7 de marzo: Marcha por la vida

Alfa y Omega  Nº 676  España

7 de marzo: Marcha por la vida

Prohibido ceder al desánimo
El Gobierno está decidido a aprobar, sí o sí, su ley del aborto libre, pero no vale rendirse ahora, ni caer en el derrotismo. El 7 de marzo, pocos días antes de la votación definitiva en el Congreso, habrá marchas y concentraciones en decenas de ciudades de España, secundadas por actos en Estados Unidos, Europa e Iberoamérica. Don Ignacio Arsuaga, Presidente de Hazteoír, la principal organización convocante, está convencido de que la histórica movilización de millones de españoles a favor de la vida no será en balde: «En 15 ó 20 años, el aborto habrá desaparecido de España. Ahora estamos sentando las bases para que eso sea posible»

 

Por segundo año consecutivo, una gran movilización va a marcar en España la celebración del Día Internacional por la Vida, que se celebra en varios países, en torno al 25 de marzo, festividad de la Anunciación. La votación final del proyecto de ley del aborto libre, prevista para la primera quincena de marzo, ha llevado a que los actos se adelanten unas semanas. Será una última medida de presión, después de la multitudinaria manifestación del 17 de octubre, y de otras muchas iniciativas, como la recogida de firmas contra la ley impulsada por Derecho a vivir (la plataforma provida de Hazteoír), que concluirá, el próximo martes, con la entrega de más de un millón de firmas en el Congreso de los Diputados.
La Marcha, con el lema España Vida Sí. En democracia se escucha al pueblo, cuenta ya con la adhesión de cerca de un centenar de organizaciones, como Profesionales por la Ética, SOS Familia, la Fundación Madrina, el Instituto de Política Familiar, la Facultad de Medicina del CEU o la Universidad Francisco de Vitoria. A su término, en cada lugar, está prevista la lectura de un manifiesto, en el que se exigirá la retirada del proyecto de ley, la protección a las mujeres embarazadas, el respeto al «derecho de los padres a formar a sus hijos en materia de educación sexual según sus propias convicciones» y a «la objeción de conciencia del personal sanitario para que pueda cumplir su compromiso de defender y cuidar la vida y la salud desde el mismo instante de la concepción». Contra lo publicado en algún medio, esta iniciativa es ajena a la reivindicación de un referéndum sobre el aborto, asunto que ha despertado gran polémica en el movimiento provida: nadie duda de las intenciones de los promotores del referéndum, pero someter el derecho a votación implica supeditarlo a las mayorías coyunturales. A esta crítica responden los primeros que hay que utilizar las herramientas políticas disponibles en democracia.
El ejército provida

Imagen de la multitudinaria manifestación
en favor de la vida, en Madrid,
el 17 de octubre pasado
¿Servirán para algo todos estos esfuerzos y desvelos? «Es un error pensar que, si finalmente se aprueba la ley, no se habrá conseguido nada», responde la doctora Gádor Joya, portavoz de Derecho a vivir. «En España, faltaba algo fundamental, que es una clara conciencia social favorable a la maternidad, y esto se ha conseguido ahora. Es cierto que, desde hace años, se venía ayudando a las mujeres en casas de acogida, una labor muy meritoria y eficaz, pero faltaba todavía esa red social sensibilizada, dispuesta a salir a la calle».
Prueba de que, desde muy diversas organizaciones, se han hecho bien las cosas, para Ignacio Arsuaga, es que, «cuando se planteó este proyecto de ley, había una mayoría a favor, o al menos no en contra, pero eso ha cambiado a lo largo de la tramitación». Las principales armas del ejército pro vida han sido la información y el entusiasmo de miles de voluntarios. «A las consignas demagógicas, hemos respondido con datos, estadísticas, argumentos…», añade Joya. «El movimiento provida ha conseguido, por fin, que se tenga una imagen fiel de él, y ahora es muy difícil ya que se nos vuelva a encasillar como retrógrados o ultraconservadores, porque todo el mundo ha visto que somos gente normal, que puede sentarse a hablar con cualquiera. Le hemos dado la vuelta a la tortilla. La imagen rancia y radical es ahora la del feminismo».
Tan importante o más que ese éxito mediático ha sido la movilización de un enorme segmento de la sociedad, hasta ahora silencioso, de personas que, por primera vez, han experimentado que comparten convicciones con mucha más gente de la que creían. Y se han lanzado a hacer apostolado. «Hay millones de personas provocando debates sobre el aborto en su entorno familiar, profesional, vecinal… Durante estos meses de movilización, se han producido millones de conversaciones que, sin duda, han tenido un importante efecto final en la opinión pública», afirma Arsuaga.
Por eso es tan importante no perder la esperanza, aunque se produzcan derrotas parciales. Se puede ganar la guerra. «El Gobierno intenta provocar el desánimo, pero ésta es una lucha a largo plazo, y tenemos muchos motivos para la esperanza», dice el Presidente de Hazteoír. «Lo refleja la evolución en las encuestas. En 15 ó 20 años, el aborto habrá desaparecido de España. Ahora estamos sentando las bases para que esto sea posible».
Ricardo Benjumea

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