Manos Unidas con Haiti

Devastador terremoto en Haití

Manos Unidas abre una cuenta de emergencia para el envío de ayuda urgente

Nada más conocerse la noticia del devastador terremoto que el martes sacudió con extremada violencia la región más occidental de Haití, Manos Unidas ha abierto una cuenta de emergencia para paliar los graves daños que ha causado el seísmo, sobre todo en Puerto Príncipe, convertida, ahora, en ruinas y polvo.

Las pocas noticias que nos llegan desde Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, no dan lugar a la esperanza. Todavía es pronto para hablar de víctimas mortales, aunque algunas fuentes hablan ya de miles de muertos y desaparecidos. Los daños materiales son inconmensurables: viviendas destruidas, carreteras inexistentes, oscuridad y caos.

El temblor, cuyo epicentro se situó cerca de Puerto Príncipe, una ciudad con 2 millones de habitantes, se ha calificado ya como uno de los más fuertes sufridos en esa zona del mundo en la última década.

Manos Unidas no es una organización de ayuda de emergencia, pero la trayectoria de colaboración en este país caribeño, y la magnitud del desastre, nos llevan a abrir una cuenta cuya recaudación se destinará a la adquisición de productos de primera necesidad y, posteriormente, a labores de reconstrucción del país.

BANCO SANTANDER
Cta. Nº: 0049-1892-63-2210525246

REF: EMERGENCIA HAITÍ

Teléfonos de Información:
902 40 07 07 / 91 308 20 20

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Una respuesta a “Manos Unidas con Haiti

  1. La madre Naturaleza
    es a veces mala madre
    cuando sacude con fuerza
    haciendo un daño tan grande;
    más a los que la pobreza
    les hace vivir con hambre,
    haciendo que sus viviendas
    no superen este lance
    cuando bajo ellos la tierra
    sin avisarles se abre.

    No eran siquiera las cinco,
    de la tarde de este martes,
    cuando de pronto el seísmo
    sorprendió de modo grave.
    Tras un sórdido ruido
    la tierra madre se abre.
    No cesan de oírse gritos,
    hay madres que pierden hijos,
    hijos que pierden sus madres,
    las casas se vuelven nichos,
    la muerte inunda las calles,
    todo abajo se ha venido,
    edificios destruidos
    incluídos hospitales,
    los atrapados y heridos
    esperando los rescates
    … hacía más de dos siglos
    que un terremoto tan grande,
    que un seísmo tan dañino,
    no era tan fiero y salvaje.

    Lo primero que me asalta
    en esta desolación
    es por qué la tierra paga
    con este gesto traidor
    a los que más la trabajan,
    a los pobres, que ellos son
    quien más de cerca la tratan
    trabajando sol a sol;
    ellos, con frágiles casas
    que construyen con sudor,
    ellos, que no tienen nada
    pierden más con la agresión
    y quedan más en la nada
    pero con mayor dolor.

    Oh, Madre Naturaleza,
    no lances con tanta fuerza
    tu furia en forma de piedras
    sobre familias enteras;
    no dejes más que la tierra
    se quiebre de tal manera
    bajo los que la pobreza
    tienen de fiel compañera.

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