Beata Sor Josefa de Santa Ines de Benigánim

BENIGANIM EN EL VALLE DE ALBAIDA
Josefa nació en Benigànim el 9 de Febrero de 1625, de padres muy modestos en bienes de la tierra y en una pobrísima casa de la calle de San Miguel. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la iglesia parroquial de Benigànim, de la Purísima Sangre de Cristo, este portento de santidad.  Josefa pasa de la niñez a la adolescencia, sirviendo a su tío don Bartolomé Tudela, baile de la población. En esta mansión de los Cuquerella, con su huerto, balsa para el regadío y lavadero de la casa, riñe la joven las primeras batallas contra el demonio y recibe del Señor los carismas celestiales de su consolación y familiaridad.

EL ACOSO
Un criado de don Bartolomé, enamorado de su belleza, la acosa día y noche. La jovencita que ama a la virginidad más que su vida, se estrellan las apetencias pecaminosas del mancebo, que, enloquecido por el deseo, le dispara un trabucazo que no, no acertó. Las balas quedaron incrustadas, dejando su huella, en las paredes de la escalera. No creyéndose aun segura, la joven se desliza a la casa contigua por una angosta ventanilla que, sin un prodigio manifiesto del Señor, no hubiera podido pasar. Aquello decidió a Josefa a desposarse con Jesús, en las religiosas agustinas de la población.

AQUELLA CASA ERA UN CIELO
En el huerto de la casa entre frutales, plantas y flores pasaba  el día ocupada Josefa y allí, Jesús se le manifestaba y hablaba con ella en una familiar y sencilla conversación. En la balsa del huerto, se le apareció el Niño Jesús mientras ella lavaba la ropa. Fue siempre Josefa muy hábil lavandera, y al Señor le atraía aquella habilidad de su amada y con frecuencia llegaba para estar a su lado mientras ella fabricaba espumas de jabón y acariciaba las ropas, que salían limpias de sus manos y que a los rayos de sol, al secarse, despedían el buen olor a agua limpia y a jabón de serranía.

SU SIMPLICIDAD
Josefa era  analfabeta, tanto y era tal su sencillez que rayaba en simplicidad. Pero Dios se complace en estos ignorantes, y por su candidez de paloma los hace vasos de elección y les privilegia con el milagro para hacer posible lo que la ciencia humana, de que carecen, no les enseñó. Así era Josefa, de joven y de monjita, un claro ejemplo de la doctrina, que nos narra Lucas en  10, 21: -Jesús manifestó un extraordinario gozo al impulso del Espíritu Santo y dijo:

JESUS SE GOZA EN LOS PEQUEÑOS
En presencia de sus discípulos que regresaban de una misión apostólica y querían hablarle sobre el trabajo que habían hecho. Trato de imaginar a Jesús “en un gozo exultante”… a Jesús dichoso, radiante. Aparece en su rostro la dicha, en sus gestos, la dicha, en el tono de su voz, la felicidad. Proviene del interior, es profundo… procede del Espíritu Santo que habita en El, que es El. Ese Espíritu que nos ha sido dado también a nosotros, que Jesús nos ha dado. –“Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra”. Habla a su Padre. Le da gracias. Era el sentimiento dominante de su alma. –“Lo que has encubierto a los sabios y prudentes, lo has revelado a los pequeñuelos”. La acción de gracias, la plegaria de Jesús surge de la contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los hombres. Jesús ve el trabajo del Padre en el interior: “Tú has encubierto… Tú has revelado…”. Dios trabaja en el corazón de cada hombre, incluso en el de los paganos. Aprender a contemplar este trabajo de Dios: a descubrir lo que está haciendo, actualmente, en los que me rodean, y en mí… para corresponder, para facilitarle, para cooperar. -Los sabios, los prudentes… los pequeñuelos… Jesús se pone de parte de los pequeños, de los pobres, de los ignorantes… frente al desprecio de los doctores de la ley. Conocer a Dios no es primordialmente una operación intelectual, reservada a una elite: los “pequeños” pueden descubrir cosas sobre Dios que los sabios no alcanzan a comprender. –“Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarlo”. Es el misterio de la vida cristiana que está entreabierto; la vida del bautizado es la extensión, a personas humanas, de la vida de relación, de amor y de conocimiento recíproco que existe entre las Personas divinas. “-Todo me ha sido confiado por mi Padre”… Evoca la transparencia de dos personas que no se ocultan nada la una a la otra: es el “modelo” de todas nuestras relaciones humanas, y de nuestras relaciones con Dios. Un día Inés plantó un naranjo en el huerto de su tío Bartolomé.

