La Santa Sede pide más compromiso en la defensa de los cristianos

Monseñor Frontiero interviene en un encuentro de la OSC

La auténtica tolerancia y el respeto “son una disciplina civil, no sólo una “actitud personal”, afirmó monseñor Anthony Frontiero, del Consejo Pontificio Justicia y Paz.

El prelado intervino como representante de la Santa Sede en el encuentro sobre realización de los compromisos asumidos en la “dimensión humana”, de la Oficina para las Instituciones Democráticos y los Derechos Humanos (ODIHIR) de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), celebrado en Varsovia del 28 de septiembre a l 9 de octubre .

Concretamente, habló el 5 de octubre en la sesión dedicada al tema “Combatir el racismo, la xenofobia y la discriminación, centrando la atención también en la intolerancia y en la discriminación contra los cristianos y los miembros de otras religiones”.

En su discurso, monseñor Frontiero destacó que “incidentes de odio, discriminación, violencia e intolerancia contra los cristianos y los miembros de otras religiones continúan ocurriendo con demasiada frecuencia en la región de la OSCE y son sintomáticos de la falta de paz en el mundo”.

“El objetivo del compromiso de la OSCE para combatir la intolerancia y la discriminación contra los cristianos y contra los miembros de otras religiones no es de alguna manera “nivelar el campo de juego” o la indiferencia frente a distintas visiones del mundo, sino respetar de manera auténtica las diferencias entre nosotros”, advirtió.

En este sentido, monseñor Frontiero afirmó que “una ausencia de convicciones no es sinónimo de tolerancia, y, en ausencia de algunas nociones convincentes de la verdad que requieren que seamos tolerantes con quien tiene una idea diferente de la verdad de las cosas, sólo hay escepticismo y relativismo”.

Para la Santa Sede, una noción auténtica de tolerancia en sociedades plurales requiere, en cambio, que “al tratar con los no creyentes y con los que profesan una fe distinta, los creyentes comprendan que razonablemente cabe esperar que el disentimiento que encontraban continúe existiendo”.

Frente a los incidentes de intolerancia, discriminación y violencia contra los cristianos y contra los miembros de otras religiones, la delegación vaticana exhortó a la OSCE a concebir y promover “una nueva tolerancia”: “no aquella indiferente”, “sino una tolerancia auténtica, de diferencias cívicamente asumidas”.

Y añadió: “Respetar al otro como persona que busca la verdad y la bondad, permite a los creyentes y a los demás afrontar un diálogo que lleva al enriquecimiento recíproco, en lugar de a un escepticismo más profundo sobre la posibilidad misma de captar la verdad de las cosas”.

Nota sobre la campaña “El placer está en tus manos” financiada por la junta de extremadura

Delegación Episcopal de Familia y Vida

Diócesis de Coria-Cáceres

No podemos guardar silencio ante la campaña financiada por la Junta de Extremadura titulada “El placer está en tus manos”, cuya finalidad es una pretendida educación sexual-afectiva, y que consiste, entre otras cosas, en enseñar a los jóvenes, para que “estimen” su corporalidad, diversas técnicas masturbatorias producidas por sí mismos o con la ayuda de artificios. Ante esto, queremos afirmar:

 

1º. Nos parece una barbaridad, que en estos tiempos de crisis, se emplee el dinero público en divulgar este tipo de mensajes. Además, nos parece especialmente errónea la concepción de la sexualidad y de la persona en general que está en el trasfondo de la campaña: un ser humano reducido a objeto de placer y que olvida la finalidad natural de la sexualidad, destinada a la unión por el amor y a la procreación. La campaña invita al joven a centrarse en sí mismo, en el autoerotismo individualista, y a olvidarse del otro, a quien se desecha cuando no se le necesita.

2º. Desde la Delegación Diocesana de Familia y Vida queremos ofrecer una verdadera educación afectivo- sexual, que busque la realización plena, la felicidad del hombre y de la mujer, y que tenga en cuenta una correcta concepción del ser humano, respetando en primer lugar su naturaleza real y su ser persona abierta al amor y a la vida, porque lo que califica a la persona humana es su capacidad de relación. Para eso hemos comenzado el año pasado a impartir cursos de formación de monitores en Educación Afectivo-Sexual, el año 2010 celebraremos el segundo, y estamos preparando a los monitores titulados para impartir esta educación a todas las parroquias y grupos de jóvenes que lo pidan.

3º. Nos parece muy importante que los niños y jóvenes reciban una correcta educación afectivo-sexual, pero, en ningún caso, partiendo de los poderes públicos, debería tener un sesgo que afecte a la conciencia moral de muchos padres y de muchos jóvenes. Ojalá, entre todos, logremos unos jóvenes felices y responsables.

 

Ramón Piñero Mariño, Delegado Episcopal de Familia y Vida en Coria-Cáceres