sobre el “sacerdote idóneo” en la celebración en la
forma extraordinaria. Naturalmente, no debe tener impedimentos desde el punto de
vista canónico, debe conocer suficientemente bien el latín y el rito que va a
celebrar. Por ello, se alien ta alos obispos a que ofrezcan en los seminarios
oportunidades de formación adecuada para este fin, y se indica la posibilidad de
recurrir, si no hay sacerdotes idóneos, a la colaboración de los sacerdotes de
los Institutos erigidos por la Comisión “Ecclesia Dei” (que normalmente utilizan
la forma extraordinaria).

La Instrucción hace hincapié en que cada
sacerdote, sea secular o religioso, tiene licencia para celebrar la Misa “sin
pueblo” en la forma extraordinaria si lo desea. Por eso, si no se trata de
celebraciones con pueblo, los religiosos no tienen necesidad del permiso de sus
superiores.

Siguen –por lo que respecta a la forma extraordinaria-
normas relativas a las reglas litúrgicas y al uso de libros litúrgicos (como el
Ritual, el Pontifical, el Ceremonial de los obispos), a la posibilidad de
utilizar la lengua vernácula par a laslecturas (además de la lengua latina, o
como alternativa en las “Misas leídas”), a la posibilidad para el clero de usar
el Breviario anterior a la reforma litúrgica, a la posibilidad de celebrar el
Triduo Sacro en Semana Santa para los grupos de fieles que piden el rito
antiguo. Con respecto a las ordenaciones sagradas, el uso de los libros
litúrgicos más antiguos sólo se permite en los Institutos que dependen de la
Comisión “Ecclesia Dei”.

Tras la lectura del documento, se tiene la
impresión de tratarse de un texto muy equilibrado, que trata de promover –según
la intención del Papa- el uso de la liturgia anterior a la reforma por parte de
sacerdotes y fieles que sientan este deseo sincero para su bien espiritual; más
aún, trata de garantizar la legitimidad y la eficacia de dicho uso en la medida
de lo razonablemente posible. Al mismo tiempo, el texto esta animado por la
confianza en la sabiduría pastoral de los obispos, e insiste con mucha fuerza en
el espíritu de comunión eclesial, que debe estar presente en todos -fieles,
sacerdotes, obispos- para que el objetivo de reconciliación, tan presente en la
decisión del Santo Padre, no sea obstaculizado o frustrado, sino favorecido y
alcanzado.

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