PLANTA UN ESQUEJE DE NARANJO EN FLOR
Ella ha visto en el huerto de su tío hermosos frutales que dan flor y frutos a placer; falta el azahar tan característico de Valencia, para completar la belleza de aquel jardín con la flor simbólica de los niños de primera Comunión y de las jóvenes en el día de su boda. Quiere enriquecer el huerto con un naranjo que crezca a la sombra del campanario de Benigànim, como los naranjos perfumados de Valencia a la sombra del Miguelete. Coge una ramita de naranjo en flor y la planta por las hojas. La ramita de azahar siente que la vida corre por su tallo y el naranjo mostró su lozanía ante la vista estupefacta de los científicos. Allí, en el huerto de los Tudela, hemos visto el naranjo todos los peregrinos de Benigànim.

ANALFABETA EN EL CORO
A Jesús, ya esposo de su alma, le gusta ver a sor Josefa de Santa Inés, monjita de obediencia, cantar en el coro el oficio divino como las madres de la  Comunidad. Pero sin saber leer, ¿cómo va a poder cantar laudes en el coro? Se acude al prelado, pero el Arzobispo don Martín de Ontiveros, no puede hacer el milagro de infundirle una ciencia que se aprende en la niñez en la escuela, pero le conmutó la obligación del divino oficio por la asistencia. Pero toda la comunidad la quiere de compañera en el rezo del oficio divino. En la cátedra del coro se sentó un sabio mudo. La ciencia de los doctores sonreirá despectivamente; pero quien cree se estremecerá de gozo contemplando la ramita en flor del naranjo plantado del revés y oyendo a la monjita analfabeta leer y cantar el oficio divino en la sabia lengua de Cicerón. Dios ha elegido una vez más a los humildes para humillar a los soberbios, a la ignorancia para confundir el orgullo de los sabios. Esta es la nota peculiar de la fisonomía espiritual de la Beata Inés de Benigànim.

IGNORANTE DEL MUNDO, SABIA DEL CIELO
Su confesor decía: Tratada en cosas tocantes a lo del mundo, parecía no tener uso de razón; pero que en lo que toca a virtud y perfección discurría como un Santo Tomás y aconsejaba como un San Pablo. A los 18 años tomó el habito en el monasterio de las agustinas, según el libro de Ingresos, Profesiones y Defunciones. Otra de las característica de sor Josefa fue su penitencia asombrosa, por la conversión de los pecadores; su caridad inagotable con las almas del purgatorio, y su don de oración mística, que la mantenía en constante arrobamiento y tantas veces arrebataba del suelo, clavados sus ojos en el cielo. Su vida fue toda ella un milagro y una confidencia continuada con su esposo divino, que se le aparecía y hablaba con envidiable familiaridad. La monjita ignorante fue la consejera espiritual de tantas personas de elevados cargos que a ella acudían a consultarle los asuntos más arduos de su vida y gobierno.

DICE EL LIBRO DE DEFUNCIONES
El 21 de enero de 1696 murió la venerable Madre Josepha de Santa Inés, cargada de años y merecimientos, a los 71 años de edad y 52 de religión. Intercede por nosotros, Beata Inés de Benigánim.

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Una respuesta a “Beata Sor Josefa de Santa Ines de Benigánim

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