Cuaresma 2010. “La justicia de Dios se ha manifestado mediante la fe en Jesucristo”

Miércoles de Ceniza, los cristianos nos encontramos en el tiempo litúrgico de la cuaresma, un bien hermoso y caracterizado tiempo de preparación a los misterios centrales del cristianismo: la pasión, muerte y resurrección redentoras de Jesucristo. Repasamos ahora el calendario y los caminos cuaresmales.

El calendario

La Cuaresma se prolongará hasta el Domingo de Pascua, este año, el día 4 de abril. Entre ese día, 4 de abril, y el 23 de mayo, solemnidad de Pentecostés, celebraremos la cincuentena pascual, el tiempo de la Pascua del Señor Resucitado. Nos reencontraremos con el tiempo ordinario, en su octava semana, el lunes 24 de mayo.

El Domingo de Ramos en 2010 es el día 28 de marzo; Jueves Santo, el 1 de abril; y Viernes Santo, el día 2.

Ayuno y abstinencia

Por lo que respecta a los cuarenta días del tiempo santo de la Cuaresma, recordamos que, según la legislación vigente de la Iglesia, es preciso abstenerse de comer carne durante todos los viernes de estos cuarenta días. El ayuno y la abstinencia obligan tan sólo para el miércoles de ceniza, el próximo 17 de febrero, miércoles de ceniza, y para el viernes santo, este año, el día 2 de abril. El ayuno y la abstinencia, esto es, la dimensión penitencial de la cuaresma puede además ser ofrenda especial para la causa de la paz, la evangelización de los pueblos o cualquier otra intención.

Ayuno, oración y limosna

La penitencia o el ayuno es uno de los caminos tradicionales de la Cuaresma, como hemos dicho a propósito de la normativa vigente sobre el ayuno y la abstinencia.  Hay otros dos caminos cuaresmales más: la oración y la caridad o la limosna.

Caminos pastorales

Entre las praxis más recomendadas del tiempo santo de la Cuaresma está el rezo del Vía Crucis, al menos, durante los viernes. Como expresión de la dimensión formativa de la Cuaresma, muchas de nuestras parroquias ofrecerán durante algunos días de este tiempo santo las tradicionales y necesarias conferencias cuaresmales, escuelas de oración, sesiones de “lectio divina”, retiros con jóvenes…

El lema de la Cuaresma 2010

Como guía para toda la Cuaresma, al igual que en años anteriores, el Papa ha hecho público un hermoso mensaje cuaresmal. “La justicia de Dios se ha manifestado mediante la fe en Jesucristo” es la frase de la carta de San Pablo a los Romanos que sirve como lema y tema del mensaje cuaresmal de Benedicto XVI. En él, el Papa ahonda en el sentido profundo de la justicia divina y del valor redentor de la cruz de Jesucristo, máxima prueba del amor y de la justicia divina y dinamismo para establecer sociedades más justo.

El signo cuaresmal de la ceniza

Desde hace siglos, los cristianos comenzamos la cuaresma con la imposición de la ceniza. De ahí, que el día que comienza la cuaresma, sea llamado miércoles de ceniza.

1.- Este signo quiere expresar el reconocimiento de nuestra condición humana, tan limitada y corruptible. Así lo expresa una de las fórmulas con las que el sacerdote puede imponer la ceniza a los fieles: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”. La ceniza habla de caducidad, de lo perecedero. La ceniza es también signo de la posibilidad de resurgir. En el fuego quedan siempre en el rescoldo las cenizas.

2.- La ceniza simboliza el árbol quemado y calcinado. Fue precisamente en un árbol -el árbol de la cruz- donde Jesucristo fue crucificado. Evoca la cruz y anticipa también la Pascua. El árbol de la cruz es el árbol de la vida.

3.- La ceniza nos llama asimismo a la humildad, a la austeridad. Nos alerta sobre el orgullo y la autosuficiencia. ¡Qué más pobre e insignificante que la ceniza!

4.- La ceniza nos interpela a poner el fundamento de nuestra existencia en Jesucristo, Hoja y Árbol perennes. Sólo El nos puede liberar de la destrucción, de la corrupción y de la muerte. Cristo es la verdadera y única medicina de inmortalidad y eternidad.

5.- La ceniza es símbolo de conversión. Por eso, al imponer la ceniza, la fórmula más usada es la que dice: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

De este modo, al hilo de un texto reciente de las publicaciones diocesanas semanales de las Iglesias en Aragón, podemos afirmar que la ceniza que Dios quiere, que la ceniza cristiana es:

1.- Que no te gloríes de ti mismo: Tus talentos los recibiste para servir.

2.- Que no te consideres dueño de nada: eres sólo un humilde administrador.

3.- Que aprecies el valor de las cosas sencillas y humildes, de los pequeños gestos cotidianos.

4.- Que vivas el momento presente en compromiso y esperanza, vislumbrando en el quehacer de cada día el rostro de la eternidad.

5.- Que no temas desesperadamente al sufrimiento, al dolor, a la destrucción, a la muerte: La ceniza surge de un árbol y para los cristianos ese árbol no es otro que el árbol de la cruz de Jesucristo, el árbol de la Vida para siempre.